El Reto
Capítulo 6: La primera salida
-Bien, no insistiré más, pero recuerda que debes estar en el estudio a las 6, la transmisión es a las 7 en punto –le decía por teléfono mientras se terminaba de vestir. Eran las 6 menos 15 de la mañana del sábado, día que aprovechaba Natasha para salir a correr y despejarse.
Al otro lado del auricular, Steve sonrió, -Oye, no te preocupes, no es mi primera entrevista.
-Sí, pero esto es importante. Recuerda que no solo está en juego tu carrera, también hay que asegurarnos que dejen a tu enamorado tranquilo, y Melinda May es una bruja, va a querer sacar sangre de cualquier poro que encuentre. ¿Recuerdas todo lo que hablamos anoche?
-Narrar la historia tal y como fue, especificar que lo contacté después, aclaramos el asunto y todo quedó atrás. Que a pesar del conflicto, lo que debe imperar es la comunicación.
-Muy importante, no debes permitir que se mencione su pasado. Siempre tratar que la entrevista gire en torno a ti, tu eres la figura pública, no él.
El rubio terminaba de empacar todo lo del viaje en la camioneta, pero una duda le surgió, -Es extraño, pensé que no te agradaba Nat. ¿Por qué ese interés tuyo ahora?
-Porque, mi querido Steve, si ese hombre sale perjudicado, te dolerá a ti más que a nadie… ya lo veo venir, te conozco Steve, más que tú mismo. Aunque si te soy sincera, creo que más daño le harás tú mismo a él si sigues con esa historia, pero sé que nada que te diga te hará cambiar de opinión. Eres muy obstinado.
El rubio carcajeo, -Bueno, después de 12 años, puedo decir que no hay secreto en mi vida o un ángulo de mi persona que no conoces. Yo por el contrario…
-Mi vida es aparte, Steve, lo hablamos. Tu único interés es que te salve tu culo cada vez que metes la pata, el resto no debe afectarte. ¿A qué hora es tu cita con él?
-A las 10.
-Recuerda, tienes que…
-Estar a las 6 p.m. en el canal, no te preocupes, no faltaré.
-Disfruta tu día.
-Oh, claro que lo haré –le responde con una sonrisa y cuelga. Tenía todo listo en la camioneta. Ahora, solo le tocaba vestirse y esperar a que fuera la hora. No entendía porque se sentía tan nervioso, con una gran ansiedad porque todo fuera perfecto.
Al mismo tiempo, Tony bajó corriendo las escaleras hasta la cocina, donde Jarvis preparaba el desayuno. El anciano suspiró, presintiendo una respuesta negativa, pero igual, insistió, -Joven Anthony, va desayunar de una vez o…
-Jarvis prepárame un omelet, tostadas, mermelada y una buena taza de café. ¿El periódico?
El anciano sonrió al ver que se había levantado de buen humor y con ganas de comer -No he ido por él, si me disculpa…
-¿Qué dices? Yo voy por él, descuida –le responde con una sonrisa y sale.
Baja sale su edificio, al locker donde siempre dejaban el diario. Abre la puertilla y lo saca, cuando siente que algo golpea su espalda. La fuerza hizo que se fuera al frente, contra el locker. Su primera reacción fue revisar que lo había golpeado, era un tomate y no en muy buenas condiciones. –Pero qué demonios, susurró y vio atrás.
-¡Eso es por atacar a Steve, desquiciado! –le grita a unos cuantos metros de la puerta del edificio, una joven que vivía en el edificio de al lado hace años y que conocía de vista, pero con quién nunca había tenido contacto. Se quedó confundido. Su camiseta estaba manchada y empezó a sentir hedor.
Pepper salió de su habitación y saludo con un beso a Jarvis. –Mmm… que bien, omelet.
-Sí, el joven Anthony amaneció de muy buen humor y lo pidió para el desayuno. Por supuesto que ya le tendré el suyo listo, señorita Potts.
-Pepper, Jarvis, o Virginia. Pero no seas tan formal conmigo, por favor.
-De acuerdo, para su tranquilidad, le diré señorita Pepper, ¿le parece?
La mujer sonríe y vuelve su vista a la puerta al escuchar que Tony entraba.
-Buenos días Ton… ufff… ¿qué es ese olor? –le pregunta mientras se tapa la nariz.
-No es nada, fue un accidente, es todo –le dice Tony mientras va con prisa a su habitación.
-Joven, su desayuno…
-Ya bajo, Jarvis, dame unos minutos –le dice rápidamente. Entra a la habitación se quita la camiseta y echa en una bolsa de plástico, para luego desecharla en el cesto de la basura. Se sentía irritado. Pero decidió no darle más importancia que la merecida. Al sentirse aún con el hedor, se tomó otra ducha.
