¡Hola! Lamento mucho la demora, la uni, la tesis, el trabajo, el final de semestre, todo me dejaba sin tiempo de nad, escribí este capítulo por pausas y en breves lapsos de tiempo. Es algo extenso para compensar los días que demoré.
Muchas gracias a todos por sus comentarios y por tomarse el tiempo de leer, me hace feliz saber que existe alguien a quien le gusta esto.
Pido disculpas si hay errores de ortografía, términos mal dichos y mucho Ooc, sé que hay mucho de ello por qué dejé que mi lado cursi aflorara aquí.
Sin más espero lo disfruten.
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Yuuri se miró de nuevo en el espejo, había perdido la cuenta de las veces en las que lo había hecho en ese día, aún era sorprendente la forma en la que su físico había sufrido esos ligeros cambios tan significativos.
Cuando le preguntaron lo sucedido pensó en la forma en la que debía explicar los hechos, sin embargo, no estaba tan seguro si debía o no decir que había contraído matrimonio a "escondidas" y que encima, mantenía una relación bastante íntima (por no decirlo de otra forma) con su ahora esposo. Mejor esperaría a aclarar la cosas con Wolf y posteriormente, se dispondría a hacer pública su ahora relación marital.
Eso era lo mejor por ahora.
En el momento en que se dio cuenta, las miradas de todos se posaron de nueva cuenta en su persona; les dedicó una leve sonrisa y explicó su situación de manera general -Mi cuerpo y mente sufrieron unos pequeños cambios y al parecer logré ponerme de acuerdo conmigo mismo- no dijo más que eso, por el rostro de los demás presentes en la habitación se dio cuenta de que no le entendían en lo más mínimo. Mejor así, explicaría con algo más de detalle en un futuro.
Su vista se dirigió a Conrad, quien lucía igual de confundido pero le dedico una leve sonrisa; quizá podría comentar con él lo que sucedía; sería un alivio decirlo a alguien en quien tenía tanta confianza.
Uno a uno dejaron la habitación cuando el pelinegro aseguró estar bien; Gisela le revisó una última vez, dio su visto bueno, recomendó descansar el resto del día y se retiró al igual que el resto. Yuuri le pidió al castaño que se quedara un momento; tenía que hablar con él.
-Por supuesto- respondió con una sonrisa y permaneció a una distancia prudente del menor esperando que se decidiera hablar "Probablemente desea comentar sobre Wolfram y lo que sucedió antes" pensó; había muchos rumores, chismes e inventos con respecto al tema dentro y fuera del castillo, era el tema principal entre la conversaciones de los habitantes del reino. Mucho se dijo y nada era concreto; sólo la persona frente a él y su pequeño hermano sabían la verdad; el Gran Sabio también debía conocerla, pero era más factible enterarse por los dos primeros.
-Murata no es el esposo de Wolfram- habló después de un par de minutos de silencio, Conrad le observó con cierto asombro; antes de que pidiese preguntar el porqué de esa afirmación el pelinegro continuo –yo contraje matrimonio con él hace unos meses en el templo de Shinou; frente a este y a Murata; aunque no lo recordaba y técnicamente yo no se lo pedí-
-¿A qué se refiere majestad?- el castaño seguía sorprendido, no pensó escuchar aquello jamás, no después de que el compromiso de su hermano terminara; recuerda que le vio llorar una vez; antes de marcharse; entonces ¿Cómo sucedió todo? ¿Cómo aceptó casarse cuando su ahijado no daba señales de querer ir más en serio en su relación?
