Capitulo 5: Momentos después de la tormenta.
Oh? Parece que el fic aun sigue siendo famoso en fanfiction… ¡Yay! Desde la actualización del 2008 pensé que las personas que se interesarían en este fic serían a lo menos 4 o 5 personas, a veces llego a sorprenderme de los acontecimientos a mi alrededor (^-^), tal parece que muchos quedaron con dudas frente al capitulo anterior, así que las responderé mientras les aviso que estoy bien… ejem… estoy bien. ¿Debería poner algo de lemon? Pues si, "debería" pero no lo haré T-T, se supone que esta es una historia de aventura… las escenas lemonescas vendrán mas adelante (Tienen 10 años por el amor de dios). ¿Destino de Itachi? Pues es algo medio chistoso, el vive y logra hacer que su hermano le odie, pero se vuelve religioso (No me pregunten por que). ¿Ino aun esta en el Harem? Por supuesto que si, ¿Acaso me creen esos estúpidos que dan promesas vacías?, para los que no entienden… ¡¡No son hermanos de sangre!! Son hermanastros ni siquiera tienen vínculos de agua… pero los tendrán… (Oh mierda, que pervertido soy!). ¿Por qué el clan Uchiha no aprecia a la chica del capitulo anterior? Eso es simple… ella es una mestiza, y eso según tengo entendido, es repudiado en el mundo, mas aun, en la historia (Un ejemplo perfecto, sería la razón de la segunda guerra mundial). ¿La Uchiha tiene poderes? Si, pero a ella no le gusta usarlos ya que odia esos ojos, además, su madre y abuela no le enseñaron lo que ella debía aprender, además, si se hubiera enfrentado contra Itachi ¿Quién creen que ganaría?
Bien muchas preguntas, poca acción. Iré directo al grano, agradezco enormemente a chemdude por su amabilidad al otorgarme este espectacular fic y espero que algún día, se la pase por aquí. También, quisiera agregar que este capitulo no avanza mucho en el tiempo, no que yo sepa… es solo como lo siguiente a la batalla, acontecimientos mas que nada.
(n/a: Ténganme paciencia en todo esto… y esperemos lo mejor)
Su expresión disminuyó lentamente ante las palabras escritas en el papel- ¿Esto es una broma?- no podía ser creerlo, mejor dicho, el no quería creerlo. ¿Se burlaban de su vejez?, el tenía experiencia, por lo tanto una enorme inteligencia, el era duro, se los había demostrado muchas veces cuando les ejercía esos crueles entrenamientos y les quitaba toda pizca de emoción, el tenía poder, un poder que había conseguido por si mismo junto con la ayuda del renegado shinobi Orochimaru al crear una especie de trato. Ellos le tenían respeto, ellos le tenían miedo. Entonces… ¿Por qué se estaban burlando? Su nariz se arrugo en una mueca provocando que se resalten la mayoría de sus arrugas- ¡Contéstame!- el Anbu inclinado en frente de el se encogió ligeramente ante su intención asesina, pero rápidamente recuperó la compostura.
-Todo lo que esta escrito es absoluta y completamente cierto. Yo y mi compañero lo hemos visto con nuestros propios ojos ascender por los cielos- susurro estoicamente, su expresión no había cambiado en lo más mínimo ante esto. Durante los reportes, Danzó siempre pedía al orador que se quitara la mascara para así reconocer el rostro junto con los leves movimientos faciales que surgen al mentir en su reporte. Aun después de 5 horas tras la masacre Uchiha, parecía que el sobresalto no abandonaba su persona, al igual que su compañero, el cual estaba inclinado en la misma posición, todo el color de su piel ido, tras lo sucedido, parecía un fantasma. Su compañero asintió febrilmente su cabeza corroborando su historia. Era imposible, ni ellos mismos lo había creído, ni siquiera se molestaron en ir a auxiliar a su compañero Anbu, su tarea consistía en recuperar algunos Sharingan para su amo antes de que los Anbu del Hokage aparecieran, el cambio en el clima los alertó así que asomaron su cabeza desde un techo, por un momento creyeron que se tratara de una batalla contra el asesino del clan Uchiha, sin embargo, una luz cayó desde las nubes justo en frente de ellos, a unos 20 metros. En el centro de este parado en un pedazo de roca flotante exponiendo unas majestuosas articulaciones aladas portando una armadura dorada protegiendo con sus brazos a la pequeña criatura, una niña del clan Uchiha.
Las facciones de Danzó se endurecieron, intentando no levantarse y activar el sello en sus lenguas- Me están diciendo, que un ángel descendió desde el cielo, luchó contra Itachi Uchiha sin matarlo, solo para salvar la vida de una patética, ¡¿Niña?!- su grito se hizo eco en la habitación oscura perdiéndose en el aire, los dos shinobis en frente de el simplemente se encogieron del miedo, asintiendo de forma afirmativa nuevamente. La simple idea que un Tenshi apareciera al final de una masacre, solo para salvar a una simple niña era absurdo, ridículo, repugnante… blasfemia. ¿Un acto de Kami-sama en un momento como este?... ¿Donde estaba en la primera, segunda y tercera "Gran Guerra Shinobi"? ¿Dónde estaba cuando el Kyubi atacó Konoha? ¿Dónde estaba ante el asesinato de sus Hokage? ¿Dónde estaba cuando murió su esposa e hijo?... Kami-sama los había abandonado, nunca se había tomado la molestia sin siquiera de dar alguna ayuda a su pueblo el cual amaba con fervor, nunca se había molestado en mostrar misericordia frente a la muerte y a la enfermedad. ¿Por qué ahora?... ¿Por qué no antes? Su mueca de fastidio desapareció lentamente, tenía que ser una broma, y lo iba a averiguar. Toda la emoción en su rostro desapareció cuando golpeó su bastón contra el suelo. En un parpadeo, los dos Anbu fueron rodeados por sus subordinados- Llénenselos para su interrogatorio y reprogramación- no tuvieron ni tiempo para replicar ni suplicar, ellos al igual que sus siervos Raíz, desaparecieron en un parpadeo de velocidad.
