DISCÚLPENMEEEEEEEEEE! Subí el capítulo 6, pero Hikaru-Hoshi (gracias mil veces, Hikaru) me dijo que no podía leerlo. Al parecer, hubo un error cuando lo subí y yo no me di cuenta. Bueno, aquí ta el capítulo 6, sin errores (espero. Si aún no pueden leerlo u ocurre algún error me avisan).

Bueno, sólo diré que en este capítulo se reunirán todos los amigos de Yoh, incluidas las chicas (las 5 Lilis no, y tampoco Hao).

La Reunión Anual

"!YOOOOHHHH¡ANNAAAA¡¿ESTÁN AQUÍ?"

Anna se sobresaltó, y enseguida le lanzó una mirada de pánico a su prometido. ¿Qué demonios hacía ella aquí? Y si estaba ella, también Horo-Horo, o Len... ¿No pudieron escoger otro momento para visitar?

"¡YOHHHHH!"

La voz de Horo- Horo. Yoh, sólo pudo sacar la cabeza por la puerta de la cocina y mirar al pasillo, hacia la entrada. Si no les abría, entrarían por su cuenta, no porque fueran groseros, sino porque, después de todo, Yoh les había dicho que si él y Anna no estaban allí, ellos podían entrar sin ningún problema.

"Voy a abrir"

"No" ella meneó la cabeza "Si los dejas entrar, si me ven, se enterarán, Yoh"

"No se enterarán, Annita. No les diremos si no quieres. Además, seguro están aquí para una corta visita"

"No creo que vengan a…"

Pero Yoh ya estaba recorriendo el pasillo e iba hacia la entrada. Anna asomó la cabeza por la puerta de la cocina y susurró, con los dientes apretados.

"!Yoh, no vienen de visita¡No les abr…!"

Yoh ya estaba demasiado lejos como para escucharle cuando hablaba así de bajo. Siguió avanzando, solo un poco más, hasta llegar a la puerta y abrirla. Afuera, Horo-Horo, Tamao, Pilika y Len le esperaban, los tres primeros con una gran sonrisa y el último con su usual ceño fruncido y sus brazos cruzados en torno al pecho.

"¿Por qué tardaste tanto?" le preguntó Horo, fingiéndose enfadado "Llevamos horas esperando"

"No seas exagerado, idiota, sólo fueron cinco minutos"

Horo le lanzó una mirada asesina a Len, su eterno adversario y el ahora-novio-de-su-hermanita-menor (por su puesto, él no había aprobado su relación, pero se estaba acostumbrando… después de dos años de que ésta empezara). Len sólo le devolvió una mirada de superioridad y autoconfianza.

"Bebe-leche"

"Pelos de punta"

"!Mira quien habla!..."

La pelea se fue calentando, y los insultos se fueron haciendo más hirientes, hasta que los dos intentaron golpearse. Como siempre, Yoh y Pilika fueron los que los detuvieron, interponiéndose entre los dos y conteniéndolos como pudieran. Tamao nunca había podido interponerse en una pelea entre esos dos porque simplemente temía salir malherida. Era mejor dejarles esas cosas a Yoh y a Pilika, que eran más valientes (o imprudentes), y algo más fuertes.

Finalmente, el Usui y el Tao se calmaron.

"!Esto es el colmo!" gritó Pilika "¿Cómo es posible que ustedes dos sean amigos si se la pasan peleando?"

"No somos amigos" farfullaron los dos. Luego voltearon la cabeza con terquedad.

Yoh se rió.

"Amigos¡qué bueno tenerlos aquí!" dijo Yoh, todo emocionado.

"Es bueno estar aquí" replicó Horo, más dispuesto a conversar que Len "y si no fuera por algunas personas…" miró a Len "este sitio sería perfecto"

"¿Dónde está Anna?" preguntó Pilika, en un intento de prevenir una pelea.

Ante la mención de su prometida, Yoh se puso tenso y nervioso por unos instantes, pero nadie se dio cuenta.

"Ah… ella está adentro"

"Bueno, qué más da. ¡Vamos a entrar!" empezaron a andar por el camino de grava

"!Esperen!" gritó Yoh, deteniéndolos al instante. "Ehhh… amigos¿saben qué? Cada vez que vienen sólo ven la pensión. ¿Qué tal si les muestro Funbari?"

Todos lo miraron, algo confundidos.