-Es Yuuri- respondió y soltó un suspiro –es algo complicado, la parte de mí que aparece cuando la situación se pone peligrosa tomó el control de mi cuerpo por ciertos momentos del día durante un tiempo…- no quiso mencionar el hecho de que esos momentos eran las noches –y recurrentemente pasaba tiempo con Wolfram- tampoco quería mencionar lo que hacían en ese "tiempo" –esa parte de mí, que le ama con tanta devoción no quería perderle y terminó pidiéndole matrimonio; una cosa llevo a la otra y nos casamos- comentó a grandes rasgos –he llegado a un acuerdo con mi otro "yo" y este es el resultado de ello-
-Usted ¿realmente ama a Wolfram?- fue lo único que salió de la boca del castaño al terminar de escuchar; vio al otro asentir con la cabeza -¿De verdad es su consorte?- obtuvo otro asentimiento –pero ¿Y el Gran Sabio?-
-Yo no recordaba nada de eso, él lo hizo para ayudarme a reaccionar por así decirlo; él no lo ama- de verdad esperaba que no lo hiciera, le disgustaba un poco la idea de que el otro pelinegro pudiese albergar sentimientos románticos por su ahora esposo –quiero ver a Wolfram y hablar con él, pedirle disculpas por ser un tonto y espero regrese al castillo; esta vez como mi consorte oficialmente-
-Puedo acompañarle- respondió el mayor con una leve sonrisa después de su sorpresa inicial, le alegraba saber que su hermano finalmente podía ser feliz y ver correspondidos sus sentimientos; les apoyaría y contribuiría con su felicidad
-no- respondió el rey levantándose de la cama y sorprendiendo de nuevo a Conrad –tardaríamos un poco más de tiempo en llegar-
El castaño no entendía, parpadeo confundido –pero desea verle pronto ¿no es así?- el otro asintió -¿Cómo piensa verlo?-
-El agua- respondió buscando su ropa, se cambiaría el pijama azul por su usual ropa negra
-¿Agua?- preguntó con curiosidad
-Me transportaré a través de ella, lo he hecho antes; no demoraré más que un par de minutos en llegar hasta él- contestó retirando la ropa de cama y cambiando a la otra con calma –volveré mañana por la noche, discúlpame con Gunter y con Gwendal- acomodó su ropa y se acercó de nuevo a su padrino –lo traeré conmigo y anunciaremos nuestro matrimonio- le dedicó una sonrisa –te pido no mencionarlo a nadie más, menos a Gwendal-
-No lo diré- sonrió un poco, el menor había cambiado mucho, había madurado pero conservado cierto aire afable que lo caracterizaba –le deseo buen viaje y buena suerte majestad-
-Es Yuuri, tú me pusiste el nombre, cuñado- amplió su sonrisa –nos veremos pronto-
-por supuesto, Yuuri, por favor cuida de Wolfram-
-lo haré-
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Recordó aquel día en el que habló con su hermano mayor en los baños, el día posterior a la terminación de su había pedido mandarle fuera; en diferentes misiones de larga duración y de preferencia, misiones en las que no tuviera que volver jamás a Pacto de Sangre. No quería regresar, hacerlo suponía un dolor muy grande para su corazón, ya había sufrido lo suficiente en un amor no correspondido y no sería más un masoquista.
Amaba a Yuuri pero no podía obligarlo a corresponderle y amarle con la misma intensidad en el que lo hacía. Debía alejarse y ver a lo lejos como el otro era feliz al lado de alguien más.
Esa misma noche abandonó el castillo junto a algunos de sus hombres; era lo mejor. Echó un último vistazo al lugar y cabalgó a su nuevo destino. Ya no lo vería más y no pasaría más noches complaciendo su cuerpo sin esperanzas ni ilusiones de algo más.
Un día después de su partida; con la luna en su máximo resplandor y las estrellas cubriendo el cielo nocturno, decidió acampar cerca del lago junto a sus hombres. Tomarían un pequeño descanso y después partirían. Según los informes, varios disturbios venían sucediendo en la frontera con territorio humano; además de varios crímenes; era su misión detenerlos y vigilar que la calma volviese a ese lugar; haría cumplir el deseo de paz que Yuuri tenía.
Llamó a un soldado para comentar el camino que seguirían a partir de ahora pero no obtuvo respuesta y se sintió extrañado; giró su vista alrededor y notó que no se encontraba nadie a su alrededor. Escuchó un ruido cercano y desenvainó su espada. Tal parecía que tenían compañía. Se preguntó quién sería tan ágil y astuto como para acabar con sus hombres en el mayor silencio posible.
Una sombra se acercó; se dispuso a atacarle cuando; quedando a poca distancia se dio cuenta de la identidad del recién llegado. Bajó su espada y abrió sus ojos con sorpresa; no era posible que él estuviera en ese lugar, era imposible que les diera alcance cuando tenían un día de camino. Balbuceo algunas cosas sin sentido hasta que le escuchó decir su nombre.
