Los personajes que aparecen en esta historia, no son de mi pertenencia.
Capítulo 6: La brújula
El callejón era oscuro y estaba completamente vacío. Ella estaba realmente atemorizada, pues jamás hubiera imaginado que él tenía tanta fuerza, incluso llegó a la conclusión que todo lo que habían pasado había sido un montaje para que confiara plenamente en él. Y lo había conseguido. Con creces.
-Q-quiero volver a la calle -dijo ella en un susurro.
Su voz asustada se esparció por el callejón rebotando por las frías paredes. Mientras tanto él tragaba saliva intentando controlarse.
-Llamaríamos demasiado la atención -su voz era grave y seca.
Ella ante la negativa volvió a intentar salir de aquel lugar.
-¿Por qué? Tenemos que ir con nuestro amigo, e-eh... tiene que marcharse y lo estamos retrasando. Yo voy yendo ya.
Intentó moverse pero la sujetaba del brazo demasiado fuerte.
-Puede esperar unos minutos.
-¿Q-que ocurre?
Vio que estaba aflojando y que parecía débil así que ella decidió mirarle a la cara y pegarle con fuerza, con lo que fuera. Miró a su alrededor y localizó una larga barra de acero, parecía la vara una lanza perdida o tal vez un elemento de construcción. No importaba mucho en aquel instante, pues si conseguía darle con la suficientemente fuerza lo dejaría inconsciente. Pero el objeto estaba demasiado lejos, tenía que librarse de él como fuera.
-¡Suéltame ya o haré que te arrepientas!
Se resistió con fuerza pero sus intentos fueron en vano, necesitaba salir de allí como fuere.
-¿¡Pero acaso no me oyes!? -gritó enfadada- ¡Quita!
Era inútil hasta el punto de no mover su cuerpo, ni un milímetro. Tan desesperante era la situación, que no sabía como librarse de aquella humillante situación y hubiera dado hasta lo que no tenía por salir de aquel lugar.
-¿Acaso no estoy haciendo lo propio de un noble?
Ella calló en la cuenta, las palabras que frente al mendigo, había dedicado a sus dos amigos, le habían ofendido gravemente. Había generalizado afirmando que él era como los demás. Se sentía muy arrepentida. Él la había salvado y se había preocupado por ella exponiendo su hacienda, su honor e incluso a su propia futura esposa para salvar a una mujer a la que había conocido tan solo unas semanas atrás.
Se había sentido como una princesa, la había tratado como tal. Siempre con ella y perpetuamente preocupado de que estuviera cómo y segura, también la cortejaba casi todo el rato pero nunca sin pasarse de la raya, no más de lo necesario.
-Yo... -dijo en un susurro.
No pudo continuar, pues su boca fue tapada con una mano muy limpia que olía a rosas pero tenía un ligero toque del olor del humo, además se notaba la fragancia lejana de una colonia. Una colonia que no se había aplicado dese hace días.
Poco después, la mano se retiró por una milésima de segundo y sintió un a tela fina y suave, una corbata, que cubría su boca impidiéndole hablar.
La sujetaba en un abrazo especial con el fin de retenerla, pero a la vez no le hacía ningún daño. La empujó contra una de las frías paredes cuyo contacto le provocó un escalofrío, él sujetó sus muñecas contra la pared.
-¿¡No es esto lo que los nobles hacemos!?
Ella negó frenéticamente. Por un lado quería escapar pero por otro sentía una oleada de sensaciones extrañas. Él la miró con tristeza, y agachó la cabeza para después liberarla y girarse por completo, jamás le haría daño una mujer y aquello le estaba costando el alma.
-Vete -le dijo al borde del ataque.
No pretendía estar con alguien a quien atemorizaba, no quería viajar y convivir con alguien que lo odiaba y que criticaba mentalmente todas sus acciones. Tampoco quería obligarla a estar a su lado y temía que sólo quisiera aprovecharse de su dinero. La sujetaba con firmeza pero intentando no hacerle daño. Aunque no podía evitar lanzar un par de miradas indiscretas de vez en cuando.
Ella permanecía con la boca tapada, pero negaba con la cabeza, después de todo, suya había sido la culpa. Difícilmente se quitó la prenda que actuaba como mordaza e impidió que se marchara. Lo detuvo y suavemente colocó la prenda en su cuello lo mejor que supo. Tras haber terminado lo miró.
-Siento mucho -dijo en un susurro- haber sido tan maleducada. No iba en serio, simplemente, recordé cosas que había olvidado, tu eres un chico muy bueno.
Ella posó su mano sobre la mejilla derecha del chico y él se estremeció para apartarla pronto.
-Dijiste lo que pensabas desde el principio. Vete, yo estaré bien -dijo él frío.
-Pues ¡no!
