Me gusto mucho la historia de los lobos, asi que espero les guste.
*Los personajes no me pertenecen*
*Solo algunos de ellos, que cree*
FORKS
Pase un verano increíble con las chicas. Salíamos casi a diario, siempre teníamos algo que hacer. Fuimos a acampar, a la playa, piscinas, al cine, comer helado, de compras, a los bolos e sinfines de actividades. Y si no encontrábamos algo divertido por hacer, nos inventábamos cualquier cosa para pasar el día juntas. Charlie se sentía mucho mejor, ya no tenía tantas responsabilidades en la estación de policía. Ya su Jefe le había concedido el traslado a Forks. El estaba muy contento de volver a su pequeño pueblo. En cambio para mí se me haría un poco más difícil, cambiaría de casa, de clima, de instituto y de amigos. Todo seria totalmente nuevo para mí. No sabia que esperar al llegar a Forks. Bueno seria otra ciudad más. Una ciudad monótona y aburrida. O eso era lo que me decía Charlie, que no había mucho que hacer por allá. Pero a él le gustaba esa tranquilidad.
A medida que se acercaba el final del verano, la nostalgia se apoderaba de Jess, Andrea y de mi. Un par de semanas antes de mudarnos me había despedido de ellas y decidimos comprar tres brazaletes cada una con una palmera. Para que me recordara al sol, la playa y nuestra amistad.
Estaba en mi habitación echándole un último vistazo, mientras Charlie terminaba de supervisar que los chicos de la mudanza terminaran de subir hasta la última caja. Nosotros nos iríamos en avión, queríamos llegar antes para recibir las cosas en la casa de Forks. Escuche cuando Charlie me llamo para que me apresurara, porque íbamos a llegar tarde al aeropuerto. Cerré la puerta de la habitación detrás de mí y baje las escaleras encontrándome con Charlie en el umbral de la puerta principal. Nos subimos al taxi y le ordeno al chofer que nos llevara al aeropuerto. Me quede viendo por la ventana, hasta que perdí de vista la casa y se me hizo un pequeño agujero en mi corazón.
Forks, se veía lúgubre. Las nubes grises cubrían todo el pueblo, al parecer iba a llover. Camino a la vieja casa de Charlie y nueva casa para mí. Toda la carretera estaba llena de árboles frondosos y el olor a tierra húmeda era muy predominante. La casa de Charlie es un poco más grande que la anterior, pero se veía muy acogedora. Bajamos las maletas del taxi y entramos a la casa.
Al entrar a la casa el olor a polvo se hacia presente. A pesar de que Billy y Jacob venían a "limpiar", tenia un olor peculiar, ya que la casa no ha sido habitada totalmente en catorce años, pero se iría mientras permanezcamos aquí y le demos una buena limpieza. Charlie me indico mi habitación o mejor dicho la habitación de Bella. Estaba totalmente vacía y solo deje mis maletas allí. Me acerque hasta la ventana que daba vista al bosque, había una que otras flores naturales alrededor de la casa. Temía que iba a pasar mis noches observando el espeso y frondoso bosque desde esta ventana.
Al instante llegaron los chicos de la mudanza, nos dedicamos a descargar y acomodar todo. Así pasamos la última semana del verano. Con un poco de ayuda del tío Billy, se disculpo de parte de su hijo Jacob por ausentarse. Decidí pintar mi cuarto de morado y decorarlo con un par de cuadros. La cama la coloque en el medio de la habitación y junto a ella un par de mesas de noche, cada una de ellas con una pequeña lámpara que hacia juego. Colgué mi ropa en el armario, agradecí que tuviera el suficiente espacio para que entrara toda mi ropa. Ya mi peinadora estaba en su sitio y termine de colocarle las cosas correspondientes. El resto de los días la pasamos acomodando, martillando, arreglando y limpiando.
