CAPITULO VI

BESO DE UN DETECTIVE

El Dr. Watson y la Sra. Hudson escucharon toda la conversación de Violet con Holmes, comenzaron a reflexionar en que tal vez, fueron muy crueles al juzgar de tal manera a la joven, sin embargo por los ojos del detective se asomaba algo más que afecto por ella y eso lo notaron inmediatamente los dos. La forma en cómo se estremecía él al sentir que ella lo besaba fue lo que más les preocupo.

- ¿Así que no estábamos equivocados doctor?- dijo la Sra. Hudson con una picara sonrisa.

- Tiene razón- como si Watson conociera los pensamientos de la ama de llaves.

- ¿Cree que esto no quedara en dolor?

- Esperemos que no, Sra. Hudson, esperemos que no. Por el bien de Holmes.


En la oscura habitación el sufrimiento se hacía cada vez más presente, la sangre recorría la frente del pobre sin embargo los golpes no se detenían. Un desgraciado hombre estaba amarrado a la silla, lastimado por las heridas del cuerpo más las de su mente. Se escuchaba un absoluto y penetrante silencio que era solo quebrantado por los gritos de dolor de aquel desdichado. De repente otro sonido diferente a estos comenzaron a hacerse más fuertes conforme se acercaban a la habitación.

Eran los pasos de alguien quien tiene la mirada de un astuto asesino.

-¿Y bien nos dirás?- una voz aterciopelada y fría se escuchaba al fondo de la habitación.

- ¿Decir qué?- contesto el pobre hombre.

- No quieras resistirte, tratas de ser un hombre, lo cual no eres.

- Soy más hombre de lo que crees al menos yo no me oculto bajo una sombra.

- Eso fue un golpe bajo mi querido Destange pero necesitaras más que eso si quieres realmente herirme.

- ¿Qué quieres mas de mi? Estoy harto de las preguntas que me hacen y que yo no tengo la respuesta….

- Yo también, Destange, yo también estoy harto de esta situación pero no quieras engañarme yo se que tu sabes las repuestas- mientras se acercaba a la única luz de la habitación.

- Te vuelvo a repetir que no sé nada.

- ¿En serio? Qué extraño porque mis influencias dicen que sí.

- Pues tus influencias son unas idiotas.

Una sonrisa perversa que había iluminado el rostro de su interrogante se desvaneció al tan solo escuchar estas palabras.

- No quieras pasarte de listo conmigo Destange.

- ¡Eres un cobarde muestra tu rostro si en verdad eres un hombre!- Destange grito con una furia incontrolable.

- Como desees Destange- se acerco lentamente a luz mostrando una cara familiar que había aterrado a Destange por tantos años.

- ¡No puede ser!- recordando inmediatamente su pasado- ¡Eres la viva imagen de él! ¡Creí que jamás la volvería ver!

- Yo tampoco creí volver a ver tu asqueroso ser por mi vida, hasta que por fin te localice y ahora mi familia descansara en paz.

- ¿Pero como…que tú no eres él?- se lleno de perplejidad su cara.

- Nos parecemos mucho ¿no es así? Pero no. Muchos encantos de mi madre los herede yo.

- Es que tienes los mismos ojos, el cabello y el rostro solo que más joven.

- Y tú tienes la misma alma pútrida desde aquel día.

- ¿Cómo me encontraste?

- Mi querido Destange yo estoy más presente en tu vida de lo que crees, la mayor parte de mi vida fue enfocada hacia ti. Los singulares problemas que tenías fueron lo que llevaron a mi padre a la tumba. Mi padre me preparo arduamente para que en caso de que muriera sin encontrarte yo fuera quien lo sucedería en el negocio familiar. Yo sería quien le diera la dulce venganza. Día y noche fue lo que me tarde para buscar al hombre que hizo sufrir a mi familia y mira solo basto que dieras un mal paso para que te localizara….

- ¿Yo hice sufrir a tu familia? ¿Y qué hay de la mía? Tu padre mato a la persona que más quería este mundo. Mi querida Mary.

- Pero mi padre dejo viva a la otra persona que mas quieres en este mundo, tu preciada hija Violet.

- ¡Con Violet no te metas! Ella no tiene nada que ver en esto.

- Te equivocas, ella está más implicada de lo que tú crees, y lo es con el simple hecho de ser tu hija.

- ¡Eres un maldito! ¿Qué no has hecho suficiente daño?

- No, no se trata eso Destange, si no de que me des de una vez por todas lo que merezco.

