Un extraño sentimiento
Capitulo 6: ¿Solo amigos?
El calor de sus labios fue algo que me quito el aliento. Por un momento olvide como respirar, me sentía totalmente mareada y acalorada, todo daba vueltas a mi alrededor, era como si algo me estuviera absorbiendo a un profundo abismo del cual no tenía ninguna escapatoria. Creí que estaría a punto de caer ya que mis piernas no estaba funcionando del todo bien, pero gracias a su mano que se mantuvo firme sobre mi cintura, solo ejercía la fuerza que presionaba al apegarme con dureza contra los recuadros de su placa abdominal que se acoplaban perfectamente a mi cuerpo.
No habían pasado ni 5 minutos desde que nuestros labios se unieron, y ya estábamos quedándonos sin aire, intentando recuperar el aliento en cada movimiento. Era increíble lo buen besador que resultaba. Ni siquiera podía seguirle bien el paso, pero considerando que Yusei jamás a estado con una chica, claro que yo sepa, besaba tan...apasionado.
Esto era totalmente fuera del otro mundo, sus labios eran como una droga, algo que no estaba dispuesta a dejar ni aunque me lo pidiese. Los labios de Yusei eran tan carnosos que daba la tentación de morderlos, y no fue algo que contuve por mucho tiempo, cuando tuve la oportunidad mordí su labio inferior y en respuesta él soltó un gruñido que me causo un escalofrío por toda mi espina dorsal, paralizando todos mis sentidos. Sus manos apretaron levemente mi cintura, provocando un gemido timido desde el fondo de mi garganta, sorprendiendonos a ambos, nos separamos por un momento recuperando el aire que nos hacía falta.
—Tenemos que salir antes de que alguien más venga —dijo, con voz áspera y temblorosa.
Aki se incorporó, ruborizándose al verse asaltada por un deseo casi irresistible de arrastrarse tras él. Inmediatamente Yusei abrió las puertas del armario saliendo lo más rápido posible de aquel pequeño espacio que los dejo en una situación demasiado inquietante. Aki reprimió sus impulsos como pudo. Yusei no la miraba, y ella sabía que él tenía razón. No era seguro seguir allí.
Por unos momentos ninguno de los dijo nada, el silencio cayó sobre ellos, impidiéndoles decir algo.
—Iré al baño...
Aki fue la primera en romper el silencio, caminando lo más rápido posible hacía el baño, mientras que Yusei recargaba su mano sobre el cristal reflejando su rostro el cual se negaba a mostrar.
En cuanto llego al baño se dejo caer sobre la pared, deslizándose hasta llegar al suelo, sus mejillas estaban completamente entumecidas por tanto arder. Llevo sus dedos sobre sus labios tocándolos suavemente, volviendo a recordar el contacto de Yusei sobre sus labios.
—Beso...Yusei y yo nos...Besamos...
Dejo salir leves suspiros.
Los latidos de su pecho retumbaban en sus oídos, sus piernas no dejaba de temblar y sus ojos no dejaban de brillar, era la primera vez que sentía algo tan profundo por alguien. Se sentía demasiado feliz. ¿Acaso era posible sentir tanta felicidad con tan solo besar a la persona que te gusta? Era sumamente inexplicable todo esto, pero de alguna manera...se sentía muy bien.
Daría lo que fuera por volver a sentir de nuevo eso, aunque detrás de todo esto, se acercaba algo aun más fuerte. Pudo sentir mucha felicidad pero también se sentía excitada, ansiosa por querer más de él, y nerviosa por saber qué es lo que pudo haber ocurrido después de eso. Su mente voló mas allá de lo que una vez lo hizo, cuando finalmente se dio cuenta de lo que estaba pensando, sus mejillas volvieron a inundar ese color carmín. ¿Acaso estaba fantaseando con Yusei? No, no...Eso no era propio, pero habiendo estado en un armario tan pequeño, el recuerdo la hizo sentirse de nuevo ansiosa.
