Balas

Bella

Puebla, 1910

Desde la primera vez que lo ví, supe que era completamente diferente…

Jasper Whitlock, mejor conocido como Mayor Whitlock. Nació en Nuevo México en el año de 1887. Infortunado hijo de Obreros... Comenzó a trabajar en la hacienda de más adinerado de la región de Monterrey cuando a penas tenía cumplidos los 7 años. Perdió a sus Padres 3 años después, al parecer… no soportaron el ritmo de trabajo, las pocas provisiones que se les proporcionaba como sueldo en las tiendas de raya y la falta de atención medica para los obreros y trabajadores, que...según nos cuentan. Eran tratados más como mulas que como seres humanos.

Jasper Whitlock fue diferente a todos los demás trabajadores. El, a diferencia de sus compañeros que soportaban el trabajo las 14 horas del día, o los constantes maltratos de sus patrones, las carencias de una vida digna y la desesperanza…. Jasper, fue el único que Tuvo el suficiente valor para Oponerse y Proponerse hacer algo al respecto: Fue acusado de Homicidio a su Patrón y condenado a ser fusilado por las autoridades Porfiristas de Nuevo León. Nunca se supo como Jasper Whitlock logró escapar de su condena, tampoco la razón de cómo pudo hacerse del dinero suficiente para levantar sus cargos y proporcionar una mejor vida a sus antiguos compañeros de trabajo. Desafiar infinidad de veces al gobierno sin ser asesinado o encarcelado y reunir un gran numero de seguidores a su causa…Convirtiéndose en un guerrillero, un general a honra de los obreros y campesinos; y esas son unas de las pocas razones porque se ha vuelto tan famoso en Puebla y otros estados del centro, buscado y admirado por los miembros del partido Anti-reeleccionista, rebeldes contra el porfiriato u otras personas que luchaban incansablemente por hallar una reforma en el gobierno.

No me enteré de su historia hasta años después de haberlo conocido. Solo recuerdo que el día en que lo ví por primera vez; supe que guardaba más de un solo secreto y que….de alguna forma ardua de comprender aun para mí; Formaría parte de mi vida y mi destino de manera inevitable, lamentable y milagrosa.

—Buenas Tardes—fueron las primeras palabras que escuché de su boca. A simple vista, cualquiera podría decir que lucia demasiado joven para ser un guerrillero de tal prestigio. Su cuerpo era delgado, pero fornido. Sus ojos azulados e intensos… Y se podía apreciar el brillo de su cabellera rubia a pleno rayo de sol… Rasgo que sin duda lo delatan su sangre Norteamericana.—Jasper Whitlock, encantado de conocerlos.

Era una tarde normal el Puebla. Bueno, al menos lo era exclusivamente para mí; Edward no había parado de hablar desde hacia semanas que le notificaron la noticia de que, el Joven y Admirado Whitlock vendría a la cuidad para visitar a Aquiles Serdán; Uno de los lideres del Club Anti-reeleccionista en Puebla... Su emoción fue aun mayor cuando le notificaron el interés que tenía aquel guerrillero por conocer a Edward en persona; Todo gracias a las lenguas Pueblanas, que no paraban de hablar de los rebeldes hermanos Cullen y sus ideales.

—Edward Cullen—pronunció Edward educadamente mientras apretaba la muñeca de Jasper de forma de saludo—y permítame presentarle a Mi prometida; Isabella Swan.

Me limité a hacer una leve inclinación en forma de saludo. Jasper simplemente mi miró con suspicacia, enarcando una de sus cejas; como si mi presencia en aquella platica de hombres le fuera bastante incomoda…¡Perfecto!, ¡Un héroe Patrio Machista! Idiota Fue la primera descripción que pensé de el. E incluso hoy en día no me he arrepentido de calificarlo algunas veces de esa manera…

— ¿Swan?, ¿Es acaso usted Hija del Ex-General Gringo? —preguntó. Pude ver la burla en sus ojos. A caso este gringo se burlaba de la nacionalidad de Charlie. Payaso

—El General Charlie Swan—corregí sin disimular mi enfado e indignación— Ella misma.

