CAPITULO 6

Guerra en la cocina

Peeta Pov

Había pasado una noche malísimo. Después de haberme quedado dormido por haber fumado la droga, me desperté a la mañana siguiente con un fuerte dolor de cabeza. Antes sentía la droga más fuerte que ahora pero cada vez necesito más para poder estar bien.

Llevaba tiempo comprándole la droga a Gale pero ahora como le robe unos cigarros, creo que ya no podré comprarle mas, lo de ayer me lo confirmo bien claro.

Pase el día con Katniss y sus amigos en la playa, me sentía mareado pero intentaba dejarlo a un lado y estar con Kat. Cuando me dijo que quería ser algo más que un amigo no sabia que pensar porque volvía a pensar con lo de las drogas, las novias anteriores que he tenido me han dejado por eso y no quiero que pase lo mismo con Katniss pero como siempre dejo de pensar en eso y lo dejo para después… pero ahora que Katniss me pregunta si me drogo, toda la felicidad de todo el día se desvanece.

Yo solo la miro sin poder decir nada. Ella me mira esperando que le diga algo pero no me salen las palabras, ¿que le tengo que decir? "Hey Kat, si me drogo y me gusta pero cada vez se esta volviendo una obsesión, pero no te preocupes no es nada"

— Y bueno… ¿me vas a decir? — su voz me dice que esta muy molesta y en solo mirarla a la cara se me hace mas difícil responderle. Dejo la patineta en el suelo y decido responderle finalmente.

— ¿Qué te puedo decir Katniss? Si, lo admito pero no es nada

— ¡¿Qué no es nada?! — esta vez me esta gritando y se pone roja de la rabia— Te estas drogando Peeta— ahora habla en susurros para no despertar a Annie. Ella seguía durmiendo sin darse cuenta de nada, como si estuviera en su propio mundo.

—Katniss es difícil, tú no entiendes…

— ¿QU…— respira hondo e intenta calmarse— Peeta — esta vez se me acerca y me mira a los ojos— es por tu bien, no sigas en eso, te va a llevar a cosas peores.

— ¿Crees que no he intentado hacerlo? No es tan fácil, llevo años en esto y ahora se me esta haciendo cada vez mas difícil controlarme. Trabajo para mantener a mi madre y a mí en esa porquería de casa y se me hace difícil seguir adelante y por eso lo hago, lo necesito.

—Me puedes tener a mi Peeta, te puedo ayudar, si lo que necesitas es dinero…

—No, no quiero dinero, lo puedo hacer por mi parte— ella se me acerca y pone su mano en mi cara. Ver esos ojos me hace dejar de pensar. La agarro de la cintura y nos miramos vario rato.

—Escúchame Peeta, voy hacer lo posible para que dejes de hacer eso y si tu no colaboras… te puedes olvidar de mi.

Se aleja poco a poco y entra en su auto dejándome solo. No quiero perderla, apenas la tengo y no quiero que pase como siempre. Yo no he tenido muchas novias porque siempre estaba en la escuela y en el trabajo para pagarme la escuela y poder ir a la universidad… a la final mi madre lo gasto todo para sus "necesidades" y por eso no la soporto ver mas. Me encere en mi mundo cuando termine el colegio y no pude ir a la universidad.

Katniss espera a que suba al auto y yo sin decir nada obedezco. Ella se pone unos pantalones cortos y yo una camisa y arranca. Viajamos sin decir nada hasta llegar a Beverley Hills. Nunca he estado en esta parte de Los Ángeles, es muy diferente de donde vivo. Por el camino veo gente paseando perros de color rosa, gente famosa caminar, paparazzi…

Llegamos a una casa enorme que me imagino es la de Katniss. Estaciona el auto y se va directo donde se encuentra Annie. Yo la ayudo, la cargo y subo las escaleras mientras Katniss me guía por la casa. Entramos en una inmensa habitación donde Katniss me dice de dejarla en la enorme cama.

