Repentinamente una neblina comenzó a cubrir a ambas jóvenes, los kwamis también estaban ahí.
Marinette se sorprendió mucho cuando se dio cuenta de que Tikki gruñía y se mantenía encorvada, estaba en posición de ataque. Su kwami quería pelear, ¡eso no estaba bien!
—¡No, Tikki! —antes de que la criatura rojiza pudiera hacer algo, Marinette se posicionó frente a ella —, ¡no puedes pelear! —intentó detenerla, pero la kwami seguía gruñendo, incluso sus ojos se tornaron de un fuerte color rojizo.
Escuchó la risa de Alya y no pudo evitar verla fijamente, sintió tantos deseos de detener todo aquello de inmediato. Pero no podía. No sabía cómo.
—Los kwamis fueron hechos para pelear, no para ser amigos —le informó Alya —. Tu actitud solo demuestra que no mereces ser una Prodigia. ¡Trixx, ataca!
Marinette se alejó y vio con los ojos completamente abiertos como esa zorrita pateaba a Tikki. Tikki corría de un lado a otro, y aún así, Trixx la atacaba de distintos modos, era realmente fuerte.
De un momento a otro, un ataque de color negro se hizo presente. Para la fortuna de Marinette, solo atacó a Trixx.
—¡¿Qué fue eso?! —Alya estaba completamente enojada.
—Estoy bien —Trixx se subió a un árbol y desde ahí observaba todo.
Marinette vio como Adrien Agreste aparecía junto a Plagg, su kwami.
—¡No te metas en esto, niño! —lo retó Alya.
Adrien se mantuvo sereno, pero de todas formas, alejó la mano de Alya con un solo movimiento.
—Los kwamis no están hechos solo para pelear, ¿acaso no lo entiendes? Ellos son nuestros amigos.
Alya se cruzó de brazos.
—¿Acaso tú sabes algo, acaso tienes tu Prodigio? —lo desafío.
Se sintió un poco intimidada al ver la sonrisa presente en el rostro del rubio. Él levantó la mano y mostró un anillo.
—Mi Prodigio —respondió sonriente.
—¡Es hermoso! —Marinette tocó el anillo, era de un material muy frío.
—¡Alya! —Trixx bajó del árbol, observó a su kwami y le obsequió un asentimiento.
La pelea continuó. Las kwamis se retiraron, comenzaron a correr por todas partes. Alya se despidió y siguió a las criaturas.
—¡No puede ser! ¡Tikki! —Marinette estaba que se ponía a llorar, pero Adrien no se lo permitió.
—¡Este no es el momento! ¡vamos!
Adrien la tomó de la mano y comenzaron a correr persiguiendo a las criaturas.
Alya observaba como Trixx utilizaba su poder especial: lanzar bolas de fuego. La kwami roja, Tikki solo corría y mordía. Ella también podía disparar fuego por la boca.
—¡Trixx, gana! —Trixx estaba a punto de golpear nuevamente a Tikki. La tenía acorralada, estaban escondidos en un estacionamiento.
—¡Claro que no! —Plagg apareció y arañó levemente a la zorrita.
La pelea se había desatado, los tres kwamis estaban ahí. Trixx saltaba con una gracia increíble, era muy artística. Tikki tiraba bolas de fuego, y Plagg intentaba defender.
En un momento, Trixx logró afirmar a Tikki, lo suficiente como para poder dañarla. Pero Tikki se defendió bien, y casi ataca un auto.
—¡Tikki! —Marinette intentaba correr por ella, pero Adrien la tenía bien firme. Él no quería que nadie resultara herido en toda esa batalla.
—¿Por qué tienen que pelear? Solo se harán daño —lamentó Adrien.
Plagg se quedó quieto. Él podía sentir la desesperación presente en el corazón de su portador, los deseos de que todo aquello acabará. Y... en ese momento, los sentimientos puros de Adrien ingresaron a su corazón. Y pudo evolucionar.
Plagg ahora era una pantera.
—¡Mira eso! —Marinette se soltó del agarre de Adrien —, ¡es una pantera!
Adrien se dejó caer en el suelo, estaba impresionado, aunque asustado.
—¡No puede ser!
Marinette lo ayudó a levantarse, aunque parecía estar ido.
—¡Claro que puede ser! ¡evolucionó! —exclamó una feliz Marinette.
Plagg en modo pantera no dejaba de saltar por todas partes, tenía una gran energía que corría por todas sus venas. El problema era que su poder era la destrucción, y que tenía escopetas en sus costados.
¡Disparaba por todas partes!
—¡Yo te protegeré, mi Galletita! —le dijo a Tikki.
Y saltó sobre Trixx, arañando sus ojos. Trixx dejó salir un gritó de dolor, tiró lejos a Plagg. Plagg aún disparaba, hasta que quedó frente a Alya y casi le dio a ella.
Pudo detenerse a tiempo.
Alya se quedó estática, sus ojos solo demostraban sorpresa y miedo.
—¡Alya! —Marinette corrió hacia ella —, ¿estás bien? —solo que la morena no dijo nada.
Adrien seguía perdido en sus pensamientos, en su miedo y en su decepción. Alya también estaba perdida en su mundo, estaba aterrada. ¿Los kwamis podían dañar a las personas? Ella no estaba informada de eso.
—Alya —Trixx la tomó entre sus brazos y se la llevó de ahí.
Marinette solo observó como desaparecieron de modo mágico, fue como ver una ilusión, fue sorprendente.
—Marinette... —vio en ese momento como Tikki caía al suelo, la kwami se veía muy cansada, estaba exhausta.
—¡Tikki! —ella corrió para poder ver a su kwami, estaba preocupada.
En resumen: ese día había sido muy fuerte para los tres Prodigios.
