CAPITULO 6
El gato sobre el filo de la navaja
En el avión Steps seguía meditabundo, hace dos días contactó a Genos para decirle que regresaría a Japón, pero desde la vez que lo llamó al laboratorio del dr Kuseno, una sensación incómoda se asentó en sus entrañas. No podía explicarlo porque en sus anteriores relaciones fueron sólo superficiales, sobre todo para él.
El escuchar su voz sobrecogida de emoción no sólo le hizo pensar que se la estaba pasando muy mal, era algo más intenso o tal vez era la culpa por haber tardado en llamarle, totalmente ignorante de su ataque, eso sin mencionar obligarle a encarar a Saitama en la fiesta y la non grata discusión en que terminó, su orgullo había pesado más que el bienestar de Genos.
¿De verdad valió la pena? Restregarle en la cara a Saitama su status fue solo porque quería ver su reacción, imponer su presencia de forma posesiva y territorial. Decir "Genos es mío" casi le faltó en ése momento, pero el rostro contorsionado del rubio no lo dejaba en paz… tal vez no fue lo más prudente aun, después de todo el chico no estaba curtido como él y por lo que sabía apenas sí empezaba a manejar sus emociones, al menos desde su transición a ser un cyborg, le faltaba experiencia en la vida y sin embargo eso era lo que le hacía tan atrayente.
Su inocencia fue lo primero que encontró la vez que se conocieron, le recordó incluso que alguna vez fuera como él, aunque en distintas circunstancias.
Steps quiso ignorarlo en su momento porque pensó que sería bueno para Genos. Alimentado con el rencor lo suficiente como para cortar de tajo con el pasado, tenerlo únicamente para él aunque… ¿Acaso no era ya suyo? Quiso demostrar su completo poder y dominio sobre su joven amante, restregárselo a Saitama para satisfacer su curiosidad y orgullo…pero sin considerar los sentimientos del rubio cyborg.
Hubiera sido más natural si todo hubiera sido más casual ¿Por qué el afán de obligarlo?
¿Celos? ¿Inseguridad? ¡No! ¡No era posible! ¡Genos era suyo! De sobra estaba seguro… y sin embargo sus sollozos y mutismo de ésa noche lo seguían molestando.
Steps trató de llamarle todos los días, pero dado a su agenda de negociaciones tan apretada sólo pudo hacerlo tres veces más, el resto fueron mensajes a celular y fotografías que le enviaba y que el rubio contestaba con premura, suponiendo que era para que no se diera cuenta el anciano científico, ya que desde que lo conoció inmediatamente supo que no gozaba de su simpatía.
Sabía que era por su viejo modo de vida como escort, pero Genos ya lo había aceptado y era lo que importaba, sin embargo sus inquisitivas preguntas le molestaban. Cuidaba del rubio cyborg, le prodigaba de atenciones y le había enseñado a vivir un poco más ¿No era suficiente? Sabía que el hombre quería saber si amaba al muchacho y que lo dijera, pero siendo honestos Steps no lo diría ni para complacer o quitarse de encima a Kuseno.
Era como admitir humillarse ante a Genos, el único hombre que lo hizo sudar para seducirlo, su preciada libertad era todo para él, no se retractaría de su posición porque se la había ganado a pulso ¿Amar? ¡Era para ilusos!
Cuando terminaba el sueño del amor estaría sólo para recomponerse ¿Deprimido por alguien? ¡Jamás! Lo único que lo levantó de la pérdida de su madre y su hermana fue su orgullo, lo que lo sacó de una vida mediocre ¡Ni siquiera su padre se molestó en buscarlos! Steps era amo y señor de su destino, le había costado mucho su posición y no estaba dispuesto a doblegarse por nada ni por nadie.
Sin embargo el joven cyborg estaba con él y ahora era suyo, no lo compartiría con nadie y de ser necesario hasta lo separaría de Kuseno una vez que tomara sus precauciones, ejemplo era buscar otro científico que le diera mantenimiento. Recordó que Ikari trabajaba en el ámbito, no se negaría a volver a prestarle ayuda si le comentaba el caso de Genos, de ser necesario pagaría lo que fuera para que se le diera la mejor atención.
Era su preciado tesoro y no estaba ni lejos de sentirse hastiado de él, tampoco admitía que en realidad su vida se había sosegado con Genos a su lado, mucho menos que era más profundo lo que sentía por el muchacho, era territorial con él y cedía en algunas cosas puesto que debía avisarle y llamarle para saber lo que hacía, había entregado su libre albedrío a alguien más.
Y eso era justamente lo que le inquietaba.
Nunca se había sentido tan aprensivo, extrañaba el firme cuerpo de Genos acurrucado entre sus brazos y se preguntaba tantas cosas. Miró el boceto en el que trabajaba desde que subió al avión, lo hizo de memoria puesto que tenía grabado cada parte de la silueta del rubio, lo que nunca hizo con ninguno de sus anteriores amantes.
Genos estaba dormido en la imagen sobre el papel, abrazado de la almohada con inocente expresión, sus labios ligeramente entreabiertos y su cabello revuelto. Era el cuarto o quinto retrato de él, ni siquiera se percataba el rubio a qué horas lo hacía, solo que le había dado el segundo boceto, porque el original era un óleo en el estudio del departamento de Steps.
Steps pensaba que era fascinación por la cara de niño bueno que ostentaba Genos… cuando no tenía el ceño fruncido o serio y eso era raro. Era irresistible el impulso de tomar su libreta de bocetos y comenzar a trazarlo, desde muy joven aprendió solo a dibujar; luego cuando se estabilizó un poco económicamente tomó clases de pintura.
Eso le valió a tener buenos clientes que admiraban su talento, pero a ninguno le hizo un retrato…mucho menos a sus amantes en turno.
Fue entonces que recordó la plática con Ikari unos días antes de su regreso.
-¡Vaya! Si no me lo dices tú…a nadie se lo hubiera creído—Ikari comentó sorprendido luego de un sorbo a su borbón, Steps bebía un vodka Martini con cierta premura.
Finalmente se habían reunido en un bar que solían frecuentar en el pasado, Ikari seguía curioso por la actitud de Steps, ya que llegó un tanto pensativo y no tan alegre como solía serlo, de hecho estaba bastante serio.
-Bueno Steps creo que van muy en serio las cosas con Genos, según veo… pero pareces algo dudoso.
Steps lo miró con gesto ceñudo, su voz enronqueció un poco como si le hubieran echado un balde de agua fría, se aferró a la copa al contestar:
-¿Dices que me arrepiento?—Ikari lo observa serio pero calmado, Steps aguza la mirada igual que una serpiente lista para atacar.
-Yo no dije nada, te conozco hace mucho y aunque no solemos vernos seguido, te aprecio como un amigo—Steps se mantuvo un poco tenso en lo que continuó Ikari.
-Hasta donde sé nunca has tenido una relación muy duradera, eran solo un par de semanas, pero ahora te ves muy cambiado…creo que hasta tranquilo.
-Llevo tres meses de noviazgo y no me quejo, no puedo decir que es aburrido porque Genos tal vez sea cabeza dura pero es lindo, no deja de sorprenderme además que es un héroe de la Asociación.
-Y un cyborg muy joven—Agregó Ikari—Muy popular por lo mismo con todo y su cara de pocos amigos, pero sus razones tendrá para ser así… sin embargo no deberías estar tan dudoso, él te quiere por lo que me has dicho.
Steps dio una bocanada al cigarrillo que encendiera, no fumaba mucho solo cuando había alguna fiesta, aunque desde que salía con Genos lo evitaba por las miradas desaprobatorias que le prodigaba, además del discurso sobre el tabaquismo y sus consecuencias, ése chico podía ser muy propio para sermonear sobre su salud.
-Él es muy importante para mí ahora.
Ikari volvió a comentar con tacto:
-¿Cómo para renunciar a lo que más quieres? ¿Tu libertad? Porque creo que eso es lo que te hace dudar, una relación consume energía y a veces para que perdure hay cosas que dejar a un lado…bueno si es que quieres que funcione.
Steps lo miró serio a la vez que apagaba el cigarro en el cenicero de cristal.
-A menos que haya algo que esté ensombreciendo tu relación, algún ex-pretendiente del chico-Steps lo miró de reojo, Ikari agregó igual de parco—Aunque por lo que me has contado Genos no parece del tipo que haya tenido noviazgos, así que no deberías estar tan preocupado al menos por él.
-¿Qué sugieres? Porque me temo que vas a aconsejarme.
Ikari sonrió y con un gesto pícaro dijo:
-Cierto es que soy soltero y quizás el menos indicado, pero eso no significa que no tenga algún interés por alguien, lo tengo y créeme…soy muy paciente para lograr ganarme a ésa persona.
-Está bien te escucho—Steps levanta la ceja derecha un tanto sorprendido—Aunque no creí que tuvieras intereses… al menos amorosos.
-Si tanto te estresa pensar en renunciar a lo que tienes, ponlo en la balanza y decide qué pesa más, según me dices Genos es un joven muy dedicado a su deber como héroe, leal y noble—La mirada de Ikari se aguza cuando luego de un chasquido de su lengua prosigue.
-Pero él es un niño aún, muy impulsivo y tiene un trabajo muy riesgoso, no mide consecuencias aunque todo parece que está corrigiendo eso ¿Estás dispuesto a soportar el estrés por el tiempo que siga de héroe? ¿No te reprochará Genos tener que renunciar a serlo por ti? Después de todo tiene tanto derecho como tú a defenderse como tú lo haces con tu libre albedrío… recuerda que contraerás un compromiso.
Steps lo mira serio pues la palabra "compromiso" le sacudió un momento.
-No creo a Genos capaz… será orgulloso y hasta insolente cuando se lo propone, pero sabe que conmigo no se juega.
Ikari responde un tanto interesado mientras saca otro cigarro:
-¿Y lo del compromiso? ¿Estás seguro de sentar cabeza al fin? Mira que Genos lo está tomando muy en serio, dudo que sea vasto de experiencia como tú para tomar las cosas a la ligera, en caso de que algo suceda—Steps da una carcajada en tono bajo y socarrón, para luego responder con su sonrisa cínica:
-Lo dices como si fuera al cadalso… una cosa sí te digo amigo mío, no estoy para nada hastiado de él, disfrutaré a Genos mientras siga siendo entretenido y no lo compartiré con nadie.
Steps regresó de sus cavilaciones, el avión se alistaba para aterrizar al fin, un par de horas y al fin estaría en su departamento. Miró el sketch notebook antes de guardarlo y sonrió un momento, un suspiro leve escapó de su pecho para murmurar:
-No te compartiré con nadie Kitten precioso.
En tanto y lejos de ahí, cierto rubio cyborg miraba detenidamente a la nada, sentado frente al teclado que mandara hacerle Steps. Después del evento lo habían llevado al departamento de éste, destinándole un gran cuarto especialmente para el instrumento musical tan exótico. Genos extrañaba su viejo piano, pero al menos podía tocar música…si tan solo estuviera de humor.
Han pasado dos días desde que Saitama decidiera regresar a su apartamento, luego de escuchar que Steps volvería cuando éste le llamó. Una parte agradecía que no se le ocurriera la feliz idea de darle la sorpresa, pero al tenerle antipatía al dr Kuseno obvio era que tenía que ser prudente para ver al anciano lo menos posible. El rubio joven suspiraba pesadamente por renunciar a su amor, su pecho se sentía como una tonelada de plomo derretido, sus manos metálicas descansaban en su regazo y su garganta parecía presa de una prensa hidráulica, no podía hablar… con la mirada perdida al frente divagaba en la nada igual que si fuera un pez que saltara de su pecera.
Igual que marioneta con los hilos cortados, la ausencia de casi dos días de Saitama había mellado sus ánimos, de hecho… el día que le llamó Steps y tomó la decisión el rubio de ir al departamento de su novio, su sensei insistió en custodiarlo y Genos lo invitó a comer fuera.
Realmente había alargado premeditadamente el camino, quería aprovechar al máximo su compañía, por no decir que le dolía en extremo tener que separarse una vez más… pero la decisión estaba tomada ya. De tal forma que casi al anochecer llegaron a la exclusiva zona departamental, solamente recibió un muy afectuoso abrazo de despedida, tan largo y emotivo que deseaba nunca tener que despedirse de Saitama.
Desde que tuvo que entrar al edificio fue tan pesado, aunque se entretuviera limpiando y ordenando el lugar, Genos se sentía muy deprimido y solitario, aún más que cuando decidió vivir por su cuenta. El joven volteó a ver el retrato de Steps con gesto apesadumbrado, su gran parecido con el héroe calvo solo le hacía encarar más su sufrimiento, pero había que ser sinceros… Saitama y Steps eran seres totalmente opuestos entre sí.
No había vuelta atrás en su decisión, por más dolorosa que fuera, el bienestar de Steps estaba de por medio.
Su escáner se encendió detectando a una persona fuera del departamento, al acercarse identificó sus signos vitales, el nudo en su garganta apretó tan duro como si hubiera tragado lava ardiente, esperando un momento en lo que escuchó girar la llave en el picaporte. Trataba de serenarse para no demostrar su creciente tristeza a su pareja.