Con su único ojo visible observó nuevamente el reporte entregado por sus subordinados, apreciando cada uno de los detalles ingresados en el. Su expresión de fastidio cambio sin embargo, cuando una pequeña pluma negra cayó del sobre donde se encontraba el informe, balanceándose lentamente hasta posarse en el suelo.
Era, hermoso. Desde que despertó supo que había muerto y había sido enviada al cielo. Aunque dudó mucho sobre su envío a este paraíso, basándose en todas las injusticias e insultos otorgados por su propia sangre ella creía que era un adefesio, por lo tanto el lugar mas indicado en el cual debería de estar sería en la profunda oscuridad del infierno. Pero aun así fue enviada al cielo, y eso era lo que mas apreciaba, no tuvo la oportunidad de conocer a alguien agradable, ni siquiera a Kami-sama, solo pudo ver al hermoso Tenshi de cabellos dorados resplandeciendo como el oro, mientras la llevaba entre sus brazos. De solo recordarlo provocaba que su pequeño corazón lata aun más rápido y sus mejillas se calienten un poco. A ella le gustaba su nueva vida después de todo, vivir en el cielo es casi como vivir en el bosque, rodeada de árboles en frente de un lago para poder alimentarse y asease, le gustaba, le gustaba muchísimo.
La ceja de Naruto se torció ante la perspectiva de la chica al estar en un claro en el bosque.
Después de haberla salvado le cambio su ropa manchada de sangre por una mas limpia, había podido conseguir una túnica blanca de bordes dorados en las muñecas y en la apertura, junto a un ceñidor con un borde de oro pintado de tal manera que pareciera una rama de olivo. Parecía un poco escéptico al vestirla así, pero al no encontrar otra solución le extrajo su ropa ensangrentada y la vistió con ese nuevo conjunto… parecía una monja. Como tenía pensado dejarla ahí unos días, ingresó un poco de la energía Tenshi para que pudiera proteger su cuerpo lo suficiente como para no recibir alguna herida de algún animal. Creyó que todo estaba arreglado… pero no. Pronto se dio cuenta, de que ella no se iba del lugar donde la había dejado, si no, que adoptó el lugar como si se tratara de su propio hogar, mas aun, le oraba al cielo todos los días, y se alimentaba relativamente poco, casi como si creyera, que se tratara del paraíso de Kami-sama. Entonces se dio cuenta, ella creía que estaba en el cielo, no solo eso, ella esperaba que un ángel viniera a por ella, lo había consultado con Kinohu, pero a pesar de eso, todas las vías posible lo obligarían a mostrar algo de su poder oculto y eso no era viable, tendría que mantener esto en secreto, ¿Pero como? No podía borrar su mente con un genjutsu ni el mismo se lo permitiría… tampoco podía llegar y decirle: ¡Hola!, soy un Tenshi.
Ni en un millón de años se le cruzó por la mente la idea de asesinarla para acabar con esto. La pobre inocencia de la niña y la culpa lo perseguirían por siempre. Un suspiro cansado se escapó de sus labios, mientras bajaba de su posición haría lo correcto, aun si eso podría convertirlo en un criminal frente a los ojos de su propia aldea.
-¿Tenshi-sama?- en frente de ella se encontraba la figura solitaria de un muchacho de cabello como el oro y unos zafiros capaces de ver el alma, vestido de una gabardina de cuerpo completo blanca de bordes ennegrecidos. En su rostro sostenía una pequeña sonrisa, casi amistosa- ¡Tenshi-sama!- la pequeña chica desapareció y luego se re-materializó en el pecho del rubio abrazándolo como si su vida dependiera de ello derramando lagrimas de felicidad en su ropa. Sin notar la reacción de sorpresa que causó su comentario. Esto arruinaba el plan completamente, tenía pensado engañarla con algún truco y ocultarla bajo su cuidado, pero esto solo empeoraban las cosas, no solo lo había visto en su intercambio de palabras con Itachi además de algunos movimientos que quizás haya copiado gracias a su Sharingan, si no que también se despertó en el momento indicado para poder observar su poder como avatar de la luz y las tinieblas. Estaba completamente jodido. Ya no quedaba de otra, si era necesario en ese caso le borraría la memoria- ¡Estoy tan feliz que hayas venido por mi!- esto lo tomo por sorpresa, ¿De que estaba hablando?- Kami-sama por fin me ha escuchado después de tanto tiempo… ¿Me vas a llevar con el?- lindamente le miró con un aspecto inquisitivo.
