Holi,aquí vengo con nuevo capítulo~
Espero les agrade 3 Muchas gracias por sus reviews,son bonitos y hacen que mi cocoro lata (?) no,en serio,me alegra mucho recibirlos además de saber sus opiniones acerca del fic.
Si el fic pasado a la parte introductoria no le entendían,descuiden,yo tampoco le entendí porque escribí pura tontería así que...¡Lo lamento! Obviamente que Takao es hermoso 3 Takao lo es todo 3
¡Muchas gracias por leer! Espero que les agrade este capítulo,es absolutamente absoluto (?)
¡Espero les guste! En su Review dejen sus opiniones,comentarios,pensamientos,etc...
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Había pasado un par de semanas desde el comienzo del Inter-High y Seirin había pasado sin problemas a octavos de final, su próximo rival sería Shutoku; el cual lucía más fuerte que en la Winter Cup pero sería dentro de dos semanas.
El tiempo pasó y el partido sería el domingo, los chicos de Seirin entrenaban duramente aquel viernes, al final de la práctica, la entrenadora decidió darle el sábado libre para que el domingo rindieran durante todo el partido, en especial los chicos de tercero y el dúo de luz y sombra.
Para fortuna de Furihata, el sábado que no tenía entrenamiento era el mismo sábado que iría a conocer a la familia Akashi, el chico estaba demasiado nervioso, tanto que hasta había olvidado como respirar por un instante, al día siguiente conocería a la familia de su un poco aterrador novio, lo único que lo consolaba era que tenía al menos esa noche para prepararse mentalmente y coserle a su camisa hule espuma como precaución por si toda la familia del pelirrojo llevara consigo unas tijeras o algún objeto puntiagudo que pudiera causarle la muerte.
La noche en Tokio era joven y varios lugares dedicados a la diversión nocturna de cualquier ámbito estaban abiertos. Las luces y los sonidos del centro de la ciudad eran arrolladores.
—Vamos, Aominecchi…No me digas que ya te cansaste—Comentó Kise con una ceja levantada mientras terminaba su bebida, el pobre moreno apenas si lograba escuchar lo que decía su pareja por la música tan estridente de aquel club nocturno al que se habían colado por palancas de cortesía del rubio.
—No me he cansado, tarado pero…Creo que podemos divertirnos en un lugar más…Privado…—Susurró Aomine, quien abrazaba de la cadera al rubio y le plantaba un fogoso beso en los labios. El modelo no dudo ni un minuto en aceptar aquella propuesta indecente; sacó de su cartera varios billetes y tomando de la mano al peliazul salió corriendo del lugar para dirigirse al hotel contiguo.
—Sabía que me harías caso, Ryouta—Dijo sonriente el peliazul, quitándole la poca ropa que el rubio aún traía puesta. El ojicafé se limitó a volver a besarle ferozmente, moviendo sus caderas fervientemente contra las del moreno, rozando ambos miembros al compás de una canción demasiado seductora que el rubio traía en su celular.
—Nghh…Daiki…Extrañaba hacer esto… ¿Cuánto llevábamos sin hacerlo? ¿Un mes? —Preguntó el rubio que se dejaba recostar y ser acorralado contra el colchón por el de ojos azules, quien ya había despojado de ambos cuerpos cualquier prenda—Ahh…Amo que me muerdas…—Susurró mordiéndose el labio inferior el rubio, echando su cabeza para atrás y gimiendo con cada mordida que sentía en su cuello acompañada de sentir las manos del más alto tocándolo sin pudor alguno por todo su cuerpo; el modelo estaba en éxtasis pura con cada roce, mordida o lamida que recibía de su amante.
—Ryouta…Eres jodidamente perfecto…Creo que así hasta ganaré el Inter-High…—El ala pívot con una sonrisa ladina besó al rubio con deseo mientras que una de sus manos jugaba con uno de los rosados pezones del rubio que gemía entre besos y su otra mano se abría paso en el trasero del rubio—Gime por más o aquí me detengo—Pronunció dominante el moreno—Gime por más como la puta que eres, Ryota…Pide que te folle hasta que tu garganta no pueda emitir sonido alguno…Quiero escucharte…—El rubio estaba tan ensimismado de placer que su nublada mente no podía procesar nada más que las palabras que le decía el moreno.
