KHR no es mío, solo tomo prestado a sus sexys personajes ;)
Capítulo 5: Reborn
Se escuchó el suave golpe de la puerta, con lo cual el ruido de la pelea se frenó de golpe y después de unos segundos se escuchó un adelante, por lo que el pequeño pelinegro abrió la puerta, fingiendo inocencia.
- Abuela dice que la cena esta lista – dijo el pequeño mirando la habitación la cual se veía toda desordenada pero tanto su abuelo como su madre contrastaban con el lugar al verse impecables sin ninguna arruga en sus ropas.
-Ya bajamos – dijo Reborn mientras acomodaba de nuevo su sillón favorito en su lugar.
- Ah… - en eso la cara de su madre se puso azul – demonios me olvide de él – murmuro saliendo rápido de la habitación, cosa que le pareció demasiado extraña al pelinegro mayor por lo que miro al pequeño esperando respuesta.
- Es que el jefe de mamá nos acompañara en el almuerzo – comento el menor sonriendo de lado.
- Oh, así que tenemos un intruso – dijo su abuelo mientras volvía a tomar su pistola y la guardaba en su saco – y ¿cómo es?
- Es un herbívoro atrevido y ya se ganó a la abuela – comento, haciendo que Reborn lo mirara impresionado.
- Interesante, eso quiere decir que hoy será un día divertido – dijo sonriendo con malicia mientras salía de su despacho seguido del pequeño Kyoya para bajar a almorzar.
La castaña bajo rápidamente las escaleras, esperando que su jefe siguiera cuerdo, porque conocía muy bien a toda su familia, al llegar se relajó un poco ante la escena que presencio ya que miro al rubio y su madre hablar de cosas triviales mientras este le ayudaba a servir la comida.
- Giotto-san, perdón, no pensé entretenerme tanto hablando con mi padre – se disculpó.
- Tranquila Tsu-chan, tu madre es una mujer interesante – dijo dándole una sonrisa cómplice a su madre la cual fue devuelta por la misma, empezando a poner nerviosa a la chica y pensando que había sido una mala idea traer al rubio a su casa.
- Ah… claro… am… deja te ayudo – dijo acercándose al rubio para tomar algunos de los cubiertos que tenía para igual colocarlos en la mesa.
- Ya terminaron de charlar – pregunto Luce mirando a Tsuna.
- Si… aunque como siempre es un necio – se quejó la joven.
- ¿A quién le dices necio, dame-Tsuna? – dijo Reborn entrando a la sala, seguido de Kyoya.
Ahora GIotto miro con asombro al hombre que acaba de entrar, en primera supo que se trataba del papá de su ángel ya que le contesto a su ofensa, aunque le parecía curioso el apodo con el que la llamaba , a simple vista lo notaba ese sujeto tenia escrito en letras de neon: peligroso, aunque igual podría arriesgarse ya que si era el esposo de Luce-san y esta no parecía tan peligrosa, pero supuso que no era bueno tentar a su suerte y que se conformara con los logros obtenidos hasta ahora.
- A ti, a quien más – contesto la chica mientras le dedicaba una sonrisa ladeada a su papa, ya que al final del día sabía que esa era su forma de demostrarle su amor a ella.
- ¿Y tú? – dijo Reborn ahora prestándole atención al intruso y escaneándolo con la mirada.
- Es el jefe de Tsu-chan, se llama Giotto – comento Luce acercándose a su esposo y dándole un beso en la mejilla.
- Hmm…, un gusto soy Sawada Reborn – dijo sonriéndole de forma sádica.
Giotto tembló ligeramente ya que por un momento creo ver un brillo en los ojos de ese hombre, pero luego se negó así mismo pensó que eran imaginaciones suyas.
- El placer es mío, señor – contesto de forma tranquila y sonriéndole, impresionando un poco a Reborn ya que disimulo bien su miedo, tal vez ahora entendía porque su mujer se puso de su lado y por lo visto su nieto estaba interesado.
El almuerzo transcurrió de forma tranquila, con preguntas triviales sobre cómo le fue en la escuela al menor, ahí Giotto aprendió esa curiosa característica del menor de llamar a todos herbívoros agregándole algún adjetivo adicional, también noto que a pesar de ir a la dirección por mal comportamiento ese niño era un genio al ser el primero en su clase y entonces se le paso una idea curiosa por su cabeza: tener un hijo como ese pequeño sería divertido. Tampoco se salvó ya que le llego el clásico interrogatorio sobre lo que hacía exactamente en el corporativo principal en Italia, ahí se enteró de que su científico principal Verde y el padre de Tsuna eran "amigos-rivales", aunque no quiso indagar muy bien qué clase de relación era esa…
Las cosas parecían tranquilas y prometían terminar bien, pero por lo visto Giotto o tenía tanta suerte como deseaba…
- El almuerzo estuvo delicioso, muchas gracias Luce-san – dijo Giotto agradeciéndole a la mujer, mientras esta levantaba los platos con la ayuda de su hija.
- Me alegra que te gustara – comento la mujer sonriéndole.
- Pues tenía que gustarle, porque no acepto críticas de gorrones – dijo Reborn mirando seriamente al rubio.
Ahora si el rubio no pudo impedir temblar un poco, ya que sabía que era su culpa auto-imponerse a su ángel para pasar tiempo con ella… aunque claro este jamás pensó que sus planes de ella era comer en familia… Pero al mismo tiempo la envidiaba un poco por eso, ya que de pequeño era raro el momento que podía pasar así en familia por que su padre estaba muy concentrado en la empresa y todo fue a pique cuando su madre falleció y su padre ya ni aparecía por la casa.
- Am si… supongo que fue culpa mía el auto invitarme – contesto nervioso.