Edward me apretó mas contra su costado, pidiéndome de manera silenciosa que controlara mi genio. No le hice el más mínimo caso.

—Un placer Señorita. Y Muchas felicidades por el Compromiso— enfatizó la última palabra y miró a Edward de una forma burlona y extraña, una mirada que yo no pude interpretar…Pero que estoy segura, Edward si por la leve risa que profirió como resultado.

—Muchas Gracias—respondimos los dos en coro. El con verdadero agradecimiento por aquel comentario. Yo, con la esperanza que se largara de una buena vez.

—Supongo que los veré en la reunión, ¿Me equivoco? —anunció antes de irse.

—Seremos los primeros ahí—contestó mi acompañante con suficiencia.

Jasper Whitlock sonrió, una sonrisa que, me pareció…ocultaba una gran satisfacción ante la respuesta de Edward. Aunque, sin bien lo analizaba… todo de Edward causaba en el Joven Whitlock una curiosidad inmensa. Como si mi prometido fuera una pieza que hacia mucho tiempo el estaba matándose por encontrar; un descubrimiento que no dejaría escapar tan fácilmente. Me llené de coraje, y…¿Por qué no? De enfermizos celos ante este mi hipótesis…. Edward tenía una aferración estúpida y gran ímpetu por la política y el cambio. Características que lo asemejaban con Whitlock… Mi prometido era dedicado, efusivo; Un libertador escondido… Jasper podía oler esa pasión a kilómetros de distancia. Lo conseguía descifrar con simples expresiones faciales que Edward mostraba cada vez que se hablaba del tema del cambio y la autonomía.

Justo lo que Jasper necesitaba en sus filas y levantamientos.….

Fruncí el seño a la figura del Joven Whitlock, que ahora se hallaba cruzando la esquina del zócalo de Puebla. Edward no pasó esto desapercibido.

— ¿Celosa? —preguntó el en un susurró entre burlón y orgulloso. Rodeando mi cintura desde mis espaldas y besándome el cuello con dulzura.

—Asustada…—dije en voz casi inaudible. ¿Cómo podía seguir enfadada con semejantes labios rozando mi piel?

— ¿Asustada? —pareció extrañado. Dejó de abrazarme e hizo voltear mi rostro con sus manos para que lo mirase— ¿De qué estas asustada?

—De que te metas en esto más de lo que debes—Sentí escalofríos recorrer mi cuerpo antes las hipótesis que me formulaba si aquello llegaba a pasar. Por un milisegundo comencé temblar—…de que al final ya no puedas salir.

Edward no me contestó. Se limitó a observarme de una manera seria, inescrutable, luego, y sin previó aviso… Besó mis labios de forma frenética…. Un beso muy diferente a lo que me había dado veces anteriores; Cargado de pasión y sentimientos que en ese momento me fueron imposibles de interpretar. Lo único de lo que me daba cuenta, era de que cuando me besaba…no podía hacer nada más que dejarme llevar, desaparecer del mundo exterior y perderme en el roce perfecto de sus labios, los movimientos excitantes de su lengua entre mi boca. No había mejor experiencia que aquella…Y solo por eso; Mi miedo desapareció tras un agujero profundo, siendo remplazado por el deseo, el amor que este hombre hacia latir en mí cada vez que chocaba su boca contra la mía…

No pude recordar que era lo que le estaba diciendo. Me había hipnotizado por completo. Aun cuando sus labios se separaron de los míos- dando paso al aíre para respirar- aun sentía los latido errantes de mi pecho y la mejillas ardiéndome en el rostro.

Edward atrapó mis manos, apretándolas con fuerza mientras sus ojos aun estaban posados en mí

—Estás consiente de que Jamás haría algo que nos fuera perjudicar, ¿Verdad, Bella? —sonaba como si intentara conversarse más a el mismo que a mí—Que todo lo que hago, lo hago por ti y por que Te Amo…

Asentí con la cabeza, aun aturdida. Esa acción fue más que suficiente para el

Volvió a besarme, pero esta vez de una forma más corta, más inocente y dulce. Me sonrió levemente y tomó mi mano ara continuar con nuestro camino.

