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Como regalo de Año Nuevo les traigo un nuevo capítulo. Para todos aquellos quienes disfrutaron del lado paterno de Severus, recién descubierto y confirmado, y del pequeño bebé Lyon les digo que amaran este capítulo. Y me disculpo por no actualizar desde hace dos meses xD

Disfruten. Lean las notas al final del capítulo.

Solsticio de Luna.

Severus se encontraba solo con la compañía de Lyon, Harry estaba pasando esa noche con su madre y no lo vería hasta el día siguiente. El pequeño dríade jugaba con un muñeco de trapo con ojos de botones y un trajecito rojo el cual había encontrado la semana pasada que fue a la ciudad para reabastecerse con los víveres y para comprar artículos de bebé, y mientras hacia las compras miro el pequeño juguete y no pudo resistir la tentación de llevarlo y al niño le había encantado, pues no soltaba la cosa ni para dormir o bañarse.

Severus se encontraba leyendo mientras esperaba que las horas pasaran, se sentía extraño no tener a Harry alrededor haciendo preguntas o gritando a su alrededor por algún nuevo descubrimiento que hacía, y es que era la primera vez que Mani decidía llevárselo toda una noche con ella. AL parecer habría un raro acontecimiento en el que el Solsticio de verano coincidiría con el ciclo de la Luna llena y era algo que no se había visto en un largo tiempo. Mani estaba extasiada cuando explico que sería una gran oportunidad para que Harry sintiera como la magia se fortalecía en esa fecha tan especial, y Harry estaba emocionado por pasar más tiempo con su madre, por lo tanto paso la tarde entera durmiendo para tener energías y aguantar hasta media noche, donde el espectáculo comenzaría realmente.

Severus no le vio ningún problema, a él también le parecía extraordinario la llegada del Solsticio de Verano, ese día –el más largo del año –florecían plantas mágicas que permanecían inertes el resto del tiempo y que eran un buen aditivo a sus ingredientes para pociones por sus maravillosas propiedades curativas, y como todo buen porcionista, él había hecho su recolección de plantas para luego preservarlas correctamente para cuando las necesitara. Aunque en esa ocasión extrañó tener a Harry a su alrededor, esa vez mientras recogía cuidadosamente las plantas tuvo como única compañía los pequeños balbuceos de Lyon a quien cargaba en su espalda, Harry se había quedado en la cabaña siendo cuidado por las hadas entrometidas –que según Severus por fin hacían algo de importancia – y él se llevó al bebé, con quien se adentró en el bosque.

Suspirando, Severus dejo a un lado su lectura después de haber pasado unos veinte minutos en el mismo párrafo, no podía concentrarse completamente y estaba cansado como para seguir intentándolo. Decidió que era mejor jugar un rato con Lyon, ya que Harry pasaría tiempo de "madre e hijo" con Mani, él tendría su tiempo de "Padre e hijo" en el bebé dríade, y luego se irían a dormir.

Cargo al niño para salir a ver las luciérnagas y dejar que jugara con ellas como lo hacía Harry de bebé. Lyon miraba asombrado las pequeñas lucecitas que bailaban alrededor e intentaba algunas veces atraparlas con su regordetes deditos, pero también se asustaba y se escondía entre los brazos de Severus cuando alguno de los bichitos osaba detenerse en su rostro. Severus solo sonreía viendo las acciones de "hijo".

Acaricio los cabellos del bebé y se deleitó con lo suaves que eran, calmaba a Lyon y a la vez lo relajaban y hacia que dejara de pensar tanto en Harry. Pensó en caminar un rato y disfrutar de la noche. Lyon aferraba fuertemente en uno de sus brazos al muñeco de trapo y ya había sacado su cabeza nuevamente para ver hacia a donde se dirigían, Severus simplemente siguió caminando. No quería estar en la cabaña.

Después de tanto caminar, y de que el niño mirara todo a su alrededor con un poco de miedo ya que a pesar de que la luz de la luna era muy fuerte, ésta apenas estaba comenzando a aparecer y el bosque se miraba muy sombrío, lo suficiente como para asustar a bebé dríade. Severus invoco unas cuantas lámparas y las hizo flotar alrededor de ellos para que Lyon se distrajera y no tuviera miedo. Los balbuceos fueron buena señal de que ya no prestaba atención a la oscuridad ni a las extrañas formas que dibujaban las sombras de los árboles.

