¡Por fin el episodio 6! Hay que recordar que Kendall fue guiado por Katy hasta la casa de Gustavo el caza-vampiros, que en teoría va a ayudarle a rescatar a Jo de su cautiverio. Pero las personalidades de Kendall y Gustavo chocan bastante.

-Kendall Knight: Un rico empresario inglés, recién casado con la bella Jo.

-Jo Taylor: Esposa de Kendall, le ama mucho, aunque su padre se oponía a su unión. Ha sido secuestrada por el Conde.

-Carlos García (Carlov): Un chico de un pueblo de Hungría que se ofrece como chófer de Kendall y Jo.

-Logan Mitchell: Junto con Camille, un ladrón y timador de segunda.

-Camille: Ladrona junto a su amado Logan, dice ser una adivina.

-Arthur Griffin: Alcalde del pueblo de Palmwuds, es muy enérgico, y bastante excéntrico.

-Reginald Bitters: Es el abad, gordinflón y malvado. Trabaja para el Conde.

-Katy: Aunque solo es una niña, es muy lista, y también una ladrona experta. Se ofrece a ayudar a Kendall.

-Budda Bob: Trabaja en el castillo del Conde James. No tiene muchas luces.

-Kelly: Trabaja para el caza-vampiros Gustavo. Tiene mucha paciencia con él.

-Gustavo Van Helsing: Es uno de los más famosos caza-vampiros, irascible, gruñón y de poca paciencia. Kendall acude a él para que le ayude, aunque cree que está tarado.


Amanecía en Palmwuds, y la tormenta solo había ido a peor. Fuertes vientos huracanados y lluvias torrenciales azotaban los desvencijados edificios, arrancando las baldosas del tejado y los árboles de raíz.

Corriendo a toda velocidad por las estrechas callejuelas, Camille trataba de cubrirse inútilmente con un paraguas, pero para cuando llego a su destino, una enorme caravana aparcada cerca del cementerio, estaba completamente empapada. Golpeó la puerta de la caravana con fuerza, y en cuanto el sorprendido Logan abrió, entró violentamente y chorreando. Tiró el paraguas al suelo y se tumbó en un viejo sofá que ocupaba casi todo el vehículo.

-Caray, si que llueve-comentó Logan, con humor, y Camille le lanzó una de sus botas, molesta.

-La próxima vez sé un poco más hombre y sal tú a la calle-respondió con fastidio, mientras se escurría el cabello-no adivinarías lo que ha pasado.

-Bueno, adivinar es cosa tuya, ¿no?-Logan se sentó al lado de Camille, y la sonrió, mientras la ayudaba a desvestirse y echaba a un lado la ropa húmeda.

-No es broma. James se la ha llevado-dijo Camille, y Logan palideció.

-¿Q-qué?-preguntó, visiblemente afectado.

-Así es. Estaban en la fiesta y Bitters la secuestró-dijo Camille, levantándose y quitándose el sujetador.

-P… ¿pero cómo pudo…? ¿Cómo supo James que ella estaba aquí?-dijo Logan, que apenas parecía darse cuenta de que su amante estaba ya totalmente desnuda-nosotros la trajimos…

-Pues ya ves-respondió Camille, sacando de un cajón la ropa nueva-despídete del collar y del dinero que podríamos haberles sacado. Lo mejor será que cojamos nuestras cosas y nos larguemos cuanto antes. Si Griffin nos coge nos echará la culpa de haberlos traído y nos la habremos cargado de verdad. Recuerda que lleva tiempo intentando pillarnos.

-Pero no podemos irnos así tan de buenas… ¡No es justo!-Camille arqueó una ceja, y Logan titubeó-quiero decir… Kendall todavía está aquí, seguro que aún lleva pasta encima.

Pero ella no se lo tragó. Aún desvestida, avanzó hacia Logan y le miró con escepticismo.

-¡Logan! ¿No querrás ir a ayudarle, verdad?-le preguntó con escepticismo.

-Yo solo… me siento responsable, ¿vale? La chica no se lo merecía-admitió Logan, molesto-no quería ponerla en peligro.

-¿Qué te importa ella?-chilló Camille, sin poder creérselo-¿A cuántas personas más hemos arruinado en esta semana?