Él para nada estaba acostumbrado a reacciones así y por eso le chocó bastante.
-¿Cómo es posible que esto pueda suceder? ¿Cómo puedes ser tan insumisa?
-¡Porque yo soy tan digna como una mujer noble!
La miró de forma directa, jamás ningún sirviente o esclavo había pronunciado esas palabras en presencia de un noble. Sonrió tímidamente o era muy valiente o tenía una inmensa confianza en él. Daba por sentado que sería la primera opción.
-No me digas -dijo con una picarona sonrisa.
-Sí -dijo ella con la misma cara- y no pienso dejar que me domines.
-Más te vale no decir esas cosas por ahí o te pasará algo gordo algún día.
-Pero...
Rodeó sus hombros con su brazo derecho y se dispusieron a salir del callejón. Avanzaban lentamente, tan lentamente que parecía que en cualquier momento se detendrían. No querían que nadie los viera, porque al salir del callejón se tendrían que separar para que los rumores no corrieran. Divisaron la luz al final de la estrecha calle escondida pero se quedaron quietos en lugar de avanzar hasta ella.
-Espera un momento -le dijo él.
-¿Que pasa?
-Quería darte una cosa... es decir si vas a trabajar para mí... es decir juntos...
-¿Si?
-Será mejor que lo veas por ti misma.
Metió la mano en el interior de su chaqueta y tras rebuscar unos segundos, ante la expectación de la chica, sacó dos brújulas.
-Iba a dárselo a Honey pero como no son de oro macizo no creo que le guste mucho -dijo él con una tímida sonrisa y la mano derecha rascando su nuca...
Cogió algo y lo extendió desde atrás por encima del cuello de la mujer, abrochandolo suavemente por encima de su nuca. Ella sintió un escalofrío.
-Muchas gracias -dijo ella con una sincera sonrisa- pero ¿Porqué son dos?
-Una es para mí -dijo él cogiendo una de las brújulas.
-Ah e-entonces es uno de esos regalos compartidos de pareja -dijo la chica con unas cuantas gotas de sudor.
-Sí, mas o menos.
Ella entonces depositó su mirada en la brújula y sé dio cuenta de que era muy especial. Era blanca, con las agujas de color blanco y muy bien decoradas, además en el centro había una pequeña semi-esfera transparente, similar a una gota de rocío. Tenía una pequeña cadena, la brújula no era tan grande como la de los barcos, sino que era muy pequeña era como un colgante o una pulsera, de diez o quince milímetros de radio. Era muy fina y bonita, pero a pesar de ello, no ponía ninguno de los puntos cardinales en ella pero señalaba hacia el chico. Ella lo miró indecisa.
-Verás -dijo él dispuesto a aclararlo todo-. Cada una de las dos brújulas, señala a la otra. Si llevas la tuya en cima, podré encontrarte y como yo llevaré la mía siempre encima tu podrás encontrarme siempre que lo desees.
-¿De verdad? -preguntó ella mirando el extraño artilugio.
-Sí, además, si tienes algún problema sólo tienes que presionar la semi-esfera tan bonita del medio. Si aprietas la tuya la mía brilla.
-Son muy útiles y bonitas-dijo ella feliz y sorprendida.
-Ya lo creo. ¿Entonces te gusta?
-¡Claro! ¡Es un regalo genial! ¡Muchas gracias! Además -dijo ladeando la cabeza- Sabiendo que puedo contar con alguien me siento mucho más segura. No sé como compensar todo esto.
-No hay de que, creo que será mejor que salgamos de aquí. Empiezo a oler a basura.
-Claro -asintió ella muy feliz.
Era la primera vez que un chico le regalaba algo, sin segundas intenciones detrás y era bonito. Para él era muy raro que ella lo aceptara, bueno, en realidad no ella precisamente, se había acostumbrado a los "maravillosos" tratos de Honey, quien seguramente habría desechado el regalo nada mas recibirlo.
La miró, ella no paraba de verificar el aparato sin dejar de mirarlo a él y a la brújula, estaba tan emocionada, que producía alegría en su interior de verla tan feliz.
-Oye Sanji-kun ¿Podemos probar el sistema de emergencia?
-¿Como me has llamado? -dijo él tanto sonrojado como sorprendido.
-Venga ¡quiero probarlo! ¡ayúdame!
-V-vale. Bien, solo tienes que presionarlo.
Ella hizo lo que le había pedido, y presiono el botón que sonó con un ligero "click" acto seguido, la brújula del chico comenzó a brillar con un destello blanco cegador.
-Es real -murmuró sin salir de su inmenso asombro.
-Si, me alegro de que funcione, así podrás sentirte más segura. En cuando el botón brille sabré que estás en peligro y podré ir a rescatarte. ¡Es como si estuviera echo para ti!