—Cuando se despierte le preguntare que paso con Finnick— dice Katniss. Yo la miro sin poder evitarlo. Ella me gusto desde la primera vez que la vi pero ahora que estamos juntos, no se lo que ella siente por mi y yo tampoco se lo que siento por ella— Ven

Me dice ella y yo la sigo hasta al parecer el último piso. Entramos en una habitación grande como la de Annie pero a diferencia que esta es más… normal. Katniss me deja y se va a una habitación, dejándome a solo. Me llama la atención la pared a mi derecha. Esta llena de muchas fotos. Había fotos de ella y Annie y sus amigos pero una me llamo la atención. Era Effie, la madre de Katniss y Katniss pero de pequeña. Las dos salían abrazadas y sonriendo a la cámara mientras detrás de ellas se encuentra un grande parque. En otra esta Effie y me imagino que el otro es su padre. Los tres están abrazados en el mismo parque, como si fueran una familia normal pero por lo que se, ahora no son tan unidos.

—Extraño esos momentos— me volteo y miro a Katniss vestida con un pijama. Cuanto quisiera quitárselo y hacerle el amor aquí mismo… "Peeta contrólate" vuelvo a mirar las fotos y siento como Katniss se acerca cada vez mas— esa fue cuando tenia 5 años, en ese tiempo nos llevábamos bien.

— ¿Por qué ahora no?

— Bueno, para ellos soy rebelde y no me comprenden, yo intento que me entiendan, me abro a ellos pero ellos solo… no entienden y por eso ya no nos llevamos bien— me volteo a verla y veo caer una lagrima. Me le acerco y se la limpio de la cara dejando mi dedo en su cara. Me mira y se acerca hasta llegar a tocarse nuestros labios. Fue un beso corto pero pude sentir lo triste que estaba. La envuelvo en mis brazos y ella se deja abrazar, enterrando su cara en mi pecho. Deja escapar algunas lágrimas hasta que se aparta de mí y me sonríe. Me agarra de la mano y me lleva a la grande cama donde me acuesta alado de ella y me abraza. Nos quedamos así por un largo rato hasta que se levanta un poco y me besa otra vez.

— Me lo prometes Peeta que no volverás a…— no pudo terminar porque la interrumpo yo.

—Te lo prometo, lo intentare Kat.

Ella sonríe y vuelve a acostarse en mi pecho.

—Tengo una idea— me dice ella y siento que esta sonriendo.

— ¿y que seria? — ella se levanta y me mira.

— ¿Quieres bañarte? — no lo pienso dos veces, me levanto rápido y en un segundo ya estoy en frente de ella, sonriendo.

—Claro— nos besamos otra vez pero Katniss pone un dedo en mis labios mientras se aparta de mí riéndose.

— ¿Mr Peeta porque no se acomoda en el baño? — Yo le sonrío y me dejo llevar por ella hacia un enorme baño donde se encuentra una bañera enorme— siéntese aquí mientras me cambio.

Pone a salir el agua y me deja en el baño mientras cae el agua. Me quito rápido mi camisa y la tiro lejos. Después me quito el pantalón, quedándome en interiores. Me los quito y me meto a la bañera donde me siento ya el agua hasta mi ombligo. Al rato escucho como se abre la puerta y sale Katniss. Oh dios… no llevaba puesto nada, estaba desnuda, ver ese cuerpo perfecto con esas hermosas curvas… intento que las burbujas del agua me tapen mi entrepierna que cada vez cobra vida mientras miro a Katniss. Ella me sonríe sensualmente y se me acerca. Pone un pie seguido por el otro en la bañera y se me va acercando cada vez mas lentamente, moviendo sus caderas. Se sienta encima de mí. Pone mis manos en sus caderas y empieza a besarme. Nos tocamos con las lenguas con necesidad del cuerpo del otro. Katniss apreta sus caderas a las mías haciendo sentir su sexo tocarse con el mío. Dejo salir un gemido sin poderme aguantar. Katniss se aparta un poco y me mira a la cara con una sonrisa.

— Follame Peeta, te necesito dentro de mí ahora mismo— me le acerco y esta vez soy yo quien la besa con necesidad. Tocamos nuestras lenguas y movemos la cabeza de un lado a otro cada vez más rápido. Mi mano va bajando hasta llegar a sus muslos donde suelta un gemido. Introduzco un dedo haciendo que gimiera otra vez. Introduzco otro dedo y ella se aparta un poco mientras tratamos de respirar. Yo le sonrío y Katniss hace lo mismo volviendo a lo de antes.

