Capítulo 6.
Fidelidad:
Bella estaba sentada en su cama, tenía los ojos cerrados con la cara enterrada en sus palmas. A pesar de que sentía la ropa contra su piel aun se sentía desnuda. Y sobre todo aun sentía la mirada aterrada de sus padres.
La puerta de su habitación se abrió y supo sin levantar la mirada que se trataba de su primo. La risa. Aunque disimulada estaba presente.
—Te odio —la risa se hizo más fuerte. Bella se alejó cuando lo sintió sentarse a su lado. —En verdad. Te. Odio. —Solo hubo más carcajadas.
Emmett tuvo que obligarse a respirar. Estiró su cuello secando sus lágrimas.
—En serio. Por favor detenme. Siento que se me va a explotar algo sí sigo riendo.
Bella por fin separó la cara de sus palmas. — ¿Qué tan malo es?
—Bueno. —Respiró profundo calmándose de nuevo. —Mi tía ya no está gritando. Eso es un logro. Aunque creo que aun están rezando. —Se alejó dramáticamente de ella.
— ¿Qué? —Se vio a sí misma creyendo que tenía algo encima.
—Mejor me mantengo alejado. ¿Y sí te prendes en fuego? —Bella le dio un golpe en el brazo.
— ¡Eres un idiota! —Emmett se volvió a reír. Pero respiró profundo y se compadeció de su prima.
—La cosa no estuvo tan mal. Bueno. Para ellos eres un hereje del infierno. —Bella lo vio furiosa— está bien, está bien. De verte en cueros puedo dar fe que Sam no te vio. Estaba de espaldas a ti y cuando se giró a ver el porqué del alboroto ya te habías alejado. A lo mejor te vio el culo. Pero no es para tanto.
Bella volvió a enterrar el rostro en sus manos, — en cuanto a mis tíos. Obvio que te vieron. Pero el problema. Prima querida. Fue lo que dijiste. No lo que mostraste.
Levantó un lado de su labio. — ¿Mil dólares para perder la virginidad? —Emmett asintió cortamente.
—Justo eso.
—Dios.
— ¿Por qué demonios dijiste eso?
—Edward. —Cerró los ojos con vergüenza— eso es lo que cobra. Pensé que sería buena idea.
— ¿Estás loca? Si quieres perder la virginidad puedo ayudarte.
— ¡Emmett!
—No así tonta —se estremeció con asco. — Puedo presentarte a alguien. Un chico. Sales. Tienes o no una relación. Coges. Y listo. No le pagas a alguien por hacerte el favor. Además… ¡Mil jodidos dólares! ¿Qué pasa con Edward? ¿Tiene el maldito pene de oro?
— ¿Es demasiado, verdad?
—Jodidamente mucho por un polvo. La prostituta común te cobra unos 250 dólares por la noche. Si es muy buena 500.
—No voy a siquiera preguntarte como sabes cuándo vale una prostituta. Pero no sé. ¿Los hombres son más caros? —Emmett alzó las cejas.
—Entonces escogí la profesión errada. —Bella no pudo evitarlo y rió. — Enserio. Yo gano 100 dólares la hora. Él mil jodidos por una noche. Con polvo incluido.
Bella sacudió la cabeza— enfoquémonos ahora en mis padres allá afuera. ¿Sí? ¿Por qué están aquí en primer lugar?
Emmett respiró profundo. — Mike los llamó. —Bella abrió sus ojos demás, Emmett no la dejó continuar. —Tío Charlie y Tía Renné quedaron muy consternados al saber que trabajabas para… ¿un exhibicionista y un viejo sádico? Creo que esas fueron sus palabras.
—Dios voy a matar a Mike.
—Sí, bueno. Y al saber que Sam venía, pues decidieron venir a llevarte de regreso.
Volvió a enterrar el rostro en sus palmas.
—Dios, ¿Qué voy a hacer?
—No sé prima. Lo único bueno es que cuando digas lo que vayas a decir. Mi tía va gritar como en la iniciación de Nemo.
— ¿Ah?
— ¿Buscando a Nemo? —Preguntó Emmett, ella asintió. — En la pecera. Cuando le hacen la inauguración a Tiburoncin. Bueno. —Bella negó despacio.
—Estás loco, Emm.
—Sí, bueno. Pero yo nunca pensé en pagarle a alguien para que me desvirgara.
El golpe en su brazo fue más fuerte pero aun así rió.
.
Finalmente Bella decidió salir a la sala. Emmett le había dicho que iba a pedir pizza pero que Renné había sido realmente insistente en que ella cocinaría.
Cuando salió, esperó conseguirlos a todos, pero solo encontró a su mamá.
—Hola —dijo medio sonriéndole. Renné dramáticamente se secó las manos en el trapo de cocina que colgaba de su hombro y fue a abrazarla. Bella se sintió en casa entre los brazos de su mamá. Amaba a Renné. Eso nunca estaba en duda.
—Isabella —la voz de su mamá se escuchaba preocupada. — Me alegra tanto verte. Gracias al santísimo que hemos llegado a tiempo.
—También me alegro de verte, mamá. —No sabía que mas contestarle.
—Emmett y Sam fueron por algunas cosas. Papá bajó un segundo, pero ya vienen. Podremos comer antes de marcharnos.
— ¿Marcharse? ¿Se van a marchar hoy? —Renné la tomó por las mejillas.
—Nos marchamos hoy cariño. Los tres. Basta de tonterías. Quisiste rebelarte y te lo concedimos. Ya es hora de que regreses a casa.