Inclinó su cabeza a un lado en la confusión, al mismo tiempo un signo de interrogación apareció por encima de su cuerpo- "¿Uh? ¿Acaba de decir que quiere ir frente a la presencia de Dios?"- entonces la luz amaneció en su mente, ella debía creer que estaba en el paraíso o en algún lugar del purgatorio, bueno era una suposición mas que nada, pero era lo mas lógico que se le cruzo por la mente. ¿Debía seguirle el juego y engañarle de forma tan cruel a una pobre e indefensa niña con un aspecto tierno?, o ¿Decirle la verdad adornando los detalles complicados para que su mente infantil pueda comprender la situación actual y el peligro en el cual ambos estaban implicados? El sabía que se arrepentiría de su decisión- Perdón, pero no se de que me estas hablando- dijo el rubio fingiendo confusión. La pequeña monja se separó levemente de su torso y le miró a través de esos enormes ojos carmesí bañados en lágrimas, que resbalaban libremente por sus mejillas. Por favor, no me mires así. Así miro yo. Pensó con una mueca de dolor mientras ignoraba completamente la mirada de la esperanzadora pequeña, la imagen mental de un Naruto-Chibi apareció de repente llorando un mar de lágrimas estilo anime. Sabía que ese Kinjutsu me mataría algún día. Gimió patéticamente ante el poder que emanaba esa mirada de la Uchiha.
Nuevamente la duda nublo su mente-¿T-Tenshi-sama?- tartamudeo la niña. Había rezado todo este tiempo, sin perder la fe ni la esperanza, ella debía de estar en el cielo, ¿verdad?, el era un ángel enviado por Kami-sama para rescatarla, no podía ver otra vía en su pequeño razonamiento- Me llamo Naruto Uzumaki, y soy quien te encontró en el recinto Uchiha horas después de la masacre, pensé que ya estabas enterada de eso- la fría explicación la golpeó con violencia, provocando que se alejara cada vez mas, hasta tomar un par de metros lejos de el, y caer de bruces al suelo, su mundo se desmoronaba con unas simples palabras. ¿No era real? ¿Ella no fue enviada al paraíso? ¿Aun estaba en este infierno?... ¡¡No!! No quería eso, la simple idea la hacía estremecer su cuerpo. Sus músculos se contrajeron y su visión se hacía cada vez más borrosa.
Se iba a desmayar.
Naruto actuó de forma rápida y envolvió sus brazos alrededor del pequeño cuerpo de la pequeña, dándole un aspecto protector. Con suavidad, paseó su mano por su diminuta espalda cubierta por el manto, susurrando pequeñas palabras de alivio a la pequeña, la cual comenzó a bajar su ritmo cardiaco lentamente- Tranquilízate… todo estará bien… estoy aquí para ti- el fino susurro acaricio su aterciopelada piel, y aunque no logró escuchar las palabras de el, pudo apreciar la ternura con la cual fueron enviadas hacia ella, su cuerpo actuó de forma motora y se acurrucó un poco mas cerca de esa sensación calida que estaba recibiendo. No se había dado cuenta hasta ahora. Pero aun estaba en ese infierno, solo que esta vez, había un Ángel cubriéndola con sus majestuosas alas, protegiéndola del mal. No se había dado cuenta, si no hasta más tarde… que Kami-sama si había escuchado sus oraciones.
-¿Estas seguro que funcionará? Si vemos en retrospectiva no creo que todos tus planes hayan funcionado en un 100%- murmuró un cachorro Kitsune de pelaje rojo y ojos amarillentos, portaba el nombre de Karoh, era el acompañante masculino del avatar del cielo e infierno junto a su hermana gemela Korah, mientras que su madre era su guía espíritu que los ha estado entrenando para poder utilizar sus poderes en su máximo potencial. Recientemente su acompañante humano los encontró en medio del bosque practicando sus habilidades, los interrumpió de repente y les contó la situación que lo tenía tan… ansioso- Creo que deberías de reconsiderar muy bien tu plan si decides efectuarlo Naruto-chan- dijo Korah delicadamente mientras se acurrucaba aun mas en su regazo recibiendo gustosamente las caricias provenientes de el mencionado. Su hermano por otro lado se encontraba en frente de el, por alguna razón no le gustaba del todo que Naruto le acariciara. Bueno, mas para ella- No estamos seguros de cuanto daño p-provocaremos… ¡Oh si! ¡Sigue rascando ahí!- gimió la hermana zorro ronroneando ante las delicadas caricias que le estaba otorgando detrás de su oreja.
Una gota de sudor resbaló detrás de la nuca del rubio, como observaba a Korah revolcarse en su regazo gimiendo su nombre, pidiendo que no detuviera las caricias que les proporcionaba sus manos. Dirigió su visión para encarar al hermano de esta, el cual tenía una mirada de impasibilidad, ajeno a lo que estaba pasando con su gemela- Concuerdo con ella, piénsatelo bien antes de engañar a esa chica. Si lo vemos de mi perspectiva, yo digo que utilices tu poder de Oni y le borres la memoria para convertirla en tu esclava- explicó de forma tan monótona que casi le da un escalofrío, habían veces en las que el rubio tenía miedo de la actitud de sus Kitsunes acompañantes, desde que lograron hablar su idioma tomaron dos personalidades cada uno, por un lado, Korah era muy amable con el, casi como si fuera su novia, y luego cambiaba a la personalidad de una chica "sucia" según sus palabras… no le gustaba ni la idea de seguir pensando en ello. Por otro lado, Karoh era una especie de "mejor amigo", lo apoyaba cuando estaba en dificultades y solía ser muy divertido en el momento, y luego cambia su personalidad a una monótona, fría y sin emociones. Casi hacía resaltar que al ser de piel diferente denotaba que eran de distintas culturas o mundos. Entre gemidos de placer, el rubio re-dirigió su atención de la zorrita en su regazo- O… p-puedes decirle la, v-ve-verdad. ¡Oh Kami!- tartamudeo/grito como se estremecía ligeramente antes de caer en la inconciencia. El ojo de Naruto se contrajo inconscientemente, si, esto pasaba todos los días.
