Capitulo 6: Una noche robada a otras vidas

Capitulo 6: Una noche robada a otras vidas

Sus miradas se cruzaron un segundo, un solo segundo pero era la suficiente para que ella se sonrojara y apartara su mirada de la de él para después bajar su cabeza y seguir en los cereales que para ella volvían a ser lo más interesante del mundo.

Había pensado toda la semana en esa noche, había decidido olvidar lo pasado con Nott, era algo que la agobiaba, pero no pensar olvidar como la había tratado Scorpius, la había llevado a la sala de los menesteres, pero ella esa noche no se fijaba ni por donde iba ni por donde caminaba ni a donde el la llevaba…Todavía más vivo que dormido estaba su recuerdo al dormir, mientras el la acariciaba, mientras le susurraba palabras de consuelo, pero de eso había pasado ya una semana y el seguía más evasivo que antes y eso lo odiaba, porque aunque sus palabras fueron que era un simple capricho alguien no se preocupa tanto por otra persona sino siente algo por ella. Sonrío al recordar como la tarde de antes y ante la risa de Susan, Albus se sentaba con ellas en la biblioteca y sabía que eso había venido de él.

Escucho el breve tintineo de una copa, bueno quizás no tan breve, el joven director y profesor de los cursos superiores de botánica, Neville Longbotton se levantaba ante la mirada de todos los alumnos presentes a los que miraba con esa mirada bonachona que siempre tenía hacía ellos, era un milagro que no hubiera terminado en Hupplepuff pero como una vez le dijeron sus padres, Neville es uno de los magos más valientes que existen y cuando lo propusieron para director, no se olvidara jamás de la pelea de sus padres y sus tíos Harry y Ginny con su tío Percy porque creía que era un incompetente, pero era justo todo lo contrario.

- Buenos días alumnos.-dijo Neville, un poco más viejo más canoso y con más arruga pero con la misma mirada de ilusión que cuando piso Hogwarts en busca de Trevor, su rana.-He de darles una noticia, buena para las chicas, mala para los chicos, y habla la experiencia. Este año, hemos decidido adquirir una nueva tradición y es que va a haber un baile de Halloween para todos los alumnos de cursos superiores. Por encima de quinto grado.-la expectación que causo hizo que nadie le hiciera caso, así que volvió a tintinear su copa.-Claro esta que los alumnos menores solo podrán ir si alguien mayor los invita. Las condiciones del baile estarán expuestas esta tarde cuando lleguen a sus salas comunes. Disfrutad de las clases, y chicos no me odies, después quizás a nosotros nos gusta más que a ellas cuando las vemos tan guapas y arregladas.

Una sonrisa triste apareció en su cara, otro baile más que se perdería, ¿Quién querría invitar a una Weasley? Y aunque la invitaran estaban sus principios, no podría ir con otro que no fuera el, que no fuera Scorpius por multitud de razones, pero sobre todo porque era el único que la vio entre un mar de gente.

Los días previos al baile estaban pasando demasiado rápido, ya solo quedaban seis días y las chicas no parecían personas, por todos lados andaban cuchicheando y riendo tontamente, mientras que los chicos pasaban más que vergüenza cuando ellas les lanzaban miradas bastante significativas, y tan significativas si ellos se percataban de que les estaban insinuando algo.

Rose, se tomo por norma que si alguien quería saber algo de ella, lo que tenía que hacer era buscarla, por lo cual quedaba reducido a la biblioteca el radio de acción. Albus se sentó al lado de ella aquella tarde y ella esbozo una sonrisa al acordarse de la escena protagonizada por el hace apenas unos días cuando cierto chico de Ravenclawn se acerco a su novia para decirle que fuera con ella al baile, la verdad es que un ramo de flores y los ojos verdes de Albus hacían que en ocasiones como aquella las demás chicas suspiraran por no ser Susan Lehman.

Ella lo miro, extrañada y no era para menos, cuando el esbozo una de esas sonrisas pícaras, eso quería decir que nada bueno se le podía estar ocurriendo o se le había ocurrido. La pregunta era: ¿Por qué Rose Weasley, una chica inteligente pero bastante guapa, premio anual de séptimo curso y prefecta de griffindor no había sido invitada aún al baile por ningún chico? Ni siquiera la habían invitado.