—Mamá. No voy a regresarme. —Pero Renné hizo como que no la hubiera escuchado y siguió revolviendo algo que olía muy bien en la estufa.
—Ya tenemos todo listo para ti. El reverendo accedió a que trabajaras para él. Serás secretaria de la parroquia. También puedes ayudar en el asilo los fines de semana. Vivirás con nosotros hasta que…
Bella se encontraba realmente aturdida y perdida por lo que estaba diciendo su mamá. ¿Estaba loca? Ella no iba a irse y menos para vivir esa vida tan aburrida e insípida que le pintaban.
La puerta se abrió dejando entrar a su papá, primo y a Sam Uley, que al verla le dio un ligero beso en le mejilla que la espabiló un poco. Renné no podía de la contentura mientras empezaba a servir el estofado que realmente olía excelente.
Como siempre sucedía cuando estaban sus padres. Bella se manejó en automático, pasando los platos que su mamá le entregaba, cortando rebanadas de pan y sirviendo un poco de limonada para los hombres de la casa. (Sí, las únicas que trabajaron fueron ella y su mamá)
Charlie aclaró su garganta y todos se tomaron de las manos.
—Te agradecemos Señor, por estos alimentos que hoy nos has puesto frente a nosotros. Agradecemos la presencia de dos miembros de la familia que teníamos tiempo sin ver. Te pedimos por ellos, para que nos ayudes a guiarlos en el camino correcto que es el tuyo mi señor. También te damos las gracias por contar con amigos fieles que haciendo caso omiso a comentarios y actos impuros siguen tratándonos y considerándonos parte de sus vidas. —Emmett levantó la mirada para encontrarse con el rostro furioso de su prima, respiró profundo e hizo una mueca con las cejas pidiéndole que se calmara.
—Amen —terminó Charlie y todos menos los primos respondieron, respirando profundo, Bella colocó la servilleta en su regazo, cuando fue a probar la comida, Renné estiró la mano impidiéndoselo, viéndola con asombro, observó como su mamá le indicaba que primero debía comer su padre. Había olvidado eso, normalmente ella y Emmett comían cuando les daba hambre, sin tanto protocolo.
Charlie, que se había apoderado del puesto principal de la mesa, les indicó que podían comer luego de él dar el primer bocado, Emmett en otra oportunidad hubiera estado echando chispas, pero lo cierto era que se encontraba muy nervioso por la presencia de Sam, justo a su lado.
—Me enteré hija —empezó Charlie luego del segundo bocado— que estás trabajando. —Bella no pasó por alto el tono de desprecio en la palabra.
—Sí. Estoy cuidando a un anciano. —A pesar del ambiente sonrió. Tanto por el recuerdo de Carlisle como por la comida. Estaba deliciosa.
—Pero ¿Tú estás calificada para hacer de enfermera? —La sonrisa se le borró.
—No soy enfermera. Soy prácticamente la niñera de Carlisle. Estoy pendiente que se tome la medicina, le cocino y le hago compañía mientras su hijo trabaja.
—O sea… eres ¿su domestica?
Bella volvió a respirar profundo, pero esta vez Emmett contestó, — no tío, no es su domestica. Bella no limpia nada en ese ático. Como te dijo, cuida y le hace compañía a un anciano, muy agradable por cierto. Yo me encargo de las inyecciones y terapias que el doctor le mandó. El resto lo hace Bella.
Charlie torció la cabeza, — solo tenía curiosidad. Mike nos dijo algo diferente.
—Mike no tenía porque contarte nada. —El tono altanero de Bella les llamó la atención a todos. Charlie la vio a los ojos y le habló despacio.
—Se preocupa por ti. Estaba ciertamente preocupado de la manera en que esos hombres te trataron. Me dijo que no eran muy decentes. —Bella rodó los ojos. Si tan solo sus papás supieran. — Y si adicionamos tu comentario soez cuando salías en fachas de tu cuarto…—Renné dejó caer dramáticamente el tenedor colocándose la mano en el pecho. Bella cerró los ojos llena de vergüenza y Emmett creyó que empezaría a escuchar los cánticos de Renné de nuevo.
Bella respiró profundo— pido disculpas por tan terrible incidente. Estaba bromeando con mi primo. En mi defensa, no tenía idea de que estaban aquí. Nadie me avisó. Y con respecto a los Cullen, son decentes, papá. Bromistas. Pero decentes.
—Mike piensa diferente.
—Pues me importa muy poco lo que piense Mike. —Y la fachada de mantenerse ecuánime se cayó.
—Isabella.
— ¿Qué? Es cierto. Él puede pensar lo que quiera. Yo soy la que trabaja ahí y me gusta. —Se encogió de hombros.
—Bueno —continuó Charlie— no podemos confiar en tu criterio ¿no es así? —Emmett alzó mucho las cejas, Bella dejó de comer y los demás asistentes parecían no escuchar la diatriba entre padre e hija.
— ¿De qué hablas exactamente?
Charlie metió una porción generosa en su boca y Bella tuvo que esperar que masticara.
—Eso —la señaló aun masticando— que no podemos confiar mucho en tus decisiones. No tomas las correctas.
—Papá. Soy un adulto. Hago lo que quiero.
—Pero lo haces mal. Dejaste a Mike plantado, avergonzando a tu madre y a mí.
—Cariño —Renné intentó mediar— después.
—No mamá, no importa, hablemos del elefante en el salón. Mi papá no aprueba que haya dejado a Mike.
