Capítulo 6:
"Paloma mensajera"
Sakura entró a la habitación que los funcionarios del Hospital usaban para el descanso y se sorprendió de ver a Ino ahí, durmiendo sobre un escritorio como si hubiese colapsado por el sueño mientras hacía papeleo. Con un meneo en la cabeza fue a la cafetera y la programó para un café sin cafeína, mucha espuma y perfumada con vainilla y canela. Dejó su taza bajo donde saldría el chorro de café y se volteó hacia el escritorio de Ino para sacudirla suavemente.
—¿Ino? —la llamó y la rubia no se inmutó. Sakura decidió dejarla descansar puesto que era obvio que estaba muy fatigada.
Sakura, suspirando, se volteó para concentrarse en la taza de café que estaba mezclando en la máquina y en ese momento, su amiga de la infancia se levantó del escritorio haciendo un gran alboroto. Era como si se hubiera quedado sin aire y su cuerpo la hubiera obligado despertar para poder respirar otra vez.
—¡Sakura! —exclamó Ino cuando la descubrió en la habitación y se tomó la cabeza como si se la hubiese golpeado pero en realidad, era que aún seguía aturdida—. Estabas…, aquí.
—¿Por qué te sorprende? ¿Estabas haciendo algo malo? —preguntó la del pelo rosa, mirándola sospechosamente y la rubia negó con la cabeza, con una sonrisa amplia. Sakura estrechó los ojos—. ¿Qué sucede?
Se escuchó un picoteo en el vidrio de la ventana y ambas se voltearon a mirar al ave de tinta que estaba llamando su atención. En tanto el pájaro estuvo seguro que estaban observándolo, aleteó un poco mostrando sus alas negras para después estallar contra el vidrio y formar un mensaje en él. Las letras fueron inteligibles sólo por un momento antes de escurrirse lentamente, manchando el alfeizar. Ino se levantó del asiento como si tuviera un resorte y se fue corriendo por el pasillo, dejando a Sakura pensando en lo que acababa de pasar.
«—¿Acaso acaban de mensajearse a través de pájaros?—pensó Sakura dando un soplido a su taza de café para comenzar a tomarla. Ino había tomado control de una paloma para mandarle un mensaje que ella había escrito en un papel lo suficientemente pequeño para que su pájaro pudiera sostenerlo con el pico.
»Al cabo de unos siete minutos de vuelo, Ino metamorfoseada en paloma divisó a su novio en la Torre, vestido en perfecto negro y equipo para la misión que acababa de cumplir. Aleteó a su alrededor con cautela y cuando Sai se percató del ave amistoso, extendió los dedos para permitirle posarse ahí y mirarlo de cerca. La paloma movió su cabeza hacia los lados varias veces como lo hacían las aves, graznó suavemente y picoteó la mano de Sai para que notara el mensaje que escondía su pico. Cuando Sai extendió la otra mano para que posara la nota en su palma, la paloma saltó a su hombro para dejarle libre las dos manos y que pudiera desenvolver el pequeño rollo de papel fácilmente. Ahí, pacientemente, la paloma esperó a que Sai adecuara sus ojos a esa letra pequeñísima y sonriera, y se volteara a verla a los ojos. En ese momento la paloma emprendió el vuelo, aleteando a su alrededor antes de partir. Sai había comprendido que esa paloma amistosa no era otra sino que su novia.
Ino, ya no como una paloma, corrió media aldea para encontrarse con su novio tras esa amarga separación de tan sólo unos días que la torturaron por su arrebato infantil. En su propia miseria debido a la nueva misión del InoShikaCho había sido dura con él que no estaba al tanto del tema. ¿Estaba preparada para informarlo de aquella misión que lo involucraba indirectamente? ¿Podría soportar su respuesta sabiendo de antemano su brutalidad al responder?
En tanto Ino dobló una esquina, se dio de lleno con Sai que la tomó de los hombros cuando la apartó de su camino ante la inminente colisión de sus cuerpos. La rubia demoró dos latidos de su corazón en entender lo que sucedía mientras Sai le sonreía genuinamente.
—Hola, bonita.
—Oh, ¡Sai! —masculló ella al saltar a su cuello para abrazarlo. Sai respondió a su abrazo sin terminar por comprender el motivo—. Lo lamento tanto…
—Lo sé —le dijo mansamente—, recibí tus flores azules y violetas —aseguró después.
—Pero no sabes por qué fui tan dura contigo…
—Muchas veces no sé lo que sucede, Ino. No me sentiré mal por una ocasión en particular —dijo Sai y la angustia de Ino hizo que se riera lastimosamente. La culpa, sin embargo, no disminuía.