Tenía que refrescarse estaba pensando en muchas cosas. Mojo varias veces su rostro en agua fría, la sensación la refresco por un momento, mientras secaba su cara empapada, pensó en como volvería a enfrentar a Yusei. No te tenía la menor idea de cómo hacerle frente, le resultaría bastante difícil tener que verle la cara después de lo que paso entre ellos. Estaba pensándolo demasiado y así no llegaría a ningún lado, tarde o temprano tenía que salir del baño y enfrentarlo de una vez por todas, ya después atendería lo que sucediese.
Con mucho valor salió del baño, su mirada rápidamente busco a Yusei y lo encontró enfrente de los ventanales, observando los edificios que se mostraban desde donde estaban, ciertamente la noche era bella y la vista era grandiosa. Tardo solo 5 segundos en acercársele y enfrentarlo.
—¿Yusei?
El no contesto solo seguía mirando la ciudad sin mostrar su rostro que lo ocultaba la oscuridad.
—Yusei.
—¡Yusei! —lo tomo por el brazo haciendo que pusiera su atención en ella.
En ese momento el despertó.
—Aki.
Finalmente la miro.
—¿Estás bien?
No podía evitar sentirse demasiado nerviosa estando a su lado.
—Si...
Ahora que despertó aquellas imágenes golpearon su cabeza, llenando su mente de deseos prohibidos.
—Perdón...
—¿Eh?
—Por lo de hace un momento. No fue mi intención herirte. —desvió su rostro evitando que lo mirara.
—¡No! ¡No me heriste parada Yusei! Al contrario a mi...—su voz se detuvo al darse cuenta de lo que estaba por decir, sus mejillas ardieron al notar que había captado por completo la atención de Yusei.
El la miraba bastante sorprendido por su respuesta tan inmediata, no esperaba que le contradijera en sus palabras.
—¿Aki?
Se quedo sin aliento. No estaba segura de cómo responderle.
—Tu no me heriste...no fue algo malo, digo yo...
Ahora estaba más nerviosa que antes. Cuando sus ojos se encontraron odio que aquella mirada de ojos zafiro la mirasen tan fijamente que paralizaba su cuerpo entero.
—Entonces... ¿no te molesta que lo haga de nuevo?
—¿Eh?
Cuando elevo su rostro, el de Yusei ya estaba a escasos centímetros del suyo, capturando sus labios, donde los sello de un solo movimiento. El cuerpo de Aki se paralizo ella apenas podía respirar, no podía creer que Yusei estuviese haciendo esto, era algo demasiado real para ser verdad, pero estaba sucediendo.
—No pude evitarlo, perdón...—murmuro con voz ronca y áspera.
—Y-yusei...
Sus mejillas seguían ardiendo como un fuego destellante. No se habia dado cuenta de que estaba conteniendo la respiración, pero la mirada feroz de Yusei la dejaba sin aliento, es como si...en el fondo estuviera hambriento.
—Luces hermosa esta noche.
"¡¿Qué?! ¡¿Acaso era Yusei quien decía todo eso?!"
No podía terminar de procesar lo que acaba de decir.
Una de sus manos viajo sobre su mejilla provocándole un calor infernal por todo su cuerpo, el cual se tenso de solo sentir la cálida mano de ese hombre que le miraba con tanta intensidad.
—¿Así lo crees? —murmuro casi sin energías.
—Por supuesto. No podía dejar de ver ese vestido que encaja perfectamente en ti.
"¡Entonces si se fijaba en ella!"
Las mejillas de Aki se calentaron rápidamente de solo pensar que en cada lugar que estuvo con él, su mirada la seguía a todos lados.
Él se acerco lentamente a su cuerpo mientras ella retrocedía sin saber que es lo que iba a hacer, algo no estaba bien, Yusei no se comportaba de esa manera no es que no le gustase porque era su amigo, espera... ¿a estas alturas aun son amigos? ya no lo sabía con certeza. Era difícil saberlo después de ese beso, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando se detuvo al toparse contra el cristal que reflejaba la ciudad entera.
Justo cuando ella choco contra el cristal, él alzo ambos brazos posándolos a los costados de su cabeza, dejándola totalmente acorralada y sin salida alguna.
—Yusei...
Silencio.
