Hola!

Gracias por el apoyo, a leer!


ADVERTENCIA:

ESTE CAPITULO CONTIENE ESCENAS DE INDOLE SEXY ENTRE BELLAS FEMINAS...NO SI NO LES DIGO QUE SON LIGHT O HARD CORE SOLO PRESUMO QUE ME ENCANTO COMO QUEDO XD, ESPERO SEA DE SU AGRADO SINO PSS SAQUESE QUE HACES LEYENDO YURI?


"You and I"

Por: Leyla zinD

Capítulo VI

Sacrifice, POV Pansy

...

- Si no fuera mucho pedir me gustaría que me contaras que paso con ella Pansy – pidió Blaise en tono tranquilo, seguro le molestaba pero como hacía décadas de aquello no me quería recriminar ya nada, no valía la pena hacerlo ya.

- Veras emh…- balbucee un segundo, me interrumpió la pelirroja, a veces esa mujer remolino era una gran salvación.

- ¿Cariño no crees que deberían de descansar? – Dijo en tono de advertencia/regaño - Recuerda como nos sentíamos cuando llego el pequeño Blaise… Hermione debe estar que no puede con los ojos y Pansy debe descansar porque ella será quien ayude de aquí en delante con lo que se necesite – más que una petición era un recordatorio en tono seco, seguro que llegando a su casa mi amigo seria sermoneado con el tema de la prudencia, lo siento Blaise ella tiene razón.

Sonreí agradecida y pude notar como el pequeño Blaise tiraba una vez más de mi ropa para atraer mi atención, lo tome en brazos y me dio un enorme abrazo. Sentí un calor demasiado bello para describirlo, ese pequeño me hacía sentirme tan bien y juguetona al mismo tiempo, espero que mi nena me logre sacar igual o más sonrisas que mini Blaise. Mi amigo Blaise se veía algo apenado por haberse precipitado a preguntarme cosas sobre mi madre cuando ni era el lugar ni el momento, aunque no lo juzgo, tanto tiempo y no haberle dicho nada… yo ya me esperaba mi regañina por parte de mi mujer… desde siempre me estuvo diciendo que debía compartir ese dolor con alguien más que mi padre… padre que también perdí en aquella guerra, si Potter odiaba a ese desnarigado villano nunca miró dentro de mi mente porque creo que odié a Voldemort igual o más que Potter.

Los Zabini/Weasley se retiraron después de pasado un momento. Ginny parecía que había tenido una gran idea pero solo se comunicó con su esposo con miradas demasiado profundas para mi gusto y no les entendí. Solamente se retiraron despidiéndose eufóricamente (en silencio) sin despertar a la bebe. Mini Blaise me abrazo y beso como siempre que me veía, claro que sabe lo que es maravilloso tocar. Después de recibir varias visitas, Potter, los Weasley, una fulana que no conocía yo y resulto ser conocida de Hermione de la juventud y varias e interminables personas más del departamento de misterios donde trabajaba en el ministerio (mi mujer era muy popular, obviamente) por fin llego la enfermera a dar una noticia relajante "La hora de visita ha terminado chicas, lo lamento" dijo con rostro tranquilo acercando a revisar los vitales de mi mujer e hija. La amable chica me trajo un par de sabanas para pasar la noche aquí con mis amores.

- Pansy, cielo deberías ir a descansar a casa – dijo Hermione bostezando y acomodándose en la cama lista para cerrar los ojos hasta la mañana siguiente.

- No cariño, aquí me quedo que estoy cansada pero no tanto como tú – sonreí besándole la frente – además quiero saber que debo aprender para poder contigo y la bebe en casa – susurre viendo como la enfermera se encargaba de cambiar y dejar lista a la nena en el cunero para que durmiera tranquila.

Hermione asintió y comenzó a relajarse respirando tranquila hasta quedarse dormida. Estaba a punto de ir a mi sofá plegable cuando le escuche hablarme bajito.

- Cielo… en verdad llamémosla como tu madre – me recordó el tema que dejamos inconcluso.

- No cielo… eso ya lo habíamos discutido – respondí acariciándole con ternura el cabello.

- Piensa amor… sé que es algo importante para ti, para tu padre, Severus – decía bajando cada vez más la voz, estaba quedándose dormida ya – piénsalo ¿sí? También debes hablarlo con Blaise – dijo por fin respirando acompasadamente.

Me acerque a mi lugar para recostarme cuando la enfermera entro con un pequeño botellín para alimentarle me hizo la seña y sonreí gustosa, esa noche Hermione aun no podría darle de mamar sola y me tocaba darle su primer alimento fuera del vientre de mi amada… con gusto aceptaba las correcciones y consejos de la amable enfermera. Esa noche dormí sola por primera vez en mucho tiempo y sonriente, mi chica, mi mujer y esposa estaba descansando plácidamente después de alumbrar a nuestra hija, bella como ninguna otra criatura y lo dicho antes… cada día que pasaba amaba más a Hermione y ahora tenía un pretexto más para agradecerle que está a mi lado dejándome ser parte de su vida. Me recosté a dormir y no pude evitar tener el más lúcido sueño en muchos años, recordando cosas que por poco había olvidado… no me gustaba recordarlo…