- ¿Y qué mereces?

- No lo sé que estas dispuesto darme para que te deje en paz.

- Nada absolutamente nada- respondió irónico el doctor.

- ¡Deja de agotarme la paciencia! No quieras hacerte el valiente. Dime donde esta mi dinero.

- ¿Cuál dinero Danagre?

El hombre miro hacia otro lado, tratando de no soltar una sonrisa sarcástica, cuando la rabia lo tomo preso por un momento golpeo al infeliz Destange.

- Eso pasa cuando me haces enfadar- observando como la sangre le salía de la nariz.

- ¡¿Por qué no matas de una buena vez y acabas con tu sufrimiento?!- mirándolo con rabia.

- Eso quisiera pero no puedo, te necesito vivo.

- ¿Y para qué?

- Para saber dónde está el dinero.

- ¿Cual dinero?- volvió a repetir Destange.

- ¡Eres un hijo de…! No sabes cuantas ganas tengo de pagarte un tiro- poniéndole la pistola en la frente.

- ¡Pues hazlo de una maldita vez! ¡Dispárame!

Danagre estaba lleno de rabia que estaba a punto de hacerlo cuando entraron a la habitación repentinamente.

- ¡Señor!- un mozo interrumpió la pelea- Lamento haberlo interrumpido pero llegaron noticias importantes desde Londres.

- ¿De quién?

- De Jones dicen que la encontraron.

- Excelente- sonriendo macabramente- tu fin está escrito Destange, mi venganza será cumplida.

- ¿De qué hablas?

- Por favor dame el sobre que tienes Torrington. Cierra la puerta cuando te vayas.

- Muy bien Destange- estando solos en la habitación- este sobre trae el principio de tu destrucción y de la tu hermosa familia.

- ¿A qué te refieres?-pregunto temiendo saber la respuesta.

- La Sra. Destange fue una de las personas a quien amas pero… ¿Quien es la otra a quien amas todavía más?

- ¡No puede ser…no…no te atreverías!

- Dime quien es Destange.

- ¡¿Violet?!- humedeciéndose los labios tratando armarse de fuerza ante la posible respuesta.

- Exacto, ella es el blanco de mi venganza.

- Ella no te ha hecho nada ¡Déjala en paz!

- Lo siento pero no, te diré lo que dice el mensaje- abriéndolo y leyó fuertemente.

Danagre:

Años de trabajo son el fruto de tu venganza, como te lo hemos prometido secuestramos a tu victima a cambio de tus favores y ahora te decimos que ella está aquí en Londres, no te preocupes no puede salir del país, su libertad le fue arrebatada, descubrimos que ella es hija de Destange por que la chica tiene una foto de él, además de tu descripción de ella coinciden.

Te enviamos una foto para que la reconozcas.

C. J

-Y aquí está la prueba de que es tu fin Destange- ¿Esta es tu preciada hija?- mostrándole la foto.

- Violet…no puede ser es igual a su madre.

- Si, pero más hermosa, quien diría que una mujer con tal belleza tendría un padre como tú.

- ¿Qué le vas a hacer?

- Nada, simplemente disfrutar de sus encantos

- ¡No te acerques a ella Danagre!

- ¿O qué? ¿Me mataras? Por favor Destange tu hija caerá a mi rendida, ninguna mujer ha podido

escapar de mi peculiar seducción

- ¡Ni siquiera lo pienses Danagre! No le pondrás ni un dedo encima a mi hija Violet.

- ¡Vaya idiota! Que no te das cuenta que el destino y alma de ella está en mis manos- mientras se dirigía a la puerta de la habitación.

- ¡Danagre! ¡Jamás obtendrás lo que quieres!

- Eso ya lo veremos, tu Destange has causado que la joven Violet pague una sentencia que no le correspondía- lanzando una carcajada que helo los huesos del padre Violet.

Al salir de habitación, dos hombres se acercaron al mafioso; este no les hizo caso se fue sobre el largo pasillo mientras encendía un cigarrillo, la ansiedad lo comenzaba tomar preso. Giro a la derecha y entro a otra habitación. Se detuvo unos momentos a reflexionar, sabía lo que pasaba, su venganza no estaría completa sin la chica. Comenzó a pasarse la mano por el hermoso cabello color cobrizo, hasta que vio la única forma de tranquilizarse. Un delicado piano color blanco, lo ínsito a comenzar a tocar una suave canción. Sus dedos hábiles comenzaron a volar conforme al ritmo de la pieza musical, de repente, fue interrumpido por la silueta de alguien quien había entrado al estudio.

