Santana se estiró, bostezando mientras el sol se escondía a su alrededor. Normalmente, Quinn y Rachel eran las primeras en despertarse, pero de nuevo estaban dormidas cuando ella y Brittany salieron de la tienda.

Se acercó a la otra tienda, bajando la cremallera y metiendo su cabeza dentro. Su nariz se arrugo ante el olor que provenía de allí. Había una botella de vodka abierta, con los contenidos de éstas en el suelo de la tienda. Apestaba.

"Me cago en la puta, ¿En serio?" Preguntó a las dormilonas, más molesta aún cuando las chicas no se movieron. Metió su pierna, dándoles una patada a cada una. "¡Levantad, alcoholicas! Nos hemos de ir. ¡Ah, y gracias por compartir el alcohol, estúpidas!"

Volvió a su tienda que Brittany ya estaba desmontando, frotándose la nunca cansadamente.

"No pasa nada, conduzco yo" Sonrió Brittany, y Santa se la devolvió suavemente.

"Esa de ahí" Santana señaló a una gasolinera al lado de la autopista. Era la única que habían visto abierta desde que dejaron el último pueblo hacía unos cuantos quilómetros.

Brittany puso el intermitente, cambiando la dirección y parándose en uno de los extractores.

Detrás, Rachel respiró hondo.

"Me gustaría ser la que atraca, si me dejáis"

Santana tenía la pistola preparada, deteniéndose para mirar a la chica de detrás-

"¿Estás segura?"

Sí, pensó Rachel, lo estaba.

"Creo que las responsabilidades deberían repartirse equilibradamente, y de momento vosotras tres habéis conseguido poner vuestras vidas en peligro. Y la mía, pero no en la misma condición. Así que propongo que me acompañe Brittany dentro del establecimiento mientras Santana y Quinn preparan el coche y vigilan"

Quinn frunció el ceño al igual que Santana, que además, abría la boca para protestar.

"Rachel, creo que llegados a este punto, sería mucho mejor si las que contamos con experiencia…"

"Quinn, aunque aprecio la intención debo protestar por la falta de lógica en tu frase. No teníais experiencia la primera vez, y si nunca me permitís la oportunidad, nunca voy a tener conocimientos de ésta. A parte, me siento totalmente segura teniéndote a ti vigilándome y estoy segura que Brittany también con Santana"

Brittany asintió entusiásticamente, acariciando la mano de Santana.

"San nunca dejaría que alguien me hiciera daño"

Quinn estaba tocada. Rachel se sentía lo suficientemente segura para que ella cuidase de la diva. Pero, ¿compararlo con la protección que Santana daba a Brittany?

Era raro porque estaba bastante segura que nadie había confiado en ella tanto como la morena.

"Vale"

"¿Estás segura?" Preguntó Santana a la chica de su lado, sintiendo esa maldita sensación en su corazón otra vez. ¿Ahora mismo? No estaba feliz.

"Confía en mi" Sentenció Brittany sonriendo.

Santana espero a que las chicas salieran del coche para poner los ojos en blanco. Si Brittany usaba esa frase cada vez que quería arriesgar su vida, Santana estaba a tres atracos de tener un ataque al corazón.

Quinn llenó el depósito de gasolina con una pistola metida en la cintura de sus pantalones mientras Santana mantenía sus ojos en la autopista.

No habían planeado un sistema de señales. Santana iba a disparar a cualquiera que apareciera. Aunque no les hubiera dicho esto a las otras.

Quinn se volvió a meter en el coche, mirando el lado opuesto de la autopista que la otra chica estaba mirando. Se acabaron los pueblos, solamente negocios en medio de la autopista a mitad de la noche.

"Así que… te estás volviendo muy atenta con el troll" Murmuró Santana, arma en su regazo y ojos intercambiando la autopista y la gasolinera, donde podía ver a Brittany moverse rápidamente por la tienda mientras Rachel apuntaba con la escopeta al dependiente.

Esto era muy mala idea. El arma era casi igual de grande que la enana. ¿Quién le tendría miedo? Santana debería estar ahí dentro. Era, como, lógico. Era la peor de las cuatro, y después de que la gnoma saliera de ahí, esa sería la última vez que lo hacía. Ella debería ser la que estaba ahí dentro amenazando al dependiente, porque, primero de todo, ella era tremenda haciendo eso y segundo, sentarse aquí esperando le estaba dando serios dolores de pecho.

"Santana…" Quinn suspiró, porque ahora no tocaba.

"Sólo lo digo, Q. A ver, no te culpo. Me pegaría al primer cuerpo disponible si Britts no estuviera aquí." Santana se encogió de hombros, mordiéndose las mejillas para evitar sonreír cuando escuchó a la chica de detrás soltar un bufido.

"No es eso. Somos amigas, no es para tanto"

"Oh, pues discrepo, señorita. Creo recordar un verano entero que lo pasamos criticando al troll. ¿Cómo la llamaste, Q? ¿Un puto completo desperdicio de espacio? Parece que no estás desperdiciando un puto espacio ahora."

Quinn puso los ojos en blanco. "Creo que los repetidos orgasmos afectan a tu cerebro, S. No hables de lo que no tienes ni idea"

"¿No tengo ni idea?" Respondió fácilmente, mirando la reacción de la otra chica por el espejo y aún así controlando la autopista.

"No, ni idea. No todo el mundo se folla a su mejor amiga" Quinn se estremeció al escuchar las palabras que salieron de sus labios.

Santana sonrió triunfantemente.

"¿Así que sois mejores amigas?"

"Yo… Mira, no es que haya nadie más. Especialmente desde que tú y Brittany desaparecéis cada vez que detenemos el coche."

Quinn se alegraba por ellas, de verdad. Pero no podía negar que el verano que pasaron las tres había estado genial. Se sintió incluida. Y aún se sentía así, pero mucho menos.

Santana miró a la tienda, preguntándose por qué tardaban tanto. Ahora Rachel tenía el arma apuntando al suelo y se estaba riendo de algo que el dependiente les decía. ¿Qué coño?

"Espera, ¿Qué esta haciendo?"

