6º- Conversaciones, Parte II

-¡Ron! ¡Ron! ¡Oh, por el amor de Dios, despierta! ¡Ron! ¡Despierta! ¡Despierta, Ronald!

…l escuchaba su nombre recostado en algo duro. Antes de abrir los ojos, decidió recapitular todo lo que había pasado... la llegada a la estación..., la charla sobre responsabilidad de parte de su padre,... el encuentro emotivo con Hermione..., esta diciéndole algo que hizo que se desmayara... pero no recordaba que era exactamente...

Algo, rápidamente, le vino a la mente... Era el sueño que tuvo el día que Hermione se fue de La Madriguera... donde ella aparecía culpándolo de que estuviera gorda...

De pronto recordó lo que ella le dijo, antes de caer al suelo inconsciente a causa de su desmayo:

"-Estoy embarazada."

Reaccionó de golpe y abrió lo ojos asustado. Enfocó la cara de Hermione, la cual estaba llena de lágrimas, también al tenerla cerca se dio cuenta que tenía ojeras, y se levantó del suelo, sin dejar de mirarla.

-¿Em-ba-... ra-za... da? ¿Có-mo...? ¿Cuán-do... y... por qué?-preguntó con dificultad.

-Fácil-contestó ella, sin una pizca de superioridad que podría haber usado en ese momento, al saber algo que Ron no, y desviando la mirada-. Te contestaré: ¿embarazada? Sí; ¿Cómo? ¿Cuándo y Por que? Cierta fiesta en la que bebimos demás y no tomamos precauciones.

Ron la miró esto no le podía estar pasando. ¿Hermione embarazada?. No. Ni siquiera en sus más locos sueños lo hubiese pensado. Esto era realmente una pesadilla. Una pesadilla de la que debía despertar ya.

-Sé-dijo Hermione, tomándolo del brazo y sentándolo en el asiento nuevamente. Su cara aún estaba cubierta de lágrimas-lo que está pasando por tu cabeza porque es lo mismo que pasé yo cuando me enteré...

-¿Qué dijeron tus padres?-dijo Ron desviando la mirada.

-Bueno... nada en realidad...-titubeó Hermione, con mirada brillante.

-¿No les contaste a tus padres?-inquirió Ron, exasperado.

-Sí lo hice-contestó ella, ofendida de que él pensase eso, mientras sus ojos brillaban intensamente por las lágrimas que luchaban por salir de sus ojos-. Sólo me dijeron que era grande y sabía lo que hacia... parecían muy decepcionados...

Hermione rompió a llorar y Ron no sabía que hacer. Se acercó sigilosamente a ella y le puso un mano en el hombro. Bajo su mano pudo sentir como el cuerpo de Hermione se estremecía y se abalanzaba sobre él.

-¿Qué haremos, Ron?-hipó Hermione.

Ron se mordió el labio inferior. Realmente no se esperaba eso.

-Nos la arreglaremos-dijo Ron, reprimiendo una lagrima. No sabía como manejar la situación.

-Sí, Ron, sí...-llorisqueó Hermione.

Se quedaron así durante unos diez minutos que parecieron una eternidad. Ron aún no caía en la cuenta. ¿Cómo había dejado que esto pasara?. A él le gustaban los niños, pero hubiera preferido tenerlos cuando fuese más maduro,... más grande... Y no ahora cuando aún era un adolescente inmaduro que sólo deseaba terminar su último curso en Hogwarts.

Hermione seguía sollozando silenciosamente, pensando en lo que le depararía el futuro. Un futuro en cual debían moverse con un hijo a cuestas. Siempre había sido muy madura para su edad, pero esto la había sobrepasado mental y emocionalmente.

-¿Qué haremos?-volvió a preguntar Hermione, todavía en el abrazo de Ron y llorando-. ¿Deberíamos hablar con el director?

-Yo creo que es lo mejor-confesó Ron con pesar.

-¿Cómo dejamos que esto pasase?-inquirió Hermione, llorando.

-No lo sé...-fue la pobre respuesta de Ron.

Estuvieron así otros diez minutos, perdidos en sus pensamientos y en lo que le dirían al director, hasta que el ruido del carrito de la comida los hizo volver al mundo real, soltándose. Pese a que habían llorado, ninguno de los dos tenían los ojos hinchados ni rojos.

-¿Desean algo, queridos?-indagó amablemente la señora del carrito.

Hermione se levantó de su asiento con dificultad; caminó hasta la señora y sacando una pequeña bolsita de su túnica, dijo:

-Déme: diez ranas de chocolate, cuatro varitas de azúcar, dos bolsas de grageas de todos los sabores, quince tortas de calabaza y un tarro de mariposas azucaradas, por favor.