-¿Qué haces aquí?- logró articular con coherencia -¿Cómo fue que llegaste a este lugar?- "¿Cómo fue que me encontraste" quiso preguntar, aún no creía que de verdad se encontrara frente a él
-El agua siempre fluye y toma el camino hacia su destino- fue la respuesta del otro quien señaló el lago y acortó la distancia entre ambos; era la primera vez que escuchaba a este Yuuri articular palabras durante su encuentro –Has decidido volar lejos como un ave que ha sido liberada de su cautiverio; pero, amado mío ¿Por qué has tomado semejante decisión de marcharte de mi lado sin siquiera una palabra de tus hermosos labios?- levantó su mano hacia el rostro del rubio y acarició con la yema de sus dedos sus labios –Esa noche en la que partiste decidí profesar mis más profundos sentimientos; cuando tuve el control completo de este cuerpo y dejé de ser más un caminante de la noche que seguía los deseos de mi completo ser; pero te habías marchado dejando un vacío irremplazable en mi corazón…entiendo que mi ser habitual ha cometido pecados que no deben ser perdonados; que ha lastimado cada parte de ti y ha convertido una bella flor en un marchito recuerdo de lo que una vez fue; comprendo que mi actuar no ha sido el apropiado y que este es el resultado de mis decisiones y acciones, pero; yo deseo ofrecerte el corazón que poseo y entregarte cada parte de mi ser; deseo expresarte mis sentimientos apropiadamente cada momento en que nos encontremos en el mismo lugar; deseo amarte como mereces; reparar el daño causado y llenarte de mi más sincero y apasionado amor ¿Podrías aceptarme a pesar de haber sido tan tonto?- acaricio el rostro del contrario con delicadeza -¿Puedes amar a este ser que se muestra incompleto ante ti? ¿Puedes brindarle una nueva oportunidad a esta persona que desea amarte por el resto de su existencia?-
Wolfram dejó caer su espada, su cuerpo permaneció inmóvil ante la cercanía y el toque ajeno en su piel. Pensó que debía encontrarse en un sueño o una especie de ilusión ¿De verdad él estaba aquí diciendo esas palabras? Simplemente no lo creía.
-¿Quién eres?- dijo cuándo pudo salir de su estupefacción y sin dejar de observar a los ojos oscuros que le miraban con tanta intensidad
-Soy yo por supuesto- contestó un tanto confundido con la pregunta – Sé que es difícil creer lo que he expresado, sin embargo, es la realidad de mi ser- acercó su rostro al contrario acordando la distancia de estos –mi corazón sólo puede latir por una persona- sus labios se tocaron levemente uniéndose en un beso corto pero cargado de sentimientos –volveré a encontrarte mañana, cuando la luna y las estrellas vuelvan a iluminar el cielo; hasta entonces esperaré una respuesta a mis sentimientos- le observó apartarse y alejarse en dirección al agua; desapareció en esta casi instantáneamente dejándole más que sorprendido por los recientes acontecimientos.
¿De verdad había sucedido?
Seguía sin creerlo; jamás pensó escuchar semejante declaración por parte del maoh. Llevó sus dedos a sus labios y los tocó con suavidad; le había besado de una forma diferente a la que lo hacía cuando tenían relaciones. Había sido corto pero había logrado hacer que su corazón se acelerara, era muy diferente al beso pasional y lleno de deseo de otras ocasiones.
Sintió su interior agitarse; su corazón continuo con un ritmo acelerado y sus manos temblaron ligeramente. Esto no había sido un sueño; esto era real. Yuuri había estado aquí y había confesado sus sentimientos de una forma un tanto poética; le había pedido una oportunidad y le había besado de esa forma.
¿En verdad volvería la siguiente noche?
¿Qué debería responderle? ¿Debía decirle que nunca dejó de amarlo? ¿Decirle que en este mundo no había nada que deseara más que estar a su lado?
¿Esto estaría bien?
Pero, él escuchó a Yuuri hablar sobre esa mujer de la Tierra; aquella con la que salía. No podía estar en una relación de tres; eso jamás ¿Qué debía hacer? ¿Esas palabras eran reales? ¿Le amaba a él y no a ella?