Quinn se mordía el labio, sintiéndose extrañamente defensora de su nueva amistad. Una sensación fuerte la invadió cuando vio que el centro de sus pensamientos se reía de algo que la dependienta le decía. ¿Estaba flirteando?

"Quizá…" Empezó despacio. "¿Es algún tipo de táctica?"

"¿Cuál? ¿Robar a alguien amablemente?" Santana se burló, abriendo la boca en sorpresa cuando Brittany apareció, gesticulando y riéndose con la dependienta.

"Pensandolo otra vez… No creo que fuera una buena idea emparejarlas" Porque ahora parecía que las dos estuvieran flirteando: riendo, jugando con su pelo y pareciendo halagadas por algo.

Santana gruñó.

"Voy a entrar"

Quinn casi la detiene, pero entonces Rachel dio un paso y se inclinó en el mostrador, escribiendo algo que parecía… pero eso no tenía sentido. Dejaron sus teléfonos en Lima, Rachel ni siquiera era lesbiana y la dependienta era definitivamente una mujer, y…

¿y por qué cojones Rachel le estaba dando su número?

"Puedo quedarme el arma si quieres" Brittany tenía la tercera arma en su bolsillo, dejando las manos libres con tan solo una bolsa para así poder coger toda la comida y cosas que necesitaban. Ya que Rachel era vegetariana, pensó que debería ser ella la que cogiera la comida que quisiera.

"Admito que es un poco más pesada de lo que me había pensado" Dijo Rachel, llevándosela a su hombro mientras Brittany abría la puerta para ella. "Pero lo puedo hacer"

No dispararía a nadie. Ni siquiera sabía cómo, y esperó que su sonrisa fuera igual de efectiva que el arma en sus manos.

Hubiese preferido hacerlo sin el arma, pero estaba segura que las otras chicas no le dejarían salir del coche si rechazaba armarse. Aparte, las pistolas eran horrorosas, pero la responsabilidad del acto no estaba en el arma, sino en la persona que la sostenía.

"Primero de todo, discúlpame por lo que voy a hacer, aunque debes entender que nos hemos quedado sin comida y hacemos esto porque es estrictamente necesario" Empezó Rachel, acercándose al mostrador mientras Brittany empezaba a rellenar la bolsa que trajo. "Simplemente pido que nos permitas hacerlo sin hacernos daño, y nosotras te responderemos con la misma amabilidad"

Rachel apuntó la escopeta a la chica detrás del mostrador, con el pelo rosa y un aro en la nariz, sonriendo tan amablemente como podía.

La chica tan solo la miraba con la boca abierta.

"Por favor, levanta las manos de manera que pueda asegurarme que cumples con mi petición"

La chica las levanto rápidamente, aunque primero fueron a su boca.

"¡Eres tú!" Las manos volando al aire mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. "¡Oh, Dios mío, Oh Dios mío!"

Bueno, eso dio un respiro a Rachel. Había asumido que reconocerlas acarreaba miedo o furia o incluso disgusto. ¿Pero esto? Quizá la chica la había visto actuar alguna vez y por eso la reconocía.

"Sí, soy yo. ¿Quién crees que soy?" Rachel se acercó un poco más, mirando al coche y viendo como dos caras la miraban a ella.

"¡Faberritana!" Exclamó la chica y las cejas de Rachel se alzaron de golpe.

Bueno, no debería sentirse demasiado decepcionada ya que estaban a la fuga por hechos desagradables. Pero por un momento, la sensación de adoración de esta extraña la atrapó en la vida que dejó atrás.

"Me temo que te confundes de persona" Suspiró Rachel, mirando a Brittany y notando que la chica estaba mirando las etiquetas de los productos y que estaba llenando la bolsa con golosinas y chocolate. "Brittany, asegurate de coger comida de verdad junto con los productos que prefieras"

"¡Hostia puta! ¡Sois vosotras de verdad! ¡Joder! ¡Soy como, vuestra fan número uno!"

Rachel frunció el ceño, preguntándose de qué hablaba esta chica.

"No estoy muy segura de lo que hablas pero… ¿Este Faberrloquesea es algún grupo de música?"

La chica torció la cabeza y frunció el ceño hasta que su expresión cambió.

"¿Ni siquiera lo sabéis?"

A estas alturas, Brittany había empezado a prestar atención a la conversación ya que era muy diferente de la que Santana tuvo con el otro dependiente. ¿Dónde estaban los gritos?

"¿El qué?" Rachel volvió a dar un paso hacia delante, manteniendo el arma levantada.

La chica con el pelo rosa seguía riendo, pareciendo vibrar de emoción.

"¡Hostia puta tío, ni siquiera sabéis… Os apoyo tías! ¡Todos lo hacemos! ¡Triple F, tías!"

Rachel empezó a preguntarse si la chica tenía algún problema mental. Vale, alguien apuntándote a la cara, sonriente o no, era suficiente para causar el pánico a alguien. Este chica estaba completamente exuberante.

"Ya veo… Bueno, tan solo cogeremos lo que necesitamos y te dejaremos a ti y a… tu asunto este de Triple F…"

"¡Vosotras sois Faberritana! ¡Fabray, Berry, Brittany, Santana! ¡Faberritana!"

Rachel dejó caer el arma ligeramente porque… ¿Qué?

"¿Perdón? No…"

"¡Tía, habéis creado un puto club de fans y yo estoy en él! ¡y ahora me estáis atracando! ¡Esto es demasiado, esto es…! ¡todo el mundo va a estar súper celoso!"

Lentamente, todo empezó a cobrar sentido en la mente de Rachel. Bajó el arma completamente mientras que rompía a reír.

"No puedes ir en serio" Empezó, sonriendo cuando la chica asintió desmesuradamente.

"¡Oh, vamos! ¡Tenéis que saberlo! ¡Sale en todas las notícias! ¡E internet! Y…" la chica paró. "Y vosotras ni tenéis ni idea"

Brittany se levantó de su posición de cuclillas delante del refrigerador caminando lentamente hacia el mostrador.

"¿Tenemos fans?"

"Eso es imposible. Estamos cometiendo actos completamente detestables y…" Pero Rachel seguía sonriendo porque nunca antes había conocido a una fan. Vale, había planeado un futuro lleno de ellos, pero eso era cuando creía que su voz sería la que le haría famosa.

