Buenas, buenas! eme aqui de nuevo :)

Les traigo este cap en donde vemos un poco de lo que fue la relación de nuestros protagonistas; pero solo un poquito... Y a decir verdad, este cap fue hecho a medias con mi amiga, ya que el original no quedo bien y lo cambiamos; pero la parte mas hermosa es producto de la brillante mente de mi amiga :)

Bueno les dejo que lean. Comentenme que les pareció si??

Acepto sugerencias!

Besos!

Luii !


Pedazos de recuerdos caen al suelo,

yo se lo que hice y como lo hice

No voy a permitir que esto continue

Porque es verdad

No soy nada sin ti...


Capitulo V: Recuerdos de una noche estrellada

Era temprano en la mañana. El sol no había salido aun y hacia mucho frío, pero las suaves frazadas de la cama la mantuvieron caliente toda la noche; y con una dulce sonrisa comenzó a despabilarse.

Si bien seguía algo confundida y desorientada, el miedo y la histeria, que había sentido horas atrás, habían desaparecido; se sentía tranquila y relajada, pacifica, y ahora que podía pensar con claridad, sentía como si alguien le hubiese sacado un gran peso de encima.

Lastimosamente, esa sensación de paz desapareció en cuanto abrió los ojos, y el miedo se hizo presente, otra vez.

No estaba en su departamento, de eso estaba segura. Se encontraba en una inmensa habitación, elegante, muy elegante. Las paredes eran blancas, con pequeños detalles en plateado; el suelo estaba alfombrado de un verde oscuro; los muebles eran impecables y sofisticados en todos sus detalles, pero no llamativos o muy lujosos; algunos cuadros y un grandioso espejo de marco plateado colgaban de las paredes. Todo era verde o plata; y una colosal cama de dosel descansaba en el medio de la habitación.

Pero lo que llamó la atención de Hermione, fue un ventanal ubicado enfrente de la cama, en donde se encontraba ella. Se levantó despacio, mirando hacia todos lados, y avanzó hacia el ventanal. Cuando lo abrió, se encontró con un bello balcón, no muy grande pero tampoco muy pequeño, y el cuadro que este brindaba era magnifico: se encontraban a una altura elevadísima; desde allí se podía ver a los pocos edificios pequeños y casas que se encontraban mas abajo. Pero lo que dejo atónita a Hermione fue que, a lo lejos, se podía apreciar un lago bellísimo con árboles esparcidos en sus orillas, y un amplio valle que se perdía en el horizonte. El sol apenas estaba saliendo, y esa luminosidad, característica del amanecer, propinaba a la vista un aspecto melancólico, especial para sentarse, pensar y admirar aquella belleza que la naturaleza ofrecía.

Y así la encontró Draco, que estaba parado en la puerta. Estaba tan hermosa esa mañana, nunca la había visto así. Hermione había cambiado desde la última vez que la vio, se había convertido en una mujer esbelta, elegante, atractiva, que dejaría sin habla a cualquiera.

Y eso fue justamente lo que le pasó a Draco. Siguió parado allí, sin moverse, sin hablar, sin respirar; recordando toda su historia con ella. Las primeras miradas, las primeras chispas, el primer beso, la primera vez, sus encuentros secretos, sus peleas, las verdades y las mentiras, el amor y el odio y su última noche juntos. Draco nunca iba a olvidar esa noche; nunca iba a olvidar lo hermosa que se veía Hermione bajo la luz de las estrellas. Esa noche fue el momento más feliz, más triste y más difícil por el que tuvo que pasar en su miserable y corta vida. Feliz, porque todo lo que hacia con Hermione iluminaba su camino oscuro, trayendo felicidad y calidez a su existencia. Y triste y difícil, porque era la despedida, y en unas cuantas horas empezaría el comienzo del fin para Draco y para su relación.

(Flashback)

Draco corría por los jardines de Hogwarts tratando de no alejarse demasiado de la persona que le perseguía. Era de noche, y corrían el riesgo de que los atrapasen.

Riendo y mirando de vez en cuando hacia atrás, paró en la orilla del lago y se sentó.

Hermione, que venia protestando en voz baja, se arrojó sobre Draco para sacarle el cuaderno que él le había robado.

-Draco dámelo!!!- le retó ella-. No seas infantil. Nos pueden atrapar!

Draco lo único que hacía era reírse de ella, y después de varios intentos de sacárselo, Hermione se rindió y se acostó en el césped a su lado.

