Los personajes utilizados en este fanfic son propiedad de Akira Amano.
Narración.
—Dialogo
—Aclaraciones—.
(Intervenciones en la narración).
"Pensamientos o frases que se dijeron".
Aclaraciones y Advertencias: Los personajes no me pertenecen. OC. OCC. Una historia random con sus debidos momentos serios. (?)
Summary: Tsunayoshi era el Décimo, Vongola había regresado a sus orígenes y sus Guardianes y Aliados ahora podían respirar en paz. Ellos pensaban que lo más difícil había pasado, hasta que tuvieron hijos y los pequeños monstruos se llegaron a la fase mortal que aterra a los adultos desde tiempos inmemorables: la adolescencia.
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Omake
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La Clase V-3 de la Primaria Shimon era un sitio de lo más pintoresco, al menos desde la perspectiva del profesor Ángelo Scalietti. Siempre había ruido, risas y cosas de lo más absurdas, como se supone debería ser una clase de Tercer Grado. Era un buen grupo, aunque habían ciertos niños que le hacían preocuparse mucho, de hecho más de lo que debería: tres pequeños asociales, un chico al que le gustaba decolorarse el cabello, una niña que se salía épicamente de la escala de la normalidad con sus ocurrencias y un chico quizá demasiado tímido con las mujeres para su propio bien; empero, debía reconocer que parecían estar más avanzados en cuanto a conocimientos académicos, incluso aunque a dos de ellos se les notara algo de dificultad para el estudio. Por eso hoy había planeado una sencilla actividad con el fin de conocer el ambiente que rodeaba a dichos pequeños en casa, por supuesto que involucrando a toda la clase para no verse tan interesado.
―A ver chicos, dejen las Tablet de lado por un momento ―llamó a la clase, aplaudiendo repetidas veces para calmar el bullicio.
Una vez obtuvo la atención de la multitud de infantes, escribió unas simples palabras que se proyectaron con un efecto 3D en el pizarrón multitáctil.
«Profesiones».
―Hablemos un poco de sus padres y sus oficios, ¿qué les parece?
Recibió un «sí» general y entusiasmado, suponiendo de antemano que era porque los pequeños sabían que de seguirle el juego perderían horas de clase. De lo que ellos no estaban al corriente es que ya les había enviado la tarea por e-mail.
―Bien, entonces coloquemos los pupitres en forma de semi-círculo para vernos las caras a todos y comencemos.
Quince minutos después ya todo estaba ordenado.
―Y bien niños, ¿en qué trabajan sus padres? ―preguntó el señor Scalietti con esa agradable sonrisa a la que estaban más que acostumbrados. Varios pares de manos se alzaron con prisa, listos para presumir de los oficios de sus papis―. Wow, calma chicos, uno a la vez. A ver… ¡Tú! ―apuntó a uno de los infantes al azar.
―Mi papá es empresario ―declaró orgulloso.
―Eso es impresionante, Ricardo ―aunque en realidad el adulto no se encontraba en lo más mínimo sorprendido, el padre del chiquillo era algo famoso a decir verdad―. ¿Quién quiere seguir? ―pero él ya tenía alguien en mente― ¿Yatsu? ―preguntó a uno de los niños con ascendencia asiática del lugar.
Recién caía en cuenta en el curioso detalle de que los dichosos niños peculiares eran medio japoneses o asiáticos en su totalidad, o si no simplemente estaban relacionados de alguna manera con estos.
El nombrado, Yamamoto Yatsu, levantó el rostro con algo de timidez y se señaló. Era azabache con ojos azules y una tez trigueña apenas notable. El profesor asintió y el niño pareció tomar confianza, él no era tan tímido como aparentaba, a menos claro que se dirigiera a una chica.
―¡Mi papá es jugador de béisbol profesional! ―declaró entusiasta. La verdad es que algo así en aquella Primaria de clase alta era perfectamente normal, pues la mayoría venía de familias con buena posición económica, pero de todas formas el Yamamoto impresionó a uno que otro niño de la clase. Lo común eran progenitores empresarios y no celebridades.