Esto de ningún modo debía saberlo Steps.
La puerta se abrió y Genos adoptó una postura erguida.
-Bienveni… ¡Ungh!—Los labios de su tórrido amante lo amordazaron, era feroz y hambriento su beso, bebiéndose su aliento hasta asfixiarle y dejarlo exhausto, olvidándose del equipaje para acorralar a Genos en el muro de la entrada.
Las manos de Steps lo recorrieron ávidamente sobre su ancha espalda y los fuertes hombros metálicos, levantaron la camiseta con premura mientras chocaban las respiraciones entre sí. Agitados jadeos se dejaron escuchar, Genos sentía marearse por el súbito ataque y la falta de aire, su piel sintética se erizó por el calor emanado de Steps y su toque, pues él sabía cada uno de sus puntos débiles.
El rubio sintió perderse entre tanto fuego, parecía que de alguna manera atenuaba su dolor, entre gemidos ahogados mezclados de ambos, los chupeteos en sus labios estremecían su cuerpo, pero la pesadez y la tristeza persistía y trató con todas sus fuerzas de enfocarse en su amante.
Steps atacaba con más vehemencia, mordisqueando con suavidad los labios de Genos, éste se separó para tomar aire envuelto en una confusa sensación, veía a Steps y sin embargo Saitama estaba en su mente, respiraba muy agitado y su amante atacó el blanco cuello lamiéndolo, marcándole con fieros chupetones.
Steps se acercó al lóbulo de la oreja del rubio, besándole una y otra vez, deleitándose con los gemidos quedos del cyborg, ésa suave piel como la de un durazno fresco recién cortado, le tenía recelo a Kuseno pero mentalmente agradecía el excelente trabajo en las aplicaciones nuevas de Genos, estaba totalmente desenfrenado aquél hombre lampiño, ronroneó con un gruñido bajo y su voz se desmadejó ronca y ávida:
-Kitten… precioso ¡Te extrañé tanto! ¿Me estabas esperando?
Genos no podía hablar, a merced de aquél hombre dejaba que lo repasara sin piedad, presionándole contra el muro totalmente dócil y disponible. Steps abrió la boca y sus dientes atraparon la manzana de Adán en el cuello largo del rubio, lamiéndola como un dulce, solo se marcó un poco la piel, pero el fogoso amante se estremeció al sentir en su lengua y labios como Genos pasaba saliva, igual que fiera sobre el cuello de un venado a punto de engullirle.
El más joven asintió apenas con ojos cristalizados, estaba desesperado y sobrecogido por el mar de emociones encontradas, su vista empañada con la imagen de Steps vuelto un depredador, entrecerró los ojos y juntó las cejas sin decir una palabra. Su amante se alzó mirándole detenidamente enmarcándole el rostro con las manos, hundiendo los dedos en su cabello y deleitándose con la respiración agitada del rubio, el sudor aperlaba su frente y sentía el cálido aliento atrapado entre ambos.
-Buen chico mi gatito arisco ¿Me extrañaste mucho verdad?—Genos tenía entreabiertos los labios, pero su voz no salía temiendo decir alguna estupidez, veía a Saitama y a Steps en su mente al mismo tiempo, se estremeció conteniendo sus sentimientos encontrados a la vez que se sentía débil ante la culpa que lo agobiaba.
Amaba a Saitama… pero quería poner todo de su parte para corresponder a Steps, decidió volver a enterrar sus sentimientos y dejarse abrasar por la pasión de su amante, éste susurró trémulo a su oído:
-¿Te preparaste? Porque estás muy manso y dócil Kitten, estás derritiéndote en mis manos y siento que perderé la cordura… quiero examinarte y saber si en verdad estás bien precioso, tu voz sonaba extraña cuando estabas en reparaciones ¿En serio estás bien ya?
Genos volvió a asentir débilmente, aferrándose de los anchos hombros con un gemido quedo y agudo que emergió al lamer su oreja Steps.
-No se diga más perdóname por lo brusco que seré… pero quiero hacerte mío ya.
Steps urgió a Genos porque levantara los brazos, sacándole de un jalón la camiseta ya enrollada, guiándolo fuera de la pared sin importar la puerta abierta al pasillo recibidor ni el equipaje tirado. El rubio intentó pedirle cerrar la puerta, pero no pudo hablar por ser atacado nuevamente por su amante.
-S-Steps… ¡Mnh! La …
-Deja la puerta en paz—Gruñó el lampiño de manera pausada—El piso es mío y nadie me visita, solo tú sabías que vendría y te advertí que no verías la luz en una semana, además estás muy dispuesto porque hasta ya habías quitado tu llave de poder… te conozco demasiado y sé lo débil que estás cuando disminuyes tus funciones.
Genos enrojeció a la vez que sintió perdía el equilibrio, habían chocado sus piernas con el brazo del sillón y tanto él como Steps cayeron sobre éste, un gemido de sorpresa salió del rubio en lo que su ansioso amante maniobraba sobre el cincho del cinturón.
Era cierto, desde temprano había quitado su llave para la llegada de Steps, pero sus pensamientos sombríos lo habían hecho distraerse al punto de olvidarlo, además del nudo en su garganta y la sensación en sus entrañas sintéticas. Pareciera haber iniciado conteo de autodestrucción, sin embargo era más denso, como querer estallar y al mismo tiempo su cuerpo contenía la reacción en cadena.
Las manos cálidas de su amante fogoso lo urgieron a ponerse a tono, de alguna manera era como si Steps intuyera algo, quizás era su remordimiento el que no lo dejaba relajarse por completo pero también fuera la manera de ser tan agresiva del calvo, ansioso y hambriento por marcarlo como suyo, la ausencia y el recordar que Genos estuvo en reparación no era para menos, lo habían dejado con el alma en un hilo, eso sin nombrar la plática con Ikari y sus dudas existenciales.
Pero Steps no tenía tiempo para eso ahora, desgarró la trusa de Genos ante su sorpresa, poseído por un deseo descomunal al repasar el bien moldeado cuerpo del rubio. Steps mojó sus dedos con su saliva y comenzó a rotarlos en la entrada del joven, en lo que con la otra mano maniobraba diestramente sobre el eje de su agobiado amante. El joven cyborg torció su cintura un poco debido a la incomodidad, era ruda su intrusión… desesperada.
Genos estaba acostumbrado a no ser tratado tan toscamente por Steps, siempre se tomaba su tiempo aunque le ganara el calor del momento, lo disfrutaba poco a poco y lo arrastraba de manera pausada hasta el clímax, ahora estaba desconocido literalmente, respiraba agitado mientras chupaba la piel de su cuello sacándole marcas rojas, apresándole con sus brazos y hundiéndose en el mullido sofá evitando que escapara.
-S-Steps… espera… ¡Agh! –El rubio se quejó y arqueó la espalda, se aferró al brazo del mueble sobre su cabeza con ambas manos, nunca se había quejado antes cuando su amante se desataba, ahora le dolía por lo rápido que hacía todo pero Steps tenía velada la mirada, perdidos sus pensamientos en Dios sabe qué mientras seguía en su obra de manera ruda, apurando al más joven para encenderlo.
Genos cerró los ojos sumergido en las sensaciones que asaltaban su cuerpo de manera implacable. Las alertas de sus sensores se dispararon de forma abrupta, el movimiento de los dedos de Steps en su interior lo estaba martirizando porque era pesado, apurándole a encontrar su punto dulce siendo que en realidad no estaba de humor para tener intimidad.
Le pesaba mucho el pecho, su garganta seguía con el nudo invisible candente como metal al rojo vivo, las lágrimas que salían de sus ojos eran tan abrasadoras igual que el ácido corrosivo, cada movimiento por parte de su adorador le era doloroso al no relajarse apropiadamente. Sentía la desesperación del calvo además de su angustia acumulada y preocupación por los días de ausencia, cuando le llamó para avisar su regreso pudo notar la emoción contenida y cómo su voz ligeramente se quebró, desarmando la voluntad de Genos con todo y su espíritu roto… su corazón fragmentado una vez más por la ardua decisión.
Pero era Steps y acababa de regresar, ponerse de modos solo lo haría molestar y sabía de sobra la que se vendría si lo hacía enojar por no complacerlo.
Aunque honestamente se le dificultaba ponerse a tono en ése instante.
Steps no escuchaba las súplicas del pobre rubio, el cual se limitó a gemir de forma ahogada, su amante sacó sus dedos una vez que sintió dilatarse a la fuerza la cálida cavidad, no dudando en penetrar de forma torva y rauda con su miembro en el interior pulsante de Genos. De una sola estocada se abrió paso en el interior suave y sintético, pero bastante sensible y apegado a sus sensores, con movimientos bruscos empujó su eje en embestidas continuas hasta que sus caderas se unieron.
Cuando su amante calvo lo tocaba de ésa manera, era difícil no responder, Genos se debilitaba y perdía el control como le ocurría ahora, aunado a su remordimiento que no lo dejaba en paz, con sus emociones encontradas y sus alertas disparándose en su vista y su sistema, dejó que Steps empezara a penetrarlo con fuerza una y otra vez. El bamboleo de sus caderas lo llenó de fuego, escuchaba los roncos gruñidos de su prometido y sin embargo Genos no lo veía ya, su vista empañada por lágrimas le jugaba una mala pasada, porque las imágenes tanto de Saitama y Steps se mezclaban como pinturas derritiéndose.
Deseaba en ése instante romperse en miles de fragmentos, pulverizarse con cada embestida y no saber ya nada ni de nadie, desvanecerse en el aire igual que una pompa de jabón. Su cabeza chocaba contra el brazo mullido del sillón negro de piel, el sudor aumentaba por el calor en ambos cuerpos, el gesto de Steps era una máscara extraña, mezcla de enojo, confusión, pasión y embeleso, sus cejas fruncidas y sus labios entreabiertos, apretando los dientes con fuerza.
Quería devorarlo y engullirlo por entero, esconderlo en su interior igual que si lograra fundirlo y absorberlo, donde nadie lo viera ¡Era únicamente suyo! Su prisa por asentar esto se veía en la forma en la que lo meneaba bruscamente, sus caderas lo sacudían sin piedad una y otra vez, el rubio arqueó su espalda tensándose ante su clímax forzado, Steps tomó el eje erecto del cyborg para detener su orgasmo y escuchar su voz, quería hacer ronronear a su gatito arisco.
Steps no escuchó ningún sonido de la boca de Genos, solo gemidos ahogados y el crujir del brazo del sillón por el agarre del más joven. Deseaba que abriera sus pupilas doradas para que lo miraran únicamente a él, pero el rubio los mantenía cerrados mientras sus lágrimas salían abundantes, su ceño fruncido concentrado en la tremenda sensación que parecía torturarle, escapaba su respiración en jadeos profundos y roncos, levantando su pecho de manera abrupta y estremeciéndose con cada embestida.
El calvo solo esperaba una mirada de súplica para dejarlo venirse, pero la mueca de angustia en Genos lo hizo volver momentáneamente a la cordura. Nunca antes había torturado así al rubio cyborg, prefería deleitarse con su rostro arrebatado en éxtasis al disfrutar de las caricias expertas de su amante, arrastrarlo para ver ése gesto que sólo le mostraba a él. Ahora parecía castigarlo de alguna forma por la ausencia… por ser el causante de que por primera vez no tuviera el control absoluto de la relación.
Una frase quiso salir de los labios de Steps mientras arremetía a Genos, acorralándolo sin piedad, pero aun y que su mente nublada por el súbito orgasmo lo apabulló, soltó el eje hinchado del cyborg y únicamente murmuró en roncos jadeos una palabra como poseso:
-Ge-nos… ¡GENOS! ¡GENOOS!—La cordura desapareció poniendo en blanco los pensamientos de Steps, Genos finalmente exclamó un ahogado jadeo tensando su espalda arqueada, contrayéndose con fuerza sobre el eje de su amante, parecía querer escapar una palabra pero solo unos breves quejidos cortos y rasposos se dejaron escuchar, temblaba de pies a cabeza con rostro desgarrado hasta que súbitamente palideció.
El joven se dejó caer en silencio, completamente inmóvil y parecía no respirar, Steps se vino en el interior de Genos con un fuerte estremecimiento y al tener los ojos cerrados no se percató del estado del rubio. Trató de recomponerse por el tremendo orgasmo, cubierto en sudor y respirando agitado, sus hombros subían y bajaban por el esfuerzo…hasta que abrió sus ojos verde gris para enfocar a su joven cyborg.
El muchacho no se movía, es más dudó que estuviera respirando. Steps se alarmó de súbito al ver la intensa palidez del joven, aun agitado enmarcó su rostro dándole pequeñas palmadas a las mejillas…llamándole con un miedo creciente:
-Genos…oye ¡Genos despierta! ¡Reacciona!—Steps comenzó a angustiarse mientras enmarcaba el rostro frío del muchacho, asustándose por no sentir que su pecho se moviera ¡No respiraba! Salió de su interior con cierta premura y al hacerlo escuchó la voz queda del más joven quejarse.
-¡Unnh!—Genos no abrió los ojos pero su gemido dio algo de alivio al casi histérico Steps, el cual se acercó ésta vez sentándose en el taburete próximo, examinándolo detenidamente…el cyborg respiraba un poco pausado pero estaba normalizándose.