-Te odio- dijo ella.

-Y yo a ti- le susurró Draco al oído con una sonrisa petulante en la cara.

Hermione rodó los ojos y segundos después comenzó a reír.

La noche estaba tranquila y silenciosa, y el cielo estaba adornado por un centenar de estrellas más brillantes y más hermosas que ninguna otra noche. Hermione las miraba con una dulce sonrisa en sus labios, y Draco la miraba a ella, con una tristeza y desesperación inmensas. No podía dejar de pensar en lo que en lo que iba a pasar al día siguiente, horas antes de que parta el expreso Hogwarts. Se había prometido que esa noche iba a ser la mejor de sus vidas; la mejor despedida, aunque Hermione no lo supiera en ese momento.

Tratando de dejar su futuro a un lado y disfrutar al máximo el presente, tomó el pequeño cuaderno verde y lo abrió. Observó sorprendido todos los poemas que ocupaban la mayoría de las hojas y preguntó:

-¿Tú los escribiste?-.

-No- respondió Hermione sonriendo-. Es una selección de mis poemas y frases favoritas. Soy muy mala escribiendo…a no ser que sean trabajos para el colegio.

-No sabía que te interesaban estas cosas- dijo Draco mientras leía algunos de los poemas-.

Hermione solo sonrío y siguió mirando las estrellas.

-¿Quiénes son todos estos tipos?- preguntó Draco después de un-¿Wilde, Bécquer, Baudelaire, Nerada?!

-¡Neruda!- le corrigió Hermione divertida con la expresión de Draco-. Son poetas muggles. Mis favoritos- concluyó sonriendo.

-Ah…- dijo e, sin saber que más decirle.

Siguió leyendo los poemas, y a medida que encontraba alguno de su agrado, los lía en voz alta para Hermione.

"Podrá nublarse el sol eternamente;

Podrá secarse en un instante el mar;

Podrá romperse el eje de la tierra

Como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte

Cubrirme con su fúnebre crespón;

Pero jamás en mi podrá apagarse la llama de tu amor."

Draco la miró sonriendo mientras ella seguía hipnotizada con las estrellas, dando a entender lo que pensaba: desde el momento en que supo lo que sentía por Hermione, comprendió que pasase lo que pasase el nunca iba a olvidar el amor que sentía por ella

-Bécquer- dijo ella, al tiempo en que Draco seguía ojeando el cuaderno. Cada tanto, Hermione escuchaba sus risas, y le pegaba uno que otro codazo cuando lo hacía.

Después de leer casi todo el cuaderno, Draco comenzó a cerrarlo, pero uno de los poemas captó su atención y comenzó a leerlo. En cuanto lo terminó, un nudo en la garganta le impidió responder a lo que Hermione le estaba diciendo, y unas inmensas ganas de llorar y destruir a golpes la cara de alguien (cualquiera; aunque Voldemort era la mejor opción) se apoderaron de el.

-¿Draco?- preguntó Hermione que ahora estaba descansando en su pecho y había sentido la repentina tensión en el. Levantó la mirada y vio como el mantenía la suya en el cuaderno de una manera triste y furiosa. Ella se incorporó a medias, curiosa por saber que estaba leyendo Draco. Tomó su cuaderno y sonrió cuando vio el poema.

-Es mi favorito- exclamó ella-. Es un poco triste, pero me encanta.- y volvió a sonreír- ¿Me lo lees?

Draco la miraba a los ojos completamente inmóvil e inmerso en sus lúgubres pensamientos.

Al ver que Draco no reaccionaba, Hermione se aclaró la garganta y comenzó a leer el poema:

"Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo."

-Es de Pablo Neruda. Es muy famoso entre los muggles- dijo ella pensativa-. Lo leo siempre. Tiene tantos sentimientos contrapuesto;, tanto dolor, tanto amor; el autor expresa tan bien sus sentimientos que uno los puede sentir. Es hermoso ¿no te parece?

El, incapaz de hablar, solo asintió con la cabeza y se dispuso a mirar el cielo.

En esos pocos renglones, Draco comprendió al fin el porvenir que le esperaba. Vio su vida, su tristeza y su dolor en ellos. Y aunque sabía que lo que iba a hacer al día siguiente era lo correcto, no pudo evitar que un agujero de angustia y desesperación lo matara por dentro lentamente

Secándose rápidamente la lágrima helada que corría por su mejilla, se aferró a Hermione como si fuera un salvavidas, y la hizo suya por última vez, bajo aquel hermoso cielo estrellado.