Esta respuesta tenía fácil misterio, pero para Albus la respuesta era bastante obvia, a él lo respetaban mas que a el, que lo habían tomado por el pito del sereno cuando había dicho que Susan era suya.

Faltaba un solo día para el baile, que sería el viernes por la noche, las chicas andaban más excitadas de lo normal, pero no ella, en momentos como ese le gustaría ser una chica normal, no inteligente ni incluso premio anual solo normal. Un fuerte suspiro hizo que Albus se volviera a mirar a Scorpius que todavía no había aparecido en el gran comedor, Rose a su lado seguía suspirando de vez en cuando y mareando sus pobres cereales.

Las lechuzas aparecieron, sacando a todos de su ensimismamiento cuando vieron un gran ramo de flores rojas, y una caja enorme. Ella solo lo miro de reojo, seguro que era alguna sorpresa de alguna de las chicas, algún novio que había dado por hecho que su novia iría con él y que no le hacía falta pedírselo o vete saber que. Albus a su lado le dio un codazo, y antes de que ocurriera la catastrofre aparto toda la comida de en frente de ella con una sonrisa mientras Rose aun lo miraba confundida.

El gran paquete cayo en frente de ella sin ninguna delicadeza, haciendo que Albus se le derramara su zumo encima, el cual no había quitado porque no creyó que estuviera bajo el radio de acción, encima del paquete cayo el ramo de rosas rojas con más delicadeza, Albus levanto un poco la cabeza y ahora si lo encontró en su mesa, en el mismo sitio de siempre y sin "aparentemente" prestar atención a lo que sucedía.

- Creo que Alan se paso.-dijo Geraldine, una chica de séptimo de Griffindor bastante insolente que estaba sentada unos dos sitios más allá de Rose echándole mano a las rosas rojas, que tenía ella delante suya.-Mira que ser tan detallista.-las amigas de estas se rieron.

- Creo que tú no te llamas Rose Weasley.-dijo Susan con las manos en la cintura detrás de ella.-Así que ahora mismo siéntate y siente envidia de que no eres tu a la que han invitado de la forma más romántica, porque Alan solo te dio una rosa y ni siquiera se puso de rodillas.

Rose, no se percato ni siquiera de que Geraldine estaba mirando con ojos malévolos el ramo, ni la envidia en sus ojos tras las palabras de Susan, solo podía mirar aquel ramo enorme y aquella nota que cogio con manos temblorosas.

"Rose, se que en algún momento de mi vida te dije que no eras más que un capricho, pero hay veces que se me da muy mal mentir y sabes que mis actos me suelen traicionar, así que te voy a ser sincero, mi último capricho es que me acompañes a pasar una de las pocas veladas o la única como personas normales, solo siendo tu y yo.

¿Tendrías el placer de acompañarme princesa?"

Las lágrimas empañaban sus ojos, era él, solo podía ser el, pero ahora solo miraba sus cereales y hablaba con Flint entretenidamente sin mirarla, estaba fingiendo lo sabía porque la sonrisa casi imperceptible en su cara lo traicionaba, ella se llevo las rosas a su cara y olio el suave aroma tan poco sutil que tenía el mismo color rojo intenso de la rosa que dejo aquella vez encima de su almohada.

El paquete tenía otra nota: "Abrir solo en presencia de Susan o Albus, por favor, instrucciones en el interior."

- Me parece que tengo que comprarme un vestido.-dijo Rose con lágrimas de felicidad en la cara a Albus y a Susan.

- Me parece que ni eso te hace falta, ya lo acompaño Susan, no te has dado cuenta de que lo ha preparado todo para que no le digas que no.-dijo Albus con esa misma mirada divertida.

La reacción que produjo el ramo de rosas rojas en Hogwarts, junto con el paquete que nadie sabía lo que era fue increible. Ahora todas las chicas que habían ido alardeando a otras por la manera tan romantica que sus novios le habían pedido que las acompañaran al baile pensaban que había sido algo mediocre y tenían envidia de la sabelotodo Weasley, y todo eso genero en aún mas rechazo a Rose por el genero femenino, pero a ella le daba igual, tenía a Susan, a Albus y a todo sus primos y primas que la adoraban tal y como ella era. Hugo la miro sorprendido, incluso le pregunto quién la había invitado ella le enseño la nota, y el no dijo nada más que no fuese porque podría ser un acosador o algo por el estilo y no se alegro por ella en absoluto, en cambio su madre le mando una carta emocionadisima, mientras que le decía que no se preocupara, que ataría a su padre a la casa, porque conociendolo era capaz de aparecerse en Hogwarts y enteresarse de quién era aquel que osaba interesarse por su pequeña.

