Una flor en el desierto
Al día siguiente Effie fue a visitar a Peeta, bueno mejor dicho a verlo a través de una ventana desde el cuarto de observación, ya que no podían permitir que nadie se acercara a él por su temperamento tan voluble, los doctores todavía estaban haciendo varias pruebas para entender qué fue lo que pasó con él.
Ella no pudo evitar que los ojos se le llenaran de lágrimas al verlo. Todavía estaba muy delgado y tenía grandes círculos morados bajo sus ojos.
― ¡Por Panem! ― susurró ella ― ¿Qué te hicieron Peeta?
Prim apareció a su lado ― Los doctores creen que estuvieron inyectándole una sustancia para modificar sus recuerdos, pero aún están investigando en el laboratorio de que se trata ― la más pequeña de las Everdeen le puso una mano sobre el hombro ― Mi hermana viene a verlo todos los días, pero no tiene permitido entrar, y cuando alguien menciona su nombre él se pone como loco a gritar que ella es un muto y que tienen que matarla.
Silenciosas lágrimas bajaban por su rostro, de todos los secuestrados, Peeta parecía ser el más perjudicado. ¿Cómo podía ser capaz de odiar a Katniss, si era su gran amor? ¿A qué horribles torturas fue sometido para modificar sus recuerdos?
Prim le prometió a Effie tenerla al tanto de todo lo que escuchara decir a los médicos, y una semana después le contó lo que finalmente descubrieron, que Peeta había sido inyectado en numerosas ocasiones con veneno de rastrevíspulas para modificar sus recuerdos. Los médicos estaban tratando de hacerlo recordar mediante videos, pero Peeta se ponía muy mal cuando veía a Katniss.
Dos semanas más tarde, a Effie finalmente la dieron de alta. El doctor le dijo que el ultrasonido mostraba que el desprendimiento se había cerrado por completo, y ella ya había dejado de sangrar desde hacía una semana.
Ya tenía 25 semanas de embarazo, su bebé medía treinta y cuatro centímetros y pesaba más de medio kilo. Y con la tecnología de tercera dimensión del ultrasonido, había podido ver a su bebé perfectamente, podía jurar que se parecía a Haymitch y tenía su mismo perfil. No podía esperar a mostrarle la imagen, ya que las juntas en la Sala de Mando, le impidieron a él acompañarla a la revisión.
Se pudo vestir por fin con uno de los vestidos grises que estuvo confeccionando, y pudo quitarse la bata de hospital, tomó un bolso con las pertenencias que tenía en la habitación del hospital en la que vivió poco más de un mes, y se dispuso a ir a su compartimento, cuando Prim la detuvo.
―Effie antes de que te vayas, ¿podrías venir un momento? ― preguntó Prim.
―Claro, ¿pasa algo querida?
―Es sobre Peeta, los doctores quieren que alguien familiar para él entre a la habitación a hablarle, y siempre supe por mi hermana que él tenía una buena relación contigo, y se lo comenté a los doctores.
― Claro, vamos allá ahora mismo.
Los doctores le explicaron a Effie los tratamientos a los que estaban sometiendo a Peeta para tratar de que se recuperara. Le pidieron que cuando entrara y hablara con él no mencionara a Katniss por nada del mundo. Ella asintió y entró a la habitación con Peeta.
― ¿Effie? ― preguntó Peeta en cuanto la vio.
Ella le sonrió ― sí, soy yo querido ― se llevó una mano al cabello recogido en un elegante chongo ― sin mis hermosas pelucas, ni maquillaje, y con esté horrible atuendo que nos hacen usar a todos, pero aquí estoy.
Peeta sonrió ― Pues te sienta bien tu nuevo look, creo que te ves más hermosa así.
Effie movió la mano para restarle importancia ― tu eres demasiado amable, aunque no sé qué les pasa a los hombres de los distritos que prefieren a las mujeres al natural ― se sentó en una silla cerca de la cama de Peeta, e inconscientemente se llevó una mano sobre el vientre.