(Fin flashback)

Esos recuerdos lo decidieron, lo motivaron. A partir de ese instante supo con exactitud lo que tenía que hacer; y sí, le iba a costar, y mucho, pero no iba a permitir que pasara lo mismo que la última vez, no iba a volver a sufrir, ni el ni Hermione. Haría lo imposible para recuperarla, para que vuelva a confiar en el, para que lo recuerde, para que lo perdone. Y si no podía hacerle recordar, haría que se enamorara de el otra vez.

* * * * * * * *

Desde el suelo barroso, Harry contemplaba boquiabierto la nube de humo violáceo que poco a poco iba desapareciendo, dando paso a una bellísima y exótica criatura. Su contextura era similar a la de un humano. Su cuerpo era magistral, perfecto y atrapante, como el de un ángel (solo que los ángeles no tienen una mirada maligna ni tratan de matarte, pensó Harry). De su espalda salían alas, muy parecidas al plumaje de un pavo real y de la misma tonalidad que el humo. Estaba vestida con muy poca ropa, lo que permitía ver su iridiscente y lisa piel. Y su cabello, negro y brillante como la noche y largo hasta su cintura, descansaba sobre uno de sus hombros.

Se acercó a Harry lentamente; su paso era gatuno, semejante al de un tigre al acecho. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de él, se agachó y Harry pudo contemplar sus hermosos ojos amatistas, aun sabiendo que no lo tenía que hacer.

(Flashback)

Ron estaba totalmente exhausto. Habían caminado las últimas veinticuatro horas sin parar, y no habían encontrado ni rastro de otro ser humano. Habían seguido las instrucciones de Snape y Hermione al pie de la letra, y aun así estaban completamente perdidos. Snape les había dicho que al norte de Albania, en los Alpes albaneses, se encontraba el boque Jezerce, habitado por una pequeña comunidad mágica, donde podrían ayudarles en la búsqueda de los horrocruxes, ya que, posiblemente, Voldemort se habría instalado allí durante su exilio.

Caminaron y caminaron, y no encontraron nada, y se estaba haciendo de noche, por lo que decidieron buscar un sitio donde dormir. Según Hermione, no era buena idea andar por aquellas zonas de noche, por el hecho de que eran zonas pobladas por especies de criaturas mágicas no muy amistosas, razón por la cual tomaron todos los recaudos posibles, ya sea aprendiendo hechizos nuevos o estudiando a fondo el bosque.

Al estar cada uno inmersos en sus pensamientos, no se dieron cuenta de que una niebla de color violeta pálido comenzó a inundar el lugar.

Harry, el menos despistado de los dos, advirtió el cambio en el ambiente y frenó en seco.

-¿Ron?- preguntó con voz temblorosa- ¿no sientes nada extraño?

-¿Eh?- preguntó Ron, unos metros más adelante-. ¿De… donde salió esta… niebla?- siguió, confundido y dándose cuenta de lo que estaba pasando.

-No lo sé- dijo Harry-. Pero no me gusta nada- finalizó diciendo y sacando su varita.

En ese momento, un grito bestial y agudo hizo que los dos cayeran al suelo tapándose los oídos, mientras veían como dos flechas se dirigían hacia ellos. Harry vio como una de ellas se clavaba en el tronco de un árbol cerca suyo, y, a lo lejos, vio que Ron yacía tendido en el suelo con la otra flecha incrustada en su hombro derecho.

Justo cuando se levantó para ir a ayudar a Ron, otro grito hizo que cayera en el barro, muy aturdido y sin fuerzas para levantarse.

Escucho como Ron le llamaba y le decía algo, por lo que trató de concentrarse para entenderlo.

-¡Harry!- gritó Ron muy adolorido-¡Son Tesalias! Acuérdate… de lo que dijo… Hermione! ¡No… las mires… a los ojos…- siguió, sintiendo como su voz se quedaba sin fuerza.