—Por favor, déjame explicarlo —le dijo y Sai la miró con sorpresa, sin entender por qué ella le daba tanta importancia a aquello que parecía normal.
—¿Es esta una de las confesiones que hemos visto en las películas que vemos regularmente?
—¿Qué?
—¿Estás terminando conmigo?
—¿De qué estás hablando?
—¿Eres tú y no yo? ¿Hay alguien más?
—¡No! ¡No estoy terminando contigo!
—¿Estás embarazada?
Esa opción tan cercana a la realidad la hizo callar de repente y aunque sabía que debía negarlo absolutamente, lo único que logró hacer fue abrir y cerrar la boca como un pez a punto de morir.
—¿Lo estás? —repitió Sai cada vez más convencido de que había dado con el clavo.
—No, no lo estoy…
—Entonces…
—Es… complicado —culminó ella mirando hacia abajo y lo invitó silenciosamente a caminar sin rumbo alguno—. He deseado decírtelo hace mucho tiempo, desde que lo supe…, pero estuve más preocupada estando enfadada con la situación que intentar afrontarla. —Ino se detuvo cuando la conversación ya estaba llegando al punto de no retorno, ya no podría evadir la confesión final y no hizo más que suspirar—. Por favor, no te espantes por lo que te voy a decir.
—Dudo que me asustes —afirmó él con tranquilidad y aceptó la mano de Ino que lo condujo a un banco cercano a un árbol frondoso. La tierra húmeda y las hojas a medio podrirse le dieron un toque solemne al momento y la rubia aspiró el aire frío para calmarse.
—Hay una tradición en mi Clan que involucra tanto al Clan de Shikamaru como el de Choji —le dijo tras una pausa y jugó con los dedos mientras lo hacía.
—Oh —dijo Sai—, eso suena interesante. Como su costumbre de formar el equipo InoShikaCho.
—Exacto… —rio Ino sonando más bien quejumbrosa—. De eso se trata, la combinación de nuestros Clanes es una formación casi perfecta. —Ino sonrió sinceramente ante tal mención—. Es por eso que debemos privilegiar su perpetuidad y para eso, debemos pensar en su futura formación cada vez que el miembro de un Clan produzca a un heredero. —Ya estaba, la peor parte estaba dicha y parecía que Sai la había comprendido a la perfección.
—Entiendo —dijo un tanto más serio, más pensativo—. Cuando llegue el momento, tú, Shikamaru y Choji deben tener hijos para formar el siguiente equipo.
—No quería decírtelo antes porque no le vi la necesidad. Además no estamos casados ni nada, no es como si estuvieras obligado…
—Lo sé —dijo Sai, con su sonrisa de nuevo en su lugar. Luego miró hacia abajo y puso una mano pálida sobre la de Ino, como había visto antes en las películas, su mayor fuente de información de habilidades sociales—. Cuando llegue el momento —prometió como quien promete cualquier cosa porque él no poseía la habilidad de sopesar aquellas cosas como el resto. Para Sai era una necesidad biológica el tener relaciones íntimas más allá de las reproductivas pero no veía nada necesariamente romántico en ellas, por lo que Ino creía que tampoco lograba sopesar la paternidad más allá de la perpetuidad de la raza humana.
Ino intentó sonreír pero sus emociones llegaron como agua en sus ojos y se rascó un párpado con el dorso de la mano antes de que se le notara.
—Ese es el problema —le dijo Ino—, el momento ya llegó. Shikamaru y Temari están esperando un hijo.
Pocas veces Ino había visto a Sai sorprenderse considerablemente y esa vez era una de esas.
—No tienes por qué decidir en este momento, Sai. No quiero presionarte a nada… —dijo ella con una ligera vacilación y por un momento, lo único que quiso hacer era cambiar el tema—. Por qué no lo meditas hoy. Mañana nos veremos, ¿sí?
—Espera —le dijo—, no tienes que irte.
—Pero quiero irme —respondió sin mirarlo—. Me avergüenza esta situación, no me gustaría estar pidiéndote esto.
—No deberías estarlo —dijo Sai y le dedicó una de sus sonrisas—. Si es necesario para el equipo…
—¿Qué?
—Dejaremos de usar protección y veremos qué sucede —respondió Sai e Ino se atragantó con una risa incómoda.
—¿Estás hablando en serio?
—¿Por qué no lo estaría haciendo? —cuestionó, ingenuo.
—Esto es extraño —dijo ella, algo dubitativa y hasta nerviosa—, jamás pensé en tener hijos a esta edad y menos tener que planearlo.
—Jamás pensé en tener hijos —añadió simplemente Sai con una sinceridad que estremeció a Ino. Era claro que hacía unos años atrás él ni siquiera imaginaba que estaría involucrado en una relación sentimental con alguien como ella.
