Disclaimer: Shingeki mo Kughem no me pertenece. (El ataque de los Kuheeem) Shingeki no Kyojin no me pertenece. :3
Capítulo 5: Poco a poco, vienen las consecuencias.
Es la cuarta noche que paso en el hotel, y es una maravilla.
Levi luego de haberse lavado los dientes, volvió al comedor, encontrándose al castaño aún tendido en el sofá y al parecer estaba dormido, así que mejor lo cargó hasta su habitación con suavidad, esperando no haberlo despertado. Lo recostó en la cama y terminó por cubrirlo con las sabanas, para luego retirarse y apagar las luces. Al salir encontró la tarjeta llave del apartamento tirada en el suelo, lo primero que se preguntó fue si el mocoso habría tratado de escapar, pero su auto-respuesta no fue muy complaciente...
El mocoso te quiere.
No, ni en un millón de años se enamoraría de un niño como lo era Eren, bastante niño para su edad a decir verdad. Su mente comenzó a divagar en varias dudas que no tenían respuesta, y eso era lo que más le fastidiaba. No quería comprender porque tenía al mocoso ahí como si fuera un rehén, cuando en realidad solo era un placer con patas para él.
A lo largo de su vida, nunca dejó que alguien se apoderara de su corazón.
Ahora quizás era él quien tenía que tomar una decisión, cuando quizás el castaño ya lo hizo, pero no pensó en la persona que había a su alrededor o detrás suya.
Mocoso inepto.
Lo único que quería era lanzarse por un puente, que una orda de tiburones se lo tragara, pero no hizo más que colocarse la camisa y guardar la tarjeta en el bolsillo trasero de su pantalón.
Debía pensar rápido, aún que no requería mucha meditación.
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Se sentía fatigado, y lo peor de todo es que no sabía donde se encontraba, hasta que una luz llegó a sus ojos, impidiéndole abrirlos por completo hasta que al hacerlo, vio el torso desnudo del azabache.
¿Qué estaba sucediendo?
Estiró un poco su mano para alcanzar la camisa que caía por esos pálidos hombros, pero al momento de hacerlo sintió su mano arder, como si estuviera tocando el propio fuego. Esto le asustó bastante. De su frente comenzaron a caer gotas de sudor provenientes del nerviosismo y desesperación, no comprendía que estaba sucediendo aún. Siento tenaz, estiró ambos brazos y al pasarlos por el torso desnudo, sintió como su piel se quemaba, ardía. El miedo comenzó a subir a niveles catastróficos, mientras éste cuerpo seguía acercándose al suyo propio, aplastandolo y haciendo que toda su piel se comenzara a arder. Soltó un grito por auxilio, pero su voz no salía de sus cuerdas vocales.
Sus ojos se abrieron de una forma desproporcionada.
Había sido una pesadilla.
¿Qué mierda había sido eso?
Pasó su brazo por su frente creyendo que tendría fiebre, y lo único que encontró fue su cuerpo frío, más frío de lo normal. Un suspiro pasó por sus labios antes de acomodar sus cabellos castaños, al hacer esto notó que no se había bañado y el sudor había dejado su cabello reseco. No le molestaba, pero quizás al mayor si.
Con bastante pesar se irguió, quedando sentado sobre la cama de modo que pudiera estirar sus pies y alcanzar el suelo. Siendo sigiloso caminó hasta la puerta de la habitación, no sin antes echar una mirada por el pequeño espacio que había y le daba una vista panorámica del comedor. No había nadie, así que con mayor seguridad se dispuso a salir, no llevaba más de cinco pasos cuando sintió un olor a cigarro invadir su nariz. Levi estaba fumando en el balcón. Agradecía que éste estuviera de espaldas, y siendo bastante cuidadoso emprendió su camino nuevamente hacía el cuarto de baño. Al llegar abrió la puerta y la cerró con suma lentitud, evitando el menor ruido posible, con esa misión cumplida, solo dejó correr el agua caliente y a esperar.
Metiendo una mano antes de meter su cuerpo completo al agua, confirmó que estaba lo necesariamente caliente. Sin tener nada de que despojarse, metió un pie primero, luego el otro, su cuerpo, y finalmente sus brazos, haciendo que el agua le llegara aproximadamente por debajo de los hombros.
