Mucha gracia a todos los que leen, dobles a los que dejan comentarios.
Supernatural no me pertenece.
Aproveché que me prestaron una computadora xD ajjajajajaja
GreenEyesSpn: Muchas gracias por tu comentario, espero que te agrade este capítulo. También falta que John acepte que Alec es Dean xD jejejejejee
Hasta luego, espero.
Demasiado corazón.
Sam sigue observando a la puerta, espera a que Alec llegue, a que su hermano regrese. Bobby intenta darle ánimos, pero no lugar animarse. Sigue preguntándose, qué pudieron hacerle a Dean. El día se marcha, la noche llega, sin noticias. Se acerca a la computadora recién armada, enciende el monitor, ve los símbolos brillantes en la pantalla plana. Reconoce algunos pero no todos, comienza a anotar los más posibles. Se pregunta cómo Dean pudo llegar a un nivel así.
Sam piensa en su hermano, jamás le ha gustado investigar, tiene una capacidad de concentración limitada, no hacia tareas, no podía aprender de memoria nada. Recuerda cómo Alec tocó el piano, ahora estos símbolos recorriendo la pantalla. Sin embargo Dean jamás mostró indicios de ser psíquico.
Sam talla su cara con sus manos, le hace falta su hermano. Se pregunta cómo hacer que Alec acepte que él es Dean. Su mente sigue vagando, buscando las posibilidades, intentando encontrar la mejor manera de traer a Dean.
La noche se va, Sam se quedó dormido en una silla recargado a una mesa. Se despierta al casi caer al piso, corre a dejar el teléfono de Alec en su lugar. Se estira, bosteza, mueve su cuello que protesta por la mala posición en la que estuvo. Va a darse una ducha rápida, al salir pone un poco de café. Bobby aparece pocos momentos después, también luce cansado.
Comparten el desayuno, en relativo silencio, comentan sobre la falta de indicios demoníacos. El motor de un vehículo interrumpe la tensión, salen corriendo a ver, se trata de un auto azul pastel, el cual se estaciona frente a la casa. Un hombre alto, de cabello cano y frente prominente baja, lleva una camisa a cuadros y pantalones vaqueros junto a unos zapatos cafés.
Bobby va a recibir al hombre, le da un abrazo, lo saluda con alegría:
— Tiempo sin verte Fred. — El hombre corresponde:
— Lo mismo Bobby. — Caminan hacia la casa, el hombre al ver a Sam lo saluda:
— ¿Eres el chico de Jonny? — Sam dice:
— Sí. — Le extiende la mano al decirle. — Soy Sam Winchester. — Fred pregunta:
— ¿El flacucho? — Sam asiente:
— Sí, el flacucho. —
Los tres ríen al entrar a la casa. Bobby le invita una cerveza a Fred, otra a Sam, los tres toman un largo trago antes de que Fred pregunte:
— ¿Y dónde está? — Bobby responde:
— No lo sé, pero regresará. — Fred pregunta:
— ¿Estás seguro que es él Bobby? No pudimos rescatarlo. — Bobby responde sin dudar:
— Es él. — Sam pregunta:
— ¿Intentaron rescatarlo? — Los hombres lo miran, con pesadumbre. Fred toma otro trago, mientras Bobby responde:
— Sí, Sam. Fue un año después de que desapareció. — Bobby da otro trago. — Un hombre me llamó, me dijo que sabía dónde estaba Dean, no quise creerle, pero él me dijo algunas cosas que Dean le había dicho. Me reuní con él. —
Sam escucha pacientemente, mientras Bobby lo recuerda. Se reunió en un pequeño restaurante con el hombre, un sujeto alto, de porte militar, de cabello negro y ojos café oscuro, parecía cansando y desesperado. El hombre preguntó al tomar asiente:
"¿Bobby?" Bobby asintió." El hombre dijo al sentir que se derrumbaban:
"Por favor ayúdeme a salvarlo. Sólo él queda." Dio un sollozo ahogado. "No lo sabía, no sabía lo que les hacían."
