Bien, como lo prometí. Final de la semana, nuevo cap para ustedes.
NOTA: NO POSEO THE TWELVE KINGDOMS~ sino muchas cosas hubieran sido medio raritas XD
Capítulo IV:
Negro.
Un color negro profundo. No solitario, no doloroso. Únicamente vacío de cualquier sentimiento o emoción.
Oscuro. No había frío, ni calor, ni ningún tipo de percepción antes conocida por el hombre. En realidad, ¿Qué era el hombre, más que un ser que asociaba todo lo que veía con otra cosa, a veces totalmente distinta? A pesar de haber razón o explicación alguna, un color 'parecía' estar en capacidad de demostrar sentimientos o emociones, sólo propias del humano pensante.
Sin embargo, no había nada en este negro, nada más que un profundo vacío, casi tan vasto como el propio universo, que transformaba todo dentro de éste en la nada total.
No hay dolor, ni sensación.
Una gran pieza había desaparecido.
Lo que era, no podía saberlo con exactitud.
El pilar más cercano sirvió de soporte valioso, el cual buscó tan rápidamente como sintió 'aquello'. Una ráfaga poderosa, corriente incomprensiblemente potente y fría, recorrió como un espasmo su columna y se esparció cual enfermedad mortal por el resto de su cuerpo con una rapidez increíble.
La energía dentro sí mismo se doblegó repentinamente ante tal fuerza, y luego empezó a moverse desesperadamente buscando una salida, la cual nunca encontraría, puesto que logró despertar nuevamente sus sentidos a tiempo antes de que su instinto natural tomara el control total de su razón.
Su propia respiración llegó a sus oídos claramente luego de que aquel ruido, parecido a un zumbido desconcertante, mermara periódicamente. Sus ojos parecían arder, y pronto sus párpados querían cerrarse.
Inhaló cuanto aire le fue posible, procurando contar regresivamente en su cabeza, con la finalidad de volver a recuperar los sentidos. Posterior a esto, exhalo con una pesadez que sorprendió hasta sí mismo.
Su vista luego se clavó instintivamente en el horizonte. El mar se mostraba sorpresivamente inerte, pese a que todo a su alrededor se percibía diferente.
Pudo avistar, costosamente, que venía desde los límites de la Provincia de Ei con la Provincia de Ki, o posiblemente, llegaría de mucho más lejos.
En cuanto pudo utilizar nuevamente su voz, pronunció:
"…Hyouki…" Su voz le pareció aún lejana, mientras luchaba por controlar la energía que aún fluía descontrolada dentro de sí mismo, era su instinto natural que llegaba hasta su cuerno, el cual retumbaba.
Un ruido sordo resonó contra el pilar sobre el cual aún utilizaba como soporte. Su sombra bailó levemente detrás de sus ropas, transformando la figura que el sol formaba en una criatura totalmente distinta.
"Amo" dijo una voz ronca y prominente, pero a la vez ligeramente discreta.
La cabeza monstruosa apareció en el suelo, casi como si lo atravesara con facilidad abominable. El pelaje, oscuro con rojizo, atravesado por ojos punzantes de color dorado y colmillos suficientemente largos como para partir a una persona a la mitad de un tajo.
Tan pronto había aparecido el Youma, sintió repentina calma a la desorientación antes presentada, sin embargo, aún podía sentir el remanente de aquel 'pulso' en el aire. Siguió con sus ojos el rastro imaginario a través del cielo rosado del atardecer en el Palacio Kinpa, hasta que éstos no pudieron ver más lejos a través de las nubes.
En esa dirección… se encontraba el Reino de Kou.
"Hyouki, quiero que vayas a los límites de la Provincia de You" dijo mientras caminaba un par de pasos lejos del pilar sobre el cual se había apoyado.
El monstruo o Youma calló un instante. "… ¿A investigar algo en específico amo?"
Cerró los ojos para responder. "… Encuentra la fuente de este… suceso…"
Abrió nuevamente los párpados para ver el mar. Éste aún permanecía sin cambio aparente, calmo y sumiso, como si sólo su persona hubiera percibido tal 'hecho'.
Y entonces, vino a su mente esa posibilidad, que aunque parecía pequeña, no era del todo improbable. Sintió una leve euforia, tal vez un ligero toque de una ilusión que desde hacía años había permanecido oculta de la vista de los demás en el Palacio, y la cual sólo compartía con su ama.