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Recuerdo que aquel día de verano desperté con mi boca seca, cansada y sin pijama, solo mis pantalones puestos y mi sostén. Me senté a la orilla de la cama y como una marejada me golpeo el recuerdo de la noche pasada… Granger sobre mí, yo sobre ella, besos, arañazos y después nada. Solo recordar aquello me había subido de golpe la temperatura y alterado mi respiración más pensé que podría ser mi cerebro con resaca que me jugaba una mala pasada. Era imposible que yo escogiera de entre toda fémina a Granger. Que me gustaban las chicas, los chicos, gente en general ya me había dado cuenta, nada extraño; soy demasiado buena y lo estoy ¿cómo para negarme a un cariñito de alguien hermoso o hermosa? Mi preferencia era algo más sutil… En fin que me puse de pie como pude y si había pasado aquello con Granger no le molestaría verme en esas 'fachas'. Salí de mi habitación decidida a joderle la mañana a esa chica. Me sorprendí al ver una melena pelirroja tras la barrita de la cocina.

- Buen día Parkinson – dijo la voz de la fémina sin girarse a verme. Claramente o había escuchado que Salí de mi cuarto o tiene ojos en la espalda. Buen cuerpo (buenísimo), lindo trasero y melena pelirroja, joder esa de seguro es Weasley.

- Buen… ¿quién eres perdona? – pregunte viendo como con una gran destreza muggle tenía tomado por el mango una sartén volteando en el aire lo que parecía ser un omelette, olía muy bien.

- Pues Hermione tenía un comprom… ¡Parkinson! – chillo la chica al girarse a verme, aún tenía la sartén en la mano pero súbitamente cerro los ojos y a tientas acerco a la barrita.

- ¿Qué pasa Weasley? Son solo pechos y he de agregar son perfectos, no me digas que te ponen o algo! –acuse bajando mi mirada a mi torso, en verdad me veía bien en sujetador solamente debo pasearme así en casa más seguido.

- Que yo no soy Hermione por favor cúbrete! – urgió diciéndome dejando la sartén en la barrita y con la espátula señalándome a ojo ciego.

- Ya vale, merlín ni fuera de casa me puedo divertir – dije andando quejándome hacia mi cuarto y poniéndome una blusa negra con un estampado raro, creo que es de Granger…vaya huele bien.

- Veamos…Parkinson – comenzó a decirme la chica cuando me acomode frente a ella sirviéndome un café en mi taza, en verdad que me caerá muy bien esto ahora – Hermione volverá en dos días y se quedara el resto del verano yo … la Orden me ha dado una misión fuera – soltó con seriedad la pelirroja, solo me encogí de hombros señalando que me daba igual – el profesor Snape vendrá esta noche así que no estarás sola – termino comenzando a desayunar, había un plato servido me lo señalo, para que al parecer, me le uniera. Acepte porque vamos, en mi vida he tocado mi varita para hacerme algo mucho menos usar una cocina muggle. Wow, parecía que todos cocinaban muy bien o era que yo estaba famélica.

- Genial – dije comenzando a masticar – primero Granger, ahora tú, después Snape, que sigue ¿Enviaran a Patrick? – La chica se limpió los labios con la servilleta dirigiéndome una mirada de pregunta con el entrecejo fruncido, era obvio que ella no sabía nada de mi jodida vida o padre no biológico.- Olvídalo, nada importante, gracias y si no te importa no me siento muy bien, estaré en mi habitación, si viene Granger ¿podrías decirle que necesito hablarle? – la pelirroja me dirigió nuevamente esa mirada cargada de preguntas pero las ahogo asintiendo al fruncir el ceño y sorbiendo de su taza lo que sea que tuviera en ella.

- Parkinson – llamo seria de nuevo cuando me alejaba – no sé qué intentas con Hermione, pero no te recomiendo nada serio con ella ¿Qué si esto es una advertencia? no es que tu tengas sentimientos o algo…pero Hermione…- la interrumpí.

- Si, si y si… - dije moviendo mi mano como imitándole a ella hablarme, me aburría – la quieres proteger y lo que sea aja – dije andando ignorándole y encerrarme en mi cuarto…

Esa tarde paso sin ningún dato relevante con la pelirroja en la estancia leyendo y yo a su lado también leyendo los ejercicios que practicaría con Granger al día siguiente, alguna vez le lance un hechizo cerrando su libro y pegándolo para molestarle, hasta que el típico sonido de la aparición de alguien en el vestíbulo nos incordio…joder ya estaba aquí Snape.

- ¿Señoritas? – Dijo a modo de saludo el profesor de pociones - ¿Weasley algo que reportar? – pregunto bajando una pequeña mochila sobre un sofá.

- Además de agregar que Parkinson aprende rápido y lleva bien los encantamientos practicados, no nada que reportarle señor su cerebro funciona bien – dijo la chica lanzándome una mirada asesina, yo solo sonreí en mi lugar fingiendo que no me importa, ya me las pagaras pelirroja.

- Eso ya lo sé – agrego el hombre – puede retirarse y esto es de parte de Potter y la Orden, buena suerte –deseo Snape tendiéndole la mano a la chica quien desapareció al dirigirme una mirada de desprecio y negando con la cabeza.