Yamamoto Takeshi estaba en todos los canales deportivos —pero no es como si sus alumnos tuvieran edad suficiente para saber lo importante que era, incluso si lo han visto—, después de todo fue la imagen de Fox Sports durante un buen tiempo. Hasta había una estatua suya en algunos museos de cera, inmortalizado junto a varios de los grandes jugadores del béisbol.
Los niños siguieron hablando y hablando, el señor Ángelo esperó hasta que cinco más dieran sus respuestas y entonces interrogó a su segundo objetivo: la niñita que estaba fuera de la escala de la normalidad. Era un retoño con rasgos exóticos, de largo y ondulado cabello azul que casi tocaba el suelo y unos enormes ojos violetas bastante adorables. Tenía un bonito rostro y una manía por sonreír que, aunque tierna, a veces al mayor se le antojaba espeluznante.
―¡Pues mi papi es un ex-convicto! ―exclamó una feliz Rokudo Ruriko, completamente ajena a la cara de espanto que mostró el profesor―. Y mamá es su Mano Derecha ―añadió con la misma inocencia.
Sí, claro. Inocencia.
―¿Tu mamá no era modelo? ―preguntó una de sus compañeritas cercanas, confundida.
Quien no conociese a Nagi Rokudo, entonces no podía decir que se vestía bien. La mujer era y es una de las caras favoritas de la revista Vogue, esa que aún ahora seguía siendo llamada la biblia de la moda; para rabia de Marietta Moreau, quien era la segunda favorita.
―¡Sí! ―esa era la tapadera de su mamá, como la del zio Takeshi era el béisbol―, pero no se limita a eso ―dijo con orgullo―. Ella es una mujer muy fuerte y salvaje, pero herbívora, como un hipopótamo ―repitió las mismas palabras que el señor Hibari murmuró cuando creyó que nadie lo estaba escuchando, antes de que él y su papá empezaran uno de sus típicos pleitos en el desayuno.
El maestro entonces decidió hacer como que no escuchó nada en lo absoluto y siguió interrogando a los demás niños, hasta que inevitablemente observó al otro azabache del aula y le preguntó lo mismo que a los otros dos niños de ascendencia asiática, esperanzado por oír algo normal. En total había tres 'chicos especiales' con tal color de cabello, pero cada uno se identificaba por el matiz de ojos, piel y actitud. En este caso era el azabache de melena alborotada con piel de porcelana y ojos verdes.
―Mi papá es el enemigo natural del suyo ―el chico inexpresivo apuntó despectivamente a la (según él) estúpida niña de larga cabellera color índigo, la cual no dejaba de sonreírle a una mosqueada azabache que se sentaba junto a ella. El profesor empezaba a creer que Rokudo Ruriko era la mala influencia en su clase a pesar de lucir como una niña positiva y popular cualquiera.
De todas formas, el sr. Ángelo celebró mentalmente. ¡Al fin, un infante normal! Bueno, si omitimos el hecho de que se trataba del pequeño niño asiático que no le hablaba a nadie en clase y los miraba a todos como un potencial asesino serial. ¡Pero qué importaba eso ahora! En el fondo, muy en el fondo, sabía que Ryusei no tenía todos esos problemas sociales que alguna vez le comentó a la psicóloga del colegio.
―¿Es policía? ―preguntó con una sonrisa entusiasta.
―Lidera a una banda yakuza reformada, herbívoro.
Adiós, entusiasmo. Hola terapias después la escuela.
El maestro miró a la joven que se sentaba al lado de la Manzana del Caos (Ruri), Elena. Ilusionado, como esperando que por alguna razón mística la desabrida muchacha aportara algo normal tras aquellas declaraciones extravagantes de los otros niños.
―Piérdase.
Scalietti ni siquiera sabía por qué depositó sus esperanzas en la pequeña azabache para empezar.
―¡La mamá de Lena es diseñadora! ―dijo Ruri por su amiga. El adulto jamás entendió cómo es que esa relación de polos tan opuestos podía funcionar, tampoco decidió ahondar demasiado en ello―. Y su papá es jefe de un agresivo grupo de cobradores.