Ya faltaba un día para ir al instituto. Habíamos terminado de acomodar todo y Charlie no estaba en casa. Así que decidí colocarme la chaqueta y unas botas de lluvia para ir a inspeccionar el bosque, precisamente por la parte trasera de la casa. Al salir el aire fresco se apodero de mis pulmones, purificándolos. La brisa soplaba fuertemente golpeando en mi rostro y haciendo que mi cabello se deje llevar por el viento.
Caminando mas adentro, me sorprendí al ver una casa en el árbol. Estaba a una altura de cinco metros aproximadamente. Entre tres árboles. Solo tenía una plataforma, no estaba totalmente terminada porque hay unas paredes a medias y aún no tenia techo. Parecía como si aún la estuvieran construyendo o terminando de darle los toques finales. No vi a nadie cerca y decidí curiosear. Subí por unas escaleras tipo caracol, los escalones son de roble - lo sabia por su olor, color y gracias a las clases de carpintería- barandales de ramas de árboles, daban ese toque rústico.
Tenía una pequeña terraza y solo había una pared y un hoyo que me imaginó que debía ir la puerta. De quien sea esta casa, le esta yendo bien. Ahora tenía un poco de envidia, porque quería una para mí. Posiblemente regresaría otro día y si hay alguien construyendo, trataría de hacerme su amiga y quizás podría ayudarlo. Me gustan los proyectos nuevos y más si se trata de herramientas, podría poner en práctica todo lo que he aprendido. Y hacer mas cosas aparte de una pajarera y casitas para decoraciones.
Me percate que estaba obscureciendo y me apresure para regresar a la casa. Antes de que Charlie se preocupe por mí. Y quien sabe, a lo mejor ya estaría patrullando por allí buscándome como persona desaparecida. Apreté el paso y vi que las luces de la casa están encendidas. Sabia que me ganaría un buen regaño.
- Hola papá, estaba inspeccionando en el bosque. No me fui tan lejos.- dije excusando rápidamente mientras entraba por la puerta trasera de la casa. Charlie se encontraba de brazos cruzados en el umbral de la cocina. Trague grueso, esto no era bueno.
- ¿Por qué no contestas tu celular?- dijo acercándose hasta mí.
- No lo llevo conmigo- enfatice tocándome los bolsillos de la chaqueta y la de mis jeans- Lo deje en mi habitación.
- Tenias que haberme avisado Emma Rose Swan- estaba realmente enojado- Para eso te compre un celular- su ceño se frunció mucho- Estas castigada toda una semana. Yo mismo te llevare y buscare al instituto- la verdad es que no hacia mucha diferencia, eso era lo que hacia antes. Pero fingí que me afectaba mucho el castigo y agonizaba de la zozobra- Cenaras y luego te iras a tu habitación, mañana es tu primer día de clase.
- Si, señor- le hice un saludo militar. Me fulminó con la mirada y se me escapo una risita- Lo siento papá, no era mi intención. Por cierto ¿tengo que ir uniformada?- el negó con la cabeza.
- Puedes ir como quieras- se encogió de hombros y yo me emocione, porque era la primera vez que iba a ir a un instituto, donde no tenía que ir en uniforme.
- Me parece genial. Muero de hambre, ¿qué trajiste de cenar?- él empezó a caminar hacia la cocina y yo lo seguí.
- Compre hamburguesas y papas fritas.- me senté en el mesón de la cocina y él me paso un plato para servirme. Ambos cenamos en silencio.
Me desperté animada, hoy es el primer día en el nuevo instituto. Me siento un poco ansiosa y nerviosa. No quería arruinar nada, porque es la primera impresión que van a tener de mi al verme. Espero no tropezarme. Aunque no lo hago con frecuencia pero uno nunca sabe. Mire por la ventana y vi que el cielo aún tenia nubes grises. El sol no se veía por ningún lado. Me fui a dar una ducha con agua caliente. Me coloque un jeans azul claro, una blusa blanca, cuello en V con mangas tres cuartos y mis zapatillas. Deje mi cabello suelto. Tome mi mochila y baje a desayunar.