Snape se acercó a la cocina alcanzando la alacena donde anoche tome el vino y cerro con un bufido la alacena - ¿Qué ha pasado con el tinto que había aquí? – pregunto apoyado en la barra.

- No lo sé profesor, Granger quizá…o Weasley, esas dos son unas alcohólicas – comencé a decir sin dirigirle la mirada.

- Esto no es divertido Pansy…hija – hablo casi en un susurro, oh no! Eso no.

- ¡No me digas Hija! – Me puse de pie mirándole furiosa – ¡no soy tu hija! – dije una vez más.

- Te decía hija en el sentido como a alguien allegado no como…bah, allá tú - dijo tomando una botella que estaba escondida más al fondo de aquella alacena, era wiski de fuego. Se sirvió un vaso y me invito a sentar. Debí sacar anoche esa botella y ahora mismo Granger y yo…uff, que pena que no la vi.

- ¿No me vas a dar de eso? – contra ataque molesta al sentarme donde me señalaba.

- No, evidentemente te terminaste mi vino ahora no soportarías esto – respondió dando un trago a su vaso nuevamente – tenemos que discutir algo, Anemona. – resoplo al terminar de beber todo de un golpe.

-¿Qué pasa con ella, le ha hecho algo Patrick?- pregunte asustada sentándome frente a él observando que servía más liquido en su vaso.

- No… pero el Sr. Tenebroso la ha mandado donde un grupo de nuevos reclutas a entrenarle – dijo en tono preocupado.

- Ella estará bien – dije tratando de sonar convincente, mas no supe si lo trataba de convencer a él o a mí misma.

- Pansy…quiero que sepas – dijo apurando otro vaso de wiski.

- No, no necesito excusas de como estuviste allí para mí pero no estabas al mismo tiempo – dije molesta.

- Eso precisamente….no linda, no es así – aseguro suavizando notoriamente el tono de su voz – siempre quise decírtelo, lo hice una vez de hecho – susurro bebiendo una vez más de su vaso.

- Imposible ¿cuándo? – pregunte centrando toda mi atención en él.

- Cuando cumpliste once…cuando llego tu carta de Hogwarts ¿Recuerdas quién te llevo el sobre? Cuéntame que recuerdas – pregunto mirándome con sus ojos negros.

Joder claro que lo recordaba y….oh – Yo… estaba jugando con la escoba que me regalaste por mi cumpleaños, y tú fuiste quien me la trajo y entrego. De la emoción me golpee con algo creo – dije recordando aquel día cuando fui feliz por primera vez al ver llegar el correo.

- Así es, al entregarte la carta, Anemona y yo hablamos contigo pero – agacho la mirada suspirando conteniendo su amargura – comenzaste a llorar, a decirme mil cosas horribles, como las que seguramente piensas ahora, pero en ese momento ver que mi hija tan pequeña estaba mal por culpa mía… era mejor que lo olvidaras – volvió a decir mirándome a los ojos, joer que ojos tan oscuros, menos mal que saque el color de ojos de Anemona.

- O sea que me obliviaste….vaya – alce mis cejas, estaba sorprendida, porque recuerdo que me desperté sin recordar una hora de ese día y me dijeron que de la emoción salte y me golpee quedando inconsciente.

- No busco tu perdón, porque no he hecho nada malo – alzo el mentón orgulloso, tiene razón de cierta manera – busco que entiendas mis razones y me dejes estar cerca, como hasta ahora si quieres… no me apartes - pidió suspirando nervioso.

Si alguien observase a ese hombre hablar así, dirigirse así a una de sus estudiantes nadie creería el mal chiste. Era claro que no pensaba apartar a Snape de mí vida ni a mi madre, detesto a mi padre…Patrick por mi puede ir a decirle a Voldemort que es sangre sucia para que lo elimine allí mismo… solo que me sentía demasiado incomoda de haber permanecido a la sombra de esto.

- Severus… no esperes que te diga papá – le advertí – pero lo claro es que…no quiero estar a tu lado por un tiempo, ni del de Anemona, espero que entiendan ustedes eso….solo denme tiempo – pedí y recibí un asentimiento de su parte. El profesor siguió bebiendo de aquella botella.

Snape me advirtió que me ensenaría oclumancia y legremancia si era posible también, puesto que una vez que el villano sin nariz me llamara a sus filas intentaría sustraerme todos mis recuerdos y aprovechar mis debilidades y secretos en mi contra. Por ese y los siguientes días serian clases con las chicas, ya me avisaría cuando comenzarían sus tutorías. Valió la pena lo estudiado con la pelirroja tenía ya la teoría y unas cuantas horas de practica y ya tenía la mirada de satisfacción de Snape al verme repeler sus ataques. Una vez que terminamos de practicar anuncio que en nada se iría porque Granger estaría por llegar – Entonces hasta después Severus, iré a darme una ducha antes de que llegue Granger – anuncie recibiendo un asentimiento de su parte y una sonrisa torcida. – Ten buen viaje – dije yéndome a la ducha.