Eran las siete y media cuando tanto ella como Susan entraron en la sala de los menesteres para cambiarse, el paquete lo había tenido que guardar Albus para que no lo estropearan las compañeras de su casa o lo miraran ya que entonces sabrían quién seria y podrían descubrir quién era el, pero a ella no le importaba cambiarse allí con su mejor amiga que la miraba risueña mientras ella andaba nerviosa indecisa de abrir el paquete.

Con mucho cuidado y después de unos cuantos minutos mirando el paquete de manera indecisa quito el envoltorio y la tapa, dentro había un pergamino…

"Instrucciones…

Creo que no es necesario que te explique como tienes que ponerte un vestido, ¿no? Tu tampoco sabrías ponerselo, en todo caso quitarselo y no es algo que me haga mucha ilusión. Bueno, hemos de aclarar que ese no es nada más que tu querido primo Potter, es que se me ha ocurrido hacer esto con el hechizo vuela pluma, pero parece que mi pluma es especial, un momento, ahora que me doy cuenta es la que te quite, con razón. El caso es que no tengo tiempo para empezar esto de nuevo, pero tonta eso no lo anotes.Malfoy la pluma anota todo lo que dices.

Lo que quería decirte es como tienes que ir, por mi seguridad y a lo mejor algún día te lo explico tienes que ponerte el pelo de otro color, lo cual para ti no sera ningún problema, y lo segundo es que nos veremos en el gran comedor a las nueve, yo me acercare a tu lado y sabras quién soy. El más petulante de todos. Potter callate ya. Bueno espero que te guste, te esperare todo lo que haga falta."

Rose esbozo una sonrisa y dejo el pergamino en un lado, entonces aparto el papel que lo envolvía, y ante sus ojos aparecio el vestido más maravilloso de todos, el vestido perfecto, su vestido soñado.

- Me tuvo dos semanas enteras volviendome loca, porque quería el vestido perfecto, no le valía ningún otro.-dijo Susan en frente de ella.

- Es perfecto.-dijo saltandole las lágrimas.

- ¿Qué sucede?

- Que no es real que todo esto no es real.

- Quiere que lo recuerdes, porque después de esto no piensa daros ninguna oportunidad, no quiero que sufras lo que sufrio el. ¿Sabes porque el y Albus dejaron de hablarse en público?-ella nego con la cabeza.-Su abuelo le aplico la maldición Cruciatus tres veces por hablarse con un Potter, creo que con la edad a ese hombre se le ha ido la cabeza aún más.

Rose no dijo nada, sabía que a Scorpius debía gustarle demasiado para armar todo eso por ella, por ellos. Pero debía concienciarse que nada más que tendría aquella noche, su lágrimas volvieron a aparecer mientras se cambiaba, iba a disfrutar de esa noche, después ya tendrían tiempo de llorar.

- Como siempre somos demasiado puntuales.-dijo Albus que estaba al lado de un chico con el cabello castaño.

- Ellas que son unas tardonas…-dijo este.

- Tu que has hecho que lleguemos quince minutos antes, mira que te lo dije, como si no conociera lo que son las dos arreglandose por separado, juntas ya no me lo quiero ni imaginar.

Albus no se equivocaba, pasaban cinco minutos después de la hora que habían quedado, y miraba divertido como Scorpius caminaba de un lado a otro del pasillo, a esa paso iba a degastar el suelo que en años no había sido desgastado.

Una figura aparecio en las escaleras, su pelo caía en suaves bucles sueltos por los hombros, y en su cara tenía una sonrisa radiante. Su vestido color lila le quedaba perfecto.

- Espero que no me ponga esa cara de estupido.-dijo Scorpius al lado de Albus que se había quitado la mascara para verla mejor.-Hola.-saludo a ella.-¿Y mi acompañante?

- Ahora mismo baja.-dijo ella con una sonrisa.