—Daiki…Daiki…Más…Cójeme hasta que mi garganta no ahh no ahh—Gimió el rubio sin poder decir más por los tres dedos que se encontraban dentro de sí y las mordidas a su cuello tan excitantes.
— ¿Hasta que no qué?—Pronunció el peliazul que mordía con más fuerza y embestía al rubio con mayor profundidad.
—Ya no puedo, Daiki…Ya…Cójeme hasta que nghhh n-no pueda más…Y-Ya—Balbuceó entrecortadamente el rubio mientras que el líquido preseminal empezaba a escurrir por todo su miembro.
—Hoy vengo complaciente…—Susurró el moreno que sacaba sus dedos del jadeante y prendido rubio que se agarraba a las sábanas—Ahí te va…—Tras esto, la entrada del rubio se vio llena del miembro del as de Touou, provocando un desgarrador grito en el modelo y que abriera más sus piernas.
—Ahh…Ahh…Así…Más…—Gimió Kise mientras sentía que si el moreno entraba un milímetro más dentro de sí lo partiría en dos…Cosa que también lo excitaba de sobremanera.
—Al cliente lo que pida…—Gruñó con voz ronca el dominante que besaba con lujuria desenfrenada los carnosos y rosados labios del as de Kaijo mientras comenzaba con embestidas fuertes pero lentas, entrando en una de ellas completamente en la entrada del rubio.
Kise al sentir toda la hombría de su novio dentro de si no hizo más que gritar y llorar del placer tan grande que sentía; el estar a pan y agua durante un mes definitivamente lo había hecho explotar de placer en ese instante.
—M-me vengo—Gimió el rubio que arañaba la espalda del mayor, quien había mandado al diablo aquellas lentas embestidas y ahora eran tan salvajes al punto de estar moviendo el colchón cada vez que entraba y salía de esa deliciosa entrada que a veces se contraía solo para torturar de placer al mayor.
—Ni mierda—Sonrió lascivamente el peliazul, apretando el rubio del menor y tapando la punta con su dedo pulgar—Tu te corres hasta que yo diga…—El modelo gritó sonrojado con una sonrisa…Definitivamente la abstinencia lo había convertido en un masoquista.
—Ahh…Daiki…N-No puedo—Gimió llorando placenteramente Kise, quien estaba a nada de romper las pobres sábanas de la cama—Ahh…T-Te amo...Daiki…—Dijo entre gemidos el rubio, el peliazul al sentir que se venía, dejó en libertad la palpitante erección del rubio que expulsaba el líquido seminal de su dueño en un potente chorro.
—Ta-También te amo, Tetsu…—Gimió fuera de sus cabales el moreno mientras se venía dentro del rubio. El moreno se recostó en el pecho de su pareja tratando de recuperarse tras el orgasmo que seguía mostrando sus secuelas en él.
— ¿Tetsu?...—Preguntó con un tono triste el rubio, el moreno al escucharlo abrió los ojos y miró al rubio con algo de nerviosismo.
— ¿Qué tiene Tetsu?—
—Nada…Tu acabas de decir el nombre de Kurokocchi…—Susurró profundamente dolido Kise tratando de evitar que las lágrimas salieran de sus ojos café.
—De seguro te confundiste Ryouta…Yo dije tu nombre porque eres a quien amo…Tetsu es historia—Contestó el moreno con un tono aparentemente despreocupado aunque por dentro se golpeaba y maldecía por ser tan estúpido como para decir el nombre de quien aún quería en vez del de su novio.
—…Seguramente…—Dijo tímidamente el rubio con una sonrisa melancólica aunque ésta fue reemplazada por una mueca de placer al sentir que el moreno salía de él.
—Tranquilo, seguro escuchaste mal Ryouta…Ahora mejor vamos a dormir porque mañana tengo partido—Kise asintió con tristeza y se acurrucó en el pecho de Aomine, quien le acariciaba la espalda levemente, cerrando los ojos para pensar en el enorme error que había cometido hacía tan solo unos minutos.