El chico abrió mucho los ojos ― Effie tú…
Ella bajó la mirada y luego le sonrió ― ¡Sorpresa! ― le dijo mientras volteaba a verlo ― sí, estoy embarazada, y sí, antes de que preguntes por el padre, es Haymitch.
― ¡Muchas felicidades Effie!
― Gracias ― le respondió ella realmente contenta ante su honestidad.
―Y puedo decirte con seguridad, que nunca te había visto tan hermosa, en verdad el embarazo te sienta bien ― le dijo él sinceramente.
Ella se sonrojó ante sus palabras ― ¿Quieres ver una imagen del bebé?
Effie estuvo platicando con Peeta durante muchos minutos, y en todo momento él se mostró sereno y centrado, hablaron buena parte del tiempo sobre bebé, y después de su estancia en el distrito trece. Hasta que un golpe en la ventana que parecía un espejo desde dentro de la habitación los alertó.
―Yo creo que ya se terminó tu tiempo Effie ― le dijo Peeta ― pero me dio mucho gusto verte.
―Gracias querido, a mí también me dio gusto verte a ti ― y sin pensarlo dos veces, se acercó a abrazarlo y darle un beso en la mejilla.
En ese momento la puerta emitió un sonido que indicaba que había sido desbloqueada y ella pudo salir. Pero a penas lo hizo, se topó con un muy furioso Haymitch.
― ¡Qué diablos te pasa princesa! ― le habló fuerte Haymitch ― ¿En qué carajos estabas pensando cuando te metiste ahí con el chico todavía inestable?
― ¡Lenguaje! ― le dijo Effie, quién volteó a ver a los demás en el cuarto de observación, pero todos parecían cachorritos regañados, y Prim tenía los ojos llorosos, probablemente Haymitch ya se había descargado con ellos.
―El chico pudo hacerte daño, ¿Por qué te metiste ahí?
―Yo solo quería ayudar ―le contestó ella levantando la barbilla― sabes perfectamente lo mucho que me preocupo por los niños, y Peeta me necesitaba.
― Si, y pudo haberte roto el cuello en un abrir y cerrar de ojos, si tan sólo hubieras hecho un comentario equivocado.
―Bueno, pues muchas gracias por tu voto de confianza, conozco la situación de Peeta, y sabes que no soy una damisela en peligro que necesita que la salves todo el tiempo.
Haymitch rodó los ojos, y se volteó a ver a los doctores ― Si algo le pasa a ella, los hago personalmente responsables.
Effie lo tomó del brazo y lo sacó de la habitación para impedir que siguiera amenazando a todos. Una vez afuera ella le mostró el último ultrasonido para distraerlo y tranquilizarlo, y funcionó, él le paso un brazo por los hombros y le besó la cabeza mientras continuaban juntos observando la imagen del bebé.
Las siguientes semanas le permitieron a Effie regresar a la Sala de Mando, pero sólo medios días, por la tarde debía irse a descansar.
Todos los chicos menos Peeta asistían a entrenamiento, los estaban preparando para pelear. Effie platicaba con ellos durante la hora de la comida y escuchaba como les iba a cada uno.
Se programó un viaje al distrito 2, asistirían Katniss, Gale y Haymitch. Effie se moría de los nervios, sabía que ese distrito se resistía a rendirse y unirse a los rebeldes. Por lo tanto, aunque tenían un plan, las cosas podían salir mal.
Desde que salió del hospital, Effie se había mudado prácticamente al compartimento de Haymitch, ya que como el del mentor sí había resultado con daños debido al bombardeo, a Beete lo habían reacomodado cerca del laboratorio de armas y Haymitch había sido reasignado a una nueva habitación que, aunque era algo más chica que la anterior, la tenía para él solo.
― ¿Y si algo sale mal?
―Princesa, yo no voy a estar en el frente, no te preocupes ― le dijo él mientras le acariciaba la espalda desnuda.
―¿Y Katniss?, ¿vas a poder controlarla?
― Eso espero, es muy terca, pero básicamente quieren grabar más propos con ella, no exponerla.
―Haymitch no vayas por favor ― le suplicó.
―No puedo hacer nada cariño, tengo que ir…
En ese momento mientras estaban acostados de frente uno al otro, Haymitch se quedó callado y bajó la vista.