Escuchó las voces de sus hombres acercarse y preguntarle por su estado; les aseguró estar bien y fingió que nada había sucedido. Era lo mejor por ahora; cuando volviera a ver al pelinegro aclararía sus dudas.
Al día siguiente encontraron en el camino a algunos humanos que decidieron atacarlos; naturalmente los enfrentaron e interrogaron después de capturarlos; los hombres no mencionaron demasiado y eso le frustró, los interrogarían las veces necesarias aún si les tomaba toda la noche.
Se apartó para poder relajarse un poco y tomar algo de agua del río; el día había sido ajetreado; hasta había olvidado por completo lo que sucedió la noche anterior. Al menos lo olvidó hasta que el agua del río comenzó a brillar e hizo su aparición ese hombre de cabellera negra que le había visitado con anterioridad. Permaneció inmóvil esperando el otro se acercara; se preguntó si debía ser sincero y expresar sus sentimientos ¿Era bueno hacerlo? ¿Cómo sería su vida si daba una respuesta afirmativa?
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando escuchó su nombre ser pronunciado por el pelinegro. Le sujetó de la cintura atrayéndole hacia sí y le observó fijamente; verde y negro se encontraron nuevamente. Durante unos breves instantes el mundo a su alrededor desapareció y sólo existieron ellos dos y nadie más. Wolfram sintió un revuelo en su estómago y su corazón se aceleró; abrió ligeramente la boca para pronunciar alguna palabra pero sólo salieron algunos balbuceos sin coherencia.
-Sin importar el lugar o la situación en la que nos encontremos tu belleza es digna de admiración- habló el otro esbozando ligera sonrisa; acercó su rostro para juntar sus labios en un beso –ansiaba verte otra vez- dijo al separarse del beso
El rubio soltó una pequeña risa –nos vimos la noche anterior- levantó su mano para poder acariciar el rostro contrario – aunque, me cuesta creer que sea real, ayer y hoy; el que tú estés frente a mí- su rostro se expresó serio -¿es real todo esto? Durante todo este tiempo yo creí que no sentías nada hacía mí, incluso estas saliendo con otra persona ¿no es así? Estas jugando con los sentimientos de las personas- bajó su mano y el rostro; se apartó del cuerpo ajeno –No quiero estar con una persona que ya tiene una relación; sé que suena egoísta pero no lo haré, por más que quiera que estemos juntos, por más que te ame….lo siento, no puedo estar contigo de esa manera- amplio su distancia y suspiró –en verdad lo siento, deseo seas feliz con esa persona- se dio la vuelta dispuesto a regresar con los demás; caminaría con normalidad y fingiría que nada sucedió. No lloraría, ya había llorado demasiado por ese amor que no era para él.
Detuvo su andar al sentir su brazo tomado por el otro; quería marcharse, olvidar la falsa esperanza que se había forjado en su interior de poder vivir al lado de la persona amada. Antes de que pudiese decir algo o retirar su brazo del agarre del otro su cuerpo fue atraído hacia el pelinegro; este le apresó entre sus brazos –Yuuri se encuentra en una confusión consigo mismo y sus emociones- el rubio le observó de reojo enarcando una ceja ante esas palabras
-¿A qué te refieres? Tú eres Yuuri ¿Por qué hablas de ti mismo en tercera persona?-
-No lo soy y a la vez lo soy - le estrechó más entre sus brazos –soy una parte de él, la misma persona pero diferente a la vez, soy una parte de él, la mitad de su ser; esta mitad es la que profesa sus sentimientos hacia ti; es la que te ama tan profunda y locamente que teme perderte para siempre- buscó con su mirada la verdusca - entiendo que sea complejo entender la situación que presento ante ti, pero en verdad, mi mayor deseo es estar a tu lado; pasar el resto de nuestras vidas juntos, dormir y despertar a un costado del otro y expresar nuestro sentir abiertamente ante el mundo-
