Reencarnación y Reencuentros

By

Lynette Phantom

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Porque a pesar de todo, yo te quiero

pero decearia que no fueses tan molesta aveces

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Capítulo III
La Visita de Madame Red

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Estaba ansiosa, y como no estarlo, hace años que Madame Red no iba de visita a la mansión, pero lo que me tenia ansiosa no era en si la visita de tía Ann, sino una pequeña criatura de no más de un metro de alto…

Mi "querida" prima Madeleine…

Esa niña era capaz de poner la mansión patas arriba en menos de 2 horas…

[Ringggg](Lynette: yo y mis malos efectos de sonido XP)

Lo que me faltaba, que la interminable clase de matemáticas justo hoy no haya sido tan interminable como los otros días…

-Ciel, ¿vamos? –pregunto Lizzy mientras me tomaba de la mano y hacia que me levantase, realmente nunca pense que diría algo así, pero por primera vez en mi vida no quería ir a la mansión

-Lizzy, no me jales –le dije, ya que prácticamente me estaba arrastrando afuera del salón de clases– puedo caminar yo sola

Caminamos por los pasillos de la preparatoria, yo trataba de hacerlo lo más lenta mente posible, quería retrasar lo más posible mi llegada a casa, de seguro que tía Ann ya está allí.

Lo que quería decir que Madeleine ya habría "destrozado" parte de la mansión.

-Es por Madeleine, ¿verdad?… –pregunto Lizzy sacándome de mis aterradores pensamientos…

-¿Eh? –pregunte algo sorprendida, acaso Lizzy...

-A mí también me mando un mail –contesto al ver mi abrumado rostro

-Ah… –respondí algo cabizbaja

-Oh!. Vamos, Madeleine no es mala, es casi un ángel… –me respondió dándome una palmadita en el hombro en señal de apoyo

Casi un ángel, se notaba que Lizzy no la conocía bien

-Sí, seguro –dije sarcásticamente

-Oh Ciel, tiene 6 años, es obvio que sea un tanto curiosa

-¿curiosa? –dije recordando la vez en que "accidentalmente" revolvió, confundió, y rompió una serie de importantes papeles de la compañía

Lizzy me vio con el seño levemente fruncido, Madeleine, era alguien, digamos, bipolar, con Lizzy y su familia se portaba como una tierna e indefensa criatura, pero por algún motivo, solo conmigo y Sebastián se comportaba como un verdadero tornado destructor

Realmente, este iba a ser un día extremadamente largo y pesado

·*·*·*·*·*·

El viaje hasta la mansión se estaba haciendo increíblemente eterno, algo que no sabría decir si era positivo o negativo

Mientras más tiempo nos demoráramos en llegar a la mansión, significaría menos tiempo de convivir con mi pequeña prima, pero también significaría más tiempo de que ella conviva con la mansión, algo que no era muy bueno.

Pero si nos demoráramos menos tiempo en llegar, significaría más tiempo de convivir con mi pequeña prima, y también menos tiempo de que ella este "sola" en la mansión, algo que tampoco era muy bueno, ya ella es estresante, e increíblemente lo es mucho más que Lizzy.

-Hoy está muy callada, joven dama… –dijo Sebastián sacándome de mis pensamientos– dígame… ¿algo le preocupa?… –preguntó mientras me lanzaba una sonrisa algo burlona…

Tsk!, este estúpido demonio…

-…acaso intentas ser gracioso…–le respondí mientras lo fulminaba con la mirada.

Es obvio que me preocupa algo, y ese algo era la condición actual de la mansión, ya habrían pasado un mínimo de 1 hora y media de la llegada de Madame Red a la mansión, y ya podía "ver" el panorama.