Escuche como se despedía Severus de Granger y ella dejo de hacer ruidos, había llegado al piso ya y yo aun en la ducha me salto una idea… ¿vamos Pansy no podrías? Si, si puedo. Salí de la ducha caminando en silencio hasta la estancia y pude ver su melena sujeta en una coleta, estaba leyendo, nada nuevo en esa Gry.

- ¿Granger sabes hacer algo más aparte de leer? – pregunte andando hacia ella, logre que alzara la mirada sorprendida pues no me escucho salir de la ducha.

Mas sorprendida quedo al ver que aun con el cabello mojado me plante frente a ella envuelta en una toalla negra que apenas cubría lo necesario de mi cuerpo. Ese día particularmente no había sido tan caluroso como otros pero en el rostro de Granger había un enorme sonrojo y comenzaba a transpirar su frente la delataba. Estaba quieta y en silencio atenta a mis movimientos.

- Eh… sí, sí que se hacer mu…muchas cosas más – respondió vacilante parpadeando varias veces, podría jurar que esa chica observaba las gotas de agua perderse en mi escote. No supe si esa afirmación iba con dobles pero solo sonreí de lado, me gire a volver a mi habitación para vestirme.

- Vaya…hablaremos más tarde – dije cerrando la puerta de mi habitación, estoy segura que se ha quedado con la palabra en la boca y eso la va a atormentar hasta que hable. Mejor así no será una noche aburrida….

Paso esa noche, los días y las semanas. Estábamos ya a nada de reiniciar el curso y habíamos tenido una relación cordial, mas diplomática que nada, ella y su cerebro eran un misterio para mí, yo decía algo hiriente y ella solo respiraba calmándose, llegue a un punto en mantenerme distante un día y parecía que ella estallaría por el silencio algo que a mí no me molestaba porque con Patrick en casa sin Anemona yo me pasaba días sin hablar más que un saludo al inicio del día. Aprendí muchas cosas de esas brujas, tanto de Granger como de Weasley, hechizos de defensa que solo en mis sueños pensaría que ellas fueran tan buenas en realizar, conjuros de protección, de comunicación, Merlín el curso intensivo con ellas fue bastante gratificante y no negare que me sentía ya más segura de mi misma, tuvieron bastante ingenio al inventarse tantos conjuros protectores.

De las chicas, Weasley era la que aparecía una vez por semana y generalmente el lunes, asuntos en su hogar decían. Así que de cierto modo aprendí a tolerar a Granger, hasta esa noche que tolerar quedaba lejos de ser real, con mi idea de concretar lo que aquella noche comenzó puse mi empeño en comprenderla. Habíamos estado trabajando practicando hasta tarde, ese día era mi 'graduación' por así decirlo, valían todos los hechizos defensores en tanto no hiriésemos el rostro (eso por petición mía, mi belleza debe ser preservada) así que comenzamos la batalla en el traspatio del piso de Severus.

Comenzó lanzándome un expelliarmus que evadí y lance mí contra-ataque. La chica era jodidamente ágil esquivando y lanzando al cubrirse! Quien lo habría dicho de Granger, una chica que jamás hacia deporte fuese a resultar tan ávida y rápida en combate. Menos mal que Weasley hacia días me había enseñado a moverme en una batalla improvisada con ella. Estuvimos lanzando con severidad una serie de encantamientos y maldiciones que perdí la noción del tiempo, en un par de ocasiones logre darle de lleno en el cuerpo a Granger pero la muy Gry se levantaba y sacudía andando de nuevo contra mío. Esa era la mejor tarde de mi vida. Por molestarla lance un Densaugeo (Hace que crezcan los dientes de manera exorbitante) y mi broma no fue bien recibida porque respondió cubriéndola y re atacando con un incarceous, maldición ahora sí que ella me gano y por muy poco. Caí al suelo atada de manos y pies por esa cuerda que provocaba su hechizo y para finalizar su burla se detuvo al frente mío y me amordazo también!

- A pesar de que diste batalla y muy buena aun debes dejar de confiarte – dijo alzándome con su varita por el aire aun atada.- te llevare dentro, es hora de que descansemos – comenzó a andar dentro de del piso, ¿pero que no se da cuenta que quiero que me baje? Maldita sea solo porque estoy atada y tapada de boca si no esa Gryffindor me iba a escuchar!

Llegamos a la estancia y me bajo con desgano en el sillón más grande desatándome apenas toque el mueble. Iba a comenzar a gritarle pero me di cuenta que no me removió la mordaza así que en lo que me entretuve quitándomela ella desapareció de mi vista, joer estaba hecha un asco, polvo, lodo, cabello lleno de basurillas y ramitas de la trifulca y acción de hacia un instante; parece que ella también estaba así porque pude escuchar como de su habitación salía el sonido de la regadera. Comencé a andar a su habitación y vi que dejo la puerta sin el pestillo echado y me sonreí pensando que me cobraría la humillante manera de arrastrarme dentro del piso cuando mis pensamientos se acallaron ante la visión de una Granger desnuda, mojada, enjabonándose frente a mí. Trague en seco. No podía moverme pero sentía como mi respiración comenzó a dificultarse y mi ritmo cardiaco se incrementaba. Necesitaba retirarme. Trate de cerrar la puerta saliendo de su habitación pero la muy desgraciada chilló al tratar de cerrarle.