"¡Os estáis encarando a los hombres! ¡Es impresionante! ¡Sois como guerreras lesbianas!"

Brittany rio deliciosamente mientras que Rachel frunció el ceño.

"No soy lesbiana…" Empezó.

"¡Hay cientos de nosotros peleando por vuestra causa! ¡Triple F! ¡Faberritana Freedom Fighters! ¿Puedo tener vuestro autografo?"

Bueno, ahí estaba. Su primer autografo. El momento que había estado esperando desde que nació. Si creían que era lesbiana, pues que así fuera. Lesbiana o hetero, ¿Qué mas daba? ¡La adoraban!

Se acercó al mostrador, dejando el arma al suelo y cogiendo un boligrafo de al lado del contador y cogiendo también un papel. Lo miró, pensando qué debería decir su primer autógrafo. Por supuesto que había pensado en ello desde hacía años, pero antes decía: 'Gracias por tu apoyo y reconocimiento de mi talento. Tu estrella dorada, Rachel Berry' y ahora, bueno, no era exactamente apropiado.

"Es agradable conocer a alguien que nos apoya" Dijo Brittany felizmente, gesticulando para que la chica bajara sus brazos. "¡Y que en general sea amable! ¿cómo te llamas?"

"Fresa, pero me llaman Fresi. ¡No me puedo creer que seas Brittany!"

Brittany pestañeó. "Tu nombre es totalmente mi sabor favorito"

Rachel se decidió. 'Gracias por tu apoyo y reconocimiento de nuestra causa. Tu estrella dorada y amiga, Rachel'. Asintió para ella misma y entregó el papel a la chica, que lo cogió y lo apretó contra su pecho.

"¿Y el tuyo?" Preguntó a Brittany que asintió felizmente y se acercó al mostrador.

"¿Qué coño está pasando aquí? Levant alas putas manos ¡zorra! ¡Aléjate de mi novia!" Santana entró directamente hacia el mostrador con el arma alzada mientras que Fresi la miraba como si estuviera a punto de desmayarse.

"Santana Lopez" Susurró.

"¿No me has escuchado friki del pelo rubio? ¡Levanta las putas manos! Brittany, David el gnomo, alejaros del mostrador y dejadme hacer eso. Juro por Dios, esto es un puto…"

Fresi levantó sus manos otra vez, mientras que Rachel y Brittany empezaron a hablar a la vez.

"San, no, ¡es de las buenas!"

"Santana, ¡es nuestra fan!"

Santana miró a la chica, entonces frunció el ceño ligeramente.

"¿Qué? Meteros en el…"

"¡Eres mi favorita!" Dijo la chica, ojos abiertos como platos y respirando fuertemente. "Te quiero"

Santana entrecerró los ojos, su mente luchando por averiguar qué coño estaba pasando. La última vez una zorra había sacado una escopeta y antes de eso el tío casi se mea encima del miedo. ¿Pero esto?

"Que alguien me explique esto. Ahora" Empezó Santana, antes de levantar un dedo. Arma aún apuntando a la chica. "Borra eso. Berry cállate. Britts, ¿Qué le pasa a esta?"

Brittany sonrió, ansiosa por hacerle saber a Santana lo que estaba pasando.

"San, tenemos un club de fans, y esta chica esta en él. Se hacen llamar las Triple F y creen que las lesbianas son geniales"

Santana pestañeó.

"Soy tu mayor fan" Susurró Fresi, ojos pegados al cuerpo de Santana.

Bueno, eso tenía sentido. Reconoció la mirada de apreciación en cuanto la vio y obviamente era su favorita. Era una malota y era tremenda.

Se encogió de hombros sonriendo y dejo caer el arma.

"¿Así que nos podemos llevar lo que queramos?" Santana indicó a Rachel que cogiera los productos, cosa que cumplió sin protestar mucho. ¿Santana era la favorita? Bueno, eso no encajaba. Vale, podia apreciar que en el departamento de lesbiana rebelde con pistola, Santana naturalmente era quién mandaba, pero tenía que averiguar alguna manera de mostrar su talento natural a este fan club. Había nacido para ser la favorita.

Brittany firmó su nombre al lado del de Rachel, entregándolo y cogiendo más bolsas antes de guiñar un ojo a Fresi y murmurar "¡También es mi favorita!", para luego unirse a la chica pequeña y ayudarla a conseguir el resto de cosas.

"Podéis tener lo que queráis" Replicó Fresi, lamiéndose los labios ligeramente y dando a Santana una mordaz mirada.

Santana se pasó la lengua por sus dientes, evaluando a la chica de delante suyo.

"Bueno, no puedo decir que no estoy halagada. Estás bastante buena, pero" Se apoyó en el mostrador, admirando el arma en sus manos y sintiendo los ojos de la chica encima de ella. "Britts está ahí. Cariño, lo siento, pero no hay comparación"

Pero Fresi parecía más frenética por ello.

Rachel dejó la tienda en ese instante con los brazos cargando la escopeta y tantas bolsas como podía, mientras que Brittany se quedaba para terminar.

"Sabía que vosotras dos estabais juntas. He como, estudiado los videos en youtube, y las entrevistas y, si Rachel y Quinn están enamoradas, entonces por supuesto que tu y Brittany también lo estáis" Dijo Fresi sonriendo mientras que Santana empezaba a fruncir el ceño. "Es como, el escuadrón de lesbianas a lo Thelma y Louise, ¿No?"

"Espera, Rachel y… ¿Qué?"

Fresi asintió, como si fuera la cosa más obvia del mundo.

"Quiero decir, en todas las entrevistas han dicho que ellas dos se odian y que mataron a sus padres y se largaron. ¿Sus padres eran totalmente religiosos, no? Además, tuvo un bebé y como que hay un montón de estadísticas que hablan sobre adolescentes lesbianas embarazadas." Fresi se lamió los labios otra vez, incapaz de creer que Santana Lopez estaba tan cerca de ella. "¿Así que porqué Rachel se involucraría si ella y Quinn no estuvieran en una relación secreta que era rechazada por sus padres? Así que les mataron y se fugaron con sus amigas lesbianas que por cierto están fuera del armario" Fresi se encogió de hombros mientras que Santana abría y cerraba la boca varias veces.