Effie le sonrió ― ¿Ves? perita tampoco quiere que vayas.
Él le colocó la mano sobre el vientre y sonrió cuando sintió las pataditas del bebé.
― ¿Hasta cuándo vas a llamarlo por esos ridículos nombres? ¿eh?
―Hasta que su padre me dé su lista de nombres para niño o niña, yo tengo la mía desde hace tiempo.
―Bien vamos a verla.
A Effie se le iluminaron los ojos, por fin podrían ver el nombre del bebé. Se estiró y tomó del buró su agenda y un bolígrafo ― Aquí pasé todos los nombres que me gustaron.
―Bien, léemelos y te voy dando mi opinión.
― De acuerdo, se sentó Effie en la cama emocionada, la sábana resbaló y dejó al descubierto sus senos.
Haymitch comenzó a acariciarle un pecho, y Effie de inmediato le dio un manotazo ― Vamos a ver los nombres de nuestro bebé, concéntrate.
―No puedo hacerlo cuando estás desnuda a mi lado, y esos están muy grandes ahora ― le dijo señalándole los senos con el dedo.
Ella apretó los labios para evitar sonreír, aunque no lo logró y se cubrió con una sábana ― Primero los nombres y después podemos jugar.
―Mandona.
Ella no contestó, en cambio abrió su agenda ― ¡Comencemos por los nombres de niño! ― dijo emocionada ― ¿Qué te parece Adelphos?
Haymitch sólo volteó a verla ― ¿es broma?
―De acuerdo, es un no. ¿Bemus?
Él solo negó con la cabeza.
―Corbin, Dimas, Eudor…
Haymitch le quitó la agenda y el bolígrafo ante las protestas de Effie ― Veamos… mmm horrible… ni loco… ¿estás de broma? ― iba comentando en voz alta mientras tachaba los nombres ― ¿En verdad princesa? ¿Finnick?
―Él me lo sugirió y me pareció de buena educación agregarlo a la lista.
Haymitch rodó los ojos y continuó con la lista ― Kit… no, Lander… no, Myron… nop, Neo… definitivamente no. ¿Regulus? ¿es broma cariño? Parece que odias a nuestro hijo.
― ¡Qué grosero! Todos esos nombres tienen un bello significado.
―Si claro, le vas a explicar eso al niño cuando salga de la casa y lo golpeen en la cara por su horrible nombre. Definitivamente no.
―Perfecto, has tachado toda mi lista de nombres de niño y con ello todo mi esfuerzo, y no has aportado un sólo nombre tú.
Haymitch rodó los ojos―Vamos a ver los de las niñas, quiero ver que nombres ridículos elegiste.
Effie no le contestó, pero le dio un pequeño manotazo en el brazo.
―Adara, Calista, Drucilla, no, no, no ― tachó los primeros nombres ― Erianthe, Gredel, ¿Katniss? Déjame adivinar también te ofreció su nombre.
―Bueno hicieron más que tú ¿no? Al menos me dieron ideas.
Haymitch siguió tachando los nombres de la lista, incluyendo los nombres de Annie y Prim, mientras murmuraba para él ―… se creen muy listos… no pienso nombrar a mi hijo como ellos …
―Muy bien, has terminado de tachar mis listas, y no tenemos nombre para nuestro bebé, tiraste a la basura todo mi esfuerzo, continuará siendo perita.
―No seas melodramática princesa, yo también puedo abrir ese libro que tienes de nombres y elegir los más feos y hacer nuevas listas.
Ella abrió mucho los ojos, haciéndose la ofendida, aunque sabía de antemano que Haymitch no iba a aprobar ninguno.
― ¡Oh no! No te pongas así princesa, no quise decirlo de ese modo. Te prometo que cuando regrese, veremos los nombres del bebé.
Effie le sonrió y aplaudió ― era lo que quería escuchar.
―Bien, dijiste que después de revisar los nombres íbamos a jugar, ¿no?
Ella comenzó a reírse mientras él le quitaba la sábana y comenzaba a besarla.