Bobby aún puede escuchar aquella voz quebrada. Mira a Sam al decirle:
— Ese hombre nos llevó a una base militar. — Bobby no va a contarle todo lo que le dijo ese hombre, las torturas terribles e inhumanas que sufrió Dean. — Reuní a un grupo de cazadores. — Sam pregunta sobresaltado:
— ¿Por qué jamás supe nada? — Bobby le dice:
— Te hablé, a ti y a tu padre. ¡Ninguno respondió jamás el teléfono! —
La ira de Sam se desinfla, se vuelve a sentar al seguir escuchando a Bobby. Bobby sigue:
— Entramos de noche…—
Era una noche fría y sin luna, más oscura de lo que debería, casi sobrenatural. Aquel hombre les permitió acceso, les habló sobre dónde tenían a los prisioneros y dónde estaba Dean. No sabía lo que había pasado, pero estaba cuatro niveles bajo tierra. Su informante era un simple cuidador, un celador de la parte de arriba, la parte bonita que ocultaba lo que estaba bajo el sótano.
Entraron, la batalla no se dejó esperar, las alarmas, explosiones, aquello fue una locura. Siguieron adelante, pero antes de acceder al cuarto nivel, se encontraron con escombros, estaba inaccesible y posiblemente aplastado por el piso del tercer nivel. Se sintió morir, las lágrimas se asomaron por sus ojos, había fracasado. Escuchó la voz de Dean:
"Rápido Bobby. Salgamos."
Bobby siguió a Dean, corrieron por los pasillos que comenzaron a incendiarse, salieron. Corrieron hasta quedar lejos del fuego. La base explotó, una gran llamarada iluminó la noche. Bobby observó los ojos de Dean, su sonrisa, su piel pálida, se acercó, intentó abrazarlo pero él se desvaneció. Dean desapareció cuando lo tocó. Si Dean no los hubiera guiado, posiblemente alguno habría muerto o todos; sin embargo le devastó saber que falló.
Bobby mira a Sam, parece tan triste. Fred rompe la tensión al decir:
— Dean siempre fue duro. Aún recuerdo cuando le di su primera cerveza. —
Fred se ríe al recordar al niño pecoso emborracharse con una cerveza. Comparte la historia con Sam y Bobby. Sam siempre ha gustado de escuchar sobre cosas que no recuerda o sabe, en especial de su padre y Dean. Después de reír un rato Bobby dice:
— Fred, Dean no recuerda haber sido Dean. — Fred se sorprende. — Alguien o algo, borró su memoria y le implantó recuerdos falsos. Él cree que es un transgénico que se llama Alec. — Fred dice:
— Necesito que me cuenten todo lo que saben. —
Bobby y Sam comienzan a contarle a Fred, porque necesitan saber qué clase de poder tiene Alec y si es peligroso. Fred escucha con atención, intenta descubrir algo que ayude sin dejarle de parecer increíble; pero en el mundo en el que se mueven pocas cosas son increíbles al final del día.
Pasan dos horas, cuando la puerta se abre. Los tres hombres salen corriendo, ven a Alec, quien lleva otra ropa, pantalones, chaqueta y botas negros, luce cansando. Alec los saluda con la mano, mira al que supone es amigo de Bobby, le estrecha la mano al decir:
— Alec McDowell. — Fred responde:
— Un gusto de conocerte Alec, soy Fred Jones. — Suelta la mano de Alec. — Soy amigo de Bobby, me dijo que quieres entrenar tus habilidades síquicas. — Alec rueda los ojos con fastidio al responder:
— No son psíquico, lamento decepcionarte amigo. — Fred responde:
— No me decepciona. — Alec le da una sonrisa encantadora al decir:
— Si me disculpan, voy a tomar un baño. —
Alec se aleja con premura, pero sin mostrarse desesperado. Bobby pregunta a su amigo con impaciencia:
— ¿Y? — Fred mira a su amigo al decir:
— Él no emana poder síquico, pero un telépata podría decirme mejor Bobby. — Sam comenta:
— Cuando sus emociones se exacerban da muestras, eso pasó cuando lanzó a la chica por los aires. — Fred comenta:
— Eso podría ser peligroso, si no tiene entrenamiento, cuando sus emociones sean demasiado fuertes no podrá controlarse. —
Alec se sienta bajo la ducha, con la ropa puesta, siente el agua fría recorrer su piel, da un respingo. Aún están frescas en su mente las imágenes de los niños, mujeres y hombres infectados con Croatoan. El tren estaba lleno de civiles.
