Disclamer: Los personajes no son míos son de la gran Stephenie Meyer, yo solo los uso para contarles mi historia.
Gracias a Isa Mella Romo por ser beta de esta historia.
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Mil gracias a todas las que leen la historia, hacen que mi vida sea mas feliz.
CAPÍTULO 5. ALICE
La familia Cullen salió de mi casa poco a poco, solo quedamos Alice y yo. Cuando ya estábamos solas me dijo.
—¿Cómo aguantas a Rose? Es tan presumida.
—Con Tony y conmigo a sido un ángel. Ella me ayudó mucho, cuando tenía exámenes o no podía cuidar a Tony, ella siempre cuidó de él como si fuera su mamá.
—Bella, no hablemos de ella, te necesito como amiga. Sé que tal vez estés cansada, pero desde que te fuiste no pude tener otra amiga, en verdad te extrañé mucho —. Me dijo antes de darme un abrazo —¡Te extrañé! Fuiste mala por dejarme y no avisarme nada. Quiero contarte algo que nadie de mi familia sabe, bueno lo sabe pero no completo, y necesito contarle a alguien.
—Cuéntame, ya sabes que soy una tumba.
—Sí me di cuenta cuando conocí a tu hijo.
Cuando me fui a Londres me fui un poco triste, mi mejor amiga había desaparecido, no sé si la conozcas... Bueno dejo eso ya. Mi hermano se dedicaba a todo menos a hacerme un poco de caso así que comencé a involucrarme con sus amigos, y entre ellos conocí a uno, ya sabes, tengo un corazón que se enamora rápido. Este chico es genial, es guapísimo, pero me rompió el corazón hace poco. De hecho jamás me hizo caso, solo un tiempo pero después ya no, no como yo quería. Cuando lo hizo, conoció a otra y me dejó —dijo Alice tomando aire.
—Alice perdón, pero no te entendí ¿Podrías ser un poco más específica y respirar entre frases? Cuéntame la historia completa para entender.
—Está bien. Cuando te fuiste me quedé sola, no es reproche, te cuento como se dieron las cosas. Me sentía sola y Edward pues... Él nunca ayudaba mucho y Emmett estaba acá en su mundo. Cuando llegué a Londres me sentía sola, necesitaba alguien con quien hablar, pero ninguna chica era tú, y sí tuve conocidas pero amigas no. Cuando regresé después del primer año mamá me notó triste, y cuando me preguntó qué pasaba le dije que no quería volver, me sentía sola. Hablaron con Edward y él prometió presentarme gente y estar conmigo.
Alice me miró y su cara era realmente triste, sus ojos tenía un extraño matiz que casi me hacía llorar —Entre los amigos de Edward conocí a varias modelos, todas hermosas y altísimas, tú sabes, todo glamour, todo wow. Éramos un poco amigas o eso pensaba yo, siempre me criticaban porque comía hamburguesas o porque comía un helado. A mí no me importaba mucho pero eran lo más parecido a una amiga que tenía, así que comencé a salir con ellas y comportarme un poco… —la miré. —Está bien, mucho como ellas, era como una especie de Jenny Humphrey para ellas; les armaba outfits, les llevaba y les traía cosas y así. En una fiesta conocí a un chico hermoso, no sabes que cada vez que lo veía sentía que mi corazón tenía un porqué latir —Con eso me podía sentir identificada —Pero él me veía como la mascota de las chicas. Él es fotógrafo, uno muy bueno.
—Créeme que te entiendo, es difícil amar a alguien y que él no se dé cuenta de que existes.