En el comedor, Pepper y Jarvis esperaban a que Tony bajara. –Creo que iré a ver si al joven se le ofrece alguna cosa.
-No, Jarvis, déjalo. Ya vendrá.
Al salir del baño, se dejó caer en la cama. Miró al techo por un largo rato, "A veces mi vida se vuelve un fastidio", pensó. "Habría sido tan fácil decirle alguna cosa, pero, ¿qué hubiera ganado? Fue un arranque que me metió en este problema en primer lugar". Luego, volvió su mirada las fotografías en su pared. Sus abuelos, sus padres, Jarvis, hasta el personal que trabajaba en la empresa cuando era adolescente y que había conocido tan bien. Esa pared sencilla conllevaba muchos recuerdos. Luego se concentró en la de sus padres. "Haré que se sientan orgullosos de mí. Esto no me va a destruir, no lo voy a permitir." Se puso de pie y fue a la cocina. Esa mañana tenía mucho apetito y no iba a dejar que nada ni nadie lo arruinara. Estaba dispuesto a disfrutar esa salida con Steve.
Eran las 10 menos 5 cuando un llamativo auto de cuatro puertas de color verde intenso se estacionó frente al edificio de Tony. Al momento también lo hacía la camioneta de Steve. El rubio sintió que sus ojos perdían el sentido cuando el sol se reflejó en el tono verdusco del auto. Tony se asomó por la ventana y gruñó. -¡Pep! ¡Te buscan! -le dice mientras toma sus documentos. La pelirroja se fija por la ventana y suspira, -No puede ser –se dice así misma mientras sale del apartamento.
Antes que Tony se vaya también, Jarvis se acerca con una mochila, -Emm… Jarvis no es…
-No sabemos los planes que el señor Rogers tenga para usted, así que mejor prevenimos y así me aseguro que ambos tengan algo decente para alimentarse.
El castaño sonríe y la toma, -¿Estás consciente que ya casi llego a los 30, no Jarvis? No es necesario que me prepares la mochila del lunch.
-Señor, la buena alimentación no es cosa solo de niños, pase una excelente tarde.
Steve sale de la camioneta curioso ante el estrafalario vehículo. En ese momento Pepper sale del edificio, justo cuando la figura de Wanda sale del auto verde, con su inseparable celular en la mano, hablando por el manos libres, vestida con un mini vestido holgado, tipo hippie, que le llegaba a la mitad de la pierna, unas botinas por los tobillos, el pelo largo y suelto, y con un simple maquillaje.
-Te digo, nena, esa mujer ¡es una bruja! No se cómo la soportas cariño, por suerte tengo a Pep como mi jefe porque, ¡Ohhh myyyy Goddd! –exclama con sorpresa cuando ve a Steve frente a ella. Se quita el manos libres y corta la llamada, con los ojos abiertos de par en par y una gran mueca de sorpresa. El rubio solo sonríe, -Buenos días.
La castaña se recupera de inmediato y le sonríe, -Buen día es ahora que te veo… Soy Wanda, no sabes el gusto que me da conocerte –le responde con sus ojos brillando con intensidad y con una gran coquetería. Le da la mano y este le acepta el saludo.
-¡Wanda! –le llama Pepper al acercarse. –Emm… Hola Steve.
-¿Cómo estás… Pepper, verdad?
-Sí. Wanda, vamos a…
-Tu no me conoces –le dice a Steve tocando con el índice su pecho e ignorando a su amiga, -Pero sé porque estás aquí.
El rubio asiente curioso y esperando una respuesta. En ese momento sale Tony, con maletín en mano. –Hola Steve.. emm… Wanda –le saluda a la castaña también quien no quitaba la vista de Steve.
-Hola Tony. Veo que… arreglaron su pequeña "situación" de la librería –dice haciendo énfasis con los dedos.
-Sí, están en eso, ahora… Wanda, vamos –le insiste Pepper, tomándola del brazo. Wanda se queda quieta, -Bien, fue todo un placer conocerte Steve.
Se acerca al castaño, -Tony… ¡ni se te ocurra dejarlo ir! –le susurra al oído, mientras le guiñe el ojo. Pepper finalmente logra arrastrarla al edificio.
La castaña camina sin quitarle la vista a los dos. –Te digo Pepper, debí ser hombre para declararme gay –dice con un suspiro ahogado.
-No digas tonterías y entra de una vez –le responde.
Cuando ambas mujeres desaparecen, Tony vuelve a ver a Steve un poco incómodo. –Espero que ella no haya sido una molestia. A veces es… un tanto intensa.