Wolfram se sonrojo tenuemente por esas últimas palabras, todo lo que el otro decía sonaba tan bien, era justamente lo que siempre soñó que el otro le dijera; sin embargo, no podía caer redondo ante ellas -En resumen, me estás diciendo que sólo la mitad de Yuuri me ama y que la otra no sabe si lo hace o no- el oji verde le miró con atención -¿Qué hay con esa persona con la que estas saliendo?... ¿Tú le amas? –Le costó demasiado pronunciar esa última pregunta -¿Qué pasará cuando Yuuri diga que le ama y que quiere casarse con ella? ¿Qué pasará cuando diga que quiere formar una familia con esa mujer? No se puede amar a dos personas al mismo tiempo, no se puede vivir dos vidas con personas diferentes- intentó alejarse de nuevo del pelinegro –tus palabras suenan hermosas pero no son más que eso, palabras llenas de ilusiones y esperanzas; Yuuri no me ama, jamás lo ha hecho y nunca lo hará….-tomo aire para poder continuar sin tener que soltar algunas lágrimas –no aceptaré estar con una persona que me ofrece su amor a medias y vivir una hermosa mitad de una verdad; no es lo más apropiado….si acepto estar contigo cuando él se dé cuenta de ello podría….- "llegar a odiarme por aprovecharme de la situación para estar con él" quiso completar la frase pero no pudo, mordió su labio inferior; no quería quebrarse frente a esta persona –por favor suéltame…-
A pesar de su petición, los brazos que rodeaban su cuerpo no aflojaron su agarre ni un poco –No la amo, él no le ama- respondió con calma –es una mujer muy linda, agraciada y de buen corazón, a pesar de ello, nuestro corazón no late con fuerza por ella; él está confundido, piensa que ella podría ser esa persona indicada y con la que podría formar una hermosa familia- hizo una mueca de desagrado ante la idea –pero se equivoca, se dio cuenta de sus verdaderos sentimientos y los hizo a un lado entrando en un estado de confusión; esa relación está destinada al fracaso, es sólo cuestión de tiempo para su inminente final- se apartó ligeramente y giró el cuerpo del rubio dejándole frente a él –la única relación que está destinada a ser es la nuestra-
-pero…- el rubio intento decir algo más sus labios fueron callados por un corto beso
-casémonos- soltó con extrema seriedad –cuando llegue el final de esa absurda relación podremos cumplir con nuestro destino de estar juntos- tomó ambas manos contrarias -estoy seguro que mi otro yo comparte mi sentir y en algún momento determinado aceptará ese hecho ¿Puedes aceptar por ahora la mitad de este ser?-
-yo…- observó el rostro frente a él antes de decir alguna otra palabra; no mostraba signos de mentira; al contrario, se mostraba con toda sinceridad y seriedad ante él –al Yuuri completo, lo amo- dijo mirándole directamente a los ojos –deseo estar contigo, más que nada en el mundo y….lo estaré- desvió su mirada –estaré contigo hasta el momento en que Yuuri se dé cuenta de ello y decida que no soy lo mejor para él- bajo su rostro con tristeza, en algún momento eso pasaría, no quería darse mucha esperanza de que se daría cuenta y lo aceptaría para vivir una vida feliz con él, tampoco es que en el fondo quisiera aceptar permanecer a su lado; eso le traería más dolor que alegría a su vida; sin embargo, sabía que esta persona frente a si no se daría por vencida e insistiría en ello hasta obtener una respuesta afirmativa; esta o la otra personalidad del pelinegro podían llegar a ser realmente tercos.
Recargó su cabeza en su pecho y rodeo el cuerpo del otro en un abrazo por primera vez en esa noche. Ya no pensaría más en si estaba bien o no el aceptar esto; sólo se dejaría llevar. Aprovecharía cada minuto en que se encontraran y estuvieran juntos.
No escuchó más palabras, sólo un vago "lo siento" pero no más. A decir verdad, no recuerda otra cosa dicha, sólo el toque de sus manos sobre su cuerpo y la entrega de ambos en esa calurosa noche.
Las visitas se repitieron en otras ocasiones, cuando estaban por cumplirse los dos meses desde que empezó aquello el Maoh (como decidió referirse a él y como usualmente se le llamaba a Yuuri cuando esta parte aparecía para calmar las cosas) apareció pidiéndole ir con él. Cuando preguntó la razón no obtuvo respuesta, tan sólo un "por favor" y así, decidió confiar en el otro pensando que no era nada extraño ni cambiarían las cosas si le acompañaba. Grave error.