Hacía casi tres semanas que Haymitch y Katniss se encontraban en el distrito dos, y Effie estaba impaciente por que regresaran; mientras tanto ocupaba su tiempo ayudando de nuevo a Plutarch. Al menos desde la Sala de Mando podía ver los enlaces que hacían con el equipo en el distrito dos y de esa forma enterarse cómo estaban Haymitch y Katniss.
Pudo ver en vivo en el momento en que explotaron el Hueso en el distrito dos, e hicieron que las personas del distrito buscaran una salida a través de los túneles, también cuando Katniss dio su discurso y el momento justo en que le dispararon.
En ese momento la sangre se le fue a los pies y se tapó la boca con la mano.
― ¡Sáquenla inmediatamente de aquí! ― escuchó decir a la presidenta Coin ― ¡Sáquenla antes de que se desmaye o peor entre en labor de parto!
―Por favor Effie, no lo hagas más difícil ― Plutarch la sacó de la Sala de Mando y le prometió buscarla para decirle cómo estaba Katniss.
Más tarde como se lo prometió, Plutarch le informó que Katniss estaba viva, la armadura de Cinna le había salvado la vida, y ya la traían de regreso para su valoración en el hospital.
Esa noche Effie no pudo dormir esperando el regreso de la aeronave.
A primera hora cuando la aeronave arribó al distrito trece y se abrieron las compuertas, Effie corrió hacia la camilla que transportaba a Katniss, la chica estaba consciente y le dio un apretón de mano antes de que el equipo médico se la llevara.
Después bajó Haymitch, y Effie se lanzó a sus brazos, y él le devolvió el abrazo.
―Ya estoy aquí cariño ― la tomó del rostro y limpió son sus pulgares las lágrimas que comenzaban a resbalar por sus ojos, y se agachó para besarla.
Effie estuvo al pendiente de Katniss mientras se recuperaba de la operación. Y le dijeron que Coin ya no la quería en la Sala de Mando, así que se la pasaba al pendiente de los niños, y apoyando a Peeta a quién ya le habían permitido salir del hospital.
La buena noticia fue que Finnick le había propuesto matrimonio a Annie, y Plutarch la había nombrado la coordinadora de bodas, finalmente querían grabar el evento para hacer más propos y quién mejor para organizar un evento así de importante. Ella estaba fascinada con su nueva posición, aunque lamentaba tener que planearla en el distrito trece.
Hizo que le dieran un recorrido por todo el distrito para encontrar el lugar ideal para la boda, también difundió la voz para encontrar músicos que pudieran tocar en la ceremonia y la fiesta, y ella sugirió que Peeta hiciera el pastel como parte de su terapia de reintegración.
Por su insistencia, Plutarch autorizó un viaje al distrito doce, para poder recoger de las casas de Katniss y Peeta un vestido de novia para Annie, un traje de novio para Finnick y de paso un vestido y una capa de Katniss que había confeccionado también Cinna, para ella poder confeccionarse un vestido.
Encontró a la persona que oficiaría la boda, lo hizo practicar varias veces. También insistió en que Annie y Finnick escribieran sus votos y ensayaran cada uno por su cuenta, para que todo saliera perfecto en el momento.
Se mantuvo muy activa las semanas previas a la boda a pesar de las advertencias de Haymitch de que debía descansar, y de Elena y Prim quienes le insistían que debía tomar reposo.
El día de la gran boda llegó y todo salió de acuerdo a lo planeado. Finnick y Annie se veían estupendos y muy enamorados, la ceremonia que incluyó las tradiciones del distrito cuatro fue mágica al igual que la música y la decoración. Effie se sentía muy complacida con el resultado.
―Gran trabajo señorita Trinket ― se acercó Plutarch a la mesa donde ella estaba sentada con Haymitch viendo bailar a los asistentes de la boda.
― ¡Oh bueno! ― sonrió Effie ― muchas gracias, hice lo que pude con los pocos recursos de este lugar.
―Eres un genio, y creo que todo quedó perfecto ― le sonrió Plutarch.
―No sigas, o no la voy a aguantar al rato ― le dijo en voz baja Haymitch a Plutarch, pero ella lo escuchó perfectamente.
