Aquí viene la continuación, se que a varios los deje en suspenso y lo más probable es que después de leer esto me quieran asesinar, pero estoy dispuesta a sufrir las consecuencias.

PD: Alguien me pregunto si es que iba a poner un Lemon. Bueno, la respuesta es sí, pero para eso falta su buen poco, así que le pido que sea paciente, y también me gustaría saber si a alguien le desagradan los Lemos para crear dos versiones de ese capitulo, una con y otra sin lemon.

Capitulo VI

Todo sea por mi dulce misión

Aunque eso implique la fría traición

Odiaba las bombas, odiaba a esa maldita sirena de alerta, odiaba que el departamento de Tenten estubiese tan cerca del cuartel Anbu e inclusive en ese momento odiaba ser un Jounin que juro servir a Konohoja.

Ella le llevaba casi tres cuerpos de ventaja, ambos saltaban de techo en techo con gran rapidez. Su objetivo, llegar lo antes posible al edificio central, el cual les invitaba a aproximarse con una nube de humo señalando el camino, en el cual un leve destello producto de llamas abrasadoras presagiando lo peor. Hasta el instante en que ambos Jounin aterrizaron entre los escombros del antiguo edificio Neji no había caído en cuenta de la gravedad del asunto. Sin duda él y su compañera se transformaron en testigos presenciales de lo que podían llegar a ser uno de los atentados terrorista más nefasto en la historia de la villa. Hace no mas de tres minuto estuvo a punto de cumplir el tan anhelado sueño de besar los labios más apetecibles que había visto en su vida, sueño que se desvaneció como tal al ser interrumpidos por un desgarrador estruendo, seguido de cerca por la ya conocida señal de alerta. Tenten se había separado de él en un segundo, abrió el ventanal de su balcón y ambos se asomaron desconcertados. La joven, luego de ahogar un grito se encamino cual alma que lleva al diablo hacia el lugar del incidente. Él vacilo unos instantes, al lograr reaccionar no pudo hacer más que seguirla, debía admitir que aún se encontraba algo atontado por el mar de sensaciones que aquel ínfimo roce entre sus labios había provocado en su ser, ya que bajo cualquier otra circunstancia Neji Hyuuga habría sido el primero en partir rumbo a la escena del desastre.

No solo el cuartel se encontraba reducido a una nube de polvo, trozos de concreto y madera, sino que también gran cantidad de edificios aledaños, postes, tiendas, calles, en fin, todo lo que logro ser alcanzado por la terrible explosión.

Tenten observaba anonadada la escena; niños llorando abrasados de sus madre, ninjas médicos corriendo de un sitio a otro transportando heridos y cubriendo cadáveres, Anbus intentando encontrar aunque fuese un sobreviviente al brutal ataque, todo pasaba frente a sus ojos y ella ni un solo musculo podía mover. Como se había transformado aquella noche especial en la pesadilla más horrible que hubiese tenido el desagrado de vivir.

Neji: (totalmente repuesto y firme) ¡Tenten! Este no es momento de observar, muévete y busca sobrevivientes, yo iré a averiguar bien que paso.

Tenten: (parecía haber salido de aquel trance) Si,….. si Neji.

El joven shinobi le dedico una última mirada a su acompañante antes de desaparecer en menos de lo que dura un parpadeo. La chica por su parte diviso a su amigo Lee en compañía del Uchiha y la Haruno entre la muchedumbre y opto por aproximarse a ellos. Una vez reunidos se dividieron en dos grupos y comenzaron las labores de rescate. Mientras tanto Neji logro localizar al capitán del grupo anbu al que el perteneció por un tiempo.

Neji: Señor Hashimoto, ¿que fue lo que ocurrió en este lugar?

Hashimoto: Neji, que gusto me da verte aquí (el sujeto lucia choqueado pero ileso). A decir verdad no se muy bien que fue lo que ocasiono esta devastadora explosión. Yo y mi equipo nos acercábamos al edificio cuando frente a nuestras narices este estallo en mil pedazos, arrasando con todo aquello que se encontrara en las cercanías.

Neji: Un atentado. ¿Pero como es posible? la seguridad en Konohoja es la mejor, y además introducirse en el cuartel Anbu es, bueno, imposible y un suicidio.

Hashimoto: Yo también pensaba así, pero aquellos escombros en llamas son la prueba de lo contrario.

Todo los shinobis de la aldea se habían agrupado dentro del perímetro del incidente y en colaboración con los aldeanos trataban de ayudar a la mayor cantidad de personas que les fuera posible.