-…O puedes seguir simplemente tu plan original- dijo de improvisto Kinohu apareciendo a través de algunos arbustos. Sus dos hijos se sobresaltaron ante la llegada de su madre, provocando que los dos saltaran a un lado lejos de Naruto, cambiando nuevamente la personalidad frente a la autoridad que los parió y crió- Oka-sama- se inclinaron ante ella ignorando completamente al rubio, como si la conversación anterior nunca hubiera ocurrido. Bueno, no es como si no quisiera olvidarla. La madre se hizo paso por el pasto hasta llegar a pocos centímetros en frente de la persona en la cual Kami-sama y Akuma-sama habían puesto su fe, se sentó para estar más cómoda- Ya te he despejado la duda que tenías en mente. Es hora de pasar a algo de más relevancia que todo esto… haz hecho tu voluntad, pero me pregunto: ¿Por qué salvaste solo a una? Pensé que ibas a rescatar a todo el clan Uchiha asesinando a Itachi, ¿Qué fue lo que te detuvo?- inquirió la enorme Zorra inclinando su cabeza aun lado demostrando así su confusión. Se suponía que una de las razones por la cual este chico había decidido volver era para rescatar a su gente preciosa del futuro tan cruel y oscuro que les esperaba tras su muerte, había vuelto para liberar a su considerado "Amigo" de ese destino que le había proporcionado su hermano mayor, ella creía que lo tenía todo planeado- Si, yo también lo creía así…- Kinohu se sorprendió levemente cuando sus pensamientos fueron leídos de forma tan simple- Hasta que los vi- susurro de forma sombría, el flequillo de su cabello oscureció sus ojos momentáneamente. Cuando levantó la vista, sus ojos eran de color morado resplandeciendo en una luz blanquecina y negruzca al mismo tiempo, había logrado combinar exitosamente el poder ocular Tenshi-Oni al mismo tiempo, sin embargo el no se dio cuenta- Yo había llegado antes, y de improvisto utilicé la habilidad de mis ojos para saber quien era puro y quien no…- Naruto ni siquiera parpadeo, aun a pesar de liberar pequeñas lagrimas que se desintegraban ante el contacto con sus mejillas, los zorros a su alrededor no dijeron nada-… Nadie logro pasar la prueba, todos y cada uno de ellos, cada alma en toda esa ciudad era de color Negra- Kinohu no mostró emoción alguna mientras que sus crías se atragantaron con su propia lengua ante esta revelación.
-Ellos no merecían el perdón de Kami-sama, ellos no tenían sentimientos puros, hasta sus hijos tenían un alma oscura… Itachi y esa niña… eran los únicos con un alma de color gris- explico el rubio derramando lagrimas que se desvanecían en una pequeña estela de humo que se mezclaba con la luz que emanaba sus ojos. No solo estaba triste, si no también estaba furioso consigo mismo, y a la vez satisfecho… estaba triste por las vidas jóvenes que nunca lograron sentir y convertir su alma en gris… estaba furioso consigo mismo por permitir que esa masacre sea efectuada… y estaba satisfecho por que se fueron al infierno- Es por eso que me detuve- murmuro débilmente mientras la luz de sus ojos se fue apagando convirtiéndose en chispas de color rojo y azul, hasta volver a su color habitual, jadeando levemente ante la emoción del momento. Kinohu no movió ningún ápice, simplemente se quedó ahí, inmóvil captando cada movimiento y palabra que pronunció- Ya veo- dijo reflexivamente mientras cerraba sus ojos intentando despejar toda duda que azolaba su mente ante los acontecimientos de los recientes días- Has madurado Naruto-kun- dijo ella con una pequeña sonrisa mostrando sus afilados dientes al desprevenido rubio, quien parecía sorprenderse por su comentario tan repentino. Sin embargo eso no terminó ahí- Ahora puedo entender el razonamiento de Kami y Akuma-
Respiró hondo.
Intentó calmarse.
-Hace unos días, un poco antes de la Masacre Uchiha, yo me había ido a la dimensión Kouseki para poder hablar con mis superiores calmadamente sin distracciones. Durante ese tiempo hemos discutido algunos asuntos sobre ti y tomamos algunas decisiones que cambien el curso de tu travesía, pero eso ya no es importante ahora… por que a partir de ahora…- la Zorra apartó la vista de su protegido durante unos segundos, los cuales fueron una eternidad para este, el cual esperó pacientemente hasta que terminara de relatar lo que pasó en ese lugar, y el por que de su inquietud que podía apreciar el mismo, hasta sus hijos lo notaron. Kinohu suspiro pesadamente dejando caer la bomba justo en la cara del rubio- Kami-sama y Akuma-sama han decidido abandonarte a tu suerte- el silencio reinó una vez mas en el tranquilo claro donde ellos se encontraban.
