Capitulo 6 – Confrontación

-Maldito infiel- siseó con odio impreso en cada una de sus palabras, sus manos se apretaron en un puño que tembló de rabia y su mirada se afiló peligrosamente. –yo sabía que me mentía, pero ¿con esto?- arrojó con fuerza el paquete de fotografías sobre la mesa de centro, con la respiración agitada y los músculos de la quijada tensos por el coraje que sentía burbujeando en su estómago -¿cual es su nombre?- preguntó a su interlocutor, quien tomando las fotografías, comenzó a ordenarlas sobre la superficie de madera.

-Se llama Ray Kon- informó el sujeto con calma, revisando la imagen del chino frente a él –tiene un local muy popular en la avenida principal- continuó al tiempo que revisaba las fotografías que había tomado esa semana – Bryan rara vez lo visita en ese lugar, pero fue ahí hasta donde rastree los arreglos florales... Aquí-dijo y extendió la imagen del chino entrando al local que atendía diariamente –Parece que el chico se hace el difícil- bromeo.

Tala le fulminó con la mirada, no estaba para bromas de ningún tipo. Bryan, su Bryan ¡le era infiel! –estúpido imbécil, seguramente eso es lo que le atrae, ¿como pudo fijarse en alguien tan insignificante?- miro con desprecio la fotografía del chino entrando al local, tenía un bonito cabello, si, una linda sonrisa y una perfecta piel suave y tersa, y sus ojos, él jamás había visto ojos así, tan brillantes y llenos de vida... Frunció el ceño con molestia –ni siquiera es un poco atractivo – arrojó la fotografía nuevamente y espero por la confirmación de su comentario.

El investigador recogió el retrato que había hecho y sonrío, su trabajo con el lente había sido impecable y aquella imagen era particularmente hermosa para el, "el chico bien podría trabajar de modelo" pensó "es realmente fotogénico " más al levantar la vista, la penetrante y gélida mirada azul zafiro le indicó que debía proceder con cautela, y borrando su sonrisa, se aclaró la garganta y concordó con el comentario anterior –ni un poco –dijo –se cansara pronto, igual que con los otros, este chico no tiene nada de especial...- intento convencerlo-no te preocupas Tala, él siempre vuelve a ti- el pelirrojo le sonrió.

-gracias Wyatt-agradeció sinceramente las palabras de su interlocutor, tomando asiento frente a él al tiempo que le entregaba un sobre con dinero – mantenme informado- ordenó.

Wyatt había sido quizá la mejor inversión que había hecho en toda su vida, era discreto, confiable y 100% eficiente, le permitía estar siempre un paso adelante, pero odiaba cuando le traía malas noticias... Como hoy. Había notado a Bryan algo extraño y distante, si bien, no era la primera vez que le engañaba, si era la primera ocasión en la que lo veía sonreír como un idiota a la nada, sabía que estaba pensando en otro, y había tenido razón...

Bryan era un estúpido, o peor, creía que él lo era. ¿que acaso no pensó que revisaría su estado de cuenta? ¿porque, entonces, había pagado con su tarjeta todos esos arreglos florales? Arreglos que claro está, él no recibió. Decir que había sentido rabia, era poco, estaba furioso, quería ir y destrozarle la cara a puñetazos, arrancarle de raíz su hombría y despedazarla frente a sus ojos, pero no, debía controlarse, así que respirando profundo, enfocó sus cerúleos ojos en las fotografías en la mesa.

-Tu- escupió aún con odio impreso en su voz –es por tu culpa- se dijo y deseándole la muerte, tomó la evidencia y la destruyó. Bryan no debía enterarse de que le había descubierto, no aun, así que haría lo mejor que sabía hacer... mentir.

-¿Más café?- preguntó el sonriente chino, antes de rellenar la taza que estaba utilizando.

-te ves contento- comentó el ruso de cabello bicolor, antes de dar un sorbo a su recién servido café.

-¿en verdad?- sonrío de buena gana, tomando asiento frente a su serio amigo - Es que hoy hace un día precioso, ¿no te parece?- comentó, recargando su babilla sobre su mano.