"Naaaa" dijo Horo "Estoy cansado del viaje. Solo quiero comer y dormir"

"¿Dormir¿A-aquí?"

"Pues claro, tonto. ¿Dónde más íbamos a dormir?"

"Pero… ¿se van a quedar… en Funbari?"

Los cuatro recién llegados se miraron. Al parecer, su despistado amigo no tenía idea de lo que pasaba, lo cual era completamente común, pero¿olvidarse de algo así? Tenía que ser una broma.

"La reunión anual, joven Yoh" dijo Tamao, con algo de timidez.

Yoh parpadeó. Oh, cierto. La Reunión Anual.

Desde que el Torneo de los Shamanes se canceló, todos se reunían en la pensión una vez al año, cerca de Año Nuevo, y se quedaban durante un mes antes de regresar a sus hogares. De esa manera, no perderían la amistad que habían ganado durante el peligroso Torneo (y pasarían el Año Nuevo juntos, lo cual era muy gratificante).

Claro, las visitas cortas a lo largo del año eran comunes. No era raro que Horo, Ryu o Len fueran a la pensión y se quedaran dos o tres días. Sin embargo, amigos como Lyserg, Chocolove o Fausto no podían ir de visita tan a menudo, pues vivían demasiado lejos o no podían costear los constantes pasajes. Y Manta se había convertido en un hombre de negocios ocupado, por lo que ya no iba de visita tan a menudo. Por eso se había creado la "Reunión Anual". Para que los que todos pasaran un mes juntos en la pensión… para desgracia de Anna.

Yoh siempre había esperado con ansias la Reunión Anual. Era bueno pasar un mes conviviendo con sus amigos como si todos fueran una gran familia. Pero en ese preciso momento quería que se lo tragara la tierra.

"Ah, claro… jijiji… la Reunión Anual… bueno, amigos, creo que no vamos a…"

En ese momento sonó un celular. Len se excusó y enseguida lo contestó.

"¿Sí?" los demás alcanzaron a oír una voz de mujer que decía algo "Sí, ya estoy aquí" otra vez la voz de mujer, curiosamente familiar "Entiendo. Ya le digo" colgó el teléfono "Jun y Ryu vienen en camino, dijo que llegarían esta noche, quizá un poco tarde… y Lyserg me llamó cuando salíamos del aeropuerto. Llega por la mañana"

Oh, rayos. Ya todo el mundo venía en camino o se preparaba para venir. Ahora sí que le sería imposible cancelar la Reunión Anual. Es decir¿cómo decirle a todos que volvieran a sus casas, cuando probablemente ya tenían los pasajes de ida y de vuelta reservados? Sospecharían algo de inmediato. Sólo pudo dejar pasar a los cuatro recién llegados y pensar una cosa.

"Mierda"

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Dentro, todos se sentaron en la mesa, a conversar y a comer. No se sorprendieron cuando Yoh les dijo que no había hecho una cena tan abundante como para que comieran los cuatro, después de todo, Anna siempre lo entrenaba más cuando se acercaba la Reunión Anual (Dios sabrá porqué) y el pobre ya no tenía energías ni para cocinar. Así que Tamao y Ryu se encargaban de la cocina durante la mayor parte del mes (de cuando en cuando Pilika y Horo ayudaban).

Tamao preparó una cena para todos, tomando en cuenta a Ryu y a Jun, que venían en camino.

Justamente cuando Tamao estaba terminando de servir la cena, se oyó la voz de Ryu que gritaba.

"!DOOOOON YOOOOOOHHHH¡DOOOOOÑA ANNAAAAA!"

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Dos días después…

La pensión estaba llena de risas y bromas. Aquel era el único momento del año en el que todos estaban reunidos. Estaban Horo, Pilika, Len, Jun, Ryu, Tamao, Lyserg, Fausto, Chocolove, e incluso Manta estaba allí (ese mes era el único que tenía libre. Tenía que trabajar el resto del año, incluso los fines de semana, para compensar). Y, por supuesto, los espíritus estaban allí, con sus amos y acompañantes.