Ino curvó una sonrisa suave antes de agregar:
—Bueno, ahora tendrás hijos rubios.
—¿Cómo sabes que serán rubios? Yo tengo el cabello negro y según las probabilidades sólo hay un cincuenta porciento que sean rubios.
—Todos los Yamanaka de mi familia lo somos. El rubio es poderoso en mi sangre, serán rubios —sentenció dándole un golpe juguetón en el brazo y rio, haciendo sonreír a Sai con aquella imagen.
—¿Cuánto tiempo tenemos?
—Temari debe tener solamente un mes… —dijo Ino un tanto incómoda—, supongo que tenemos medio año, al menos.
—¿Y qué hay de Choji? —puntualizó Sai y la rubia se encogió de hombros, un tanto triste.
—La verdad es que no lo sé, supongo que habrá que buscar otro niño Akimichi que nazca dentro de poco si Choji no logra encontrarse una pareja…
Choji suspiró largamente y se levantó por enésima vez del escritorio para salir a deambular. Su compañero de ese momento, lo miró con curiosidad.
—¿Qué pasa? ¿Otra vez necesitas ir al baño?
—No… —Ya había ocupado esa excusa demasiadas veces, no podía volver a decirla si no quería parecer un hombre con poco control del esfínter—, se me acabaron las patatas —dijo, aquello era cierto—, iré a comprar más.
—Ah… —respondió el chunnin un tanto molesto—, intenta no demorar, aún tenemos muchas misiones que asignar.
—Vuelvo enseguida.
Y caminó por el pasillo lentamente hacia un almacén, sudando por los nervios y la ansiedad, atragantado por el nudo en la garganta y avanzando por la incomodidad de su propio cuerpo. Choji no era un hombre acostumbrado a esas emociones y se sentía desfallecer con cada cabellera roja que veía pasar a su alrededor. Ninguna de esas mujeres era Karui pero eran lo suficientemente inesperadas y comunes que lo hacían infartar con regularidad. No era que tuviera miedo de ella, sino que no tenía idea de cómo reaccionar ante la extranjera después de lo que había pasado en su primera cita. ¿Eran todas las chicas así de directas? ¿O era simplemente su imaginación? ¿Realmente había recalcado su habilidad de agrandar cualquier parte de su cuerpo con una connotación sexual? ¿Karui quería tener relaciones íntimas con él?
¿Acaso alguna mujer quería hacerlo siquiera con Choji del Clan Akimichi?
Choji suspiró nervioso y tuvo que recostarse sobre una pared para descansar del mareo de la ansiedad. Era demasiado para tan pocos días, su relación con Karui había llegado a un nivel que jamás imaginó a la velocidad de la luz. Temía el momento en que ella apareciera y lo violara sin más. Era virgen e inexperto y no quería decepcionarla con aquello.
—No seas tonto —le dijo una voz cercana y Choji levantó la vista con sorpresa. Más allá de donde estaba él, dos chunnin discutían—. Nadie nace experto —alcanzó a escuchar y la rareza de la situación lo hizo tomarlo como una señal divina.
«—Así es —pensó Choji algo más convencido de la intervención divina—, una chica quiere acostarse conmigo —se dijo algo avergonzado—, quizás llegue a ser mi novia —agregó con una sonrisa tímida al recordarla. Parecía genuinamente interesada en él.
—¡Choji! —le gritaron casi al oído y con el corazón apunto de salírsele por el pecho, se dio vuelta para ver a Karui con una sonrisa divertida que rápidamente se transformó en una carcajada—. Pareciera que estás por subirte al techo como un gato asustado.
—Hola… —saludó él con una mano en el cuello. Choji sentía arder sus mejillas—. Me pillaste desprevenido, señorita Karui.
—Ah… —musitó Karui, plegando sus brazos tras la espalda para rodearlo en una media vuelta, para seguir el camino en línea recta—. Sólo venía a decirte que acepto acompañarte a la boda —dijo con una tranquilidad exagerada y no volteó a mirarlo mientras se iba caminando por el pasillo.
Le tomó un momento entender lo que estaba escuchando y le miró la espalda a la extranjera mientras ella se iba, estupefacto.
—¿En serio? —le preguntó él a lo lejos y la sintió reírse.
—¡Enserio! —contestó Karui meneando la mano en el aire.
¿Acaso lo que acababa de escuchar era cierto?
Choji no estuvo seguro del todo y corrió lo más rápido que pudo para alcanzarla, siendo mirado por ella con una cara cruzada por la confusión.
—¿Qué te pasa? —preguntó ella y Choji de pronto se quedó sin palabras.
—Yo sólo… —tartamudeó entre el jadeo que le había producido el trote—, yo quería…
Karui se rio sonoramente.