- ¿Para qué me has hablado? ¿En qué ocupare mi tiempo esta vez?- se escucho una voz.

- No te alteres- sonriendo con sarcasmo- necesito un favor- sin dejar de tocar la canción.

- ¡¿Tu pidiendo un favor?! Me sorprendes.

- Necesito que vayas a Londres- ignorando la respuesta irónica.

- ¿A qué?

- Hay una chica que es la clave de mi venganza, necesito que la vigiles.

- ¿Cómo se llama?

- Violet, Violet Destange.

- ¿Para que necesitas a la chica si ya tienes al padre es por eso que has dedicado tu vida para encontrarlo?

- No cuestiones lo que hago- el tono de su voz se volvió seca y fría.

- ¿Y qué hago cuando la encuentre?

- Nada, solo infíltrate en su vida cuando sepas que es ella avísame sobre lo que pase ¿Entendiste?

La silueta asintió con la cabeza.

-De acuerdo, vete inmediatamente hacia Londres, te daré el dinero suficiente.

Se escucho como se cerró la puerta de aquella habitación, nuevamente se interrumpió la pieza musical que tocaba el hombre. Entro uno de los dos hombres que había ignorado.

- ¿Qué hacemos con Destange?

- Mátenlo, ya no es necesario para nosotros, pero hagan que pague poco a poco.

- De acuerdo- cerrando la puerta.

- Pronto tendré la fortuna- se dijo a si mismo estando solo en la habitación- que me pertenece.


El Dr. Watson estaba tan nervioso que a la Sra. Hudson ya la tenia preocupada con su manera tan nerviosa de fumar un cigarrillo Bradley Oxford Street y de su caminar.

- Dr. Watson por favor tranquilícese me está volviendo loca.

- Es que no entiendo como ella lo hace sentir así.

- ¿Como así?- pregunto nada extrañada la ama de llaves.

- Pues como si él tuviera dieciséis años, todo sonrojado al ver que lo besa.

- Pero eso es algo que no debe de molestarle.

- No es que me moleste es solo que no puedo entender como ella…lo pone colorado.

- ¿A mi parece que usted esta celoso doctor?- dijo la ama de llaves con una sonrisa maliciosa.

- ¿Celoso? ¿Yo? Pero como cree eso Sra. Hudson…

- Es que parece como si usted le tuviera celos a la joven por coquetearle al Sr. Holmes.

- ¡Claro que no! Yo solo me preocupo del bienestar de Holmes ¿Qué insinúa Sra.….?

- Nada, doctor jamás le insinué nada lamento que lo haya pensado así. Con permiso.

Antes de que Watson volviera a abrir el tema de discusión, se escucho que tocaron la puerta

Inmediatamente el ama de llaves se dirigió a abrirla, se escucho la voz de Violet, al entrar a la casa intercambio unas palabras con la Sra. Hudson. Después de un rato se dirigió junto con ella hacia la sala en donde estaba Watson.

- ¡Buenos días Dr. Watson! ¿Cómo ha estado?

- Muy bien, gracias por preguntar- en la respuesta de Watson hubo cierta frialdad.

- ¿Gusta algo de tomar señorita?

- No gracias, solo vengo a visitar a Sher…perdón al Sr. Holmes.

Watson estaba bastante molesto con la actitud de la joven sabía perfectamente que ella no estaba solo siendo amable con Holmes si no que sus sentimientos estaban reflejando que tenía un interes por el detective.

- Veo que viene a dejarle algo, pase rápido a su despacho, porque él está muy ocupado.

- Si, doctor perdón por venir a importunar al Sr. Holmes pero no creo que él se moleste…

- La habitación del Sr. Holmes está arriba es la primera puerta a la izquierda - la ama de llaves se dio cuenta de la rivalidad entre Violet y Watson.

- Gracias, que pase una bonita tarde doctor Watson.

- Igualmente.

Violet subió los peldaños de la escalera uno por uno, mientras el médico la veía con ojos de indiferencia.

- Es chica cambiara la vida de Holmes- le dijo a la Sra. Hudson quien estaba detrás de él.

Una emoción comenzó a surgir del interior de Violet al acercarse a la puerta en donde sabia que se encontraba Holmes, por un momento pensó que se desmayaría…tomo valor, trataba de parecer serena ante la emoción, toco la puerta débilmente hasta que sin darse cuenta subió el tono del toquido.