― ¡Haymitch! ― siseó Effie y volteó hacia Plutarch ― sólo está bromeando.
El ex vigilante en jefe se rio y después cambio de tema― Y ustedes ¿cuándo van a dar ese gran paso? Podrían hacerlo aquí también ― les sugirió.
Pero en ese momento Finnick se acercó a la mesa y le pidió un baile a Effie, salvando a la escolta y al mentor de ese momento incómodo, ya que ellos nunca habían hablado de boda. La música había bajado un poco el ritmo y ella aceptó encantada.
―Gracias por todo Effie ― le dijo Finnick al oído tratando de hacerse escuchar sobre la música, mientras bailaban suavemente.
―Querido ― le dijo Effie acariciándole la mejilla en un gesto maternal ― Lo hice con mucho cariño por ustedes.
Él colocó su mano sobre la que ella tenía en su mejilla y le sonrió. Y cuando la canción terminó, la abrazó y le besó las dos mejillas. En ese momento también se acercó Annie y al igual que Finnick le agradeció por la organización de la boda.
La música volvió a sonar y de nuevo era un ritmo suave. Finnick y Annie se abrazaron para comenzar a bailar, y justo cuando ella iba a regresar a su lugar, sintió unos brazos que la rodeaban desde atrás, y supo de inmediato que era él.
― ¿Quieres bailar princesa? ― le susurró al oído Haymitch.
Ella sólo se volteó sonriente y colocó sus manos tras su cuello ― Contigo, siempre ― apoyó la cabeza en su hombro, bailando un poco de lado debido a que su vientre le impedía acercarse mucho y comenzaron a moverse suavemente al ritmo de la música, hasta que de pronto Effie se detuvo.
― ¿Pasa algo cariño?
Effie volteó a verlo ― Creo…creo que rompí la fuente.
― ¿Qué?
― ¡Necesito ir a un baño pronto!
Haymitch la acompañó al final del salón, y mientras Effie entraba, dijo que iría a buscar a la señora Everdeen.
Effie en el baño confirmó que la fuente se le había roto, y había expulsado el tapón. Salió del baño pálida y se topó con Elena.
― ¡Elena! Rompí la fuente, pero no puede ser, apenas cumplí 37 semanas.
La señora Everdeen le sonrió ― No pasa nada Effie, a veces los bebés se adelantan un poco, vámonos a la clínica para prepararte.
Haymitch se veía un poco pálido cuando salió tras ellas.
En la clínica le asignaron una habitación, y Elena le hizo el tacto, pero le dijo que todavía le faltaba dilatar más y podría tardar varias horas.
Prim y ella le ayudaron a cambiarse, y le dijeron que se recostará en la cama a descansar y esperar. Pero las contracciones se hicieron presentes, y aunque al principio no eran muy dolorosas, comenzaron a ser incómodas.
Haymitch estaba muy nervioso, un momento estaba a su lado sujetándole la mano, de pronto se ponía a caminar alrededor de la habitación, o salía a los pasillos.
Katniss se sentó con ella un rato, mientras Haymitch iba al compartimento a recoger una bolsa que Effie había preparado con ropita de bebé que le habían dado y que ella había tejido con estambre que le facilitaron en el distrito, y que gracias a Dios era blanco y no gris.
De pronto Katniss y Effie se sobresaltaron cuando escucharon los gritos de Haymitch afuera de la habitación.
― ¡Estás demente si crees que vas a grabar el nacimiento de mi hijo! ― gritaba a Haymitch al tiempo que se escuchaba que golpeaba a alguien contra la puerta ― Por mi le puedes decir a Coin que se vaya a…
Pero justo en ese momento Katniss abrió la puerta de la habitación, revelando a un asustado Plutarch, tratando de acomodarse el cuello de la camisa, y a Haymitch fúrico a su lado.
― ¡Haymitch!
―Siento la tardanza princesa ― se hizo el cabello para atrás, y recogió una bolsa del piso antes de entrar a la habitación y cerrarla tras él.
―Yo voy a esperar afuera ― les dijo Katniss.