Kai miro por sobre el hombro del chino y observó el enorme ramo de rosas rojas que últimamente adornaba el mostrador del local –no tendrá que ver con esas flores de tu "admirador secreto"- soltó sin más, sintiendo que el café no le estaba sentando muy bien que digamos.

-¿que? Ahh, jajaja, no...- respondió nervioso el ojimiel, sentándose derecho, evitando el contacto visual con el ojirojo- yo... Emmm... ¿Es tan obvio?- susurro apenado.

Kai suspiro con tristeza-el no te conviene... Tú mismo lo haz dicho cientos de veces-respondió, dejando la taza sobre la mesa, definitivamente no le caería bien ese día.

-lo sé, y me siento como un idiota, pero...-suspiro- no sé cómo explicarlo... Mi corazón tan solo baila cuando veo llegar esos arreglos... ¿sabias que nunca antes me regaló nada así?- se giró para ver las hermosas flores y sonrío.

Kai le miro sonreír de forma tan sincera que se sintió terriblemente mal -¿que harás el fin de semana?- preguntó, confundiendo al chino frente a él.

-ammm, nada en especial, ¿que tienes en mente?- preguntó curioso

-tengo este evento y me gustaría que me acompañaras –respondió –pasaré por ti a las 7 ¿esta bien? – se puso de pie y le sonrió galante.

Ray sintió sus mejillas arder ante esa mirada rojiza y sonrío –claro, ¿que debo usar?- preguntó sintiéndose extrañamente nervioso ante la actitud de su amigo.

-lo que gustes, primero iremos de compras- le sonrió y dejó el dinero de la bebida en la mesa, más una generosa propina –te veré en la tarde – dijo y se alejó.

Ray se llevó la mano al pecho y sintió como su corazón latía con fuerza ante el tono de voz que había utilizado el otro, sus mejillas aún sonrojadas le hacía sentir algo extraño, ¿porque se sentía tan nervioso y ansioso por salir con Kai? Ya antes habían salido, y aunque siempre se sintió un poco nervioso, la compañía del ruso era siempre agradable, además, Kai era su amigo, ¿que de raro podía tener que salieran juntos?.

Se puso de pie y se acercó al mostrador donde un cliente le esperaba. El ramo de rosas pareció sonreírle y se sintió aún más confundido, pero ignorando todo aquello, se dispuso a trabajar, ya tendría tiempo de meditar al respecto.

El fin de semana llegó pronto, y tal y como Kai había dicho, a las 7 en punto, el timbre de su puerta sonó. Ray abrió la puerta y le vio, tan elegante como siempre, con unos costos lentes de sol ocultando su mirada. Aquello le hizo sentir un hueco en la boca del estomago, como si estuviese en una montaña rusa y acabase de caer por una pendiente muy inclinada. Sonrío nervioso.

-¿Estás listo?- preguntó cortésmente y el chino asintió, tomando las llaves de su hogar y una chamarra, salió cerrando tras de él.

Estar con Kai era siempre divertido para Ray, con el se sentía libre, feliz, seguro. Sabía bien que el ruso jamás le juzgaría y que siempre podría contar con sus sabios consejos, pues él tenía una forma especial de ver los problemas, de una forma mucho más fría. Hablar con él le permitía pensar, meditar... Estar con Kai le hacía bien. Sin embargo, justo ese día se sentía diferente, algo no estaba bien, pero no podía identificar que.

Sentía el peso de una mirada sobre su espalda, pero por más que buscaba, no la encontraba, sentía además que Kai tramaba algo, lucia ligeramente diferente, más callado de lo normal, como si buscara algo, pero no quería decirle que era lo que buscaba, y él no deseaba entrometerse en sus asuntos, y finalmente, él, estaba nervioso, confuso, casi preocupado, pero no deseaba pensar en eso, no ahora que estaba con Kai en ese centro comercial buscando ropa adecuada para el evento de la noche, no en ese momento, ya después podría platicar con él y aclarar su mente, ahora debía concentrarse tan solo en el evento del ruso y en nada más.