- Adelante- sonó la voz que tanto le gustaba escuchar a la chica.

- ¿Sr. Holmes?- abrió la puerta lentamente- ¿Sr. Holmes?

Al entrar a la habitación se percato de que en ella había una densa capa de humo maloliente, era imposible ver si alguien estaba en esta.

- ¿Sr. Holmes?- volvió a preguntar la joven- ¿Se encuentra aquí?

- No pensé que llegaría a esta hora señorita Violet, es por eso que me he dedicado a mi distracción favorita: mi mesa de químicos.

- Bueno pues lo lamento debí de enviar un telegrama pero Phelps está pendiente de lo que hago es por eso que me tome la libertad de venir pero si está muy ocupado me retiro…

- No, nada de eso, por favor póngase cómoda, que en un momento termino.

- ¿Puedo preguntar en que trabaja?- mientras decía eso dejo su abrigo y se sentó.

- Estoy desarrollando un antídoto para un veneno que viene de una tribu al Sur de África.

- ¿En serio? Vaya jamás vi a una persona tan entregada a su trabajo.

- Gracias- el detective hizo una reverencia a la joven.

- ¿Puedo acércame un poco?

- Señorita…

- ¿Y qué es esto?- tocando un matriz

En ese momento al tocar el matriz sintió que estaba caliente, esto provoco que lo tirara, pero Holmes rápidamente reacciono y se abalanzo sobre él para tomarlo antes de que llegara al suelo.

- Lo lamento, no quise hacerlo es solo que…pues…estaba caliente.

- ¡Mis instrumentos de química son muy delicados y no dejo que nadie los toque y en especial las mujeres!- la voz de reclamo de Sherlock subió de tono mientras lo decía.

- ¡Pues fue un accidente!- objeto Violet al ver que el detective la veía con ojos penetrantes.

- Por favor señorita hágame el favor de no volverse a acercar a mi mesa de…. ¿Violet?

Parecía que la densa capa de humo se había desvanecido por unos instante pero regreso, para ese momento Violet había escapado de los ojos de Holmes. El detective pensaba que posiblemente se había desmayado a causa del olor de la nube química.

- ¿Señorita Violet? ¿Violet?- débilmente por el tono de voz de Holmes estaba la desesperación.

- No creí que tuviera esta clase de libros Sr. Holmes.

- ¿En donde esta?- se quebranto la desesperación del detective.

- Estoy parada enfrente de su bonito librero. Cerca de la ventana.

- No tenía que ser sarcástica conmigo.

- Pensé que usted siendo el mejor detective no oficial de Londres sabría en donde estoy en este momento ¿O me equivoco?

- ¿Qué está haciendo?- ignorando el sarcasmo de la joven.

- Su pequeña biblioteca me llama la atención es curioso que este organizada ya que por qué se ve usted no es así porque tiene papeles tirados en la habitación.

- El hábito de limpieza en mis cosas no es propio de mí, además eso es trabajo para mi ama de llaves.

- Mmm, ya veo- torció los labios la joven por la poca empatía que expresaba Holmes- ¿De qué son estos libros?

- Son libros que a lo largo de mis años he adquirido para mi profesión.

- ¿Alguna vez ha escrito usted algo sobre su carrera?

- He escrito varias monografías y artículos y también estoy construyendo una enciclopedia sobre la gente de Londres.

- Me sorprendes Sherlock Holmes. Eres un material de estudio fascinante.

El detective mantuvo silencio por un momento hasta que Violet lo rompió.

- ¿Este libro también es sobre criminología? Por qué se parece a uno que leí hace muchos años.

- Fue un regalo de alguien a quien estimo.

- Asi que… le gusta William Shakespeare.

- Esta obra de arte de él, me dio la oportunidad de lanzarme a los escenarios londinenses.

- Yo la leí pero me gusta otro tipo de lecturas.

- Creí que no conocía a escritores como él.

- Que viva en Whitechapel no significa que sea inculta.

- ¿Qué tipo de lecturas le gustan mi Violet?

Violet se quedo por un momento aturdida por como Holmes se dirigió hacia ella, hasta que por fin le dio una sonrisa.

- Me gustan las novelas románticas Sr. Holmes, sueño con que alguna vez estaré en una de ellas.

- Entonces ¿Usted sueña con el amor verdadero y piensa que no hay nada en el mundo que lo destruya?

- Exactamente.