Y Harry lo recordó de inmediato:"Las Tesalias son seres poderosísimos y muy peligrosos. Llevan una existencia de placeres y se alimentan de los animales más fuertes o de humanos, sus presas preferidas. Su forma de cazar es… extraña, se podría decir… Lo que quiero decir es que tienen varios métodos para cazar; uno es por medio del poder de su voz, que es muy potente y deja a sus presas débiles; otro es su belleza, la cual es muy atrapante y por eso prefieren capturar hombres, se les hace mas fácil; y el otro método que tienen, que es el mas peligroso, por cierto, son sus ojos, que al mirarlos fijamente uno puede perder toda capacidad de movimiento y mas tarde el conocimiento. Deben tener cuidado con ellas, chicos; y si se cruzan con alguna, usen el hechizo que les acabo de enseñar, es muy útil pero…" Un momento, ¡¿Cuál era el hechizo?!

(Fin flashback)

Y momentos antes de perder el conocimiento, pudo ver como todo el lugar era cegado por una luz blanca; y después todo se apagó.

* * * * * * * *

Se quedó observando el paisaje un buen rato. Sabia que tenia que hacer algo, descubrir donde estaba, quien la había llevado hasta allí (puede que ese rubio, pensó), pero le era imposible moverse. En vez de eso, se sentó en una hamaca y se quedó allí sin hacer nada.

No podía dejar de pensar. Ahora recordaba muchas cosas y se reía de si misma cuando no pudo recordar su nombre. Si bien había algunas cosas que no estaban muy claras, comenzó a sentirse tranquila cuando supo, al fin, quien era.

Igualmente, todavía le quedaba un misterio por resolver, una pregunta que le martillaba la cabeza constantemente: ¿Quién era ese rubio que le resultaba tan familiar y a la vez tan desconocido?

Capitulo VI:

Justo cuando se propuso acercarse a ella, tres golpes secos en la puerta se lo impidieron.

Cerró la puerta de su habitación con cuidado y se dirigió a la sala.

Apenas abrió la puerta de entrada, dos figuras negras entraron corriendo dirigiéndose, una, al baño, y la otra, a la cocina.

Draco, acostumbrado a las repentinas apariciones de sus amigos, se dirigió a la cocina (con su típico andar despreocupado) y encontró a un Theodore Nott concentrado en sacar cosas de la heladera y en no atragantarse con la comida.

Divertido con la escena, se sentó en una silla y se dedicó a observar hasta que Theo habló:

-Pansy no daba mas- dijo riendo y comiendo a la vez-. No va al baño desde que salimos.

En ese momento, Pansy Parkinson irrumpió en la cocina y se sentó en una silla al lado de Draco.

-¡Por Dios!- suspiró ella-. No daba más. Estoy cansada de estas misiones inútiles, nunca conseguimos nada. No se porque al amo le interesan tanto. ¡Son una perdida de tiempo!

-No critiques sus órdenes, Pansy. El Lord Tenebroso sabe lo que hace- le reprochó Theo.

-Sí, como sea- dijo ella suspirando-. Ahora, cambiando de tema: ¡Draco!, ¿Cómo estas?, ¿me extrañaste?- insinuó alzando una ceja.

-¿La verdad?- respondió este-. No.

-Muy gracioso…- dijo Pansy.

-¡La próxima vez vas tu con ella, Draco!- gritó Theo después de un momento-¡Es I-N-S-O-P-O-R-T-A-B-L-E! ¡Se quejaba absolutamente de todo y…!

-¡Shh!- le interrumpió Draco-. ¡No grites!

-¿Por qué?- exclamó Pansy.

-Es que…- empezó Draco-. Bueno, es complicado. La cuestión es que… Yo… Bueno, yo…- y así siguió un buen rato tartamudeando; no por medio a lo que iba a decir; solo que no sabía como encararlo ni decirlo.

-¡Arg!- dijo Pansy impaciente, y sacando con su varita, siguió diciendo- ¡Habla o te crucio!

-Antes de cruciarme te cortarías las manos- le aseguró Draco prepotente-, Así que déjate de juegos... Además, se lo pensaba decir de todos modos. Ahora, baja esa varita y siéntense, es largo lo que tengo que explicarles.

No sabía como iban a reaccionar sus amigos con lo de Hermione; debía hacerlo. Draco confiaba en ellos y ellos en el; además, tarde o temprano se iban a enterar. Pero de lo que estaba seguro era que lo que se venía no iba a ser nada bueno…

* * * * * * * *

Una rubia de ojos celestes caminaba apresurada por los oscuros pasillos de la parte más secreta del Ministerio de la Magia. Nadie, excepto ella y un número reducido de personas, sabía su función en el mismo; lo único que sí se sabía era que su puesto no era de una jerarquía muy baja.