Un suspiro nació en sus labios y llamó la atención del bicolor junto a él –¿no te agrada ir de compras?- le preguntó y Ray podría jurar que aquello sonó inclusive dulce a sus oídos. El golpeteo de su corazón se incremento de nuevo, justo como en aquellas ocaciones en las que el ruso le sonreía de esa forma especial, ¿que era eso que sentía? ¿por qué se sentía nervioso de repente por tenerle cerca? ¿que era ese calor que amenazaba con abochornar sus mejillas una vez más?

Ray sacudió la cabeza, librándose así de esos pensamientos que le comenzaban a molestar y sonrío –no es eso – respondió con rapidez –es solo que me siento un poco raro... Como si alguien nos siguiera –confesó parcialmente y observó al ruso, quien miro a su alrededor, buscando a alguien sospechoso –quizás es que hacía mucho que no salía a un lugar tan concurrido y por eso siento el delirio de persecución –se burlo de sí mismo, restándole importancia al asunto, tan sonriente como siempre.

Kai le sonrió de vuelta –entremos ahí, ya solo falta la corbata y terminamos –le alentó, y animados continuaron sus camino.

Ray sonrío, "Kai es mi amigo" se recordó y se sintió afortunado de tenerlo. Había días en los que se preguntaba qué sería de él, si no tuviese a Kai, toda su familia vivía lejos y siempre había sido tan selectivo con sus amistades, y había viajado tanto, que tenía muy pocas en las quien confiaba realmente... Por mucho tiempo se sintió solo, pero ahora ya no lo estaba más, ahora tenía a Kai.

Tala les miro entrar en la tienda –es más feo de lo que pensé- se dijo y dio un sorbo a su refresco de naranja –¿quien será ese que le acompaña? – se preguntó –no está nada mal.

Había llegado a ese centro comercial con el claro objetivo de observarle y estaba haciendo un trabajo espléndido; la información que Wyatt le había dado era completamente confiable y acertada, esa mañana Bryan se había mostrado enojado, huraño y poco amigable, todo parecía molestarle, y él sabía la razón: Ray Kon.

Según la información de Wyatt, le había pedido salir y este se había negado, así que ahí estaban ahora. Conocía tan bien a Bryan que sabía que se iba a presentar en ese lugar en cualquier momento, y en cuanto llegara, él haría acto de presencia, esos dos no se iban a burlar de él, no eso jamás. Suspiro cansado, y bebió de nuevo de su refresco, eso estaba llevando más tiempo del planeado, llevaba todo el día siguiéndole, y el de ojos lavanda no se había aparecido.

Les vio salir de la tienda, cargados de bolsas que evidenciaban sus compras, con sus sonrisas tontas en los rostros, tan contentos que cualquiera diría que eran una pareja feliz. Tomaron asiento en el borde de la fuente central y conversaron un rato... Tala se lamentó por no saber leer los labios, quería saber de qué hablaban... ¿se estarían burlando de él? ¿le contaría sobre su amorío con su Bryan? Aquello le hizo hervir la sangre, aún y cuando sabía que era poco probable...le odiaba, odia su perfecta sonrisa, sus bellos ojos dorados, su brillante cabello negro, su esbelta figura, la forma en la que se movía, la forma en que conversaba, tan animadamente...

-iré por unas bebidas-ofreció el ruso y se puso de pie, -ahora regreso- le sonrió con galantería una vez más, y Ray le sonrió en respuesta. Le vio alejarse y se sintió ligeramente abochornado, Kai era tan amable con el... Un pensamiento tonto llego a su mente y sonrío ante el, "pareciera que estamos en una cita"mas lo deshecho de inmediato. –pero que tonto soy- se dijo aún sonriendo.

-¿quien es el? – aquella voz le erizo los vellos de la nuca, y girándose lentamente le observó

-Bryan- le reconoció de inmediato -¿que haces tú aquí?- le cuestionó, ignorando su pregunta inicial, encarándolo con valentía.

-vine a buscarte, te dije que quería verte, así que aquí estoy – le tomó por el brazo con fuerza.

-y yo te dije que no quería verte- forcejeo para liberarse –así que ¡déjame en paz!- le gritó.

-no, perdóname, yo solo... Yo solo...- suplicante, le miró directamente a los ojos y de un rápido movimiento le abrazó –te extraño tanto, solo quiero estar contigo, por favor, perdóname- sollozo.