El despacho lleno de papeles(la mayoría rotos, o rayados, y milagrosamente algunos intactos) desperdigados por todo el piso, la biblioteca con libros tirados por doquier(tal vez alguno que otro libro roto, o "accidentalmente" incinerado en la chimenea), la cocina llena de harina y polvo para hornear, la vajilla nueva de porcelana hecha añicos, y mi habitación, hecha un desastre comparable al de un tornado, ropa por allí, ropa por allá, almohadas(algunas rotas) en el piso, las sabanas y la cobija en el suelo, plumas(de las almohadas rotas) por todos lados.

O por lo menos, ese había sido el panorama que encontré la última vez que Madeleine fue de visita a mi casa, hace ya varios años atrás.

Al llegar a la mansión, todo era demasiado silencioso y perfecto, una muy clara señal para preocuparse.

Me dirigí a la puerta principal mientras Sebastián había ido a estacionar el vehículo en el garaje, debía ser silenciosa e ingresar antes de que Madeleine me encuentre.

-CIEL! –escuche un chillido-grito tras de mí en el preciso momento en que iba a abrir la puerta.

Gire lentamente sobre mis talones y la vi, la única criatura en el mundo capaz de atormentar a un demonio, sé que para algunos decir eso sería exagerar, pero hasta Sebastián se ha sorprendido de la facilidad de Madeleine para desorganizar tanto en tan poco tiempo.

-Hola Madeleine –dije a la pequeña niña peli almagre que se encontraba frente a mí.

·*·*·*·*·*·

Me encontraba bebiendo el té en el antiguo despacho de mi padre, el cual milagrosamente estaba en completo orden al igual que casi toda la mansión, a excepción de mi cuarto, el cual lamentablemente, no se había librado del tornado Madeleine.

Realmente no puedo creer que Madame Red me haya dejado "sola" con Madeleine por dos días, realmente será una tortura.

···Recuerdos de Ciel···

-Hola Madeleine –dije a la pequeña niña peli almagre que se encontraba frente a mi– ¿como estas?

-Bien, ¿y tú? –pregunto tomándome de la mano y jalándome hacia adentro de la mansión– mamá quiere hablar contigo Ciel

-Me pregunto de que querrá hablar conmigo tía Ann… y ¿dónde está? –pregunte mientras me dejaba jalar de Madeleine, para ser 9 años menor a mí, es realmente fuerte.

-En la sala –me respondió con una sonrisa mientras me seguía jalando del brazo.

Caminamos un poco más, yo atrás de Madeleine, y ella jalándome del brazo, el cual empezaba a dolerme.

Al ingresar a la habitación, encontré a Madame Red sentada en el sofá bebiendo te y al lado de este, dos muchachas vestidas de sirvientas, recordé mi conversación con Sebastián del día anterior, me dijo que contrataría por un día a dos sirvientas para atender a Madame Red y especialmente a Madeleine, distraerlas e impedir que mi prima desorganice la mansión.

La muchacha más alta tenía un cerquillo el cual le tapaba su ojo izquierdo, y su cabellera café estaba recogida por una coleta alta, y a cada lado de su cara dejaba caer dos mechones, la otra muchacha tenía el cabello rubio con cerquillo, el cual le tapaba su ojo derecho, su cabello estaba recogido por una trenza larga, la cual le llegaba la cintura, y al igual que la otra chica, a cada lado de su cara dejaba caer dos mechones, ambas estaban vestidas por un traje de sirvienta color índigo, era un vestido manga corta, sobre este estaba un delantal blanco, la falda era ancha y les llegaba hasta las rodillas, al final de esta habían encajes blancos.

Así que Sebastián volvió a "contratar" a Ysatis y Solveig, interesante, entonces eso quiere decir que Madeleine no ha destrozado nada, aun.

-Oh! Ciel, querida –dijo mientras le pasaba su taza de té a la peli castaña y se dirigía hacia mí– mira qué alta estas, has crecido mucho en estos dos años –dijo mientras me asfixiaba en un abrazo estrujador

-Tía Ann…m-me asfixias –dije mientras intentaba fallidamente, zafarme de sus brazos.