―Ya veo ―bueno, era lo más normal y alejado de la fama que había escuchado hasta ahora, así que por lo que le quedaba de salud mental ya no haría preguntas.
Sabia elección, porque de haber preguntado el tipo de deudas que cobraba el Señor Di Vongola, se habría quedado traumado de por vida.
―¿Qué hay de ti, Lucian?
El pequeño azabache de mechones irregulares y ojos dorados respondió con indiferencia.
―Mi mamá es escritora ―al notar la insistente mirada del adulto, simplemente rodó los ojos―, papá es dueño de un viñedo ―terminó por agregar para que dejaran de molestarlo de una vez. Dicho esto, el menor sacó un caramelo de uva de vete a saber dónde y se lo comió.
Cierto chico moreno de cabello negro y con mechas en distintas escalas de blanco ya no pudo seguir esperando su turno y declaró entusiasta.
―¡Mi papá es Doctor!
El sr. Ángelo ya sabía eso.
Sasagawa Ryohei, con más doctorados y maestrías en medicina de lo que cualquier hombre en sus veintes alguna vez soñó poseer, era el hombre que encontró la cura para el cáncer, ¿cómo no saber quién rayos era ese sujeto?
Fuera de eso, el profesor no encontró ninguna irregularidad con sus chiquillos, por lo que al final del día, solamente Hibari Ryusei y Rokudo Ruriko fueron citados a la oficina de la psicóloga escolar. Con algo de suerte les ahorraría algunos problemas a esos dos en el futuro.
Pobre maestro iluso.
…
Fin
…
Nota de la Autora:
Este omake se me ocurrió de la nada, así que yo tampoco me explico qué rayos con esto, pero me pareció divertido y no quise esperar para subirlo (todavía ni comienzo el siguiente capítulo) xD ya en un futuro arreglaré la ubicación ―para que no estorbe con el orden de los caps. THIS IS… Vongola―, por ahora así se queda. De todas formas da igual porque es un omake.
Aquí nada más aparecieron los chicos de la misma edad: Haruka, Ruriko, Ryusei, Elena, Yatsu y Lucian porque tienen 16 años, así que no sería raro que quedaran en el mismo salón de clase (por favor, es la escuela Shimon, obviamente Vongola & Co metieron mano en la repartición de aulas). Quienes no aparecieron por ser muy mayores (Sil, Yokubo) o por ser menores (el resto de los hijos de los Guardianes más Catherina) ya tendrán sus propios especiales. En el caso de Yoyo, tendrá su especial de la anécdota de los muffins (que vendría siendo también un especial de Elena y Varia por defecto) y así, pero denme tiempo y no me apresuren, lo subiré cuando la inspiración venga a mí.
Btw, ¿por qué Chrome es modelo? Simple, hace tiempo vi un fant art suyo de la versión TYL en el que posaba con el viento moviéndole el cabello y se me ocurrió. Por cierto, ¿alguien se dio cuenta de que M.M era la tal Marietta? Nada más informo para quienes no son tan avispados.
Y ya que estamos en eso. AulaV-3. Díganme que se dieron cuenta de la referencia a Vongola, please.
Sobre Ryohei y Yamamoto… well, lo de Yamamoto es canon, pero Ryohei debía tener su momento de fama. ¿Por qué Doctor y no boxeador? Pues, el Ryohei TYL es más calmado que el Ryohei que todos conocemos; además, como todos sabemos tiene la llama del sol… así que no creo que sea tan idiota como para no saber aprovechar la cualidad de su llama estando tan grandecito. Por no decir que me pareció bastante gracioso y agradable darle un mérito tan grande, él también merece sus momentos épicos.
Sobre Mukuro y Hibari, no words, todos sabemos que lo dicho por los mocosos es verdad. Obviamente el par también posee una tapadera respetable, pero simplemente quería que alguien asustara al maestro. ¿Y quién mejor que ellos?
Nada más para aclarar, Ruri tenía el cabello demasiado largo de pequeña, estilo Touwa Erio. Pero la Ruri adolescente lo lleva como la Chrome TYL (sin el recogido de piña), para que se den una idea.
Y ahora sí, eso ser todo.