- Parkinson, sé que tienes rato allí parada, cierra la puerta al salir y te recuerdo que tú también tienes una ducha en tu habitación – dijo sacando la cabeza por detrás de la cortina de la regadera dejándome ver su cabello mojado y una sonrisa sarcástica al verme con la boca abierta sin palabras saliendo de esta.

Llegue a mi habitación y me sentía rara, como alterada y molesta, frustrada, pues a través de aquella cortina de baño pude ver la silueta bien torneada de Granger sacando toda la tierra y polvo de la práctica que tuvimos minutos antes. A decir verdad me sentía molesta conmigo misma, porque desde hace muchísimo tiempo que tengo una cierta atracción a esa sábelo-todo come libros que raya en la obsesión física, desde la vez donde me y le bese tengo necesidad de repetirlo y llevar ese momento hasta las más deliciosa de las consecuencias. Sin miramientos y así molesta me metí a la ducha tratando de calmar mis ajetreados pensamientos. Agua caliente, jabón y una parsimonia enfermiza caracterizaron mi momento, no pude evitarlo y mis propios roces en mi cuerpo me comenzaron a alterar más, comencé a sentir un calor abrumador bien conocido así que, decidí detenerme antes de no lograr contenerme. Cerré la regadera, me envolví en mi toalla y salí a mi habitación. Cuál fue mi enorme sorpresa al notar apenas salir de la puerta de la ducha a Granger tratando de salir cautelosamente de mi habitación, se quedó congelada al escuchar mis pasos sobre la alfombra tras ella.

- Vaya Granger, no sabía que eras Voyerista – dije con altanería y sorpresa en la voz, para que lo oculto me encanta molestarla.

- Te equivocas Parkinson…yo, vine a… - decía balbuceando aun sin darme la cara, seguía con la mano estirada tratando de alcanzar el pomo de la puerta.

Yo fui más rápida, en lo que ella pensaba a mil por hora una excusa para estar en mi habitación espiándome, tome mi varia y lance un hechizo a la puerta cerrándole frente a Granger. Salto sorprendida en su lugar y me guarde la varita en el cajón tras mío. Sonriente me acerque a ella y le abrace posesiva por la espalda, puse mis manos en su cintura y comencé a morder despacio su cuello inhalando su aroma, oh Merlín como ansiaba sentirla de nuevo y para mi suerte la orgullosa y mandona Gry no se resistía nada a mis toques y caricias muy lo contrario cooperaba, aunque algo me dice que su orgullo Gryffindor nunca admitirá haber estado deseándome en secreto, el ¿mío? ¿Porque no?…claro que lo admito pero para mí misma.

Sentí que sus manos se sujetaron a mi cadera apretando mientras ladeaba su cabeza dejando un poco más descubierto su cuello dándome acceso a su piel, la cual encantada aproveche apenas sentirla y verle. – Parkinson – suspiro al sentir como subí mis manos y las puse sobre sus pechos sobre su delgado pijama. Rayos estaba tan concentrada tocándola que no me di cuenta que al acariciar mis caderas la muy Gryffindor tiro de mi toalla y la saco de mi cuerpo, ahora estaba yo desnuda tras ella y… por algún motivo esa acción de la ´tímida´ Granger me genero una enorme sonrisa. Comencé a sentir como su respiración se alteraba más y le ayude a terminar de alcanzar aquella puerta que deseaba alcanzar, pero no del modo que ella esperaba, por el contrario le sostuve contra la dichosa puerta pegando mi cuerpo desnudo a ella para acercar mis labios tras de su ido, no pude contenerme y tenía que preguntar…

- ¿Estabas viéndome no Granger? –Pregunte susurrando a su oído - ¿Te ha gustado como me tocaba? – mordí con fuerza sobre su hombro al bajar parte de su tirante dejándole libre a merced de mis labios.

- Por… por Merlín no sabes que dices Parkinson - hablaba sofocada tratando de sonar convincente - claro que no te espiaba – finalizo tratando de separarse de mí, pero le impedí seguir moviéndose.

- ¿No? Y ¿Qué es esto? – dije metiendo mi mano en su entre pierna encontrándome una enorme y grata sorpresa, esta chica estaba a nada de deshidratarse de lo mojada que iba. Al hacer aquel movimiento pude sentir y ver como Granger arqueaba su espalda a mi toque y tensaba su cuerpo al tratar de ahogar un gemido, digo tratar porque se mordió el labio de manera tan sensual que no pude evitar acompañarla en aquello de humedecerse, ahora mi entrepierna estaba ansiosa.