Shino, Hinata, Hanabi, Neji y Kiba en colaboración con sus respectivas familias habían formado el grupo de búsqueda, mientras que Sakura y otros ninjas con mayor fuerza bruta se empeñaban en rescatar a los sobrevivientes que eran localizados por los insectos de los Aburame, el olfato de la tropa de los lobos o la visión de los Hyuuga. Por su parte Tenten, Sasuke, Lee, Kakashi y Gai habían partido junto al equipo de Shikamaru y Temari a peinar todos los barrios que les fue posible cubrir con la finalidad de encontrar siquiera a uno de los causantes de tal masacre.

Temari aun temblaba un poco, y no era para esperar menos. Hace no más de una hora ella se encontraba en una amena plática con uno de los ninjas residentes del cuartel que acababa de ser destruido. Ella se había estado alojando en dicho edificio desde que había vuelto a la villa con la finalidad de entregar unos pergaminos en nombre de su hermano, y también para ver a cierto chico problemático, que si no fuera por él en esos momentos ella ya no formaría parte de este mundo. Como es el destino ¿no? No tenía ni una pizca de entusiasmo esa noche, y dada por concluida su charla con el muchacho se había dispuesto ir a descansar, cuando de la nada apareció el Nara para invitarla a cenar, ¿Por qué lo había hecho? No tenia idea, según Shikamaru solo le había nacido la necesidad de verla y tan rápido como se lo permitieron sus piernas llego al desdichado edificio con la firme intensión de que ambos pasaran un agradable momento. Por su parte él chico no se sentía menos nervioso, como le había dicho a ella, no savia la razón exacta del porque la había invitado a salir tan repentinamente, solo tenia claro que era la mejor decisión que había tomado en su vida.

Las horas pasaron y el sol despertó sobre la aldea cubriendo con su manto tibio todos los rincones del desolado lugar.

A diferencia de todos los demás días que Konohoja tenia la dicha de recordar, este se presentaba triste y grisáceo. No solo habían perdido valientes guerreros aquella fatídica noche, sino que niños, mujeres, hombres, familias, amigos, hermanos, personas, vidas.

La hoja se encontraba de luto, y su gente consternada, triste e impotente, entre ellos una anciana mujer, que dejaba ver como nunca antes su avanzada edad, no en su piel ni en su cabello, sino que en sus ojos y en su aura. Tsunade, Hokage de la hoja observaba triste y melancólica, encolerizada y deseosa de venganza su maltrecha villa, sus hombres agotados y sus niños cabizbajos.

Desgraciadamente no todos compartían el pesar causado por aquella tragedia, desde las sombras y a través de una amplia ventana dos hombres observaban medianamente orgullosos la obra del menor de ellos. Sus ojos azules brillaban con el reflejo de las últimas llamas que se negaban a morir en manos de los aldeanos esforzados, y su pecho se encontraba levemente inflado producto de la dicha que le brindaba aquel panorama. Lo había logrado, después de dos meses de dedicación por fin consiguió cumplir con la primera fase de su misión, bueno, se podría decir que a medias, algo empañaba aquel triunfo, después de todo la embajadora de la arena se le había escapado de las manos, pero el impacto provocado había sido más que suficiente. Menos satisfecho detrás de él, y con una mirada imperturbable se encontraba un anciano ninja. El símbolo de la hierba podía distinguirse en su banda protectora, la cual yacía inerte en su cintura, a diferencia del joven shinobi, el cual la lucia en su frente.

Okina: Buen trabajo Zetsu, de seguro todo el caos provocado por tus sublimes explosiones y asesinatos nos harán olvidar el error cometido al dejar escapar a la embajadora de la arena.

Zetsu: (con una sonrisa forzada) Muchas gracias Okina-sensei, debo admitir que me encontraba impaciente por llevar acabo la primera fase de mi misión, quizás por eso la chica se me escapo, pero no hay problema, ese pequeño detalle no ha salido como lo planee, pero eso no me quita el deseo de continuar hasta ver este maldito lugar hecho cenizas.

Okina: Te entiendo, te entiendo, pero recuerda que no debes precipitarte joven ninja. La misión que te fue encomendada es de gran importancia para la villa y debe ser llevada a cabo a toda costa. Destruir Konohoja será un proceso.

Zetsu: No se preocupe, se muy bien que debo hacer, es más, ya tengo una carta bajo la manga porsiacaso algo llegase a salir mal "y no tienes idea de cuanto deseo utilizarla".

Okina: Así debe ser.

Zetsu: ¿Qué hay de las tropas? Supongo que estarán listas, no falta tanto tiempo después de todo.

Okina: Tu solo encárgate de lo que te fue encomendado, yo velare por el resto.

Zetsu: Okina-sensei, se que nuestra misión es la de erradicar Konohoja, pero me pregunto si no podremos tomar algunos prisioneros, o añadir a nuestras tropas miembros de la aldea dispuestos a colaborar con nuestra causa.

Okina: ¿por que preguntas eso?

Zetsu: Hay alguien en particular que me interesa bastante, una kunoishi fuerte, se que seria un poco difícil al principio, pero creo poder convencerla.