—No solo yo, Isabella. El resto de tu familia e invitados no estuvo de acuerdo. Mike era un partido excelente. Es inaceptable lo que hiciste.
—No lo quería. No me sentía a gusto siendo Bella Newton. —Tanto ella como Emmett dieron un respingo al escuchar el nombre.
—Por eso te indicamos que te casaras con él. No piensas con claridad. Eres demasiado inmadura, tus padres son sabios, ellos saben lo mejor para ti. Tu deber ese día no era pensar, solo actuar.
Bella abrió y cerró la boca tantas veces que pareció un muñeco de ventrílocuo, había tantas cosas erradas y locas en lo que acababa de decir su padre que no tenía idea de por dónde empezar.
— ¿Sabios? ¿Enserio se consideran sabios? —Sacudió la cabeza, no debió empezar por ahí. —Decidir con quién iba a pasar el resto de mi vida sin tomar mi opinión en cuenta no es de sabios, es de dictadores.
—Somos tus padres, sabemos lo mejor para ti. Tienes que vivir bajo la tutela del señor, no esta vida de pecado.
— ¿Qué pecado? Por amor a Dios hablas como si fuera una prostituta.
Renné exclamó en voz alta y Charlie dio un golpe en la mesa, — ¡Isabela! No te permito que hables así.
— ¿Qué dije?
—Creo que es mejor que nos retiremos —Emmett se colocó de pie y le dio un no muy sutil golpe a Sam en la espalda. El moreno se levantó agradeciendo la comida y acompañó a Emmett afuera del apartamento. Antes de salir, Emmett se vio en la necesidad de girarse y hablarle a su prima.
—Siempre serás bienvenida a esta casa. Si quieres quedarte, las puertas están abiertas y si quieres marcharte, no te detendré. Eres adulta, prima. Pero tienes que empezar a comportarte como tal —le levantó las cejas indicándole sutilmente que debía empezar a defenderse. Bella asintió y le dedicó una sonrisa a su primo.
Una vez solos, Bella suspiró pasándose las manos por su cabello, — bien —empezó— papá, mamá. Yo los quiero mucho y en verdad me alegra verlos, pero quiero por favor que algo quede claro. No voy a regresarme a Forks, no voy a casarme con Mike, voy a seguir trabajando para los Cullen hasta que ellos lo necesiten, no tengo intenciones de volverme una prostituta, no quiero vivir en el pecado, simplemente quiero vivir. ¿Pueden entender que no pienso que el matrimonio sea la única forma de ser feliz?
—No es solo el matrimonio, hija —le sorprendió que Renné le hablara directamente estando su papá ahí. — Es nuestro deber como mujeres e hijas de Dios. Debemos unirnos a nuestro marido y apoyarlo, darle hijos para repoblar el planeta y expandir la voz del señor.
—Mamá, puedo hacer eso sin estar casada. —Renné empezó a abanicarse y esta vez Bella esperó que empezara a rezar en voz alta.
— ¿Vez? —Volteó a ver a su padre ahora— él —señaló a la puerta— ese primo tuyo te tiene toda corrompida, antes jamás te atreverías a contestarnos y decir esas cosas tan pecaminosas, Emmett te tiene la cabeza así, enferma. —Sacudió la cabeza— a veces doy gracias porque mi hermano esté muerto, no creo que sobreviviría al saber que su hijo es tan torcido.
—Emmett no es retorcido. Tenía años que no veía a Emmett cuando decidí dejar a Mike, él no tuvo nada que ver en mi decisión.
—Pero ahora no podemos enderezarte, no podemos regresarte al camino correcto y todo es por culpa de él.
—Papá, no soy tan manipulable. Aunque te parezca increíble, tengo cerebro y funciona, razono, pienso, analizo y tomo decisiones por mí misma.
El timbre del apartamento sonó y Bella sintió que iba a quedar bizca de la cantidad de veces que había torcido los ojos ese día. Charlie dejándola con la palabra en la boca, fue a la puerta y la abrió como si se tratara de su propia casa, Bella abrió la boca para decirle algo pero se quedó impávida cuando observó al mismísimo Mike Newton entrar.
— ¿No tienes ni una pisca de amor propio, cierto? —Ambos padres abrieron sus ojos asombrados.
— ¡Isabella! —La regañó Charlie. — Discúlpate de inmediato con Mike. —La chica rodó los ojos.
—Solo dije la verdad. —Charlie fue a decir algo pero Mike estiró una mano deteniéndolo.
—Está bien, Charlie. No te preocupes. Estoy acostumbrado a este trato. Te dije que vendría por ti y por Renné. Por nadie más. —Bella rodó los ojos. El médico era demasiado melodramático.
—Ella no puede comportarse así. —Ahora hablaban como si ella no estuviera presente.
—Lo sé. Pero también sabemos que la ciudad la ha corrompido. No es ella la que nos habla. Son los demonios que se han apoderado de su alma.
Renné soltó un quejido y se persignó repetidas veces balbuceando lo que parecían ser rezos. Bella se dejó caer en el sofá enterrando el rostro entre sus palmas. No podía creer lo que le estaba pasando, además… ¿Por qué demonios se había ido Emmett?
—Es Emmett —Levantó la mirada para observar a su ex acusar como un crío a su primo. — ¡Por culpa de él Bella se ha alejado del camino! —Bella suspiró sacudiendo la cabeza. — Es su culpa. —Sacudió la mano abarcándolo todo el apartamento— su estilo de vida enfermo y liberal ha ensuciado la mente de mi prometida.