-¡No es lo mismo! ¿Te das cuenta de a lo que la hemos condenado?-Logan avanzó hacia Camille y la sujetó-les trajimos aquí porque sabíamos que los del pueblo les entretendrían, y así podríamos pirarnos con su dinero sin que nos siguieran, protegidos por la niebla ¡Pero no contaba con que él fuera a atraparla! ¿Cómo iba yo a saberlo…?

-¡Pues ya está, no eres responsable!-rebatió Camille astutamente-tú aceptaste llevarles, ellos aceptaron venir con nosotros, y si la cosa se torció ¡No es nuestra culpa! ¡Vámonos con lo puesto, y demos gracias si no nos pillan!

Logan bufó, y se volvió a sentar en el sofá, abatido. Se tapó la cara con las manos, y se quedó inmóvil, pensando. Camille le miró enfadada, terminó de vestirse y luego se acercó a la puerta de la caravana. Seguía lloviendo a cántaros.

-No podemos atravesar el estrecho con esta borrasca-dijo ella lentamente-estamos atrapados.

Logan no levantó la cabeza. Al verle así, su enfado se transformó en ternura.

-Si voy a echar un vistazo y de paso me entero de algo, ¿se te pasará?-preguntó, acariciándole el negro cabello.

No la respondió, pero Camille sabía lo que pensaba. Sin más dilación se puso un grueso abrigo y se tapó el pelo con un pañuelo, y cogiendo el inútil paraguas volvió a salir al frío exterior, empapándose.

Mientras sentía la lluvia azotarla en la cara, la joven pensó dos cosas: que era una imbécil por consentir así a su novio, y que ella también se sentía destrozada por Jo.


-Bien, muy bien-dijo Gustavo, sentándose entre Katy y Carlov y observando las armas-¡ESTO NO SERÁ SUFICIENTE!

-Bueno, lo siento, pero es todo lo que tenemos-se excusó Kelly, molesta, mientras Kendall observaba las pistolas y espadas sin poder creerlo.

Estaban en uno de los salones de la mansión de Gustavo, planificando el supuesto asalto al Castillo del Roque. Kendall y Kelly se habían sentado en frente del caza-vampiros y los otros dos chicos. Kendall acariciaba distraído la cabeza del gato de Gustavo, que era calvo y tan siniestro como su dueño.

-Lo tengo por si es necesario hacer un sacrificio animal-le había explicado Gustavo en relación al minino.

-Es muy majo-comentó Carlov, acariciándole con ternura.

-¡LE ODIO!-gritó Gustavo, haciendo que Carlov diese un salto, espantado.

Examinando las armas que en teoría iban a emplear contra el vampiro, Kendall cogió uno de los crucifijos, y lo observó con cierta burla.

-¿Es para evangelizarle?-preguntó, alegrándose de ver como Gustavo enrojecía de ira.

-Noo-respondió él, hinchándose amenazador-Es para que cuando el vampiro esté dormido en su cripta, nos acerquemos sigilosamente a él Y SE LO CLAVEMOS EN EL CORAZÓN-rugió, haciendo que todos dieran un brinco.

-¿Eso no es un poco cobarde?-preguntó el chico, desafiándole de nuevo.

-Es muy difícil matar a un vampiro si está despierto. De hecho, muy pocos lo han conseguido-explico Kelly, evitando que Gustavo volviera a chillar-los vampiros tienen una fuerza superior a la de los mortales; pueden volar, esfumarse y siempre está el problema de que te claven sus colmillos. Por eso la mayoría de caza-vampiros esperan a que llegue el día, que es cuando los vampiros duermen, para que mientras descansan en su ataúd, les claven una estaca en el corazón o les corten la cabeza.

-¿Duermen por el día? ¿En ataúdes?-repitió Kendall, sin poder evitar sonreír.

-Sí, en ataúdes-dijo Kelly, muy convencida, sin darse cuenta de que el chico no se lo tragaba-suelen tener una cripta privada donde descansan, y siempre dejan algún tipo de vigilancia…

-¡Se está burlando de ti!-rugió Gustavo, mirando a Kendall con odio-¡Vale ya de tonterías chico! ¿Has olvidado que tu novia está en peligro?