A estar concentrada leyendo los papeles que llevaba en sus manos, no se dio cuenta de que, al entrar en su oficina, alguien la estaba esperando en la esquina mas apartada de esta.

Luna se sentó en su escritorio y comenzó a escribir una carta urgente para el nuevo ministro. Mientras lo hacía, la otra persona que estaba en la habitación, empezó a acercarse a ella lentamente.

En el momento en que estuvo lo suficientemente cerca de Luna, se acercó a su oído y pronunció un débil y áspero ¡Buh!

-¡Ah!- gritó Luna levantándose de su asiento y viendo como Ginny se destornillaba de la risa- ¡¡GINNY!!

-¡Tendrías que haber visto tu cara!- dijo ella imitando la expresión de susto de Luna.

-¡Arg…eres…eres!- dijo Luna bastante agitada y exasperada- ¿Se puede saber que es lo que estas haciendo aquí?¡Es sumamente peligroso!¡Podrían atraparte!

-No te preocupes- contestó Ginny sonriendo-. Tomé todos los recaudos posibles.

Después de mirarse en silencio por un largo rato, Ginny se levantó y comenzó a caminar por toda la habitación.

-Estoy muy preocupada, Luna- dijo-. Me preocupas tú. Eres mi mejor amiga y…nuestra propuesta sigue en pie y no acepto un no por respuesta.

-Ginny…- suspiró Luna con mirada firme- ya conoces mis motivos para no ir con ustedes. Entiendo que la situación es complicada y peligrosa, pero no puedo ir y esconderme tan fácilmente! No puedo dejar mi lugar aquí; es el único sitio que me permite hacer algo útil, por el bien, ya sea consiguiendo información para la Orden, o para encontrar a mi padre. Esta es la única opción que me sirve.

-Pero piénsalo- repuso Ginny, usando su último recurso-. Vamos a estar todas juntas otra vez: Hermione, tu y yo! Ya no vamos a tener que estar preguntándonos todo el tiempo que suerte estará corriendo la otra; no nos hace falta otra persona mas con complejo de héroe, Luna; lo tenemos a Harry, con el alcanza y sobra- dijo con mofa, burlándose un poco.- Y por tu padre no te preocupes si? La Orden lo está buscando y lo van a encontrar. No le hagas esto a mi madre, ella esta que se muere de la preocupación por todos.

-No lo se…- dijo Luna-.

- Y ahora mismo, estoy yendo a decírselo a Herm y la voy a llevar a La Nueva Madriguera.- la interrumpió mostrando una gran sonrisa.

-¡Uh…que nombre tan original!- dijo Luna riéndose a la para de Ginny.

Después de mirar por la ventana el cielo gris por varios minutos, Ginny dijo:

-Va a ser mejor que me vaya. Pero antes…¿sabes algo de Harry y Ron? Hace dos días que no dan señales de vida, y estoy empezando a preocuparme.

-No, no se nada- respondió Luna-. Pero no te preocupes, deben estar concentrados en su misión, nada más. No te aflijas por nada si?- y sonrió.

-Si, tienes razón- se tranquilizó Ginny, y abrazándola dijo-. Piensa en lo que te dije, por favor. Y cuídate. No quiero perder a unas de mis hermanas.

Dicho esto, abrió la ventana y sin mirar atrás, saltó

-¡Ginny!- gritó Luna acercándose a la ventana, viendo, mas tarde, como una silueta negra se alejaba montando una escoba.

Luna mas tranquila, volvió a sentarse y a escribir, cuando una lechuza entró a su oficina dejando una carta sobre su escritorio. Ella la abrió y comenzó a leerla. Minutos mas tarde, se levantó y salió corriendo de su despacho.

"Srta. Lovegood,

Lamento informarle que a primera hora de la mañana un grupo de mortifagos no identificados, asesinaron al ministro, Scrimgeour. Tengo entendido que su reemplazante va a ser Thicknesse, otra mala noticia para el mundo mágico, ya que muchos aseguran su vinculación con las tropas del Innombrable.

Reúnase conmigo inmediatamente…

S. S."

* * * * * * * *

Draco se apoyaba en la pared mientras esperaba que sus amigos reaccionaran. Se pasó la mano por su cabello platino, desordenándolo de la desesperación.

Se había esperado gritos, insultos y demás luego de aquella confesión. Pero jamás aquello.

Nott se encontraba en estado de shock, podría decirse. Su ceño estaba fruncido; sus ojos desorbitados y su boca fruncida en una extraña mueca. Se la podía interpretar con una expresión de máxima concentración, tratando de comprender aquello.