Okina: (el anciano se exalto) ¡Olvídalo!, no te atrevas a exponer la misión por un capricho infantil, todos y cada uno de los aldeanos de esta villa deben ser erradicados. La hierba ha perdido poco a poco su poderío, en especial desde que la alianza entre la arena y la hoja se ha hecho más fuerte, debemos acabar con nuestros enemigos ahora, aprovechando que los lasos aun no se han consolidado, y cualquier sobreviviente podría trae desgracias a nuestra gente.

Zetsu: (mordió su labio inferior e insulto mentalmente al anciano) Si Okina-sensei, será como usted diga. Ahora si me permite me retiro, si paso mucho tiempo desaparecido alguien podría sospechar, sobretodo ese Hyuuga, me ha echado el ojo encima desde que llegue.

Okina: De acuerdo, tienes razón, vete y procura seguir realizando tu labor, pero esta vez sin ninguna falla, ¿me has oído?

Zetsu: Con toda claridad "maldito viejo"

Nada se demoro el joven shinobi en integrarse a la faena, aunque antes de comenzar se detuvo un instante a observar meticulosamente los rostros de cada uno de las desmoralizadas personas que con el sudor de su frente daban hasta la ultima fracción de su energía tratando de socorrer a los suyos.

De entre el mar de almas el desgraciado el individuo pudo distinguir a quien deseaba encontrar.

A la bella chica del cabellera castaña se le iluminaron los ojos a ver a su compañero de equipo sano y salvo. Había tenido miedo, mucho miedo. Desde que supo que la explosión provino del edificio perteneciente a los protectores de la ciudad, la kunoishi no había podido dejar de pensar en lo peor. Zetsu, su nuevo amigo se alojaba en dicho lugar desde que la villa se había convertido en su hogar y como hasta el momento no se había topado con él los nervios la estaban matando. Sin pensarlo mucho se abalanzo sobre el joven casi derribándolo y en compañía de un fuerte abraso le hiso saber verbalmente lo preocupada que estaba por él. A Zetsu se le dibujó una retorcida sonrisa en el rostro y en menos de un segundo correspondió el abrazo de la chica. Desde la distancia dos personas observaban atentas la escena, una algo nerviosa mientras que la otra furiosa y un poco triste.

Hinata: Neji-onisan, no te preocupes, Tenten tan solo esta feliz de que al joven Zetsu no le haya ocurrido nada malo.

Neji: (con un tono muerto y sin voltear a verla) Lo se Hinata-sama, no te preocupes, no me molesta.

Esta respuesta no logro convencer a la heredera del Souke. Conocía a su primo más de lo que a este le hubiese gustado admitir y sabia que sin importar lo cerio que se mostrara su rostro (aunque se notaba tención en el) por dentro debía de estar furioso, sus ojos lo delataban.

De la nada el recuerdo de lo acontecido entre ellos dos (Tenten y Neji) la noche anterior se presento fugas en la mente del Hyuuga, brindándole a este la tranquilidad que antes le había profesado a su prima. Hinata por su parte se mostro mas tranquila al ver ablandarse las facciones faciales de su primo, y mayor fue su alegría y paz al ver como la jone kunoishi soltaba a su compañero y posaba su vista en el mayor de los Hyuuga, dedicándole a este una cálida sonrisa, llena de amor y otros sentimientos. Neji respondió al gesto a su manera; basto con una mirada con dejo de ternura para que la kunoishi de las armas se sintiese satisfecha y señalándole algunas indicaciones al chico que tenía frente a si se encamino nuevamente en búsqueda de alguien a quien ayudar.

Hinata se volteo al escuchar su nombre recién salido de la garganta de su hiperactivo novio. Se excuso con su primo y partió junto con su amado con rumbo desconocido.

Neji aun mantenía su vista fija al frente. Quizás Tenten no se encontraba cerca, pero el aun así podía verla, después de todo era un Hyuuga. Tenten, el solo hecho de pensar en ella, en ellos, le hacia sentir un conglomerado de sensaciones desconocidas, fuertes y a la vez suaves dentro de si, pero no, ese no era el momento para pensar en ellos, más tarde él y la chica terminarían lo empezado, por el momento lo primordial era socorrer a quien lo necesitara, tal y como su querida kunoishi lo hacia en esos momentos.

Neji: Bien, basta de descansos, es tiempo de trabajar; ¡¡¡Byakugan!!!

¿Y bien? ¿Qué les pareció? Se que la mayoría quería el beso, pero tenia que dejar en claro que Zetsu era un traidor y no se me ocurrió mejor momento, además así se le quitaba un poco lo predecible al relato , pero no se enfaden que el beso ya vendrá, eso y mucho más. Bueno, me despido, hasta el siguiente capitulo. Cahuuuuuuuuuuu.