Un suspiro de satisfacción escapó de sus labios por unos segundos, se sentía realmente agradable poder bañarse de forma tranquila. Echando su cabeza un poco hacía atrás, se relajó de forma en que sus ojos se cerraron solos. Era una maravilla.
—¿Como estarán todos allá?— Murmuró para si mismo. Tenía cierta duda de que estaría sucediendo en las oficinas de Hanji en su ausencia, esto podían considerarse vacaciones, ya que aún no cumplía con su trabajo.
—Dios, Hanji me matará si no vuelvo con algo de información...— Regresó a su postura inicial, llevándose una mano al rostro demostrando decepción hacía su propia persona. Debía idear un plan rápido.
Salió de la cómoda bañera, tomando una toalla para secarse un poco, aún que no pudo evitar temblar por la baja temperatura que abarcaba el lugar. Apresurando su acción, se dio cuenta al final que no había nada de ropa para ponerse, hasta que recordó la ropa que le había comprando Levi. Usando la misma toalla con la que se secó, rodeó su cintura y realizando los mismo movimientos sigilosos de antes, se movilizó hasta la habitación del mayor. Al parecer, éste había salido a comprar más cigarros, porque en el basurero estaba un paquete vacío.
Si el no está, puedes cumplir tu trabajo e irte.
Imposible. Si robaba la información probablemente el azabache se daría cuenta y lo encerraría para hacerle quizás que clase de tipos de torturas. Preferiría esperar, aún que se preguntaba a si mismo porque temía tanto, y su respuesta fue respondida al recordar lo que le había mencionado Hanji antes de irse.
"Él es un hombre inteligente".
Vaya hijo de puta. Su inteligencia se demostraba en lo sutil que era para completar asuntos sin perder mucho y ganar bastante. Eso era lo que estaba haciendo con él, no perdería mucho si es que lo dejaba ir por las buenas, pero ganó unas buenas cesiones de sexo.
Aún así, batallaba consigo mismo por el pasar de las situaciones.
Había perdido su virginidad con él, eso lo hacía sentir especial, pero para el mayor no era así, o al menos esperaba que fuera lo contrario, aún que dudaba de si estuviera a la altura del azabache. Además, su vida no le permitiría tener una vida amorosa, una mierda de vida.
Unas lagrimas escaparon de sus orbes que se habían mantenido verdes por ahora. Esas lagrimas tenían un leve sabor de rabia y pena juntas. Era de las pocas veces que lloraba, la última fue cuando sus padres murieron, hace años.
No era momento de llorar, debía tomar las riendas de la situación y enfrentarlo, no había de otra.
Quizás había terminado queriendo al mayor, ¿Pero que clase de amor era? No lo sabía y no lo comprendía, era complejo. Resignado a dejar de pensar en todo eso, limpió sus lagrimas con la toalla a mano que tenía y entró a la habitación, acercándose a las bolsas con un gran contenido de ropa, buscando algo que sea de su gusto.
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Los cigarros habían cesado sin que él se diera cuenta, esto lo molestó en medio de su relajación. Lanzando un quejido, tomó el paquete de cigarrillos y lo dejó en el bote de basura. Usando su tarjeta llave, abrió la puerta y caminó hasta un negocio que había cerca del edificio, específicamente en la calle de al frente. Sacando varios billetes de su bolsillo, pagó uno de los cigarros más costosos del zona. Tenía mucho dinero, así que no le importó demasiado.
Sin poder aguantar las ganas de fumarse uno, se alejó unos cinco pasos de la entrada del edificio y se dispuso a fumar ahí en la calle, apoyado de la pared de una casa que albergaba al lado. Sacó su encendedor y y lo prendió mientras no sujetaba con la boca, específicamente sus labios. Luego de prenderlo, dejó que su cuerpo hiciera todo el trabajo, terminando por exhalar el humo. Su paz se vio interrumpida al ver a una joven pelinegra caminar con mucha prisa y su ceño fruncido, por un momento se le hizo familiar pero desechó la idea de inmediato.