"¿Y eso es lo que todo el mundo se piensa?"

"Bueno, no todo el mundo. Pero para aquellos que prestamos atención, tiene sentido. ¡Y ahora estáis aquí y voy a contarle a todo el mundo que es verdad!"

Santana no pudo evitarlo y rompió a reír. Oh, esto era lo mejor que había escuchado nunca. Jesús, ahora tenía una bomba nuclear de bromas para Quinn.

Eso era tremendamente valioso.

"¿Y todo esto está en Internet?"

"¿Puedo, eh, bajar mis manos? Tengo mi iPad, ¡te lo puedo enseñar!"

Santana se encogió de hombros, pero luego cambió de parecer cuando Brittany salió de la tienda con bolsas llenas y dirigiéndose al coche.

"Lo siento pero nos tenemos que ir, estamos huyendo de la ley y esas cosas" Sonrió "Pero me ha encantado conocerte"

Fresi se debatió por segundos hasta que se decidió.

"¿Por qué no te lo llevas? Digo, mi iPad, ¿Y lo miras tu?"

"Eso es una oferta genial y todo eso pero…" Santana se estaba alejando lentamente del mostrador, mirando al coche donde las otras parecían estar esperándola.

"¡Tengo el cargador para el coche! ¡Diré que os lo habéis llevado junto con lo otro!"

Santana lo pensó durante unos instantes. Si tenía alguna prueba para molestar más a Quinn, pues mucho mejor.

"Mira, me encantaría pero estamos intentando pasar desapercibidas así que…"

"¿En serio? Porque hay muchas grabaciones de vosotras tías"

Santana se maldeció. ¿Qué coño le pasaba? Se había olvidado totalmente de cosas como cámaras de seguridad. Alzó el arma a la pequeña cámara en el techo, apretando el gatillo e intentando no parecer demasiado sorprendida cuando le dio a la primera. Madre mía, jugar a videjuegos le había hecho tener una coordinación mano-ojo impresionante.

"Bueno, eso va a cambiar"

"La cámara no graba, por cierto. Mira, ¿Y si digo que me lo robaron en Nueva York? Voy a ir dentro de un par de semanas porque voy a una reunión de Triple F y, está asegurado y… por favor, ¡dejadme ayudaros!"

Santana suspiró. Bueno, Internet era algo que había echado de menos.

"¿Qué?" Chilló Quinn cuando Rachel y Brittany la pusieron al día con todo lo que había pasado en la tienda. "Tenemos… qué?"

"¡Fans! ¡Y son majísimos!"

"¿¡Verdad!" Dijo Rachel entusiasmada. "Lo cual prueba lo que siempre he sabido desde siempre. ¡Mi potencial es tan brillante que no importa por qué lo es! Aunque obviamente intentaré incluir mis talentos vocales de alguna manera"

Santana corrió hacia el coche con algo brillante y fino en sus manos.

"¡Nos hemos conseguido un iPad!" Dijo metiéndose en el asiento del conductor y encendiendo el coche. Tiró el cargador de coche a Brittany quien lo miró con confusión antes de coger el iPad.

La cabeza de Quinn daba vueltas. ¿Estaba borracha aún? No podía ser verdad.

"¿Se lo has robado? Santana, eso es lamentable después de que haya sido…"

"No, lerda, nos lo ha dado. De manera que podíamos ver qué es esto de Triple F. Dios, soy su favorita." Sonrió Santana.

"Un momento" Dijo Quinn, inclinándose y tocando el hombro de Santana para que parara el coche. Entonces se giró hacia Rachel. "¿Has cogido tapones para los oídos?"

Rachel parecía avergonzada por haberse olvidado de los ruidos sexuales con toda la emoción de tener una fan y darle su primer autógrafo.

"¿Para qué los necesitáis?" Preguntó Brittany pasando sus dedos por la pantalla del iPad, ahogando un grito cuando encontró la aplicación de Angry Birds.

"Ahora vuelvo" Replicó Quinn, saliendo del coche y corriendo hacia la tienda de la gasolinera. Respiró hondo antes de entrar.

Vale, si las otras decían que habían conocido a algo así como una fan, la tenía que conocer. ¿Quién era fan de unas asesinas?

"¡Me cago en la puta!" dijo Fresi cuando vio a Quinn andar hacia ella. "¡Os he conocido a todas!"

"Eh, hola" Dijo Quinn prudentemente mientras miraba a la chica, notando como su cara se había iluminado al verla. "Escucha, ¿Tienes tapones para los oídos?"

Siguió observando a la chica mientras ésta buscaba detrás del mostrador, antes de sacar una caja llena de ellos.

"¡Llévatelos todos!"

Quinn frunció el ceño sospechando y cogiendo la caja cautelosamente. Empezó a caminar hacia atrás.

"Gracias" Murmuró antes de salir de la tienda, mirándola por última vez. "Me gusta el pelo"

No pudo evitar la sonrisa cuando escuchó a la otra ahogar un grito, y volvió corriendo al coche.

"¿Ves?" Dijo Rachel felizmente mientras Quinn cerraba la puerta del coche.

De todos los atracos que llevaban, este era sin duda el más divertido. Si tan solo hubiese alguien en cada gasolinera que estuviera de su parte…

"No creo que debamos arriesgarnos" Dijo Quinn, masticando lentamente y tragando mientras las otras la miraban.

Santana cogió el iPad tan pronto como pararon el coche. Habían cruzado Utah y la Latina había insistido en parar en el Parque Nacional de las Florituras porque el nombre era simplemente tremendo.

Brittany se había decepcionado cuando Santana le quitó el iPad porque estaba muy cerca de conseguir el récord en el Angry Birds. Era genial en ese juego.

Rachel estuvo de acuerdo con Quinn, como de costumbre.

"Quinn tiene razón. No deberíamos involucrarnos con cualquier tecnología con la que nos puedan seguir la pista"

"Dime exactamente cómo ratrean un iPad que ni saben que tenemos, enana"

"¿Y qué te hace estar tan segura que esa Fresi no nos delatará?" Quinn se sirvió más sopa.