Ella prefirió ignorar la pelea que presenció momentos antes y le tendió la mano para que él la tomara.
― ¿Te duele mucho, princesa?
―No después de la epidural que me pusieron ― le sonrió Effie.
El doctor en ese momento entró en la habitación acompañado de las Everdeen.
―Señora Trinket voy a revisarla de acuerdo ― le dijo el doctor colocándose unos guantes, y después de un revisarla le dijo ― bien, parece que ya estamos listos.
― ¡Qué! No aún no, es muy pronto, yo no estoy lista ― comenzó a decir muy nerviosa Effie.
―Vamos princesa, has estado esperando este momento por meses y te has leído todos los libros sobre bebés que has encontrado.
―Pero no, todavía no es muy pronto, no quiero.
―Tranquila Effie, todo va a salir bien ― trató de tranquilizarla Elena.
―Ni si quiera tenemos nombre para el bebé, todavía no puede nacer ― y volteando a ver a Haymitch con ojos de terror le dijo ― Rechazaste todas las otras listas que hice con nombres para el bebé, no podemos tenerlo sin un nombre.
Haymitch le besó la mano para tratar de calmarla ― Ya los tengo ¿sí? Puedes estar tranquila cariño.
― ¿Cuáles son?
― ¿Qué te parece Aaron si es un niño? ― le preguntó él.
― ¿Cómo tu hermano?
Él asintió con la cabeza.
―Me encanta ― le respondió ella más tranquila.
―Y si es una niña ¿Qué tal Eva?
―Como tu madre ― susurró ella ― es perfecto.
―De acuerdo señorita Trinket, ya estamos listos ― habló de pronto el doctor ― Ahora necesito que puje a la cuenta de tres.
Effie lo hizo, soltando un pequeño grito.
―Ya mero, ya veo la cabeza. De nuevo a la cuenta de tres.
Apretando muy fuertemente la mano de Haymitch, al grado que estaba segura le rompería un hueso. Effie pujó un par de veces más.
Y de pronto un sonido maravilloso inundó la habitación.
― ¡Bienvenido al mundo Aaron!― comentó el doctor, al tiempo que sujetaba el bebé, Prim cortaba el cordón umbilical y después se lo pasaba llorando a todo pulmón a la señora Everdeen.
Elena de inmediato lo colocó sobre una pequeña camilla, revisó que tuviera despejadas las vías respiratorias, lo envolvió en una pequeña manta y se lo pasó a Effie, quién no supo en que momento comenzó a llorar.
Ella colocó al pequeño bebé que no dejaba de llorar en su pecho y comenzó a hablarle suavecito ― Hola Aaron, soy mami.
Fue mágico cómo el pequeño al escuchar la voz de su madre dejó de llorar. Ella río entre lágrimas de felicidad y volteó a ver a Haymitch, quién también tenía lágrimas resbalando por sus mejillas y con un dedo acariciaba la pequeña cabecita del bebé.
―Es… es perfecto ― dijo él y se inclinó a besar a Effie ― Gracias princesa ― la volvió a besar con una gran sonrisa en su rostro.
― Te amo Aaron ― le dijo Effie a su bebé ― Papá y mamá te aman mucho.
El bebé cerró fuertemente su manita alrededor del dedo de Haymitch y él se inclinó para besarle la cabecita.
En medio de la guerra, de la incertidumbre sobre lo que iba a pasar con el Capitolio, Haymitch y Effie fueron las personas más felices del mundo.
¿Qué les pareció el capítulo? Por fin llegó el bebé, y fue niño, ¿lo esperaban?
La historia va a continuar, aunque podría dejarla así, pero me gustaría mostrar que va a pasar con ellos cuando termine la guerra, ¿qué les parece? ¿Les gustaría seguir leyendo esta historia?
Anna, espero que te haya gustado el capítulo y hayas imaginado así el nacimiento del bebé.
Muchas gracias a Bermone por sugerirme los nombres para la madre y hermano de Haymitch.
Y muchas gracias a todos los que leen esta historia y me dejan comentarios, son muy importantes para mí y me animan a seguir escribiendo.
besos
Marizpe