—Sí, eso me hacía recordarte amiga, creo que nos necesitábamos a la distancia, bueno sigo. Él no le prestaba mucha atención a ninguna, eso me daba algo de esperanza. Hace poco más de un año en una fiesta él me pidió que lo llevara a su departamento, yo claro que lo llevé y ahí... ya sabes, una cosa llevó a la otra y tuve sexo con él, por desgracia no puedo decir que hice el amor, al menos de su parte jamás hubo amor. Comenzamos a salir y el sexo era fabuloso, nos divertíamos mucho, pero un día llegó una maldita modelo brasileña, María, y él quedó prendado de ella. Ni siquiera me avisó que nuestra relación había acabado, sin más me dejó y yo no sabía qué había hecho mal o qué lo había alejado de mí. Fui tan tonta Bella, una vez pensé en ir y rogarle que volviéramos, pero que bueno que no lo hice ya que un conocido me dio el dato que él estaba en cierta discoteca de moda por lo que llegué dispuesta a humillarme para regresar con él ¿Cuál fue mi sorpresa? Él muy idiota —para este momento las lágrimas de Alice eran imposibles de controlar —le estaba proponiendo matrimonio a una tipa que acaba de conocer ¿Hace cuánto, dos meses? y ahí estaba Maria, con las que se decían mis amigas, disfrutando de todo el espectáculo.
Alice estaba parada caminando de un lado al otro, llorando y manoteando.
—Todos creen que yo me olvidé de él pero la verdad es que no, yo hasta la fecha tengo la esperanza de un día verlo entrar por esa puerta y decirme "Alice perdón, me equivoqué" —Alice ya no pudo continuar.
—Ya tranquila, él se lo pierde y tú te lo ahorras. Llora, saca todo.
—¿Pero sabes qué es lo peor? Él siguió hablándome como si nada, como si lo que pasó entre nosotros no cambiara nada. Edward ya trabajaba para el corporativo y necesitaban una coordinadora para una revista de moda, así que él me consiguió el trabajo, junto a la zorra de su novia.
Un momento, Alice acaba de decir "la novia de Edward". No, no llores, aguanta, aguanta… me dije mentalmente.
—¿Dijiste la novia de Edward?
—Sí, más bien su prometida, o era, no sé. Antes de regresar creo que terminaron.
—Oh, ¿Y luego? —Dije intentando de que mi voz no se quebrara
—Bueno, la tipa esta metió a sus amigas como modelos y así, pero gracias a Dios la editora sí se fijaba quien trabajaba y quien no, así que me ascendió pronto a coordinar más cosas de la revista y después me volví su mano derecha. Eso ya no me dejaba mucho tiempo para pensar en… —hizo una pausa y contuvo las lágrimas —en él. Y entonces ella descubrió a un fotógrafo maravilloso.
—No me digas, era él. Por cierto ¿Quién es él?, ¿Cómo se llama?
—Jasper Withlock, el medio hermano de Rose pero déjame, sigo otra vez. Las cosas entre él y yo siguieron igual; él me seguía tratando como si nada hubiera pasado hasta que un día en una sesión nos pasamos de copas y terminamos teniendo sexo otra vez ahí en pleno estudio. Yo tontamente creí que a lo mejor algo había cambiado, pero no. Al otro día yo llegué toda feliz y él estaba besándose con María que ahora iba a ser la modelo para una campaña de ropa —. Me tomó de la mano, me miró y me dijo.
—Te juro que como en las caricaturas, mi corazón se hizo pedazos y se rompió. Casi puedo jurar que escuché los pedazos estrellándose en el suelo. Él me seguía hablando y todo como si nada hubiera pasado entre nosotros. Me duele su indiferencia, me duele el saberme enamorada de un hombre que jamás ha sentido nada por mí, que para él solo fui una vagina más en la que acoplarse.
Mis lágrimas caían, casi me sentía como Alice.
—Y tú ¿Todavía extrañas a ese tipo?
—Sí, en parte por eso acepté el trabajo aquí en NY. Edward y yo trabajábamos en la misma editorial, y cuando a Edward le ofrecieron ser el jefe de finanzas aquí, a mí me ofrecieron ser jefa de editores de una de sus revistas y no dudé en regresar, me dolía mucho encontrármelo con ella. Él al ser el fotógrafo en la revista, a la tipa la usaba mucho de modelo, era horrible, en todos lados me los encontraba besándose o tocándose. Yo de verdad lo amaba y lo peor es que ella no lo amaba ni siquiera un poco.