- ¡Que estupidez! Ese tipo de pensamientos hacen que las mujeres no lleguen al progreso.

- ¡Así que eso es lo que piensa de nosotras! ¡Pues si los hombres no se quedan atrás!

- Nosotros somos más capaces de razonar y de controlar nuestros sentimientos además del libido.

- ¡El libido! Si es lo que menos pueden controlar, son tan débiles ante la carne y para desaparecer la tentación nos buscan pero tampoco olvidemos a los hombres….

- Ese tipo de hombres- interrumpió Holmes- no son de ciencia ni de lógica- en cambio los que si son, como yo, jamás caeríamos en algo tan humano y patético.

- ¿Está diciendo que ustedes no se pueden enamorar ni sentir pasión por una mujer?

- Si.

- Pues si yo fuera usted…- en ese momento Violet cambio su mirada gentil por una libidinosa, se acerco al detective con paso lento pero seductor- me cuidaría.

- ¿Y por qué?

- No sea que usted algún día bajara la guardia y cayera en el libido.

- Lo dudo mucho.

- ¡Eso ya lo veremos!- pensó Violet.

Holmes volteo a ver a la joven quien lo veía con ojos libidinosos, también mantenía una sonrisa pecadora.

- ¿Por qué me ve con esos ojos libidinosos señorita Violet?- percatándose de ellos.

- ¿Yo?- pregunto la joven como si no supiera de lo que hablaba- Yo jamás podría hacerlo…

- ¿Acaso trata de coquetearme?- interrumpió el detective con una sonrisa maliciosa.

- No, Sr. Holmes, eso no es propio de mi, en fin, vengo a traerle lo que quería de mi.

- No lo dudo ni por un instante.

- ¡Comienza el juego Sherlock Holmes!- pensó Violet mientras lo veía con ojos victoriosos, sabía perfectamente que había caído en su trampa.

- Muy bien enséñeme por favor la caja de los papeles.

- Aquí tiene- entregándosela.

- Veamos que tenemos aquí….recibos, pagares, cartas, etc.

- ¿Cree que sean pruebas suficientes para encontrarlo?

- Si….eso creo.

- ¿Eso creo? Usted dijo que con esto podría encontrarlo…

- Silencio, Violet- callándola con su dedo sobre sus labios rosados- jamás dije que lo encontraría además que yo sepa usted lo odia ¿o no?

- Si, pero yo….

- Nada de peros, ya se puede retirar.

- ¡¿Retirarme?! No me voy a ir sin la caja.

- ¿Qué no me tiene confianza?

- Se la tendría si lo conociera bien pero como no es así me quedare.

- Esta bien, si eso es lo que quiere pues bien, tome asiento que será un largo rato de investigar.

- ¿Puedo pedirle algo?

- Depende de lo que quiera.

- ¿Puedo abrir la ventana es que me estoy ahogando aquí?

- ¿Qué?...-Holmes estaba bastante sumido en su pensamientos- a si claro ábrala por favor.

- ¿Fuma usted señor Holmes? Abriendo una de las ventanas.

- Si.

- ¿En pipa o cigarrillos?

- De las dos formas ¿Por qué?

- ¿Seria tan amable de regalarme varios cigarrillos durante mi estancia?

- Lo siento pero no, es un tabaco muy fuerte para usted.

- Entonces whisky por favor.

- No lo se, lo pensare.

- Esta va ser una larga tarde- se dijo Violet a sus adentros.

El crepúsculo caía sobre Baker Street, y Holmes quien estaba sentado en el suelo junto a la chimenea fumaba tranquilamente, mientras revisaba los papeles de la caja; Violet estaba dormida junto al sofá. Holmes por momentos la veía de reojo y se daba cuenta de que era una chica sorprenderte además de bastante hermosa. Verla dormir le provocaba sensaciones raras, no podía dejar de pensar en que tal vez ella era la mujer de su vida.

- Como me gustaría poder protegerla, todo en su vida ha sido amargura y dolor.

Mientras pensaba eso, Violet tembló de frio, Sherlock se percato, se levanto y cerró la ventana.

- No puedo sentir lástima por ella, eso me orillaría a romper todo trato profesional.

Tomo su abrigo, y se dirigió hacia ella, la cubrió con él, y volvió a sentarse para seguir examinando los papeles.

- ¿Sherlock?- Violet se despertó poco a poco.

- ¿Si, señorita Violet?- ignorando que ella le hablo de tu.

- ¿Qué hora es?