En un súbito movimiento Granger se quedó quieta, recargando su frente al respirar agitadamente sobre aquella puerta; tuve miedo de haberme pasado con ella, la deseaba sí, pero no sin su consentimiento. Comencé a relajar mi agarre y toques de sobre ella, sentí como su respiración seguían alterados. Me volví un segundo a tomar mi toalla del suelo y al levantar mi mirada me encontré con aquellos ojos castaños clavados fijamente en mí. Me quede sujetando con ambas manos la toalla sin tratar de cubrirme mucho a consciencia, solo estaba en espera de la reacción de Granger. Sorpresa me lleve al observar cómo se sacaba apresurada su propia blusa y pantaloncillo del pijama quedando solo en unas negras bragas de encaje (Quién diría que esa seria sabelotodo tendría gustos tan sensuales en lencería!). Mientras Granger se iba despojando de sus ropas se acercaba determinada a mí, joder cualquiera diría que la situación la tenía más que descontrolada y… no estaba nada equivocada.

En un movimiento Granger aparto de mis manos la toalla que escasamente me cubría, sujetando mis manos a la altura de mis hombros observándome con cierta necesidad y lujuria, si definitivo eso era lujuria en la mirada, sin esperar más comenzó a besarme en los labios y oh ¡Merlín y sus fantasmas! Se sentía aún mejor que aquella noche. Sin vergüenza ni pudor alguno comenzó a acariciar mi espalda, mi cintura para tomarme por la cintura pegándome a la suya para comenzar a mover su cuerpo contra el mío. Aun con más astucia al saber que eso de ella me sorprendió, subió sus manos a apretar mis pechos y hasta Voldemort sabe que habría preferido entrar a Hufflepuff que dejarle saber a Granger que sus toques y besos me estaban volviendo loca. ¿A qué hora me ha lanzado sobre la cama? Tenía a Granger rozado mi cuerpo con sus uñas y acariciando mi cuello, hombros y labios con sus dientes alternando con los labios. Esta mujer era otra a la mojigata y molesta Granger que yo conozco! Me tenía completamente a su merced, gimiendo, respirando agitada y pidiendo más, joder que estoy moviendo mi cadera contra la rodilla necesitada de más y ella lo nota, claro que se da cuenta, puedo decirlo porque al estarme besando siento en mis labios como los suyos se curvan en una sonrisa pronunciada al sentirme buscar más contacto en mi entrepierna .

- Uh… Así que la orgullosa Sangre pura…- me decía entre besos y oh, Merlín! Acaba de morder y estirar mi labio inferior tan…. – no puede resistir los toques de una simple Gryffindor, mmm – ronroneo cerca de mi oído, joder que de las chicas con las que he estado esta es la única que me tenía completamente a su merced – Vamos a ver… ¿Qué pasa si toco aquí así?- pregunto empujando su rodilla contra mí una vez más dejándola presionar y comenzando a recorrer mi costado derecho con su mano, clavándome despacio sus uñas, creo que moriré de hiperventilación!

- No juegues Granger – Exigí. No pude evitar sonar ansiosa, en verdad que estaba muy mal ya por ella, se podría decir que si pensaba que Granger me había dejado un rastro húmedo al tocarla, yo ahora mismo tendría empapada su rodilla.

Me soltó con premura y se colocó sobre mí con todo su peso comenzando a rozar sus pechos contra los míos, solo mi cerebro registro aquella tremenda exhalación que di al sentirla moviéndose de aquella manera; cuando digo que nadie había tomado el control sobre mí y que para finalizar me tuviera de esa manera que ella lo hacía ahora, en verdad merecía su propia fotografía en las postales de ranas de chocolate! Me besaba en el cuello, podía sentir como mordía y… un momento estaba marcándome!? Joer me importaba un knut, quería que no se detuviese por lo que más quisiera. Yo solo podía clavar mis uñas en su trasero y lo note…Granger aún no sacaba sus bragas! Puse ambas manos a la orilla de estas y comencé a tirar debajo de ellas y me ayudo a que quedaran completamente fuera, con una sonrisa maliciosa podía observar a una fiera de castaña, acalorada y con sus mejillas sonrojadas – Granger… eres preciosa – solté inesperadamente logrando que se sorprendiera de mi cumplido inconsciente así que para evitar preguntas incomodas me lance a atraerle por el cuello a besarle de nuevo. Era una completa lucha por poseer a la otra, por decirlo de una manera.

Sus manos dejaron de tocar mis piernas, apretaban por momentos mi trasero pues seguían divirtiéndose tocándome aún más; sus labios abandonaron los míos por un instante pues comenzaron a bajar hasta mis pechos y allí todo se volvió… sublime es la palabra que describe a la perfección lo que su mano comenzaba a realizar en mi centro pensaba yo que únicamente mi propia mano era capaz de alcanzarme aquellas contracciones endemoniadas donde sientes que tocas algo intangible más aun así dispuse mi propia mano entre sus piernas tocándole de manera desquiciante o eso me daba a saber pues sus toques hacia mi comenzaron a incrementar sus movimientos y ligera rudeza, eso definitivamente era el punto donde sientes que mueres y revives dentro de una seta húmeda llamada sudor, donde luchas por volver a respirar y al mismo tiempo quieres permanecer inerte pues la sensación del orgasmo es tan poderosa que no quisieras abrir tus ojos por miedo de que la persona que te ha ayudado a conseguirlo desaparezca de tu lado. En el instante en que la vi tensarse sobre mí, en el momento que la sentí clavar sus uñas en mi trasero al mismo tiempo que besaba mis labios, supe que querría repetir ese instante con Granger como un mínimo mil veces. Recargo su cuerpo sobre el mío, apoyando su frente en el hueco de mi cuello y clavícula en silencio; sin darme cuenta comencé a acariciar de arriba abajo su espina y besar su hombro manteniendo mis ojos cerrados, creo que debió darle un poco de frio porque sentí que se apartó ligeramente a un lado y pensando que me dejaría ahí sola me gire, sorpresa la mía al sentirle abrazarme desde tras mío a acomodando una de sus piernas sobre mi cadera ayudándose a pasar aquella sabana sobre mí, menos mal que no veía mi rostro porque me tenía sonriendo encantada y no por el excelente momento que acababa de propinarme sino por el todo en conjunto, mentiría si dijera que antes había estado en la cama con alguien más de diez minutos después de obtener…bueno de terminar lo que se buscaba.