— ¿Enfermo? El enfermo aquí eres tú, Mike. Pero enfermo de la mente. ¿Prometida? Te devolví el anillo, te dejé en la iglesia plantado. ¿Aun me llamas prometida?
—Mike te llama así porque a pesar de tu comportamiento, está dispuesto a perdonarte, solo por la amistad que existe entre ambas familias.
—Yo no quiero que me perdone. —Renné lloró desde la cocina, Bella suspiró. — Escucha, en verdad quise intentarlo contigo, Mike. En verdad quise que fuéramos amigos y pedirte perdón por haberte dejado plantado en la iglesia. Fue de muy mal gusto y siendo francos, si hubiera sido al revés jamás te hubiera vuelto a hablar. —Respiró profundo, todos le prestaban atención— pero si va a hacer así. Si vas a ponerte de acuerdo con mis padres para lanzarme una emboscada y si arbitrariamente vas a creer que soy estúpida y voy a cambiar de opinión o que estoy poseída por demonios entonces tienes problemas mentales serios. —Hubo un jadeo colectivo— por lo que te digo aquí enfrente de mis padres. —Se colocó de pie— no voy a volver contigo, no quiero ser tu esposa ni la de nadie, quiero vivir, divertirme, trabajar, beber, salir con chicos, enamorarme muchas veces, despecharme la misma cantidad de veces y quizás cuando esté cerca de los cuarenta es que pueda pensar en tener niños.
Renné empezó a llorar ahora incontrolablemente, Bella quiso ir hasta ella pero Charlie la detuvo, Bella lo vio a los ojos y la mirada de decepción en su padre le apretó el pecho, suspiró cerrando los ojos, sintió a Mike moverse cerca de ella pero no abrió los ojos, él era el culpable de toda aquella confrontación. Sacudió la cabeza, no era el culpable, pero era el mas fácil de señalar como tal, sintió una mano en su hombro y se alejó rápidamente y volteó a verlo.
—Vete y por una vez en tu vida déjame en paz. —Habló con un nudo en la garganta y con rabia, Mike alzó las cejas sintiendo por primera vez la rabia de la chica, alejó su mano que aun estaba extendida y asintió cortamente, finalmente quedándose en silencio.
Bella escuchó algunos balbuceos mezclados con llanto en la cocina, sin embargo no se levantó del sofá, vio por el rabillo del ojo como Mike se acercaba a sus padres y compartían más palabras y asentimientos. Mike contestó algo afirmativamente y Bella vio con horror como sostenía ahora a su mamá mientras Charlie se perdía en la habitación de invitados, saliendo apenas unos minutos más tarde con el equipaje.
No pudo evitarlo y se colocó de pie rápidamente. — Mamá, papá. Por favor. —Renné negó refugiándose aun mas en el pecho de su ex, Bella lo odió un poco más en ese momento, Charlie dejó caer las maletas en el suelo mientras abría la puerta del apartamento.
—Así no era como planeaba esta visita. Se me cae la cara de vergüenza contigo Mike. —El rubios suspiró negando como si él también estuviera avergonzado y Bella lo odió por completo. — Nos vamos —declaró— si aun te queda algo de la educación que intentamos inculcarte despídenos de Sam —Bella rodó los ojos de nuevo, se despedían de Sam, no de Emmett que era el dueño de la casa. — Que si quiere regresarse con nosotros esperaremos su llamada.
—Papá, por favor, lo que quiero no es tan terrible —Charlie levantó la mano deteniéndola.
—Hasta que no endereces tu camino, asumas tus errores y salgas del camino del pecado, no me llames padre. — Bella abrió los ojos de más, ¿Charlie hablaba en serio?
Un nudo se apoderó de su garganta mientras los veía caminar como si sintieran dolor hasta la puerta, — mamá —dijo con voz entrecortada, pero Renné negó alejándose de ella, tenía el rostro rojo e hinchado y Bella se sintió terrible.
—Lo siento —pero nadie la escuchó, puesto que los tres salieron del apartamento dejándola completamente sola.
—No puedo creerlo —se dejó caer en el sofá apoyando la cabeza del espaldar del mismo, cerró sus ojos y se obligó a si misma a no llorar, cosa que el nudo aun persistente en su garganta no le facilitaba.
Sin darse cuenta se quedó dormida, ya que se sobresaltó cuando alguien le tocó el rostro.
—Tranquila, solo soy yo —le sonrió a su primo y estiró los músculos mientras se sentaba a su lado. — Supongo que no te fue bien mientras salí. —Bella lanzó una risa sin humor.
— ¿Qué te hace pensar eso?
—Bueno, considerando que a pesar de que no hay platos sucios en el fregadero, aun queda estofado y no hay maletas en el cuarto de huéspedes mas allá que las del mismo Sam, imagino que mis tíos huyeron sin ti.
Bella suspiró apoyando la cabeza de nuevo en el espaldar, — soy oficialmente una hereje y por supuesto tú eres mi mayor patrocinante. —Emmett rió pasándole tiernamente un dedo por la mejilla.
— ¿Tan malo fue?
—Peor.
—Pero vele el lado positivo, no te llevaron a la fuerza de regreso, llegué a temer que no te encontraría aquí cuando regresara. —Bella se recostó de su hombro y Emmett besó su frente acariciándole el brazo con cariño.
—Querían eso, pero no dejé que lo hicieran, papá podrá decir lo que quiera, pero no puede mandarme, hago lo que quiera, así a él o a mamá no le guste.