Sam escucha la plática de Bobby y Fred, pero no les pone atención, sigue pensando en Dean. Fred le dice a Bobby:
— Intentaré cabrearle, tal vez así podamos saberlo. — Bobby responde:
— Me parece mala idea, podría considerarnos sus enemigos. —
Media hora después Alec baja corriendo, se asoma a dónde están los hombres al decir:
— Bobby debo irme. — Fred dice con una sonrisa amable:
— Calma chico, necesito hablar contigo… — Alec le corta:
— Basta, sé lo que intentas, no va a funcionar. Me largo ahora. —
Alec intenta moverse, pero está paralizado, da una mirada mortal a Fred, quien no ha quitado su sonrisa. Fred responde:
— Sólo será un momento. Intento ayudar… — Siente la voz de Alec dentro de su cabeza:
— Sé que intenta ayudar, por eso va a liberarme. — Alec se siente libre, toma con sus manos el rostro de Fred, le dice viéndolo a los ojos. — Tiene un compromiso importante en Alaska, no puede faltar, va a subir a su auto y se marchará de inmediato. Se olvidará de mí y de esta visita. —
Fred asiente, mientras lucha en su mente contra aquella voz. Las manos de Alec lo suelta, toma sus cosas al dirigirse a la puerta, porque tiene un compromiso importante en Alaska. Alec mira a Bobby al decirle:
— Lo siento. —
Alec retoma su camino, toma su casco, está por salir cuando una fuerza invisible lo catapulta contra la pared. Fred regresa dentro de la casa exigiendo:
— ¡Deja de manipularme! — Alec se levanta luchando contra la presión, le dice:
— Debiste marcharte en paz. No quiero hacerte daño. —
Fred siente una mano gigante jalarlo fuera de la casa. Alec corre debe dejar inconciente a Fred. Bobby intenta detener aquello:
— ¡Alto! ¡No van a pelear! — Alec le dice:
— No va a evitar que proteja a Max.
— ¡Idjit queremos ayudar! — Alec le dice al intentar golpear a Fred:
— ¡GRACIAS PERO ESTO NO ME AYUDA! —
Fred detiene a Alec en el aire, lo pone contra la pared externa de la casa. Le dice a Alec:
— Deja de manipularme. — Alec le da una sonrisa de lado. — ¡Ahora! —
Fred siente de nuevo aquella mano, ahora lo golpea en la espalda, lo hace caer bocabajo contra el piso. Alec camina hacia él al decir de manera fría:
— No tengo tiempo para esto. —
Fred se libera, intenta encerrar a Alec en una barrera, pero siente sus pies gélidos, mira hacia abajo, tiene los pies unidos al suelo por hielo. Alec corre hacia él, salta, da un salto mortal para caer a espaldas de Fred.
Fred siente que la voz en su cabeza deja de presionarlo, el hielo desaparece, mira hacia atrás, Alec se ha ido. Fred camina dentro de la casa, digiere el enfrentamiento. Encuentra a Bobby y Sam parados en el porche, los mira al decir:
— Hay dos posibilidades, que él sea un ilusionista y cree ilusiones, transforme nuestra percepción o alguna criatura sobrenatural le diera poderes. Tengo una teoría, mejor dicho es una leyenda. — Sam cuestiona con interés:
— ¿De qué trata? — Bobby dice:
— Vamos adentro. —
Los tres entran, Bobby le da un vaso con licor a Fred. El hombre lo toma aún tembloroso. Se sientan. Fred talla su rostro con sus manos, toma un respiro al decir:
— Hay una leyenda antigua, mi maestro me la contó como si fuera un cuento. Dice que hace tiempo, una criatura encontró a un niño vagando en el bosque. La criatura llevó a pequeño a su casa, pero la madre le dijo que se llevara al infante porque no lo quería. La criatura vio lo triste que estaba el niño, tanto como él, ambos estaban solos. La criatura se llevó al niño y le dio poderes síquicos, le enseñó a mover cosas con su mente, a cuidar de las plantas, convertir desiertos en bosques, controlar el clima. Sin embargo los humanos viven poco, así que desde entonces, la criatura escoge a un niño, se presenta en su casa cuando este tiene cinco años y se lo pide a su madre. — Sam dice:
— Nadie llegó a casa pidiendo a mi hermano. — Bobby conjetura:
— La madre murió, no podía ser pedido ni tenían una casa estable. — Fred dice:
— Iré a investigar, tengo un contacto en Alaska, pero no tiene teléfono. — Bobby comenta:
— Intentaré encontrar algo más de la leyenda. — Sam pregunta:
— ¿Puede ser esa criatura la que le quitó la memoria a Dean? — Fred asiente al decir:
— Si es así, él no podrá recordar hasta que esté libre del control de la criatura. —
Sam se siente un poco animado de saber que hay una criatura a la cual cazar, pero no la han visto. Pregunta:
— ¿Hay descripción de la criatura? — Fred niega:
— No, sólo se le describe como criatura, en algunas versiones es un ogro, en otras un espíritu transparente, en otras un viejo nómada. — Sam concluye:
— Puede ser cualquier cosa. —
Los tres hombres comienzan a conjeturan bajo esa primicia. Mientras eso pasa, en otro lugar Max camina por las oficinas donde Alec consiguió la información, parece ser otra oficinista más. Lleva un grupo de carpetas, da algunas sonrisas, actúa natural.
Max camina y observa, nota las cámaras de vigilancia, las armas bajo los escritorios, los aparentes empleados, es una farsa. Se trata de un centro de decodificación. Todos los papeles tienen información vital, la basura es incinerada, no se permiten celulares dentro de la instalación.
Sigue adelante, cuando una chica se acerca, le da otro fajo de papeles al decirle:
— Linda, ¿puedes llevar estos al cuatro piso en el sótano? — Max le regresa la sonrisa al decir afablemente:
— Claro. —
Max se encamina al ascensor que está al final de la oficina. Sube y una mujer le pregunta:
— ¿Qué piso? — Max responde:
— Cuarto piso en el sótano. —
La mujer presiona un botón. El ascensor baja, cinco pisos, luego las puertas se abren. Max baja con cuidado, mira a su alrededor, es un laberinto de pasillo. Las puertas del ascensor se cierran. Max huele a los soldados que se esconden en los recovecos, tira los papeles al comenzar a correr. Algo alcanza a rozar su cuello, no se detiene, sigue adelante. Alguien la jala, le tapa la boca, mira de quien se trata, sabe que es Alec sin importar que traiga puesto el casco.
Alec la jala al comenzar a correr ambos, ella nota que no puede escuchar sus pasos, sabe que se trata del doble. Logra mirar hacia el pasillo, ve a Alec luchando contra los soldados.
El doble de Alec la saca de la instalación, haciendo que ambos pasen por una pared. Ella ve al doble correr directamente a la pared, intenta gritar, pero no sale sonido de su garganta, cierra los ojos un momento y cuando los abre está frente a su motocicleta. Ella intenta discutir, pero el doble le hace una señal negativa antes de desaparecer.
Max quiere regresar, pero al recordar a Zack, decide dirigirse hacia la casa de Bobby, pues Alec regresará a ese lugar. El camino le parece largo y pesado, está preocupada por la seguridad de Alec.
Max se pregunta por qué no se había dado cuenta que Alec tiene tantos trucos, por qué. Ella se dice a si misma, porque hasta Logan ha pateado a Alec. Sabe que esto se está complicando más de la cuenta.
Fred sube a su auto al despedirse de sus amigos, les promete tener noticias pronto. Sam y Bobby regresan dentro. Aún pensando lo que les dijo Fred. Sam le pregunta finalmente a Bobby:
— ¿Qué opinas Bobby? — El chatarrero responde:
— No lo sé Idjit. Fred dice que vio a Alec desaparecer y sus pies se cubrieron de hielo. Nosotros no lo vimos. ¡Balls! Cuando salimos sólo estaba Fred solo en el patio.