Katniss pone sus manos en mi entrepierna. Ya estaba excitado por solo verla, ahora estaba que reventaba. Katniss lo toca de arriba abajo cada vez más veloz. Ahora nos separamos un poco y nos miramos. Ella asiente y yo me le acerco. Esta vez pone sus brazos en mi cuello y me abraza mientras yo intento entrar en ella. Agarro mi miembro y lo introduzco dentro de ella haciendo que los dos gimiéramos por el contacto. Entro cada vez más en ella. Katniss empieza a morder mi hombro y arañarme la espalda mientras yo pongo mis manos en su trasero.

Subo mis manos hasta su pecho, tocándolos y volviéndolos duros. Katniss me abraza mientras nos movemos de un lado a otro para sentir más nuestros cuerpos juntos. Me encanta como me besa, ese cuerpo que tiene me vuelve cada vez más loco…

Lo único que se escucha son nuestros labios y mi sexo mientras entraba y salía cada vez de ella. Siento como las paredes de su intimidad se estrechan y me apretan. Katniss pega un grito por el orgasmo pero yo rápido junto otra vez nuestras bocas para que no se escuche por todo Los Ángeles. Katniss se deja caer en mi cuerpo mientras yo seguía entrando y saliendo hasta que siento explotar la presión en mí estomago y la llenaba.

Katniss suspira y se sienta, todavía encima de mí, y me mira. Tenia los cachetes rosados y estaba cansada, y quien no…

.-.

Dormimos en la cama de Katniss abrazados. Primero se durmió ella, dándome la espalda y dejando que la abrazara. Yo me le quede viendo mientras con una mano le apartaba el pelo de la cara y la acariciaba. Hoy por el sol de la playa no se veía más pálida, ahora tenía un color más oscuro y eso me gustaba, se veía más linda, que eso ya es imposible.

Me quede dormido una media hora después mientras la veía dormir.

Desperté con el sonido de una canción, no la reconocía pero me gustaba mucho, decía como algo de Summer Paradise.

—Buenos días dormilón— Katniss entra a la habitación y se sienta en la cama y me mira con una sonrisa en la cara. Lleva puesto mi camisa de ayer y tengo que decir que le daba un toque más de tierno. Me siento lentamente y la miro. Ella se me acerca y se sienta encima de mí, pone sus brazos alrededor de mi cuello y me sonríe. Yo la miro a la cara con una sonrisa también en mi cara divertida— ¿quieres ir a comer?

—Por supuesto pero— alzo un dedo y ella se hace la sorprendida mientras se ríe— si la comida eres tú— ella empieza a reírse y yo hago lo mismo. Nos damos un beso corto y nos levantamos. Me pongo la misma ropa de ayer y bajamos las escaleras agarrados de la mano pero en el segundo piso entramos en el cuarto de Annie. Ella estaba sentada en su grande cama viendo la pared. Se le veía pálida y tenía la mirada perdida.

—Annie soy yo y Peeta— ella nos mira pero en verdad no nos mira, es como si nos traspasara, como si no estuviéramos ahí. Me quedo parado en la puerta y Katniss se acerca a Annie, se pone en frente de ella y le agarra las manos— ¿Annie, que paso ayer? — pensaba que se iba a poner a llorar pero ella nos miro y bajo la mirada.

—Finnick era un mentiroso, todas esas veces que me decía que me amaba— levanta la cara y se seca una lágrima— la encontré con una chica, se estaban besando… pero no la vi bien, ni la mire, solo vi a Finnick besando a otra.

Katniss se acerca a Annie y la abraza fuertemente haciendo que Annie empezara a llorar más fuerte que antes. Yo me sentía fuera de lugar pero me quede ahí parado viéndolas.

—Annie, entiendo por lo que estas pasando pero no te pongas así, tienes que ser fuerte— hace una pausa y continua— todos los hombres son así de cerdos— Ok, eso me dolió. Katniss me mira y me sonríe y yo como siempre lo dejo pasar con solo esa mirada suya que me deja sin habla.