Al fin llego al claro donde comenzaba el territorio de las dríadas, hace bastante que quería venir a visitarlas, tenía algunas dudas que esperaba ellas pudieran aclarar y también pensaba que a ellas les gustaría conocer a su hermano después de todo. Pronto ya no necesito de las lámparas, esa parte del bosque estaba iluminado con los cristales de cuarzo y las dríadas al sentir su presencia empezaron a salir de sus árboles. Todas ellas mostraban curiosidad y alegría de ver quien las visitaba, ya no se mostraban tan reacias o por lo menos no con él. Entre sus brazos, Lyon miraba a las extrañas criaturas salir de los árboles y señalaba con sus deditos para que Severus también las viera. Era algo nuevo para el niño, quien comenzó a balbucear un poco más fuerte y a agitar al muñeco de trapo con más energía de la necesaria. Severus no sabía si era porque estaba impresionado por las dríadas o porque muy dentro en su interior las reconocía.

Pronto estuvieron rodeados de unas dríadas muy entusiastas y exclamaciones. Todas querían conocer al bebé dríade. Severus reconoció entre todas ellas a Vagmeli y se acercó para poder hablarle.

-Buenas noches.

-Hola. –saludo un poco nerviosa la dríade, es cierto que estaban emocionadas de ver al niño pero a la vez les parecía extraño, Severus suponía que debía ser tan nuevo para él como para ellas. Después de todo quien había hecho el regalo a Harry fue la matriarca de las dríades.

-Nació relativamente hace poco, pero tiene el tamaño de un niño más grande. Y tenía dudas del por qué es así. –Dijo Severus, la dríada solo se mantenía absorta en el bebé entre sus brazos.

Vagmeli dio una ligera mirada hacia él y luego estiro una mano para intentar tocar a Lyon. El niño sonrió y también estiro su bracito para jugar.

-Las dríadas normales, no nacemos como él lo hizo. Nuestro Ser y Esencia se adhiere al árbol al cual que pertenecemos y vivimos en él hasta que nuestra existencia llega a su fin. Nosotras no crecemos en etapas como los humanos o cualquier otra criatura. No puedo responder a tu pregunta. Pero La Gran Corteza puede que si tenga las respuestas que buscas. –Finalizo la dríada. En ningún momento aparto la mirada de Lyon mientras hablaba, su mano ahora acariciaba la suave mejilla del niño.

-¿Quieres cargarlo? –La dríada se sorprendió al escuchar eso, y detrás de ellos también pudo escuchar las exclamaciones de las demás dríadas que los rodeaban. Al parecer ellas también querían cargarlo.

-No sé cómo se hace.

-Solo debes sostenerlo entre tus brazos y evitar que se incline demasiado o que se resbale.

Vagmeli acepto y lentamente logro asir a la pequeña criatura. Una sonrisa logro formarse en su rostro y pronto sus hermanas también quisieron intentarlo. Y todo estaba bien, hasta que un pequeño puchero se formó en la carita de Lyon y Severus supo lo que vendría, el niño comenzó a llorar y todas las dríadas se alarmaron –en especial Vagmeli que era la que lo estaba cargando –la dríada estaba por entrar en pánico y antes de que lo soltara y dejara caer al bebé, Severus lo tomo de regreso en sus brazos. Lo meció y dio leves palmadas en su espalda, susurrando palabras tiernas para que dejara de llorar. La manito izquierda de Lyon se aferraba a la túnica de Severus mientras que la derecha sostenía fuertemente al muñeco, como si temiera que alguno de los dos desapareciera, al mismo tiempo escondía su rostro en el cuello de Severus, como lo hizo cuando se asustó de las luciérnagas. Pronto solo quedaron gimoteos y el revuelo de las dríadas asustadas. Si no estuviera preocupado por Lyon, le hubiera parecido graciosa la actitud que tomaban con un simple bebé.

-¿Cómo hago para hablar con esta "Gran Corteza"?

-Ella se encuentra en el Roble más grande, el que sostiene a los demás árboles. Solo tienes que ir y hacer tu pregunta.

-¿Podrías guiarme? En la oscuridad, aun con los cristales, se me es difícil orientarme un poco.

-No hay problema. –Vagmeli ya no se miraba tan asustada, pero sin duda había un poco de pesar en su rostro, como si pensara que había dañado al bebé.

-Él está bien. Solo que no está acostumbrado a que alguien, además de mi o de Harry, lo sostengan. Cuando se acostumbre, veras que ya no llorara.

-¿Seguirá trayéndolo?