Las frágiles y débiles piernas de la joven empezaron a flaquear por aquel encierro, que la dejo totalmente inestable; un calor intermitente empezó a ejercer entre sus cuerpos. Ella no podía ver con claridad el rostro del joven de ojos zafiro ya que la oscuridad en la que los cubría no dejaba ver ningún rayo de luz. La luna había sido envuelta por grandes nubes que cubrían totalmente su iluminación, solo quedaba esperar a que esa oscuridad terminara pronto.
—¿Yusei? —su voz tembló por un momento.
No estaba realmente segura de que es lo que estaba pasando, pero estaba un poco asustada del nuevo comportamiento de su amigo, era la primera vez que experimentaba algo tan intenso con él.
—Me afectas demasiado...—susurro con voz ronca.
—Yusei...
En un segundo sus labios sellaron los suyos, devorándolos sin piedad al tiempo que sus manos sujetaron su pequeña cintura y la apegaron contra su placa abdominal donde encajo perfectamente contra su cuerpo, lentamente le acariciaba de arriba abajo mientras le besaba de una forma suave pero exigente, él lamió inferior incitándola, dejando que la abriera e introdujera su lengua y jugara con esta.
Ella apenas pudo procesar todo lo que sucedía, sus manos temblaron, sus piernas le fallaban pero por suerte él la sujetaba firmemente contra su cuerpo; tímidamente ella le dio la bienvenida a aquella dulce lengua que ansiaba tocarla, pero al reencontrarse estas pelearon por una lucha que no tuvo fin. Ella estuvo por rendirse por completo ante él, pero cuando estuvo por hacerlo, aquellas manos varoniles recorrieron su espalda baja, lo cual la tomo por sorpresa, abriendo los ojos de golpe.
Sus pequeñas manos se empuñaron sobre sus pectorales, agarrándose fuertemente del traje que cubría su cuerpo mientras una de las piernas de Yusei se metía ligeramente entre las de ella. Apenas podía procesar lo que estaba sucediendo, al sentir aquella pierna entre las suyas, no pudo evitar apretarlo con fuerza contra sus muslos, lo que le provoco una increíble sensación que no pudo ignorar. Miles de sensaciones estallaron en un simple toque que los llevo a su perdición. Como si estuviesen hechos para tocarse mutuamente, tenía que serlo porque no podían detenerse y simplemente olvidar lo que pasaba entre ellos, era realmente intenso lo que sucedía. Ahora era difícil retroceder, teniéndose tan cerca que sus labios dolieron el tener que separarse de nuevo para poder respirar, dejándolos completamente sin aire por momentos, ahora ambos jadeaban buscando con desesperación poder recuperar el aliento.
Hubo un silencio eterno que cayó sobre los dos, no se podía explicar con palabras lo que acababa de suceder. Ninguno se atrevía a romper el silencio.
Las mejillas de Aki estaban ardiendo que lograban verse atreves de la oscuridad, sus pechos subían y bajaban, en busca de aire. En cambio Yusei aun lograba controlar sus impulsos por tocarla más de lo de debido, no estaba acostumbrado a este tipo de contacto, y a decir verdad nunca había hecho algo parecido a esto.
—Lo siento Aki, no debí...
Se separo lentamente intentando mantener la distancia entre ambos.
—No yo...no es tu culpa.
Ella desvió su rostro ruborizado hacía otro lado mientras cubría sus pechos con ambas manos intentando ocultar la respiración de sus pulmones.
—Tenemos que bajar, tu padre ha de estar preocupado por no vernos.
—A-ah, si.
Ambos subieron al elevador abandonando aquella habitación, donde todo cambio totalmente para ellos.
La luna estaba en su punto mas alto era media noche y los invitados no dejaban de llegar, estaban muy entusiasmados con todo el proyecto del senador Hideo Izayoi. Algunos de los invitados eran importantes, otros no tanto pero conforme la noche seguía su curso las cosas entre la joven pareja fue haciéndose mas estrecha, aunque no se percataran de lo que estaba sucediendo sabían que algo los había marcado esa noche.
—Aki, querida, te veo algo inquieta. ¿Estás bien?
—Madre. Tranquila, estoy bien.
Intento sonreír pero no tuvo mucho éxito, pero su madre pudo notar que algo le preocupaba a su hija.
—Sabes que cualquier cosa puedes contar conmigo. —toco el antebrazo de la joven.