— No lo quiero volver a ver— Annie empieza agarra color y mira a Katniss con esperanza— ayúdame a darle celos para ver si siente algo por mi— Katniss la mira un poco pensativa pero a la final asiente.

Nos quedamos así algunos minutos hasta que Annie decide levantarse e ir a comer. Nosotros la seguimos hasta la cocina donde Katniss y yo intentamos en prepararle unos huevos. Cuando teníamos ya listo para partir los huevos Annie se nos une poniéndose en medio de nosotros dos, agarra un huevo y lo parte haciendo que nos salpicara a los dos.

—Así es como quedaran los huevos de Finnick

Disimuladamente empiezo a alejarme poco a poco de ella. Katniss me mira intentando aguantar la risa mientras Annie mira el huevo con cara de acecina. Yo miro a Katniss con cara de miedo, ella solo empieza a reírse pero sin hacer ruido.

De repente los tres empezamos a reírnos a carcajadas. Nos tuvimos que agarrar de las costillas por el dolor de tanto reírnos.

—Así quedaran, ¿no? — le pregunta Katniss con dificultad para hablar de tanto reirce.

—Así mismo— dijo Annie con cara malvada.

Annie agarra la harina y empieza a lanzarla hacia nosotros. Yo trato de esconderme pero me llena toda la cara de harina. A mi derecha viene Katniss y me echa mas harina, ya completamente blanco. Katniss empieza a reirce a carcajadas mientras yo intento quitarme la harina de la cara, escupiendo el poco que me entro en la boca.

Miro la mesa y encuentro algunos huevos. Los agarro rápido y le lanzo dos haciendo desaparecer su risa, sustituida con una cara de sorpresa.

Ella me mira a los ojos con rabia pero yo solo me hago el inocente y empiezo a reírme. Ella se me acerca y me tira más harina. Yo la agarro de los dos brazos y la acerco hacia mí y nos besamos ferozmente. Katniss me agarra del cuello y me acerca más a ella mientras nos tocamos.

— ¡Hey! Yo también quiero tener un cariñito— Annie se nos acerca y nos separa de una, metiéndose entre los dos y rodeándonos con sus brazos. Nos empezamos a reír a carcajadas otra vez sin poder parar pero se nos quita el ataque de risa cuando vemos a alguien entrar a la cocina.

— ¡¿Qu… que coño significa esto?! — cara pálida, mirada fría y molesta, entra Effie votando humo por las orejas… literalmente. Los tres nos quedamos en shock solamente mirándola sin poder decir nada. Rápido nos separamos e intentamos quitarnos la harina de la cara y de la ropa… misión imposible.

Katniss Pov

—Mama te puedo explicar— le digo yo acercándome a ella pero me para con su mano y nos mira a Annie y a mí con rabia.

—A la sala ¡ahora! ustedes dos— Annie y yo nos miramos y decidimos salir. Peeta se queda en la cocina, yo lo miro pero el solo asiente y me da ánimos para que fuera.

En la sala mi madre nos mira con sus brazos cruzados y Annie y yo llenas de harina.

—y bien… ¿Qué se supone que están haciendo con ese chico en esa cocina?

—Bueno…— Annie intenta hablar pero lo único que le sale es: ahgkvndm. Yo suspiro y decido responder.

—Primero madre ese chico en la cocina es mi novio, Peeta— Effie pasa de estar molesta a estar sorprendida. Ella todavía cree que soy virgen aunque le he dado muchas pruebas que no lo soy pero ella continua pensando que las dos somos unas santas— y segundo entiendo que estés molesta pero nosotros lo arreglaremos.

— ¿Ese chico es tu novio? — al parecer no me escucho como siempre. Annie se aparta un poco ya sabiendo lo que venia.

—Si, madre y estoy muy bien con el.

— ¿Quién es su familia? —otra vez no me escucho… otra vez, ella lo único que pensaba es en si tenia dinero y buena familia.

—Los Mellark y son una familia común y corriente— le digo yo casi gritando.