— ¿Crees que se trate de la criatura de la leyenda? — Bobby se quita la cachucha, para su mano por su cabeza, responde:
— Con la suerte de los Winchester podría apostarlo. — Sam sonríe. — Lo que no sé, es ¿por qué una criatura tomaría a Dean? — Sam lo piensa y comparte con Bobby:
— ¿Cuándo tomó la criatura a Dean? Si lo supiéramos, tal vez sabríamos el por qué. —
Los dos reinician su búsqueda, ahora tienen más que indagar. Las horas pasan, pero en la extensa biblioteca de Bobby, no hay nada de lo que dijo Fred. Poco antes del anochecer, escuchan el sonido de una motocicleta, salen de inmediato, se trata de Max. Sam pregunta de inmediato:
— ¿Dónde está Alec? — Max está por decir algo mordaz, pero se arrepiente, pues Alec podría ser el hermano de Sam, responde:
— Vendrá pronto. — Sam repite la pregunta:
— ¿Dónde está? — Max le dice:
— Es un X5, puede cuidarse solo. — Sam le responde:
— Él no ha dormido, podría estar en problemas. —
Max se baja de la motocicleta, la falda es incómoda como el saco que lleva, son poco prácticos. Sonríe al espectar:
— Somos X5, podemos pasar tres días sin comer, ni beber y o dormir. — Dice al cruzar los brazos sobre su pecho. — Alec es un holgazán, es seguro que ha dormido más de lo que debería. —
Sam no está feliz con la respuesta, pero lo deja pasar. Max pasa a un lado de Sam para entrar a la casa. Bobby se acerca a Sam, le da una palmadita en la espalda antes de regresar dentro.
Sam sigue pensando en por qué la criatura dejaría a Dean en Manticore y no le llevó. Se pregunta en qué pasaría si Dean jamás lo recuerda, qué pasaría si sólo es un transgénico. Se queda ahí parado viendo el atardecer, elevando una plegaria.
Max entra a la casa, realmente quiere quitarse esa ropa. Ve la computadora sobre la mesa, se aproxima, enciende el monitor, ve todos los símbolos flotando en la pantalla, ninguno se parece a los que marcan su piel, suspira al pensar que puede ser una broma de Alec, se alegra que al menos no programó una película porno.
Va a darse un baño y cambiarse. Bobby toma una cerveza, la bebe al seguir pensando en todas las posibilidades, en las criaturas que podrían darle poderes síquicos a una persona. Toma uno de los teléfonos, llama John, pero como de costumbre no responde. Decide llamar a Pam, ella responde casi de inmediato con su habitual entusiasmo, ella tampoco sabe nada, pero dice que preguntará.
Sam entra, su mirada pasa a la computadora, ve la pantalla, decide seguir observando los símbolos, tiene la esperanza de encontrar alguna respuesta. Toma su computadora al comenzar a buscarlos, uno a uno. Los resultados son confusos, algunos son antiguos, sumerios, egipcios, griegos, pertenecientes a ruinas antiguas, algunas runas druidas, no hay coherencia, otros no los encuentra. Una hora pasa sin darse cuenta.
Bobby responde el teléfono, es Pamela, ella le dice:
— Uno de los espíritus dijo algo parecido; pero agrega que los niños son primogénitos, siempre, todos a punto de morir por el abandono de sus familiares. — Bobby agradece:
— Te debo una Pam. — Ella responde:
— Claro que sí, pensaré cómo cobrártela. —
Bobby está por decir algo más, pero un sonido fuerte en la puerta principal lo hace colgar a prisa. Sam deja la computadora para voltear a la puerta. Max aparece de inmediato. Tirado bocabajo en la entrada está Alec inconciente, mientras un charco de sangre se forma con rapidez a su alrededor.
Max corre hacia él, se precipita a buscar fracturas, no las encuentra, lo voltea, ve que tiene una gran herida en el estómago, pero lo que más le preocupa es la sangre que gotea de su nariz y boca, evidencias de heridas internas. Le dice a Bobby quien se ha parado a su lado junto a Sam:
— Debemos llevarlo a un hospital. — Bobby asiente.