- Esto… Se salió de control lo que yo venía a decir… – comenzó a decir de tras de mi Granger, creo que quería disculparse, oh no, no hagas eso.

- Granger…- dije callando su inminente verborrea.

- ¿Si? – aguardo a mi respuesta.

- No lo arruines, calla y disfruta un momento – sugerí girándome a encararla y ahí estaba. Sus ojos marrones penetrantes llenos de palabras que saltaban de ellos, conocimiento y calidez, esta mujer es extremadamente abierta a sus emociones al parecer no las sabe controlar eso sin darme cuenta tenia cierto poder y atracción en mí.

De nuevo comencé a besarle, inconsciente de que quizá ella deseaba apartarse o que no quería volver a estar conmigo pero no fue así, esta vez se dejaba hacer por mi permitiéndome llevar la dirección del momento, estaba comenzando a subir de nuevo la temperatura cuando oportunamente se escuchó un "alohomora" tras la puerta que había hechizado yo, oh bien alguien que llega a interrumpirnos.

- Pansy responde estas…. ¿Bien? – pregunto un Snape asombrado al notar que estaba cubierta hasta el torso con la sabana y a mi lado yacía un bulto completamente tapado.

- Cuando hayas eh… necesitamos ir donde Anemona – Urgió dándose la vuelta entendiendo que pasaba – Granger las espero abajo, tienen cinco minutos para vestirse – termino su frase saliendo de mi cuarto azotando tras el la puerta.

Al azotar la puerta Snape pude ver que el bulto que ahora era Granger estaba como saltando en su lugar rápidamente, me apresure a destaparle y me encontré a una Gryffindor muy risueña. Solo la observe con una ligera sonrisa también en mi rostro. Hicimos caso a Snape comenzando a vestirnos, ella no paraba de sonreír y balbucear algo mientras me daba la espalda y recogía sus ropas de donde habían quedado esparcidas. Busque en mis cosas lo que estaba por ponerme al salir de la ducha y una vez listas caminamos donde Snape.

- Después de ti – me dijo amablemente sujetando la puerta dándome el acceso.

- Que gentil bella dama – respondí fingiendo una reverencia haciendo que volviera a reír - ¿Qué ocurre Granger, que es tan gracioso? – esta respiro hondo calmándose y poniendo de nuevo su rostro sereno.

- Pasa que aún no… eres genial en… ya sabes - dijo encogiéndose de hombros saliendo primero que yo de la habitación. Pero claro que soy genial! En lo que sea soy Pansy Parkinson joder!

Llegamos con Snape que se veía claramente inquieto, estaba mordiendo un par de sus uñas mientras esperaba por nosotras, nos vislumbró y rápidamente se puso de pie. Hermione repentinamente estaba en silencio sonrojada apartándole la mirada - ¿Qué pasa Severus? - Pregunte un tanto incomoda, me había interrumpido cuando estaba ocupada y ahora ese misterio no auguraba nada bueno.

- Pansy… esto, tu madre hizo lo que pudo – dijo secamente bebiendo una vez más como siempre que estaba nervioso hacía de su vaso de wiski.

- ¡Joder Severus dime que está bien! ¿A qué viene eso? – pregunte asustada tomando asiento frente a él en un pequeño sillón.

- Decía que tu madre hizo lo que pudo para retrasar tu iniciación pero Patrick…- soltó molesto golpeando al dejar su vaso sobre la mesa de la cocina.- El idiota de Parkinson ha adelantado el día en que te pondrá la marca tenebrosa, tenemos que hacer algo - sonaba preocupado, y supongo el tenemos es él, yo y anemona.

Granger estaba en silencio aun un poco alejada de nosotros escuchando todo, si Snape no le había pedido que nos dejara es porque necesitaba que ella se enterase y no se quizá de algo sirviera que alguien fuera del drama Parkinson-Snape viera las cosas y propusiera que hacer.

- Profesor… Supongo que han pensado en escapar ¿puedo preguntar dónde iría? Lo digo porque tengo contactos en el mundo muggle y…- decía Granger tratando de ser útil, parecía verdaderamente preocupada por este asunto.

- Gracias Granger, pero Anemona esta fura del país…no podemos hacer nada de eso hasta que marquen a Pansy – respondió Snape sujetándose el puente de la nariz, el hombre estaba cansado y era obvio no había dormido ni descansado bien.