Charlie me dejo cerca de la entrada del instituto. Ya había varias personas alrededor, charlando y abrazándose. Le pregunte a uno de los alumnos donde quedaba la recepción y amablemente me indicó el lugar. Empuje la gran puerta de cristal de la recepción y el olor a incienso de canela penetro mis fosas nasales. Casi me ahogo de lo fuerte que olía. La señora que estaba detrás de un mostrador me sonrió.
- Buen día- dijo carismática.
- Buen día...- mire un momento su identificación que tenia del lado izquierdo de su camisa- Señora Martha Green.- me guiño y creí que sus pestañas postizas se iban a caer.- Soy nueva en la institución, y quería saber si me podía facilitar mi horario de clases.
- Por supuestos querida, dime tu nombre y apellido. Para buscar en el sistema.- sus largas uñas postizas se colocaron en el teclado, esperando que dijera mi nombre para empezar a teclear.
- Emma Rose Swan- su sonrisa apareció de nuevo y no entendía porque. No había dicho ningún chiste.
- Oh eres la hija de Charlie Swan, bienvenida pequeña. Tu hermana Bella fue una excelente alumna- ¿Qué? ¿Acaso le pregunté por ella? Apreté mis labios fingiendo una sonrisa.
- Si, que chévere. Me puede dar mi horario por favor. No quiero llegar tarde a clases.- asintió y rápidamente tecleo. Pocos segundos después salía un papel de la impresora.
- Aquí tienes querida. Que tengas un buen día.
- Gracias, igual para usted Martha- salí de allí lo más rápido posible, no quería que me preguntara o me dijera alguna otra cosa de Bella.
Mire mi horario y la primera clase es Historia. Que divertido. Escuchar sobre la Primera y Segunda Guerra Mundial me daba mucho sueño, pero tendría que esforzarme mucho porque esta vez no tengo a las chicas para que me ayuden. Camine por los pasillos tratando de encontrar el salón, hasta que decidí pedir ayuda con alguno de los alumnos. Algunos me miraban como si fuera un extraterrestre. A lo mejor ya se había corrido el rumor que Charlie Swan regreso a Forks y tiene una hija adoptada. Que podía esperar es un pueblo pequeño y los rumores llegan rápido.
Entre al salón y solo había seis personas allí. Me senté en el medio. Poco apoco se fue llenando el salón, todos me miraban expectantes. Odio la atención que me están dando, no me gusta. Me hace sentir incomoda. Además ni que fuera la ultima bebida en el desierto, no era para tanto. El azote de la puerta me saco de mis pensamientos. El profesor había llegado y cerró la puerta detrás de él. Nos dio la bienvenida y empezó la clase energéticamente. Al menos eso me mantendría enfocada.
En la clase de Biología la profesora nos coloco en parejas. Y mi compañera es Taylor Anderson, hija del director del instituto. Es de tamaño promedio, cabello liso, color marrón chocolate, piel pálida que hace resaltar sus pecas y ojos azules. La verdad no parecía hija del director. Por lo general son egocéntricas y presumidas. Pero Taylor es totalmente distinta. Me cae muy bien.
- No me gusta decir que soy la hija del director- confeso ella mientras estábamos en la fila para tomar nuestro almuerzo- Pero cuando llegue aquí, ya todos sabían. Y sin yo haber dicho algo- se empezó a reír- Pero bueno no le doy mayor importancia.
- Te entiendo, me esta pasando ahora a mi. Ya todos saben que soy la hija del ex Jefe de policías y que soy adoptada- me encogí de hombros.
- Vaya, que rápido vuela los rumores. Lo siento.- la mire extrañada.
- ¿Por qué lo sientes?
- Porque todos saben eso de ti y bueno no debe ser fácil para ti que seas adoptada.
- La verdad no me molesta ser adoptada, además siempre lo supe. Porque Charlie es pálido y yo morena- me reí- Tarde o temprano me iba a dar cuenta, ¿no crees?- ella sonrió.
- Tienes razón Emma- cada una tomo un bandeja, nos servimos lo que queríamos y luego nos sentamos en una mesa vacía.