Se transportaron a través del agua (como el otro solía hacerlo, sólo que en esta ocasión con él incluido); Wolfram se aferró con fuerza al cuerpo contrario y cerró los ojos unos instantes; cuando los abrió se dio cuenta de que se encontraban en la fuente que residía en el templo de Shinou.
¿Qué hacían en ese lugar?
Dio un rápido vistazo a su alrededor y no encontró a nadie más que al Gran sabio y al mismo Shinou.
¿Qué estaba pasando? ¿Qué tenían planeado hacer? ¿Por qué ambos sonreían de esa forma?
-Bienvenidos- se acercó el de lentes ofreciéndoles un par de toallas para secarse –todos los preparativos están listos-
-¿preparativos?- preguntó con curiosidad -¿Qué esta pasando?- su vista pasó del Gran Sabio hacía el Maoh a su lado
-ya lo verás- le vio tomar la toalla ofrecida y comenzar a secarle, se ruborizó un poco al notarse observado por el otro par –debemos secar tu cuerpo primero- con sus manos sobre la toalla en la cabellera rubia observó al otro pelinegro -¿Está preparada la vestimenta?-
-por supuesto- contestó el sabio brindándole una sonrisa –sólo falta que ambos cambien sus ropas y podremos dar inicio-
-¿Inicio a qué cosa?- cada vez entendía menos de lo hablado -¿pueden decirme que está sucediendo?-frunció el entrecejo con cierta molestia, no le gustaba nada el no saber de qué iba todo este asunto
-primero debes cambiarte y después lo entenderás- respondió el otro rubio ahí presente –apresúrense-
Su cuerpo fue levantado sorpresivamente por unos brazos bien conocidos -¡Oye!- apareció un enorme rubor en sus mejillas al ser cargado de esa forma – ¡Puedo caminar por mí mismo!- exclamo fingiéndose molesto
-Es mejor de esta forma- respondió el Maoh –y además, ayudaré a cambiar esas prendas húmedas de tu cuerpo-
-No, Shibuya….- interrumpió el de lentes –yo ayudaré a la novia a cambiarse, tú irás a otra habitación diferente; ya que no cumplieron con no verse un día antes, al menos cumple con no verle antes de la ceremonia-
-¡¿Qué?!- el tono rojizo de su rostro aumento (si eso era posible) ante esas palabras -¡Puedo cambiarme sólo! ¿¡Cuál ceremonia?!-
-Por supuesto la ceremonia de matrimonio-respondió Shinou caminando unos pasos adelante
-¿Quién va a casarse?- preguntó enarcando una ceja
¿El Maoh le había traído para una boda? ¿De quién? ¿Acaso había cambiado de opinión y quería contraer matrimonio con aquella chica y quería que él fuera testigo de ello?
Se preguntó eso unos instantes hasta que observó la extraña ropa que el Gran sabio le ofrecía -¿Qué es esto?- preguntó tomando la enorme tela y observándola con curiosidad
-es un Shiromoku-
-¿Un shir…. qué?- observó al otro con extrañeza -¿eso qué significa? ¿Para qué sirve esto?- volvió a observar la tela tratando de encontrarle forma alguna
-es un traje nupcial- respondió –te ayudaré a ponerlo, debes desvestirte primero-
-¡¿Qué?! ¡No voy a desvestirme! ¡¿Para qué debo usar un traje nupcial?!- la respuesta le llegó a la mente de golpe -….esto es para…. ¡No puede ser! ¡¿Esto es para mi propia boda?!- gritó alarmado -¡No puedo! ¡No lo haré! ¡No puedo casarme con él! ¡Esto no es lo qu…-
-¡Cálmate!- le interrumpió el otro, le vio suspirar –escucha, esto es algo que Shibuya pidió, en medio de la noche por cierto; él realmente desea hacer esto contigo; más una parte de él que la otra- notó el brillo extraño en sus anteojos –Shinou también está de acuerdo con ello y yo personalmente no tengo nada en contra; además este Shiromoku perteneció a Miko-san, lo uso el día de su boda ¿Vas a rechazarlo aun cuando ella aceptó dártelo con todo su amor y bendición?-
-Yo….- no supo que responder ¿De verdad ella se lo había dado? –pero…-
-No pienses mucho sobre ello, las cosas son como son y tú eres enteramente correspondido- le dedicó una leve sonrisa –así que démonos prisa; deben estar esperándonos ya, no quieres hacerle esperar ¿Cierto?- notó la indecisión en el rostro del rubio y la incomodidad que tenía al desnudarse frente a él –no tienes nada que no haya visto antes- colocó sus manos sobre los hombros del oji verde –estarás bien, todo saldrá bien; es lo correcto- le sonrió de nuevo –andando, si no te desvistes lo haré yo- dijo con un toque de picardía
-¡No!- se apartó rápidamente del otro –lo haré….- dijo con un tenue rubor en sus mejillas
Colocar esa prenda tomó su tiempo, era realmente rara pero no iba a quejarse más de ella ni del hecho que, suponía, era algo que una mujer usaba; la portaría con elegancia al menos mientras tuviera que usarla. No podía ser descortés con un regalo de Miko-san. Le fue colocado además, algo llamado Uchikake encima de esta ¡Vaya nombres que tenían estas cosas!