-suéltame-pidió el chino –por favor...

-así que eras tú...- aquella voz helo al chico de plateada cabellera, congelándolo en el abrazo que intentó deshacer de inmediato, más sus torpes músculos se negaban a obedecer – pero tranquilos, no se limiten por mi- escupió con odio –sigan abrazándose, si quieres puedo conseguirles una habitación –

Bryan se separó del chino y observó al pelirrojo que peligrosamente les miraba –Tala, amor, puedo explicarlo- dijo lo más calmadamente que su corazón acelerado se lo permitía.

-¿Explicar?- vociferó –¿Explicar que? ¿que me querías ver la cara de idiota? ¿que te revuelcas con este? ¿ehh? ¿que me vas a explicar?

-Tala cálmate, por favor, ¿podemos discutirlo en casa?- hablo el más alto, tratando de mantener un tono neutral de voz, sabía que debía proceder con cuidado y que cualquier comentario podría hacer estallar al ojiazul.

-yo me retiro, creo que tienen mucho de qué hablar y no quisiera interrumpir- dijo el chino, tomando las bolsas de sus compras.

-ah no-le tomó del brazo con fuerza, logrando le sacar una mueca de dolor que le pareció encantadora -tú te quedas, ¿que creías? ¿que podías venir y engatusar a mi novio e irte así tan campante? –le jaloneo

-Basta Tala, él no tiene nada que ver, fui yo quien lo busco-le obligó a soltarle –él no tiene la culpa de nada, déjalo en paz- le gritó

-¡Ahhh! Así que lo defiendes – aquella expresión del ruso no le gustó nada al de ojos violetas –¿tanto te gusta?-le sonrió de forma retorcida.

Bryan quiso negarlo, pero quizá su cuerpo lo delató, de un segundo a otro, Tala le observaba fijamente, analizándolo y al siguiente, estaba sobre del chino, golpeándolo con fuerza, gritándole e insultándole. Todo fue tan rápido, que no se dio cuenta cuando un par de manos extras le ayudaron a quitarle de encima del chino, todo fue tan rápido, que cuando se dio cuenta, el sujetaba a un Tala furioso por la cintura y un sujeto bien parecido de fuerte mirada ayudaba a Ray a ponerse de pie.

-No sé quién seas –hablo el recién llegado, sujetando al chino como si fuese el objeto más preciado para el –pero si te vuelves a acercar a Ray, me aseguraré de que lo lamentes por el resto de tu miserable vida... ¿entendiste?- amenazo con aquella potente voz que le hizo temblar ligeramente –tu, llévatelo de aquí-le ordenó y con el chino entre sus brazos se abrió paso entre la multitud que se había juntado ante tal espectáculo.

Ray agacho la cabeza y camino lentamente junto al ruso, sentía sus ojos arder, más no deseaba llorar en aquel lugar –vamos al coche- dijo el ojirojo con suavidad, abrazándole con más fuerza, haciéndole sentir protegido entre sus brazos... Él simplemente asintió, pues no confiaba en su voz en esos momentos.

No fue hasta que estuvieron solos que dejo que sus lágrimas recorrieran sus mejillas –lo siento- susurro, y sintió como el ruso le obligaba a levantar el rostro. Su mirada estaba llena de preocupación y dolor entremezclados, y con cuidado, limpio su labio inferior, que no dejaba de sangrar...

-¿Te duele mucho?- preguntó, limpiando sus lágrimas con un nuevo pañuelo desechable.

Ray negó con la cabeza, pero pareció recordar algo repentinamente –¡Kai! ¡Tú evento!, ¡las cosas que compraste! Las olvide en la fuente-dijo, aún con la voz algo quebrada y un poco asustado.

Kai sonrío y negó con la cabeza –eso no importa ahora –le dijo –lo único que me interesa es que tú estés bien – y haciendo uso de su pulgar, retiró la última lagrima que derramaron sus ojos, aprovechando para acariciar su magullada mejilla en el proceso, logrando un fuerte sonrojo en el rostro del chino quien sorprendido le observó y sonrío de la forma ms hermosa que Kai jamás hubiese visto.

TBC