Era otro aburrido día en la profunda villa oculta entre las hojas, el sol ardía con fuerza por encima de la ciudad, proporcionando los nutrientes a las plantas que al mismo tiempo otorgaba el oxigeno necesario para que los humanos respiren. Los Shinobis de la aldea saltaban desprevenidamente por los tejados de las construcciones dirigiéndose hacia el reparto de misiones o a sus hogares para el almuerzo que tanto habían estado esperando desde la fría mañana que helaba la piel a cualquiera. Las aves cantaban volando por el azulado cielo sin nubes buscando el nido donde habían dejado sus crías cuando fueron en busca de los alimentos. Tora corría velozmente por las calles de Konoha escapando despavoridamente del pobre equipo Genin que se empeñaba en cazarlo una vez más después de haberlo hecho esta mañana. Ajeno a todo esto, estaba una pequeña chica de cabello celeste claro, vestida con una túnica blanca de bordes dorados y un ceñidor en su cabeza, dormitando pacíficamente en un campo de flores, posiblemente girasoles, a ella le gustaba la sensación que le otorgaba la naturaleza, aunque solo sea por que nunca tuvo la oportunidad de sentirla de esta forma a diferencia de su vida anterior con su clan semi-extinto. Cuando supo la verdad sobre su familia estaba triste, pero supo como sobreponerse a ello, no le traería ningún bien enojarse por leche derramada, de todas formas no es que le importara perderlos a todos, ya que al hacerlo, logró conocer a su ángel guardián.
Luego de descubrir que ella en realidad no había muerto, tuvo una enorme sensación de pesadez, no le gustaba en lo absoluto, estaba a poco de caer en una enorme depresión. Sin embargo su Tenshi no le había dicho todo, ¡Ella había sido salvada! Su nombre era Naruto y había caído del cielo para protegerla de los peligros que la acechaban, se iba a quedar con ella para cuidarla y estar con ella hasta que esté preparada para irse. No podía ser más feliz que esto. Un pequeño suspiro se escapó de sus aterciopelados labios al girar entre la maleza y volver a descansar encima de una desprotegida flor, y la mejor parte de todas, era que ella nunca mas tuvo la oportunidad de volver al antro en donde la criaron. Vivir en el bosque, alimentarse de frutos y vegetales del bosque que ella encontraba y que su Tenshi le proporcionaba era una de las experiencias mas placenteras que había tenido la oportunidad conocer, y es por eso, que había estado en deuda con Naruto-sama, así le decía, era el mínimo respeto que podía ofrecerle después de otorgarle esta nueva vida. Lo mínimo.
-Um… ¿Yui-chan?- preguntó la figura de un joven de cabellos como el oro y piel bronceada en un tono perfecto, vestido elegantemente por una playera blanca de mangas cortas junto a unos pantalones de seda haciendo juego con unos zapatos del mismo color, el único color perceptible además del blanco, era el dibujo de unas alas negras en la camisa con unas letras en otro idioma "Ángel Caído", nadie sabía su significado realmente. A sus lados, se encontraban sus inseparables compañeros Zorros, o como ella le gustaba llamarles: Linduras. El rubio se rascó tímidamente la cabeza mientras observaba la escultura construida a pocos metros a un lado de la pequeña monja. La mencionada Yui, no se movió en lo absoluto- ¿Hai Naruto-sama?- contestó perezosamente aun en su estado dormitante, provocando un suspiro de resignación de su denominado Ángel- Serías tan amable de decirme: ¿Por qué hay otra escultura de mí en este campo?- inquirió con una enorme gota de sudor resbalando tras su nuca. Una sonrisa forzada se deslizó en su rostro- Creí que habíamos quedado claro que ya no harías mas homenajes por salvarte la vida- dijo forzosamente, el plan que había diseñado el mismo funcionó de alguna manera, pero sus acompañantes zorros tenían razón en algo, todo plan tiene sus agujeros. Y su plan poseía uno enorme. El no había considerado como podría reaccionar la pequeña después de alterar la realidad y otorgarle una esperanza, el había subestimado la mente de una niña menor que el por 2 o 3 años.
La pequeña niña se elevó por encima de las flores, hasta poder sentarse, estiró un poco sus articulaciones ante su acción tan repentina- ¿Te gusta? Lo hice solo para ti- dijo felizmente otorgándole una cariñosa sonrisa, ignorando de alguna manera la pregunta que acababa de hacerle el rubio. Naruto golpeó su cara con la palma de su mano, la cual resbaló lentamente hasta retirarla de su rostro, no había remedio. Ha pocos metros de los dos, se hallaba una especie de estructura o escultura hecha de un material raro compuesto de alguna mezcla que ella había creado en su tiempo en el bosque, se trataba de el mismo, vestido simplemente con una pequeña venda cubriendo su masculinidad, portando en su mano derecha una cruz normal, solo que el extremo inferior era mas largo y daba la apariencia de una espada siendo tomada por la hoja, en la espalda, habían dos alas abiertas mostrando su divinidad, debajo de el se podía apreciar lo que parecía ser un Oni de dos cuerno sobresaliendo de su cráneo portando una mueca de dolor y desprecio absoluto. Era hermosa en un sentido, además de extraña ya que esta escultura estaba demasiado elaborada como si ella lo hubiera pensado, la mayoría de sus proyectos eran capillas para rezar o tótem's dedicados para el, tenía que cambiarla de ubicación en el bosque cada semana para no llenar el lugar de cosas y sospechen de su existencia. Se preguntó a si mismo si debería consultarlo con Kinohu-chan sobre esta anomalía, pero sacudió levemente su cabeza, dejándolo para otro día- Me encanta- no se había dado cuenta de que lo dijo en voz alta, hasta que la pequeña salió disparada nuevamente sobre su torso llorando de felicidad. ¿Por que siempre tenía que pasar por esto?- Pero aun no me has contestado mi pregunta: ¿Por qué hay otra escultura en el campo? Pensé que habíamos hablado de esto, no podemos dejar que nos encuentren, Yui-chan- la pequeña niña asintió en confirmación aun ocultando su rostro en su pecho, pero a pesar de que intentaba ocultar sus lagrimas, el podía sentirlas a través de su camisa, era de algodón, no de hierro. Cuando logró tranquilizarse, alzó la vista mirándolo directamente a los ojos- Se lo que dije, Naruto-sama, pero… no se que pasó, un momento estaba durmiendo, y en el otro, mis manos se mueven por si solas construyendo, eso- la pequeña gimió en el miedo, ella tampoco sabía el porque. Los dos apreciaron la estatua construida inconscientemente por Yui, uno lo miraba con miedo, mientras el otro le miraba con incertidumbre, algo estaba seguro de todo esto… no significaban buenas noticias.