"Porque nos adora, por eso. Ademas, dijo que iba a ir a Nueva York dentro de dos semanas o así y denunciaría que se lo habían robado ahí. Así que lo usamos y luego nos deshacemos de él. Y bum, problema resuelto."

"Echo de menos las McPollo" Murmuró Brittany, estirándose para mirar a las estrellas, que estaban desapareciendo a cada segundo que pasaba, y el sol las sustituía.

Pero Santana tenía algo de razón también, pensó Rachel.

"¿Y qué quieres mirar S? Nos dijo que tenemos fans o lo que sea, ¿Y qué? Charles Manson también tenía fans, ¿Sabes? No negaré que es halagador, pero no creo que sea algo bueno."

"Quiero saber lo que dicen, Q, eso es todo. Quiero saber qué dicen en las noticias, dónde creen que estamos… A ver, Q, esto es como un regalo. Averiguamos sobre la información que tienen sobre nosotras y lo usamos para nuestro favor." Levanto las manos. "No veo cual es el problema"

"Quiza" Empezó Rachel. "Santana tiene razón en que al menos deberíamos echarle un vistazo. Pero solo uno, y luego nos deshacemos de él y tan solo utilizamos lo que encontremos para aumentar nuestras probabilidades de sobrevivir"

Quinn sacudió la cabeza, levantándose y metiéndose las manos en sus bolsillos. De ahí sacó un par de tapones y se dirigió hacia la tienda sin mediar palabra.

"¿Quinn?" Pregunto Rachel al cabo de un rato, acercándose a la chica y mirándole su cara. Sus ojos estaban cerrados pero su respiración no era lo suficientemente profunda para estar dormida.

O al menos, esa sería su excusa si Quinn se enfadaba por lo que estaba a punto de hacer.

Cogió el tapón de la oreja de la rubia y lo quitó tan rápido como pudo.

Los ojos de Quinn se abrieron

"¿Qué haces?"

"Solo quería saber si estabas bien, Quinn. Perdón si te estoy molestando"

Quinn se giró sobre su espalda, cogiendo el otro tapón y quitándoselo.

"No podría estar más molesta"

"¿Quieres hablar de ello?" Preguntó Rachel suavemente, apoyándose sobre su codo y agradecida de que la otra chica estuviese dispuesta a hablar. Las cosas habían cambiado tanto entre las dos que ahora era imposible imaginarse no ser amiga de ella.

"No lo sé. Es solo que… la última semana ha sido…" Quinn soltó aire. "El tiempo se agota, eso es lo que creo. Y no se qué hacer para evitarlo"

"¿Qué quieres decir?"

"Rachel, no podemos ir a ningún sitio. Cada pueblo que pasamos no es el adecuado. Cada vez que veo un coche de policía mi corazón se acelera. ¿Y esto de los fans? No lo pillo"

"Quizá" Dijo Rachel amablemente. "pore so, deberíamos ver lo que dicen. Para ver por qué la gente nos apoya. Sé con certeza que desde fuera, nuestras acciones parecen… Hemos matado a gente, pero nadie excepto nosotras sabemos la verdadera razón de ello. E incluso si lo supieran, no… nada lo justifica…"

"Estoy cansada" Dijo Quinn suavemente.

"Oh, bueno, puedo dejarte dormir…"

"No, Rachel. Estoy cansada. Estoy cansada de huir y de tener miedo. De no saber lo que vamos a hacer o hacia dónde vamos. Estoy cansada de dormir en el suelo y comer sopa enlatada. Estoy cansada de pelearme con Santana y estar constantementre comiéndome la cabeza por que todas vosotras vais a morir por mi culpa"

Rachel suspiró, jugando con el tapón en su mano.

"¿Quieres que nos entreguemos?"

Quinn cerró los ojos. "No. Sólo quiero…" Dios, ¿Por qué tenía que llorar todo el tiempo? "Quiero que nada de esto hubiese pasado, eso es lo que quiero"

Quinn asintió, dejando con cuidado el tapón en el suelo, cerca de la cabeza de Quinn. Se inclinó y posó su cabeza en el hombro de la otra chica.

Era la primera vez que estaban tan cerca sin estar borrachas o dormidas.

"Quiero volver a Lima, prepararme para mi grabación musical de MySpace rutinaria después de una cena vegetariana nutritiva preparada por mis padres" La voz de Rachel era casi un susurro. "Quiero volver a soñar con mi futuro en Broadway y preguntarme si Finn vendrá conmigo a Nueva York o si lo dejaré atrás. Quiero estar en mi habitación, en mi cama extraordinariamente cómoda y poder usar mi bicicleta estática en los momentos en que me siento con tanta energía que no sé qué hacer conmigo misma."

Quinn escuchó, imaginándose a la morena hacer cada cosa que describía. Dolía escucharla hablar, pero no podía remediarlo.

"¿Sí?" Susurró con voz quebrada.

"Quiero estar consumida en la lista para las Nacionales, en cómo hacer para que el Señor Shue escuche todas mis propuestas sin declinarlas directamente. Incluso quiero que Santana maldiga sin cesar mi existencia otra vez, tanto la pública como la privada. Quiero que Kurt y Mercedes me reten en solos, y quiero que nosotros tres dejemos a un lado las diferencias para que, finalmente, cantemos los tres juntos. Junto con Santana, su voz es impresionante, aunque no se lo digas."

Quinn se rió un poquito. "Vale"

"Pero no quiero estar sentada ahí, mirándote por el rabillo del ojo y omitiendo la amistad que tu y yo podríamos haber tenido si hubiese sabido la verdadera razón por la que comenzó todo. No quiero seguir preguntándome si alguna vez tendré mi mejor amiga, alguien a quien le entregaré mi amistad por encima de todo"

Quinn tragó saliva, sintiendo el pelo de la chica en su cuello.

"¿Oh?"

"No quiero saber que me voy a Nueva York para cumplir mi sueño cuando tú te niegas una existencia porque crees que no eres más que una cara bonita, a pesar de que yo te diga lo contrario" Pasó un brazo por la cintura de la rubia. "Hay cosas que quiero que cambien, Quinn. De verdad. Si pudiera juntar las mejores cosas de la vida que solía tener con las mejores cosas de la vida que ahora tengo, sería perfecto"

Quinn dejó que la chica la abrazara. Dios, ¿Cuándo Rachel – Man-Hands – se había convertido en lo mejor de su vida?