Max carga a Alec, lo mete en uno de los autos que Alec arregló. Sam también entra. Se dirigen a toda velocidad al hospital. Max le dice a Alec:
— ¡Maldición Alec! ¡No se te ocurra morir porque te mataré! ¿Me escuchaste? Te mato si te mueres. — No hay respuesta listilla, no hay señales de conciencia en Alec. — Por favor Alec, despierta, di alguna estupidez que me haga querer meter tu nariz a tu cráneo. — No hay respuesta. Una lágrima rueda por su mejilla. — Tenías razón, no debí ir sola. Lo siento. — Alec abre sus ojos, parpadea un par de veces, limpia la lágrima de Max al decirle:
— No debí dejarte ir… — Le sonríe a Max. — Estoy bien, no moriré… aún. — Max sonríe al decir:
— Claro que no, eres un Smart Aleck. —
Alec le sonríe antes de volver a desplomarse en la inconciencia. Max le pide:
— No te mueras por favor. —
El auto se detiene, Max está por salir corriendo cargando a Alec, pero Sam la detiene al decirle:
— Ellos sospecharan si una chica que parece modelo, llega cargando a un chico como Alec. —
Los equipos médicos llegan rápida y eficazmente. El amigo de Bobby está ahí, está dispuesto a ayudarles. Max sigue la camilla, escucha a Sam responder las preguntas:
— Es mi hermano, Dean Winchester. Ella es su novia. — Max dice al fingir que llora:
— Regresábamos del cine, cuando unos chicos nos asaltaron. —
Los médicos se llevan a Alec, ellos tienen que quedarse. Sam llena los formularios, Bobby habla con su amigo y Max sólo se puede sentar en una silla incómoda. Los minutos pasan angustiosamente, jamás le han gustado los hospitales en realidad, le recuerdan mucho a Manticore. Sam se sienta junto a ella, le ofrece un vaso térmico con café, ella lo acepta, pero no lo bebe, en realidad no confía tanto en esas personas. Él le pregunta:
— ¿Cómo es Alec? — Max responde:
— Es un egoísta listillo. — Ella agita el café entre sus manos. — En el fondo es un buen chico. — Un hombre con bata blanca se acerca, dice:
— Familia de Dean Winchester. — Ellos se levantan, se acercan, al igual que Bobby. — Soy el doctor a cargo del caso. El doctor Parker. Hemos controlado la hemorragia, le haremos una resonancia magnética. — Max pregunta:
— ¿Morirá? — El doctor no responde al instante, después le dice:
— Hoy no señorita. —
Ellos vuelven a sentarse, entonces ella le dice a Sam:
— Él aceptó ayudarme a construir un mundo seguro para nosotros. Cuando se lo propuse, fue renuente. — Max sonríe al recordar el brillo en los ojos de Alec, la sonrisa que apareció un leve instante antes de cambiarla por una menos genuina. — Él me dijo, que lo haríamos, un mundo donde los niños siempre tienen qué comer, una casa y están seguros de los monstruos. Pensé que se burlaba de mí. — Ella talla sus ojos. — Joshua me dijo que él es un niño asustado en el fondo; pero hasta hoy no he logrado ver ese niño asustado en él. — Sam le dice:
— Mi hermano es fuerte y valiente, se preocupa más por los demás que por si mismo. La noche que desapareció, peleamos, me gustaría poder decirle que lo siento. — Max le anima:
— Si Alec es tu hermano podrás hacerlo; pero no te acerques mucho a él o te romperá la nariz, no le gustan las escenas de chicas. —
Sam ríe tristemente, al borde del llanto. Quiere preguntar sobre cómo es Manticore, pero no se atreve. Pasan varios minutos en silencio, escuchan los pasos, los llamados, ven a la gente pasar. El doctor vuelve a aparecer, se levantan, lo escuchan decir:
— Lamento traerles malas noticias. El corazón de Dean está muy mal, tiene daños severos. Lo integraremos a la lista de espera, pero en su condición crítica, no le quedan más de seis meses. Lo siento. Lo tendremos internado hasta terminas los estudios y diagnosticarlo adecuadamente. — Max pregunta:
— ¿Qué es?, ¿es un virus?, ¿un tumor? ¿Qué? — El doctor responde:
— Necesitamos hacer más pruebas para darle un diagnostico adecuado, pero el daño parece hecho por una electrocución. Lo siento señorita. —
El doctor se retira. Sam siente que su mundo se desploma, como su la tierra se abriera para lanzarlo directamente al infierno. Max siente su corazón caer hasta el piso, se recarga en la pared, está furiosa con Alec por no decirle. Va a la habitación donde Alec está, abre la puerta, le gritará, lo golpeará si es necesario, pero él no está, la ventana está abierta y la cortina blanca es elevada por el viento.