-¿Qué dices? Acostumbro a tratar con fans así casi todos los días, son inofensivos. De hecho, son los mejores de todos, no te exigen mucho, son felices con solo verte y sobre todo, son muy leales. Ella me agrada, se nota que es muy auténtica.
-Sí, no te imaginas cuanto, también es buena amiga de Pepper, aunque a veces la vuelve loca, son como el agua y el aceite.
Steve observa a Tony por un instante. Sus pantalones café ligeros, una camiseta negra y unos zapatos deportivos lo hacían bien muy bien. El castaño, en cambio, estaba absorto por lo bien que le quedaba su mezclilla y camiseta con manga corta, que hacía resaltar los músculos de sus brazos. Al sentirse observado por el rubio, tosió tímido, -Emmm… ¿vamos?
Entre tanto, al entrar al apartamento, Wanda fue corriendo a mirar. Pepper fue hacia ella hastiada, -¿Qué haces?
-¿Pues qué? Espiando por supuesto –le dice pícara mientras no quita su vista del auto. –Llevan rato ahí adentro, ¿será que se están besando? No veo bien desde aquí.
Pepper de inmediato cierra la cortina molesta, -¿Qué hice? –le pregunta Wanda con un puchero.
-¿No crees que merecen un poco de privacidad?
-Oh, Pep, un poco de vineo no hace daño, además, ¿acaso no es ese mismo Steve Rogers, el que llamaste "ultra papacito delicioso" hace ocho días, quien en este momento le pueda estar haciendo una inspección bucal a tu mejor amigo, y no tienes ni una pisca de curiosidad?
La pelirroja se queda pensativa unos segundos y de inmediato abre la cortina para ver ella también. -No puedo ver nada desde aquí –se queja Pepper.
-Le aseguro que desde la ventana de la cocina tendrán un mejor ángulo para espiar al joven Stark señorita Virginia –les dice Jarvis mientras deja unos bocadillos en la mesita de la sala.
De inmediato las dos corren hacia la cocina. Ahí ven a ambos de frente. –No parece que se están besando –dice Pepper.
-Por lo que veo, tu amiguito Tony es tan lento como una tortuga enyesada.
-¡Oye!
-¡Oh vamos Pep! Sabes que el mega galán de Rogers no deja cabeza viva. ¿Qué tanto estarán hablando tanto?
-Si el señor Rogers es inteligente, como creo que es, probablemente irá despacio con el joven Stark para no espantarlo, aunque creo que ya el joven Tony podría bien caer en sus encantos sin mayor dificultad –les dice mientras echa una cucharada de azúcar a su café, dejando a las dos con la boca abierta.
Ya llevaban cerca de 20 minutos en carretera. Se habían alejado del bullicio de la ciudad, e iban por una zona montañosa al sur. Steve tenía música suave puesta y ambos iban en silencio. Tony sentía la necesidad imperiosa de hablarle, para no verse aburrido, pero conforme iban de camino, la vista hacia la costa le quitaba el aliento. Steve conducía con tranquilidad. De vez en cuando volvía a ver a su acompañante, absorto por el paisaje. Steve le llamaba la atención la sencillez del inventor. No necesitaba hacer mucho para complacerlo, y eso era un alivio.
Al sentirse vigilado, Tony se incomoda y busca rápidamente algún tema en particular, -¿Cómo va tu trabajo?
-Pues estaré en una gira promocional el mes que viene, y estoy por audicionar para una película.
El castaño levanta la ceja curioso, -¿Audicionar? Pensé que tu nombre ya era suficiente para que te incluyeran en cualquier proyecto.
A carcajada limpia, le responde, -No, al menos no en el tipo de película en el que quiero participar.
-¿No te entiendo?
-Verás… ammm… no puedo quejarme hasta ahora de los proyectos en que he estado. Bien o mal, me han dado para vivir muy bien, pero quiero incursionar en un género más… que te diré, exigente. Hace algunos meses me llegó el libreto del nuevo proyecto de Tim Burton.
-¿Burton? ¿Te interesa hacer una película con él?
-Pues sí. Siempre me ha fascinado el aire gótico y misterioso de sus películas, y la forma en como recrea los personajes. Trabajar con alguien como él ha sido mi sueño mucho tiempo, y cuando averigue que estaba en producción una película basada en un libro que leí, no decidí que era el momento.
-¿Cuál es?
-Se llama Miss Peregrine's Home for Peculiar Children, no sé si habrás oído…
-Sí, claro, a decir verdad, lo leí, es… bueno es un libro infantil, pero al verlo una vez en la librería, me llamó la atención el hermoso trabajo fotográfico de Ranson Riggs, y sin querer, empecé a leerlo. ¿No me imaginé que te gustara ese tipo de literatura?
-Y a mí que te gustará leer. Es decir, pensé que con tu trabajo como ingeniero era más que suficiente.