- Cerca de las siete de la noche ¿Qué no tenía que volver con Phelps?

- Se fue a su viaje mensual y Catherine esta de encargada pero esta se embriaga hasta perder la conciencia, es fácil entrar y salir del bar.

- ¿Sabe usted a donde fue Phelps?

- Va siempre a Francia a recoger chicas nuevas para el bar ¿Ya saco alguna deducción?

- No lo sé…tal vez…es algo que debo de reflexionar…

- ¿No cree que debería de descansar un poco?

- Mi trabajo es duro pero justo.

- ¿Puedo preguntarle algo indiscreto?

- Depende de lo que sea.

- ¿Alguna vez le han dicho que tiene unos ojos grises tan bellos?

Holmes quien estaba tan concentrado en sus pensamientos y a quien era muy difícil sacarlo de ellos se desconecto por completo al oír la pregunta de la joven. Rápidamente volteo a verla con una mirada perpleja y extraña. Se sentía en el fondo alagado por el coqueteo de ella.

- No- por fin dijo después de largo rato de mirarla- y menos de una mujer.

- Pues…deberían de decírselo porque muchas podrían caer perdidas en ellos.

- Bueno…pues gracias.

- También quisiera agregar que a mí me atraen los hombres con ojos grises.

- ¡Esta chica me está insinuando algo!- pensó el detective mientras la veía con ojos penetrantes.

- ¡Me encanta esa mirada suya! ¡Es tan excitante!

- ¡¿Qué?!- Sherlock se sorprendió demasiado además de comenzar a ponerse nervioso.

- No ponga esa cara conmigo, Sr. Holmes, en serio me parece que cuando me lanza esa mirada de indiferencia es porque me examina o está tratando de saber más de mi lo cual me alaga bastante. Pero me gustan más sus miradas de desesperación, enojo y nerviosismo que pone al saber que yo estuve, estoy o estaré en peligro, como si yo fuera esa mujer especial para usted ¿O me equivoco Sherlock Holmes?

- Yo…no se que decirle señorita Violet.

- Nada; no me diga nada. Es mejor guardarse los deseos y pensamientos para después ¿no lo cree?

Mientras decía esto, Violet se acerco poco a poco al detective quien se mantenía serio pero sabía que la exaltación comenzaba a salir a flote. En su frente se le notaba un poco el sudor por la adrenalina de estar tan cerca de la joven.

- No lo sé…es algo que yo….

- Con permiso señor Holmes, vengo a dejarle un poco de té y unas galletas- la escena tan excitante se vio interrumpida por la ama de llaves.

- ¡¿Qué?!- Holmes perplejo comenzó a buscar a Violet quien ya no estaba cerca de él sino estaba al lado del sofá.

- Señor Holmes ¿Está bien? Lo noto algo nervioso- pregunto la Sra. Hudson.

- Sí, señor Holmes lo veo algo preocupado- exclamo Violet con una sonrisa sarcástica- Le había dicho que descansara pero es muy necio señora Hudson.

- Ya veo pero que se le va hacer, me retiro, con permiso- cerrando la puerta.

- Bueno pues creo que mi trabajo aquí ya está hecho, tomare el té y después me voy- la joven se levanto del suelo dirigiéndose hacia donde había dejado el te la ama de llaves.

- ¿Qué se trae entre manos Violet?- el detective sonaba bastante molesto.

- Nada- tomando una galleta.

- Deje de estar jugando conmigo señorita- tomándole la muñeca.

- Suélteme, es usted un atrevido- protesto la joven, soltando una cachetada pero Holmes la tomo por la otra muñeca.

- Estoy harto de sus coqueteos que es lo que quiere conmigo.

- No lo se me gustaría saberlo a mí también.

- Me siento mal, cuando usted está cerca de mí.

- ¿Acaso me detesta como todos los demás?

- No, no la detesto, al contario me cae bien.

Los dos sonrieron. Violet tomo una taza de té pero Sherlock también tomo la misma; sus manos se tocaron tímidamente. La joven se sentía tan bien al saber que Holmes no la odiaba, así que al sentir su mano de él sobre la de ella, la quito rápidamente para solo ponerla sobre la fría mejilla del detective, se paró de puntillas para poder estar a la altura de él. Se acerco lentamente hacia sus labios y lo beso tiernamente. Sherlock Holmes también sintió necesidad de hacerlo así que él intensifico un poco más el beso. El beso de Sherlock Holmes. El beso de un detective. Es el que deseaba más Violet sentir en ese momento.