Al día siguiente en la madrugada...

Hikari se levanta muy temprano y procede a bañarse, cuando termina se coloca unas vendas en los muslos y se viste.

—¡Achú! Creo que el agua estaba demasiado fría.

Se dirige a su habitación y se pone un suéter y después va a la cocina.

—Hola, ¿puedo hacer comida para ustedes, para agradecerles?

El cocinero asiente y le ayuda a preparar la comida. Hikari solo sabía cazar, hacer arroz y tamagoyaki, así que solo les prepara el huevo y el arroz.

—Espero que les guste. (pensando con un aire de preocupación)

—Muchas gracias por dejarme usar la cocina. ¿Cuando cocines me dejarías ver? Yo no sé cocinar más que lo que hice hoy y cazar. Prometo no molestar.

El cocinero asiente alagado por la petición de Hikari. En ese instante se escucha ruido en el comedor y Hikari sale a recibir a los hermanos.

—¡Buenos días! ¿Y Okumura kun?

—Buenos días Hikari, nii - san sigue dormido. ¿Por qué estás levantada tan temprano?

—Yo siempre me levanto a esta hora, para aprovechar el día. Les hice algo, espere por favor.

Se dirige a la cocina y trae la comida.

—¿Tú lo hiciste?

—Si, el amigüito me ayudó un poco. Disculpe que solo sea esto, es lo único que sé cocinar.

—No te hubieras molestado. ¡Mmm! ¡Esta delicioso! ¿Qué comías además de esto?

—Frutos secos, fruta, y cazaba. En algunas regiones áridas sólo lagartijas, serpientes y ratones. Alguna vez comí águila pero su sabor no me gusta.

—¿O sea que siempre haz viajado?

—Si... (quedándose callada)

—Debió se difícil. ¿Y tus papás?

–Sí... ¡Voy a despertar a Okumura kun! —Y se va corriendo.

—... Veo que no quiere hablar de ellos...

Con Rin...

—¡Despierta!

Por más que Hikari movia a Rin no se despertaba. Harta, Hikari abre la ventana, va por un cubo de agua fría, trata de quitarle la sabana y moja una toalla y se la pone en el pecho.

Rin se despierta sobresaltado y medio dormido grita:

—¡Qué te pasa Yukio, ya me desperté!

—No soy Okumura San. —Dice conteniendo una risita.

—Yukio te mandó, ¿verdad?

—No, ya es muy tarde, así que vine a despertarte, Okumura Kun

—Pero si a penas son las 7:00...

—¿A penas? ¿A que hora te levantas todos los días?

—A las 8:00.

—Entonces, ¿es muy temprano a las 5:00 am?

—¿¡No me digas que te levantas todos los días a esa hora!?

—Si, a veces a las 4:00. Tengo que asearme y luego conseguir la comida y a las seis ya empezar a moverme.

—Tenías una vida dura... ¡No te preocupes! ¡De ahora en adelante no tendrás que levantarte temprano ni buscar tu comida! ¡Déjamelo a mi!

—No es necesario...

—No se diga más, yo me encargo, mi especialidad es la cocina. ¿Cuál es tu especialidad?

—... Cazar lagartijas...

—¡Wow! ¿Es en serio? ¡Eres sorprendente¡

En ese instante ella empieza a llorar.

—¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal?

—No es nada, solo que siempre se burlaban de mí por comer lagartijas. —Secándose las lágrimas.

—¡Eres asombrosa! Yo ni si quiera podía conservar un empleo.

—Bueno, era eso o morir. Ya está listo el desayuno. Y sale a toda prisa.

—¡Desayuno casero por una chica! —Se cambia velozmente y se dirige a la cocina.

—Veo que si lo pudiste levantar.

—Sí, nada como el frío para levantarse.

—¡Oh! Nii san, ya termine, mira lo que preparo Hikari.

—Se ve delicioso!

Yukio se despide y va a la academia. Como Rin se despertó temprano le da tiempo de platicar con Hikari y llega temprano a la academia.

Sus amigos le hacen burla por haber llegado temprano, platican un poco y Rin les cuenta que Hikari cazaba y que era nómada. Shiemi está muy admirada de Hikari, pues, pese a su complexión pequeña y frágil, ella es muy fuerte.

—¿Ella se quedará en la ciudad? Pregunta Konekomaru.

—Sí, dice que es tranquilo y no hay tantos demonios.

—¿Los puede ver?

—Si, desde muy niña. No me quiso contar más.

—Debe ser horrible verlos dese pequeño. Después hay que ir a visitarla, dijo Shiemi.