Genos seguía sin abrir los ojos, estremeciéndose un poco ante el toque del calvo, cubierto de sudor frío a la vez que un profundo suspiro salió de sus labios, parecía intentar despertar sin tener las fuerzas suficientes. Steps limpió el sudor de la frente del joven, acariciando su rostro helado, peinando su flequillo y escuchándole quejarse débilmente.
Al menos ya respiraba y se movía, aunque seguía desmayado… no era del todo un alivio pero era algo. Ahora tenía que ver un problema, Genos en sí era más pesado que Steps así pues dudaba poder llevarlo a la recámara cargado, sin embargo quería cuidarlo y vigilar que despertara de su letargo.
El calvo sacó un viejo futón del armario, estaba en una bolsa de plástico pero aún servía, lo llevó hasta la sala y lo tendió con sábanas limpias y un edredón. Como pudo Steps bajó al muchacho del sillón tratando de ser cuidadoso, una vez acomodado metió las maletas y cerró la puerta, antes de acostarse trajo un vaso con jugo de la cocina y lo acercó a Genos, llamándole con suavidad mientras lo levantaba un poco:
-Kitten… Genos por favor despierta, necesitas tomar algo de líquido—Un leve murmullo se dejó escuchar por parte del rubio, aprovechando Steps para acercarle el vaso—Por favor bebe el jugo… no quiero que te debilites más, tampoco que te ahogues.
Steps besó la cabeza rubia, sintiendo la humedad de su sudor y su sabor salado, meciéndolo un poco como si fuera muda disculpa por ser tan rudo, jamás había torturado así al cyborg… solo lo molestaba y seducía en el sexo para ver sus expresiones, adoraba como Genos sucumbía a su toque y su rostro inocente, pero ahora fue como si intentara hacerle pagar el ya no tener el control absoluto de la relación ¿En serio deseó tanto dañar al muchacho?
Para un hombre tan dominante y caprichoso con sus relaciones, le era difícil admitir que tal vez acababa de encontrar algo que siempre negó, algo que su enorme orgullo le impidió dejar salir en el clímax tortuoso de ésa noche pero que sí era capaz de sentir.
Steps amaba con locura a Genos.
Genos se removió un poco en sus brazos y abrió los labios, bebiendo con lentitud el jugo de naranja, su angustiado amante soltó un suspiro y una sonrisa de alivio, volvió a besar su cabeza con premura varias veces, el joven cyborg adormilado todavía casi terminó el vaso, sus ojos seguían cerrados y tenía expresión adolorida pero ya no estaba pálido. Luego de dejar el vaso en la mesita cercana, Steps acomodó a Genos junto a él y lo arropó mientras el muchacho inconscientemente buscaba su calor para acurrucarse.
El calvo lo abrazó con fuerza escuchándole hacer un pequeño quejido, se acercó a su oreja y murmuró en tono bajo:
-Perdóname Kitten… no quise hacerte daño, por favor descansa y despierta pronto dulce príncipe—Genos soltó un suspiro mientras su amante lo abrazaba posesivamente, cuidando del sueño profundo en que el rubio joven estaba sumido, arrepentido por dejarse llevar por un extraño sentimiento oscuro.
Genos no sabía qué hora era cuando al fin despertó luego de un suspiro largo, apoyado en el pecho de Steps quien dormía bastante cansado, una sombra bajo sus ojos dio entender al cyborg que se había desvelado por su repentino desmayo, estuvo cuidando de él quizás toda la noche. Al darse cuenta que estaban reposando sobre un futón lo hizo enrojecer, por un instante su mente nublada le hizo pensar en el departamento de Saitama, la vieja ilusión de amanecer ambos en el mismo lugar y abrazándole con fuerza, igual que la noche en que lo confortó de sus pesadillas.
La fantasiosa idea se desvaneció cuando escuchó a Steps estirarse, había sentido el movimiento del rubio, su amante lampiño agrandó brevemente la mirada en señal de alivio por la angustiosa noche pasada.
-¡Kitten! ¡Despertaste al fin! ¡Gracias al cielo!—Nuevamente fue atrapado en un entrañable abrazo, colmándole de besos en su rubia testa, Genos estaba sorprendido y a la vez arrepentido de su tonta ilusión, Steps estaba con él ahora y no tenía por qué pensar en Saitama…aunque la idea doliera ya había tomado su decisión, lentamente abrazó a su pareja para tratar de tranquilizarle.
-Perdona si te asusté Steps—Su preocupado amante lo sostuvo un momento, con intensa mirada y el ceño fruncido, levantándole del mentón con firmeza.
-¡Casi me da un infarto Kitten! ¿Por qué no me dijiste que te sentías mal?—El cyborg agrandó la mirada, titubeó un instante por ver titilar las pupilas verde gris de Steps.
-N-no me sentía mal, te lo juro…el dr Kuseno me dijo que descansara y lo hice, no pensé que fuera a…-Genos bajó el tono de su voz ante el estricto rostro de Steps, al tiempo que su propia vista hizo lo mismo ante la pesada aura que se cernía en él.
Los labios de Steps lo callaron en un tierno beso, enterrando sus dedos en su mata dorada y gimiendo suave como el ronroneo de un gato. Al separarse se escuchó un pequeño chupeteo, depositando otros dos besos en su rostro.
-Debiste avisarme, estaba tan ansioso de estar contigo mi Kitten…pobre de ti, me descontrolé porque estos días han sido muy locos sin ti.
-Voy a enmendarlo, te haré algo de…-Steps lo rodeó con fuerza acurrucándole a su lado, mientras le ordenaba luego de un bostezo pesado.
-Luego Genos, quiero dormir más y tú necesitas descansar, pediré algo al restaurante y comeremos aquí, no quiero levantarme aún.
El calvo besó el rostro del más joven hasta llegar a sus labios, su mirada cansada tocó una fibra sensible de Genos, sintiéndose culpable de su desvelo. Finalmente lo pegó a su pecho y enterró su nariz en su suave cabello rubio, aspirando su aroma, relajándose poco a poco hasta quedarse profundamente dormido.
Genos pasó saliva con dificultad mientras se limpiaba una lágrima, entrecerrando los ojos para poder dormir un poco más, las cosas no se le estaban dando tan simples, ser humano era muy complicado.
Cuando al fin se levantaron casi era hora de cenar, charlaban tranquilamente durante el postre, mientras Steps sacaba de un baúl grande de viaje varios paquetes y bolsas de compras, un sinfín de prendas y accesorios para Genos salían abochornando al rubio, pensaba que era demasiado pero su calvo amante estaba contento al verlo sonrojado. Al menos era señal que estaba mejorando.
Genos era obligado a lucir cada camisa, pantalón y algo de joyería como piercings, pulseras para hombre y relojes, todos los regalos que le trajera y le valiera traerlos en un baúl exclusivo que tuvo que comprar Steps, entre bromas y coqueteos éste pudo notar que aunque parecía el mismo chico adusto, algo había cambiado en él. Su timidez habitual más bien era como si se sintiera alterado.
Igual que un gato asustado por algo.
-Deberíamos buscar algo para enviárselo a Saitama-san, quisiera agradecer que salvara tu vida.
Genos quedó un momento impávido con gesto expectante, se tensó cada filamento y componente de su cuerpo sintético, su amante se veía calmado al soltar la frase que no esperaba de él. Steps lo tomó de su mano acercándolo y aprisionando su cintura breve de manera posesiva, obligándole a sentarse a horcajadas sobre su regazo, hundió su nariz en la piel sintética haciendo que el rubio se estremeciera.
-Cuando te escuché hablar por teléfono… te oías muy decaído, me maldije tantas veces por mi descuido de no llamarte antes, hasta creí que te habías enfadado porque olvidé hacerlo, por enfrascarme tanto en el trabajo.
El rubio tragó grueso al verlo prácticamente a sus pies, aprisionándole con fuerza y estremeciéndose por el temor, besó su torso bien esculpido para luego alzar el rostro. Genos agrandó la mirada en sorpresa cuando vio sus ojos verde gris, su ceño fruncido en gesto de angustia, su voz ronca tembló al decir:
-Kitten… no sé qué será de mí si algo te pasa.
Hasta donde conocía a Steps, nunca lo había visto ponerse… ¿Nervioso? ¡No! Asustado era la palabra, el escáner no mentía al leer sus constantes vitales alteradas. Sus latidos acelerados y su presión un poco elevada, los cambios en sus pupilas y el aumento de humedad en sus ojos, incluso percibió como pasó saliva con dificultad, la forma en que sus músculos faciales se tensaban, en verdad estaba angustiado por su seguridad y Genos no pudo más, sus manos metálicas acariciaron la calva de su amante con sutileza, vagando hasta sus hombros anchos.
Genos deseaba apacentar el corazón de Steps, así que trató de enterrar la culpa que lo carcomía mientras le murmuraba con tono quedo:
-Perdóname tú a mí—Steps empezó a besar con delicadeza al rubio, inclinándole un poco hasta sentir la suavidad de sus pestañas en su pómulo, abrazándole lo miró como quien acuna a un niño pequeño y le dijo:
-Eres un tonto Kitten…sólo cuídate un poco más ¿Quieres?—Genos asintió sonrojado—Ahora debo enviarle algo a Saitama.
Steps jugueteaba con los mechones en la frente del rubio, suspiró pesadamente al pensar que ahora le debía algo al héroe calvo, la sensación era bastante incómoda luego de estamparle en la cara su relación con Genos, sabiendo que aquél hombre simplón amaba a su prometido y lo había salvado de una fea situación.
Tal vez era posesivo y manipulador, pero aún era un caballero.
-C-creí que lo odiabas a Saitama-san—La súbita curiosidad de Genos emergió con un titubeo, Steps miró fijamente al muchacho y una sonrisa extraña afloró con su respuesta.
-Kitten… es obvio que no me cae bien, pero estamos en deuda y quiero agradecer su gesto… es lo menos que podemos hacer—Genos parpadeó al tiempo que asintió de forma queda.
-Creo que lo conoces mejor ¿Qué sugieres?—El cyborg miró a Steps, éste parecía analizar cada gesto desde que tocaron el tema de Saitama, era como si quisiera comprobar que su rencor al héroe calvo seguía palpable.
-Umh… creo que una consola de videojuegos más moderna—Steps exclamó una fuerte carcajada, Genos lo miró confundido sentándose nuevamente en el regazo de su prometido, el cual le pellizca la mejilla y comenta:
-Pensé que era simple… pero no tanto, bueno Kitten creo que eso será, escógele unos videojuegos y yo le mandaré la consola a la Asociación de héroes, será lo más conveniente.
-¿V-vas a escribirle una nota?—Steps lo miró intensamente, el titubeo de su voz era encantador… pero le parecía extraño, el cyborg leyó su reacción y dijo con tono bajo:
-N-no le gustan las cosas extensas, por eso lo decía—El hombre calvo jugueteó con su barbilla mientras suspiraba.
-Kitten siempre dando referencias, si lo que te preocupa es una posible fricción, no lo haré… te dije que soy un caballero y creo que anteriormente ya se dijo todo—Steps lo aproxima a él murmurándole entre besos:
-Deja que yo me encargue de esto precioso, por lo pronto me dedicaré a cuidarte y mimarte.
-S-Steps—Refunfuñó un poco Genos—No soy un inútil y ya estoy mejor.
-Nada de eso mi gatito gruñón, es más creo que necesitamos vacaciones ambos, así que arreglaré todo para que iniciemos un viaje largo, dudo mucho que hayas salido al extranjero y no quiero réplicas, si el doc dijo que necesitas reposo me encargaré de ello.
-P-pero Steps—El calvo lo mira intensamente y Genos se detiene, sabía que una vez que la idea se le fijara no había poder humano que lo hiciera desistir.
-Genos… ya está dicho—Steps responde con autoritario tono, luego suelta un suspiro en lo que lo besa nuevamente.
-Me diste un gran susto y ahora voy a cuidar de ti.
La boca de su amante se posicionó en su cuello blanco, lamiéndole y dejándole marcas, el muchacho rubio entrecerró los ojos en lo que apenas pudo balbucear, Steps sabía muy bien sus puntos débiles para hacerlo caer dentro de sus redes.
-C-creo en éstos días iré a que me …¡Ah! Revise el doctor Kusen-no.
-Luego Kitten…luego, primero lo primero—Ronroneó Steps bastante acalorado, degustando la suave piel y los jadeos del cyborg que perdía el control con cada avance de su adorador lampiño.
La camisa nueva que el rubio lucía cayó al suelo, los murmullos de besos y jadeos pequeños inundaron el lugar, Steps guió a Genos hasta el futón que no había quitado, deleitándose con el olor a shampoo en su cabello puesto que se habían duchado antes de cenar. Genos percibió a su amante más cauto, no menos apasionado pero sí más tranquilo en su proceder… lo cual no ayudaba a su estado de ánimo, pero debía hacerse a la idea que necesitaba poner todo de su parte para corresponder a Steps.
Tal vez un largo viaje no se escuchaba del todo mal, alejarse de todo para enterrar sus sentimientos y su dolor.