Finalmente se decidió por llevarse a la niña consigo, manejándola servicialmente la posó suavemente en su espalda y dejó que ella misma envolviera sus brazos alrededor de su cuello para su comodidad, luego pasó sus manos hacia su espalda, donde tomó las piernas de la pequeña firmemente, y entonces se encaminó pausadamente a través del bosque junto a sus acompañantes peludos y la pequeña niña que había tomado cariño al igual que a Hanabi, las dos eran adorables. Divagó unos minutos caminando al mismo tiempo, ignorando inconscientemente la conversación que sostenían sus Zorros con su "carga" como si se trataran de amigos que se veían a diario, por que así lo eran. Durante su tiempo con Yui había aprendido lo que significaba ser "Un Ejemplo a Seguir" como le decía Kinohu-chan, el la veía como si se tratara de la hermana que nunca tuvo, sin embargo, el poco sabía de los sentimientos que su denominada "Hermana Menor" poseía por el. Después de una semana, se había empeñado en entrenarla tomándose un par de días libres lejos de la Academia, no le importaba después de todo, no habían exámenes y Hinata-chan e Ino-chan se empeñaban en mostrarles sus deberes para que el los copiara, aunque la idea de hacerlo por si mismo era muy tentadora, estos momentos eran desesperados y el requería toda la ayuda posible. No se empeñó mucho en su entrenamiento, simplemente le enseñó lo básico junto a un conjunto de jutsus Rango-D y un Taijutsu fluido centrándose en la flexibilidad que poseía el cuerpo de la niña, le ofreció una formación avanzada para que pueda protegerse ella misma, ya que hoy Kinohu les tenía una sorpresa.
Llegaron por fin hasta el campo de entrenamiento #29, el cual consistía en pequeño prado florado con árboles de Sakura, los cuales particularmente habían sido modificados genéticamente para que florecieran todos los días, era uno de los trabajos del Shodaime después de todo. En medio de pétalos rosados, se encontraba la matriarca Kitsune que crió a sus hijos junto a Naruto y a Yui-chan descansado pacíficamente en el suelo, aspirando el fino olor embriagante que desprendía- Veo que la has traído contigo, eso es bueno ya que tenía algunas cosas que decir, y eso les concierne a "Ambos"- hizo énfasis en la ultima palabra, no se había levantado aun desde el momento en que llegaron, estaba disfrutando mucho la sensación de esos pétalos encima de su cuerpo- Pero antes de que comience con mi noticia, parece que tu tienes algo que decirme… ¿Serias tan amable de…?- el rubio no necesitó mas. Bajando a su seguidora la posicionó en el suelo rosa brillante, la sentó con delicadeza, pero ella al ser liberada salió corriendo junto a los zorros a jugar a las escondidas entre los árboles. Naruto se hizo paso por el prado y llegó hasta la forma semi-durmiente de Kinohu, esta abrió el ojo derecho mostrando su "absoluta atención" provocando un suspiro en el. Los dos no prestaban atención a la pequeña de cabello celeste amontonar los pétalos de Sakura en una montaña o un fuerte, los hijos de la Kitsune estaban haciendo lo mismo- Hace unos momentos estuve con Yui-chan en el escondite nº 3 de esta semana y ha vuelto a construir algo sobre mi- introdujo resumidamente, pero fue interrumpido por la Zorra en su estado durmiente, quien no esperó para llegar al contenido principal del informe- ¿No crees que la noticia esta un poco vieja? ¿Creí que habíamos arreglado el asunto?- parecía que el tiempo en el mundo humano había llevado mucha de su esencia como entidad divina, y también por que solía tomar un poco de Sake, ya estando un poco mas alejada de Kami-sama, además de la maternidad. Un suspiro de frustración se escapo de sus labios- Ya lo se, Kinohu-chan, pero esta vez es diferente, a diferencia de sus construcciones anteriores, esta vez ella lo hizo inconscientemente. Además tengo la sensación de que la escultura es diferente- explicó, provocando que Kinohu arqueara una ceja inquisitivamente.
-¿Diferente como?- preguntó perezosamente mientras se revolcaba en el piso tomando el olor perfumado que desprendía las hojas rosadas de los árboles de Sakura, como le gustaba los lugares pacíficos como estos, le recordaban al paraíso- ¿Recuerdas sobre las profecías que me habías hablado cuando leí la Biblia?- la pequeña mención de la escritura sagrada provocó que la avatar celestial se irguiera de pronto y le diera una mirada inquisitiva- Si, lo recuerdo muy bien. Es algo relacionada con la Biblia, o contigo, o…- entonces se cayó, no era posible, ¿o si?, se supone que había sido enviado nuevamente a la vida para detener a la organización que destruirá el mundo, pero la duda de que hayan aparecido profetas por acciones tomadas por Naruto, ¡Era completamente ridículo! Los ojos de Kinohu se abrieron de par en par- ¡No me digas que…!- pero fue interrumpida antes de que pueda finalizar la oración.