Así pasaron los días, Hikari viviendo con los Okumura y despertándose temprano pese a que Rin y Yukio le dijeron que no era necesario.

Todos los días se levantaba y limpiaba, luego tomaba un baño y se acostaba un rato. Siempre despertaba poco antes de que Yukio se fuera a la escuela por lo que siempre platicaba con Rin y se habían hecho muy amigos.

Durante ese mes todo parecía pacifico, hasta que un noche se despertó Hikari jadeando y escupiendo sangre.

—No puede ser, de nuevo...

Enseguida sacó toda su ropa y fue a la parte trasera del dormitorio y le prendió fuego. Una vez consumidas las llamas, se mojó con el agua de la llave y a su vez recitaba un sutra. Siguió mojándose y recitando sutras cerca de dos horas. Terminado esto, se cubrió con una sábana y entró al edificio.

Ese día Yukio estaba de misión y no se dio cuenta del fuego que había hecho Hikari. Rin estaba profundamente dormido y no se dio cuenta de lo que ocurrió en la noche.

Hikary se mantuvo despierta toda la noche y cerca del amanecer tomó otro baño frío.

Se dió cuenta de que no tenía ropa, así que decidió ponerse algo de Rin. Al cabo que no escucharía nada.

Subió las escaleras con dificultad, iba a tomar la ropa de Rin cuando se sintió mareada y se desmayó, callendo al suelo junto con unas cosas que tenía apiladas Rin, quedando sepultada. Una de las cosas que cayó golpeó a Kuro y este emitió un fuerte alarido que, junto con el ruido de las cosas cayéndose, despertó a Rin.

—¿¡Quién anda ahí!? —Gritó pero gracias a la luz de la luna pudo ver que era Hikari.

Se levantó apresuradamente y la levantó.

—¡Está empapada!

Le quitó la sabana que traía y se dió cuenta que solo vestía ropa interior. Rin se sonrojó un poco pero en seguida se incorporó, la colocó en su cama y fue a su habitación por ropa. Buscó y no encontró nada así que decidió ponerle algo de su ropa.

Al descubrirla completamente se dio cuenta de que sangraba y limpió sus heridas pero estas seguían sangrando.

—Mejor primero vístela, se va a resfriar. —Kuro apuró a Rin.

Rin toma la ropa y la pone a un lado de ella, la seca y empieza por quitarle las vendas que cubrían su pecho... Pero le da tanta vergüenza que cierra los ojos y empieza a desvendarla mientras recarga la cabeza de ella contra su pecho.

Se escuchan unos pasos y se enciende la luz, ¡Es Yukio!

—¡Qué estás haciendo, nii San!

Rin espantado deja de sujetar a Hikari y en ese momento ella cae completamente sobre su pecho. Apurado, la toma de los hombros a la vez que gira la cabeza y le dice a su hermano:

—¡N-no es lo que crees! ¡Ella estaba tirada en el suelo y solo la cubría una sabana¡ ¡Yo solo la sequé y la iba a vestir!

—Rin, ya se le cayó la venda, le avisa Kuro a Rin e instintivamente el voltea y ve su pecho a la vez que Yukio se aproxima y también la ve desnuda del torso. Ambos se sonrrojan, Rin voltea la mirada y Yukio la cubre con la cobija y también voltea, apenado.

—¿L-lo viste, Yukio?

–¿Ver qué?

Yukio se hizo el desentendido pero era más que evidente que la había visto, su rostro lo delataba aunque se mostrara serio.

—¿Y esa sangre, nii san?

—Es de ella, la quise limpiar y no deja de brotar.

—¡Tiene fiebre! ¡Nii san, traeme agua fría y unas compresas, rápido!

Rin sale apresurado por las cosas que le pidió su hermano mientras que Yukio destapa a Hikari y la termina de secar, le pone la ropa que le dejó Rin. Él se pone nervioso, pues pese a ser médico, nunca le había tocado desvestir a un paciente femenino pero no deja que eso lo perturbe, termina de vestirla y la acomoda en la cama.

En ese momento Rin regresa con el agua y los pañuelos.

—¿Se pondrá bien?

—No lo se nii san. Primero hay que bajarle la fiebre. Pásame el botiquín, tengo que curarle las heridas. Rin le da el botiquín a Yukio pero cuando el le destapa las piernas para curarla, se da cuenta que ella se lastimó pero esos cortes no son al azar.

—¡¿Qué significa ésto!? ¿¡Por qué te cortaste estos símbolos tan peligrosos en las piernas!?

¿Qué fue exactamente lo que vio Yukio en las piernas de Hikari que es tan peligroso?