-Oh! Si claro –dijo soltándome y regresando al sillón a terminar de beber su té.

Me senté al frente de ella mientras regresaba a ver a Madeleine, la cual "misteriosamente" había desaparecido, tan solo espero que esta vez no haya destrozado nada realmente importante.

-Gracias –le dije a Solveig, la cual me había traído una taza de té –… y dime tía Ann, ¿de qué querías hablarme?

-Oh!, si, Ciel, es un pequeño favor que te quiero pedir –contesto a la vez que tomaba un poco de té.

-...adelante –conteste sin darle mucha importancia a su petición.

Grave error

-Ciel, sobrina, podrías hacerme el pequeño favor de cuidar a Maddi este fin de semana… –me pidió "suplicante"

-¿¡QUÉ!?... Eh? –respondí tratando de ocultar mi inminente pánico, y el hecho de casi atragantarme con mi té.

-Sí, lo que pasa es que este fin de semana hay una convención de medicina en Londres, así que...

-No puedes llevarte a Madeleine contigo –complete su frase

-Exacto, así que por favor Ciel, podrías cuidar de ella este fin de semana.

-…*suspiro*…aun si me niego, tú la dejarías aquí o me equivoco… –la mire algo indiferente.

Tía Ann, más conocida en la sociedad como Madame Red por sus "extrañas" costumbres de siempre vestir de rojo, es la mejor doctora del Londres, hace más o menos 7 años, ella y su marido tuvieron un accidente automovilístico, en el cual quedo viuda, y casi sufre un aborto, estaba embarazada de 5 meses cuando el accidente ocurrió, en esa época yo habré tenido la edad de 9 años, ah, como pasa el tiempo.

-Exactamente, tú y mi hija, son mi única familia, y no puedo dejarla con cualquiera…–dijo algo nostálgica y triste–… además, Madeleine prometió portarse bien…

-Ugh!, me arrepentiré mas tarde de lo que voy a decir... comprendo…está bien, Madeleine puede quedarse con migo el fin de semana.

-Gracias Ciel –respondió mi tía rebosante de alegría y felicidad mientras nuevamente me estrujaba contra ella.

- …m-me mu-muero-o… –dije mientras intentaba respirar, por algún motivo, el cariño de Madame Red era algo doloroso para mí.

-Oh, sí, claro, lo siento –dijo separándose de mí en el momento en que se dio cuenta de que a mis pulmones no llegaba ni una brizna de oxigeno–estas bien, Ciel, te veo muy pálida.

-…cof…cof… sí, estoy bien –le respondí mientras forzaba una sonrisa.

-Ah, Ciel, hay un pequeño favorcito más que te quiero pedir.

-Porque tengo un mal presentimiento

···Fin···

Lo peor de todo, fue que se llevo a mis dos "sirvientas" dejándome absolutamente sola con Madeleine, y Sebastián no cuenta.

A los pocos minutos escuche dos golpes en la puerta.

-Adelante –dije mientras dejaba la taza de té sobre la mesa.

-Ya eh terminado de arreglar sus aposentos, joven dama… –dijo Sebastián mientras hacia una reverencia en señal de respeto.

-¿Donde está Madeleine? –pregunté desinteresadamente mientras bebía un poco mas de té.

-Actualmente Lady Madeleine se encuentra en la biblioteca, joven dama…

En la biblioteca, corrección, en MI biblioteca, y sola… ¿¡Que!?…

-¿¡Me estás diciendo que dejaste a tornado Madeleine sola en la biblioteca!?… –pregunté algo sulfurada, dejar sola a esa niña, no era nada seguro

-Si joven dama, pero no se preocup…

Sin siquiera prestar atención a las palabras de Sebastián, salí rápidamente de la habitación y me dirigí hacia la biblioteca, no quería más destrozos en la mansión, entre estrepitosamente al lugar cuando.