"Lo sería" coincidió, su voz pesada.

"Pero no puede ser. Solamente puedo mirar hacia adelante. Tu lo dijiste, ¿te acuerdas? Y quizá esto termine mal. Pero hoy no se termina, Quinn. No sé que más decir." Rachel miró a los ojos de Quinn, implorando. "He pasado la mayor parte de mi vida soñando con un futuro mejor, y usando eso para seguir en un terrible presente. Y ahora me encuentro haciendo lo contrario; soñando con un futuro terrible e intentando ignorarlo en mi futuro, por primera vez, estando feliz en el sitio en el que me encuentro."

"¿Ni siquiera con Finn? ¿O Jesse?" Preguntó Quinn, girando la cabeza para mirar a la otra chica. Rachel retiró la suya del hombro de la rubia y la posó en el suelo, encarándola.

"No voy a negar que hubo felicidad con ellos. Finn era, la mayoría del tiempo, un novio maravilloso y Jesse, bueno, su adoración de mi talento era muy beneficial para mi bienestar emocional."

"¿Pero?" Ayudó Quinn, esperando a que hubiera un pero.

"No puedo explicarlo, pero no era como ahora me siento. A pesar de su presencia, tener a alguien que me quería no solucionaba todos mis problemas como creía que lo haría. Seguía sin tener amigos y mientras que los momentos con Finn eran preciosos y conmovedores, bueno, la mayoría, aún no tenía a nadie a quién contárselo. No podía… Todas habéis dicho que era un imbécil a veces, pero ¿cómo se suponía que tenía que saber que su comportamiento era diferente? No es que hubiese alguien que estuviera ahí para decírmelo"

Quinn levantó su mano, acariciando la mejilla de Rachel mientras que la otra le daba una sonrisa apagada.

"Yo también creía que si alguien me quería haría las cosas más simples. Sam era, Dios, tan buen tío… ¿Y qué hice yo? Romper su corazón. ¿Y Finn? También le rompí el corazón. Y Puck me dijo que me quería despues de que Beth naciera"

Las cejas de Rachel se levantaron. "¿En serio?"

"Pero no pude devolvérselo. Creía que si alguien me quería todo se solucionaría. Pero en realidad no lo hace, no si tu no les quieres a ellos. No es que eso importe más, tampoco…"

Pero Rachel sacudió la cabeza, acariciando la cara de Quinn de la misma forma en que la rubia la estaba acariciando.

"Todo importa" Susurró. "Incluso cuando parece que no hay esperanza y que no quede nada… Todo, absolutamente todo importa"

"Oh. Dios. Mío" Dijo Santana alegremente con los ojos pegados en la pantalla del iPad mientras que Brittany se estiraba en la tienda al lado de ella.

"¿Qué estar mirando, San?"

"Eh, nada. Solo una pequeña historia que junta a nuestras vecinas"

"¿Una historia?" A Brittany le encantaban las historias. Se apoyó en su codo, mirando a la otra chica con interés. "¡Léemela!"

Santana se aclaró la garganta, incapaz de disimular la sonrisilla que se le dibujaba en la cara. Mantenía su voz baja, ya que podía escuchar los murmullos de la otra tienda y no querían que se enterasen de que había ignorado la petición de Rachel de dejar el tema del iPad para la siguiente noche.

"Se llama 'No puedo lo puedo evitar' y está escrita por una de nuestras fans. ¿Lista, Britts?"

Brittany asintió, poniendose muy cómoda. "¡Listísima, San!"

"Hace mucho tiempo, en Lima, Ohio, vivían dos chicas con una profunda pasión por la otra. Una era rubia, la otra era morena y aunque su amor era verdadero y sincero, la ciudad en la que vivían no apoyaba su homosexualidad así que maldecieron a la rubia. Cada luna llena, en vez de tener la regla, a la chica la crecía un penis"

Brittany ahogó un chillido. "¡No!"

"Espera, Britts, que aún queda lo mejor." Se aclaró la garganta otra vez. "Temiendo que el amor de su vida la rechazara, se escondía su deformidad con la esperanza de que nadie se daría cuenta. Pero una noche, mientras el objeto de su deseo estaba estirada en la cama haciendo sus deberes, se encontró tan excitada que no pudo evitar su erección. "¿Rachel?" Dijo, acercándose a la otra chica. "¿Sí, Quinn?" replicó la bajita morena, observando el bulto en su entrepierna…"

"¡Si hombre!" Dijo Brittany, incapaz de contener su risa.

"¡Vaya que sí!" Se rió Santana. "¡Me muero de ganas de que Quinn lo vea!"

Dejó el iPad en el suelo, pero la acción causo que Brittany frunciera el ceño.

"Pero quiero saber lo que pasa luego. ¿Rechazará Rachel a Quinn por tener polla?"

Santana pestañeó por momentos, preguntándose si las cosas se volverían incómodas.

Nah, decidió. Esto era demasiado divertido. ¿Y si le gustaba a Brittany? Bueno, más sexo para ella.

Quinn seguía agarrando el volante más y más fuerte.

"Oh, y aquí hay uno en el que Quinn era adoptada por los padres de Rachel y, a pesar de ser educadas como hermanas, se enrollan"

Santana estaba teniendo el día de su vida. Las chicas de delante estaban calladas mientras ella seguía con la lista que había encontrado mientras que Brittany se sentaba a su lado y les ofrecía una opinión de cada resumen.

"Este debe ser tremendo"

"Santana, para" Espetó Quinn, incapaz de mirar a Rachel.

"¿Qué pasa, Q? ¿Es esto demasiado homosexual?" Mordió Santana mientras Rachel miraba a Quinn cautelosamente.

"Creo que ya hemos tenido suficiente de… las historias… Creo que deberíamos centrarnos en las notícias..."

Pero la sonrisa de Brittany se borró.