-¿Desean que no sea así? –Miro a las demás y pronto recibió respuestas de todas al mismo tiempo. Al parecer si querían tener entre ellas al niño.

-No será muy seguido, pero lo traeré junto con Harry para que puedan jugar con ellos.

-Oh, es verdad ¿Dónde se encuentra el pequeño Ermitaño en este momento? No me di cuenta de que faltaba. –dijo apenada la dríada.

-Él está con su madre esta noche.

-Entiendo. –Vagmeli se separó un par de pasos y luego inicio su camino hacia el interior del claro, Severus la siguió y con él todas las dríadas también se movieron.

Lyon ya no tenía su rostro escondido y miraba sobre su espalda a todas dríadas quienes sonreían, saludaban o hacían alguna mueca hacia el bebé. Algunas de ellas hacían trucos como hacer florecer brotes de plantas en sus manos, o cambiar el color de su cabello, cosa que hizo reír a Lyon, dejando su llanto en el olvido.

Cuando se detuvieron frente al árbol de gran tamaño, Vagmeli le indico que hiciera sus preguntas. Severus se sintió raro al hablarle a un árbol, aunque después despejo cualquier duda, el hablar con un árbol debía ser la cosa menos extravagante que habría hecho en el mundo mágico. Se presentó respetuosamente y luego se apresuró a hacer su pregunta.

-¿Qué tan rápido crecerá? Sé que dijeron que él sería como un guardián para Harry, pero mi hijo se ha entusiasmado con la idea de tener un hermano menor y alguien con quien puede jugar. Quisiera saber qué tan rápido crecerá para poder explicárselo.

De pronto, un rostro comenzó a formarse entre los pliegues de la corteza del árbol, y el rostro de una anciana apareció en él. Ella sonrió y miro con adoración al bebé dríade que sostenía en sus brazos.

-Ese no debería ser un problema, el crecerá un poco más rápido de lo que lo hacen los humanos normales, pero solo lo hará hasta tener cercanamente la misma edad que tiene su hijo. –Respondió con una voz apacible y una sonrisa amorosa dirigida al pequeño. –O al menos en apariencia. Su aprendizaje también crecerá, eso es seguro y su necesidad de proteger al Niño Ermitaño también florecerá con el correr de las estaciones. ¿Qué nombre le han puesto?

-Harry decidió que se llamaría Lyon. Y al parecer a él también le gusto ese nombre.

-Me parece un nombre formidable. Me gusta. ¿Qué otras dudas tienes acerca de él?

-Pues vera, yo estoy cuidando a Lyon como lo haría con cualquier otro bebé, pero no sé si lo hago bien. No sé qué tipo de cuidados habría que tener con una criatura de su naturaleza y al parecer ninguna de sus hijas tiene idea alguna.

-Entiendo tu preocupación. Pero él no es igual a cualquiera de mis hijas. Podrá comer lo que ustedes los humanos usualmente comen, y puede que también enfermar de la misma manera pero con un poco de "medicina" como le llaman ustedes, mejorara. Con lo único que deberás tener cuidado será con las hojas que crecen en sus pies. Procura no hacer que use esa extraña cubierta que rodean los pies de los humanos, el niño toma energía a través de esas hojas.

Severus supo que ser refería a los zapatos y se alegró de que Lyon no llevara puesto nada en sus pies, él ya había descubierto que al niño no le gustaba usarlos y en lugar de pelear decidió dejarlo así, además, Harry ya le había dicho que no lo siguiera intentando.

-También he de decir que cuando sea más grande su cabello cambiara según la estación en la que se encuentre como usualmente lo hacen las dríadas normales, es un aspecto que rebela su verdadera naturaleza. No debes asustarte. Y lo más importante, él tiene magia y como ustedes los magos, podrá utilizarla si le enseñan cómo. Por todo lo demás deberías estar tranquilo, pero si aparece cualquier otra duda que tengas, puedes venir a visitarme.

-Muchas gracias. Realmente sentía que caminaba a ciegas.

-No debes preocuparte. –Dijo segura de sí misma y luego su rosto se ilumino sonriendo, haciendo que las arrugas en su rostro se acentuaran aún más de lo que ya lo hacían. –Ahora, ¿Serias tan amable de dejarme cargarlo unos momentos? –Unas ramas brotaron del árbol y pronto tomaron forma de brazos, Severus tuvo un poco de miedo pero luego se acercó y dejo entre las ramas/brazos a Lyon.