-Bueno, no leo tanto como quisiera, pero si algo me llama la atención, me captura por completo. ¿Y Burton lo llevará al cine?
-Sí, está en proceso de audiciones. Algunos papeles ya están asignados, sé que estará Judi Dench, Samuel L. Jackson y Terrence Stamp. Quiero audicionar para el papel de Franklin Portman. ¿Qué dices? ¿Tengo oportunidad?
Tony se queda pensativo, sin saber que decir. –Tengo que ser honesto, Steve. No te imagino en un papel como ese, siempre te he visto no sé…
-¿Muy plástico para un papel serio? –le responde. Aunque intentó sonreír, el brillo de sus ojos se apagó por unos instantes.
-No quise decir…
-Entiendo Tony, sé que no me consideras un actor con talento…
En ese momento, el castaño empezó a sentir un pinchazo agudo en su pecho, -No, no es eso… yo nunca he dicho…
-Es lo que las personas piensan. Me ven como un rostro y un cuerpo útil para ciertos papeles, pero sin capacidad para brillar en una película con un estilo tan… único.
- ¿Quieres que sea honesto contigo?
-Por favor.
-No puedes pedir que el público te vea de otra forma de la que proyectas. Nunca te he visto en un papel serio, así que, no sé en realidad que tan talentoso puedes ser. Pero si creo que, si no te das la oportunidad de exigirte más, nunca sabrás hasta donde puedes llegar. Y si tanto te interesa ese proyecto, debes trabajar duro por él.
Después de eso, ambos se quedan en silencio. "¡Qué idiota eres, Tony! En vez de animarlo… como él lo hizo contigo. Yo y mi enorme boca", se decía, mientras veía hacia la ventana, sin prestar mayor atención ya al camino.
Mientras que las últimas palabras de Tony resonaban en la cabeza de Steve, "Pero sí creo que, si no te das la oportunidad de exigirte más, nunca sabrás hasta donde puedes llegar. Y si tanto te interesa ese proyecto, debes trabajar duro por él."
Finalmente llegan a una entrada. El camino era pedroso y rodeado por árboles. La camioneta siguió por el camino, y después de algunos minutos, llegaron a un claro.
-¿Es aquí?
-No, tenemos que caminar un poco, hay que bajar las cosas.
El castaño se sintió un poco incómodo. –Emm.. ¿Steve? –le habla mientras sale del vehículo. –Yo… nunca he acampado, y no traje ropa…
-Descuida, no acamparemos exactamente. Te gustará, estoy seguro.
Fueron por un camino angosto, entre los árboles. Por primera vez en su vida, Tony escuchó el sonido de la naturaleza: las aves que volaban cerca, el murmullo de las ramas de los árboles que bailaban con el viendo, pasos de algún animal temeroso que los vigilaba. Fue la idea que un animal estuviese cerca lo que puso un poco nervioso al castaño y se acercara más al rubio. Pero debía aceptar que era realmente relajante. Se había criado en una ciudad, acostumbrado al ruido de los autos y el smog.
Sacó su cámara y empezó a fotografiar. Quería guardar cada segundo de la travesía. Obervó a unos metros una ardilla bajando por un tronco, así que se inclinó y fijó su cámara para una buena toma. Steve volvió a ver, y se quedó intrigado. Cuando el castaño tomó la foto, se puso de pie y vio a su compañero, -Emmm… solo era una foto.
-No sabía que te gustaba la fotografía.
-Es un hobbie, y algunas cosas vale la pena perpetuarlas en una imagen.
Ambos siguieron, con algunas breves interrupciones cuando Tony hacía alguna toma. Pensó que nunca antes había entrado en sus pulmones un aire tan limpio y virgen. Conforme iban avanzando, su sentido del olfato empezó a detectar un olor característico. Se alejaron de la zona boscosa y llegaron a un lugar con rocas. –Tenemos que subir un poco más, ¿te ayudo? –le pregunta Steve ofreciéndole la mano.
-No, yo estoy bien, te sigo –le responde mientras guarda la cámara.
Escalan un poco más hasta que el rubio llega al punto deseado. –Aquí estamos.
Tony, que iba detrás suyo, lo alcanza, y en ese momento, se queda maravillado con lo que ve. Era un claro, con una vista inimaginable del mar. Podía divisarse desde ahí, varios kilómetros de la costa hasta perderse en el horizonte. Y alejado, en el mar, una pequeña isla. El cielo era azul intenso y el mar reflejaba la bóveda terrestre, haciendo que la vista fuera magnífica. Steve fue hasta el centro del claro, y empezó a sacar las cosas de sus maletines. Llevaba dos sillas plegables pequeñas, que de inmediato enderezo, sacó un paño y la comida. –Ven siéntate –le dice. Al ver que el castaño no lo responde, por seguir absorto por la vista, sonríe -¿Tony?
