A la mañana siguiente Amy fue directa a la entrevista que tenía concertada. En cuanto llegó, preguntó por Tomas, que era el amigo del primo de Bernadette. La secretaria, que ya estaba avisada de su llegada, la hizo pasar al despacho.

En su interior estaba Tomas, que vestía de manera informal, y la recibió con una gran sonrisa.

-Bienvenida, me alegra que hallas aceptado el entrevistarte conmigo, Amy.

-Gracias a ti por darme la oportunidad.

-Por favor toma asiento- Le pide. - ya me contó Bernadette que estás buscando empleo- Le comenta mientras la observa de pie.

-Si, la verdad es que el plan inicial era tomarme un año sabático, pero las cosas al final no han salido como esperaba.

-Es cierto, algo me han dicho.

-Vaya, ¿y que más te dijeron de mi esas que tengo por amigas?- Pregunta algo molesta de que ese tipo supiese cosas de ella, que a lo mejor no quería que supiese.

-Me dijeron que vives sola, que tienes 25 años- Empieza a decir mientras se le va acercando. -Que estas soltera y que te ves en la penosa situación de ir a la casa de un hombre para limpiarla.

-¿Penosa situación?

-Mira, te seré sincero- Dice apoyando sus manos en los apoya brazos de la silla quedando su cara a centímetros de la de ella. -hace tiempo que te conozco, y me gustas. Si te portas bien conmigo, te prometo que trabajo no te va a faltar.

-¿Me estas diciendo que me das el trabajo si me acuesto contigo?- Pregunta ofendida.

-Chica lista.

-¡Vete al diablo!- Le grita y se lo saca de encima. -Pero quien rayos crees que eres para hacerme venir aquí a perder mi tiempo y hacerme semejante absurda proposición.

-Pero que estas diciendo, si te acuestas con ese tipo por dinero, por que no a cambio de un trabajo- Dice enfadado.

-¿¡Pero de que estas hablando!? ¡Yo solo le limpio la casa, no me acuesto con él!- Le grita.

-¿Amy Farrah Fowler es una simple empleada domestica? Vamos, no me lo creo. Conozco a muchas de tu estatus que se dedican a estar con personas influyentes a cambio de regalos, no es necesario que uses esa tapadera conmigo.

-¡Piensa lo que quieras!- Le dice con toda su rabia marchándose de aquel lugar.

Como era posible que le hubiese sucedido aquello. ¡Era inadmisible, que la hubiesen tomado por una ramera de lujo! Se sentía humillada e insultada, y ahora que corría por las calles fue consciente del peligro que había corrido y el miedo empezó a invadirla por dentro.

Y lo peor de todo es que la había reconocido.

¿Y si alguien que conociese su padre le contaba lo sucedido? Entonces se metería en serios problemas.

Ya era el mediodía, antes de ir al apartamento de Sheldon, se fue a una cafetería haber si se calmaba un poco, pero eso no ocurrió. Cada vez estaba más nerviosa y asustada, no tenía ganas de ir a trabajar, pero como mínimo tenía que hacerle la comida, para eso le pagaba, y no estaba en situación de perder el empleo.

Él, a pesar de que se tenía que haber ido al trabajo, decidió quedarse y hacerlo en casa. Aunque llamó y alegó que se encontraba enfermo, la verdad era que quería saber como le había ido a Amy en la dichosa entrevista. Pero por las horas que eran, lo más seguro que estaría con sus amigas celebrando su nuevo puesto de trabajo.

Ya desesperado de mirar el reloj, y ver como los minutos no pasaban nunca, bajó a la cocina a comer algo, pero cual fue su sorpresa, cuando en ese instante Amy entraba por la puerta.

-¡Amy! Ya llegaste- Comenta como si no la esperase.

-Si- Dice secamente.

Sorprendido por aquella respuesta tuvo la ligera sospecha de que quizás no le había ido tan bien esa entrevista, y no pudo evitar alegrarse un poco.

-Ven, te invito un café- Dice alegremente. -Y me cuentas como te fue.

-No puedo, tengo que preparar la comida- Dice Amy dejandolo solo, en la entrada de la casa y con la sonrisa en la cara.

Aquello era un echo, esa entrevista había tenido que ser un completo desastre, Sheldon estaba seguro de ello y necesitaba que ella se lo confirmara.

-Sólo son 5 minutos- La agarra de la mano y se la lleva al sala, sentándola en el sofá. -Vamos, dijiste que me lo contarías.

Sheldon esperaba a que ella de dijera que no la habían aceptado por no dar el perfil, o por no tener suficiente experiencia. Esperaba cualquier cosa menos lo que ocurrió en realidad.

Amy se lanzó a sus brazos y comenzó a llorar, él se quedó petrificado, no esperaba esa reacción, debía habérselo tomado muy mal o haber sido muy duros con ella.

-Vamos tranquila, ellos se lo pierden- Susurraba mientras acariciaba su espalda. -Ya verás como terminan por arrepentirse de no haberte contratado.

-La que se arrepiente de haber ido soy yo- Decía entre los llantos

-A ver, cálmate y me cuentas qué pasó.

-Sheldon, dime una cosa- Le dice mientras intenta contener las lágrimas.

-¿Que?- Pregunta curioso.

-¿Tengo apariencia de ramera?- Cuestiona temblando por la rabia.

-¡Pero que estas diciendo!- Exclama sorprendido de la pregunta. -¡Claro que no! ¿Por que preguntas eso?

-Me llamaron para esa entrevista por que se pensaban que lo era- Dice ella toda furiosa.

-¿Como dices?- Pregunta alarmado.

-Me ofrecían el trabajo a cambio de acostarme con ese imbécil.

Aquello fue como si tirasen un cubo de agua fría sobre Sheldon. Se había imaginado cientos de cosas, pero algo parecido en ningún momento. Como podía ser tan cerdo de hacer una proposición como esa.

-¿Y que hiciste?- Pregunta temiendo lo peor, dadas las horas a las que había llegado.

-Lo mande al diablo y me fui.

-Creo que no esperaba menos de ti- Dice más tranquilo

-¿Y como se supone que debo tomar eso?

-Bien, Amy. No te asustaste y lo enfrentaste, no todas habrían echo eso.

-Tal vez si, la verdad es que después de pensarlo bien, no se como fui capaz de largarme de allí de esa manera. Cuando estaba en la calle me entro pánico

-¿Y que hiciste?

-Me fui a una cafetería a ver si me calaba un poco, no quería que me vieras en ese estado- Le explica.

-¡Serás tonta!- La regaña. -¡Tendrías que haber venido aquí de inmediato! Yo estaba preocupado por ti y tu en una cafetería sola.

-¿Estabas preocupado por mi?- Dice sorprendida de aquella confesión.

-Si bueno, no sabía como te había ido, y era consciente de que esa entrevista era muy importante para ti- Intenta disimular. -Anoche estabas tan emocionada…

-Gracias- Lo interrumpe Amy dándole un beso en la mejilla. -Será mejor que me ponga a cocinar o ni para mañana vas a comer- Dice intentando volver a la normalidad.

-¿Puedo pedirte un favor?

-¡Claro! Lo que quieras.

-Cocina para dos, no quiero comer solo.

-Yo tampoco.

Continuará.