Mientras tanto, Saitama llevaba algunos días en estado taciturno y contemplativo, cumpliendo con sus menesteres de héroe, además de por fin poniendo el orden y limpieza en su departamento… pero se sentía tan vacío. Extrañaba aún más la presencia de Genos, se preguntaba si aquél hombre cuidaría adecuadamente de él.
Tumbado boca arriba sobre su futón, miraba al techo y suspiraba pesadamente, aún estaba con su sudadera amarilla con logo oppai , sacando su celular para ver algunas fotos que furtivamente había tomado al rubio. Hubo un momento que se sintió extraño al verse como un fan acosador, pero no quería incomodar a Genos y mucho menos molestarlo, había tomado su decisión por el bien del más joven… pero quería sus propios recuerdos, quizás envidioso de no poseer habilidades en el dibujo como Steps, ya que reconoció que el retrato de su ex-discípulo era impresionante.
Quería tener algo de Genos para atesorar, aunque fuera una imagen malograda de él, se dedicó a espiarle durante su estadía en el departamento, buscando el momento adecuado para tomarle una serie de fotografías. Al tomar una de ellas casi había desaparecido Saitama porque alcanzó a tomarlo cuando volteaba, tan ocupado en la cocina que ni se fijó a qué hora estuvo el héroe atrás de él. Sonrió el calvo como un niño travieso, pues momentos como ése agradecía tener su velocidad.
Genos daba la impresión que realidad hubiera posado para la cámara, recordó que lo había pillado canturreando una canción y enfrascado en cocinar, pero al espiarlo pudo ver lo relajado que estaba y su expresión le encantó, tomando así la foto furtiva. Fue entonces que el sonido del celular lo sacó de su embeleso.
Se trataba del dr Kuseno y no estaban las cosas muy bien, el tono del anciano era grave y quebradizo, hasta angustiante. Supo de inmediato que ciertas cosas hay que hablarlas de frente y el mentor de Genos necesitaba ser escuchado, así que no dudó en ir al laboratorio del científico para ver lo que acontecía.
-¿Discutió con Genos? ¡Pero no puede ser!—Saitama miraba incrédulo al cabizbajo hombre de ciencia.
-Así es Saitama-san, todo porque le sugerí disminuir la sensibilidad en las nuevas aplicaciones de su cuerpo ¡Él no comprende que sus ondas cerebrales otra vez están irregulares! Genos podría sufrir un colapso en cualquier momento de seguir así ¡No entiendo qué pasa en la mente de ése chico! Sus modificaciones no son cualquier cosa.
El anciano tiró un puñetazo a la mesa, el juego de té tembló junto con la charola de galletas que no había sido tocada, Saitama pudo dilucidar que fue una discusión bastante cruda la que tuvo con el joven cyborg, mucho temía que Steps tuviera algo que ver.
-Todas ésas modificaciones y cambios debieron ser mejor planteados si tenía ése nivel de estrés, pero Genos dice querer sentirse más vivo para darle a ése hombre todo el placer que un humano puede dar a su pareja.
Saitama lo mira un poco adolorido y confuso a lo que el anciano agregó:
-Piénselo un poco Saitama-san, Genos perdió su cuerpo orgánico y le di uno sintético, el trauma del ataque más el de la pérdida de su familia… todo tiene consecuencias en su mente, hay demasiado estrés mental, tal vez su cerebro se adaptó al cuerpo cibernético porque se obsesionó con la venganza, al conocerlo a usted encontró más razones para continuar —Saitama pasó saliva en lo que Kuseno agregó:
-Fue tratado como un chico…un ser humano y él poco a poco deseó integrarse al lazo que formó con usted, retomar la humanidad que perdió pero lo hacía poco a poco, por eso desarrollé sus modificaciones para degustar alimento y que proporcionara nutrientes a su cerebro, su cuerpo ya registraba por sí mismo algo similar al dolor con cierto tipo de ataques, pero al pedirme tantas modificaciones en tan poco tiempo pues…
El anciano miró fijamente a un Saitama bastante alterado, se pasaba la mano derecha por la barbilla cavilando todas las posibilidades y el héroe calvo sólo lo miraba en silencio en mudo apoyo moral.
- Su cerebro no está acostumbrado a tanta sensibilidad, debió ser paulatinamente… tiene demasiada carga mental y neuronal, no ha podido asimilar bien sus cambios tan drásticos Saitama-san ¿Qué pasa con Genos? Sé que el muchacho tarde o temprano logrará independizarse, podrá atender sus necesidades y hasta repararse pero aún no es tiempo… a veces quiero pensar que ése hombre lo alejará definitivamente y aún no…—Resolló el anciano ahogando un sollozo mirando al calvo con angustia—Usted entiende.
El héroe calvo agrandó la mirada en señal de sorpresa, en lo que Kuseno agregó con tono grave:
-No creo eso dr Kuseno… Genos no sería capaz, lo estima demasiado y lo quiere como a un padre.
Un pesado silencio se tensó entre ambos, Saitama quería consolar al anciano Kuseno. Pero sabía que no era del todo sincero, tal vez era cierta su conjetura… pero ignoraba algo crucial el científico, la causa más importante en los drásticos cambios de Genos.
Parecía una locura todo, quería ayudar al anciano pero para hacerlo debía dar un paso muy importante, sincerarse y decirle lo ocurrido hace un año.
-Dr Kuseno—El anciano no dejaba de sobarse los nudillos por la tensión acumulada, volteó a ver a Saitama y notó el brillo en el rabillo de sus ojos, aquél hombre simple tragó grueso y el científico de inmediato supo que tenía algo importante por decir.
-Saitama-san… hace mucho que lo noto bastante extraño, me disculpo por darle tantos problemas y no le he dado respiro, ha cuidado del muchacho y está al tanto de él además de soportarme yo…
-¡N-no diga eso!—Interrumpió el héroe con las manos crispadas—Doctor Kuseno, tengo algo muy importante que decirle… quizás con esto me gane su repudio justificado, pero necesito contárselo porque me siento el causante de todos éstos eventos, excusarme con usted por ser el que cambiara tan drásticamente a ése chiquillo.
Kuseno agrandó la mirada, mientras Saitama tragaba grueso, miró un momento a la mesa para luego levantar la vista y fijarla en el anciano.
-Hace un año más o menos… Genos me confesó sus sentimientos.
A partir de ése momento el anciano clavó su interés en las palabras del héroe, éste no dejaba de derramar lágrimas al recordar los tristes eventos, remembrando su dolor y agonía al rechazar al cyborg, sumido en la negación de la cual se arrepentía tanto puesto que tarde reconoció su amor al muchacho, lo difícil que fue el día de la fiesta por las enormes ganas que tenía de estrecharlo para protegerlo… y los horribles celos por ser pareja de otro hombre.
Sus sentimientos encontrados de ira y agonía, al punto de pensar en mandar todo al diablo hasta que resonó en su mente el peligro en el que Genos se encontraba, tuvo que admitir que su corazón atesoraba más que nunca el amor que pensó en matar, pero no se lamentaba porque con aquél chico rubio de su lado se sentía más vivo y poderoso, la apatía de la rutina se alejaba con solo mirar sus ojos dorados… escuchar su voz llamándole.
El pensar que el muchacho muriera o se desconectara casi le quita la respiración, eterno se le hizo el camino para llegar hasta él y con solo mirarlo hecho un guiñapo le estrujó las entrañas en un inconcebible dolor. El horror a perderlo era inefable y casi infinito.
Imposible decirlo en pocas palabras, le faltaban por el hecho de no encontrar forma de describir su tormento, en lo que el anciano escuchaba con denso silencio, Saitama esperaba los reclamos merecidos pero ya estaba decidido.
¿Por qué seguir ocultando inútilmente lo obvio? El dr Kuseno le había confiado sus mortificaciones y mínimo por respeto a ello debía corresponder, no ocultarlo más.
Debía disculparse por ser causante de sus angustias.
-Así señor… estoy pagando también mi ceguera y errores, porque tardíamente reconocí amar a Genos, no soy merecedor de su perdón pero quiero quitarle el gran peso que lo embarga, usted nada tiene que ver con el cambio en el carácter del chico… fui yo con mis acciones de las cuáles me arrepiento todos los días, entenderé si no quiere volver a saber más de mí y me retiraré sin más.
Saitama hizo una reverencia ante el mutismo del hombre, se disponía a retirarse cuando la voz temblorosa del anciano lo detuvo:
-Yo no tengo porqué juzgarlo más Saitama-san—El calvo volteó sorprendido, limpiándose los hilos traslúcidos de su rostro con la manga, el anciano tendió una caja de pañuelos desechables mientras continuaba—En éste tiempo que lo conozco puedo ver que es un hombre muy bueno pero al final de cuentas un hombre común con sus defectos y virtudes, usted nunca estuvo preparado para algo así y es obvio su reacción.
-¿N-No está furioso conmigo?—Comentó limpiándose un poco aliviado y temeroso, Kuseno tomó aire y al soltarlo sonaba bastante serio.
-En realidad siempre sospeché que algo así pudo haber ocurrido, Genos me contó con ahínco muchas cosas referentes a usted, además de su actitud con la gente que se burla o quiere hacerle mala sombra tal vez por su físico o por ser mezquina, yo me hice una idea muy firme sobre usted… y por la forma en que se distanciaron, dudé mucho tiempo Saitama-san en buscarle precisamente porque lo llegué a culpar—Saitama bajó la vista avergonzado, y el anciano le tomó por el hombro con firmeza.
-Genos es transparente para mí y ya intuía que ése inmenso afecto era más que amistad, temía y rezaba porque me equivocara, pero sería inútil ya a estas alturas reprochar todo, porque en verdad está arrepentido ¡Usted ha vuelto a salvar a mi muchacho de un inmenso peligro! Así que no estoy enojado… lo estuve pero el tratarlo me ha dado otra perspectiva y yo lo compadezco ahora más que nunca.
Un breve silencio se asentó, Saitama sonrió casi sin sentirlo de forma amarga y dijo:
-Ese muchacho nos vuelve locos, es su especialidad—El anciano asiente con una sonrisa franca, Saitama lo mira luego de un suspiro mientras le da una vuelta a la taza de té.
-Saitama-san… si todo hubiera sido distinto, siento que en sus manos Genos siempre estaría a salvo, pero no podemos lamentarnos por cosas así ya.
-Así es dr Kuseno, entonces ¿Puedo seguir protegiendo a Genos?—El anciano suspira y ríe con suavidad, entre bonachón y amargo tono para contestar:
-Se lo ruego Saitama-san, aun no sé qué esperar pero confío en usted la seguridad del muchacho, temo que esté inestable emocionalmente y usted es el único que puede estar más al tanto que yo.
El calvo lanza una mirada determinante, el dolor en su pecho era grande pero también el amor por el rubio.
-Le juro dr Kuseno que estaré al tanto de ése chico, hablaré con él y de ser necesario con ése hombre para evitar que se aleje de usted.
Kuseno se apresuró al verlo decidido a Saitama, había que ser cautelosos.
-Espere solo un poco Saitama-san, Genos se veía alterado… deje se calmen un poco las cosas, podría pasar algo si presionamos ahora.
-P-pero dr Kuseno—El anciano lo miró apesadumbrado mientras en tono pensativo respondió:
-L-lo sé pero aún es muy joven y podría encapricharse más, por favor solo deje que se calme un poco para que pueda acercársele, podría tener otro problema con su pareja y Genos ya está muy inestable.
El héroe calvo comenzó a meditar, cierto era que las cosas estaban tensas y no quería mortificar más al cyborg. Para que lo detuviera el dr Kuseno significaba que no era cualquier coraje, debió notar al muchacho más estresado que de costumbre y le dio mala espina, si las cosas seguían así nada bueno podría esperarse.
-De acuerdo dr Kuseno, esperaré unos días antes de hablar con Genos—El anciano hizo una formal reverencia, sonriendo apenas… al menos ambos parecían menos tensos ya, sin embargo no podían predecir lo que sucedería.
En tanto… Genos había regresado al departamento bastante pensativo, las palabras del anciano resonaban como si de alguna forma leyera a través de él, creyó todo éste tiempo que había logrado ocultarle sus más íntimos pensamientos, hasta que se dio cuenta que el anciano era más perspicaz de lo que imaginó. Siempre había visto a ése hombre como un padre más que a un protector, lo conocía muy bien… tal vez demasiado.
**FLASHBACK**
-Genos no has reposado como debieras, tus niveles hormonales están alterados, la amígdala y el hipotálamo registran incremento de actividad algo irregular, tal vez está estresando a tu cerebro la sensibilidad de tus nuevas modificaciones... no le hemos dado a tu cuerpo el tiempo suficiente para adaptarse.
El joven estaba recostado en la plancha para reparaciones, conectado a los monitores por medio de unos discos adhesivos llamados electrodos en su cabeza, registrando la actividad mientras el dr Kuseno revisaba detenidamente los resultados del escáner.
-No estoy estresado dr Kuseno, de hecho he estado muy tranquilo y acato sus órdenes—El anciano lo mira fijamente, con tono preocupado y algo severo le responde:
-Los monitores no dicen eso muchacho, tus ondas cerebrales están irregulares—Genos mira a la pantalla rápidamente, luego voltea al techo y comenta tratando de minimizar:
-Solo es un breve lapso, desde que regresó Steps he estado emocionado, lo extrañé mucho.