-Emm… disculpa yo… Steve, es… increíble, nunca había estado en un lugar como este.
-Sí, es grandioso –le responde mientras toma asiento en una de las sillas. –Muy poca gente conoce la entrada a este lugar.
Tony toma asiento a su lado, sin dejar de ver el entorno. –Mi padre me traía aquí. De hecho, antes de irse a Medio Oriente, nos quedamos de campamento aquí un par de días. ¿Ves ese camino de ahí? –le dice señalándole a su izquierda. –Es el acceso más seguro a la playa que ves abajo. Nos quedábamos aquí por días, y en las mañanas bajábamos a la playa. Este es… uno de mis lugares favoritos, me trae recuerdos, y cuando estoy muy presionado, me gusta venir y relajarme. Me ayuda a desconectarme de todo y pensar con más tranquilidad. Y, no sé, es como si estuviese con papá otra vez.
En ese momento Tony se sintió mal consigo mismo, "¿Cómo pude juzgarte tan mal?", se decía apesadumbrado. El rubio le había dicho la verdad en aquella cafetería: había mucho más detrás de él de lo que esperaba, y sintió una gran alegría por haberse dado la oportunidad de conocerlo. Sacó su cámara y tomó fotos del entorno, mientras Steve lo miraba satisfecho. Pero, al ponerse el castaño de pie, fijó su vista en su cuerpo. "Demonios, ¿cómo alguien puede ser tan jodidamente lindo?" Tony, ignorando lo que estaba pensando su "amigo", le daba la espalda, y Steve miraba con ansiedad su anatomía: era tan diferente a los hombres con los que se acostaba. No era alto ni musculoso, pero no podía dejar de ver su trasero que relucía en ese pantalón que le ajustaba tan bien. Y luego sus ojos, eran como ventanas claras hacia su alma. No existía en él ni una pizca de malicia. Eran completamente honestos, tanto, que se podía leer con total facilidad su interior con solo mirarlos.
-Oye, creo que dejé la maleta con las bebidas en el auto –le dice al salir del trance –Volveré, no tomará ni 15 minutos. Si quieres puedes quedarte o venir conmigo, ¿qué decides?
-Te espero aquí –le dice sin apartar la vista del horizonte.
Después de algunos minutos, Tony se acercó a la orilla y desde ahí observó un nido a unos metros más debajo de donde estaba. Las crías ya habían nacido. Tomó una fotografía, pero la imagen no era muy buena por su posición, así que fue por el camino que le había indicado Steve. Se acercó lo suficiente, para llegar a estar a unos dos metros. Acercó su pie a un filo, y tomó la preciada imagen. En ese momento, el suelo falseo y Tony fue hacia abajo. Se aferró a la piedra lo más que pudo, descendiendo solo unos dos metros, pero dejó caer la cámara, que cayó varios metros hasta quedar destruida por completo. "Mierda".
Intentó subir por sus propios medios, pero el terreno volvió a falsear y cayó unos metros más, arrastrándose por la pared de roca. Tony sintió que le ardían los brazos por el contacto con la piedra. En ese instante, empezó a sentir miedo, "¿Por qué demonios no me quede en dónde estaba?". Quiso gritar, pero asumió que Steve aún estaba lejos. Intentó por segunda vez subir, y nuevamente cayó, pero antes que fuera más abajo, la mano de Steve se aferró a la suya.
-¡Pero qué diablos, Tony! ¿Cómo llegaste… aquí? –le dice el rubio, mientras lo sube con cuidado. Las piedras a su alrededor rodaban hacia abajo, pero el actor no lo soltó, hasta que alcanzó su cintura y consiguió subirlo. Ambos cayeron contra la pared de roca, buscando que entrara aire a sus pulmones.
-Eso… fue… lo más tonto… que te he visto hacer –le dice aún sin aire. - ¿Por qué… te arriesgaste? ¿Qué… pretendías?
-Quería… una foto del… nido… lo lamento.
El rubio lo mira de reojo, - ¿Y la… cámara?
-Diez metros abajo… echa… pedazos –le responde con un aire triste.
-Lo lamento, Tony.
-No te preocupes por eso –le responde mientras se pone de pie, ya más aliviado –Es solo una cámara... Tendré que guardar en mi memoria… todas las imágenes de este viaje –le dice con una sonrisa.
Steve quiso responderle igual, pero observó sus brazos. –Vamos, debo curarte esos raspones –le dice mientras se pone de pie
-¿Esto? No es gran cosa –le dice restándole importancia.
