N/A: LA SATISFACCIÓN QUE SIENTO ESCRIBIENDO NUEVO CAPÍTULO NO TIENE PRECIO.

Aunque lo odio. Pero no pasa nada. No soy la mejor escritora y lo admito abiertamente. Tampoco he visto nada de esta serie/manga y hago un fanfic con toda mi valentía. Agradezcamos pues a toda la multitud de gente que sigue este fanfic (me gustaría saber por qué) y que me motiva a seguir. Además todas las reviews son amor, ¡gracias por todo!

Sigamos pues. Siento si el capítulo es algo malo, aún no llegamos a lo malo y NUNCA PLANTEO LAS COSAS COMO LAS PLANEO. Me agobio.

Capítulo corto por orden del argumento.


Ella no podía ser Sakura.

Esa no era Sakura.

No, imposible. No podía ser ella.

Pero sus agudos ojos rara vez le engañaban, ¿no? La contempló una y otra vez, analizándola. Su pelo estaba desordenado, despuntado de forma desigual. Estaba repleta de heridas, muchas de ellas sangrantes, además de tener gran parte del traje manchado de esta sustancia. No parecían salpicaduras.

Había algo que estaba descolocado dentro de ella. Su postura tan quieta, la forma de respirar, su espalda – una vista momentáneamente molesta, quería verle la cara – tan tensa... Su voz. Su voz era tan distante que, aun estando a cinco pasos sonaba desconocida, fría, y muy lejana.

Portaba una extraña arma. "¿Un kunai... doble?" susurró Naruto, incrédulo. Sasuke miró el mecanismo del arma con ojos puntillosos, asombrado y a la vez algo asustado. Dos kunais estaban unidos con una gran vara de hierro, brillantes ante la luz de la luna. Desprendían un aire siniestro. Además de esto, estaban manchados con sangre.

Sakura giró la cabeza parcialmente, dejando ver parte de su rostro. Oh, Sasuke retrocedió. La luna llena infundía cierta misticidad a la escena, pero a Sasuke sólo le impacientaba más.

Después, ella se giró del todo. "¿Pero qué demonios...?"

Los ojos de Sakura fueron verdes algún día. Pero, sin duda, ahora eran algo monstruoso para algunos, que soltaron gritos de horror. Sasuke y Naruto sólo se pusieron en formación de lucha, ambos algo descolocados.

"Esto... sólo irá peor." dijo Sakura firmemente, mirando al arma en sus manos. Sus ojos rojos, con las pupilas casi consumidas por el carmesí, miraron a la aldea. "Apartaos de mi camino."

Naruto dio dos pasos hacia adelante, quedándose quieto al verla empuñar su doble kunai. No iba a dejar que... lo que eso fuese les inutilizase, ¡no señor! "No sé qué demonios eres, pero definitivamente ¡no eres Sakura!"

Ante estas palabras lanzó a Naruto fuera de escena con un fuerte movimiento de su arma, quedando este maltrecho en el suelo a varios metros de ellos.

Sasuke sólo la miró, ya asustado al completo, y preguntándose qué tipo de ser era aquel y qué narices había hecho con su mujer. Despegó la vista de los lugartenientes ayudando a su amigo y se dirigió hacia Sakura.

Pero ella le repelió. "Kābe." y con un rápido movimiento de manos – un complicado sello que no entendió – Sasuke no pudo avanzar más. Dio un paso y cayó al suelo... ¿Sus piernas estaban paralizadas?

"Sakura, ¿¡acabas de paralizarme!?" rugió ante la brutal ignoración que sufrió. "¡Para ya con esto! ¡Deja de jugar a los héroes y dí qué demonios está pasando!"

En serio, ¿cómo demonios había lograrle paralizarle? "No es asunto tuyo. ¡Nunca lo va a ser!"

"¡Sasuke!" Naruto llegó hasta donde Sasuke y le intentó levantar, solo para acabar cayendo al lado de su compañero. "¿Qué te crees que estás haciendo-?"

Una gran vibración sonora en el espacio agitó a la gente, que corrió por sus vidas hasta sus casas. Sakura miró al frente, hacia donde la bestia debía estar. "Os lo repito, ¡no es asunto vuestro!"

Sasuke la miró fijamente. Sangraba más que hace dos minutos, le inquietaba verla herida y perder tanta sangre. Sobre todo... ¿por qué tenía los ojos rojos? ¿Qué estaba pasando que ella no quería que viesen? "¡Sakura! ¡Detente AHORA MISMO!"

Sakura le apuntó con el kunai. "¡Cállate!"

Nunca. Nunca en su vida Sakura se había dirigido a Sasuke con tal agresividad y seriedad como entonces. Y eso helaba a Sasuke, que sólo pudo contemplar los golpes de la bestia acercándose.

Sakura apretó los dientes, y se oyó un rugido en la distancia. "Sakura..." murmuró Naruto, viéndola prepararse para luchar.

Ella se agarró el brazo, del cuál salía una obscena cantidad de sangre, y comenzó su carrera. "¡SAKURA!"

Sasuke procuró arrastrarse tras ella, porque fuese lo que fuese la bestia Sakura no iba a poder con ella ni de lejos. Ni siquiera ese aura sobrenatural que desprendía, mas esos ojos tan escalofriantes le harían cambiar de opinión. Nada en este mundo debía tocarla.