Besó su frente— esa es mi chica —Bella sonrió girando el rostro para verlo mejor.
— ¿Y a ti como te fue? —Se encogió de hombros— ¿Sam? —Suspiró.
—Está duchándose —Bella alzó las cejas— fuimos a caminar por aquí cerca cuando salimos, no hablamos siquiera, para cuando regresamos y me di cuenta que mis tíos se habían ido pensé que se marcharía también, pero simplemente dijo que iba a tomar una ducha antes de llamar a Leah por Skipe. —Suspiró.
— ¿Así que no se marcha? —Emmett negó.
—Nope. Hay una convención de repuestos para el taller que tiene en Forks, se queda por el resto de la semana y el fin de semana —sacudió las manos— nos esperan seis días de pura alegría y disfrute. —Bella se recostó de nuevo en su hombro.
—Lo siento.
—Seh, seh, solo no te sorprendas si un día me meto entre tus sábanas para no caer en la tentación y ser rechazado como Jennifer Aniston fue rechazada y humillada públicamente por Brad Pitt. —Bella rió.
—En verdad tienes una obsesión rara con esa actriz —Emmett rió.
—Así parece, Rachel. —Se quedaron así por un rato mas, estaban tan en silencio que hasta llegaron a escuchar como el agua del baño corría. Emmett gimió cerrando los ojos.
—Necesito echar un polvo con urgencia. No voy a ser exigente pero por Dios tengo que estar seco si voy a empezar a imaginarlo en la ducha. — Bella negó.
—No puede ser tan malo así.
—No, no es malo, era buenísimo y mi memoria no falla, mi Rach. —Suspiró dramáticamente.
—Será mejor entonces que te distraigas, ¿hoy no tienes guardia?
—Sí, todos estos días la tengo, lo mas probable es que lleguemos a casa a la misma hora o que yo llegue al amanecer.
—Eso será una buena distracción. Él dormirá cuando tú trabajes y tú lo harás cuando no esté en casa.
—Ese es el plan. —Se quedaron en silencio cuando escucharon el grifo cerrarse, Emmett cerró los ojos de nuevo y Bella palmeó su pierna.
— ¿Me llevas al trabajo? Eso podría distraerte.
—Demonios, sí. Vamos a llevarte. —Se levantó yendo directamente a la puerta. — Te espero abajo. —Bella lo observó con detenimiento, la verdad era que no conocía esta faceta de su primo, era algo impresionante e insólito ver como estaba emocionalmente destruido por un amor de la adolescencia. Había sido su primer amor, eso lo entendía, pero ¿estar tan mal? Negó suspirando, nunca se enamoraría, no podía depender y sufrir tanto por alguien que aparentemente no sentía lo mismo.
Caminó por el pasillo yendo a su habitación, encontrándose en el camino a un musculoso Sam Uley vistiendo únicamente una toalla en las caderas, Bella alzó las cejas sin pasar por alto los abdominales marcados del moreno.
—Isabella —dijo viéndose asombrado al encontrarla— lo siento —bajó la mirada a su cuerpo pero no hizo nada por cubrirse— no esperaba verte —alzó las cejas.
—Vivo aquí también, Sam.
El moreno se vio apenado, — claro, lo sé, lo siento, solo que pensé que te regresarías a casa con tus padres, Charlie me comentó que venían a buscarte. Por eso vinieron conmigo. ¿No te quedaste solo para despedirte de Emmett? —Bella frunció el ceño.
—No. La verdad no es que me quedé, sino que no me fui ni me iré con ellos, mi casa es aquí en Seattle no en Forks. —Sam alzó sus cejas.
— ¿Así que… seremos los tres? —Bella frunció el ceño mas, había algo en la actitud de Sam que no le gustó.
—Sí, seremos los tres. ¿Tienes algún problema con eso? —El chico alzó las cejas asombrado.
— ¡No! No, por supuesto que no tengo ningún problema.
—Ehhh —sacudió la cabeza— tengo que irme, voy a ir a trabajar, Emmett me espera para acompañarme —el moreno sonrió.
—Seguro, que tengas una buena jornada, Isabella.
—Bella, es solo Bella. —El hombre asintió.
—Bella.
—Adiós Sam. Nos estamos viendo. —Asintió como respuesta y caminó hasta la habitación de huéspedes.
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—Quiero que te mantengas alejado de él. Es problemas, Emm. —Fueron sus primeras palabras cuando entró en la camioneta de su primo que tenía Lady Gaga a todo volumen.
—Lo sé —bajó el volumen de la radio— mantendré mi distancia, no te preocupes.
—Hablo en serio Emm. No habló de la distancia carnal, hablo de distancia emocional. —Frunció el ceño sin entenderla de un todo— si caes en la tentación y te acuestas con él, quiero que mantengas distancia emocional, por favor no esperes mas nada que un polvo.
A pesar de su estado de ánimo rió. — Mi prima… La virgen sabia. ¡Au! —Gritó al sentir el golpe en su brazo, pero por lo menos no dejó de sonreír.
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Carlisle estaba en la sala para cuando llegó al ático, Jacob, como cosa rara veía la televisión y Edward no estaba a la vista.
— ¿Te encuentras bien? —Besó la cabellera canosa de Carlisle, que le palmeó cariñosamente el brazo.
—Estoy bien, muñeca. —Bella sonrió incorporándose y saludó a Jacob que estaba absorto en el juego de la pantalla y tan solo asintió a la chica.
