Disclaimer: Los Personajes de Hetalia no me pertenecen al igual que las referencias de series y videojuegos señalados :)


-La cabeza… demonios… cómo me da vueltas… espera… ¡España! ¡Dónde mier… auu!

Romano estaba bocarriba, en un fondo blanco. Al principio costó hacer memoria de lo que estaba haciendo allí.

-Veamos… Estaba hablando con España, Francia y Canadá y… alguien me sujetó de la camisa… fue… ese ruso… me clavó una cosa en el pecho… espera un momento… ¿¡EH? ¿Qué demonios?... –El pecho de Romano no tenía ni una sola herida, ni una gota de sangre. Eso sí, le ardía un poco, como si estuviera recuperándose de una paliza.

-Mierda… Si España no gana ese jueguito… ¡demonios! Di más pena que mi hermano, maldita sea… -Romano encontraba patético ser el primero al que eliminaran. Era pero muy perdedor, hasta el segundo hubiese sido más digno. ¡Lo eliminaron y ni siquiera pisó la colina! –Qué rabia… solo porque ese ruso me atacó por la espalda, eso fue trampa, ¿no?…

Tenía que aceptar la cruel realidad, él estaba con la guardia baja y Rusia solo aprovechó la "oportunidad" que le dieron. Después de la estocada y el dolor intenso, recordaba muy pocas cosas: un grito, las caras del resto, blancas como papel, el llanto de España… y por casualidad, la voz de su hermano (más bien sus lloriqueos). Lo último antes de sumergirse en esa blancura absoluta era la sensación de que lo jalaban suavemente de los pies. Ese lugar le recordaba algo que oyó anteriormente (no recordaba dónde), una estupidez acerca de que si existía o no la "quinta dimensión*" o algo así. Sea como sea, la blancura era infinita, ni cielo ni tierra se avistaban. Flotaba, literalmente, si no hubiera sido por la sensación de pisar más blancura firme.

-Y este lugar se supone que es… a ver… ¿qué decía la carta?...

Caminó un buen trecho, pero desistió al ver que, por más que caminara, siempre regresaría al mismo lugar, una y otra vez. Se sentó en cunclillas, haciendo memoria acerca del contenido de la carta.

-…Este lugar… ¿será ese menú principal? –Inmediatamente después de decir aquello, un camino, hecho de cuadrados púrpuras y rosáceos, se divisó al frente. Una voz suave, como el de las presentaciones del estadounidense, se oía a la lejanía, pero era muy notorio lo que decía:

-Felicidades, usuario 00321. Ha pasado con éxito el demo de prácticas de King of the Hill. Por favor, diríjase por el camino púrpura para validar su inscripción y desbloquear nuevos contenidos, como las tiendas, talleres y premios. Debido a la gran cantidad de información que se almacenará, terminada la acción el juego se reiniciará y volverá a la interfaz real. Discúlpenos por nuestro servicio.

¡Disfrute de su estancia y diviértase!-

-¿De… demo de prácticas? Así que en teoría no perdí… jaja… jajajaja… aún puedo tener mi venganza… jaja…

-Vendetta-

-Sí, la van a tener… partiendo con Rusia.

Se levantó del suelo y caminó con ligera desconfianza hacia la ruta recién revelada.

-Este camino es eterno, ¿no se acaba nunca? Mierda, cómo estarán España y Veneciano… idiotas…

Romano no sería capaz de deducir cuánto tiempo llevaba andando por los cuadrados púrpura. Hacia delante, una débil franja morada avanzaba hacia el horizonte, al igual que la de su espalda. Tampoco quería desviarse, bastante tiempo esperó para que apareciese un color que no fuese blanco y no lo quería abandonar.

-¡Quiero terminar esto ya! ¡Ya! –Romano estaba cansado, tenía hambre y estaba frustrado. –Cosa curiosa, porque solo bastó que dijera eso y lentamente, una especie de bar, como los del viejo oeste, apareció al frente suyo, cortando el camino.

-Me quieren matar de un susto, eso quieren. No tengo otras opciones y si esta cosa salió porque empecé a hablar en voz alta… será.

Entró a la taberna. Estaba impecable. Los taburetes estaban alineados junto con la barra, las copas cristalinas colgadas del techo bajo, hasta un jukebox* arrinconado en una esquina, pero que no encendía. Cuando se acercó a este, notó que estaba empolvado.

Se dirigió a las botellas de licores. Esperaba encontrar algo para calmar su sed, un Marsalla* o alguno de los vinos que se exhibían detrás del mostrador. Abrió una que tenía una etiqueta rosada. Retiró el corcho y un olor nauseabundo inundó sus narices.

Rápidamente lo tapó y lo devolvió a su escaparte. El gruñido de su estómago le acordó que tenía hambre y bastante. Y de nuevo, Feliciano portaba la maleta repleta de pasta, no él. Al lado del escaparate de las botellas, una puerta de madera oscura indicaba lo que era una "cocina". Giró el pestillo y nada.

-¡Mierda, ábrete! –Le pegó una patada a la puerta, esperando que se abriese como lo que sucedió en las otras dos oportunidades. Pero nada. Al parecer, de nuevo se mofaban de él.