Sakura dio un gran salto en el aire, saltando al gran boquete que había dejado la bestia en el bosque a su paso, gritando desesperadamente. Había dolor en su voz. Aun así, se abalanzó contra ella.

Sonó un gran sonido sordo que rebotó hasta donde Sasuke se encontraba. Y eso sólo podía ser peligro. Volvió a intentar avanzar, pero el puñetero sello de su esposa era un dolor de cabeza.

Un grito después, la tierra echó a temblar, y una de las casas cercanas a los guerreros caídos – que no tenían fuerzas para contrarrestar de algún modo el extraño sello de Sakura – se derrumbó. Levantó un polvo tan denso que ni el gran soplo de viento que procedió a la explosión logró apartarla.

La aldea quedó quieta. No más sonidos de lucha ni más golpes de aire. Naruto se incorporó un poco, aún parcialmente paralizado, y acertó a ver una figura acercándose. Se notaba un denso olor a metal en el aire. Acertó a ver una figura acercándose entre el polvo de los cimientos y la brisa tras la tempestad.

Sasuke apenas la apreció, estaba en shock por todo lo que estaba viendo: la villa en un gran peligro con ambos él y Naruto fuera de combate, y a una Sakura totalmente desconocida.

Naruto, en cambio, la vio acercándose hacia ellos desde delante, portando el mismo arma que Sakura. ¿Cómo demonios había sobrevivido aquella batalla contra una bestia tan...? Ni podían describir la bestia, porque ni la habían visto. A saber qué había sido.

La tenían a dos metros pero no se la veía apenas. Y eso les ponía los pelos en punta. Sakura, en cambio, lo prefería así. No se merecían ver en qué se estaba convertiendo.

"Perdonadme." susurró, la voz rota de agotamiento. "Norōi."

Golpeó la tierra con su doble kunai y la villa cayó en un dulce sueño, una extraña marca brillando a sus pies.


"¡Papá, papá!"

Uchiha amaneció ante un techo blanco y un intenso olor a limpieza que no le era familiar.

Sasuke llevaba despierto un par de minutos antes de que su hija entrase, pero su mente aun estaba intentando recuperarse de la extraña noche que había vivido. No sabía si era porque fue emocionalmente traumático ver a su mujer en tal estado o si fue porque estaba cansado; igualmente necesitaba recapacitar.

"Sarada, buenos días, yo-"

La niña, que no sabía que su padre estaba casi roto al completo, se echó a llorar en su pecho. "Papá, ¡mamá no ha vuelto a casa! No la encuentro por ninguna-"

"Espera, ¿cómo que no la encuentras?" tomó a su hija por los hombros, infundiéndola terror por el temor de su padre y el enfado que tenía.

"¡No sé dónde está!" el no encontrar a alguien no solía tener más significados que el literal. "He preguntado y nadie la encuentra, ni siquiera el Hokage!"

Se destapó a toda prisa. "¿Dónde está el inútil de Naruto?"

"Está reunido buscando soluciones. Ha reunido hasta a Kakashi-sama para hablar del tema. Hay algunas calles destruídas y falta gente en el pueblo, ¡no entiendo qué pasa!"

Sasuke suspiró, agobiado y ya alerta. "Es difícil de explicar-"

"¡Pero mamá no está, papá! Nadie la ha visto irse ni volver, sólo sé que han encontrado un montón de sangre en nosedonde ¡y un agujero enorme en el bosque!"

Cuando el padre oyó eso, oyó el peligro ululando por su cerebro, en la parte de atrás, como una colleja mal dada. No se esperaba que fuese a volver a casa, pero tampoco se le había ocurrido que igual no iba a volver debido a que se había ido lejos de la villa.

¿Cómo se puede ser tan estúpido?

Se incorporó y descubrió que aún no podía andar bien, no notaba las piernas del todo. La niña, aún temblorosa, le pasó unas muletas cerca de la camilla. Sasuke se aupó por su cuenta usando sus musculosos brazos y emprendió una marcha desesperada fuera del hospital.

Tsunade quiso hablar con él al verle tan inquieto – y quizás informarle de la situación, cosa que habría sido MUY útil – pero Sarada hizo una señal que indicaba que fuese lo que fuese lo que estaba pasando por la cabeza de su padre, no debía ser contradecido. Era una de esas partes de su pensamiento que iba en carril recto, sin destino y, sobre todo, sin parar. La mente de Sasuke buscaba respuestas frenéticamente y le gritaba que fuese hasta el lugar de anoche para encontrarlas.

No lograba recordar mucho de lo que había pasado la noche anterior, ergo estaba algo perdido sobre dónde situarse en el plano temporal. Sabía que Sakura no estaba, y ya con eso tenía suficiente como para saltar a la acción. Aunque poco a poco las piezas iban cayendo en su sitio y eso no le gustaba. Ni un pelo.

Al salir del hospital vio unas líneas marcadas en el duelo, como grabados, que iban por todo el suelo de lo que alcanzaba a ver – y luego descubriría que hasta más allá –, yendo hasta por debajo de las propias casas.

"Pero bueno," dijo Sasuke, frustrado. "¿qué cojones está pasando?"