Podría decirse que esa era la época más alegre para todos. Te ibas a dormir bien entrada la noche, después de tanto conversar y comer alegremente. Si no podías dormir, bajabas a buscar té o un vaso de leche caliente para ayudarte a dormir, y te encontrabas con una o dos personas, también con insomnio, y podías quedarte con ellas a conversar hasta que el sueño viniera y te reclamara, y cayeras dormido en el suelo o en el sofá. A la mañana siguiente, de seguro Anna te despertaría y te mandaría a hacer algo, como entrenar o limpiar, y no era tan malo, porque entrenabas y limpiabas con uno o dos amigos más, y sufrirían juntos.

Sí. Ese mes era el mejor del año.

Ah, hora de cenar. El momento en el que todos se reunían a comer y a conversar. Las risas, bromas y pleitos eran constantes en ese momento, sobretodo entre Horo y Len o Horo y Anna, cuando de comida se trataba. Sin embargo, todos disfrutaban de ese momento.

"!LA CENA ESTÁAAA LISTA!" gritó Ryu.

En menos de cinco minutos, la cena estuvo servida sobre la mesa y tanto anfitriones como invitados estuvieron sentados en ella. Estaban algo apretujados, pero no importaba mucho. Todos tenían hambre… o la mayoría la tenía.

Horo paseó la mirada por la mesa, comiendo un poco de aquí y otro poco de allá. Ya estaba casi lleno, pero no iba a para de comer las delicias que preparaban Ryu y Tamao. Siguió escaneando la mesa con la mirada, buscando un plato en particular. La langosta.

Le echó un vistazo a la itako. Todos los años, mientras estaban reunidos compraban una o dos langostas a lo largo del mes, y vaya que eran de tamaño considerable. Sin embargo, Len y la itako siempre le privaban del placer de comerse al menos un pedacito de langosta (siempre se la arrebataban y se la comían entre los dos).

Oh, pero esta vez comería langosta. Sí que lo haría. Movió su mano, con cautela, hacia la bandeja de langosta. Si lo hacía demasiado rápido Len o Anna se darían cuenta y, nuevamente, se quedaría sin langosta este año. Pero no, esta vez sería más precavido.

Avanzó un poco más la mano, y tocó tocar el plato de la langosta. Lanzó un suspiró de emoción, sabiendo que el sonido de las risas y las conversaciones cubrirían todo ruido que él hiciera, y se detuvo, conteniendo las ganas de llorar de alegría. Esa era la primera vez que lograba tocar el plato. Lo arrastró, lentamente, hacia él, y justamente cuando ya tenía los palitos a punto de tocar aquella exquisitez, vino Len Tao y le metió un coscorronazo en la cabeza.

"!Ay!" Len le arrebató la langosta de las manos "!No¡Espera!... ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO¡MI LANGOSTA!"

Len sonrió, ahora con el premio en sus manos y la frustración de Horo en sus oídos. Vaya que se sentía bien. Le echó un vistazo a Anna, y en seguida una mirada de suspicacia se alojó en sus ojos dorados. A estas alturas de la cena, la itako debería haberse comido dos platos de arroz y casi la mitad de la langosta. Era extraño. Su plato de arroz estaba casi intacto. De hecho, estaba jugando con la comida, no comiéndosela.

Len le pasó la langosta a la itako, sin embargo, ésta meneó la cabeza de un lado a otro.

"Dásela a Horo. Ya no tengo hambre"

Las risas se extinguieron de inmediato, y todos volvieron sus cabezas hacia Anna, quién mantuvo la mirada fija en la nada. Hasta Len estaba asombrado, y se le notaba en el rostro.

Entonces, todos comenzaron a hablar.

"¿Qué demonios…?"

"¿Qué rayos…?"

"¿Es una broma?..."

"Creo que está enferma…"

"¿Tendrá fiebre?..."

"!E.T. secuestró a Anna y nos dejaron una réplica robot para que no nos diéramos cuenta!" gritó Chocolove

Len y Horo golpearon al moreno y lo lanzaron fuera de la ventana. Luego, todo quedó en silencio, y todos miraban a Anna menos Yoh, quien sólo jugaba con la comida.

"Voy a oír música en mi habitación. No me molesten"

Se levantó de la mesa, dejando el plato intacto.

Para no generar tantas sospechas Anna había regresado a su habitación desde que la Reunión empezó, y se rehusaba a dormir con otra persona, como siempre que había visitas.

Dos minutos después, todos oyeron un rock pesado que provenía de la habitación de la chica. En seguida se taparon los oídos.

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Dos días después. 2:35 A.M.