Una vez concluida la labor de vestimenta se dirigieron al lugar donde se almacenaban las cajas. El camino a este fue silencioso hasta que Wolfram notó un detalle peculiar.
-¿Dónde están las guardianas? ¿Y Ulrike?- preguntó extrañado de no ver a nadie más
-Ellas están bien, duermen por ahora-
-¿Duermen? Pero…-
-Hemos llegado- el de anteojos se detuvo frente a la puerta y se dispuso a abrirla –buena suerte- le dedicó una pequeña sonrisa y abrió de par en par las puertas
En el lugar ya se encontraban el otro par de hombres. Su vista viajó rápidamente hacia el pelinegro objeto de su afecto.
¡Oh por Shinou! ¡Pero que atractivo se veía Yuuri!
La prenda que este usaba era bastante inusual y diferente a la acostumbrada, en color negro (ese color realmente le sentaba bien) y poseía un estilo similar a lo que él mismo usaba. Probablemente también era un traje nupcial.
Se quedó observándolo fijamente e inmóvil; en verdad que algo así le quedaba bastante bien.
¿Por qué no había usado uno de esos antes?
Oh, claro, porque no se había casado antes, pero ese estilo de ropa le sentaba bien, debía pedirle la usara más seguido.
Sintió un pequeño empujón en su espalda y fue cuando volvió a la realidad; observó de reojo al Gran Sabio, este le hizo una indicación de avanzar y así lo hizo. Caminó por el pasillo sin dejar de mirar al Maoh quien también le observaba con intensidad. Se ruborizó ante ello. Esa mirada era demasiado penetrante; se sentía demasiado expuesto y eso no le gustaba.
Logró llegar al frente y colocarse al lado del Maoh, notó al Gran sabio acercarse también y tomar su sitio por un costado del primer rey. Mencionaron algunas palabras; ambos, pero no puso demasiada atención en ellas; estaba más concentrado en cómo habían terminado los hechos y en lo guapo que el otro se veía como para poner su atención en otra cosa.
Recordó hace tiempo, cuando le propuso matrimonio, las palabras dichas "Casémonos" "Cuando llegue el final de esa absurda relación podremos cumplir con nuestro destino de estar juntos" "Estoy seguro que mi otro yo comparte mi sentir y en algún momento determinado aceptará ese hecho ¿Puedes aceptar por ahora la mitad de este ser?"
¿Eso significaba que había terminado su relación con esa mujer?
¿Entonces todo lo que le dijo y expresó era cierto?
Dentro de sí mismo sintió una repentina alegría, una que no podía contener y que tampoco podía expresar con facilidad. Se cubrió la boca con la palma de su mano evitando que algunos sollozos salieran de esta. Quería llorar, pero no porque estuviera triste a arrepentido; eran lágrimas de felicidad que amenazaban con salir de sus ojos. Todos los presentes le observaron confusos por tan repentina acción. El pelinegro a su lado preguntó por su estado; no quería preocuparle ni decir nada; solo respondió un simple "estoy bien" mientras tomaba aire y trataba de permanecer sereno.
