Aqui otro cap de esta cybernovela... jejejeje, una de mis amigas dice que se esta convirtiendo en una... será?... espero os guste...

Saludos a mis amigas ILDM, Ninkiepotter, Lena Hale Black y Mary Yanza, quienes me leen con gusto... besos...

Disclaimer: Nada del universo Potteriano me pertenece, todo es de JK... y lo que sigue... aunque algunos personajes son de mi cabecita loca...

Vivan los Sly!

Enjoy!

TODO POR PERDIDO…

Traté de respirar lentamente para llenar mis pulmones de oxígeno, realmente no quería hablar del pasado pero era totalmente necesario.

Mientras daba un sorbo a mi bebida, fui pensando en lo que tenía que decirle.

Flash Back-

Después de la boda de Draco con Astoria, me decidí a continuar con nuestra relación, a pesar que él estuviera casado con ella, pues creí fielmente en que solamente sería un tiempo, pero después dos meses, en los que prácticamente se pasaba la mayor parte del tiempo en mi casa, una tarde llegó bastante cabreado a mi departamento, despotricando a diestra y siniestra contra el mundo.

-¡Maldita sea!-

Yo salía en esos momentos de la cocina, pues había estado toda la tarde tratando de aprender a cocinar para sorprender a Draco, pero mis esfuerzos eran bastante inútiles y preferí pedir comida a domicilio. Cuando lo ví así de furioso, inmediatamente me acerqué a el para tratar de apaciguar su enojo.

-Draco ¿Qué te pasa, que tienes?-

Me miró durante lo que me parecieron horas, hasta que se acercó hasta mí y me abrazó tan fuerte, que sentí como si quisiera grabarse las formas de mi cuerpo en su mente para no olvidarlas.

-No pasa nada cariño, ¿que estas haciendo?- me dijo con un intento de sonrisa en su rostro, mientras caminaba detrás de mí, urgiéndome a entrar en la cocina.

Si Draco Malfoy pensaba que yo me había tragado esa mentira, estaba muy equivocado.

No en vano lo conocía practicamente desde nuestro nacimiento, y no pensaba quedarme con la duda, así que simplemente lo dejé estar.

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Casi dos semanas después, una brillante mañana me sorprendió aún en la cama con un dolor de cabeza bastante intenso, como no tenía intención de quedarme en la cama sin hacer nada, me levanté y me dirigí al baño para darme una ducha de agua caliente. Me vestí con parsimonia y tarareando una canción que escuché en alguna de nuestras salidas al Londres Muggle, me dirigí hacia la cocina para preparar mi desayuno.

Una elegante lechuza negra llegó hasta mi ventana, sorprendiéndome cuando escuché el insistente golpeteo de su pico contra el cristal, mientras le daba de beber desaté la carta que llevaba atada a su pata, casi me caigo de espaldas cuando ví la elegante caligrafía impresa, y mis ojos casi se salen de sus cuencas cuando ví de quien se trataba.

Tomé mi abrigo y me desaparecí hasta un lote baldío cerca de una plaza comercial donde se encontraba el café muggle donde era la cita de la carta recibida, con el corazón latiendo a mil por la expectación.

No sabía bien para qué me había citado Astoria en ese café muggle, ni quería darme una idea, estaba preparada para todo, al fin y al cabo, ya era momento de poner las cartas sobre la mesa entre nosotras.

Llegué con suficiente tiempo al lugar, si bien por fuera no se veía como los lugares donde estaba acostumbrada a ir, parecía limpio y decente, pedí una mesa y una taza de té para ir calmando los nervios.

No había llegado aún mi pedido, cuando divisé parada en la puerta a la flamante señora Malfoy, ataviada en un vestido color azul, el cual resaltaba sus ojos, su cabello lacio, largo y rubio, le daba un aspecto angelical, del cual estaba yo mas que segura que era total y completamente una mentira.

Cuando se percató de mi presencia, caminó elegantemente hacia la mesa con sus aires de eterna aristocracia, la barbilla en alto y una actitud de elegida de dios que daba asco.

-Parkinson…-

-Greengrass…-

-Aunque te disguste, para ti soy Malfoy, querida- me dijo con una sonrisa sarcástica.

Me imaginé a mi misma borrando su cara de idiota con un hechizo, pero tenía que controlarme, pues aunque no me gustara, ella era la esposa de Draco y yo… solo su amante.

-Y bien ¿me vas a decir porque me citaste aquí o te vas a quedar contemplándome todo el día?-

-Bien, vamos al grano, el tema por el que te he llamado es para decirte que sé que eres la amante de mi marido…-

Traté de llenar de aire mis pulmones, lográndolo con un poco de esfuerzo, ¿Así que la muy maldita estaba enterada de lo mío con su esposo?