"Algo le pasa a Anna, Len"

Jun y Len se habían encontrado en la sala, ya avanzada la noche. Ninguno de los dos podía dormir. Desconfiados y perspicaces como eran los Tao, se ponían ansiosos si algo estaba fuera de lugar o se veía anormal, y no dudaban en resolver el misterio.

"Lo sé, hermana. Pero no sé qué es"

"¿Ustedes dos también están despiertos?" murmuró una voz, desde las escaleras.

Los dos Tao giraron la cabeza y sus ojos se encontraron con los de Lyserg.

"Yo tampoco puedo dormir. Hay algo que me preocupa" dijo Lyserg, antes de que ellos le contestaran.

"¿Anna?" inquirió Jun.

Lyserg se sentó en el suelo, frente a los dos hermanos. Cruzó las piernas. Él tampoco podía dormir. Se había dado cuenta del extraño comportamiento de Yoh y Anna, y su "detective interior" sabía que algo andaba mal. Ese "detective interior" no era más que una molesta vocecita que sospechaba de todo, pero cuando un misterio realmente difícil se presentaba, era esa voz la que se elevaba y daba con las respuestas. Lyserg confiaba totalmente en esa voz, tal como su padre le había enseñado.

"Anna" murmuró el detective, a manera de explicación. Apoyó la cabeza en el puño. "Hay algo en ella que me resulta sospechoso. No está actuando como ella misma" Len cambió de posición "Si bien es cierto que soy uno de los que menos conoce a Anna, sé que su comportamiento durante los últimos días ha sido diferente al normal¿correcto?" Los Tao asintieron. "Es curioso. Durante las Reuniones Anuales pasadas, noté que la personalidad de Anna es más bien fría, y tiende a ser muy… mandona y hasta odiosa. Golpea con frecuencia a Horo-Horo, Chocolove, Manta e Yoh, sometiendo a este último a duros entrenamientos"

"Pero no ha golpeado a nadie desde que llegamos" dijo Len "Ni siquiera le ha tocado un pelo a Horo-Horo… y todo el mundo sabe que Anna detesta a Horo-Horo"

"Además" empezó Jun, haciendo un ademán con la mano izquierda para tomar el derecho de palabra "no ha estado comiendo bien. ¿Se fijaron en lo poco que ha estado comiendo? Eso es raro. Anna siempre ha tenido un apetito feroz"

"Lo cual quiere decir que no ha estado comiendo bien, no sólo en la cena de hoy, sino en los días pasados. Lo más probable es que tampoco haya estado comiendo bien durante semanas" susurró Lyserg

"Y para que Anna haya perdido el apetito… algo realmente malo tuvo que haberle pasado"

"Sí" dijo Lyserg, asintiendo para mostrar su acuerdo "Pero¿qué?"

Silencio. Ninguno de ellos lo sabía, pero estaban dispuestos a averiguarlo. Len y Jun, que eran desconfiados por naturaleza y tendían a sospechar de todo, sabían que algo andaba mal. Y Lyserg, monstruosamente perspicaz y listo, era el mejor detective de Inglaterra.

Len y Jun conocían a Anna desde hacía mucho tiempo, y Lyserg, quien tenía la habilidad de encontrar pistas donde nadie más podía, era el más apto para utilizar esa sabiduría y resolver el misterio. ¿Dos Tao y un detective renombrado? Con tres cabezas pensando, ese misterio no tardaría mucho más en ser desvelado.

"Veamos" dijo Lyserg, uniendo ambas manos frente a sí y apoyando el mentón en ellas. Ahora estaba actuando como un verdadero detective "Repasemos las pistas que tenemos. Se observa un extraño comportamiento en Yoh y Anna. En ésta última, se aprecia un radical cambio de conducta y de hábitos alimenticios…"

"Y se asusta con facilidad" añadió Len

"¿A qué te refieres con eso, hermano?"

"A Tamao se le cayó la tapa de una olla ayer, mientras hacía la cena, y Anna gritó. Y esta mañana, Horo-Horo, abrió la puerta del patio mientras ella pasaba y, nuevamente, se asustó. Eso también es extraño. Recuerdo una época en la que habría regañado a Tamao y pegado a Horo-Horo, no se habría asustado. Anna no se asusta ni se altera con facilidad"

"Bien, entonces eso malo que ocurrió es suficiente como para alterar su comportamiento y hábitos alimenticios, y genera en ella temor" dijo el inglés "También le ha causado insomnio"

"Eso parece. ¿Tú también te has dado cuenta de las ojeras, Len?"