El niño se asustó por el cambio súbito y por un instante Severus creyó que lloraría otra vez y quiso tomarlo de regreso. Pero la anciana comenzó a mecerlo y cantar. Y el bebé se calmó. Al parecer ella no tenía miedo de lastimarlo. Lyon jugo con las flores que sobresalían de las ramas que lo abrazaban y cuando la anciana lo acerco un poco más a ella, una de las manos del niño recorrió las facciones de su rostro muy interesado en ella. Después de un rato en el que la anciana y el niño se apreciaban mutuamente, Lyon comenzó a reír con limpias carcajadas y los balbuceos se intensificaron. La anciana sonrió de vuelta y acaricio tiernamente al bebé dríade. Era como si ellos tuvieran una conversación de la cual no eran parte ni él ni las demás dríadas, porque ellas se miraban igual de entregadas como lo estaba él. Entonces Lyon volteo su rostro y lo señaló. Estiro la mano que tenía libre –porque en la otra tenía a su muñeco –y comenzó a llamarlo, o al menos eso entendió Severus. Lyon abría y cerraba su mano, gorgoteando y sonriendo en su dirección, y de vez en cuando volteaba hacia la anciana.

Severus al fin se movió y estiro sus brazos para tomarlo, Lyon felizmente regreso con él y se aferró a su túnica, acurrucándose tiernamente.

-Así que también lo tomaste a él como tu propio hijo. –La afirmación sorprendió a Severus. Es cierto que ya lo daba por hecho, pero las dríadas no sabían aun eso. –Me parece algo muy enternecedor. Tienes un gran corazón, Severus Snape. Nunca cambies. –Sonrió la anciana dríada y luego desapareció dentro del árbol. Severus mientras tanto, tardo un poco en salir de su estupor.

Cuando miro hacia abajo, se dio cuenta de que Lyon ya estaba profundamente dormido –y ni aun así soltaba al bendito muñeco, en serio le debía gustar esa cosa –y dando un rápido vistazo hacia el cielo, se dio cuenta de que la luna ya estaba en su máximo esplendor, debía ser más de media noche ya. Era tiempo de regresar. Las dríadas a su alrededor al parecer pensaron lo mismo y después de una rápida despedida, comenzaron a ingresar cada una en su árbol, quedando al final solo Vagmeli que miraba con fascinación a Lyon.

-Cuando vuelvan, podre cargarlo de nuevo. –Afirmo la dríada y Severus asintió de acuerdo. Luego también ella desapareció y el silencio reino en medio de la noche.

Emprendió el camino de regreso y mientras tanto se preguntó cómo estaría pasando Harry su noche con Mani. Tardo menos de lo que pensó en regresar a la cabaña, y una vez dentro cambio con una pijama a un Lyon totalmente dormido, el también cambio su túnica por algo mas cómodo y se acostó, activando los hechizos de barrera para que el bebé no se cayera si giraba mientras dormía. Y se durmió teniendo como último pensamiento a Harry.

Agradezco a todos aquellos quienes le dieron Follow y Favorite a mi Fanfic. También a los que comentaron.

Y voy a responder a una de las preguntas que me hicieron en el capítulo anterior. Harry conocerá a Tom cuando cumple dieciséis años. Actualmente Harry tienes seis, para que tengan la cuenta. Y se acerca el cumpleaños número siete de Harry.

Dato #2: El Solsticio de Verano es en Junio, entre el veinte y veintiuno, por eso digo que se acerca el cumpleaños de Harry, y el Solsticio solo ocurre en el hemisferio norte, porque en el sur ocurre totalmente lo contrario, El Solsticio de Invierno y suele ser el día más corto del año. En el pasado en muchas culturas, el Solsticio de Verano era una fecha especial porque era el tiempo cúspide de las cosechas y también un día solemne para los rituales. En el próximo capítulo verán a lo que se refería Mali con "Fortalecimiento de la magia", en especial porque la Luna Llena coincide con el Solsticio.

Y sé que no apareció Harry en este capítulo pero es porque el ya tendrá su parte junto con mamá Luna. Tendrán todo un capitulo para ellos dos solitos, así como Severus y Lyon tuvieron el suyo.

¿A que no es una ternura Severus como padre sobreprotector? Ni drogado dejaba al bebé con las hadas locas xD Harry ya se puede cuidar de ellas, Lyon no.

Y todas las dríadas aman a su hermanito, ¿Quién no se ha asustado cuando cargaban a un niño y este comienza a llorar? Eso sí es entrar en pánico.

Bueno, hasta aquí los dejo. Cuídense y Feliz Año Nuevo!