-Genos… ésta máquina no miente y menos tu cerebro, voy a disminuir el nivel de sensibilidad en tus adecuaciones, acaba de alterarse y cada vez que pasas tiempo con ése hombre te pones peor, recuerda tu…-El rubio alza la voz con un ligero temblor, había estado esperando el ataque a su amante por parte de Kuseno, cosa que no permitiría ni aunque se tratara de la persona a la que consideraba su único familiar.
-¡Él no es culpable de nada! ¿Por qué lo ataca tanto? ¿Acaso no se alegra que al fin soy feliz?—El anciano se levantó con aire decidido ante la súbita respuesta.
-Hace ya mucho tiempo que dudo seas feliz, desde que decidiste vivir por tu cuenta y no me has dicho del todo la causa…hijo has cambiado mucho y temo que ése hombre… —Genos estalló en cólera quitándose los electrodos de su cabeza que lo unían al monitor.
El joven tenía el gesto ceñudo cuando le respondió tajante al anciano:
-¡Ya basta! ¡Siempre atacando a Steps! ¡Ése hombre lo es todo para mí y no permitiré que lo ataque! ¡Ni siquiera usted! Me ha dado algo que nadie me dará… me ve como nadie lo hará nunca ¡Me hace sentir como nadie en la vida me tocará! ¡Quiero corresponderle más de lo que se merece! ¡Quiero que mi cuerpo responda como si yo fuera humano!
-¡Genos tú siempre has sido humano! Saitama-san siempre te trató como tal… no me opongo a que desees tener un cuerpo similar al biológico, pero hay que tener mesura ¡Necesitas darle tiempo a tu cerebro para ajustarse! Ése hombre no debe exigirte tanto.
El joven cyborg se pone de forma rauda su camiseta, completamente furioso mientras respondía:
-¡Pero no lo soy! ¡Míreme! Soy algo parecido a una persona pero no soy de carne y hueso, la gente me teme o me admira como si fuera una máquina novedosa ¡Algunos hasta se equivocan y me catalogan como robot! ¡Yo fui humano alguna vez! De mí solo queda mi cerebro y lo demás es sintético.
Kuseno lo miró sorprendido, nunca había visto tal reacción en el rubio, externar tan fuertemente sus emociones y sentimientos reprimidos, ni siquiera cuando el joven despertó dentro de su cuerpo cibernético.
-Agradezco mucho me salvara la vida dr Kuseno y que me diera ánimos para vivir… pero me refugié en la venganza por lo que me ocurrió y también por otra cosa—El muchacho se cimbraba de pies a cabeza y sus ojos se tornaron cristalinos—Porque al verme en mi nuevo cuerpo supe que jamás sería tratado como una persona normal, nadie me aceptaría así… solo sería "algo" en vez de "alguien".
Genos reprimió un breve sollozo, sin dejar de fruncir el ceño reflejando el dolor y la impotencia reprimida desde hace mucho, desde hace casi cinco años.
-Steps me ha enseñado que soy más que el "Demon cyborg" y con él he tocado más la humanidad que olvidé, me ha mostrado cosas que jamás en mi vida creí poder hacer o sentir ¡Él no me exige nada! ¡Él solo mira por mi bienestar! ¡Nadie me va a dar lo que Steps!... ¡Una verdadera relación! ¡Por favor entienda dr Kuseno!—Kuseno suavizó el gesto y trató de calmar al muchacho puesto que se veía muy contrariado.
-Sólo sé que estás desesperado y sufres mucho hijo… para eso no hay aplicaciones o modificaciones que te ayuden, es parte de ser humano y tienes que manejarlo por ti mismo—Recalcó en tono bajo el anciano al ver que Genos se daba la vuelta para marcharse, éste se detuvo tratando de serenar su voz.
-Disculpe la molestia dr Kuseno, vendré otro día a seguir con la revisión…
**FIN DE FLASHBACK**
El joven no estaba ni por menos orgulloso de la discusión, no le gustaba mortificar a quien le salvara la vida, pero tampoco estaba de acuerdo con el rechazo del anciano a Steps. Era como estar entre la espada y la pared.
Sin nombrar su constante conflicto interno obvio. Sentía que en cualquier momento su pecho estallaría cual conteo autodestructivo, lo peor del caso era que creía merecérselo por parecer desagradecido y causar tantos problemas. Si en ése momento su core decidiera por cuenta propia destruirse… la verdad hasta sentiría alivio.
Pero había que reponerse, ya que su muy posesivo amante era muy receptivo y si ya de por sí la llevaban mal Kuseno y Steps, pues era mejor no caldear los ánimos. Genos hizo la cena tratando de aparentar tranquilidad, ya estando en la cama el joven le comunicó:
-Mañana iré a hacer algunas compras Steps—El calvo terminaba de leer unos documentos, guardándolos en la laptop y dijo un tanto curioso:
-Los videojuegos de tu ex-sensei, ya mandé la consola que compré en una página, pero pedí de favor esperaran a tu paquete, entonces harás las compras en persona ¿Por qué Kitten?
Genos mira a Steps fijamente, lo que menos quería era un mal entendido, así que fue directo:
-Quiero compensar también al dr Kuseno por todas las molestias que le doy.
Steps lo miró mientras apagaba la luz, se adentró en las luminosas pupilas doradas del más joven, como si tratara de escudriñarlo y leer realmente lo que escondía ¿Desde cuándo era tan obvio? No era como si dudara, pero Ikari había tocado una fibra sensible con la charla que sostuviera.
Genos suspiró pesadamente y negó con la cabeza, la mirada intensa de Steps era señal para conminarlo a confesar lo que le molestara, así pues buscó la excusa ideal para calmar a su inquisitivo amante y evitarle disgustos.
-Solo estoy cansado, las pruebas que me hizo hoy el dr Kuseno fueron pesadas—Steps lo abrazó posesivamente, mientras murmuraba:
-Pues entonces descansa Kitten, yo te cuidaré mi precioso gatito—Genos se acurrucó en el hombro de Steps, mientras éste lo abrazaba celosamente, buscando consuelo a su dolor secreto, mientras su amante trazaba planes para el futuro. Uno donde sólo tenían cabida ellos dos y no permitiría que le arrebataran a su tesoro.
Al otro día Steps dejó en el centro a Genos, mientras él se dedicaba a arreglar los últimos detalles para la sorpresa, había planeado viajar la próxima semana y eso era definitivo. Así que terminaba de dejar asuntos en orden para hacerlo, luego hablaría con Ikari para plantearle si podría darle el mantenimiento a Genos una vez que dejara de ser héroe activo.
Todos ésos días de arduo trabajo lo valían si se trataba de avanzar en sus planes para el futuro, poco a poco haría todo para que el rubio joven no necesitara de nadie más, ni siquiera del dr Kuseno. Nadie lo alejaría de él y cuidado el que lo intentase, Steps podía ser un enemigo de cuidado si se metían con él.
Casi había terminado, tenía los boletos preparados y solo faltaba la champaña que le llegaría en pocos minutos para encontrarse con Genos. Fue entonces que un email llegó hasta su laptop, se trataba de Ikari y parecía importante.
"Necesito que veas esto urgente, un conocido en común me lo envió ya que estaba cerca del lugar donde fue atacado Genos, como amigo tuyo no quisiera que tomaras una decisión acelerada. Disculpa si te causa tantas molestias pero sabes cuánto te estimo Steps."
Anexado al mensaje estaba un link mismo que Steps se quedó mirando ¿Qué querría decir Ikari con eso? Ciertamente eran amigos de años y rara vez intervenía en su vida, por eso lo tenía en tan alta estima…además de que le parecía sensato por ser hombre de ciencia y era muy muy reservado en su vida privada.
Desde que hablara sobre formalizar con Genos todo era extraño, como si el mismo destino se confabulara. Tal vez eran sus dudas existenciales o el karma y no era que necesariamente creyera en eso, hasta antes de hacer que el rubio confrontara a Saitama todo iba bastante bien, ahora era como si algo quisiera evitar sus planes y separarlo de su gatito arisco.
Siempre fue dominante, egoísta y convenenciero con quien se le acercaba, si la relación valía la pena era por dos motivos:
Uno… tenía apariencia de lujo y llenaba su requisitoso estándar, solo un cuerpo para desfogar sus bríos.
Dos…servía para cimentar su status de vida, edificar negocios y aumentar sus influencias, después de todo así logró construir su emporio. Era un hombre que le gustaba la buena vida y defendería su posición hasta la muerte, aunque sonara muy material había que admitir que llegar a donde estaba no fue fácil.
Sería irónico si ahora la vida le pasara la factura por manipular, jugar y utilizar a cuanto se le pusiera enfrente y fuera conveniente para sus planes.
Un cosquilleo para nada grato se asentó en la boca de su estómago, frunció el ceño con molestia creciente, pero no era un adolescente ingenuo ya. Estaba enamorado de Genos aunque no lo admitiera, no dudaba de su lealtad ni por error, Steps era un hombre que lo conocía a fondo y podía meter la mano al fuego por él, ya que el rubio no era ni remotamente como tantas parejas que haya tenido en su vida. Sin embargo era un hombre que tampoco le gustaban las medias tintas, mucho menos los complots.
Kitten no era cualquier persona, era su cyborg…su gatito arisco, el joven inocente que en sus manos se volvía de mantequilla. Conocía demasiado bien al muchacho, lo dominaba con tan solo un gesto o una mirada suya.
Si esto era una falacia se encargaría de hablar y poner en su lugar a Ikari.
Por fin abrió el enlace, se trataba de un video tomado por un celular y posiblemente subido a alguna red social, se veía al principio un poco desenfocado pero conforme el dueño del aparato dejó de moverse pudo apreciar la escena. Se trataba de una toma no muy alejada luego del enfrentamiento con la criatura felina, cuando Saitama había cavado los restos de un edificio para sacar a un Genos maltrecho.
Pero no solamente eso quedó grabado, un leve acercamiento fue suficiente y por de más inoportuno, el instante en que el héroe calvo abrazaba y besaba los labios de Genos también fue grabado. Steps tenía los codos sobre el escritorio, ocultando parcialmente su boca en gesto de enfado, su respiración era calmada pero sus músculos se tensaron.
Eso podría explicar la extraña actitud de Genos todo éste tiempo.
Un puñetazo golpeó con fuerza la madera del escritorio, la parte de Steps se aferraba a no dudar de la fidelidad del cyborg. Sin embargo una voz en su cerebro, la misma que lo llevó a abusar de Genos al punto de casi violarlo cuando regresó estaba presente otra vez, siseándole ideas sobre lo que el rubio pudo haber estado haciendo en su ausencia.
El calvo era un hombre con amplia experiencia y difícil de hacer tonto. El león cree que todos son de su condición, pero en el caso de Steps el estar siempre atento y fiel al dicho le había resultado evitándole problemas. Conocer a Genos y su integridad fue algo refrescante para una persona acostumbrada a ver gente frívola, materialista y que solo iba por las apariencias.
Si aquél hombre se atrevió a besar a Genos, no lo hizo a la ligera ya que Saitama era fácil de leer. Desde lo de la fiesta supo que el héroe calvo amaba al muchacho por eso marcó su territorio ése día, lo encaró y con ello Steps demostró que no cedería ante nadie aunque destruyera de un puñetazo un meteoro, sin embargo pasó una semana en la cual el rubio cyborg estuvo solo y bastante vulnerable.
¿Y si Genos le ha estado mintiendo todo éste tiempo? ¿Podría ser que el muchacho siguiera amando a su ex-sensei pese a lo que hizo? Las lágrimas y sollozos de aquél día en la fiesta eran un tortura para su mente ¡Pero estaba seguro que su gatito arisco lo amaba! ¡No podía ser de otra forma!
Saitama no parecía un hombre versado en el sexo, pero sabía de sobra que con una muy buena motivación un cordero fácil se convertiría en un lobo.
Todo podía pasar en ésta vida, hasta Genos pudo haberle mentido en su estadía con el dr Kuseno del cual no gozaba de su simpatía.
Después de todo… una de las razones por las cuales el más joven se interesó en Steps era su gran parecido físico con Saitama.
¿Acaso había sido utilizado como mero reemplazo? Y lo peor del caso ¡Había perdido con un hombre simplón y apático! Pero no podía adelantarse aún, conocía demasiado bien a Genos y no podía darse el lujo de dudar así nada más.
Necesitaba pruebas y revolvería cielo, mar y tierra para dar con la verdad. Si era una mentira ya vería en persona a Ikari para aclarar todo, hasta ponerse de rodillas ante el rubio de ser necesario por dudar de él, pero de ser lo contrario… Genos deseará no haberle tocado las tripas al tigre, se encargaría de hacerle miserable su existencia hasta que el metal sangrara, aunque fuera un cyborg también era humano.
Obvio Saitama también lo conocería por haber osado tocar a su preciado tesoro. Como enemigo Steps era peligroso.