Ella da vuelta sobre sus talones, aprieta los dientes con furia, él la escuchará. Se acerca a Bobby y Sam, les indica que la sigan, ellos lo hacen, salen con disimulo del hospital, al estar fuera ella dice con furia, antes de que le pregunten:
— ¡Se dio de alta a si mismo! ¡Se escapó! ¡Pero me va a oír! — Bobby dice:
— ¡Maldito Idjit! Suban al coche. —
Los tres suben al coche, el camino de regreso está cargado por un aura oscura. Todos quieren decirle más de una palabra a Alec. Al regresar las luces están prendidas. Max sale corriendo del auto, entra a toda velocidad, sus pasos son fuertes. Encuentra a Alec en la cocina, está tomando algo de una taza, tal vez café, hay otra taza humeante. Él la mira, se ve tan pálido y demacrado, sonríe tenuemente, le ofrece:
— Tengo una taza para ti, es leche caliente con canela. — Ella golpea la taza, la cual se estrella contra la pared. — Con ese genio debo compadecer a Logan. — Ella ignora el comentario, exige:
— ¿Por qué escapaste del hospital? Estás muy enfermo. — Alec no la mira. — ¡LO SABÍAS! ¡MALDITO EGOÍSTA LO SABÍAS Y NO ME LO DIJISTE! — Alec le dice con calma:
— Es mi vida. — Sam y Bobby pueden escuchar la discusión mientras se acercan. Max grita de nuevo:
— ¡ERES MI SEGUNDO AL MANDO! ¡TENGO EL DERECHO A SABER! — Alec explota:
— ¡No! ¡NO TIENES EL DERECHO! ¡ES MI VIDA NO TUYA! — Max alega:
— ¡SOY TU OFICIAL SUPERIOR! — Alec refuta:
— ¡NO ERES MI DUEÑO! —
Max aprieta los puños, las lágrimas corren por sus mejillas, muerde un momento sus mejillas por dentro, después dice:
— Tenías que decírmelo. — Alec se levanta, la abraza, le da un beso en el cabello al decirle:
— Está bien Max, no me duele. Los médicos sólo podrían darme analgésicos, no pueden hacer nada. — Ella le da un golpe en el pecho al reclamar:
— Tenía derecho a saber. — Alec le dice:
— No tenías que saberlo. — Max se aleja de él, lo mira al preguntarle:
— ¿Crees que no notaría que moriste? — Alec suspira con cansancio, le indica a Max:
— Siéntate. Sé que están escuchando, es mejor que entren y tomen asiento. — Sirve otras tres tazas, las coloca frente a cada asiento.
Bobby y Sam entran, toman asiento, ven las tazas. Alec sonríe al decirles:
— No tienen veneno. — Max exige de nuevo:
— ¿Crees que no me importa lo que te pase? — Alec le advierte:
— No volveremos a hablar de esto. — Max asiente. — Sólo puedo vivir dentro de Manticore… — Max está por decir algo, pero él le indica que guarde silencio. — En Manticore tenían una medicina que debía ponerme cada seis meses para que no avanzara mi mal. — Max asiente. — La medicina se hace con muchos ingredientes, se debe preparar en un lapso de seis meses, no es un mal genético sino adquirido. Cuando Manticore se quemó, saqué dos dosis, pues no había más, porque la medicina se caduca en tres días. — Max está por interrumpir, pero Alec vuelve a silenciarla. — Al salir, pensé en no hacer la medicina, luego lo decidí, comencé a traficar para conseguir todos los ingredientes. Logré recrearla, no tendría que morir. — Max pregunta:
— ¿Por qué no me dijiste? — Alec le dice:
— ¿Qué querías que dijera? Maxie, ¿sabes?, estoy enfermo, si no tomo mi medicamento me voy a morir, pero no te preocupes, tengo medicina; por cierto Mole quemó tu chaqueta. Tienes suficientes problemas, como para que cargues con los míos. ¡Son míos! — Max responde:
— Podemos regresar a casa, ahí tienes medicina ¿cierto? — Alec da un largo sorbo a la leche. — ¿Verdad? — Alec responde:
— Tenía en mi apartamento. —
Max lo recuerda, la destrucción, nada quedó en pie, el líquido que escurría de un hueco de una pared, creyó que se trataba de una tubería.
