Es muy agradable leer los RR. Cariños para todos y espero les guste.

Lo que todos ya sabéis: He pedido prestado algunos de los personajes de Jk R. y los he utilizado para poner en marcha mi locura. Esto es sin fin de lucro, solo de Hobby. Que disfruten :D


La venganza no siempre es dulce

Adoraba los días viernes, no porque quedarán pocas horas para el fin de semana, si no que ese día los elfos nos hacían flan de chocolate con caramelo a la cena, de solo imaginármelo se me hacia agua la boca, y muy pronto sería aun mejor, pues después de engullirme media docena de flanes mi pequeña venganza se llevaría a cabo.

La verdad es que fue un poco difícil decidir qué íbamos a hacer contra la ramera estúpida de Evangelina, y más cuando Cora ponía en marcha su maléfica imaginación. Debo admitir que sus planes eran descabellados y todos terminaban con una muerte lenta y dolorosa, no es que no me gustará la idea de tirar a la rubia al calamar y ver como este la devoraba, pero era demasiado joven e inteligente para ser llevada a Azkaban, por eso deseché todas las ideas que implicaran exposición de sangre de puta… aunque si lo hacia por la noche, sin que nadie me viera…

"¡Concéntrate Lily, concéntrate!

Eran las nueve menos diez cuando Cora dio inicio a nuestro plan. Ese que llevábamos una semana planeando y que gracias a la ayuda de los implicados (Evangelina y Blas) se nos había facilitado todo. Porque el par de promiscuos siguieron viéndose después de ser descubiertos por mi. Para rematar su poca vergüenza la muy cínica y puta se pavoneaba con James de la mano.

Estábamos en el pasillo que conducía a las mazmorras y a las habitaciones de los Slytherin, cuando Cora apuntó al final del pasillo. El corazón casi se me arranca del pecho al verlo. Entre bromas y risas los merodeadores se acercaban al lugar de la cita de Blas y Evangelina, y en mi cabeza lo único que resonaba era que muy pronto James volvería a ser solo mió. Era el pensamiento más egoísta y mezquino que había tenido en mi vida, pero por primera vez en mi vida me importaba una mierda el resto, lo único que quería era que James tuviera ojos solo para mí.

Las pisadas de un grupo de alumnos de Slytherin me sacaron de mis pensamientos y la sonrisa se me dibujó de oreja a oreja al ver que Frida y su sequito de cabronas venían hablando con la última conquista de la estirada de Frida.

"Maravilloso" pensé para mi enorme orgullo.

-Es hora de que vocalicemos lo que la desgraciada esa le está haciendo al sucio de Blas. –Murmuró con una sonrisa traviesa Alex antes de lanzar el hechizo.

-Estoy seguro que Potter no te hace sentir ni la mitad de lo que yo te hago sentir. –la voz de Blas sonó amortiguada contra la piel de la rubia.

Evangelina soltó una risita estúpida antes de gemir "si"

James se paró en seco al oír su apellido y con paso decidido se aventuró a ver qué ocurría. Sirius, Remus y Peter le siguieron de cerca, mientras que Frida muerta de curiosidad también se acercó a ver qué pasaba.

Sonreí llena de orgullo al ver la cara de espanto de Frida al ver a su querido hermanito en esa situación y más frente al que podía ser su futuro esposo. Saboreé con placer al imaginarme cómo la botarían después de esto. Era posible sonreír tanto, sin lugar a duda lo era y definitivamente ese día viernes era el mejor de todos.

-¡Vaya que escenita! –exclamó Cora con ese vozarrón que llamaba la atención.

Todos nos miraron y me inflé de orgullo al delatarlos, al exponerles a todos los presentes que Evangelina era una puta mal nacida que no merecía los besos, los abrazos y absolutamente nada de James. Él se merecía algo mejor, alguien que le quisiera sobre todo, que diera la vida por él y que le fuera fiel… en definitiva alguien como yo.

-¡Malditas! –nos gritó fuera de si Evangelina, intento abalanzarse sobre mí, pero Cora de un hechizo se deshizo de ella.

Al otro lado del pasillo James estaba estático mirando a Blas y a Evangelina, pero no reparé en su cara decepcionada y mucho menos en sus ojos tristes cuando me vieron. Otra vez pasaba por alto algo realmente importante y todo por ser una maldita egoísta.

-Vaya que puta te has buscado, amigo. –dijo Sirius con el seño fruncido.

James se dio media vuelta y salió del lugar sin decir nada al respecto, le seguí sin dudarlo.

Grité para detenerle, pero él no se detuvo, siguió caminado con firmeza. Intenté darle alcance y lo logré a mitad de la cancha de Quidditch.

-James te he gritado todo el camino. –le recriminé al tenerlo en frente.

Suspiró, se tomó de la cabeza y se quedó quieto.

-Ella no se merece alguien como tú, James. –le susurré con dulzura.

Se tomó con más fuerza la cabeza y negó abatido mascullaba furioso.

-Tranquilo, James. –intenté calmarlo y me acerqué para abrazarlo, pero cuando estaba a menos de tres centímetros de su cuerpo se alejó de mi con brusquedad y me miró fijamente antes de soltarme la peor bomba de mi vida.

-¿Y a quién me merezco, Lilian? ¿Alguien como tú?

Cerré y abrí la boca sin saber que contestar.

-Alguien mentirosa, superficial y despreciable. Alguien que es capaz de romperle el alma alguien solo para sentirse bien. ¿Alguien así me merezco Lilian? –se acercó a mi y apretando los dientes agregó. –contéstame.

-James… yo… yo –no era capaz de verbalizar nada, estaba tan asustada no porque él me fuera a golpear, eso era imposible. Le temía a algo peor, le temía a que me odiara.

-¡MALDITA SEA LILY CONTESTA! –me grito mientras me zarandeaba por los brazos.

Los ojos se me llenaron de lágrimas. Después de todo mi venganza ya no me sabía tan dulce.

Cerró los ojos y pegó su frente a la mia. Yo sollozaba sin reparo nada podría detener el torrente doloroso que se amortiguaba en mi corazón. Todo había terminado, él me odiaba y yo le amaba más que nunca.

-Maldigo el día en que me enamoré de ti. –susurró lleno de dolor, un dolor que por años yo había alimentado con desprecios, con desaires y malos tratos, un dolor que ahora me golpeaba con furia en el alma.

Se apartó de mi con lentitud y, mientras lo hacia, sentí al frió calarme los huesos y helarme hasta la medula.

Dos pasos, tres pasos, miles de kilómetros lo separaban ahora de mí ahora. Él se iba y me dejaba bajo el cielo sin estrellas, abrigada del viento y el vació en mi interior, en el peor viernes de mi vida.

Lo había perdido por culpa de mi maldito egoísmo, por culpa de querer siempre tener la razón y el control de absolutamente todo en. Por mi maldito orgullo que me cegó por años y no me dejó ver lo que sentía por James. Me odié como nunca antes lo había hecho.

Caí de rodillas al césped y me quedé ahí varada hasta que las chicas fueron por mí, o mejor dicho lo que quedaba de mí. Ya no quería nada, prefería que un rayo me atravesara en ese instante y detuviera el dolor ciego que me invadía.

Continuará...