-Cualquier herida debe tratarse de inmediato Tony. Traje un botiquín, y no quiero peros –le dice fingiendo seriedad.
-Como digas.
Mientras Wanda sacaba informes y le explicaba a Pepper los detalles de la última reunión en la oficina, la mente de su jefa estaba con su amigo, preguntándose cómo le estaría yendo. Un tronado de los dedos de Wanda hizo que volviera en sí, -¿Disculpa?
-Ya veo que no me estás poniendo atención, mujer, y me imagino en qué piensas… o en quiénes –le dice, con un énfasis en la última frase.
-Es sólo que Tony no ha tenido mucha experiencia…
-Dirás que tiene cero conocimiento en relaciones.
-Sí, bueno, eso. Me preocupa cómo le irá, si Steve lo estará tratando bien… ni siquiera tenía idea de hacia dónde irían.
-Oh, no te preocupes amiga –le responde mientras toma asiento y cruza sus piernas –Steve Rogers es famoso por ser galante con sus conquistas
-´Sí, pero Tony no es una persona fácil de complacer.
-Pues no creo que debas preocuparte. Por lo que me has contado y lo que vi ahora, creo que Tony está más que feliz, aunque no sé… tu amigo no tiene el fenotipo de hombre que normalmente Steve Rogers liga.
-Aun así, Tony es un gran hombre, honesto, trabajador, dulce…
-Sí, pero esas cualidades no te sirven en la cama Pep. Sea gay o hetero, un hombre sigue siendo eso, un hombre, y busca una sola cosa, que no sé si Tony podría darle.
-Te puedo decir que Tony busca algo más que un revolcón, eso es lo que me angustia, que al final se llegue a sentir utilizado.
-Pues las relaciones son eso Pep, una apuesta, o se gana o se pierde todo. Pero al final no sabrás en qué resultará sino arriesgas. Y tu amigo ha pasado ya muchos años en el congelador, es hora que se caliente un poco, y si es con el ultra papacito de Rogers, pues mejor.
Ya sentados, Steve buscó en su mochila una pequeña caja azul y la abrió. Primero tomó algodón y un poco de alcohol. –Esto picara un poco –le advierte mientras moja la motita blanca.
Tomó una de sus manos y la acercó a él. Su brazo izquierdo estaba completamente raspado, de la palma de la mano, hasta su codo, y el derecho estaba casi igual. Steve con cuidado fue limpiando las heridas. Al contacto con su piel, Tony sintió un escalofrío en su cuerpo, no tanto por el alcohol, sino porque Steve mantenía su mano sujeta, mientras seguía con la acción. Cuando el brazo estaba limpio, revisó y vio algunas piedritas incrustadas en la piel. Tomó una pequeña pinza y con cuidado las retiró. Luego, sacó una crema antibiótica y la fue administrando en las heridas.
-Espero no estar lastimándote –le dice al ver que no se quejaba
-Descuida, no me has hecho daño.
Al final, vendó su brazo, y luego repitió el mismo proceso con el otro.
Cuando terminó, guardó todo nuevamente. –Apenas llegues, cámbiate el vendaje. Busca una crema antibiótica sino tienes en casa y límpiate las heridas todos los días. Estarás bien en poco tiempo.
-Gracias por sus consejos, Dr. Rogers –le dice con una sonrisa.
-No deberías reírte –le dice suavemente –pudo ser peor si no llego a tiempo.
-Lo sé, tendré cuidado.
-Por si acaso, mantendré un ojo sobre ti.
-¡No soy un niño, no necesito que me cuides! –le reclama
Steve lo observa con atención. –Creo que no te ha gustado esta salida.
-¿Por qué lo dices?
-Pues, no sé. Supongo que estás acostumbrado a estar todo el día con tus inventos, rodeado de tecnología, y hoy de saque de tu entorno, para además salir lastimado.
-No hables por mí –le dice sereno –Al contrario de lo que piensas, no me ha disgustado, todo lo contrario. Ha sido una experiencia nueva, además, nada se compara con esta vista –le dice al ver el mar.
-Entonces vendrías conmigo alguna vez a acampar…
-No me presiones –le dice con una mueca.
Pasaron varias horas. Tony le habló de su vida de millonario venido a menos, y Steve le habló de su padre, Joseph. Por mucho tiempo quiso seguir su carrera y entrar al ejército, pero al final, fue el sueño de su madre de ser actriz de teatro, lo que lo impulsó.
- ¿Y por qué dejaste el teatro?
-Pues es obvio: el cine me ofrecía mayores ganancias. Y tuve la suerte de contar con Nat como mi manager, sin ella no hubiese llegado hasta donde estoy.
-Pero… tu adoras el teatro.