Pansy no estaba mejor. Su boca estaba desencajada de tan abierta que se encontraba. Sus ojos estaban fijos en Draco llenos de preguntas.

El rubio no aguantaba más. Quería que dijeran algo; cualquier cosa. Hasta un insulto era bien recibido; ya que tal acción demostraba señales de vida por parte de sus amigos.

Pero en cambio se encontraban sumidos en un confuso silencio alrededor de la mesa de la cocina. Confuso para Nott y Parkinson. Para Draco era intranquilo.

En ese momento Theo posó sus ojos sobre el rubio. Luego, una abrupta, limpia y estridente carcajada salió de sus labios. Los otros dos pegaron un bote al oírla.

Esto sirvió para devolver a la morena a la realidad y para dejar más nervioso al rubio.

Nott no paraba de reírse. Estaba doblado en dos con una mano rodeando su estómago para calmar el dolor, producto de las carcajadas.

Pansy soltó un respingo y miró al castaño con una mezcla de incredulidad y censura.

- Esto es serio, idiota. Draco pierde el juicio y tú te ríes...

Al ver que el morito no hacia ni pizca para serenarse, se exasperó aún más.

- Nott, para YA!!

- Jajajaa... sinceramente... jaja... no puedo creerlo...- se esforzaba por decir, mientras se limpiaba las lágrimas de los ojos.

Con un último suspiro, se recuperó y se acomodó en su silla; aunque mantuvo una mueca-sonrisa algo burlona en su cara.

- Y yo creí que estábamos perdidos cuando nos unimos a las filas del Lord Tenebroso- dijo Nott mientras meneaba la cabeza y sonreía. Ahora si... tenemos pasaje directo hacia el infierno.

-Muchas gracias!!!- exclamó rabioso el rubio. Sabía eso de sobre. Lo cual no significaba que le gustara que se lo recordaran a cada rato.

- Si, si Nott, gracias por tus alentadoras palabras- le reprendió Pansy; luego se giró hacia Draco- Y por qué nos dices esto ahora? No hay remedio para lo que has hecho, Draco.

- Ni lo quiero- aseguró este- Y no se los dije antes porque, además de las razones obvias, porque si alguien me descubriera, los arrastraría conmigo. También porque necesito su ayuda.

- Vaya! Esto es algo nuevo- apostilló Nott. Aquella situación le divertía muchísimo.

- "Además de los motivos obvios"??- quiso saber la morena.

Draco la miró serio por unos segundos, y después dijo:

- Los motivos obvios son que no tengo por qué darles explicaciones acerca de mi vida.

- Entonces, por qué te molestas ahora??- exigió el castaño.

- Porque necesito tu ayuda, imbécil!!!

- OKEY! Ya esta bien, paren AHORA!.

Pansy trató de que el rubio se sentase y se calmase. Sabia muy bien que si Malfoy solicitaba ayuda, debía de estar hasta el cuello de problemas. Y el descerebrado de Nott, lo estaba sacando todo de quicio, para variar.

- Theo, ¿podrías comportarte como una persona civilizada por 5 minutos y dejar tu estupidez a un lado?? O, es demasiado para ti?

- Lo siento preciosa, es parte de mi encanto. Se resignó encogiéndose de hombros- Además, yo sé que te encanta- terminó guiñándole un ojo.

Si; aquello iba a ser un quebradero de cabezas con Theo ahí, a quien parecía estarle de turno la estupidez más que el frío raciocinio que a veces lo caracterizaba.

- Theo, por favor. Necesitamos pensar en esto. Ahora los cuatro corremos peligro. Debemos buscar la forma de mantener esto en secreto.

- Los cuatro?- preguntó Draco. Por alguna razón, la desazón comenzaba a carcomerlo.

- Ahora, ella también corre peligro Malfoy- le aseguró su amigo- Ella más que nosotros. Al Señor Tenebroso no le gustará nada que te hallas convertido en un traidor a la sangre. Pero, si no me equivoco, eres demasiado valioso para el; por lo que lo pagará con Granger. Y será una forma de vengarse de ti también.

Como si fuera audible, Draco escucho como la ultima de sus esperanzas se hacia añicos; mientras el se hundía en la desesperación y el miedo.

Desesperación por no poderla proteger de lo que el era. Miedo, por lo que se les aproximaba.