-Es una imagen de mí, representando al arcángel Miguel tras vencer al mal- susurro levemente el rubio portando una mirada lejana, sin notar la expresión asustada de Kinohu cuando esas palabras abandonaron sus labios.
Parpadeó un par de veces extrañada, esto si que no se lo había esperado. En frente de ella se encontraba una chica de largo cabello azul que fluía por su espalda hasta llegar a sus pequeñas rodillas de muñeca, su cabello estaba peinado de tal forma que tuviera un flequillo por encima de sus ojos con unas patillas tan grandes como las suyas, llegando hasta por debajo de su cuello a cada lado de su oreja, y un copete que sobresale por encima de su cabeza, posiblemente un mechón de cabello peinado de esa forma. Tenía unos enormes ojos color turquesa resplandeciendo levemente como si estuvieran dando su propio brillo, debajo de su ojo izquierdo estaba posado simétricamente en su piel bronceada a la perfección, un pequeño lunar, posiblemente de nacimiento o por exposición solar. La pregunta recae: ¿Por qué debería de estar extrañada? Bueno, tenía una respuesta en la ropa que utilizaba, se trataba de una camisa blanca con bordes celestes y una línea roja en medio del borde, las solapas de la camisa eran celestes, al igual que los bordes, había una línea carmesí en medio, un pequeño moño rosa mantenía la camisa unida. Una falda celeste mantenía lo que parecía ser cubierta su intimidad, no era muy larga, llegaba 8 cm. por encima de las rodillas, y por ultimo, una clase de sandalias ninja, solo que estas eran mas bien unos mocasines marrón los cuales junto a unas panty-medias mantenían sus piernas protegidos. En sus dos piernas estaba amarrado un porta Kunai, parecía estar lista para la acción. Su ceja se torció un poco, reconociendo perfectamente el traje de marinerito que llevaba orgullosamente puesto, lo vendían en una de esas tiendas "sucias" que algunas personas como ella y algunos que otros enajenados conocían. Era un traje para aumentar la excitación y así el coito sea mucho mas placentero… bueno, eso era lo que decía las instrucciones.
Para Hanabi Hyuga, estar a cargo de mostrar la Academia ninja a la nueva estudiante la había tomado por sorpresa, bueno, no es que ella lo hubiera aceptado, aun no daba respuesta alguna, mas concretamente que admitiera si su cerebro aun funcionaba. Después de que la habían elegido como "voluntaria" para el trabajo se había quedado paralizada, parpadeo un par de veces mas, aturdida, pero aun sin moverse, la instructora Kimidori se había cansado de preguntar por su estado de salud, así que envió a la chica nueva para que se llevara a la hija menor de Hiashi fuera de aquí. No hubo mucho forcejeo, la chica nueva tenía una gran fuerza, la suficiente como para arrastrarla fuera del aula. Bueno. Pensó de forma conformista, menos preguntas a las cual contestar. Un suspiro de alivio se escapó de su garganta, a ella no le gustaba mucho la presencia de la princesa menor Hyuga, no era por su actitud arrogante, no, ella tenía alumnas del clan Uchiha antes de la masacre, sabía como era, tampoco era la controversia con los clanes, no…. mas bien las extrañas preguntas que le había estado haciendo hace unos meses… mas concretamente sobre las relaciones románticas o sexuales. Odiaba dar las charlas.
Kimidori se estremeció interiormente al recordar la pregunta sobre la procedencia de los bebes.
El era un vengador, eso era, nada más. Ya no amaba, ahora odiaba, su único propósito en esta vida era la de complacer su retorcido y oscuro destino de venganza sangrienta. Ya no importaba complacer el deseo de sus padres por ser un verdadero jefe del clan, ya no importaba complacer a su club de fan's en la academia, ya no le importaba quien era su superior, Hokage o Genin, le daba igual. Lentamente los sentimientos de amor y compasión abandonaron su mente, dejando atrás solo el inmensurable deseo de venganza, ahora viviría para eso. Admiró con frialdad, las mismas manos que hace unas semanas estaban bañadas con la sangre de su propia familia, muerta, por las manos de su "Ni-san". Una mueca de dolor apareció en su rostro, recordando "vividamente" los acontecimientos recientes, enlazándolo con los buenos recuerdos que tuvo junto a su familia. Por extraño que parezca, Itachi solo es un fino recuerdo de lo que era antes… ahora que ya conocía su verdadero rostro, la imagen de su "hermano mayor" como si fuera por arte de magia, si le preguntan sobre el, no sabría que contestar, solo aumentarían su odio contra el y su memoria se ennegrecería cada vez mas rápido. Sus manos bañadas con la sangre de su familia aparecieron cuando parpadeo, pero tal como aparecieron, se fueron, dejando tras de si el recuerdo fino de esa noche, viviendo en sus sueños el asesinato de sus padres por 72 horas seguidas, aun recordaba con horror los sucesos sangrientos que sucedieron en el clan Uchiha. Sin embargo, ignorante a su alrededor, ni siquiera prestó atención a los comentarios de los doctores, enfermeras y Shinobis que se habían encontrado presentes al rescatarlo de su hogar, bañado de la sangre de los mártires de su propio clan y lagrimas de dolor que se escapaban desde la comisura de sus ojos. No se dio cuenta que nuevamente se había puesto a llorar.