Kendall bajó la mirada, algo molesto.

-Si mi mujer fuese secuestrada, aunque no fuera por un vampiro, y hubiese alguien con la mínima posibilidad de ayudarme NO LE DISCUTIRÍA NI PERDERÍA EL TIEMPO TRATANDO DE ENFADARLE, ¿SABES?-volvió a gritar Gustavo. Katy le puso la mano en el hombro, consiguiendo tranquilizarle un poco.

-Es que no veo como todo esto va a salvar a Jo-dijo Kendall, echando a un lado el crucifijo-me da igual ese rollo del vampiro. Lo que quiero saber es como entrar en ese castillo, y como sacarla de él.

Gustavo respiró hondo, mientras Kelly extendía un mapa improvisado de la fortaleza del Conde.

-El Castillo del Roque está ubicado en lo alto de una montaña en los Cárpatos-dijo la mujer, recitándolo como una cantinela-tiene tres murallas defensivas, un foso lleno de agua, puente levadizo y por dentro es un laberinto de pasillos y corredores, en los que es casi imposible no perderse-Kendall y Carlov observaron el croquis, atónitos.

-Y además de eso hay trampas por todas partes, y murciélagos, y lobos… ¡Y ratas!-añadió Gustavo, que se estaba tomando una infusión relajante preparada por Kelly-así que todas estas armas serán pocas a la hora de entrar.

Carlov y Katy observaron el plano con atención, pero la mente de Kendall trabajaba más deprisa: Gustavo pretendía asaltar el Castillo como si tuviera un ejército medieval, pero quizás hubiera una forma más sencilla. Se le ocurría algo bastante obvio.

-¿Y si entramos… simplemente?-preguntó, haciendo que todos dejasen de mirar el plano y le observaran, extrañados.


Cuando Kendall terminó de explicar su plan, hubo una serie de curiosas reacciones entre los que le habían escuchado: Carlov y Kelly aplaudieron, emocionados. Katy negó con la cabeza, como diciendo "no va a colar" y Gustavo emitió una risotada excéntrica y desagradable, burlándose del chico.

-¡Es el plan más patético, estúpido y ridículo que he oído en TODA MI VIDA!-le dijo, levantándose de su asiento y alzando la estaca de su mano derecha-¡En serio, es simplemente lamentable! ¡Hacía tiempo que no escuchaba algo tan…!-Kelly carraspeó, y Gustavo dejó de reírse-está bien… puede que funcione.

Kendall sonrió satisfecho.

-Muy bien, ¿entonces estáis conmigo?-preguntó a los demás.

-¡Claro que sí!-aceptó Carlov, animado.

-Bueno…-Katy no parecía muy convencida.

-De acuerdo, será tu plan pero lo haremos a mi manera-gruñó Gustavo, mientras se terminaba la infusión-y si te has equivocado o nos sale mal TE ARRANCARÉ LA PIEL A TIRAS-Kendall empezaba a acostumbrarse a que aquel hombre le gritase en la cara.

-¿Y…cuándo lo haremos?-preguntó Kelly, intrigada.

Gustavo se puso sus gafas viejas y torcidas, y miró a su compañera con gravedad.

-El tiempo apremia. Cuanto antes mejor-todos asintieron, de acuerdo por una vez con el caza-vampiros-¡PUES VENGA MOVEOS! ¡HAY QUE TENERLO TODO PREPARADO YA MISMO!

Kelly y Carlov salieron disparados a preparar las cosas, mientras Gustavo corría detrás de ellos gritando como un loco. Katy iba a seguirles, pero Kendall la detuvo.

-¿Tendrías un segundo?-preguntó, en tono confidencial.

-¿Qué pasa?-preguntó ella, mirándole con cierto recelo.

-Verás, voy a necesitar que me hagas… un último favor-dijo Kendall, sonriendo.

-Creo que no será el último-respondió con sarcasmo la pequeña.

Kendall sacó la carta que había escrito para su madre.

-Necesito que esta carta llegue a Londres; es muy importante, porque puede sacarme de todo este lío-explicó él, asegurándose de que nadie les escuchara.