Un día al llegar a las oficinas iba subiendo ella al ascensor, pero yo quedé atrás de un señor y no me veía. Ella le decía a su amiga que solo lo usaba para ascender, que en cuanto tuviera el contrato que él le estaba consiguiendo lo votaría. Yo de idiota corrí a decirle, pero la muy víbora le dijo que yo solo lo hacia por celos, que estaba celosa de ella, cosa que no era cierto. Él le creyó a ella obviamente y yo me sentí aún más pequeña de lo que soy. Fue horrible Bells. Me dijo muchas cosas feas; que era una mujer amargada del éxito de otras, que si no era capaz de valorar lo que él me ofrecía era porque no sabía ser amiga... —Alice interrumpió su relato y puso su cara de recordar algo.
—Bella que mala amiga soy, te estoy dando más problemas, yo aquí hablé y hablé como siempre pero ya no quiero recordarlo así que cambiamos de tema. Cuéntame tú ¿Qué has hecho?¿Sales con alguien?
—Nop, no salgo con nadie porque no tenía tiempo, prácticamente he pasado estos cinco años trabajando, estudiando y cuidando a Tony, espero que con este nuevo trabajo tenga tiempo de algo. Cuando Rose quiere presentarme a alguien, yo siempre le salgo con la escusa de que estoy cansada, que tenía examen, que Tony quería algo, no sé, cualquier cosa con tal de que no me hiciera ir a la cita.
—Sigues igual, en Forks tampoco te gustaba salir con nadie, si no te hubiera obligado a ir con Edward a la graduación… Perdón, perdón, cambio de tema.
—No hay problema Alice, creo que ya superé eso —Mi mente replicó, que te lo crea otro —Es más, estoy pensando seriamente en empezar a salir y conocer gente porque ahora puedo encargarle a Tony a su papá y salir a divertirme un poco, pero esta semana no creo ya que será mi primera semana de trabajo y no quiero quedar mal.
—Y ¿Qué horario tienes?
—Uno bueno; tengo que estar a las ocho en la escuela y salgo a las cuatro. La escuela de Tony está muy cerca así que hablé con los maestros y me permitirán dejarlo antes de las ochos y recogerlo a las cuatro y cuarto, solo espero no verme muy presionada para lo demás. El domingo tengo que dejar todo listo para no andar corriendo en las mañanas.
—Alguna vez hace algún tiempo… digamos cinco años y más meses, que estaríamos aquí hablando casi de lo mismo que hablábamos en Forks. Solo cambiaste a Charlie por Tony y yo a Jasper por André.
—Es verdad, siempre hablábamos de la cosas que tenía que hacer para papá ¿Te acuerdas cuando intentaste ser rubia? —Esa experiencia fue genial, Alice había quemado casi todo su pelo largo y hermoso.
—Es cierto, creo que desde entonces no me crece, lo más largo que lo he tenido es hasta el hombro.
—Me gusta el corte que tienes, te da un aire más a duende — le dije antes de reírme.
—Sí ríete, no me gusta pero es fácil y rápido de peinar. Tú deberías cortártelo un poco para darle algo de movimiento —Puso una cara de emoción que me dio miedo. —Por favor déjame llevarte con un chico que lo corta de maravilla para que llegues guapísima a tu nuevo trabajo.
—No sé Alice, no me gustaría cambiar mucho —le dije recordando otra vez que quiso ponerse el pelo azul.
—Te estás acordando de alguna de mis locuras ¿De cual? ¿Cuándo me puse el pelo azul o nos hice el peeling?
—No recordaba el peeling —Esa vez acabamos con tratamientos dermatológicos por dos meses, lo único bueno era que no podíamos tomar sol y en Forks eso era lo de menos así que una vez que superamos nuestra pena por tener la cara mega roja, pudimos hacer nuestra vida relativamente normal. —Esa vez ¿Qué fue lo que nos pusiste?
—No recuerdo, pero quedamos con piel de bebé después de quitarnos y quemarnos la anterior —dijo antes de que nos soltáramos a reír —Pero lo que más me gustaba era jugar a Barbie Bella, eso me hizo ser buena en mi trabajo.
— ¿Por qué me lo recordaste? Odiaba que jugaras a Barbie Bella, un día me hiciste cambiar 15 veces y luego todas las fotos que me tomabas.
—No te quejes, todavía tengo esas fotos, cuando regresemos a Forks te las voy a enseñar para que veas que bonita te veías.