-Lo siento mucho- escuchó la voz del Maoh; rápidamente se giró a verle -Te estoy forzando a esta situación sin tomar en cuenta tu sentir ¿no es así? No tienes por qué aceptar ser mi consorte si es algo que no deseas hacer- le vio bajar un tanto la mirada con un deje de tristeza –Por mi ansiedad y precipitación se está adelantando este acto que podría ser cumplido en un tiempo futuro-
Wolfram parpadeó un par de veces antes de responder – es cierto que eres impaciente y también alguien terco, pero no me estas obligando a nada- respondió retomando su seriedad –esto es algo que yo deseo también- tomo un poco de aire –así que quita esa cara, luces como un debilucho- acercó su mano a la del otro y la tomó con firmeza –me disculpo por preocuparte, no fue nada; es solo que, me encuentro muy feliz- dijo casi en susurro la última parte –continuemos, lamento la interrupción-
La ceremonia retomó su curso; esta vez el rubio prestó la atención debida hasta el final. Se giró a ver a su ahora marido con una sonrisa; este le miraba de la misma forma, acercaron sus labios con lentitud y los fundieron en uno. Este instante era perfecto, era un momento lleno de felicidad y lo disfrutaría mientras perdurara. Gozaría cada momento con su amado esposo hasta que tuviera que separarse de él.
Abrió los ojos al instante y se incorporó con lentitud en la vieja cama de la posada en la que se encontraba. Enfocó su vista en la ventana, el sol estaba a punto de ocultarse. Se había quedado dormido durante un buen rato, últimamente sentía mucho cansancio; quizá debido a su situación y las constantes visitas de su cónyuge por las noches. Aunque era un soldado y debía soportarlo, aun así su cuerpo le reclamaba descanso en algún momento.
Se levantó y decidió ir a ver a sus hombres, después iría por algo de comer. Giró la perilla de la puerta con calma; grande fue su sorpresa al notar a la persona que se encontraba de pie frente a él.
-¡Wolfram!- una cabellera negra y medianamente larga le abrazó con efusividad, el rubio parpadeó confundido -¡Te extrañe mucho!-
- ¿me extrañaste?- pregunto aún más confundido –pero estuviste aquí hace unos días- apartó el cuerpo contrario de sí mismo -¿Qué es lo que te suc….- abrió sus ojos con sorpresa al mirar con detalle las facciones en el rostro del otro -…¿Yuuri?- preguntó con incredulidad ¡Este era Yuuri! ¿O no? Parecía serlo pero su cabello y sus ojos eran algo diferentes, como los del Maoh y su voz era en un tono más agudo -¿Qué fue lo que sucedió? ¿Qué haces aquí?- preguntó con temor, el momento en que el otro se dio cuenta de todo lo sucedido con su contraparte había llegado ¿Qué le diría?
-¿Qué hago aquí?- le miró con confusión –estoy aquí para ver a mi amado consorte- le dedicó una amplia sonrisa –debes volver a mi lado en Pacto de Sangre, al lugar de dónde nunca debiste marcharte-
-¿Qué?-
-Eres mi consorte Wolfram, por supuesto que deseo vuelvas a mi lado- tomó las manos del blondo –estoy consciente de todo lo que ha pasado entre nosotros estos meses y no estoy molesto, me siento lleno de felicidad por qué mi otro yo tomó la decisión correcta contigo- le brindó una cálida sonrisa –yo, Yuuri Shibuya deseo estar contigo por el resto de mi vida ¿Aceptarías a este debilucho a pesar de haber sido tan tonto?-
Los ojos de Wolfram se humedecieron y esbozó una amplia sonrisa; Yuuri le aceptaba como su pareja y deseaba estar con él completamente -¿Cómo no podría aceptar a mi esposo debilucho?-
o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o
Lo dejaré hasta aquí, la verdad es que me extendí demasiado con este capítulo, espero haya sido de su agrado. El siguiente capítulo será el último (probablemente).
Si les gusto dejen un comentario ;) harían muy feliz a este intento de autora y la motivarán a escribir el final más rápido.
¡Hasta el próximo capítulo!