Ron abrió la boca ligeramente ante el pedido de Hermione. Ella jamás comía tanto. La chica, en cambio, pagó sus compras, las depositó en un asiento y comenzó a devorarlas como si nunca hubiese comido. La señora del carrito se fue.

-¿Te comerás todo eso?-preguntó Ron, anonadado.

-Sí-contestó Hermione sin pudor comiendo una rana de chocolate-. Mira, me tocó a Merlín-agregó mirando la foto y pasándosela a Ron.

-¿Cómo es posible que cambies de tema tan rápidamente?-inquirió Ron, aturdido.

-Es cosa de embarazadas-contestó Hermione con sencillez.

Ron la miró comer alrededor de dos segundos más, pero luego apartó la mirada; no podía creer que esa fuera la Hermione que pusiera los ojos en blanco cada vez que él decía que tenía hambre.

-Ron, ¿me harías un favor?-pidió Hermione seriamente, dejando a un lado la quinta rana de chocolate, al cabo de cinco minutos.

-Sí, claro, dime.

-¿Puedes ir a buscar a Ginny?. Debo hablar con ella en privado-dijo ella poniendo especial énfasis en la última palabra.

-Está bien-aceptó Ron. Luego recordó algo, y agregó:-. Hermione, después, cuando podamos, necesitamos hablar.

La chica no contestó. Se limitó a asentir con la cabeza. Ron abrió la puerta del compartimiento y se dirigió a donde se hallaban Harry y Ginny.

Al llegar, Ron se dio cuenta que su hermana y su mejor amigo hablaban tranquilamente como si nada. No quería que se dieran cuenta de la cara que llevaba; así que trató de disimular.

Cosa que no logró.

-¿Qué te pasa?-le preguntó su hermana, frunciendo el entrecejo.

-¿Quién dijo que me pasa algo?-dijo Ron, esforzando una sonrisa, pero sólo consiguió que un gesto de asco se asomará por su cara.

-Yo lo digo-contestó con sencillez Ginny.

-Hermione quiere verte-expresó Ron haciendo caso omiso a su hermana.

Ginny se paró de su asiento y contrajo su expresión en una de preocupación y tristeza. Al pasar por su lado, le dio unas palmaditas para mostrar su apoyo y salió del compartimiento.

-A mí si me contarás, ¿verdad?-inquirió Harry hablando por primera vez.

-Sí...-contestó Ron, sentándose al lado de Harry.

-¿Es algo muy grave?-interrogó Harry, mirando a su amigo.

-Es complicado de explicar... Bueno, no en realidad...

-¿Qué es?-preguntó Harry, impaciente.

-Hermione... ella... me... está... mmm... ehem...-tartamudeó Ron.

Pero se calló de inmediato. No podía, no... aún no lo asumía... no, tenía que ser una pesadilla,... una de la cual debía despertar. Se pellizcó en el brazo, cerrando los ojos y deseando que no fuera verdad. Que eso sólo fuera un mal sueño...

Sin embargo, al abrir los ojos, pudo ver a Harry mirándolo expectante.

-Hermione está embarazada, Harry-expuso Ron con la voz ahogada, como si cargara un gran peso sobre los hombros.

-¿Qué?.

-Eso. Esta embarazada.

-No lo puedo creer...-dijo Harry, apartando la mirada-. ¿Estás bromeando, no?

-Ojalá, si lo hiciera-indicó Ron, triste, bajando la cabeza-. ¿Qué haré, Harry? No estoy listo para mantener una familia...

-Yo te ayudaré, Ron-aseguró Harry, poniéndole una mano en el hombro en señal de apoyo-. Y estoy seguro de que Ginny también lo hará. Todos juntos saldremos adelante.

-Gracias, amigo-dijo Ron, agradecido, dándole un abrazo amistoso.

-¿Qué harán ahora?-preguntó Harry, soltándolo.

-Lo primero será hablar con Dumbledore-explicó Ron. Luego volvió a bajar la cabeza. Algo lo atormentaba.

-¿Pasa algo más?

-Me siento sucio, Harry-aclaró Ron-. Antes de llagar aquí tenía en claro que Hermione me dejaría... que me odiaría... Es más, pensé en dejarla para que me perdonase... ¿Te das cuenta lo egoísta que soy?... Antes de saber lo que ella sentía, lo que le ocurría, lo que sufría... antes de todo... pensé en mí... sin saber las pautas de ella... Y ahora ella está tan asustada... este asunto la sobrepasa,... más que a mí...

-No te preocupes, Ron-dijo Harry, muy seguro de lo que decía-. Ahora debemos pensar en el futuro.

-Sí-contestó Ron.

La noche empezó a caer rápidamente en tren. Ginny no volvió al compartimiento y se mantuvieron callados en todo lo que faltaba del viaje.

Aún Ron estaba mal, pero ahora debía empezar a pensar en la próxima charla con Dumbledore...