Después de terminar con el primero cigarro, dejó los demás para fumarlos arriba en la azotea, aprovechando la brisa que corría a esas horas de la tarde. Caminó hasta el ascensor, en donde entró y presionó el botón con el número de su piso, esperando pacientemente a que la puerta del elevador se abriera. Deteniéndose en el cuarto piso, salió y notó un gran escándalo frente a su puerta, no era nada más y nada menos que la pelinegra que había visto hace un rato en la calle. Usando su gesto más "mortal", se acercó a pasos pesados hasta donde se estaba efectuando la escena, lo peor es que al estar al lado de la joven, ésta no detuvo su escándalo. Eso le hizo enfadar más.
Carraspeó un poco su garganta, haciendo que la chica le pusiera atención.
—Disculpa, ¿Qué es todo este espectáculo?— Lamentablemente por su estatura, no la pudo intimidar demasiado. Ambos poseían cargas de frialdad de altos niveles, era una lucha de miradas, ¿Quien tenía la mirada más asesina?
—Eren está aquí, necesito verlo.— Harta de no lograr que nadie saliera del apartamento, agarró a patadas la puerta, patadas que podían matar a alguien por su fuerza.
—Creo que debes ser retrasada o extranjera, pero estás puertas están reforzadas por dentro de un material inquebrantable, de forma que no puedes tirarla abajo, y solo la puedes abrir con esto.— Alzó la tarjeta de su bolsillo, enseñándosela a la chica que ahora dejaba ver sus rasgos asiáticos.
—¡Maldito, dámela!— Absteniéndose a las consecuencias, intentó arrebatarle la tarjeta de sus manos a Levi, pero solo recibió un dolor en el estomago, provocado por una patada en esa zona por parte del azabache. Será una mujer, y no tendría compasión por eso.
—Hijo de p...—
—Si quieres ver a Eren, mantén tu boca callada.— La asiática inclinó un poco su cabeza, dando a entender que aceptaba la condición. Levi al notar su "sumisión", pasó la tarjeta por la maquina que verificaba el código correcto, y quitó el seguro a la puerta, dejándola abierta para su paso.
Entró siendo seguido por la azabachada, cerrando la puerta detrás de ellos. Lo que encontraron los dejó un poco consternados. Habían varios paquetes de condones regados por el piso, más un liquido transparente de dudosa procedencia, y siguiendo este camino, dieron con el paradero del castaño. Estaba sentado frente a la televisión en el sofá, con un leve sonrojo en sus mejillas mientras pasaba sus dedos de forma lasciva por el control remoto. Giró su mirada hacía las personas que lo observaron por unos segundos.
—Bienvenidos.— Sonrió con una pizca de lujuria.
Sus ojos estaban de color ámbar.
—Maldito enano...— Estaba a punto de sacar un arma del bolso que cargaba, pero fue detenida por el mismo azabache que había notado su movimiento.
—Llévate al mocoso.— Hastiado, caminó hacía su habitación, pero una voz lo detuvo.
—Levi... No.— Detuvo su andar y miró al castaño, sus ojos habían vuelto a su color natural.
—No... ¿Qué?— Por dentro, sintió una leve molestia.
—No me iré.— Frunció un poco el ceño, primera vez que veía al menor "molesto".
—¿Qué mierda estás diciendo Eren? Hanji y los demás te estamos esperando.— Si esto fuera una serie animada, la muchacha tendría una vena marcada en su frente por la rabia que sentía.
—Entonces que esperen o se olviden de mi.— Esta vez dirigió su mirada hacía ella, enfrentándola. —No volveré...
La tensión se sentía en el aire, y de una forma bastante pesada.
—Esta bien...— Había bajado su mirada, haciéndola ver más lúgubre.
Pero abstente a las consecuencias.
CHAN CHAN CHAAN. (?)
Notas finales y sensuales: Que rico se siente actualizar luego (?) Es que llegaron taaantos reviews, sinceramente me sorprendí. xD Creí que por ser tan cortito no tendría mucha atención, pero al parecer quedaron con gusto de más (?) y aquí tienen uvu Espero les guste, poco a poco la situación cambiará un poco, e intentaré que termine bien. :I A decir verdad no quiero que termine mal, así que los papeles se cambiaran un poco luego de que me dieron a conocer que no les gusta el Jeaneren, gracias por dar su opinión. ;3
Y muchas muchas muchas gracias por los reviews, favs y follows. :D Me motivan a escribir como lo he hecho ahora 3 (Además de la inspiración)
Hasta pront!
Aoi.