"Las noticias son tristes"

Y era verdad. Empezaron la mañana mirando en los diarios on-line y en youtube, a primeras mortificadas por la aparición de la Entrenadora Sylvester, y luego encogiéndose de hombros por ello porque no era la cosa más rara que la Entrenadora había hecho. Después miraron las páginas web de Triple F y averiguaron en qué las apoyaban, y cuántos formaban parte del grupo.

Santana las desvió, inmediatamente, hacia las historias que había marcado la noche anterior, la mayoría de las cuales involucraban a Quinn y Rachel en una especie de encuentro para asesinar de lesbianas.

Rachel creía que todo el asunto era curioso y estaba dispuesta a reírse de ello, hasta que Quinn retrocedió de lo que parecía era amistoso y empezó a estar distante.

Ahora la rubia ni la miraba.

"Y ahora llegamos, a lo que me gusta llamare, Las Crónicas de Quinn: Un viaje a travestilandia." Santana se rió, guiñando el ojo a Brittany. "Para que lo sepas Q, tu polla es masiva, y ¡eh! Incluso hay una historia donde aparecemos las tres follándote como hienas en celo"

Brittany aplaudió. "¡Me encanta esa!"

Quinn paró el coche en la cuneta, girando tan bruscamente que todo el mundo se tuvo que agarrar.

Abrió la puerta de par en par, dando la vuelta y abriendo la puerta de Brittany mientras ella la miraba en shock. Pasando por encima de la otra rubia, arrancó el iPad de las manos de Santana y se alejó del coche a paso ligero, atravesando la autopista y lanzándo lo más lejos que pudo el aparato.

Respiró profundamente tres veces intentándose calmar.

Vale, la gente se había tomado ciertas libertades a partir de la historia de matar a sus padres y desaparecer de Lima. Algunas incluso describían acertadamente el porqué de que Rachel matara a esos violadores en el área de servicio, excepto que también incluían a Quinn, entrando con la capa de superman y salvándola a base de cuchillazos defendiéndola en nombre del amor.

Le hacía pensar.

Y sentirse frustrada.

Y por si no era suficiente que su vida estaba completamente arruinada, ahora la gente estaba por ahí mintiendo y diciendo… diciendo que estaba en una relación con una chica. Rachel Berry ni siquiera era lesbiana, e incluso si lo fuera, ni de coña Quinn… Los que hubiese pensado de la chica eran efectos secundarios del alcohol y…

Esto la cabreaba mucho.

Volvió al coche, incapaz de mirar a nadie.

"¿Quinn? ¿Estás bien?" Preguntó Rachel, con preocupación escrita en toda su cara mientras intentaba instigar otra vez el nivel de intimidad física que habían alcanzado en la última semana.

Quinn se la quitó de encima, con el ceño fruncido y sin molestarse a responder. ¿Todas estas emociones, y las charlas y los abrazos? Le echaría la culpa al alcohol, al aislamiento y especialmente, al circo que ahora era su vida.

Santana tenía los brazos cruzados y miraba de mala manera a Quinn.

"Eres una zorra, Fabray. Y vas a parar en el próximo restaurante porque Britts y yo necesitamos comernos una hamburguesa de queso o de pollo, y ya que acabas de tirar lo único que me hacía olvidar la mierda de vida que tenemos, lo mejor será que pares si sabes lo que te conviene"

Estaba en mitad de Utah, a los pies de una montaña y en un lugar tan remoto que ni siquiera habían visto un pueblo o luces desde hacía media hora. El restaurante parecía hogareño y acogedor.

Incluso Quinn podía comerse ahora una hamburguesa con queso, con extra de bacon y con muchísimas patatas fritas. Pero su estómago seguía revuelto por las cosas que Santana había leído antes.

"¿Quinn?" Preguntó Rachel tímidamente, temerosa de que la otra chica la hubiese rechazado.

"¿Qué?" Tenía sus ojos pegados en el restaurante, esperando que a pesar de haberse llevado una pistola, las chicas no tendrían por qué usarla.

"¿Estamos bien?"

"Sí"

Rachel deseó saber qué hacer en esta situación. ¿Por qué estaba cabreada la rubia?

"No… Esas historias son completamente ridículas, y lo sabes… Quinn, no las escribí yo. Por favor, no te cabrees conmigo"

No podía quedarse en el coche. Al final, sí que le entraba esa hamburguesa con queso.

Dejó a Rachel sola y no la volvió a mirar.

"Creo que la Hamburguesa de queso Texas-Chilli se inventó para mí" Santana miró el menú en la carta, con sus brazos rodeando a Brittany mientras la chica pensaba qué es lo que quería pedir.

"Me voy a pedir… em… o la hamburguesa con triple bacon y queso, o la monstruo-hamburguesa. No puedo decidirme"

Bueno, eso tenía fácil arreglo. Santana besó a Brittany en la mejilla antes de dirigir su atención a la mujer detrás del mostrador que las miraba sospechosamente.

"Nos cogemos una Texas, una triple de bacon y una monster. Patatas fritas – el mayor tamaño que tengas. Bueno, que sean dos raciones. Y dos coca colas"

La mujer marcó los productos lentamente, empezando a toser. Santana le entregó el dinero, preguntándose qué le pasaba a la mujer ya que no las había reconocido o si no, estaría en pánico.

¿No?

"¡Tengo tantas ganas de comer!" Dijo Brittany felizmente, apoyándose en el cuerpo de Santana y riendose con la amable respiración que envolvió su oído.

"Tengo tantas ganas de comerte esta noche"

"¡Qué mala eres!"

En ese momento, la mujer se levantó de los taburetes en los que se había sentado y las aseñaló.

"¡Pecadoras!"

Bueno, no era lo último que se esperaba, aunque Santana aún sintió un escalofrío recorrer su espalda.

"Sí, gracias. Lo somos" Se burló de la mujer poniendo los ojos en blanco y esperando que su comanda no tardara en salir.

"¡Iréis al infierno por lo que habéis hecho! ¡Fornicadoras! ¡Desviadas!" La mujer continuo. De verdad, ¿Cual era su problema?

"Oh, ¿En serio? Dios, y yo que pensaba que a las asesinas se les daba primera fila para ir al cielo. Siéntese señora y déjenos en paz."