A estas alturas, ya todos Puebla sabían de nuestro compromiso y de los acontecimientos de hace algunos meses en Guanajuato. La boda se había planeado para principios de Enero de 1911, si todo iba tal y como lo queríamos. Edward ya había terminado su carrera y el trabajo se le presentó a las puertas de su casa… Solo faltaba yo, Me quedaban solo pocos meses para terminar mis cursos de enfermería. Todo gracias a las enseñanzas y prácticas de Carlisle Cullen me compartía en su consultorio… Puse ascender más rápidamente que mis compañeras. En ocasiones mis Profesores y médicos de la Cruz Roja no paraban de decir que yo debía de llevar por lo menos una tercera parte de la carrera de medicina en consecuencia de involucrarme a temprana edad en el consultorio del Dr Cullen y en las consultas y operaciones en que el me dejaba intervenir.

El futuro de iba camuflando de un perfecto color de Rosa; Salud, Carrera y Boda… ¿Podía a caso pedir algo mejor?. Sin embargo…

Nunca me imaginé lo que vendría a finales del mes de Octubre… Ni lo que comenzaría a mediado del mes de Noviembre.

Las cosas comenzaron a complicarse. Manifestaciones de obreros y campesinos en diferentes partes del País terminaron en masacre y derramamientos de Sangre. El Pueblo estaba pagando las consecuencias de revelarse. Y ahora leía muertes y represarías en los periódicos matutinos que Charlie aventaba en la mesa del comedor después de que maldecía frustrado el gobierno que nos había tocado tener… La Dictadura que estábamos condenados a soportar.

Las reuniones anti-reeleccionistas se hicieron más frecuentes. Y esta vez, a regañadientes de Edward, procuraba acompañarlo a cada una de ellas. Asegurándome de que en caso de llevarlo preso durante un día, al menos estuviera yo como su compañía y como mi alivio personal. …Nunca nos descubrieron, un verdadero milagro dados los contantes arrestos que se llevaban al cabo a muchos compañeros y conocidos de mi Prometido…

Mi inseguridad se convirtió en miedo cuando encontré en la Cruz Roja y en el consultorio del Dr Cullen a infinidad de pacientes, todos heridos de balas perdidas o confortamientos con la policía por revelarse a ir a prisión, aunque la condena solo les durara pocos días. Mi miedo se convirtió en Pánico y Horror; Al correrse la noticia del encarcelamiento de Francisco I. Madero en San Luis Potosí, y después de esto… La difusión del Plan de San Luis; Anunciando que el 20 de Noviembre de 1910…Todo México se levantaría en armas contra la dictadura Porfirista.

Mordí mis labios para ahogar un grito. ¡Santo Dios!...La Guerra, había comenzado.

Esme, al igual que yo, Tomamos cartas en el asunto. Edward ya no debía salir para reuniones anti-reeleccionistas o cualquier cosa que tuviera que ver con la Revolución que se estaba asomando por nuestra ventana…. Emmett salió de la cuidad junto con Rosalie esa misma noche, sin premeditar un regreso cercano. Gracias a la fama que el mayor de los Cullen se había formado. El sería uno de los primero a quienes buscarían una vez estallado el conflicto.

La fecha, sin previó aviso, Llegó… Y no me refiero al inició de la Revolución Mexicana…la que sin duda marcó la vida de miles de Mexicanos inevitablemente. Sino la fecha que marcó la mía; la fecha que nunca olvidaré y la que, sin duda hubiera dado mi ultimo suspiro, mi alma, cualquier cosa imposible que se me pidiera con tal de poder evitar… el 18 de Noviembre de 1910 dio inició a lo que sería la peor de mis congojas.

La mañana era tenebrosamente silenciosa. Edward y Yo caminábamos por las calles, totalmente desoladas…demasiado tenebrosas. Extraño, siendo una mañana tan clara y nítida en el cielo…. Sentía la tensión en el aíre, sabía que algo andaba mal, algo no estaba bien. Y es ahora cuando me maldigo a mi misma de no haberme alejarme del ambiente toxico que se percibía aquel terrible día desde un principio… ¿Cuántas cosas no pudimos habernos evitado de tan solo no haber salido de nuestras casas?...