Suspiró, principalmente para controlar tal sentimiento, y posteriormente ordenó "Hyouki, vuela hacia el Kyokai"
Sin siquiera decir nada más, ya anticipando los planes de su amo, el monstruo solamente dio una respuesta afirmativa antes de que su cabeza desapareciese entre lo oscuro de su sombra, y ésta volviese nuevamente a tener su propia figura.
"Amo"
Una voz, esta vez suave y casi maternal, se asomó a través de su silueta. Esta vez, la sombra tomó la figura de una criatura alada.
"Kaiko" dijo él, reconociendo a la Nyokai de inmediato.
La figura, en comparación al Youma anterior, no asomo su cuerpo a través de la oscuridad, sino que se limitó a permanecer en las penumbras. Su suave voz impasible, volvió a recorrer lentamente el lugar "Su Majestad desea veros urgentemente"
El Kirin sintió un poco de inquietud recorriendo la parte de atrás de su mente, previendo la situación del llamado de la Reina.
"Como ordene su majestad…" respondió cerrando los ojos mientras empezaba a recorrer, algo presuroso pero al mismo tiempo consciente como para mantener su fachada habitual y así no alterar a ningún ministro, el camino hacia las habitaciones reales.
Las residencias o habitaciones privadas de Kei-Ou en el Palacio Kinpa, eran llamadas Choraku-den, las cuales estaban separadas del conservatorio o Ka-den y del resto del Palacio por un parque arbolado bastante extenso, en donde una pared intervenía el paso con una puerta de gran tamaño.
Había estado caminando hacia la Corte Real con la finalidad de supervisar la actividad esa mañana, y había llegado a las afueras del extremo contrario del Conservatorio, la parte que quedaba más cerca al jardín, por lo cual, sólo le tomaría unos minutos llegar a la Habitación imperial.
Efectivamente, cruzar la pared que dividía el parque, y posteriormente la puerta que daba al Choraku-den, le tomó mucho menos tiempo del que hubiese previsto. Asimismo, sin darse cuenta, al cabo de un pestañeo había llegado inconscientemente a las puertas de la Habitación Real de la Gobernante de Kei.
Tomó un gran respiro antes de llamar a la puerta, y al encontrar una respuesta afirmativa, empujó la madera y entró donde lo habían llamado.
"Ah, Keiki"
Dentro, no sólo se encontraba Kei-Ou, con su cabello rojizo ondeando por sus ropas, las cuales no eran los vestidos ceremoniales comunes que solía usar dentro del Palacio, sino traje campesino y diferente. Concluyó entonces que Youko volvería a salir del Palacio.
Al lado de la cama donde yacía sentada la Reina, espada en mano, se encontraba una Taika que se había convertido ya hacía varios años en una de las sirvientas de mayor confianza de la Reina. Creía que su nombre era Suzu, aunque no lograba recordarlo con exactitud.
Al lado de la chica de cabello negro, se encontraba la sirvienta de mayor edad, asimismo, la cual había servido en muchas ocasiones de confidente para Youko, llamada (si mal no recordaba) Gyokuyo.
Como respuesta instintiva, se inclinó ante su ama, y posteriormente con un leve gesto de su rostro saludó a sus acompañantes, quienes le devolvieron la cortesía.
La pelirroja cerró los ojos mientras apretaba con su mano derecha la Suiguutou, la espada que junto a Hekisoujo, la gema milagrosa, formaba el Tesoro Imperial del Reino.
"Suzu, Gyokuyo. Deseo estar con Keiki a solas" dijo la chica con voz algo ronca, lo cual hizo que desasosiego llegara hasta el Kirin ante una próxima decisión de la monarca.
Las mujeres asintieron con la cabeza (la más joven algo indecisa) y se retiraron del lugar con un ligero sonido de la puerta.
Keiki fijó su mirada en la espada de Youko tenía entre sus manos "¿Piensa salir, Su Alteza...?"
La Reina se puso de pie y clavó la espada en la funda que tenía amarrada en su cintura. Caminó hasta la ventana donde tenía la jaula del ave que alimentaba para llevar cartas hacía Ko, dirección hacia donde se dirigía en ese instante su mayor confidente y amigo, un hanjyuu o mitad-bestia.
"Si… Voy a echar un vistazo a las provincias del sur junto con Hankyo, y luego pasaré por la Provincia de Wa para recoger a Enho." indicó la chica con voz notablemente firme pero suave. Keiki permaneció en silencio por unos instantes.