Una llamada al jefe de seguridad de su edificio departamental bastaría, dado que el inmueble era de su propiedad, tenía una sospecha asentada en su cerebro, no habría problemas en que le dieran una copia de las cámaras externas del día en que regresó Genos al apartamento. Más de una sorpresa le esperaba a aquél hombre ése día.
Mientras el infierno se iba acercando, Genos llegó al departamento de Steps luego de ir de compras, dejando antes el paquete de videojuegos en la Asociación de héroes junto con el encargo de Steps, quiso ir sólo para poder ponerle una muy sentida nota de agradecimiento a Saitama. Más doloroso no podía ser, pero dejó entrever lo mucho que lo extrañaba a pesar de sonar a las palabras de un muy buen amigo… se podía ver su corazón roto en ellas.
Luego de eso y mientras regresaba bastante cabizbajo el rubio, había entrado en una joyería para comprar un caro reloj de pulsera para el dr Kuseno.
Genos se sentía bastante mal por haber hecho una escena con quien le salvara la vida, pero cierto era que había tomado una decisión ya. Quería pensar que tal vez llegaran a limar asperezas algún día él y Steps, después de todo el anciano le prodigaba de cuidados y lo complacía con sus caprichosos cambios, todo en pos de sentirse más humano y complacer a su prometido.
Por otra parte si esto continuaba no sabría qué hacer, quería mucho al anciano como para darle la espalda y alejarse. Era muy difícil todo pero ya vería como sobrellevarlo.
Un reloj tal vez era algo vano pero era como agradecimiento y una forma de disculparse antes de salir de viaje, quería arreglar todo de alguna forma para estar en paz… odiaría tener que irse así y el anciano siguiera disgustado, después de todo lo quería como a un padre protector.
Luego vio la segunda cosa que compró en la joyería y que había mandado hacer tiempo atrás, una pulsera de hombre hecha en oro de veintidós kilates además de acero inoxidable y un fragmento de su propia aleación, la tomó de su última reparación para crear la prenda pensando en darle una parte propia de él a Steps, algo muy cercano. Quería hacerle sentir a su prometido que siempre estaría con él, más desde la vez en que tuvo su charla existencial aquélla noche en que lo convenciera de no desconectarse si el calvo moría.
Los eslabones se unían y daban un hermoso grabado, en medio resaltaban figuras doradas como pequeñas naves espaciales con alas plateadas intercalándose, por dentro un grabado que decía:
"Tuyo por siempre… Kitten"
Una promesa hecha en oro que cumpliría hasta el fin de los tiempos, era Steps y el sacrificio lo valía. Una y otra vez acariciaba la cajita aterciopelada con la pulsera de hombre, tratando de reafirmar su decisión aunque por dentro sentía morirse poco a poco.
Y lo peor es que Genos intuía que Saitama en cierta forma le correspondía, ya sea por su mirada o por la forma en que lo sostuvo cuando lo sacó de los escombros y lo protegió de sus pesadillas, no lo dijo con palabras sin embargo ahí estaba el sentimiento ¡Pero era demasiado tarde ya! Todos habían tomado sus caminos, el hubiera no existe… solo el presente. Genos suspiró profundamente recordando las palabras del dr Kuseno:
"Sólo sé que estás desesperado y sufres mucho hijo… para eso no hay aplicaciones o modificaciones que te ayuden, es parte de ser humano y tienes que manejarlo por ti mismo"
El rubio cerró la cajita tratando de sepultar las voces de su mente, era la felicidad de quien lo sacó de la oscuridad y del dolor, Steps era su tabla salvadora… el héroe que lo había acunado y protegido en su momento más difícil. El tiempo tenía que ayudarle a sanar su corazón atribulado, empezando por resarcirse de la noche en que se desmayó.
Cierto era que ése día Steps también estaba extraño y quiso culpar al viaje, tal vez las circunstancias en las que tuvo que ausentarse, lo de la fiesta y el ataque que sufriera habían trastocado el humor de su prometido. Ahora que lo pensaba bien, pareciera como si algo se empeñara a entorpecer todo con respecto a su hasta ahora estable relación.
Genos sacudió sus pensamientos y conjeturas sombrías, optando por prepararse para recibir a Steps apropiadamente, ya sin sustos ni desmayos. Primero sacó su llave de poder dejándola en la recámara sobre el buró, el joven no era mucho de ser meloso porque era bastante tímido y vergonzoso todavía, ése era el trabajo de su novio… pero nadie diría que no intentaba ser espontáneo por cuenta propia.
El rubio comenzó a buscar un lugar para esconder el regalo, así que fue hasta la salita de estudio, colocándola justo en medio de su escritorio delante de su laptop, la idea era que la tapa escondiera la cajita. Sonrió tratando de darse ánimos mientras abría la laptop, estaba en hibernación porque observó parpadear los indicadores. Al buscar una hoja para hacer una nota decidió revisar si su paquete a Saitama había sido enviado.
Había encontrado un postit en el que escribió lo que ya tenía en mente desde hace rato y lo pegó en la cajita. Genos abrió la bandeja de correos de la laptop para poner el suyo, pero recordó que Steps había puesto su email, así que buscó para corroborar y fue cuando accidentalmente encontró otro link con un título extraño.
"Proyecto Golem mecha-armadura"
Genos levantó la ceja izquierda extrañado, Steps no era de las personas metidas en el ámbito de la ciencia y la tecnología, una parte de él pensaba que tal vez estuviera buscando algo que lo apoyara como guardaespaldas para él…o ambos.
"Tiene que ser una broma, yo puedo cuidar de nosotros… no necesitamos de un droide"
El joven cyborg pulsó la tecla para abrirlo y se sorprendió al ver el logotipo, alguna vez el dr Kuseno mandó traer ciertos aditamentos con la marca de "Ikari High Tech Development and Resources", así que no fue tan sorprendente… lo que en realidad lo hizo quedarse mudo fue lo que venía anexado.
"Estimado Steps:
Aquí está el modelo de prueba de nuestros trajes mecha de batalla que desarrollamos para el ejército, según lo que pediste les incluí un droide muy sencillo para que no diera problemas al manejarlo, está programado para no dañar vidas humanas pero no puedo precisar lo que haga, mucho menos los daños materiales, espero que te sean de utilidad y gracias por encargármelos.
Como tu amigo de sobra sabes que tienes mi discreción total, en cuanto a que esté de acuerdo en que serán carne de cañón para ser destruidos, bueno amigo sólo puedo decir que es tu dinero y no el mío, me encargaré yo mismo de los restos que queden moviendo algunos hilos, no tienen número de serie por ser prototipos así que no habrá sospechas.
Espero que todo salga bien y Genos se encargue de ellos sin problemas ni gente herida, así como al fin logres acercarte a él."
Genos vio las fotos anexadas y su rostro palideció poco a poco, negando con la cabeza totalmente anonadado .De golpe todas las piezas cayeron en su lugar, pues las fotos eran de los mismos mechas que atacaron la joyería el día en que Steps fue lastimado ¡El ataque había sido planeado desde un principio! ¡Por Steps!
Conociéndolo bien a Steps… era muy capaz de armar todo un plan para haberse acercado a él ¡Para conquistarlo! Genos había sido el único en resistirse a sus encantos, incluso lo despreció en un momento difícil de su vida, se encaprichó con él para hacerlo caer a sus pies. El rubio sintió arder sus entrañas, como si su core estuviera aumentando por sí solo su nivel de energía para un disparo, era como si le hubieran estrellado una bola de demolición junto con una bomba.
Genos vio caer en pedazos la imagen de su salvador, aquél a quien se aferró para seguir adelante en la vida y por el cual daría su existencia misma para hacerlo feliz.
"Entonces… ¿Todo fue por orgullo? ¿Porque yo era un desafío y quería vengarse que le rechazara? ¡Arriesgó a inocentes solo por acercarse y tenderme una trampa!"
El recordar la antigua profesión de Steps lo sacudió como una descarga eléctrica, lo conoció como un hombre frío y soberbio, capaz de tomar las decisiones más drásticas con tal de salirse con la suya, había tenido miles de amantes tanto por dinero como para sus intereses personales ¿Cómo pudo esperar que en serio un hombre así pudiera amar?
Y pensando en eso estaba otra cuestión. Steps nunca le había dicho que lo amara, siempre dando por hecho que no había necesidad de decirlo, lo consideraba entretenido por ser un cyborg, un héroe y algo que nunca antes hubiera probado intentar, fue un reto y lo seguía tratando por considerarlo ameno, una vez armado todo el panorama no era alentador.
Un hombre que impuso su voluntad en él poco a poco, no importándole si el día de la fiesta no quería ver a Saitama si no se sentía listo para ello, sabía que un enfrentamiento era inminente pero quería marcar su posición, por encima de su tranquilidad y aunque ello significara que el joven saliera muy mal parado, siempre su orgullo se anteponía a todo no importando consecuencias… primero muerto a humillarse.
Lo había alejado incluso del dr Kuseno su bienhechor, el único que consideraba como un familiar. Estaba dando el paso más importante de su vida, resultando ahora que todo estaba basado en una mentira… una trampa.
Todos los besos y abrazos hechos de ceniza, los momentos en que lo enloquecía de pasión, tantas veces fue arrastrado por él haciéndole ver el cielo y el infierno, ahora desmoronados como la yesca en el viento. Fue su paño de lágrimas y el que tocó su profunda herida para sacarlo de la oscuridad ¡Y sólo lo mantuvo a su lado porque era una novedad! ¡El héroe que no cayó en sus encantos de buenas a primeras!
El encoro se cernió sobre Genos igual que una marejada de fuego, consumiendo cada recuerdo afectuoso que atesorara, sus entrañas ardieron de ira por la humillación de haber sido objeto de burla. Un hombre que no tuvo el decoro de pensar en el peligro que sometió a inocentes ¡Alguien pudo haber muerto! ¡Todo por un capricho!
Genos estaba devastado, lanzó con fuerza la silla en la que estuvo sentado hacia el fondo de la biblioteca, haciendo trizas el mueble y ni por eso sintió alivio alguno, a pesar de no tener la llave y bajar su fuerza física considerablemente, el golpe de ira descargó la suficiente adrenalina en su cerebro para tal efecto, su escáner le previno de la baja de energía a veinte porciento pero no le importó. El ver como se caía a pedazos el único apoyo que creyó sentir era como tragar magma ardiente.
Su escáner lo alertó al percibir una presencia cerca, el rubio supo de inmediato quien era y no dudó en hacerle frente.
Steps acababa de arribar al departamento, entrando a la recámara y descubriendo la llave de Genos, la tomó de forma tosca mirándola fijamente con expresión perdida, sin embargo sus ojos verde gris destellaban en extrañas ascuas, parecía ensombrecerse su mirada acentuándose más cuando escuchó la voz del rubio.
-Steps…- El joven estaba justo detrás del calvo tratando de recomponerse, su vano esfuerzo por controlar su voz no pasó desapercibido por el calvo, éste se volteó con la mirada agrandada, desencajado el rostro al ver el gesto fruncido de ira en el más joven.
Genos momentáneamente se turbó, tragando grueso al ver la expresión tétrica que ostentaba Steps. Poco a poco se fue acercando al rubio con actitud retadora e intimidante, el rubio retrocedió sin dejar de sostenerle la mirada, su ceja derecha tembló levemente y parpadeó un poco sorprendido, sentía el aire pesado y los ojos verde gris parecían ser afiladas dagas.
Finalmente el más joven se detuvo tratando de ya no sucumbir a su actitud represora, quedando ambos en el amplio estudio. El calvo no le perdía de vista como tigre a punto de saltar sobre su presa, sus cejas se fruncieron al fin y le enseñó su celular.
Genos se sorprendió al ver el video donde Saitama lo despedía afectuosamente en la entrada del portón de la barda del edificio, el largo y cariñoso abrazo que no parecía querer terminar, incluso se podía ver como el héroe le acariciaba el cabello.
-¿Qué tienes que decir al respecto Genos? Me voy de viaje y bien rápido te convenció tu "sensei" para revolcarte con él.
El rubio dio un respingo azorado, aunque estuviera furioso y decepcionado de Steps, no dejaba de sorprenderle el cómo había dado con ésa grabación, además de la ofensa a su persona por la conclusión. Genos quiso recomponerse del súbito revés para no perder su postura ¡Él era el ofendido! ¡Steps se atrevía a recriminarlo! Un sonrojo furioso se asentó en su rostro al responder:
-¡Cómo te atreves a decirme eso! ¡Me estás diciendo…-Steps alzó la voz furioso interrumpiendo a Genos:
-¡Digo lo que veo! Menos mal que antes de dar un paso en falso me di cuenta a tiempo de la clase de gato callejero que eres—Genos agrandó la mirada, Steps se rió de manera burlona mientras lo veía estático.
-Y tú que dudabas de mí por mi vieja profesión, juzgándome de tal forma que hasta renuncié a agendar a mis clientes y amistades, tal vez yo fui un escort porque tuve necesidad y la aproveché… me enrolé con muchos para lograr el lugar en que estoy ¡Pero tú no eres una perita en dulce! Te atreviste a serme infiel con el mismo que te abandonó y te dejó con el alma en un hilo ¡Yo tuve que reunir los pedazos y aguantar tus lloriqueos de mocoso! ¡Te saqué de tu patética existencia y te colmé de atenciones que nunca tuve que darle a nadie!