—En verdad eres estúpido —le dijo Carlisle cuando Bella se retiró a la cocina, Jacob frunció el ceño y volteó a verlo.
— ¿Y ahora por qué estás insultándome?
—Ni siquiera vez a Bella. —Jacob alzó mas las cejas sin entenderlo— siempre se agacha para saludarme y deja su trasero en pompa, lo hizo justo frente a ti y estabas viendo la televisión.
Jacob rió volteando ligeramente a la cocina, fijándose que Bella no los escuchara. — Lo siento —dijo pero se encogió de hombros— estaba distraído. —Carlisle chasqueó los dientes.
—Distraído mis cojones. —Jacob volvió a reír.
—Estaré pendiente la próxima vez de verle el culo a Bella.
— ¿Quieres ver mi culo? —Cerró los ojos y maldijo por debajo a Carlisle cuando soltó una carcajada.
—Lo siento, muñeca —se disculpó con voz apenada— solo hablaba con Carlisle.
— ¿De mi culo? —Carlisle soltó otra carcajada y Jacob sonrió sacudiendo la cabeza.
—Al parecer si, Bella. Lo siento.
La chica se puso de espalda a ambos y giró su cabeza para poder mirarlos— ¿Tengo buen culo? —Esta vez tanto Carlisle como Jacob rieron, las salidas de Bella siempre los sorprendían.
—Yo diría que tienes un muy buen culo —Bella sintió sus mejillas sonrojarse, siempre le pasaba lo mismo con Edward, de alguna manera u otra siempre cometía una imprudencia con él y no sabía luego como reaccionar.
Al ver como Carlisle y Jacob intentaban ocultar sus risas sin tener mucho éxito en realidad, decidió por simplemente seguir la corriente, aun con mejillas sonrojadas se encogió de hombros con Edward— pues gracias —todos la vieron con asombro y sonrisas en los labios, pero a pesar de la pena, Bella se ganó unos puntos de confianza por ese comentario.
Ese día pasó sin mucha interferencia. Bella les preparó una merienda, conversó con los tres, leyó la prensa para Carlisle, aprendió un poco mas de futbol con Jacob y por increíble que sonara, ayudó a Edward con su corbata cuando iba saliendo.
— ¿Decirte "que te diviertas" está mal? —Edward rió observándose en el espejo junto a la puerta el nudo que ella acababa de terminarle.
—No, de hecho es la mejor frase que puedas decirme antes de que salga a trabajar. —Bella le extendió la chaqueta ayudándolo a ponérsela.
—Entonces que te diviertas. —Edward le dio un guiño y se inclinó dándole un beso en la mejilla.
—Tú también, no me esperes despierta. —La chica frunció el ceño por la extraña despedida pero asintió mientras lo veía irse. Se sentó en el sofá suspirando pensando en el loco día que había pasado, parecía que hubieran pasado días desde la ida de sus padres cuando apenas habían pasado horas.
Su teléfono vibró en su bolsillo y lo sacó sonriéndole a un texto de su primo.
Primer descanso de mi guardia. No quiero dormir.
Bella sonrió tipiando de regreso.
Es temprano, no tienes porque dormir. ¿Estuvo muy fuerte el turno?
No te escribo para hablar de mi trabajo, si quisiera ver más sangre, drama y enfermos pusiera Greys Anathomy en la televisión.
Rió de nuevo pensando en qué podían hablar y de inmediato tipió.
Edward acaba de irse a trabajar.
Hummm ¿Te contó cómo era la cliente de hoy?
No, pero me dijo que no lo esperara despierta.
Hummm, sexo hasta el amanecer… me gusta.
¿La gente puede tener sexo hasta el amanecer? ¿Los hombres?
Depende de cuánto te guste el polvo que estás echando. La edad interfiere también y como saber usar tus herramientas.
¿Herramientas?
El pene, Bella, si sabes cómo usar bien el pene.
¿Tienes que ser tan ordinario?
Soy directo. Así entiendes mejor.
No soy bruta.
No, pero eres neófita en el tema. Mi deber es educarte.
Así que estás diciendo, ¿Qué dependiendo del gusto, una erección puede durar toda la noche?
¡Ja! Ya quisiéramos que eso pasara… no, una erección no dura toda la noche a no ser que estés enfermo… a lo que me refiero es que si estás lo suficientemente empepado con quien sea que estés tirando puedes hacer que el pene de un hombre se pare varias veces… con el respectivo descanso entre coger y tirar.
Bella alzó las cejas mientras leía. A veces pensaba que sabía mucho y a veces se sentía una completa ignorante.
¿Ves de lo que hablo? Necesito acostarme con alguien, empezar a practicar para saber esas cosas.
Si poder tirar más de una vez en la noche no te lo da el perder la virginidad.
Sí, pero si empezara a practicar supiera si puedo tirar más de una vez.
Que va, la primera vez es eso… una sola vez… quedas demasiado adolorida como para repetir como por una semana.
¡Una semana! Y ¿duele? ¿En serio?
¡Claro! ¿Qué creías? ¿Qué todo era como en esas novelas románticas que lees y ves? Perder la virginidad duele… mucho.
No tenía idea.
¿En serio? Es de suponer, te meten algo por un hueco que jamás le ha entrado nada. ¿Qué querías?
Bella sacudió la cabeza, su primo y su manera tan directa de decir las cosas.
Pensé que simplemente molestaba. No que dolía.