- No me estas preguntando pero, me gusta tu cabello. Se ve bien alborotado- la verdad no me esperaba eso. Pero veo en ella sinceridad.
- Muchas gracias Taylor. Si lo bueno es que no lleva mucho arreglo- me sonrió y ambas seguimos comiendo y charlando.
La última clase es Gimnasia. Agradecí que esta clase sea la última y sería todos los días. Esta clase seria la única que podre disfrutar al máximo. Taylor y yo fuimos a los vestidores, para colocarnos el uniforme de gimnasia.
- No me gusta hacer ejercicio. Soy pésima-confeso Taylor mientras se colocaba los zapatos deportivos.
- ¿Por qué piensas eso?- pregunte curiosa.
- Porque soy mala en los deportes. No puedo ni lanzar una pelota de tenis- se empezó a reír de ella misma.
- Puedo ayudarte en eso. Si así lo quieres- cerré mi locker y guarde la llave en el bolsillo de mi short.
- Claro que quiero. Vamos antes de que llegue el profesor- asentí y ambas salimos de allí. La mayoría de los alumnos ya estaban calentando y nos unimos a ellos.
- Buenas tardes alumnos- empezó a decir una voz masculina. Me giré para ver al profesor. Me sorprendió, se ve muy grande y atlético, sus músculos hacia ver su camisa miniatura. De seguro va un gimnasio a ejercitarse mucho. Tenia uno que otros tatuajes visibles. Sus ojos grises y cabello negro, lo hacían ver muy atractivo. Mire a las otras chicas y literalmente se encontraban babeando por el profesor. Lo más seguro habían tomado esta clase solo para estar cerca del profesor.
- Hagan un círculo, por favor- todos le hicimos caso- Para los que no me conocen, soy el profesor Chris Robinson. Este año será muy divertido, haremos mucho ejercicio y reforzaremos los puntos débiles que tengan en alguno de los deportes. Ahora vamos a dar veinte vueltas- sonó su silbato para que empezáramos. Trote al ritmo de Taylor, no quería que dejarla sola y así podría motivarla para que haga ejercicio. La clase continuó con una serie de ejercicios físicos, ya el profesor Robinson quería evaluar nuestro desempeño. Al salir de clases, le mande un mensaje a mi papá. Para que venga por mí.
- Emma, ¿tienes auto?- me pregunto Taylor al ver que me quedaba de pie cerca de la entrada.
- No, aun no. Mi papá viene por mi- espero tener un auto pronto. No me gusta esperar a que Charlie venga por mí.
- Bueno cuando quieras que te lleve a casa, con gusto lo hare.
- Lo tendré encuentra Taylor. Nos vemos mañana- me despedí de ella agitando mi mano y ella hizo lo mismo. Vi como se subía a su auto y se alejaba de mi vista. Ya casi todos se habían ido. Hasta que vi la patrulla de papá.
- Papá te tardaste, pensé que iba a quedar sola esperándote- le dije subiendo al auto.
- Lo siento hija. La estación es un caos. Un habitante dice que vio un lobo, cerca del acantilado-empezó a manejar.
- No entiendo ¿cuál es el pánico?- estaba muy confundida.
- Hace mucho tiempo atrás hubieron varias muertes por esos animales. Que parecen unos osos. Yo vi uno. Pero luego esos ataques cesaron y pensamos que esos animales se habían ido definitivamente- ahora era yo la que estaba asustada.
- Entiendo papá, bueno ten mucho cuida por favor- el asintió y detuvo el auto al frente de la casa- Nos vemos mas tarde.
-Nos vemos- espero a que entrara a la casa y se fue.
A pesar del miedo que tengo por esos animales, me causa mucha curiosidad verlos. No quiero creer en lo que dicen los demás, hasta verlos con mis propios ojos. Me parece absurdo que un lobo mate a una persona así sin más. Esto era muy extraño.
Gracias por dejar tu review Monica1602. Espero te guste.
Cualquier sugerencia constructiva o ideas, serán bien recibidas :D
WolfWoman23