Con un gesto algo sutil, Youko abrió la jaula y el ave inmediatamente saltó hasta el antebrazo de la chica, ya con una nota atada a su pequeña pata. Posteriormente, hizo ademán de soltarla hacia el cielo fuera del marco de la ventana, oportunidad que el animal tomó para marcharse inmediatamente.
Observando cada uno de los movimientos de su ama, el Kirin confesó "… Pero esa no es la única razón por la cual me ha llamado, ¿estoy en lo correcto, Su Alteza?"
Youko soltó una pequeña sonrisa, sin embargo, Keiki pudo presentir que carecía de sentimiento de felicidad. "Veo que me conoces más de lo que aparentas, Keiki"
"Han pasado varios años como para ser capaz de eso, Su Alteza" contestó el otro, inclinándose levemente hasta ver a la chica a los ojos, los cuales ahora derrochaban con seriedad.
"Tal vez estés en lo cierto"
La chica desenvainó la espada y la puso frente a ella y frente al Kirin. Pudo percibir rastros lejanos del olor a sangre invadiendo sus sentidos, y a pesar de ser soportable, Keiki retrocedió unos cuantos pasos.
"Siento eso…" dijo Youko mientras volvía su mirada hacia él, pero el Kirin negó con la cabeza.
"No debe preocuparse por eso, Su Alteza" dijo, lentamente, con la finalidad de darle más seguridad a su ama acerca de su afirmación.
Youko se detuvo unos instantes, lo miró fijamente y luego a la espada. Su mirada, perdida entre los brillos del metal, se llenó de confusión e inquietud.
"Keiki…"
Pero lo que más llamó su atención fue su actitud. Era algo que no había visto en más de 15 años. Ahora, deslumbraba a través de su rostro, al igual que él había sentido al darle órdenes a Hyouki.
Una ilusión reencarnaba, pero no sabía que era con exactitud.
Los ojos esmeraldas de la Reina se encontraron con los suyos, mientras declaraba:
"Tuve una visión"
La pieza faltante, dejaba un vacío enorme en el espacio.
Negro, el cual ahora se mezclaba con un ligero rayo de luz blanca que invadía el panorama con lentitud casi desesperante. Nubes oscuras y árboles cuya silueta parecía casi siniestra en las sombras completaban el panorama.
El viento se combinó con la respiración dificultosa y pesada, y lo oscuro del ambiente se fundió con el cabello del mismo color que éste.
Pero eso no era lo único. Finas gotas resbalaron del cielo y fueron a parar en la grama, en las rocas, en las plantas, en el rostro, en la ropa extraña y rasgada, en las piernas y brazos débiles, en todo lo que podía verse.
Sin embargo, todo lo que asomaba a aquellos ojos, cuyo brillo no podía notarse, era sólo negro.
¿Qué era esa luz? ¿Qué eran esas plantas? ¿Qué era la lluvia? ¿Qué era un cuerpo? ¿Qué eran manos, piernas, pies?
Negro de nuevo. Vacío completamente. Cero memorias, cero de cualquier recuerdo por más mínimo que fuese.
Pero el vacío prevalecía en frente a todo.
Las frías gotas resbalaron hasta el pasto que rodeaba la silueta llevada por las olas hasta la orilla, la cual devastada, cansada, estaba vacía.
Sonidos extraños, sombras de monstruos revoloteando entre las 'plantas', que ya de por sí no parecían tal cosa, un mundo del cual no había conocimiento alguno, y aun así, ningún recuerdo de uno diferente.
Los ruidos se acrecentaron mientras llegaban las desesperadas, violentas, revueltas de monstruosas criaturas, sonidos abominables y sanguinarios, terribles creaciones que buscaban con fervor la carne fresca.
Como instinto natural, cualquier ser correría. Pero la debilidad sobrepasaba la fuerza, y no hubo movimiento alguno.
Pensamientos de muerte cruel llegaron, bajo los colmillos filosos de una criatura monstruosa mientras la vida se escapaba de las manos.
Pero unos pasos pronto irrumpieron la luz que se escurría desde el cielo estrellado. Quietos, tranquilos, irrumpieron el lugar.
Una sombra extraña, ojos fijos en la silueta, vista borrosa.
Persistió una vida.
Todo por ahora! Se pone medio bueno no? En fin, dejen un Review si les gustó, para saber =D
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