Madre…
Padre…
Sus ojos se cerraron y sus manos agarraron las hojas de su cama con fuerza, provocando que la sangre se amontonara en la punta de sus dedos. La imagen monótona de Itachi con su katana en alto se materializó en su mente como su siguiente presa, había olvidado sus ambiciones anteriores, había olvidado sus sueños, había olvidado su niñez… ahora, el había adquirido un objetivo, algo que lo impulsará a un destino de gloria y honorífico, sin saber de la mala elección que acababa de hacer. El brillo característico en sus ojos se desvaneció por completo, mostrando unos completamente fríos, sin una pizca de emoción alguna. Una sonrisa se inmiscuyó en su rostro, viéndose a si mismo a través del espejo que estaba a pocos metros en frente de el, era el mismo, solo que con unos cuantos años mas, una sonrisa arrogante posada en su cara bañada con la sangre de su hermano vistiendo una túnica negra con nubes rojas, el podía verlo… ¡Podía verlo! Su sonrisa aumentó aun más, dejando escapar una pequeña risa de satisfacción, la cual poco a poco comenzó a aumentar hasta que se convirtió en una estruendosa carcajada de locura. Cuando abrió los ojos nuevamente vio con sorpresa, que estos eran de color carmesí como la sangre y una solitaria coma en cada ojo… lo había hecho… no pudo ocultar su emoción, rió, se rió con fuerza. No solo había conseguido algo que a su hermano ya tenía, si no que a partir de ahora avanzaría pasos agigantados hacia su destino de venganza y posterior traición a su tierra natal.
La puerta se abrió de repente, sorprendiéndolo, esto provocó dos cosas simultáneamente, nº 1, Su estruendosa risa paró abruptamente, nº 2 Su Sharinga se desactivó. Ahí en el umbral de la puerta se encontraba un preocupado Sarutobi, junto a la enfermera que se encargaba de monitorear su salud y unos Anbu-Guardaespaldas con mascaras de animales. Pero no prestó atención a eso, se miró nuevamente al espejo y se dio cuenta con sorpresa entusiasta, de que su Doujutsu se había desactivado al haberse asustado. Intentó activarlo otra vez ingresando chakra en sus ojos. Con una sonrisa descubrió que perfectamente sus ojos eran… ¡¿Iguales?! ¡Espera! ¿Qué paso con su Sharingan?... volvió a ingresar más chakra a sus ojos, y cual fue su sorpresa al ver que no había ningún cambio perceptivo, solo unos oscuros ojos color azabache sin brillo. Los visitantes se precipitaron a el en busca de posibles heridas o traumas, pero Sasuke no los tomo en cuenta, su cara quedó en blanco, intentando procesar lo que había ocurrido hasta ahora. La cosa estaba un poco confusa…
1º- Sus padres murieron en manos de Itachi en frente de sus ojos.
2º- El perdió toda emoción positiva de su cuerpo y mente, dejando tras de si el odio y rencor que estaba creando.
3º- Juró venganza contra la persona que el consideraba "Hermano".
4º- Se volvió loco y activó su tan preciada línea de sangre, viendo la muerte de Itachi una y otra vez en sus propias manos.
5º- La puerta se abrió de repente, asustándolo y desactivando su Sharingan… sellándolo nuevamente, quitándole el privilegio de robar las técnicas de los patéticos Shinobi's de Konoha.
Asintió afirmativamente, dando a entender que ahora comprendía mucho mejor la situación que antes, había perdido el Sharingan, eso era lo más importante de todo, había perdido la posibilidad de acercarse más rápido a su venganza sangrienta contra el asesino del clan Uchiha, lo había perdido todo… y no obtuvo nada a cambio. No tenía absolutamente nada.
Un enorme aullido agónico azotó a la aldea de Konoha rompiendo la armonía de esta.
…Las cosas se están complicando…
Hola!!
Soy fullme desde la comodidad de mi habitación, entregándoles la continuación tan esperada del fic "Naruto Uzumaki no Oni-Tenshi", sinceramente este fue uno de los capítulos mas complicados y molestos que me tarde en escribir ya que se suponía que debía de estar listo la semana pasada. También el hecho de que hay partes aburridas que no me gustaron escribir, espero que esto no arruine mi popularidad -_-. Arcángel Guerrero si estas leyendo esto, espero que no estés enojado conmigo sobre lo del capitulo anterior, si tiene algo de tu esencia en el enfrentamiento entre Naruto e Itachi o quizás cuando la Uchiha esta escapando. Pero solo me basé en pequeñas partes para que no quede tan enredado como yo lo había pensado… espero que no estés enojado.
Cambiando el tema, en el próximo capitulo se mostrará el destino religioso de Itachi al encontrarse cara a cara con un "Tenshi" y su unión a Akatsuki. También mostraré la llegada de los exámenes Genin, no daré mas detalles… para dejarlos en suspenso.
Ya que nadie dio una razón valida para ingresar a Ayame al Harem, no se si hacerlo, aunque estuve tentado a hacerlo cuando alguien dijo "Ramen gratis", eso casi sonó razonable, casi. Y ya que me lo pensé de muchas formas, ingresaré a Karin al Harem ahora que se sabe su pasado, no será tan difícil.
No habrá lemon hasta dentro de 2 o 4 capítulos, así que esperen… ¡¡Y no me rompan las bolas!!
-Encuesta-
¿Quieren que haya mas ataques hacia Sasuke? Y también, ¿Debería de hacer que Naruto sea mas chistoso?
Nos Vemos!!!
