Cuatro mujeres se reúnen en un pequeño apartamento del centro de Londres. La primera en llegar es una rubia sonriente que corre a saludar a la hija de su amiga. La segunda es la morena amable, a la que salta la pequeña en cuanto la ve. Y la última es la pelirroja, a la que su hermano mayor le abre la puerta.

-Hola, Lils. -le dijo Albus, abrazándola. Su hermana le besa la mejilla y se sonríen al separarse.- Eres la última.

-Lo bueno se hace esperar. -dijo ella, entrando con cuatro bolsas de plástico en la mano. Parecían muy pesadas.- Por cierto, ¿tú qué haces aquí? Se supone que es una reunión de chicas. Y eso no incluye al demonio pelirrojo de ocho años que tenéis.

-No soy un demonio, tía. -se quejó frunciendo el ceño Harriet, apareciendo ante ellos.

-No que va… -dijo Lily.- Eres peor que un demonio. Slytherin seguro.

-Claro, como papá y mamá. -dijo ella, orgullosa. Lily se rió.- ¿Qué llevas ahí? -le preguntó señalando las bolsas de plástico.

-Vino. Mucho vino.

-¡Lily Luna! -le regañó su hermano mayor, cogiendo a su hija en brazos. Los tres echaron a caminar hacia la cocina donde estaban sus tres amigas. Al llegar las tres se reían por los gritos de los hermanos.

-Y, por esto, cariño, tú no tienes hermanos. -le dijo Valerie, recibiendo una mirada reprobatoria por parte de su marido. Las cuatro se rieron y padre e hija rodaron los ojos.

-Pero te regalo a tu primo. -dijo Lily.

-Por cierto, ¿dejaste a Longbottom solo con mi sobrino? -preguntó Albus.

-Claro, es su supuesto padre. -dijo Lily.

-¿Y no te da pena? -le preguntó sorprendida Alice, a ella le había costado muchísimo dejar a sus hijos con otra persona, aunque fuera su padre. Y más siendo tan pequeños como lo era Remus Longbottom, de tan solo un mes y medio.

-Estuve con él veinticuatro horas nueve meses de embarazo y uno y medio que tiene. Lo superaré. -dijo Lily.

-Pero podemos ir abriendo esto… -dijo Valerie, tras cotillear en las bolsas de plástico, sacando una botella de vino. Las cuatro amigas vitorearon felices y Albus bufó.

-Nosotros nos vamos, cariño. -le dijo a su mujer.

-Sí, mejor. -dijo Lily.

-Dale un beso al demonio de tu tía. -le dijo Albus a Harriet, que se colgó del cuello de su tía, apretando mucho los labios contra su mejilla. Todos se rieron y las dos Potter se despeinaron mutuamente. Albus le dio un beso en los labios a Valerie, Harriet le dio un dulce beso en la mejilla a su madre y luego Albus volvió a besarla. En cuanto Albus y Harriet se marcharon, las tres amigas de Valerie la miraron pícaras.

-Uh… Cuánto amor, ¿no? -dijo Miriam, divertida.

-¿Qué tal ayer por la noche? -le preguntó Alice, en el mismo tono.

-No pienso contaros nada de mi vida sexual. -les dijo Valerie, intentando estar seria, pero sin poder esconder una sonrisa. Sus amigas hicieron sonidos de victoria y diversión, mientras que Lily puso una mueca de asco.

-No quiero saber nada de la vida sexual de mi hermano. Alice, ¿yo te cuento algo de mi vida sexual?

-Gracias a Merlín, no. -dijo la rubia, divertida.

-Pues entonces vamos a dejar nuestras vidas privadas en privado, por favor. -pidió la pelirroja, haciendo reír a sus tres amigas.

-¿Y tú qué tal, mamá? ¿Cómo lo estás llevando? -le preguntó Miriam a Lily, abriendo una botella de vino y sirviéndose.

-Pues lo mejor fue superar de una maldita vez la cuarentena.

-¡Dijimos nada de vida sexual de hermanos! -se quejó Alice. Todas se volvieron a reír.

-La cuarentena no solo significa que no puedas acostarte con alguien, Alice. -le dijo Valerie.- No puedes hacer deporte…

-No puedes beber… -dijo Lily, tras haber probado el vino.- ¿Y tú, Miri? ¿Qué tal con Huguito?

-No le llames más Huguito. -se quejó Miriam, igual que lo hacía su pareja.- Pero muy bien, estamos genial. ¿Queréis ver la foto de Pippo? -dijo ella, emocionada.

-No me puedo creer que nosotras te enseñemos las fotos de nuestros hijos y tú las fotos de tu perro. -le dijo Alice, divertida.

-Oye, cada una tiene su vida. -le dijo Miriam. Las cuatro asintieron. Eran tan diferentes entre ellas. Eran tan felices en esos momentos y se querían tanto.