"Sí. Yoh también las tiene ¿Crees que él esté relacionado con todo esto, Lyserg?"

"Tal vez sí, tal vez no. Pero sin duda lo sabe. Repasemos lo que tenemos otra vez. Anna está actuando de manera extraña: no golpea a nadie, no manda, no supervisa los entrenamientos de Yoh ni la limpieza de Manta; se asusta con facilidad, a tal punto de reaccionar de maneras exageradas ante sonidos que no espera; al parecer, padece de insomnio, tampoco está comiendo como es debido. Todo esto apunta a que algo le ocurrió, algo malo, o que padece de una depresión severa que la ha cambiado por completo"

"Pero volvemos a la misma pregunta. ¿Qué le pasó a Anna?"

"Eso es lo que estoy intentando averiguar, Len, pero tú no me dejas pens…"

Un gritote terror. Un alarido de dolor. Y luego, la voz de una mujer que gritaba aterrorizada: "Basta¡basta¡BASTA!" Los dos hermanos se levantaron sobresaltados; Lyserg sólo miró escaleras arriba. Luego, los tres subieron al segundo piso, buscando la fuente del grito: la habitación de Anna.

Al llegar a la puerta se encontraron con que Tamao y Pilika ya habían entrado e intentaban consolar a la itako, que no paraba de llorar. Cada vez que Tamao le ponía una mano en el hombro, ella la apartaba de un empellón; cuando Pilika intentaba abrazarla, ella se alejaba tercamente, sin dejar de sollozar.

Jun se metió en la habitación y se arrodilló frente a Anna, murmurando cosas como: "¿qué pasa?" o "¿qué anda mal?" Pero la itako guardaba silencio, y, salvo por los sollozos que escapaban de su boca, se mantenía callada, con los ojos cerrados y el rostro oculto tras sus manos.

Los hombres se mantenían fuera de la habitación, asomando las cabezas para ver, incrédulos, a una itako sollozante. Nadie había visto a Anna así. Incluso Len Tao, el chico más emocionalmente cerrado del grupo, estaba impresionado y temblando del más puro desconcierto, mientras que el "detective interior" de Lyserg tomaba una nota mental: "Lo que sea que haya pasado, es lo suficientemente malo como para hacerla llorar y hacerla sentir… ¿avergonzada, quizás?"

"Déjenme pasar¡déjenme pasar!" gritó Yoh, histérico, apartando a Ryu y a Chocolove del camino para entrar a la habitación. Una vez adentro, les pidió a las tres chicas que lo dejaran solo con Anna. Se mostraron algo renuentes, pero al final, obedecieron. Yoh cerró la puerta, dejando a sus confundidos amigos afuera.

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"Anna¿qué pasa?"

Anna sólo meneó la cabeza, agradeciendo que las atenciones de las otras tres chicas hubieran sido reemplazadas por las de su prometido. Con él se sentía algo más segura.

"¿Otra pesadilla?" Anna asintió con la cabeza, sin dejar de ocultar el rostro tras las manos. Yoh se sentó frente a ella, algo alejado, pero no mucho "¿Quieres hablar?"

"No lo sé, Yoh" confesó ella, controlando un poco su llanto "Es complicado, tú los sabes"

"Sí, lo sé. Quizá te sientas menor después de haber hablado un poco"

"Hablar contigo, sí" dijo Anna. Recordaba la agradable sensación que le había quedado después de su conversación con Yoh. Aunque no había sido permanente, la había aliviado por un rato. No estaría mal volver a sentirse así "Pregúntame algo"

"¿Cómo te sientes?"

"... Preocupada" dijo, en voz alta.

"¿Por qué?"

"Yoh, se van a enterar… no quiero que se enteren" Yoh sabía que se refería a sus amigos "A estas alturas, estoy segura de que Jun, Len y Lyserg lo saben"

"Anna, ellos no saben nada. No se los hemos dicho y no se los diremos si tú no quieres"

A estas alturas, Anna ya estaba paranoica.