-Ah!, Ciel, por tu culpa se volvieron a caer –dijo Madeleine con su ceño levemente fruncido mientras hacia un puchero.

Mi mente no analizaba muy bien la situación, Madeleine estaba sentada en el piso con un montón de cartas desperdigadas a su alrededor, y junto a ella estaba una joven pelinegra vestida de sirvienta.

-No se preocupe Madeleine-sama, podemos hacer otra torre… -respondió la pelinegra mientras alzaba a verme- Ciel-sama, ¿se encuentra bien? la veo algo pálida.

Su piel era pálida, mucho más que la de Ysatis y Solveig, su cabello era de un negro parecido al de Sebastián, y sus ojos, eran de un color anaranjado, tan parecidos, tan parecidos a los de...

-Ya se, mejor tráeme algo de té, Sabrinne… -dijo Madeleine ignorándome completamente mientras era levantada del suelo por la muchacha.

-Enseguida Madeleine-sama –dijo mientras se dirigía hacia la salida– Ciel-sama, usted no desea también un poco de té? –Preguntó mientras me veía, por algún motivo, ella se me hacia familiar, muy familiar.

-Si –respondí aun un poco confundida, ¿quién era ella?, no la había visto nunca, pero por algún motivo el observarla me producía una horrible sensación de déja vu

-Sabrinne-chan, espera… –dijo Madeleine mientras salía de la habitación tras la muchacha.

Al poco tiempo asomo Sebastián, con una mirada de confusión y enojo combinado.

-Sebastián... –le llame algo consternada

-Si joven dama

-¿Quien es ella? –pregunte al regresar y ver por la puerta como la muchacha pelinegra se alejaba por el pasillo junto a Madeleine.

Por algún motivo, su presencia me traía una leve punzada en el corazón, como si el verla me recordara algo doloroso y desconocido para mi, pues nunca la había visto, pero a la vez, me parecía el haberla vista ya hace mucho tiempo.

···Continuara···

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Lynette Phantom [On]

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Nota Finales: Nota Finales: Si, lo sé, me demore un siglo, es que mis profes me tienen re ocupada, en fin, intentare subir lo más pronto posible el próximo capítulo.

¿Qué les pareció?; soy original, a que si, de seguro soy la primera persona que hizo que el deseo de Madame Red de ser madre se le cumpliera, aunque su hija es algo, molesta… XD

En el próximo capítulo, Ciel va a sufrir por las impertinencias de su prima, y de eso me encargo yo, una pequeña pregunta, ¿quieren que Madeleine haga alguna travesura en particular?, acepto TODO tipo de ideas.

No creo que escribiré nada hasta dentro de un mes más, estoy ocupada con mi segunda profesión, ósea con mi profesión de estudiante, mi primera profesión, es ser escritora-fan…ok, no XD

Por cierto, quisiera que me libren de una duda, como es eso de que Sebas-chan se acostó con una monja, es decir, primero asoma esa maldita del circo, y ahora ¿una monja? (aparece Sumire con un letrero atrás de Lynette con la siguiente legía: Solo se ha visto el manga, y muy pocos capítulos del anime, y aparte de eso, saltados )

Lynette: Es decir WTF!? Qué te pasa Sebastián, no te basta con MI Ciel, o te estás haciendo el muy galán *aura asesina*

Ciel: ¬¬U desde cuando soy algo tuyo

Lynette: *suspiro* mejor ya no me sulfuro más, no me hace bien el enojarme, si al fin y al cabo tengo a Sumire-chan para que se encargue de las ofrecidas que se le aparezcan a Sebas, ¿verdad?

Sumire: *con un lanzamisiles* Hai

Lynette: Bueno, eso es todo

Sayonara Minna-san~~~

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Lynette Phantom [Off]

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Watashi wa aku made lady desukara [Watashi wa akuma de lady desukara]

Yo soy simplemente una dama [Yo soy una dama y un demonio]

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