—Sólo dilo, ¿quieres?
Choji respiró profundamente antes de seguir hablando bajo la mirada coqueta de ella.
—¿Quieres hacer algo después del trabajo? —preguntó con algo de vacilaciones y Karui rio otra vez, terriblemente tentada a molestarlo un poco.
—Como una cita, ¿cierto?
—Sí… —respondió Choji, poco convencido.
—Está bien —dijo Karui con las manos sobre las caderas y los ojos dorados y almendrados más penetrantes que otras veces—. Salgo del trabajo a las seis.
Choji sonrió, le daba igual que su horario de salida fuera a las siete, se inventaría alguna otra excusa aunque su compañero lo odiara de por vida.
—Pasaré por ti a las seis.
—Estaré esperándote, grandote. —Con un guiño, Karui se retiró, sonriendo ampliamente para sí.
En el lugar más alejado del Hospital, en el lugar más abandonado, Sasuke aceptaba reunirse con Sakura para su desconcierto. No había persona que llevaba su naturaleza sombría a otro nivel pero aquello era fácilmente omisible con su compañía.
Pero por más que él había obtenido el indulto oficial de las aldeas y el resentimiento hacia él lentamente se estaba desvaneciendo, Sakura no lograba comprender por qué él desistía de la idea de volver a la aldea a tener una vida más normal y tranquila.
—¿A qué te refieres con que no irás a la ceremonia de Naruto y Hinata? —El enfado en su voz fue muy obvio pero no alteró el semblante serio de él—. ¡Es tu mejor amigo! ¡Deberías estar junto a él en ese día!
Sakura ya se había imaginado la boda en su cabeza, feliz por su compañero de equipo y su flamante esposa, y ella siendo testigo de eso junto a Sasuke. Se divertirían a su manera, más alejada y retraída pero acompañados por el otro. Incluso había llegado a imaginar el día en que ellos siguieran sus pasos. Sin embargo, su versión sería más recatada, con menos testigos y ceremonias. Sería casi simbólico y los invitados a verlo estarían contados con los dedos de una sola mano.
—Él entenderá si no asisto —respondió simplemente.
—¿Es que te preocupan los demás invitados? —preguntó Sakura, esta vez, más desilusionada que triste.
—Sabes que no me importan los demás —respondió Sasuke con un fruncimiento de sus cejas—. No iré y no hablaré más del asunto.
Sasuke se dio la vuelta para recoger su capa desde el suelo con la ayuda de su única mano. Sakura sufrió un vuelco de su corazón y tuvo la sensación de que lloraría, aunque lo atribuyó al revoltijo hormonal que la hacía vomitar todas las mañanas. Sasuke se dio vuelta mientras se encajaba la espada en la cintura y se sacudía una vez su capa en el aire para ponérsela sin que el hecho de tener un brazo le diera problemas.
Sakura se obligó a sonreír y se acercó a él para ayudarlo con la amarra de la capa. Él se dejó ayudar sin decir una palabra y la miró con el semblante impasible cuando Sakura se llevó una mano a donde se le escapó la única lágrima que derramaría ese día.
—No te preocupes por mí, estaré bien —dijo Sakura cuando él posó su dedo índice sobre la comisura de su ojo verde, su única manera de mostrarse preocupado por ella—. ¿Cuándo te volveré a ver?
—Espera mi halcón.
Sasuke la miró un momento más antes de tomar su bolso, ponerlo sobre su hombro y caminar hacia la salida.
Nota de la Autora: Holo, creo que estoy volviendo a agarrarle el ritmo a las actualizaciones más rápidas y tras esta entrega al fin puedo decir que la trama de Sai e Ino es más feliz porque tenían el peso de la locura de Ino que no sabía que iba a pesarme tanto. No sabía cómo volver a la estupidez light de siempre jaja Supongo que el capítulo 7 será la boda anhelada jaja aunque no sé cómo lo escribiré, pero quizás me sorprenda a mí misma. Después de este capítulo queda claro que el único que tiene una trama realmente feliz y tipo Disney es Choji jajaja
Muchas gracias a las chicas que me siguen hasta ahora, me halagan sus reviews. El IC es algo a lo que siempre trato de apuntar y por supuesto, las tramas más cotidianas y simples pero divertidas que pueda escribir. Después del capítulo 699 y 700 todos quedamos tramatizados y queremos respuestas(?) jajaja
Gracias varias a Silvin Lewis Uchiha, val70327, Gab y smex-yui28 por escribirme, y gracias hermana por leerme aunque no hayas dejado review :) pero cuando te mudes muy lejos de mí y publique o actualice una historia te cobraré un review extenso en cada capítulo jum
Besos de mi parte, RP.