—No me alces la voz jovencita— se acerca a mi molesta. Faltaba que nuestros ojos salieran relámpagos.

—No me interesa…— le dedico una sonrisa burlona— el y yo somos felices juntos, mas cuando follamos.

¡Plaf! Segunda cachetada en una semana. Sin ponerme a llorar la miro a la cara con la misma sonrisa burlona. Ella me mira con ira, toda roja.

—No quiero que veas a ese chico, no es bueno para ti

— ¡Porque no es conveniente para ti! — le grito. Annie se pone en frente de mí intentando alejarme de mi madre pero todavía la sigo viendo. Empujo a Annie a un lado y sin importarme si se hizo daño, miro a mi madre con rabia— ¡intente volver a vivir aquí contigo pero es suficiente!—respiro y le grito a la cara— me voy de esta casa.

Y con eso me voy a mi habitación dejando a mi madre sorprendida. Agarro una grande maleta y empiezo a tirar todo adentro. Cuando iba a buscar la segunda maleta, veo una de las tantas fotos en la pared. La que esta mi madre y yo hace mucho tiempo, en el parque de Disney. Agarro la foto y la rompo en mil pedazos, tomo todas las fotos de mi madre, padre y yo y las rompo como la primera.

—Katniss— la voz de Peeta me hace volver a la realidad. No sabía que estaba llorando. El me veía preocupado. Con mis manos me quito las lágrimas y sigo metiendo todo en la maleta— Katniss, ¿que haces?

—Tu que crees… me voy de esta casa

—Si es por mi culpa yo…

— ¡No es por ti! — me detengo y le grito sin querer, el se queda en silencio mientras nos miramos— lo siento Peeta pero me tengo que ir de esta casa, no es por ti ni por nadie, es por mi— sigo con meter todo en la maleta— pensé que podíamos estar bien pero eso no es posible, mi madre siempre será igual.

Siento la mano de Peeta en mi hombro haciendo que deje de moverme. Me volteo lentamente y miro esa cara hermosa, llena de harina por la guerra que tuvimos con Annie en la cocina.

—Kat, ella es tu madre y te quiere— me susurra el. Yo me quedo viendo esos hermosos ojos. Tengo que admitir que desde la primera vez que lo vi me gusto mucho, fue como atracción a primera vista… claro no amor, yo no creo en esas cosas pero si me gusta Peeta, es un chico listo, bueno en la cama y bello.

—Lo se Peeta pero no quiero estar mas con ella— suspiro y me separo de el— aceptémoslo, no seremos como antes y lo mejor es alejarme de ella.

El asiente y me ayuda a meter todo en las maletas. Intento no llorar pero se me salen algunas lagrimas que me las limpio rápido para que Peeta no se de cuenta. A la final voy al baño y me doy una ducha rápida. Cuando salgo busco algo de ropa que todavía no he metido en la maleta. Me pongo una camisa gris de Nueva York, unos jeans negros y encima de la camisa un suéter azul oscuro y largo. A la final me pongo las converse negras y salgo de la habitación donde se encuentra Peeta con cinco grandes maletas y me ayuda a llevarlas hasta mi auto.

Mientras el las mete en el auto voy a la sala donde encuentro Annie sentada en el sofá, mirando su celular. Ella me mira y nos quedamos así, hablando con la mirada. Ella se me acerca y me abraza fuertemente.

—Lo siento Annie por haberte empujado—le digo yo.

—No te preocupes Kat— nos separamos.

—Te veo después, ¿ok?

Asiente y nos volvemos a abrazar. Veo a Effie bajar las escaleras mientras me mira. No se que expresión tenia, era como si estuviera molesta y a la misma vez triste. No dejo a que hable y salgo rápido de la casa. Peeta se encuentra metiendo la tercera maleta en el asiento de atrás porque ya el maletero estaba lleno. Ya cuando terminamos, Peeta se sienta en el asiento del copiloto mientras yo le pongo el techo al auto. No utilizaba los demás autos porque este Ferrari California era mi favorito, me lo regalo Cato por mis 17. En esa época éramos novios, parecíamos unos enamorados pero se termino todo cuando llegue a Londres. Pero este auto me recuerda el tiempo que estaba en el colegio y eso me gusta por eso siempre lo llevo.