Pues duele. Así que cuando decidas desflorar a tu chica de abajo hazlo con alguien que sea lo más delicado y paciente posible, para que la molestia no perdure mucho.
Si le pagara a Edward, estoy segura que sería amable.
¿Vas a seguir con eso?
Si.
¿Por qué de repente quieres pagar para que te desvirguen?
Eres un ordinario…
¿Pero no es eso lo que quieres?
Sí, pero…
¿Pero qué?
No sé… simplemente quiero deshacerme de eso.
¿Eso? ¿Te refieres a tu himen?
Rodó los ojos.
Seh.
¿Y quieres pagar, por eso?
No es que quiero "pagar" lo que no quiero es tener al novio meloso detrás de mí luego de que suceda.
Hablas como un tipo.
Sí, bueno…
A ver si entendí… ¿Quieres perder la virginidad sin tener novio?
¡Sí!
¿Y a pesar de que puedes lograr eso simplemente conociendo a alguien, quieres pagarle a Edward para que lo haga?
"¿Conocer a alguien?" no he conocido a nadie en el tiempo que tengo en la ciudad. Además eso tomaría demasiado tiempo y siempre existe la posibilidad de que termine en una relación.
Si alguien te pide ser tu novia puedes decir que no, ¿sabías eso?
¿Pedir que sea su novia? ¿En qué siglo crees que estamos? Además, entré en una relación con el tonto de Mike y antes de que pudiera reaccionar estaba caminando al altar.
Sí, bueno, eso no te lo puedo refutar.
¿Entonces? ¿Vas ayudarme?
¿Cómo exactamente quieres que te ayude? ¿Prestándote dinero o concretando tu cita con Edward?
Ninguna de las dos tonto. El dinero voy a ahorrarlo y yo misma hablaré con Edward cuando sea el momento.
¿Entonces para qué soy bueno?
Servirme de trasporte es una buena ayuda.
¿Solamente eso?
Bueno, creo que puedo morir de vergüenza si compro mis propios condones.
Pasaron unos sólidos diez minutos antes de que contestaran.
¿Estás ahí?
Sí lo siento, estaba atendiendo una llamada. Tranquila te compraré los condones. Puedo darte de mi reserva si quieres.
Frunció el ceño, esperaba un comentario más elaborado de su primo.
¿Todo bien? ¿Con quién hablaste?
Sam.
Leyendo pudo imaginar a su primo suspirar.
¿Para qué te llamó?
Quería saber si iba a casa.
Esta vez fue ella quien suspiró. — Ese hombre son malas noticias.
Sí, lo sé.
¿Vas a dormir con él?
No lo sé. Pero si llegamos a pasar la noche juntos, no creo que durmamos ni siquiera un poco.
Bella sacudió la cabeza mientras pensaba que contestar, pero otro mensaje de Emmett entró al móvil
Se me acabó el descanso, gracias por distraerme, nos vemos en casa.
Está bien, cuídate y mantén a la fiera dentro de tus pantalones.
¡Ja! Seguro… por cierto, dile a nuestro jugador estrella que le encontré cita con el fisiatra del hospital, te mando un texto con los datos de su cita.
Quería preguntarle a qué se refería pero Emmett no contestó luego de enviarle los datos de la cita médica de Jacob.
.
Como el mismo Edward le había dicho, no lo esperó despierta, de hecho, después de su ronda de media noche a Carlisle, se marchó a casa. Tomó los dólares que le dejaban para el taxi y después de meditarlo un segundo los metió en su bolsillo y no llamó a ningún taxi, empezaría a ahorrar por lo que tomaría el metro.
Entró al apartamento con cuidado y esperando no encontrar a nadie teniendo sexo en la sala. Todo estaba desolado, moría de frío por lo que puso a calentar un poco de agua mientras se cambiaba en su habitación, cuando salió, Emmett preparaba dos tazas de té.
—Hola mi Rach. —Saludó en voz baja, ella le dio un beso en la espalda como saludo.
— ¿Cómo terminó la guardia? —Emmett se encogió de hombros colocándole un poco mas de azúcar al té de ella.
—Supongo que bien, nadie murió y eso es bueno, pero Dios, creo que llevo demasiado tiempo de pie. —Bella probó su té.
—Hoy me vine en metro. —Emmett alzó las cejas probando también su bebida.
— ¿Y eso por qué?
Se encogió de hombros. — Estoy ahorrando. —Emmett sacudió la cabeza.
—En verdad vas a hacer esto, ¿no? —Bella solo asintió. — Espero que no te estrelles, Rachel. —Justo en ese momento Sam decidió salir de su habitación, dormía solo en bóxers y Bella pudo jurar escuchar a su primo atragantarse con el té.
—Me pareció escuchar voces —Bella asintió.
—Sí, acabamos de llegar, ¿Necesitas algo? —Sonó grosera, pero no lo pudo evitar.
—No, en lo absoluto, solo que no podía dormir y como los escuché pensé en hacerles compañía. —Bella moría de sueño pero no iba a dejarlos solos.
— ¿Cómo está Leah y el pequeño Seth? —Sam se vio un poco incómodo.
—Están bien, el pequeño le costó un poco dormirse, normalmente yo soy el que lo hace.
— ¿Es primera vez que te alejas de él?
—Sí.
—Aww.
Emmett aclaró su garganta, —tengo sueño, voy a ducharme. —Besó a su prima en la frente y caminó al pasillo de los cuartos, dejándolos solos.
—Si no lo supiera mejor, pareciera que no me quiere aquí.