- Por eso eres un herbívoro atrevido – se burló el menor mientras terminaba de comer su postre mientras miraba a los adultos hablar.
"No me ayudes Kyoya" – pensó el pobre rubio al mirar que le niño en vez de apoyarle le ponía más leña al fuego.
- Cierto, y ¿porque le dices atrevido?, kyoya – le pregunto Reborn, recordando ese detalle.
- Porque le dice a mama: Ts… - pero no pudo terminar de hablar ya que en eso fue silenciado por su madre la cual le puso su mano en su boca.
- Kyoya si guardas ese secreto te devolveré tus tonfas – le susurro a su hijo, el cual solo asintió en forma de respuesta, por lo que la mujer aparto su mano y le dejo seguir comiendo su postre.
- ¿Que fue todo eso dame-Tsuna? – dijo con enojo Reborn, ya que se notaba que algo ocultaban esos dos.
- Nada en especial, bueno me retiro debemos regresar para terminar de revisar algunos documentos – dijo la chica mientras tomaba al rubio del brazo para hacer que le siguiera y por lo visto el rubio capto la indirecta, imitando a la chica y levantándose de su asiento.
- Si, es verdad G y Hayato nos estarán esperando, fue un gusto, nos vemos y gracias por todo – dijo despidiéndose.
- Claro, animo en el trabajo – dijo Luce regresando a la sala y despidiéndose de ellos.
- Nos vemos en la noche – se despidió la menor – vámonos Giotto-san.
- Claro Tsu-chan… - contesto feliz el rubio, empezando a caminar hasta la chica pero en ese mismo instante una bala paso rozando su cabeza.
- ¿Cómo la llamaste? – dijo Reborn, su voz se notaba enojada y ahora portaba una pistola y la estaba apuntando hacia la cabeza del rubio.
Kyoya solo sonrió mas, había recuperado sus tonfas confiscadas y de paso el rubio se delato solito causando la ira de su abuelo.
- Mira la hora papá debemos irnos – dijo Tsuna actuando rápido, por lo que tomo de la mano a su jefe y lo saco rápidamente de su casa mientras esquivaban las balas.
- Dame-Tsuna, regresa aquí ahora mismo – le regaño Reborn y en eso estaba dispuesto a seguir a su hija para darle una lección al rubio ese, cuando fue frenado por que una bala paso rozando cerca suyo, por lo que miro al mirar a su agresor noto a su mujer sosteniendo una pistola roja e igual se le notaba enojada.
- Reborn, ¿a dónde vas? – le dijo enojada – Giotto es el jefe de tu hija y no creo que quieras arruinar el trabajo y esfuerzo que ella hizo para conseguir ese puesto, ¿o sí? – dijo mientras le quitaba el seguro a su arma por segunda vez.
- Tch… - se lo único que se limitó a decir para dirigirse a las escaleras y subir a su habitación.
- Abuela eres una verdadera carnívora – alago Kyoya, el cual se notaba feliz de poder ver a su abuela en acción.
- Bueno alguien debe mantener en cintura a tu abuelo, no crees mi cielo – dijo guiñándole el ojo para luego guardar su arma en la vitrina junto a sus tazas de porcelana.
Por otra parte Tsuna deseaba morirse en ese instante, estuvo así de cerca de perder su nuevo empleo y todo por culpa de su propio jefe. Por otro lado Giotto tenía una crisis nerviosa: si así se puso su futuro suegro por llamar de forma cariñosa a su ángel no quería imaginarse como seria si le dijera que deseaba a su hija para una relación seria…
- Giotto-san… - le hablo Tsuna al notar que le rubio estaba más tranquilo de lo usual – Giotto-san, le volvió a hablar poniendo su mano en su mejilla izquierda para que le mirara.
Ahora ante el tacto el rubio la miro a ver e inconscientemente atrapo la mano de la chica para que esta se quedara en su mejilla y no fue retirada.
- Tsuna – dijo mirándola a ver al mismo tiempo que su voz sonaba muy calmada y relajada, haciendo que involuntariamente la chica se sonrojara por el sonido de su voz.
- Ah… Giotto-san… ¿se encuentra bien? – comento nerviosa la castaña, ya que se sentía demasiado incomoda en ese ambiente que se estaba generando.
- Si eso creo – siguió hablando de forma tranquila mientras buscaba acercarse a ella de forma lenta, haciendo que esta se sintiera cada vez más nerviosa e incómoda.
- Giotto-san, ¡reaccione! – grito la castaña alarmada al notar que tenía demasiado cerca al rubio.
Ante el grito el rubio reacciono saliendo de sus pensamientos y mirando a su alrededor.
- ¿Qué haces Tsu-chan? – pregunto Giotto y ahora noto que tenía sujeta la mano de la chica – ah perdón – se disculpó liberándola de ese agarre.
Tsuna lo miro asustada por un momento preguntándose: ¿qué rayos acababa de pasar?, hace unos segundos su jefe parecía otra persona y hasta por un momento ella misma se sintió atraída por este, ante ese pensamiento sacudió fuerte su cabeza regañándose así misma por esa idiotez que estaba pensando.
- Giotto-san, ya llegamos a la oficina – comento la chica intentando desviar el tema de lo ocurrido segundos atrás.
- ¿Ah? – en eso el rubio se percató que ya estaban de nuevo en el estacionamiento de la empresa, estuvo demasiado tiempo entre sus pensamientos que no había notado ese detalle – perdón, es que a veces suele perderme en mis pensamientos.
- Am… si eso acabo de notar – dijo asustada la joven – bueno nos deben estar esperando – le dijo mientras bajaba del automóvil, siendo imitada por el rubio para tomar el elevador y regresar a la oficina a terminar los pendientes.