—Te amo, Daiki…—Susurró el rubio, robándole un beso a su novio y volviéndose a acomodar en su pecho para cerrar los ojos y auto convencerse de que su novio había dicho su nombre y no el de su amigo.
—Yo igual, Ryouta—Susurró el moreno correspondiendo el beso y abrazando al más bajo con cariño sin abrir los ojos, pensando que haría para que el rubio no estuviera molesto.
Por fin era sábado en la tierra del sol naciente y una limosina esperaba afuera de una casa común y corriente de los suburbios de Tokio.
Furihata estaba con una cara de pánico total, al escuchar el claxon y ver la limosina afuera de su casa agarró su saco y salió corriendo hasta esta, casi golpeándose al entrar al automóvil.
—Buenos días, chihuahua ¿Cómo estás?—Preguntó Akashi sin darle tiempo de contestar al castaño porque sus labios ya estaban sobre los del joven.
—B-Buenos dí-días Akashi-san…B-bien ¿Y tú?—Contestó con un marcado sonrojo el de Seirin tratando de serenarse ya que en cuestión de minutos conocería a sus suegros y demás.
—No muy contento, chihuahua…—Al escuchar el castaño éstas palabras se congeló y miró con temor al pelirrojo tratando de encontrar las tijeras que lo aniquilarían.
— ¿Po-Porque?—Balbuceó el castaño con miedo, alejándose lentamente del pelirrojo.
— ¿Qué te estás tomando?—Preguntó seriamente el chico de orbes de distinto color, el chico de Seirin suspiraba aliviado por la pregunta y le explicó todo a su novio, quien le pidió que le mostrara el frasco de pastillas ya que la entrenadora el ver que los dos frascos solo les había rendido dos semanas les dio otros dos frascos para terminar el tratamiento.
—Cla-Claro—Furihata le dio el frasco que traía en su pantalón, el capitán de Rakuzan las agarró y empezó a leer las instrucciones con detenimiento—Unas partes están en francés, Akashi-san—El pelirrojo no dejó de leer las instrucciones para luego fijar su mirada en los orbes del contrario.
—Déjatelas de tomar—Ordenó como siempre el emperador.
—Pero la entrenadora me matará si se entera que…—El castaño no pudo terminar la frase porque el pelirrojo lo interrumpió.
—Aquí dice que estas vitaminas son para mejorar el rendimiento físico en mujeres embarazadas para que durante el parto no tengan problemas, ayudan al crecimiento del útero para comodidad del bebé y contienen grandes cantidades de hormonas, no está recomendado para ningún varón ya que uno de los efectos contraproducentes es la creación de un útero y se deben tomar en dosis de una pastilla al día—El castaño se congeló por segunda vez en el día.
— ¿C-Cómo lo sabes?—Preguntó aún en estado de shock el chico de Seirin.
—Porque sé francés y eso es lo que dice ¿Cuántas semanas llevas tomándotelas?—
—Pues…Hoy las acabo así que…Un mes exacto—Contestó el castaño haciendo cuentas.
—Después de esto iremos inmediatamente al hospital, Kouki—El joven solamente asintió preocupado, viendo a la ventana y pensando en el lío que se había metido. Era cierto que su desempeño había mejorado notoriamente pero tener un útero era mucho para él, suspiró y empezó a preguntarse qué tipo de mal tan grave había causado para que todo eso le sucediera a él.
Al llegar a la mansión el castaño empezó a pensar que quizá en su otra vida fue un rey tirano para que todo eso le pasara pero dejó de lado sus pensamientos por lo impactado que se encontraba, la mansión era enorme y blanca con decorados guindas, el jardín era de un verde obscuro bien podado con un par de fuentes blancas con guinda adornándolas.
—Bienvenido a mi casa, Kouki—Dijo el pelirrojo con una sonrisa de autosatisfacción y orgullo, cuando el auto llegó hasta la puerta de la mansión, el chofer abrió la puerta para que el "señorito" saliera de ella y justo cuando el castaño iba a salir, el chofer la cerró.
—Ven—Escuchó el castaño al ver que la puerta del otro lado se abría y una mano extendida le era ofrecida.