—Gracias madre. —Sonrió por un momento—. Por cierto. ¿Has visto a Yusei?
—Creo que lo vi hace un momento, hablando con tu padre. —se asomo un poco entre la multitud.
—Ya veo.
Aun no sabía cómo hacerle frente al hombre que se convirtió en su amigo, o ¿aun seguían siendo amigos? Ya no estaba segura en lo que se habían convertido, era un sentimiento totalmente desconocido para ambos.
—Oh ahí está, Aki.
En cuanto su madre localizo a Yusei, rápidamente lo busco con la mirada, lo busco por todas partes hasta que dio con él. Se encontraba rodeado de algunas damas que intentaban coquetear con su amigo, algo que por un momento la hizo enojar, tanto que sus manos estaba hecho puños, listos para golpear a aquellas chicas.
—Vaya, vaya, Yusei es muy popular con las chicas.
Su madre no pudo evitar reír ante la situación.
Realmente no le gustaba ver aquella imagen, Yusei rodeado de tantas chicas hermosas, no pudo evitar caminar hacía el y quitárselas de encima, por un momento no sabía lo que hacía pero su cuerpo se movía sin que ella se diera cuenta.
En unos segundos ya estaba enfrente a su amigo y aquellas mujeres que no paraban de hablar entusiasmadas con el "antiguo rey", mientras el joven respondía con total naturalidad pero el afecto de aquellas doncellas lo estaban incomodando un poco, hasta que noto la presencia de su amiga frente a el.
—¿Aki?
Con el ceño fruncido abrió paso entre aquellas chicas y lo tomo del antebrazo para así alejarlo de aquel círculo.
—Vamos Yusei.
Lo arrastró a las afueras del gran edificio donde se encontraron con un pequeño jardín.
—¿Creen que Yusei y Aki estén bien?
—Ruka, son adultos. Ellos están bien.
La calmo su pequeño hermano quien acomodaba su baraja enfrente de una mesa.
—Rua tiene razón están bien, después de todo son ellos de quien hablamos.
Respondió Crow con total tranquilidad mientras le daba unos cuantos arreglos a su D-Wheel.
—No hay nada de qué preocuparse si son de ellos dos. —declaro con total seguridad Jack, al tiempo que tomaba una taza de café como de costumbre.
—Además ya les hacía falta divertirse un poco. —dijo Crow sonriendo un tanto divertido.
—Bueno es verdad. Espero y se estén divirtiendo. —murmuro la gemela mirando hacía la ventana donde reflejaba la hermosa luna resplandeciente.
Una vez que ambos estuvieron en el jardín, Yusei miraba un poco extrañado a su amiga quien seguía arrastrándolo a fueras del edificio; al tiempo que pudo sentir la suavidad de sus pechos contra sus bíceps. Algo que provoco una pequeña tensión en su cuerpo al recordar lo que había sucedido hace unas horas en aquel armario, de solo recordarlo desvió su mirada. Inmediatamente Aki se dio cuenta y lo miro un poco confundida.
— ¿Yusei? ¿Pasa algo?
—No, nada.
Sin haberse dado cuenta ella seguía apegada a su brazo.
— ¡Perdón!
Se separo inmediatamente tomando cierta distancia, mientras Yusei la miraba un poco curioso por aquel comportamiento.
La luz de la luna los bañaba iluminándolo completamente, siendo los únicos en el jardín de rosas, rodeados completamente.
— Que hermosas…—susurro Aki observando cada rosa mientras caminaba alrededor de ellas.
Yusei solo la seguía observándola en silencio, caminando a sus espaldas.
— ¿No lo crees, Yusei?
Se giro sonriendo levemente mientras lo miraba.
Justo en ese momento el supo que algo deseaba, algo anhelaba de ella, sin dudarlo dos veces se acerco hasta quedar frente a ella, mirándola fijamente.
— ¿Yusei?
Ella se estaba confundida, se acerco con una determinación tan fuerte, que la hizo sentir nerviosa por un momento.