-Pues, sí. Me encanta ir a las funciones cada vez que estoy libre. Sabes… todo lo que hay detrás de una puesta en escena, cada detalle en el vestuario, la iluminación, los ensayos, todo es único. Y al final, todo ese trabajo que se ha hecho por meses se ve recompensado cada noche, cuando al terminar la función, el público te ovaciona con un aplauso. Mamá decía que, en ese momento, se te enchina la piel y sientes una emoción indescriptible. Y por mucho tiempo soñé con vivir algo así.
-¿Y qué pasó?
-Pues la vida, eso paso. Parece mentira, pero triunfar en el teatro es mucho más difícil a que te contraten para una película.
-Entonces te fuiste por la vía más sencilla.
-Sí, algo hay de eso. Pasé por momentos muy duros los primeros dos años después de graduarme. De casualidad conocí a Natasha en un evento, me observó y me propuso trabajar en una película. Al principio me negué, pero mi situación se volvió caótica, así que al final acepté pensando que sería solo un film y ya. Pero llegaron otras oportunidades. Y me fui preparando para lo que el mercado buscaba. Al principio era muy delgado, mucho más que tú, así que empecé a ir al gimnasio, seguí con mis clases de actuación, todo pagado por Nat. Ella me decía "No lo llames gasto, sino inversión".
- ¿Así de simple? ¿Te dio todo sin pedir nada a cambio?
-Sí, es extraño sabes. Ella es muy hermética sobre su vida. porque hace ciertas cosas o toma alguna decisión, pero confío plenamente en ella. Han sido ya 9 años Tony, y ha sido la única que ha tenido fe en mi talento. A eso le doy mucho valor.
-Claro que lo tiene. Pero, -le dice con una sonrisa –desearía verte alguna vez cumpliendo tu sueño, en un teatro. Además, no tiene que ser precisamente en Broadway Steve. Creo que mides el éxito bajo los mismos estándares de la gente. No es necesario que te reconozcan en la calle para que te sientas el dueño del mundo, a veces… las cosas simples, pero que te hacen feliz, son las que te hacen sentir exitoso.
En ese momento, el celular de Steve suena, sacándolo de la conversación.
"Espero que estés consciente de la hora Steve. Te veo en el estudio. NR"
-Mierda, son las 3 de la tarde –exclama al verificar en su celular la hora. –Tengo una entrevista, debo estar en el canal a las 6 en punto.
- ¿En serio? Tantas horas han pasado, no me di cuenta –le responde mientras se pone de pie.
-Supongo que la conversación nos distrajo. Ni siquiera te llevé a la playa.
-No te preocupes, solo estar aquí fue grandioso. Y tuviste razón.
-¿Te relajaste, no es así?
-Sí, la verdad es que sí.
Mientras ambos recogían todo, hubo un silencio entre ambos, una alegría que intentaba cada uno en ocultar. –La otra semana tendré la agenda un poco apretada…
-Tranquilo, cumple con tu trabajo
-Sí, pero, la segunda salida…
-Podemos dejarlo para el sábado que viene. No te preocupes.
-Bien, pero seguiremos en contacto, ¿vale?
Mientras iban de camino por el bosque, Tony no dejaba de mirar al rubio, que iba distraído. -¿Por qué Steve? ¿Por qué yo?
El actor se detiene y lo mira extrañado, - ¿Qué quieres decir?
-No soy interesante, es decir…
-Te lo dije antes, y te lo repetiré mil veces hasta que entre en esa cabeza dura que tienes –le dice mientras toca con suavidad su frente –Me llamaste la atención desde aquel día en la librería, y al ver tu actitud, me propuse que me conocieras realmente. Además, eres más que interesante para mí de lo que tú te imaginas. O, ¿estas cuatro horas que estuvimos conversando te hacen pensar lo contrario?
Wanda y Pepper llevaban varias horas sentadas. Algunas veces conversaban de alguna trivialidad, pero luego, volvía el silencio. Jarvis les sirvió a cada una café y se sentó en el desayunador, viéndolas con curiosidad.
-¿Me puedes decir porque sigues aquí? –le pregunta finalmente Pepper.
Wanda abre los ojos con sorpresa, -Pero, ¿¡Qué clase de pregunta es esa?! ¡Soy tu B.F*!
-Llevamos 4 horas en un silencio incómodo. Es sábado, ¿no vas de compras por lo general en tus días libres?
-¡Y perderme los detalles de la cita de Tony con el galanazo de Rogers! Ni soñarlo amiga.
-No creo que Tony quiera darte detalles.
-No será necesario Pep –le dice mientras deja la taza en la mesa –Con solo ver su cara cuando llegue, sabré si fue un éxito o no. ¡Oh Dios, Pepper! Puedes creerlo, si Tony Stark logra cazar a Steve, estarás casi emparentada con la realeza de Hollywood.