- O sea que… es un hecho – suspiro Granger.

- Si, es algo que no podemos evitar pero con suerte Anemona se verá en una misión después de esto y ya veremos maneras de salirnos con la nuestra.- dijo Snape, vaya sigue hablando así y me caerás mejor, podría olvidar que te acuestas con mi madre – Por ahora Granger necesito que entrenes a cuerpo a cuerpo con Pansy, batalla lo más realista por favor que ya me dijo Weasley que pones de regla que no te ataquen a la cara Pans! – conforme hablaba Granger asentía y sonrió ante lo último que dijo Snape.

- Oye! Que ellas no tengan nada que perder me da igual! Yo cuido mi belleza innata, que de buena suerte me parezco a Anemona no a ti pap - me quede callada al instante. Snape solo sonrió poniéndose de pie y abrazándome con un brazo para despedirse.

Me sostuvo poco más de cinco segundos diciéndome – Si me vas a llamar papá hazlo porque lo deseas, nada me gustaría más, pero si lo haces por cortesía evítalo, cuando estés lista cariño – es raro lo sé, pero Snape siempre había sido más padre para mí que el que se suponía lo era y no le daba nada de vergüenza mostrarse tan abierto conmigo.

Ahora entendía porque pero… la verdad me comenzaba a agradar la idea. Había tenido un par de sueños donde mi madre, él y yo vivíamos juntos al finalizar de la guerra y además de ver a mi madre feliz yo lo era también a lado de ambos. Eso no era tan inquietante como el hecho de lo que acababa de hacer con Granger y que ella no era nada pudorosa en la cama, pero mi miedo aumento al descubrirme deseando repetir de nuevo con ella, miedo que aumento al soñar que tenía algo más que simple sexo casual con ella y que esa idea no me desagradaba nada.

Me sostuvo por los hombros y en toda su altura se plantó para agacharse un poco y besar mi frente, ok esto es tan raro… intempestivamente se alejó hacia el área donde podía desaparecer del piso y viendo a Granger le recordó –Tienes dos días, entrenen bien y cuerpo a cuerpo significa en batalla fuera no lo acabo de ver – oh por Merlín ¿no podía irse sin recordarme que me había visto teniendo cosas… bueno intentando tenerlas con Granger?

- Y Pansy me alegra ver que te llevas tan bien con Granger – sonrió como siempre que se metía conmigo.

- Oh no vas a reprocharnos que nos divirtiéramos un poco dentro de esta guerra que los tipos de tu generación apoyan – contra ataque sonriendo de medio lado, no me respondió solo resoplo rodando los ojos y desapareció.

Me quede contemplando el lugar donde desapareció Snape, unos segundos más tarde la voz de Hermione me saco de mis cavilaciones.

- Eh, ya oíste mañana hay que entrenar en campo de nuevo así que… recomiendo que vayamos a dormir – dijo sonriendo cálidamente.

- ¿Estas segura que no quieres..? – sugerí acercándome provocadora a la castaña.

Sonriendo solamente negó y se acercó a mí – Buenas noches Pansy – dijo dándome un beso en los labios, bueno al menos no fue un pico, fue uno bien dado, tan así que me dejo pensando en él un par de segundos antes de recobrar sentido y encaminar a mi habitación, ella ya estaba en la suya hacía pocos segundos.

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- Cielo en serio, podemos llamarle como tu madre – decía Hermione al verme sostener y alimentar a la bebe.

Yo solo negaba mientras mecía a la pequeña con cuidado, ya había terminado de comer era momento de sacarle el airecito, comencé a palmear delicadamente a la pequeña y me encantaba con la confianza que se dejaba mecer y el cómo se acurrucaba contra mi pecho, le di un pequeño beso en su cabecita cubierta por el gorrito cuando lo detecte, un delicioso aroma a bebe y flores, recordando al mismo tiempo las dificultades y obstáculos que debimos pasara para poder engendrarla y que llegara sana a nuestra vida, fue entonces cuando recordé aquel cuento que un día me leyó mi padre, Snape, donde había una chica que tenia de nombre uno que significaba el milagro y lo maravillosa que era…

- Pilea – Dije alzando a la bebe haciendo referencia a esa película que un día vi con Hermione, donde sale un leoncito que es rey de África o algo así - Se llamara Pilea – dije una vez más acomodándola en el regazo de mi esposa quien sonreía gratamente, le había gustado la idea.

- Lindo nombre cielo, significa maravillosa si no me equivoco – comento mirándome intensamente con esos ojos marrones que me volvían loca.

- Sabes bien que no te equivocas – respondí - quiero que lleve el Granger primero – agregué sentándome a lado de mis dos chicas.

- Uhm… Está bien, podremos decirle pili! – soltó emocionada Hermione por poder llamarle un lindo nombre corto a sobrenombre.

Solo asentí feliz, una cosa menos ahora, quedaba hablar con Blaise y decirle que ocurrió hace más de una década con mis padres y que deje de ver a Anemona como una mala mujer… hizo lo que debía hacer, sin ella yo no estaría aquí ahora, literal pues me dio la vida y evito que me la quitara Patrick… mi supuesto padre.

...

TBC