-Sabes que Griffin controla el servicio de correos, ¿verdad?-preguntó Katy, mirándole con fijeza.

-Sí, lo sé pero… ¿no conoces alguna manera de enviarla sin que él se entere?-preguntó, sin poder ocultar su tono desesperado.

-Salir de este pueblo es casi imposible Kendall. La niebla lo cubre todo-dijo Katy, con tristeza-yo he intentado escapar muchas veces…

-P… pero Katy…. ¡Tiene que haber un modo!-saltó Kendall, nervioso-Hay gente que sabe como guiarse entre esta niebla. Por ejemplo, Logan y Camille nos trajeron y…

El rostro de Katy se ensombreció al oír aquello.

-¿Logan y Camille?-preguntó, poniéndose muy seria de repente-Yo creía que os habías perdido... ¿Qué te han robado?


-¿Y no tenéis ni idea de dónde están?-preguntó Camille. El hombre con el que estaba hablando negó con la cabeza.

-Después de hablar con Griffin, los dos chicos volvieron al hotel, y luego no les volvimos a ver. Con toda esta tormenta teníamos otros problemas-dijo, mientras daba un sorbo a su taza de café.

Ella había ido a la taberna a hablar con "el Cantautor", el músico del pueblo, que siempre estaba al tanto de todos los cotilleos. Estaba segura de que conseguiría saber algo más sobre Kendall y Jo, para informar a Logan.

-Lo siento mucho, Camille-se disculpó "el Cantautor" –pero no sé nada más de ellos.

-Ya… no pasa nada-dijo ella, terminándose también su taza, decepcionada-ya nos veremos…

Se levantó dispuesta a irse, cuando se chocó con Kendall y Katy, que la miraban con seriedad.

-Hola, ¿adivinaste que veníamos?-preguntó Kendall, sonriendo.

-K… Kendall-Camille tragó saliva, descolocada-¿Cómo os va?

-Pues ya ves-dijo Kendall, sin dejar de sonreír-seguimos aquí. Y la verdad es que me apetece mucho hablar un rato contigo.

-Claro…-respondió Camille, mirando a un lado y a otro, buscando una vía de escape-Katy, ¿qué tal, pequeña?

-Hola, cerda-respondió Katy, con desprecio.

-Anda, Kendall-le saludó "el Cantautor"-¿ves Camille? Ya le has encontrado.


Kendall estampó a Camille contra la pared de uno de los edificios, en un oscuro callejón, y la interrogó, amenazador.

-Sabíais que le harían esto a Jo, ¿verdad? Estáis compinchados con ese Conde-la acusó, sujetándola por las muñecas-¿Dónde está ella?

-Yo no lo sé… ¡Te lo juro!-replicó Camille, intentando liberarse.

-Mientes-dijo Kendall, que estaba muy, muy enfadado-¡DIME DÓNDE LA TIENEN, EN SERIO!

-Logan se enterará de esto-dijo Camille, enfadada por la violencia que estaban empleando con ella-¡Yo no sé nada, de verdad! ¡No sabíamos que la secuestrarían!

-¡MIENTES!-repitió Kendall, apretándola más-¡Nos robasteis todo nuestro dinero! ¿Dónde lo tenéis?

Camille parecía estar a punto de llorar, así que Kendall aflojó un poco, pero entonces la pérfida ladrona le propinó una patada en la entrepierna y echó a correr como una loca… hasta que Katy la golpeó con una enorme sartén, haciéndola caer al suelo.

-Nunca falla-dijo la niña, sujetando la sartén con satisfacción.

-Ugh… imbécil-gruñó Camille, mientras se incorporaba y se limpiaba la sangre de la boca.

Kendall y Katy volvieron a acorralarla, y ella comprendió que le iba a ser imposible escapar.

-Nosotros no sabíamos nada del Conde, de verdad-se explicó Camille, nerviosa-¡Solo somos un par de ladrones! Y además la idea fue de Logan…

-Prueba con otra cosa, rica-la espetó Katy con desprecio.

-¿Para qué iba a ir a preguntar a la taberna si no?-razonó Camille-¡Si hubiese tenido algo que ver en el secuestro de Jo no andaría preguntando por ella, ¿no te parece?!