Bella alzó las cejas y enjuagó ambas tazas — nunca tenemos visitas y después del fiasco con mis padres sentimos que debemos caminar sobre cáscaras de huevo.
—Pero yo no tengo que ver con tus padres, las familias son amigas, se ofrecieron a ayudarme. Todos en el pueblo saben que Emmett y yo fuimos buenos amigos en la secundaria, hasta…
—Hasta que tú te emparejaste con Leah y él con Rosalie.
—Algo así. ¿Sabes si tiene relación con ella, Rosalie? —Bella se encogió de hombros.
—La normal para una pareja divorciada, Nessie viene cada quince días a pasar un tiempo con su papá, Rosalie la deja y cuando es necesario hablan y se ponen de acuerdo.
Sam suspiró sopesando las palabras de Bella. — Wao, no creo que yo pueda hacer eso.
— ¿Qué parte? ¿La de divorciarte o la de hablar con tu ex?
Sam alzó sus cejas, la verdad era que las palabras de Bella eran un poco groseras.
—Creo que cualquiera. —Bella se encogió de hombros.
—Emmett se dio cuenta de que no era feliz e hizo algo al respecto. Eso es de valientes. —Esta vez Sam sonrió.
—No creo que Emmett necesite que lo defiendas, Bella. Aprendió a defenderse mucho tiempo atrás.
—Lo sé, no solo somos primos, Emmett es mi mejor amigo. Sé todo sobre él.
— ¿Por eso me tratas mal? ¿Por qué sabes acerca de él y yo?
Bella cruzó sus brazos, Sam por fin ponía las cartas sobre la mesa, no valía la pena esconderse o hablar en códigos. Enderezando sus hombros le habló de frente al moreno.
— ¿Para qué viniste, Sam? —El chico respondió automáticamente.
—Hay una feria de exportadores de vehículos y repuestos, necesito inventario para el taller.
— ¿Y no podías quedarte en un hotel? —Sam esta vez se rió.
—Tenía la esperanza de poder hablar con Emmett.
— ¿Acerca de qué exactamente?
—No creo que eso sea tu problema, Bella. Como dije quería hablar con él, nadie más.
—Podías llamarlo por teléfono. —Sam suspiró.
—No quiero hacerle daño, no tienes porque tratarme con tanta hostilidad.
— ¿Planeas divorciarte? ¿Salir del closet? —Ahora Sam se veía físicamente incómodo.
—No es de eso que quiero hablar con él.
— ¿Así que no planeas hacerlo?
—No soy gay, Isabella. —Ella alzó las cejas.
—Pero te acostaste con él, incontables veces. —A pesar de su color de piel se pudo ver como se le enrojecía.
—Esta conversación se está tornando incómoda, no quiero seguir hablando de esto, además, no es de tu incumbencia.
Bella se acercó dos pasos más. — Te diré algo. Quiero a ese hombre como si fuera más que mi hermano, su felicidad es mi felicidad, su tristeza es mi tristeza, quiero que sea feliz con quien quiera que él decida, pero lo que no toleraré jamás es que alguien venga precisamente a hacerle daño bajo su propio techo.
—Te dije que no quiero hacerle daño, solo quería hablar con él.
—Pues habla, pero solo has eso, no te pasees a medio vestir por el apartamento y desees que yo me hubiera ido con mi familia de regreso. Ve a tu feria, compra tus repuestos y lárgate de su vida.
—Él y yo somos amigos.
—Son ex pareja. Te dejó porque no fuiste lo suficientemente valiente para amarlo frente a todos. Si no puedes hacer eso está bien, no voy a juzgarte, pero déjalo jodidamente en paz o te juro por Dios que le diré a todo el mundo que te gustan los chicos.
Sam se quedó en silencio sepulcral, Bella se alejó caminando a la habitación.
—Es de valientes hacer lo que Emmett hizo. Y es de nobles aceptarlo y no molestarlo. Intenta hacer eso, Emmett tiene una vida nueva aquí, nueva y buena, es feliz, no jodas eso solo por capricho o envidia.
Y se fue dejándolo solo a medio vestir en medio de la sala, cuando se metió bajo las sábanas un cuerpo grande se abrió paso a su habitación y se acostó tras ella. Emmett besó su cabello.
—Gracias —susurró, Bella palmeó su brazo alrededor de su cintura.
—Siempre a tu orden y la verdad no sé que le viste, es odioso y mala gente, solo quiere joderte el cerebro para irse y dejarte hecho papilla. —Emmett rió contra su cabello.
—Te quiero, prima —Bella se dio la vuelta y se vieron a los ojos— y a pesar de que no termino de aceptar tu loca idea para perder la virginidad, entiendo porque no quieres enamorarte, es jodido cuando amas y no te aman de vuelta —Bella lo vio con tristeza a los ojos, él le sonrió pero no pareció una sonrisa verdadera.
—Voy a ayudarte.
Bella frunció el ceño, — ¿Ayudarme con qué?
—Con tu idea loca con Edward. —Bella abrió sus ojos de más. — Sí. No me pongas esa cara, entiendo por qué no quieres involucrarte emocionalmente en tu primera vez, es una locura, pero a veces el amor no funciona bien —suspiró— voy a prestarte el dinero, tengo algunos dólares guardados, —Bella abrió la boca sorprendida— te voy a dar los mil dólares para que le pagues a Edward por una noche de pasión.
—Emmett…
—No, no digas nada ahora… pero Rachel… voy a querer absolutamente tooooodos los detalles cuando suceda.
—