Genos enfureció y respondió ante la sonrisa fría y burlona del que fuera su amante:
-¡Yo no te engañé! No sé de dónde diablos sacas ésa conjetura Steps ¡Tú me tendiste una trampa! ¡Y arriesgaste la vida de personas inocentes por acercarte y seducirme! ¡Sin escrúpulos! ¡Tú querías someterme a tu antojo y lo lograste! ¡Planeaste un crimen sólo por un capricho tuyo!—El rubio señala a la computadora y la voltea rápidamente, el calvo mira con frialdad el correo abierto, sonriendo burlonamente y enseñando sus colmillos comentó con despiadada sorna:
-Sólo porque eras un santurrón mojigato, pero ya ves que aprendes rápido y lograste revolcarte con ése cabrón ¡Por mí puedes seguir tirándotelo y largarte fuera de mi vista hipócrita traidor!
Genos queda callado apretando la mandíbula furioso, Steps camina rodeándole como lobo al acecho, el rubio tenía el ceño fruncido y la mirada brillante cuando aquél hombre soltó de manera déspota:
-Amai mask no te conoce muy bien, sólo dijo que eras muy tonto pero honorable—Genos parpadeó más sorprendido—Él me pasó información tuya para poder acercarme y lo hice sólo para atraerte, nadie en tu maldita vida podrá verte como un ser humano… sólo eres la patética y desgraciada imitación de uno.
El joven tenía el gesto ceñudo, respirando agitado para tratar de controlarse ante la crueldad de sus palabras, sentía que cada frase era ácido puro, derritiendo y retorciéndole su coraza, disolviendo sus entrañas y lo peor del caso su espíritu… su corazón ¿Quién aseguraba que se necesitaba de uno biológico para ser humano? Desde el momento en que despertaron sus emociones y sentimientos Genos se sintió como tal, con su alegría y vitalidad pero también con el dolor que implicaba.
Steps se escudó en su soberbia y orgullo, el ego no le permitiría ceder ni siquiera por la mirada cristalizada del más joven, no quería llorar el rubio pero un fino hilo brillante resbaló de su adusto rostro. Genos estaba devastado y se negaba a humillarse más, si en el pasado un solo vistazo gélido de su ex-amante bastaba para dominarlo, ahora sólo reflejaba su inmensa aflicción y agonía por la desilusión.
A pesar de amar a Saitama con todo su ser, Steps representaba una parte importante de él en su vida. Ahora era ver como si su tabla salvadora se hubiera resquebrajado, la decepción llenó de amargura su espíritu, levantando la cabeza sin dejar de sostenerle un silencioso reproche.
Por su parte Steps no se dejó doblegar por la intensa mirada del que fuera su tesoro, su precioso gatito arisco. El desprecio mudo reflejado en Genos no parecía conmoverlo en lo más mínimo, cerrado y altanero lo desafiaba… pero no iba a dejarlo ir así nada más, quería verlo degradado, si por él fuera deseaba fulminarlo con la vista.
El rubio caminó a su lado dispuesto a irse, cuando el calvo le habló con su mezquino tono burlesco:
-Si buscas tu llave en la recámara será inútil, acabo de arrojarla por la ventana—Genos voltea agrandando sus pupilas doradas, la sorpresa le hizo flaquear momentáneamente, la sonrisa sarcástica se le estampó vivamente en el rostro mientras el calvo agregaba:
-Descuida, no voy a aprovecharme ahora que tienes un bajo nivel de energía y fuerza… no me gustan las sobras.
El joven no resistió más la mezquina actitud y salió del recinto con paso firme. Por su parte Steps miró la silla rota junto con el librero destartalado, los libros caídos y algunas figuras de bronce tiradas, metiendo sus manos en los bolsillos del pantalón suspiró pesadamente, perdiéndose en su orgullo para no enfocarse en el angustiado gesto de Genos, se auto convenció que tenía la razón y él era el ofendido. Si sobrevivió al abandono de su padre, a la muerte de su familia y a tener que trabajar fogueándose en un ambiente frívolo, podía superar esto y lo haría.
El calvo se dio la vuelta y de pronto notó la cajita de terciopelo negro en el escritorio, tenía un pequeñísimo listón dorado. Su mano tamborileó la madera del mueble, luego la tomó para arrojarla al bote de la basura y se detuvo cuando vio un postit caer al suelo.
Steps lo recogió y leyó la pulcra y fina letra de Genos.
"Para el hombre que me sacó de la oscuridad y desesperación, prometo protegerte y cuidar de ti, mi fuerza y mi armadura son tuyas así como mi vida misma… sello mi juramento para siempre no con una alianza, sino con una parte de mi aleación para que te acompañe en el camino… gracias por ser parte del mío"
Steps parecía ser poseído por una extraña fuerza, no había ruido alguno… sólo la cajita y él. La abrió casi de forma inconsciente.
La caja cayó al suelo silenciosamente, sostenía en su mano la pulsera de hombre mientras leía la dorada inscripción en el metal.
"Tuyo por siempre…Kitten"
Una voz en su cerebro parecía gritarle, los latidos de su corazón se aceleraron con rapidez, una y otra vez se repetía que no podía ser ¡Genos seguía amando al héroe calvo y los videos eran la prueba! ¡Él sólo fue un sustituto! ¡Un reemplazo! ¡Él era el ofendido y la víctima de un mocoso idiota!
Entonces… ¿Por qué pensaba que todo esto de alguna manera estaba mal?
Steps palpó en su bolsillo la llave de poder del rubio, la sacó y vagamente evocó la imagen silente de Genos, recibiendo todos los improperios sin el menor atisbo de contestar, el que calla otorga ¡Pero los ojos del rubio y su muda protesta no podía apartarlos de su mente! Serían sintéticas sus pupilas y todo lo que quisieran, pero la intensidad con que le sostuvo la mirada estaba cargada de una infinita tristeza… una tremenda amargura. Casi tan grande como el día en que se derrumbó para refugiarse en él.
¿Podía algo artificial realmente reflejar tales emociones? Cuando veía a la gente solo miraba seres de visión opaca y vana, si los ojos son el espejo del alma, entonces los de Genos eran los más humanos que en su vida haya visto.
"¡Yo no te engañé! No sé de dónde diablos sacas ésa conjetura Steps ¡Tú me tendiste una trampa! ¡Y arriesgaste la vida de personas inocentes por acercarte y seducirme! ¡Sin escrúpulos! ¡Tú querías someterme a tu antojo y lo lograste! ¡Planeaste un crimen sólo por un capricho tuyo!"
El tono de la voz del rubio lo estremeció, mientras una lucha interna se desataba pues él tampoco había jugado limpio. Se había valido de una mentira para llegar al joven tozudo que no permitía a nadie en su vida, todo por no volver a sufrir ya que después de todo Steps era la viva imagen de Saitama ¡Genos sólo trataba de protegerse! Nunca nadie se atrevió a rechazar sus avances, el joven cyborg era un gran reto para él… lo que empezó como un juego terminó en una trampa para sí mismo.
No supo en qué momento sus piernas avanzaron de manera involuntaria, era como si una fuerza lo poseyera moviéndolo y terminó en el elevador pulsando el botón para bajar al estacionamiento. Su cerebro se repetía que sólo le aventaría la llave para que se largara de una vez y lo dejara meditar en paz.
Tantas voces internas y las imágenes de su vida con él se revolvían en su ser, pero su gran orgullo no quería doblegarse. No estaba cediendo de ningún modo, quería estar solo y no ver a nadie ya.
Las puertas se abrieron al solitario estacionamiento, era la hora en que todavía no llegaban la mayoría de los inquilinos del trabajo. Eran las ocho de la noche, avanzó decidido a la entrada del mismo para buscar a Genos, éste debía estar vuelto loco buscando la llave de poder que nunca salió de su bolsillo.
Un ruido llamó su atención fuera del estacionamiento, las luces del lugar parpadearon hasta apagarse de pronto y el calvo sacó su celular para alumbrarse, parecía el rumor de pisadas lo que había escuchado. De pronto, un golpe seco se dejó escuchar junto con un gemido ahogado, Steps sintió un latigueo en su columna vertebral y el frío recorrerlo ¡Era la voz de Genos!
De forma cautelosa se acercó tratando de no hacer ruido, pegándose al muro del edificio primero y luego internándose en las jardineras de arbustos grandes. Prácticamente tuvo que ir a gatas al escuchar estar próximo a donde el rumor de movimiento crecía, escondiéndose entre los matorrales y setos que tenían un tamaño considerable, una vez ahí empezó a tratar de ver a través de las ramas.
Steps agrandó la mirada en muda sorpresa ante la escena. La reja principal estaba totalmente hecha girones de acero, pero casi frente a él a unos diez metros la barda estaba agrietada como si algo se hubiera estrellado con fuerza, no la tiró pero la huella del impacto era grande, un grupo de tres hombres vestidos con traje negro rodeaban a alguien y miraban al suelo, todo estaba a oscuras a excepción de ése lugar, al parecer el resto del edificio también estaba en penumbras, pero aquél punto resplandecía en una tonalidad verde fosforescente.
Estaba seguro de haber escuchado al cyborg pero no lo veía, no se atrevía a salir de su escondite hasta no saber lo que ocurría, convencido de que Genos estaría cerca y quizás tomaba precaución para atacar. Los hombres se movieron un poco y entonces quedó helado al ver a quien rodeaban.
Genos estaba tirado en el suelo agrietado, al parecer lo habían estrellado con suma fuerza contra el muro, no se levantaba y estaba boca abajo con la mirada perdida hacia donde estaba Steps agazapado, dudaba que lo estuviera viendo porque parecía muy aturdido por la luz verde ya que entrecerraba los ojos, parecía respirar con dificultad. El calvo sintió hervir la sangre al ver el estado tan lastimero del más joven.
Una parte de él quería salir del seto y enfrentarse a los que lo atacaron, pero su razón se impuso ¿Qué podría hacer él sólo contra tres sujetos que brillaban de manera sospechosa? ¿Qué le habían hecho a Genos para tenerlo en aquél estado? ¡No parecían kaijines pero no eran humanos del todo! Aún y que saliera ¿Con qué podría pelear? De seguro lo matarían en aquél lugar y sólo el cielo sabría qué le harían al pobre muchacho.
Una figura se recortó de donde la reja estaba destrozada, pero aunque no lo veía bien pudo reconocer la voz ya que se dirigía a Genos, acercándose poco a poco emitió una leve risita grave en lo que decía:
-Buenas noches Genos, al fin nos conocemos en persona—Steps quedó paralizado al reconocer la voz de Ikari, a medida que se acercaba al lugar el reflejo verde fosforescente lo iluminaba.
El más joven apenas sí lo miraba desde su posición, su escáner reportaba la baja de energía desmesurada, todo debido a que los tres personajes que lo emboscaran tenían en su pecho aquéllos minerales verdes que ya había visto en el pasado, los mismos de los kaijines que había enfrentado antes.
Ikari se acuclilló hasta el rubio, acariciándole su cabello revuelto de forma trémula, el más joven veía borroso todavía, pero aquélla mirada de ésos ojos que ahora brillaban igual que el fulgor verde a su alrededor para nada le daba buena espina. Era como si aquél hombre estuviera delante de una joya o un tesoro que no se atreviera a tomar de manera abrupta, una descarga eléctrica sacudió su columna igual que si fuese un escalofrío, no podía moverse ni evitar que aquél hombre lo tocara.
-¡Mira cómo te han puesto! Descuida mi ángel de metal, dudo que puedas poner resistencia ya y eso es bueno, pensé que tendría que ser más rudo puesto que te has defendido bien de mis otras creaciones, gracias a ello perfeccionamos el suero mutagénico.
Genos frunció el ceño lastimosamente y apenas pudo murmurar con voz rasposa:
-¿Creaciones? U-usted envió los… kaijines que tienen el mineral verde—Ikari sonrió y respondió en extraño tono suave tratando de parecer sereno:
-Así es y todo gracias a ti, el día en que peleaste para salvar a un buen amigo mío sirvió también para dar forma a éste plan, tú me proporcionaste el espécimen principal que casi te mata porque absorbía tu energía, pudiste con él porque no era muy grande pero sí muy inteligente, yo sólo busqué la opción más eficaz—Genos apretó la mandíbula en señal de impotencia, sabía que se refería a Steps y su evento con el kaijin fosforescente.
-De no ser por ése aciago ataque no hubiera podido consolidar mis planes, el haber intentado atraparte antes habría sido más dificultoso, aunque hubiera preferido siguieras alejado de Steps, pero al menos no tuve que emplear medios más drásticos para separarlo de ti, hubiera sido bastante penoso porque lo estimo aún, y lo mejor del caso… estás completamente indefenso a mis pies.
El resplandor disminuyó a una señal de aquél hombre y éste se dispuso a cargar a Genos.
-Descuida que ahora yo te atenderé en persona y nada te faltará mi hermoso ángel de batalla.
