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El Sombrero Seleccionador

La profesora McGonagall abrió la puerta principal, les dio la bienvenida en el vestíbulo y los guió a un pequeño cuarto cerca del Gran Comedor.

Mientras la profesora explicaba las casas y la Copa de las Casas, la mente de Hecate divagaba en el mismo tema.

Ravenclaw.

Esa era la casa con la que se sentía más identificada, la creatividad y el conocimiento eran cosas que ella valoraba especialmente. Sentía que esa era la casa donde podría hacer más amigos.

Miro a Draco, a Theo, a Blaise y a Pansy. Ellos ya eran sus amigos. Y por sus familias, sabía que estaban destinados a Slytherin.

A diferencia de muchos, ella no pensaba que la casa de Slytherin fuera mala. Aunque la gente tenía la idea de que producía Mortifagos como pan caliente. Las otras casas habían educado magos tenebrosos de igual manera. Excepto Hufflepuff, claro. Hecate también valoraba la astucia y la ambición. No era una mala opción. Y su tío era el Jefe de la Casa.

Tal vez debía dejarle la decisión a lo que sea que siguiera a continuación.

Minutos después, se encontraba observando el techo del Gran Comedor con asombro. Esta era una parte del castillo que nunca había explorado. Siempre se encontraba recluida en el Ala de Profesores, o en la cabaña de Hagrid. El techo encantado era la cosa más majestuosa que había visto en su vida.

McGonagall los formó en una fila, puso un desgastado sombrero sobre un taburete en la tarima frente a ellos y, para sorpresa de todos, el sombrero comenzó a hablar.

Oh, podrás pensar que no soy bonito,
pero no juzgues por lo que ves.
Me comeré a mí mismo si puedes encontrar
un sombrero más inteligente que yo.

Puedes tener bombines negros,
sombreros altos y elegantes.
Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts y puedo superar a todos.

No hay nada escondido en tu cabeza
que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.
Así que pruébame y te diré
dónde debes estar.

Puedes pertenecer a Gryffindor,
donde habitan los valientes.
Su osadía, temple y caballerosidad
ponen aparte a los de Gryffindor.

Puedes pertenecer a Hufflepuff
donde son justos y leales.
Esos perseverantes Hufflepuff
de verdad no temen el trabajo pesado.

O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,
Si tienes una mente dispuesta,
porque los de inteligencia y erudición
siempre encontrarán allí a sus semejantes.

O tal vez en Slytherin
harás tus verdaderos amigos.
Esa gente astuta utiliza cualquier medio
para lograr sus fines.

¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!
¡Y no recibirás una bofetada!
Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).
Porque soy el Sombrero Pensante.

El Comedor estalló en aplausos y el sombrero hizo una pequeña reverencia. La profesora McGonagall dio un paso al frente y desenrolló un gran pergamino.

—Cuando yo los llame, deberán ponerse el sombrero y sentarse en el taburete para que los seleccionen —dijo—. ¡Abbott, Hannah!

Después de unos minutos el sombrero gritó;

¡HUFFLEPUFF!

Hecate prestó atención. Bones, Susan fue a Hufflepuff también. Boot, Terry y Brocklehurts, Mandy fueron a Ravenclaw. Brown, Lavender a Gryffindor. Bulstrode, Millicent a Slytherin. Finch-Fletchley, Justin a Hufflepuff. Finnigan, Seamus y Granger, Hermione, una niña con dientes frontales peculiarmente grandes, quedaron en Gryffindor.

¡Green, Hecate!—Pansy le dio un par de palmaditas en el hombro, animándola a subir.

Hecate se sentó en el taburete y la profesora le puso el sombrero.

—Vaya, vaya—oyó la voz del sombrero—, pero que interesante mente tenemos aquí. Que fascinante herencia es la que posees. Hecate Riddle es tu nombre. Conocí a un Riddle antes, él hizo grandes cosas. Terribles, si, pero grandes—sus ojos se encontraron con los de un muchacho con gafas y una cicatriz en la frente. Los pensamientos del chico parecieron detenerse. La miró con curiosidad—. No me equivoque con él. Lo puse en la casa donde tendría los recursos para lograr sus metas. Veo en ti el mismo potencial—la muchacha sintió un escalofrío—. Tu corazón está dividido, pero te pondré en... ¡SLYTHERIN!