Silencio, tenebroso silencio Y Luego… Disparos. Sonidos ensordecedores resonando en diferentes direcciones, pero siempre cercanos a nosotros. Me paralicé... Había escuchado en boca de mi Padre la adrenalina y emoción que el experimentaban en las batallas cuando aún era General… Pero esto no era como me lo solía describir…

Era completamente aterrador. El miedo se asomó, y lejos de hacerme reaccionar rápidamente, solo provocó que me estancara a mi misma…. No podía moverme

—¡Corre, Bella! —Estaba atemorizada, completamente paralizada. Edward tuvo que jalar con fuerza mi brazo para obligarme a correr detrás de el —¡CORRE!

No fue una carrera, porque no corríamos de manera regular… Los disparos eran tan cercanos que a veces Edward tenía que empujarme al suelo pedregoso para esquivar las balas que no iban en direcciones fijas. Vagamente escuchaba los gritos de otras personas. Supuse que intentando escapara al igual que nosotros… Continuamos huyendo sin un destino, pues no había ligar posible donde ocultarnos… Cuando escuché sonido ensordecedor, casí rompiéndome los tímpanos a mi lado derecho. No me di la oportunidad de voltearme para averiguarlo. Edward me arrastró con fuerza hacia la izquierda. Quedamos tirados justo frente a uno vehículo que casualmente se encontraba ahí. Brindándonos un leve protección de las balas.

Mis pupilas estaban completamente dilatadas cuando encontré a un hombre yaciendo en el suelo justo en el lugar donde nos encontrábamos hace unos segundos. Le había dado de lleno. Pude haber sido yo Pensé y me estremecí de forma violenta.

Edward me obligó a volver la mirada, tomando mi rostro fuertemente entre sus palmas —Bella, ¿te encuentras bien? —el miedo y la preocupación estaban grabados en sus ojos. Bien sopese aquella palabra, por supuesto… era la menos indicada para describir mi estado en estos precisos momentos. No me encontraba para nada Bien—¡Bella, contéstame! — urgió ansioso al no escuchar ninguna respuesta. Obligué a mi organismo a salir del estado de Shock.

—Cre… Creo que si—tartamudeé patéticamente y el me abrazó arrebatadamente.

—Lo siento. ¡Maldita sea!, tu no deberías pasar por esto —su voz estaba teñida de furia y frustración, a apretó más contra el… Pensé sentir alivio, pero lejos de eso, su abrazo solo me causó más terror. Para mí, el tampoco debería estar pasando por esto.

Experimenté otro tipo de ardor cuando sus brazos me arrinconaron más en su pecho. Me tomo desprevenida Y esta vez no pude contener un sollozo. El se separó de mí instantáneamente. Dilató sus pupilas una vez que me observó con más detenimiento. Luego…el verde de sus ojos se oscureció impregnado de una ira temible. Este solo duró unos segundos. Luego la turbación inundó su rostro.

—¡Estás sangrando! —apuntó mi brazo derecho. Al principió me confundí, ¿Sangrando, yo?...Una punzada de dolor invadió mi brazo después de aquella pregunta mental. Viré mi cabeza a la derecha. OH…Efectivamente, estaba sangrando…Al parecer una bala si alcanzó a rosarme levemente, tal vez no pude sentir nada por el completo pavor en el que me hallaba. Un golpe de Suerte, Pude haber muerto.

Desgarré una tira de la falda. Edward hizo el resto…Vendó rápidamente la herida…Levemente profunda en mi brazo. Luego solo me tomó en brazos. Esperando a que todo terminara, si es que la vida no lo permitía.

—Ya comenzó—murmuró entre dientes—Puedo verlo claramente. Y comienzan desde la fuente de la rebelión.

No comprendí nada en absoluto. Me mantuve en silencio aun envuelta en sus brazos. El comprendió mi ignorancia —Aquiles Serdán debe estar muerto. Estamos en la calle se su casa.

La comprensión llegó en ese momento. Ahora podía reconocer el lugar donde nos estábamos ocultando…solo a unas casas de la residencia de uno de los líderes del grupo rebelde… En la mera boca del lobo. ¡Oh Por Dios!, no había esperanza alguna… Este iba a ser nuestro fin.