—Tú porque me quieres pero no soy bonita, soy normal —le dije.
—No amiga, ya quisiera yo tener ese tipo de pelo, es castaño pero tiene reflejos rojizos ¿Sabes cuánto cobran por dejar el cabello de tu tono? Y no solo eso, tu cara es hermosa y no quiero replicas.
—Está bien señora —Dije sarcásticamente.
—En serio Bells, eres muy bonita pero ahora tengo una curiosidad ¿Cómo fue el sexo con mi hermano? Siempre escuché a las otras chicas que era genial pero ¿Es cierto?
Empecé a sentir como la sangre subía a mi cara.
—Alice no me preguntes eso, es privado ¿O a caso yo te pregunté cómo fue el sexo con Jasper?
—Pero te lo puedo decir; fue genial, apasionado, sabe como hacer...
—Cállate Alice —la interrumpí a media descripción.
—Yo te conté como fue mi primera vez con André, me debes cómo fue tu primera vez.
—No, no te voy a contar, a nadie le he contado y no lo voy a decir —Era mentira, Rose sabía todo pero tenía miedo que Alice fuera a contarle algo a Edward.
—Vamos no seas mala cuéntame, bueno, solo contéstame una pregunta y te dejo en paz.
—Dime la pregunta y si quiero te la contesto y si no, pues te quedarás con la duda.
— ¿Sigues enamorada de Edward? — ¿Por qué esa pregunta, no podía preguntarme otra cosa?
—Alice, la verdad estoy algo cansada ¿Te importaría que ya nos durmiéramos?
—Es la forma más diplomática de decirme no te metas en ese asunto. Está bien, te dejo dormir pero me debes una respuesta. Si no quieres de esta pregunta está bien, pero ya no podrás evitar la que sigue, tengo memoria de elefante y no olvido.
—Claro, que descanses —le dije mientras me volteaba e intentaba dormir. Miré a Alice y ella ya dormía.
Creo que sí fue mala idea que ella se quedara. El cansancio fue ganado terreno y me fui quedando dormida. Al otro día un olor a quemado me despertó. No vi a Alice en la cama y corrí a la cocina.
Al ver mi cara Tony me dijo.
—Mamá, mi tía Alice es muy mala en la cocina, ya quemó todo el pan francés.
—Lo siento Bella, es que esto de la cocina no se me da. Me llamó Edward, quiere que nos veamos a las doce si no hay problema.
—Sí está bien ¿Qué hora es? ¿Qué tu no vas a trabajar?
—Ventajas de ser la jefa de editores, puedo hacer mi trabajo desde casa cuando no hay nada importante y Edward pidió permiso para faltar hoy.
—Voy a bañarme y salgo ¿Por qué no desayunan cereal? —Dije viendo el aspecto del pan francés —No quiero que Tony se enferme, hay leche en el refrigerador y cereal en la alacena.
Empecé a buscar mi ropa interior pero no la encontré, en cambio había una cantidad de ropa interior de encaje y satín o alguna tela parecida, todas eran pequeñitas, la única explicación…
— ¡ALICE! ¿Qué hiciste? —le grité.
Entraron Tony y Alice riéndose
—Mamá, la tía Alice es bruja, me dijo "en tres grita tu mamá" y cuando contó tres, tú gritaste.
—Sí hijo, tu tía Alice es una bruja, ve a comerte tu cereal. Alice ¿Dónde está mi ropa?
—No te enojes, pero toda ya estaba muy viejita y muy feita así que te compré mucha ropa nueva.
—Alice —le dije mientras le enseñaba una tanga que no tapaba nada —Esto no es mi estilo, no tapa nada para que me lo pongo —. En eso entraron por la puerta Edward y Tony mientras yo tenía la tanga fucsia extendida entre las manos.
—Mamita esos calzones están bonitos. Ya te pusiste toda roja otra vez mami.
Claro que estaba roja. Escondí la tanga rápidamente en la espalda.
— ¿Buenos días? —dijo Edward muy divertido.
—Buenos ¿creo? —sabía que estaba totalmente roja. —Esta me la pagas —le dije a Alice.