Brittany se mordió el labio nerviosamente. Tan solo quería coger sus hamburguesas e irse, y esta mujer tan extraña se les estaba acercando lentamente con su mano abierta y los ojos como platos.

"¡Demonios! ¡Vuestras almas arderán por lo que habéis hecho!"

Vale, ahora Santana se estaba empezando a asustar porque, primero de todo, esa mujer era una maniática religiosa. Pero la mirada en sus ojos, la forma en que ni pestañeaba a medida que se les iba acercando… Era suficiente para hacerla salir del restaurante y olvidarse de las hamburguesas.

"Señora, en serio. Pare. ¿Brittany? Ignorala"

Pero Brittany no podia, porque esta mujer era igualita a una que aparecía en una de sus pesadillas. De sus labios salía saliva y ni si quiera llevaba zapatos.

"¿San?" Murmuró con temor. Eso fue suficiente para que Santana entrara en acción. Sacó el arma de detrás de su espalda y la apuntó hacia la mujer que se acercaba.

"He dicho que pare. Déjenos en paz. O la llenaré con tantas balas que…"

"Sería mejor que os fuerais chicas" La mujer detrás de la caja registradora levantó las cejas y Santana le apuntó con el arma.

"¿En serio? ¿Hemos pagado por la comida y ahora se pone de parte de esta loca? ¡Sin mencionar que tengo una pistola en tu cara!"

La mujer se seguía acercando, y aunque no quería apretar el gatillo, estaba a punto de hacerlo.

"Si dice que sois unas desviadas, entonces sois unas desviadas. Venís aquí y nos restregáis en nuestras caras vuestros asuntos, ¿y luego sacas un arma? Te devolveré el dinero y entonces os largaréis."

Debería haber tomado esa opción, pero no podía sentirse decepcionada con el rechazo de la mujer. Dios, ni si quiera sabía que estaban siendo buscadas por asesinato. Esto era como un crimen de odio, como si se estuvieran refiriendo a…

"Wow, así que ella es la loca y tú la homofóbica?"

Un hombre apareció de la nada y las señaló enfadadamente.

"¡Ya habéis oído, largaros!"

"¡Hamburguesas listas!"

Por fin, pensó. Esta estúpida y depresiva excursión al restaurante podría terminar.

"Danos las putas hamburguesas y déjanos marchar"

Por alguna razón, una que nunca averiguaría, la mujer abrió la caja y le lanzó un billete de 20 en su dirección. Cayó al suelo y Brittany, cumplidoramente se agachó a recogerlo. Ahí es cuando lo decidió: A tomar por culo.

Tres balas fueron en dirección de la loca, las dos siguientes hacia la homófoba.

Apuntó con el arma al hombre y apretó el gatillo, frunciendo el ceño cuando no surgía efecto alguno.

Sus balas se habían agotado.

"Britts, ¿Has traído tu arma?"

Brittany negó con la cabeza, mirando temerosamente a la puerta mientras el hombre avanzaba hacia ellas, con un segundo hombre uniéndose a él.

"¡Llamad a una ambulancia! ¡y a la policía!" El segundo hombre llamó al cocinero, que llevaba un revolver y miraba desconcertado a los dos cuerpos que ahora sangraban en el suelo.

"¿Shirley?" Chilló, alzando el arma para apuntar a Santana. "Hija de puta"

Cuatro disparos se escucharon detrás de Santana y el cocinero cayó al suelo mientras que la sangre salía de su pecho. Seis más fueron disparados y los hombres restantes cayeron en el mismo lugar donde se encontraban.

Brittany y Santana se dieron la vuelta y ahí estaba Quinn, con una de las cuatro pistolas. Su pecho se alzaba y bajaba, y la rabia que traída del coche había desaparecido.

"Q…"

"¿Así es cómo va a ser, no?" Dijo Quinn con la voz rota. "Ahí donde voy, la gente acaba muerta"

Santana y Brittany se quedaron congeladas en el sitio mientras que Quinn se apoyaba en el marco de la puerta con nada más que oscuridad detrás suyo.

Se dio la vuelta y la puerta de cerró detrás suyo.

Santana miró a Brittany, agarrándola para abrazarla.

Se besaron suavemente, aliviadas, asustadas y anodadas.

"Tenemos que salir de aquí" Susurró Santana, arrastrando a Brittany por la puerta.

"¡Espera!" Brittany se soltó de Santana y cogió su bolsa con las hamburguesas. Cuando Santana frunció el ceño, tan solo se encogió de hombros tristemente. "Si no las cogemos, todo el mundo habrá muerto sin motivo alguno"

A fuera, Quinn daba grandes zancadas hacia el coche con el arma a su lado. No se esperaba entrar y escuchar el tiroteo, y menos disparar a tres personas. Tan solo tenía el arma en su bolsillo como precaución.

Rachel la encontró a mitad de camino, con preocupación escrita en toda su cara y llevando una tercera pistola. La agarraba con ambas manos firmemente, aunque el resto del cuerpo estaba temblando de mala manera. En el momento que escuchó el tiroteo, su estómago dio un vuelo tan violento que pensaba que se iba a poner mala.

"¿Qué ha pasado?" Rachel estaba tan aliviada de ver que Quinn seguía viva que casi se desmaya.

Quinn no la respondió, completamente abrumada por… ¿Por dónde empezaba? La lista se hacía más grande cada día. No solo por la creciente lista de crímenes y asesinatos, sino también por Rachel, y su club de fans y…

Y lentamente estaba llegando a la conclusión de que no tenían a donde ir. Conducirían hasta que muriesen o las cogieran, y cualquiera de las dos cosas significaba que perdería la mayor parte de su vida. Experiencias que debería haber tenido, momentos que debería haber tenido, sueños y esperanzas y deseos que debería haber tenido…

Ahora, en todo lo que podía pensar era en lo que tenía.

Así que se guardó el arma en el bolsillo, agarró por los hombros a la asustada morena y besó esa boca tan fuerte como pudo.

Si esta era la última oportunidad para hacer algo que la hiciera feliz, pues que así fuera.

Y si el mundo terminaba mañana, no ser arrepentiría de nada.

Al menos con Rachel.