— Se que no es correcto o tal vez no lo sepa, pero ya no puedo controlar mis impulsos…
Tomo su nuca y la jalo, presionando sus labios contra los suyos; Aki aun no podía procesar lo que estaba sucediendo, estaba volviendo a pasar, pero los labios de Yusei esta vez la tomaron con tal dulzura que su cuerpo por primera vez se sintió relajado. La suavidad de estos eran como un algodón de azúcar, tan dulce que no estaba segura de si podría separarse de estos. Yusei rodeo su cintura lentamente, apegándola a su cuerpo mientras sus labios se sincronizaban, poco a poco aumentaban tal intensidad que en les resultaba difícil respirar.
Lentamente fueron arrastrados a una pequeña banca de piedra en medio de las rosas, donde nadie podía verlos, donde los secretos nunca serían revelados.
Ahora se encontraban sentados, Yusei poso a Aki sobre sus piernas y así poder contemplarla mejor.
— Yusei…
Susurro sobre sus labios, pero para él fue imposible alejarse, solo seguía con el contacto.
— ¿Qué pasa? —susurro casi inaudible.
— ¿Realmente está bien…esto?
Casi se quedaba sin aliento.
—No lo sé…. solo no puedo parar…
—Pero…
Tomo su mentón y profundizo el beso, tanto que no puedo resistir la tentación de adentrar su lengua. Quien no tardo en encontrar con la suya, ambas juguetearon torpemente, aun no estaban acostumbrados a tal pasión pero no podían controlar sus hormonas, estaban locamente descontroladas. Aun así el no pudo resistirse y acariciar lentamente sus costados, de arriba abajo sintiendo su hermosa figura bajo sus manos, algo que le fascino y estaba demasiado tentado a hacer desde que la vio en ese vestido.
— Hmmm…—ronroneo, ante la sensación que le producía.
Mientras ella no se quedaba atrás, paso sus pequeñas manos por su pecho, tocándolo lentamente, explorando sus pectorales, lo que también le había estado tentado desde hace tiempo.
— Yusei…no podemos…aquí…
Sus mejillas estaban completamente ruborizadas, su respiración acelerada y su pulso incontrolable, todo fuera de control, ni siquiera sabía si podía detenerse. El solo se mantuvo en silencio, besando lentamente su cuello de arriba abajo, descendiendo hasta llegar a sus pechos; donde ella se sobresalto ante tal contacto, nadie había llegado a tocar esa zona de su cuerpo. Pero no estaba dispuesta a detenerlo, quería sentir más, más de lo que su cuerpo estaba pidiendo.
Las manos de Yusei bajaban tomando ambos pechos en sus palmas, los masajeo con mucho cuidado, tal acto hizo que ella jadeara ante la sensación, sus ojos viajaron mirando cada expresión que le regalaba, solo se centraba en el placer que le provocaría. Ella ladeo su rostro de un lado a otro, miles de sensaciones pasaban por su cuerpo, cuando sus pulgares tocaron la punta de sus pezones erectos, ella se sobresalto dejando salir un pequeño gemido. El cuerpo de ella se tenso por completo, no sabía cómo reaccionar, era la primera vez que se sentía de esa manera, no podía controlar su respiración, su pulso, y mucho menos su sensibilidad. Todo su cuerpo la traicionaba, no podía evitar nada de lo que estaba sintiendo; aquellas enormes manos, siguieron jugando con la punta de sus pezones por encima de la delgada tela. Pensar que se pusieron así con solo el toque de sus pulgares, fue algo que le avergonzó por un momento, pero por otra parte lo disfrutaba, le gustaba y no podía engañarlo.
Esa era el comienzo de una noche de la cual no había marcha atrás.
AVISO IMPORTANTE: ¡Quisiera pedirles una enorme pero enorme disculpa! Leí sus mensajes y la verdad me motivaron a continuar el fanfic. No le mentiré, estuve en un trance de no tener inspiración y aparte tuve unos problemas familiares, ocupaciones con la universidad, y dasdsad no tenía mucho tiempo libre. Agradezco el apoyo de todos aquellos que se tomaron la molestia de enviarme mensajes, les prometo terminarlo bien, tal vez me tarde en subirlo pero les aseguro que lo terminare. Por eso espero y sigan leyendo el fanfic. Espero que sigan disfrutando de la lectura y sea de su agrado. Si gustan de alguna sugerencia, con gusto la tomare en cuenta y realmente me ayudaría con nuevas ideas! o-ó