—Perdón, venía a invitarlos a desayunar pero creo que ya desayunaron.
—No papito, no hemos desayunado, la tía Alice traóo de hacer pan francés pero todo se le quemó y luego me sirvió cereal pero se le cayó la leche, pero papi ¿Tú sabías que la tía Alice es bruja? Ella adivina cosas.
—Sí, tu tía Alice es muy bruja, yo diría que es un duende ¿Pero por qué dices que tu tía Alice es bruja?
—Ella dijo "Tu mamá va a gritar cuando cuente tres" y cuando contó tres, mamá gritó fuerte —le contaba Tony totalmente asombrado.
—Ella cambió mi ropa sin mi permiso y ¿Por qué estás aquí? ¿Qué hora es?
—Son casi las doce. Vamos a desayunar y de ahí podemos ir al centro comercial.
—Está bien ¿Te molestaría vestir a Tony en lo que me baño?
—No, claro que no.
Me fui al baño y cuando salí me di cuenta que no llevé mi ropa. Maldición, voy a tener que salir en toalla. Siempre hacía eso pero ahora estaban Alice y Edward.
Asomé la cara y no vi a nadie pero escuché la voz de Tony en la sala con la tele prendida. Salí en toalla del baño y choqué contra algo.
—Auch, no te vi, perdón Bella. Olvidé el sweater de Tony y regresé por él —me dijo mientras me estaba viendo los pechos.
—No, no hay problema, con permiso —Y entré a mi recámara.
Edward estaba viéndome los pechos ¿No o sí? No, no imagines cosas, ya bastante revuelta tienes tu vida. Me vestí con mis jeans y una playera, me trencé el cabello y salí.
—Listo, vamos a desayunar.
Íbamos saliendo del departamento cuando escuché mi nombre, era Seth.
—Bella, que bueno que te alcancé, necesito un libro ¿Vas de salida? Tú debes ser el papá de Tony. Que bárbaros están igualitos, Soy Seth amigo de estos dos —dijo señalándonos.
—Edward Cullen, un placer.
—Yo sé quien eres tú, estabas en el equipo de soccer que le ganó por última vez a los de La Push. Yo fui a ese juego con mi papá, tú metiste tres goles y el último fue espectacular.
Yo también me acordaba de ese juego. Como siempre que jugaba Edward, Alice y yo fuimos a apoyarlo pero los chicos de La Push también eran mis amigos, Jake también jugo ese juego y Edward lo superó varias veces, al final se armó la pelea y llamaron hasta mi papá para calmar las cosas. De ahí venía la enemistad de Jake y Edward por un tonto partido de soccer.
—Gracias, creo que eres el único de La Push que me dice eso.
—Papito ¿Tú también sabes jugar soccer, me puedes enseñar? Porque el tío oso y el tío Jake siempre dicen que me van a enseñar pero se ponen a jugar y ya no me enseñan.
—Claro Tony, yo te enseño.
En ese momento mi estomago eso un ruido extraño y Edward dijo.
—Dale el libro y nosotros te esperamos ya abajo.
—No, solo le abro la puerta y listo.
¿quién quiere que Alice le compre braguitas? ¿qué les pareció la historia de Alice?
Cuando se me ocurrio escribir esta historia y la otra nunca pense que alguien las leeria, sinceramente pense que solo yo y algún otro despistado lo haria, pero mil gracias a todos los que leen esta historia. Insisto quisiera mandarles a Edward un ía a cada una pero el no quiere dejarme sola.
Gracias por sus Favoritos, Alertas y reviews.
Gracias a karenov17, Mentxu Masen Cullen, sandra32321, yolabertay, beakis, Maya Cullen Masen, hildiux, Dreams Hunter, mgcb, Gatita Swan, janalez, solecitopucheta, Gretchen CullenMasen, V1V1, Zoalesita, Gnziz, lexa0619, LOLISGOF, samyzoe, , Mercedes Mejia, Lore562, Laubellacullen94, CindyLis, Anii Medina, Eve Runner, Sereny's Cullen, vanecullencipriano, Lili4ever, Lili4ever, maryroxy y Roxcio por regalarme una sonrisa con sus reviews!