—Edward…—susurré, mi voz me tiritaba, sonaba patética—Te amo…—cerré los ojos con fuerzas, no podía ahora darme el lujo de llorar.

—No me gusta el tono que empleas Bella. Suena a despedida—gemí , me fue imposible retener el liquido en mis ojos más tiempo. Edward rodeó mi cuello con sus brazos, recargando mi cabeza en uno de sus hombros—Esto no es el fin, Bella, vamos sal ir de esto, sobrevivirás…Que un mal rayo me parta si no…

—No digas Idioteces—sollocé molesta. El me aprisionó mas contra el.

—Te Amo…Y por eso mismo no voy a permitir que esto terminé tan fácilmente—acarició mi cabello, luego me besó—Confía en mí…

—Es lo que siempre hago….—Esta vez lo besé yo. No con la libertad que siempre solía tener, pero si con la esperanza de que mis labios pudieran transmitirle el fervor que experimentaba amarlo de tal manera.

—¡EHH!, ¡Aquí hay mas! —Un solado se percató de nosotros.

No reaccioné rápido pero mi prometido sí. Una vez más nos encontrábamos huyendo por las calles traicioneras y mortales… No duró mucho. Pronto dimos contra la pared de una calle cerrada. Edward jaló mi cuerpo contra la pared y se colocó justo frente a mí, cubriendo todo mi cuerpo con su espalda… Escuché el sonido de pasos corriendo hacia nosotros, y los ruidos metálicos al ritmo de ellos…. ¡No!, ¡Iba a recibir las balas por mí!

Moví mi cuerpo para zafarme de su protección, pero el solo me aprisionó mas contra la pared —Que ni se te ocurra—me amenazó en voz baja, y yo rompí a llorar otra vez.

—¡Ahí están! —gritó uno de los policías. El grupo corrió hasta quedar justo frente a nosotros… Apuntándonos con sus fusiles.

— ¡Llévenselos! —gritó otro hombre uniformado, al parecer…el líder de aquel escuadrón.

Apartaron de Edward del frente. Tomándome bruscamente de mis brazos, pegando mi pecho contra la ´pared como si de verdad fuera un peligroso criminal… Escuché un estruendo detrás de mi y dejé de sentir la fuerte presión de la pared contra mi pecho. Contemplé con horror al oficial sangrando y a Edward carcomiéndose de furias con los puños cerrados...

—¡No vuelvas a ponerle un dedo encima! —escupió con voz tatamente acida, soltando otro puñetazo. Seguí pegada a la pared, inmovilizada al ver como ahora se enfrentaba contra los siete oficiales armado—¡Vete de aquí! —me gritó.

No Pude —¡Con un demonio, Bella!, ¡¡¡HUYE!!!

No lo hice.

A cambio de ello, me uní también a la lucha. No paso mucho tiempo antes de que lo inmovilizaran. A el y a mí… Caminamos sujetos fuertemente por nuestros captores a un enorme vehículo con una cabina con rejas… Dentro se encontraban mas personas encerradas. Nos empujaron al interior y cerraron la puerta de un azotón, haciendo que las varillas de metal resonaras de forma chirriante. Me quedé en silencio… Con Edward frente a mí… Sangrando del labio y la parte superior de la ceja por la confrontación. Me helé al encontrarme con una mirada intensa, furica y de dolor…

—¿Por qué? —Preguntó en un susurro— Pudiste haber escapado…¿Por qué haces esto?

—Por qué te seguiría al mismo paredón con tal de permanecer contigo.

:::::::::::::::::::::::::::::::

Era demasiada felicidad. Ya era tiempo de que comenzará la problemática :S

Solo una aclaración. Situé esta situación e la historia de la revolución original… Según se he investigué…. La primera sangre derramada en la Revolución Mexicana fue la Aquiles Serdán, por órdenes del gobierno Poblano….la misma fecha que indiqué en el ficc… Un poco exagerado de mi parte….

Discúlpenme ¡Me encanta lo melodramático! XD

Muchas grax por su reviews!! Es bueno saber que les gusta como la estoy manejando…

Un beso mordelón a todos!!!