"Pero algo han notado, Yoh. Saben que algo anda mal. Jun, Len y Lyserg sospechan algo, estoy segura, me han estado observando; Tamao sabe de adivinación. Lo descubrirán, pronto… ¡Por el amor de Dios, a estas alturas hasta el imbécil de Horokeu sospecha algo!" exclamó, histérica "!No quiero que nadie más se entere…!"

"Claro, claro" murmuró Yoh, asintiendo con la cabeza para calmarla. Si Anna no quería que nadie más se enterara, él respetaría su decisión. Sin embargo, Len, Jun y Lyserg se estaban moviendo, estaban investigando; y si Tamao utilizaba sus técnicas de adivinación, no había manera de que el asunto se quedara a oscuras "Esas pesadillas¿cómo son?"

"… ¿Quieres… quieres que te diga?"

"Sólo si tú quieres, Annita" dijo él, notándola nerviosa "No sé. Quizá si hablamos de eso, las pesadillas dejen de ocurrir"

"¿Tú crees?" le preguntó Anna, algo esperanzada

"No lo sé. ¿Pero no perdemos nada con intentarlo¿no crees?"

Anna cambió de posición, cruzando las piernas y apoyando las manos sobre el regazo. Se sentía incómoda hablando de algo así. Sin embargo¿desde cuándo había sido fácil conversar sobre el asunto? Nunca lo fue, y nunca lo sería, pero quizá disminuiría el dolor si compartía la carga¿cierto?

"Son muy reales" empezó ella, escogiendo con cuidado las palabras "Cuando despierto, no sé realmente si volvió a ocurrir o fue solo otra pesadilla más. No lo sé. Veo… ese callejón oscuro, otra vez. Los oigo acercarse, pero no puedo moverme, ni gritar. Siento… miedo. Luego, veo al pelirrojo. Y empieza a… a tocarme. No me gusta. Me tiran al suelo y allí… me… ¡tú sabes lo que hacen, Yoh¡Me violan, los cuatro¡Y no me gusta¡Detesto lo que me hicieron y…!"

Anna se detuvo, y contuvo la respiración. Lentamente, ladeó la cabeza, como si escuchara algo, un sonido minúsculo, que ni siquiera Yoh podía percibir. La itako se levantó en el más absoluto silencio y se acercó a la puerta, con una velocidad rápida pero sin hacer ningún ruido. De súbito, abrió la puerta con brusquedad. Palideció.

Tras la puerta, todos le devolvían la mirada. La mayoría de ellos tenían los ojos bien abiertos de asombro, pero Tamao y Pilika estaban llorando, intentando contenerse con todas sus fuerza para no hacer ruido, pero llorando al fin y al cabo.

Anna los miró, uno por uno, comprendiendo de súbito que habían oído todo y que sabían demasiado. Percibió pensamientos y emociones variados en cada uno, y le fue bastante fácil deducir que los sentimientos predominantes eran la lástima, la rabia y la incertidumbre.

La perplejidad de Anna pasó a ser miedo, y del miedo a la ira ciega.

"Fuera" susurró, con el ceño fruncido y la cara enrojecida de cólera. "Fuera" Repitió, esta vez con más fuerza "Fuera¡fuera¡FUERA!" Anna salió de la habitación, lanzando golpeas al aire que amenazaban con partir una nariz si no se apartaban. "!FUERA¡¿QUÉ NO ME OYEN¡LARGO DE AQUÍ!..."

Retrocedieron, pero no se fueron. Cuando Yoh y Len intentaron contenerla, ella se apartó y los golpeó con una fuerza bestial. Ya no tenía miedo, no de ellos. Sólo quería que se fueran, todos, y la dejaran con su miseria. Sí, sola, como siempre lo estuvo.

Gritó, golpeó, pateó, mordió, arañó. No importaba a quién lastimaba, no importaba. Estaba ciega de cólera. Y cuando Jun y Pilika lograron sostenerla y arrastrarla de nuevo a la habitación y Tamao cerró la puerta, ella siguió pataleando, forcejeando y gritando, completamente indiferente a ellas o al sitio en donde estaba.

Jun y Pilika soltaron a la itako cuando, exhausta de tanto patalear, se calmó un poco. Anna dio una mirada a su alrededor, dándose cuenta de que estaba de nuevo en su habitación, pero no estaba con Yoh, sino con Jun, Pilika y Tamao. Estas dos últimas la miraban nerviosamente. Se sentó, y las otras tres hicieron lo mismo, pero frente a ella.