-No te irás a poner sentimental, ¿no? -le dijo Lily a Miriam, al verla aguar los ojos.- Alice, por Merlín… -le dijo al ver igual a la rubia. Y luego se sorprendió al ver a Valerie igual.- Valerie, tú no, por favor…

-Es que parece mentira como te puede cambiar la vida haber escogido un vagón de un tren con once años u otro… -dijo Valerie, sonriendo, aunque emocionada con el momento.

-Sí… Yo creo que hubiera abandonado el mundo de la magia si no fuera por vosotras… -confesó Miriam.- ¿Un mundo donde no me quieren y me insultan por venir de donde vengo sin alguien que me defienda? No gracias.

-Yo posiblemente fuera una pija más de Hufflepuff, llorando por los rincones por amores prohibidos. -dijo Alice.

-Mi hermano posiblemente. -comentó Lily.

-Sí, tu hermano seguramente. -dijo la rubia, divertida.

-Pues yo sería una de las que se reiría de Alice por haber caído ante el imbécil Potter o la que acosaría a Miriam por ser hija de muggles. Y seguro que me metería con Lily por ser la hija del salvador del mundo mágico… -dijo Valerie, algo avergonzada, pero sabía que esa era la verdad.

-Yo sería la niña de papá, malcriada, utilizando la fama de mi padre para hacer siempre lo que quería… O hubiera desaparecido para siempre después de lo de Edgar… -dijo Lily, con un nudo en la garganta, que se obligó a sí misma a superar.- Y probablemente no me hubiera fijado nunca en Frank y sus abdominales.

-¡Esa es otra! Lorcan me parecería un rarito asqueroso. -dijo Alice.

-Seguro que no hubiera cruzado ni una palabra con Hugo en mi vida.

-Pues yo fijo que era de las que le hacía jugarretas y bromas de muy mal gusto a Albus. Y lo marginaría por ser hijo de Harry Potter. -dijo Valerie, más animada, aunque solo de pensarlo tenía ganas de arrancarse uno a uno todos los pelos de la cabeza.

-Sí, nuestra vida hubiera sido diferente. -dijo Lily, suspirando y llevando su copa de vino a los labios.- Incluso podría haberme casado con el hijo de Beckham y ser famosa, guapa y con dinero.

-¡Y ese marido! ¡Qué marido! -añadió rápidamente Alice.

-Tú sabes que mi marido verdadero es tu hermano, ¿no? -le dijo totalmente seria Lily a Alice. Y luego miró a Valerie, estirando el dedo índice hacia ella.- Ojito con lo que dices acerca de tu matrimonio con Albus.

-Baja el dedito. -le dijo Valerie, empujando el dedo de su amiga hacia abajo y haciendo reír a Miriam y a Alice.

-Menos mal que soy la única que no es tu cuñada… -dijo Miriam.

-¿Cómo? Huguito es como mi hermano. Piénsalo un segundo: mi padre es el mejor amigo de mi tío y de mi tía, mi madre la mejor amiga de mi tía, Rose la mejor amiga de Albus y Hugo mi mejor amigo. Somos más que hermanos… -le dijo Lily, indignada. Y luego se dirigió a Valerie en un susurro.- No se lo digas a Albus. -su cuñada asintió.- Buena cuñada.

-¿Mejor que yo? -preguntó Alice.

-La mejor es Avani. -dijo Lily. Alice y Valerie le tiraron un cojín a la cara cada una.- ¡Eh! Ella me regaló los tacones más bonitos del mundo por el nacimiento de mi hijo.

-Yo te regalé la cuna del bebé. -le dijo Valerie.

-Y yo toda la ropa. -dijo Alice.

-Yo os compré un montón de juguetes… -dijo Miriam.

-¡Pero ella los tacones me los regaló a mí!

Y así dejaron de hablar tan sentimentalmente y siguieron bebiendo. Bromas, risas, recuerdos, anécdotas… Hasta que se quedaron dormidas en el salón de la casa de Valerie.

-¿A qué huele, papi? -le preguntó medio dormida Harriet a su padre, cuando volvieron a su casa.

-Al vino que trajo tu tía… -dijo él, rodando los ojos.- Vamos a llamar al tío Frank, al tío Hugo y a Lorcan Scamander, anda…

-¿Mamá y las tías están borrachas? -preguntó ella, sonriendo de lado. Su padre sonrió, igual que ella, y asintió. Los dos se rieron y Harriet corrió a molestar a su tía favorita, saltando encima de ella.

Las cuatro se habían quedado dormidas en el sillón, con las botellas de vino a su alrededor. Harriet las despertó a todas y sus respectivas parejas fueron las encargadas de llevarlas a casa o a la cama en caso de Valerie. Quizás solo se parecieran en aquello…


THE END.

Se terminó la(s) historia(s) de Alice, Miriam, Lily y Valerie. La verdad sea dicha no me convence nada el epílogo, nada de nada. Pero sentía que tenía que cerrar la historia de alguna manera.

Tengo algunos one-shots en mente, a ver si me da la inspiración para escribir.

Un saludete ;*