El más joven sintió como era cargado en brazos de forma cuidadosa por aquél hombre ¡No era posible! ¡Un humano simple nunca podría cargarle! Tenía que ser una especie de kaijin o un mutante también, las cejas rubias se juntaron en señal de angustiosa impotencia por no poder moverse ya, su conciencia estaba flaqueando y nadie podría ayudarle, un débil gemido salió de sus labios y fue escuchado por un atónito Steps que seguía congelado por la impresión, aferrado a la hierba de la jardinera.
La mente del lampiño se sacudió al evocar que Ikari había sido el confidente de los últimos días ¿Qué rayos estaba pasando? ¿Acaso lo del video fue una trampa para dejar a Genos? Todo parecía decir que sí y lo peor del caso era que ignoraba el por qué hacía todo el científico, lo había llamado su ángel ¿Ikari estaba atraído por Genos? ¿Cuándo? ¡Cómo pudo suceder!
Eran un caos las ideas de Steps pero tuvo que sobreponerse al ver cómo entraban a un camión de mudanza, al menos eso parecía. El cyborg era recostado en una camilla especial y sujetado con cinchos especiales, finalmente el calvo corrió hacia el estacionamiento y sacó las llaves de su coche, iluminándose con el celular al ver que el camión ya se alejaba, afortunadamente no estaba lejos de la entrada y podría seguirlos a prudente distancia.
Steps estaba anonadado y una tremenda angustia se posicionó de su razón ¡Genos estaba siendo secuestrado en su narices y prácticamente fue el culpable!
"Si le hubiera dado la llave podría haberse defendido"
Resonaba en su cabeza una y otra vez éste pensamiento, toda la discusión y sus crueles palabras lo golpearon como una marejada, al igual que la imagen devastada de Genos, aún más que el día en que se derrumbó para refugiarse en sus brazos, inocente del ardid en que se vio envuelto para al fin llamar su atención. No había sido honesto con el rubio, nunca había sentido tener que serlo con ninguna de sus relaciones.
Genos era distinto por su naturaleza tan sincera y cándida que lo volvía loco, algo diferente que nunca creyó encontrar ni por error en una persona, con él a su lado el mundo era suyo y estaba completo, la parte que siempre creyó vacía en su interior el rubio la llenaba con toda su luz. Ahora que atestiguó a Ikari confesando toda la intriga que hiló para separarlo del rubio, había caído en el engaño y le había entregado en charola de plata a su amado tesoro.
Miles de veces se había jurado no dejar que nadie se interpusiera entre Genos y él, primero muerto a dejarse arrebatar a su precioso príncipe de metal y fuego, irónicamente fue su mismo orgullo el que lo hizo, destrozándole primero su corazón, humillándole y haciendo añicos su espíritu quizás aún más que cuando le conoció.
Saitama lo había herido con la duda y el miedo a sentir algo que empezó muy natural, un rechazo silente a un sentimiento y emoción tan vibrante como el amor, algo que nunca creyó poder percibir mucho menos por uno de su mismo sexo… ni siquiera lo imagino por su autoproclamado alumno. Steps lo había hecho con el escarnio y suspicacia sembrado por Ikari, desde hacerle titubear en sus intenciones de formalizar con Genos, hasta incitarlo con aquél video que lo llevó a buscar más pruebas para incriminarlo.
Si el rubio cyborg lo hubiera engañado con Saitama, nunca lo habría enfrentado como lo hizo con aquélla mirada llena de amargura. Conociendo lo honesto que era tal vez ni siquiera podría haberle sostenido la vista, se habría retirado pidiéndole perdón o quizás en silencio por la vergüenza pero no fue así, Genos se ofendió por los insultos proferidos a su honor y la traición a su confianza, si no pudo contestar más no fue por la culpa… había herido demasiado el orgullo del más joven.
Era tal vez muy estúpido de su parte pero aunque estaban los videos del beso y del abrazo que parecían acusarlo de infidelidad, muy en el fondo algo le gritaba que su amado Kitten nunca sería capaz de hacerlo, aún y que amara a Saitama el joven rubio era un hombre de palabra y moral muy alta, nunca decía las cosas de forma airada además que las palabras en la pulsera eran demasiado contundentes… bien pudo también reclamarle al héroe calvo para aclarar todo de una vez, pero ése no fue el caso pues sólo obedeció a su orgullo.
Steps manejaba a prudente velocidad sin perder de vista el camión, incluso se grabó el número de placa y características, desgraciadamente al entrar por una lateral el tráfico empezó a hacerse pesado en la avenida y era difícil seguirlo ya. La angustia de perder de vista el vehículo y con él a Genos se apoderó, su mano buscó el celular en su soporte para tablero de coche y dio con el número del dr Kuseno.
Rápidamente lo marcó al ver que más autos y unidades pesadas se interponían en su camino, era como si de algún modo se confabularan para retrasarle, al fin puso el altavoz para escuchar, sin embargo no era la voz del anciano el que tomó la llamada.
-Buenas noches ¿Quién habla?—Steps reconoció la voz seria y apática de Saitama, preguntándose ¿Cómo es que le contestaba él? No tenía tiempo para cavilaciones, apuraba el tener que llegar al camión que se iba perdiendo entre el mar de coches y Steps sin poder maniobrar a riesgo de chocar.
-¡Saitama-san! ¡Es una emergencia! Por favor llame al dr Kuseno ¡Genos peligra!
La voz angustiosa de Steps taladró los oídos de Saitama, el dr Kuseno estaba justo frente a él pues lo había ido a visitar, desde la discusión de Genos y el anciano el héroe calvo decidió echarle un ojo sólo para saber si estaba bien, su corazón casi se detuvo un instante ante la frase y no dudó en cuestionarle mientas agrandaba la mirada con sorpresa:
-¿Qué le pasó? ¿Acaso no estaba contigo Steps? ¡No me digas que lo dejaste ir a una misión!—El reclamo impactó al anciano temiendo que se refiriera a Genos, dejó su taza de té para observar la expresión de Saitama.
El calvo se había levantado abruptamente, su vista era una mezcla de ira y preocupación, su tez palidecía y una gota de sudor lentamente trazó su camino, el ceño fruncido en señal de impotencia ante la respuesta del aún más alarmado Steps:
-¡Por favor Saitama-san! Me urge que ponga al dr Kuseno, estoy tratando de seguir el vehículo y se empieza a alejar demasiado por el tráfico.
La voz del anciano lo llenó de cierta calma cuando respondió el auricular:
-¿Qué pasó Mirage-san?
-¡Genos fue secuestrado en el estacionamiento! U-unos hombres que tenían algo verde fosforescente en el pecho y brilla…
-¿Verde fosforescente? ¡Mirage-san! ¿Los está siguiendo?—Steps contesta atento al camino sin perder de vista al camión que está a casi quince metros alejado.
-¡Sí y hay mucho tráfico que lo hace difícil!
-¡No cuelgue por favor!—El silencio lo empezó a matar de incertidumbre al pensar lo que estarían haciéndole a Genos.
En tanto Steps trataba de mantener la calma, Genos hacía esfuerzos por mantenerse despierto. La baja de energía le estaba cobrando factura y flaqueaba su conciencia, ni siquiera puso resistencia cuando Ikari colocó en su boca algo, una especie de mordaza de cuero negro sujeta con una correa en su nuca, cubría su boca perfectamente oprimiendo los labios y haciéndole morder algo, al parecer era una especie de guarda bucal integrada para mayor seguridad.
Genos gimió molesto al verse privado del habla, la luz sobre su rostro lo forzaba a entrecerrar los ojos y quería ver qué tanto hacía Ikari. Las palabras de éste le hicieron pensar en lo peor.
-¡Tranquilo Genos! Esto es un poco incómodo pero te acostumbraras, hasta que decida no sea necesario pero la verdad es que te ves más hermoso así, completamente dominado e indefenso por mí.
Ikari le acarició la cabeza y Genos no podía oponerse, frunció el gesto gruñendo en señal desaprobatoria, acercaron un monitor y unas herramientas que pudo reconocer un poco ¡Se parecían a las que usaba Kuseno para remover sus brazos y piernas!
El joven se temió lo peor y más cuando aquél hombre se puso unos lentes de seguridad, su sonrisa tranquila lo hizo estremecerse cuando le dijo:
-No necesitarás más tus brazos y piernas, perdona si es algo molesto pero lo vale, te verás más hermoso sin ellos además que yo me encargaré de ti, descuida que no los dañaré… son muy preciados así que nada te faltará Genos en tu santuario, tú solamente debes relajarte.
Genos nada más negó con lentitud con la cabeza, sus cejas juntas en rictus de angustia y cansancio ¡Quería alejarse! ¡Sólo el cielo sabía lo que le deparaba siendo prisionero de aquél hombre! Tranquilamente Ikari comenzó a separar el hombro derecho de su unión con una de las herramientas, el muchacho lanzó un gruñido de molestia… deseaba tanto tener la fuerza suficiente para pelear pero todo era inútil.
-Desde siempre te he admirado, pondré todo mi conocimiento para tenerte conmigo y nada malo te ocurrirá… yo te cuidaré de ahora en adelante Genos, duerme necesitas descansar porque has perdido mucha energía.
Finalmente su conciencia claudicó, la baja de energía lo obligó a sumirse en su modo de reposo. Su mente quería enfocarse en Saitama y se aferraba a su imagen, pero no podía gritar por ayuda, no vendría su amado maestro porque ni siquiera sabía lo que pasaba.
Pensó en el dr Kuseno y la angustia en la que lo sumiría su desaparición, se arrepintió tanto de haber discutido con él ¡Ya no volvería a verlo!… A Steps ni siquiera lo contaba por lo sucedido, después de tan terrible discusión supuso que a él no le importaba ya, por primera vez en toda su vida se sintió infinitamente perdido e indefenso.
Genos nunca fue religioso o no recordaba serlo, antes no apreciaba su vida de la forma en la que ahora lo hacía, nunca tuvo en sí un motivo claro para continuar después de su tragedia, pero era porque sus emociones se habían bloqueado, ahora se sentía vulnerable y tenía miedo de lo que sería de él ¡La incertidumbre lo mataba! Todo esto le transportó irremediablemente a un trauma del pasado.
Vagamente recordó una horrenda oscuridad cernirse y los gritos de sus seres amados, el dolor causado por el Mad cyborg que lo dejó moribundo, su primer impulso fue rezar para que se acabara todo el sufrimiento, algo o alguien que detuviera su angustia y la agonía que lo torturaban.
"Sensei"
Su mente se aferró a ésa palabra en lo que poco a poco la oscuridad le envolvía ¡Cómo deseaba que escuchara sus plegarias! La niebla de la inconsciencia lo abrumó perdiéndose en ella hasta que no supo más de sí mismo.
En tanto Steps desorbitaba la mirada ante lo inminente, el camión finalmente viró metros más adelante llegando a un enorme complejo vial con varias salidas, dio un golpe contra el volante al perderlo de vista, no supo que camino tomaría y la angustia se tornó en desesperación.
-¡MALDICIÓN! –Había perdido el vehículo entre los diferentes caminos, apretó la mandíbula con fuerza preso del horror y de la culpa creciente.
-Mirage-san no pierda la compostura, estoy rastreando las señales, ubiqué la posición del camión que describió mientras no contestaba.
-¿Qué? Perdone dr Kuseno no entiendo—El anciano suspiró apurado al responder:
-Genos lleva un localizador en su cuerpo, hace mucho se lo instalé por precaución, lo bueno es que me llamó a tiempo y ahora ya lo capté con el rastreador, su posición me la da el GPS ya que me enlacé con la señal de su teléfono, la ayuda está a punto de llegar pero tiene que dar vuelta en la siguiente intersección.
Steps no entendió lo de la ayuda, sólo atinó a dar la vuelta al ver la señal, tuvo que admitir que el anciano sabía lo que hacía, al fin el tráfico disminuyó y el jaguar gris oscuro por fin pudo acelerar. De pronto un golpe fuerte cimbró el coche, Steps se sorprendió y de pronto el quemacocos se rompió con un sonoro estallido, el calvo detuvo abruptamente el vehículo al escuchar una voz conocida:
-Te debo la reparación del techo viejo ¡No te detengas!—El asiento del copiloto se reclinó hacia atrás, dando paso a una figura enfundada en cierto uniforme amarillo.
Saitama había llegado hasta donde estaba el jaguar de Steps con la ayuda del dr Kuseno, se guardaba en su pantalón el celular mientras con ceño fruncido decía:
-Ponte atento… ahora necesito saber que jodidos ha pasado aquí.
N/A
Al fin pude terminarlo, por cuestiones personales y de salud…entre otras cosas **cof cof fic anterior xD** me disculpo por la tardanza pero al fin va avanzando esto xD no termina aquí, sin falta continuaré… agradezco de todo corazón la paciencia y constancia para leer ésta y mis otras historias, son muy apreciados por mí.
Agradezco a Ibu, Gianella y María Jimena por su preferencia…EAH! Que por ahí alguien me debe unas continuaciones XD También reitero agradecimientos a Laura Paty por darme tips en la redacción y a Kar Antunez mi amiga, que aunque no estamos ya en el mismo lugar su opinión sigue siendo valiosa, mucho ánimo a Midna y ya vez sigo avanzando lento pero seguro…que conste q ya había advertido xDDD
Muchas gracias nuevamente y sigo con el capítulo en que voy 3