- Es un inoportuno Su.-dijo echandole una mirada de rabia.-Ahora que yo te iba…

Pero entonces, todo el mundo se quedo callado a su alrededor, o quizás era le que solo tenía atención y los cinco sentidos para ella que estaba en el pie de la escalera, la boca se le había quedado abierta, porque no estaba guapa sino que estaba preciosa, parecía de verdad una princesa sacada de un cuento de hadas, era su princesa, era solo suya.

Las miradas de todos de repente se volvieron a las escaleras de mármol por donde bajaba una chica morena, su vestido era de princesa, compuesto por un corpiño de palabra de honor que realzaba su excelente busto pero que no le hacía parecer exagerada azul electrico, un azul intenso como sus ojos que estaban detrás de un antifaz blanco que le cubría también la nariz llena de pecas, desde debajo del corpiño que le cerraba más o menos en pico salía una falda blanca echa de velo pomposa de un blanco roto, algo apagado. Caminaba con elegancia mientras bajaba las escaleras buscandolo a el con la mirada, pero no le hizo falta seguir buscando porque hay en el pie de la escalera se encontraba el, sus ojos, su mirada jamás la confundiría, esos ojos grises únicos que la miraban de esa manera tan distinta y que le tendían una mano para que ella se ayudase a terminar de bajar. Su pelo, moreno para la ocasión, caía haciendo pequeñas ondulaciones por delante, solo unos mechones, el resto lo tenía recogido en un perfecto recogido con algunas pequeñas flores.

Ella sonrio cuando acepto su mano, y un escalofrio los recorrio a los dos en cada celúla de su cuerpo pero ellos no tenían ojos nada más que el uno para el otro, para mirarse, para decirse con miradas todo aquello que no podían expresar con palabras.

Bailaban, reían, se miraban, se susurraban y no sentían las miradas de gran parte de Hogwarts que no se dejaban de preguntar quién era aquella pareja que destilaba tanto amor, que lo irradiaba que parecía que los rodeaba en una burbuja que los aislaba de todo lo de alrededor, porque aún debajo de aquellas máscaras y de aquel vestido, solo estaban ellos, solo estaban Rose y Scorpius, una pareja de jóvenes enamorados.

- Menos mal que hoy no tienen que dar una charla como premios anuales.-susurro el director cuando paso a su lado.

- ¿Cómo ha sabido?

- De alguna manera me han recordado a unos amigos mios.-dijo el con una sonrisa marchandose.

- ¿Salimos fuera?-pregunto el, que se agobiaba ya con todo el mundo mirandolo.

Ella asintió con la mirada, mientras el congía su mano con fuerza para que no se la quitaran, tenía esa sensación de que se la iban a quitar desde hacía un tiempo, de que iban a arrebatarsela y eso le daba demasiado miedo.

Caminaron por los jardines en la noche, la noche no era cálida como el gran comedor y el se saco su túnica y se la paso por las manos, mientras que le decía sonrojado por si acaso tenías frio, la beso a la luz de las estrellas después de bailar sin música su último baile de esa noche que se estaba terminado para ellos, y cuando entre beso y beso se miraron la realidad invadio a Rose, se había enamorado de esa persona, se había enamorado de Scorpius con todo, incluso con su parte de Malfoy, las palabras acudían a su boca como un huracán pero ellas estaba frenandolas.

- Te secuestraría toda la vida, nada más que para tenerte para mi.-dijo Scorpius a su oído.-No voy a saber vivir sin ti ya, ¿Qué me has hecho?-ella rio espontáneamente.

- Yo te…-pero el puso un dedo en sus labios.

- No me digas que me quieres.-dijo el cerrando los ojos.-Porque entonces me va a dar igual todo, y voy a olvidar las razones por las que te estoy separando de mi, por las razones por las que estoy separando lo mejor que me ha pasado en esta vida.

- No lo hagas, luchemos juntos.

- No Rose, esta es mi batalla no la tuya, y no puedo arrastrarte a esto, porque te harían daño tan solo por llegar a mi.-dijo el mirandola a los ojos.-Prometeme solo que no me olvidarás, que no olvidaras esta noche y que no me olvidarás.-ella asintió para comenzar un beso, en el que las lágrimas hicieron su aparición en ambos, era su despedida, era su adiós, era su decisión.