-¿Realeza? No crees que estás exagerando un poco.
-Escucha, ese hombre será el Brad Pitt de esta década, te lo digo amiga. Y Tony… pues sería como Jennifer Aniston, ¿¡Puedes creerlo?!
-¡Pero qué tontería dices, Wanda!
-Estoy de acuerdo con la señorita Pepper –interrumpe Jarvis –Sería más como Angelina, ¿no les parece?
Pepper hace una mueca incrédula, mientras Wanda piensa y asiente con una sonrisa, -No sabía de tus conocimientos sobre la cultura pop, J.
-No me pierdo E! News después de la novela de las 6 señorita, y si mis oídos no me fallan, en este momento la camioneta de Steve Rogers se está estacionando frente al edificio.
Ambas se ponen de pie y corren hacia la ventana de la cocina. -¿Crees que Steve lo bese?
-¡Por Dios, Wanda! No tengo idea…
-Bien… pero, ¿Tony tendría el valor de besarlo? Es decir, después de tanto tiempo aguantando las ganas…
-¡Deja de especular, Wanda!
En el auto, Tony acomoda sus cosas para salir. Con cuidado toma su mochila. Steve ve un gesto de dolor al tomarla con sus manos, así que sin pensarlo pasa suavemente la suya en el brazo vendado de Tony, quien reacciona levemente al tacto. De inmediato rectifica y sonríe, -Disculpa, no te quise incomodar.
-No es… es que me tomaste de sorpresa, es decir… ¡Dios! No sé qué estoy diciendo. Gracias por todo Steve. La pasé muy bien.
-Me alegra escucharlo.
Ambos se quedan en silencio, sin saber que decir en ese momento.
"Como quisiera besarlo en este momento. ¡Demonios Tony! ¿Por qué no eres más dócil?"
"¿Qué hago? ¿Salgo? ¡Dios, quisiera quitarle la ropa en este momento! ¿Qué estoy pensando?"
-Bien, nos estamos hablando esta semana –le dice finalmente, mientras baja del vehículo. –Suerte con tu entrevista.
-Y tú con tu proyecto. Nos vemos.
-Bien, eso fue todo –dice Pepper con frustración al ver la camioneta alejarse. –No hubo mayor acercamiento que un par de palabras.
-¿Te parece? –le dice Wanda con una sonrisa –Creo que ahí hubo más que una conversación. ¿No viste como se veían? Hubo un silencio incómodo entre ellos.
-Eso no significa nada, Wanda.
-Te lo digo Pep, ahí quiere encenderse la llama, solo hay que avivar un poco el fuego.
Al entrar al apartamento, lo primero que vio Tony fue a Pepper, Wanda y Jarvis sentados en la sala. -¿Y bien? ¿Qué esperas? ¡Suelta el chisme, muñeco! –le dice Wanda emocionada.
Tony la ve sorprendido y luego a Pepper. Su amiga solo hace una mueca de fastidio, -Lo siento Tony, no hubo poder humano que hiciera que se marchara.
Wanda va hacia el castaño, lo toma del brazo y lo lleva al asiento. –Bien, es hora que nos cuentes…
Al ver el rostro de su amigo, con una mueca de dolor, de inmediato Pepper reacciona, -¿Por qué esa cara? ¿Estás lastimado?
Wanda abre los ojos de par en par y lo mira con la boca abierta, -¿TE duele algo? No, nooooo… no me digas que tu y Steve…
-¿Qué cosa? No entiendo…
-Pues, tu sabes… te hizo el inmaculado acto de follarte duro y con ganas.
-¡Queeeeee! ¡Por supuesto que no!
-¿Entonces que te pasa?
El castaño suspira mientras se quita la cacheta, que intencionalmente se había puesto para ocultar el vendaje.
-¿¡Pero que te pasó?!
-Fue mi culpa Pep, te contaré luego, son solo raspones, aunque Steve insistió en vendarlos.
-¿El te vendo? Es decir, ¿te toco?
-Claro Wanda, de que otra forma me podía vendar.
-Y qué más, qué más, haber cuenta, ¿qué hicieron?
Mientras estacionaba la camioneta en su edificio, a Steve le llegó un mensaje por WhatsApp,
"Llego esta noche. Sé de tu entrevista, te deseo suerte. Termínala pronto, te estaré esperando. B.B"
Solo dejo una pregunta, a ver que me dicen: ¿Qué esperarían? ¿Que Steve se deje seducir por Bucky? ¿O sus nacientes sentimientos por Tony harán que evite la tentación?
Me dan su opinión, gracias por su apoyo. Nos leeremos pronto.