No lo notó a primera instancia, pero en el mesón del bar, un sobre amarillo con un bolígrafo. De nada servía abrir las otras botellas, olerían igual de mal que la otra y si llegaba a encontrar algo para comer, le provocaría una indigestión de muerte. Así que lo mejor era abrir esa estúpida carta –porque ahora se encontraba malhumorado- leer lo que ponía y esperar.

-Puaj, el sellado está pegajoso… ¿Qué dem…? Esto es… ¿un contrato?

No, no era un contrato. Era una planilla de registro. Era como cuando querías crearte una cuenta en youtube, Facebook, Twitter… solo que hecha en papel.

-Solo esta porquería de hoja me separa de este antro y el mundo real. Terminaré lo más rápido que pueda para reventarle la cara a Rusia… no, mejor llamo a la mafia y que ellos lo hagan por mí –Para qué enfrentarse al eslavo, de todas formas, en el mundo real si le llegaba una estocada como la de antes era su fin. Cogió el bolígrafo y procedió a llenar la planilla.

La hoja de la planilla ponía: Nombre (NO USAR NACIONALIDAD), Apellido, Nombre de Usuario (no nacionalidad), Contraseña (?), Pregunta de Seguridad, Ubicación, Fecha de nacimiento y un casi imperceptible "Acepto los términos de servicio y la política de privacidad". Al final, con letras rojas, señalaba que finalizado de completar la planilla, había que guardarla en el sobre y echarla dentro de la rejilla de ventilación del jukebox. Una idea idiota, así la máquina se echaría a perder.

-Veamos… ¿por qué no puedo usar mi nación como nombre? Todos se refieren por mí como Italia Romano… esto lo hace más complicado mierda… tengo que pensar en un nombre para que el resto se muera de envidia…

Hizo memoria acerca de algún nombre. Descartó varios y al final se quedó con uno.

-Lovino-

-El otro ítem pone… ¿Apellido? Se devanó un poco los sesos con el ítem anterior, así que anotó el primero que se le cruzó por la mente.

-Vargas-

-Nombre de Usuario… les guste o no basuras, aquí SÍ escribiré lo que se me plasque. Al final, el nickname escogido fue: mafiadelostomates. –Esta falta de imaginación- pensó

-¿Contraseña? No me digas que me pueden suplantar… ahh… cabréense con esto, no estoy de ánimo para crear nombres raros. (Otra vez). Su contraseña fue (nombre omitido por asuntos legales).

-Este es lejos, el ítem más estúpido de todos.

-Pregunta de Seguridad-

-¿Y qué se supone que tengo que hacer con una pregunta de seguridad? Es perdedor olvidarse de tu contraseña y responderte a ti mismo –olvidó que a él también le pasó en varias ocaciones- La pregunta elegida fue: ¿Qué cosas odias? Sus respuestas eran obvias, por lo demás.

-Sí, acepto su mierda de condiciones (ni siquiera las leyó).

Guardó la planilla dentro del sobre y fue donde el Jukebox y echó el sobre dentro de la rejilla.

-Limpian Todo el lugar y no detrás de la máquina. – ahogó un estornudo- Serán…

El jukebox se encendió súbitamente y emitió una melodía que hizo explotar los tímpanos de Romano. Emitía luces de colores y una pista fue elegida para tocar. La misma voz de antes se escuchó:

-Gracias por enviar la planilla. Tenemos el placer (¿) de informarle que sus datos han sido aceptados y ya está listo para acceder a las tiendas. Ahora será devuelto a la interfaz real.

¡Hasta la próxima!-

-No otra vez…

Las fuerzas de Romano enflaquecieron y el dolor del pecho, que se había mitigado, le afectó de nuevo. La vista se nubló y le dieron náuseas. Antes de que cayera al suelo, sintió que lo jalaban de los pies, igual que antes. La cabeza le dio muchas vueltas y antes de abrir los ojos, un fuerte olor a quemado inundó el lugar.


Glosario y notas anexas:

*Quinta dimensión:hay referencias tanto en ramas como en matemática y física. Pero según los videojuegos son los errores gráficos que sacan al jugador del mapa o nivel, usualmente tienen un fondo negro, gris, o blanco.

*Jukebox: en español es conocida como rocola, gramola o tragamonedas, es una máquina que reproduce música, que opera con monedas y que toca las canciones seleccionadas previamente en el aparato. Tiene iluminación de color en el frente y lados laterales. Posee botones con letras y números que permiten seleccionar una canción específica de un disco.

*Marsalla: Es un vino producido en la región de Marsala, Sicilia. Se produce usando las variedades de uva Grillo, Catarratto e Inzolia y se suele servir como aperitivo entre el primer y segundo plato de una comida.


Este capítulo y yo tenemos algo personal. Hoy cortaron la luz en mi casa para arreglar algunas cosillas y cuando volvió la luz (a eso de las tres de la tarde) y prendí el notebook para subir el capítulo, vi que el capítulo no existía. Mi reacción fue:

-No… ¡NOOOOOOO! Tanto esfuerzo… *sollozos*

Así que tuve que ponerme manos a la obra y reescribir. El anterior tenía como 6 hojas y este es una niñería comparado con el otro. Pero será, no saco nada llorando en el teclado, el archivo no volverá D:

Es tan triste que te ocurra eso. Siempre digo que crearé respaldos de mis archivos, pero nunca lo hago por razones de tiempo (y a veces, la flojera te gana).

Mil disculpas por la tardanza. Y agradecimientos a Tenten Akita por el review :3