— ¿Puedes hacer más? — Alec informa:
— No tenemos los ingredientes, ni seis meses. — Max cuestiona:
— ¿Por qué? — Alec responde quitándole importancia.
— Me quedan cinco meses cuando mucho. —
Sam se siente morir, si no hubieran destruido el departamento, si ni hubieran dejado salir su furia irracional, Alec no tendría que morir. Es culpa suya y de su padre. Max pregunta:
— ¿Qué es?, un patógeno, un virus, bacteria, algo dirigido a tu ADN. — Alec niega:
— Una maldición. — Max grita:
— ¡ES UNA LOCURA! — Alec le pide a Bobby:
— Bobby, ¿tienes una lámpara de luz negra que me prestes? — Bobby se levanta, asiente al ir a buscar la lámpara, regresa en pocos minutos, apaga las luces y se la da a Alec. — Gracias. —
Alec se levanta, se quita el suéter que tomó y la playera blanca. Le da la lámpara a Max al indicarle:
— Alumbra mi espalda. —
Max se levanta de malagana, alumbra la espalda de Alec, casi se le cae la lámpara cuando ve aquello. Símbolos subiendo por la espalda baja de Alec, parecen estar vivos y retorciéndose. Bobby exclama:
— ¡Balls! — Sam también los mira, sin poder creerlo. Alec sigue explicando:
— Cuando lleguen a mi cabeza moriré en tres días con horrible agonía. — Max pregunta:
— ¿Quién hizo esto? — Alec dice:
— Fue cuando regresaba del Congo, en el camino. Me agarró el hombre de ojos amarillos, él me dijo: "Tú no vas a matarme Dean Winchester." Regresé a Manticore sintiendo dolores terribles, así que decidieron desconectar mi sentido del tacto, ya no puedo sentir dolor ni nada. — Max dice:
— Pero cuando te golpeé, las veces que te dispararon…
— Fingía. —
Bobby toma una libreta, comienza a anotar los símbolos. Sam dice:
— Podemos encontrar la forma… — Alec lo corta al decir:
— No, no quiero ser salvado. —
Max se planta frente a él, le da una bofetada al decirle:
— No voy a dejarte morir. ¿Escuchaste estúpido? ¡NO VOY A DEJARTE MORIR! — Alec le dice:
— Eres una súperchica pero no Dios. No puedes salvar a Ben, encontrar la cura y salvarme. — Ella le asegura:
— Puedo intentarlo. — Alec sonríe al decirle:
— Bruja. — Ella responde:
— Estúpido. — Hay un silencio cómodo entre ellos. — Ahora vas a dormir como el haragán que eres, mientras yo hago guardia. — Alec dice en tono de burla:
— Sí jefe. — Max le corrige:
— Jefa. — Alec se encamina fuera de la cocina, cuando ella le dice. — Tienes que enseñarme a cocinar. — Alec responde:
— Cuando quieras. — Bobby le pide a Alec:
— Necesito anotar unos símbolos más. —
Alec espera, Bobby alumbra el lugar y le entrega la libreta a Sam para que anote. Sam lo hace rápido, no falta mucho después de todo, al terminar Alec se pone la playera.
Realmente necesita descansar, Alec se recuesta en el sillón, se duerme casi de inmediato. Está tan cansado, tan agotado. Max sale de la cocina, se encuclilla junto a Alec, le acaricia el cabello por un instante, lo mira al recordar lo que le dijo Joshua:
"Él tiene demasiado corazón." Max se negó a creerlo, pensaba que Alec no tenía corazón hasta que se enteró de Rachel, no quiso creerlo porque Ben era quien tenía demasiado corazón. Mira lo agotado, tranquilo y joven que parece Alec, le da un besito en la frente como si se tratara de un niño, porque Joshua tiene razón, Alec tiene demasiado corazón.
Sam no puede evitar ver la escena. Max no parece la novia de Alec, sino su hermana. Se siente celoso, sin poder evitarlo, porque él es el único hermano de Dean Winchester.