La mesa de las serpientes estalló en aplausos. Algo aturdida, la niña se acercó a la mesa en el extremo del Comedor. No logró concentrarse en la ceremonia hasta que oyó otro "¡SLYTHERIN!", esta vez dedicado a Draco.

El rubio saludó a Crabbe y Goyle y luego le dedicó una sonrisa orgullosa. Se perdieron a Moon, y luego siguieron Theo y Pansy, ambos se reunieron en la mesa de Slytherin con ellos. Theo le dio un ligero apretón en el hombro, los cuatro sonrieron satisfechos.

Patil, Parvati a Gryffindor y Patil, Padma a Ravenclaw. Siguió Perks, Sally-Anne y luego...

—¡Potter, Harry!—el lugar se llenó de murmullos. El flaco muchacho avanzó hacia el taburete con nerviosismo marcado a cada paso. Cuando se puso el sombrero se hizo silencio. Después de unos segundos con el sombrero puesto, el silencio sepulcral que llenaba la sala fue interrumpido por un "¡GRYFFINDOR!"

La mesa de Gryffindor celebró estruendosamente, estrechaban su mano, lo abrazaban, un par de pelirrojos idénticos gritaban "!Tenemos a Potter! ¡Tenemos a Potter!". A Hecate le pereció que eran los saludos más calurosos que alguien había recibido en toda la ceremonia.

Luego pasó Thomas, Dean a Gryffindor, Turpin, Lisa a Ravenclaw y un pelirrojo Weasley, Ronald a Gryffindor también. Finalmente fue el turno de Blaise, quien fue seleccionado a Slytherin.

El chico corrió a su mesa, los grandes le sonreían y daban la bienvenida. Blaise le dio un rápido abrazo a Hecate, y aunque las mejillas de la pálida chica se tornaron rosas, el muchacho pareció no darse cuenta de su propia acción.

Albus Dumbledore se puso de pie. Miraba con expresión radiante a los alumnos, con los brazos muy abiertos, como si nada pudiera gustarle más que verlos allí.

—¡Bienvenidos! —dijo—. ¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero decirles unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!

Se volvió a sentar. Todos aplaudieron y vitorearon. Draco resopló.

—Menudo loquito ¿no?

La chica no pudo protestar las palabras del rubio, porque se quedó muda al ver comida materializarse frente a sus ojos. Sus amigos soltaron una expresión de asombro.

—Wow—dijo Blaise impresionado—, no sabía que la magia podía hacer eso.

—No puede—comentó Hecate, y los chicos a su alrededor, la miraron, ella no se percató de eso mientras se servía un estofado con papas que se veía delicioso y continuaba explicando distraídamente—. Es la primera de las cinco Principales Excepciones de la Ley de Gamp sobre Transformaciones Elementales. No se puede crear comida de la nada, puedes transformarla, multiplicarla o convocarla, y creo que esta última es el caso aquí.

La chica levantó la vista, solo para darse cuenta de que sus cuatro amigos y un chico mucho mayor con una medalla de prefecto prendida a su túnica, la observaban estupefactos. Sus mejillas se pusieron rojas y calientes.

—O algo así he leído—agregó.

Draco puso los ojos en blanco, y continuó con lo suyo, Pansy asintió con la cabeza, intentando asimilar la información, Blaise la miró con admiración y Theo le dedicó una sonrisa cálida.

—Impresionante—dijo el prefecto—, tienes razón eh...

—Hecate—el chico sonrío.

—Tienes toda la razón Hecate, la comida es preparada en las cocinas, por los elfos domésticos, y es convocada aquí por medio de un encantamiento.

El resto de la noche, Hecate conversó con el chico, Félix, se llamaba, quien le hacía preguntas.

—Tienes potencial, niña—comentó en algún punto de la velada—. Llegaras lejos, te lo aseguro.

NA:

Hola, por favor, dejen comentarios en mi historia. Me gustaría saber que opinan de ella.