-Para... mí -dijo ella alzando una ceja.
-Sí, en estos días te has buscado un montón de líos casi sin quererlo. ¿Siempre a sido así?
-Pues ahora que lo pienso -se detuvo unos segundos para recordar- sí, siempre a sido así.
-Si es que es increíble que sigas viva y libre -dijo él sin poder evitar una carcajada- bueno lo de libre podría ser discutible.
-¿Discutible? -dijo ella confundida.
-Sí, vos habéis sido secuestrada por un malvado noble que no piensa dejaros en paz.
No pudo evitar sonreír.
-S-supongo. Aunque, hablando de nobles, nuestro amigo sigue fuera, creo que deberíamos salir.
-Está bien -dijo él con pesadez.
No quería que el momento terminara, pero no tubo opción y acabó andando al lado de la mujer.
La luz al final del callejón, empezó a llenar sus rostros, algo que los entristeció por completo, pues tuvieron que separase y dejar de mirarse con cariño. Así tendrían que encontrar momentos a solas, para comportarse de forma agradable sin que nadie esparciera rumores sobre una posible relación.
-Eh -murmuró ella-. ¿Pero dónde está?
-A lo mejor se ha ido detrás de alguna dama hermosa. Como lo pille...
-En realidad...
Una voz que venía del suelo les sorprendió a los dos. El mendigo.
-El señor noble dejó un mensaje.
-¿Dejó un mensaje? -dijo ella-¿Eso significa que se a marchado?
-Eso me temo -dijo el anciano.
-Pero... -él no terminó la frase, ya que se había dado cuenta de la verdad-. Supongo que tampoco es tan mal tipo, me temo que no volveremos a verle.
-¿Que? -dijo ella triste-. Pero me habría gustado despedirme de él. ¿Que dijo?
-Él dijo que aun marchando a la muerte, aún tenía buenos momentos que recordar. Por ello es daba las gracias.
Ella suspiró, no era tan mala persona y lamentó de veras que hubiera escogido un destino así.
-No estés triste -dijo él con una media sonrisa- era uno de los mejores de la academia a la hora de luchar, no creo que muera.
-¿De verdad?
-De verdad.
Al fin ella también consiguió sonreír.
-Yo también debo agradeceros algo -dijo el mendigo desde el suelo- ahora mismo marcharé a por ese trabajo y para compensaros, intentaré detener los ánimos de todos aquellos que desean revelarse.
-¿Eh? -murmuró el chico.
-Nada, nada -dijo ella- gracias buen hombre, ¡suerte!
-Vos sois la que me habéis ayudado, marchad segura hermosa ángel y vos también, apuesto joven. Espero que seáis feliz joven pareja.
-¿¡Que!?... no... nosotros no somos... -dijeron al unísono.
Tras mirarse sonrojados desviaron la mirada.
-Perdón... -murmuró el anciano.
-No, no pasa nada -dijo ella- corred, encontrad el trabajo ¡a prisa!
El anciano asintió y se puso en pié difícilmente.
-E-esperad señorita -le dijo.
Poco después le dio su bolsa y ella agradecida la recogió y le dio un abrazo al anciano. Se despidieron y marcharon juntos. Hasta que casi saliendo de la aldea el lanzó un grito al cielo.
-¡No! ¡He dejado a Eclipse en el hospicio!
-¿¡Que!? -gritó ella.
-Ah vengo en seguida princesa.
-Vale, ¡pero date prisa!
-¡Descuida!
Continuará...
¿Que pasará con la vida del tercer noble?
¿Y que ocurrirá cuando la noticia de una nueva sirvienta llene la academia?
¿Que opinara Honey de la buena relación entre el noble y la sirvienta?
Bueno, aquí el capítulo 6, lo subo en fin de semana generalmente, ya que ahora no dispongo de mucho tiempo. He decidido dedicar un capítulo especial a la brújula ya que tendrá un papel muy importante en la historia. En el siguiente cap nos encontraremos en la academia con seres extraños y con las preguntas incómodas de Honey sobre la relación establecida con su hombre.
Gracias por las ayudas con el capítulo especial que no conseguía encontrar, a aquellos que me habéis ayudado en los coments: Monkey D. Ana y a AMU-CHAN. ^^ Gracias.
Pretendo en esta historia superar los 72 coments, cosa que es difícil, pero es un record marcado por una historia que me encantó hace mucho tiempo. Lo más sorprendente, es que sólo tenía 10 capítulos. O.o
Además se me había ocurrido, que podría contaros el nombre de alguna historia, en curso fijo o ya terminada que me han atraído. ¿Os gustaría?
Espero que os haya gustado el cap. Ya sabéis darle a like, suscribiros y comentad. ¡Que me encanta!