— ¿Adonde vamos? — me pregunta Peeta ya cuando estamos saliendo del estacionamiento.

—Cuando iba a venir a Los Angeles pensé en comprarme una casa, ya te digo a donde queda

Peeta asiente y salimos de la casa. Me pongo los lentes aunque sea tarde. Eran las 5 de la tarde, se podía ver como el sol se escondía cada vez más y todo se volvía naranja. Por la radio se escuchaba Jesús of Suburbia de Green Day, iba como al minuto 5:20, amaba esa canción.

Salimos de Beverley Hills, pasamos por varias tiendas hasta llegar a una casa un poco apartada del centro. Es una casa de cuatro pisos, a sus alrededores se encuentran otras casas parecidas a esta.

Abro la puerta del estacionamiento y estaciono el auto. Peeta se baja y me ayuda con las maletas mientras yo quito el techo y cierro la puerta. Subimos el ascensor hasta el último piso. Abro la puerta y metemos todas las maletas en el suelo. Este apartamento es pequeño, tiene una habitación, un baño, una cocina y una sala aunque tiene una habitación aparte donde pondré toda la ropa.

—Lindo— Las paredes son de ladrillos y el piso de madera. Por la ventana del cuarto se podía ver las escaleras de incendio y desde aquí la playa. Nos tiramos en el sofá en frente de la televisión un rato, cansados los dos— ¿entonces aquí vivirás? — Tenía los pies encima de las piernas de Peeta mientras veíamos el techo, intentando respirar.

—Eso espero— digo yo.

.-.

Las siguientes horas pasamos arreglando las maletas. Metimos la ropa en la segunda habitación y lo demás en mi habitación donde se encontraba una grande ventana, una cama matrimonial, una televisión y un escritorio.

— ¿Quieres que traiga algo de comer? — me dice Peeta sentado en mi cama mientras yo enciendo el ordenador, sentada en el escritorio.

—No se, mmm...… ¿chino? — le digo yo. El se ríe y se levanta. Se acerca a mí y me da un beso en los labios y después me despeina.

—Chino será.

Sale de la casa y me deja sola. Busco el Messenger en la computadora y voy directo al correo donde encuentro un mensaje nuevo. Lo abro pero me dice que es desconocido. Leo lo que esta escrito, es una carta y lo que veo no me gusta para nada:

¿Te recuerdas de mi Katniss?

Te estas haciendo muchos enemigos últimamente Everdeen, cuida de las espaldas de tus mas queridos porque lo perderás todo. Ya empezamos con tu hermana, ahora sigues tú.

Tu mejor amigo G.

Bueno hasta ahí lo dejo. En el capitulo anterior había puesto un adelanto pero no lo pude poner en este capitulo, será para el próximo.

Seria este el adelanto:

Veo Peeta acercarse hacia mí con su traje pero esta vez tapándose la cara. El me besa pero no es igual a las otras veces… este no es el.

¿Pee-Peeta? — intento alejarme de este hombre pero de repente me desmayo y lo ultimo que escucho es a alguien riendo… mas bien a Clove riendo junto al hombre vestido igual que Peeta.

Lo copie otra vez porque ese será para el próximo. Y les prometo que el próximo será mejor, porque este no me gusto mucho. Ahora se acerca la parte dramática y espero que les guste

Ya subí el primer capitulo del otro Fic llamado: Así que piensas que puedes ser yo. Es sobre Katniss y Jennifer, dos gemelas que se cambian de papeles y claro estará Peeta pero también Finnick. Espero que se pasen a leerlo y dejarme un review.

Entonces aquí les dejo el sumario:

Sumario: AU. Adaptación de la película Juegos de Gemelas. Katniss, una actriz famosa de Hollywood, la llevan a un campamento de vacaciones, el más famoso de Estados Unidos para gente con dinero, donde encuentra a su gemela, Jennifer. Se detestan las dos al inicio aunque sean gemelas. Un día se les ocurre una idea… cambiarse de puestos.