-El caso es que no puedo confiar en tu palabra-dijo Kendall, impasible.

-Creo que está siendo sincera-opinó Katy-al menos por una vez.

Camille miró a Kendall, expectante. Él respiró hondo, tratando de decidir su siguiente paso.

-Quiero mi dinero, el reloj de oro y todo lo demás que me robasteis-dijo, finalmente-ahora mismo.

Ella asintió con rapidez, aunque por su expresión se veía que no tenía ningunas ganas de devolvérselo.

-Y quiero ver a tu esposo ahora mismo-añadió Kendall, volviendo a acercarse a Camille.

-¿Mi esposo?-ella lanzó una risotada, pese a que el joven la intimidaba-muy bien.


La tormenta estaba en su peor parte, con rayos y truenos y una ventisca insoportable. Al avanzar por el campo del cementerio, Kendall se dio cuenta de que sus estupendos zapatos nuevos se habían cubierto de barro, y las suelas se habían levantado. De hecho, toda su vestimenta súper-elegante estaba hecha un asco.

-Mi marido era Jack Roberts, el zapatero del pueblo-explicó Camille, mientras les guiaba por entre las largas hileras de tumbas- era mucho mayor que yo, y nunca me quiso. Fue mi padre quién me obligó a casarme con él. Falleció hace dos años.

-Cuando dije tu marido, me refería a Logan-dijo Kendall gritando un poco, para hacerse oír por encima del fragor de la tormenta-¡no quiero ir a ver la lápida de tu esposo!

-¡Claro que no!-se explicó Camille, señalando la caravana que estaba aparcada al final del cementerio, al lado de un viejo sauce-¡Logan y yo nos asentamos aquí, para que nadie nos molestase!

Kendall miró a Katy con extrañeza, mientras la niña no paraba de observar los nombres de las lápidas, unas veces con indiferencia, pero otras con tristeza.

-Logan era el aprendiz de mi marido. Yo le conocí cuando iba a verle a la zapatería, y enseguida nos enamoramos-ella continuó con su relato, gritando para que pudiesen oírla-como estaba harta de mi esposo, y le amaba con todas mis fuerzas, nos fugamos del pueblo, y poco después Jack falleció, así que pudimos regresar.

-Muy bonita historia, pero ahí quería yo llegar-dijo Kendall-¿Podéis sacarnos del pueblo, igual que nos conseguisteis traer?

La chica le dirigió una sonrisa burlona.

-¿Queréis marcharos de Palmwuds? Si es un sitio estupendo...


Logan estaba tomándose una cerveza en calzoncillos, mientras esperaba el regreso de su novia. La borrachera le evitaría pensar en aquella pobre joven, Jo, o eso esperaba él.

De repente, la puerta sonó, y se escuchó la voz de Camille desde fuera.

-Cariño ¿puedes abrir? Tengo una sorpresa-dijo, aunque parecía algo nerviosa.

-Ya voy-dijo Logan con pesadez, levantándose y dando tumbos por el interior de la caravana hasta llegar a la puerta.

Al abrir, se encontró con su chica, flaqueada por Kendall y Katy. Los tres le sonrieron como si estuvieran locos.

-¿Hace frío sabes? ¿Podemos pasar?-preguntó Camille, que volvía a estar empapada.

-Sí… claro-Logan miró nervioso a Kendall, y se hizo a un lado para dejarle entrar.

Kendall echó una ojeada a la caravana. Era bastante grande, y estaba llena de disfraces y objetos de circo. Los dos timadores debían de tener una especie de espectáculo ambulante con el que se ganaban la vida. También, colgando de una percha, estaba el "turbante de adivina" de Camille.

-¿A qué debemos vuestra visita?-preguntó Logan, como si el hecho de que les hubiera dejado sin blanca y llevado a aquel infernal pueblo no tuviera ninguna importancia.

-Ahora que estamos todos-dijo Kendall, acomodándose en el sofá de la pareja-quiero que me expliquéis un par de cosa. Y que hagáis lo que yo diga.


Pues bien así acaba el sexto episodio. Muy pronto las cosas se empezarán a volver más "siniestras" cuando se acerque la hora de asediar el Castillo del Conde...