Pues entonces ¡fuera máscaras!

Me había cansado de mentir constantemente, de no poder estar juntos con libertad, de escondernos, de no poder ser felices totalmente.

¡Que más daba si ella lo sabía!

Entonces ya debía saber también que él no la amaba a ella, que se había casado con ella por el inconveniente de estar comprometidos desde hacía muchos años, y que su compromiso había sido, hasta tal punto, inevitable.

-Ya veo, entonces, ¿Qué es lo que quieres?- le dije sin más, siempre me he caracterizado en ser una persona directa, este era el mejor momento para serlo.

-Quiero que te alejes de mi marido, que lo dejes en paz-

Solté una risa sarcástica, ¿realmente creía que yo iba a dejar a Draco así sin más?

¿Qué después de haber dejado atrás todo lo que más quería en el mundo, se lo iba a dejar asi, sin pelear?

Tal vez ella fuera su esposa, una esposa por conveniencia frente a todo el mundo, pero yo era la mujer que él amaba.

Quise decirle que yo era la que lo hacia perder la cabeza, conmigo perdía todo rastro de aristocracia barata, conmigo era el verdadero Draco, una persona que si, era exigente y egoísta, pero que igual que exigía el recibir, también daba y en enormes cantidades.

Cuando iba a replicarle, con un gesto de su mano enjoyada me detuvo.

-No espero que me comprendas, pero lo que voy a decirte es importante para nosotros… estoy embarazada y él ya lo sabe-

Quise que me tragara la tierra, no era posible ¡no!

Pero si era cierto, ¿como podría luchar contra algo asi?

Una cosa era odiarla a ella hasta la muerte, y otra muy distinta era atentar contra la pequeña vida que crecía ya en su vientre, aunque fuera hijo de ella, también lo era de él y cada cosa suya, por mínima que fuera, era apreciada y valorada por mi.

Simplemente no podía hacerle daño, no podía dejar a esa criatura sin su padre, esas eran las palabras que se escondían entre la frase tan simple que me dijo, simple pero a la misma vez tan compleja.

Si, yo era una desgraciada, lo sabía de sobra, pero no lo era tanto como para atentar contra una criatura que aún no había nacido.

Se quedó observándome un buen rato, mirándome con sus ojos azules llenos de odio, saboreando con avidez mi aturdimiento, mi dolor y decepción, congratulándose en su fuero interno por la catástrofe que acababa de causar en mí.

Tragué saliva como pude y después de darle un sorbo a mi taza, con el único y exclusivo objeto de hacer bajar el nudo que tenía en la garganta, repuse:

-¿Qué es lo que quieres entonces?-

Suspiró dramáticamente, cruzando sus bien torneadas y pálidas piernas, con un gesto de autosuficiencia propio de quien sabe que lleva todas las de ganar.

-Quiero que te alejes de mi marido, que te desaparezcas de nuestras vidas… y que jamás vuelvas…-

-Bien…-

-Cuento con ello entonces...- dijo torciendo el gesto.

-¿Quieres hacer un juramento inquebrantable?- le dije con sarcasmo, recomponiéndome y sacando a relucir mi lado Slytherin, el que siempre me había sacado de muchas situaciones similares.

Enarcó una ceja y con un movimiento bastante elegante, se puso de pie, disponiéndose a retirarse.

-Me conformo con tu palabra, después de todo, al igual que yo, eres una Slytherin, la palabra vale más que cualquier juramento-

-Bien…-dije con un asentimiento de cabeza.

-entonces… que tengas un excelente día- dijo con una mueca sarcástica en el rostro.

Dio la media vuelta y se fue, dejándome inmersa en un mar de dolor y desazón, sintiendo cómo mi corazón se partía en pedazos.

No supe cómo llegué a mi casa, lo único que supe fue que después de lo que parecieron horas llegué a la decisión que más me había costado en toda mi vida:

Iba a dejar a Draco para siempre.

Iba a dejarlo ser feliz con su familia.

Fin de flash back-

Me percaté entonces que Draco me miraba, con cientos de sentimientos reflejados en sus pupilas plateadas, haciéndome sentir nuevamente como en el pasado, con la diferencia de que ahora cada uno de nosotros teníamos dueño.

Su mano viajó a través de la mesa, queriendo tomar la mía, deteniéndose a escasos centímetros, dándose cuenta por mi vista nublada que no era buena idea hacerlo, pues eso me lastimaría más.

-Entonces…-me dijo con la voz ronca por la emoción- por eso me dejaste…-


He aqui otro cap... he de decir que personalmente no odio a Astoria, pero me enerva hasta la médula que se haya casado con Draco... el es mío (y de tantas otras) pero bueno, que se le va a hacer... espero comentarios...

gracias mil por leer...