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"Parece que se calmó, don Yoh"

"Sí, eso parece"

"Yoh… ¿es verdad todo eso?"

"Ojalá pudiera decir que no"

Silencio. Dentro de la habitación de Anna se escuchaban leves murmullos, que lentamente subían de volumen.

"¿Qué estarán diciendo?"

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"Anna¿por qué no nos dijiste nada?"

"No tenía ninguna razón para hacerlo, y tampoco quería. ¿Por qué habría de decirles algo así a ustedes?" replicó Anna, haciendo un hincapié en ustedes, como si quisiera manifestar desprecio.

"Puedes confiar en nosotras¿sabes?" dijo Pilika, algo herida. Anna le dirigió una mirada que hubiera congelado agua hirviente. La peliazul se puso nerviosa "O sea… s-somos tus amigas. Puedes confiar en nosotras"

"Oh¿realmente puedo?" Anna se acercó a ellas deliberadamente. El tono de su voz se hacía cada vez más áspero y peligroso "Es curioso. No recuerdo que nosotras fuéramos amigas" Pilika se mostró herida, y también Tamao, pero Jun se mantuvo impasible "Después de todo¿cuándo les he demostrado algo de afecto, o viceversa¿Y no se supone que los amigos no se temen los unos a los otros?" Hizo una pausa y mostró una sonrisa sarcástica y venenosa "Si somos amigas, entonces¿por qué están temblando e miedo?"

"Anna-sama, nosotras no te tenemos mie…"

"!OH, YA CÁLLATE, TAMAO!" gritó Anna. Tamaó se encogió, Pilika se apartó, pero Jun permaneció impasible, nuevamente. Anna se dio cuenta de la falta de miedo de Jun, y se acercó un poco más a ella, en un intento de intimidarla. La miró a los ojos "También he oído que los amigos confían entre sí" prosiguió, sonriéndoles con malicia. Tamao se dio cuenta de que los colmillos de Anna eran más afilados de lo normal. Quizá fuera una ilusión, o quizá no, pero lo cierto es que le daba a la itako un aspecto más peligroso aún "Si eso es cierto¿qué hacían ustedes espiándonos a Yoh y a mí, durante una conversación privada?"

"Estábamos preocupados por ti, Anna" contestó Jun.

"¿Y por qué habrían de estarlo?"

"Es lo que Pilika y Tamao han estado tratando de explicarte. Estamos preocupadas por ti porque, después de todo, somos amig…"

"!NO TE ATREVAS A DECIRLO!" gritó Anna, poniéndose de pie y empezando a caminar en círculos, alrededor de ellas. "!ESO NO ES CIERTO! NINGUNA DE USTEDES ME CONOCE Y YO NO LAS CONOZCO A USTEDES!" Tamao y Pilika volteaban las cabezas para poder seguir la rápida caminata que Anna daba en torno a ellas. Jun no lo hacía. La china seguía mirando al frente "¿AMIGAS! NUNCA HE TENIDO AMIGAS Y NUNCA LAS HE NECESITADO¡TAMPOCO AHORA¡ME HE HECHO FUERTE POR MIS PROPIOS MEDIOS, SIN LA AYUDA DE NADIE¡Y AHORA VIENEN USTEDES Y ME DICEN QUE SOMOS AMIGAS¡NO ES CIERTO¡NO ESTUVIERON ALLÍ CUANDO ME SENTÍA SOLA¡NO ESTUVIERON ALLÍ CUANDO ME LASTIMABA Y LLORABA¡NI CUANDO ESOS CUATRO DESGRACIADOS VINIERON Y ME VIOLARON!..."

Anna gritaba, lloraba y reía amargamente, todo al mismo tiempo. Y daba vueltas en torno a las tres, mirándolas fijamente para provocarles miedo, casi trotando en torno a ellas como lo haría un predador con su presa indefensa, a veces más rápido, a veces más lento, a veces interrumpiendo la vuelta para cambiar el sentido de la misma. Pilika y Tamao seguían sus movimientos, temiendo que las atacara por la espalda. Y eso hizo. En lo que Tamao se descuidó, Anna se le acercó desde atrás y le clavó cuatro uñas afiladas en el brazo izquierdo, deslizándolas para arañarla y dejar cuatro heridas más profundas de lo que suelen ser los aruñones.

Anna sintió una negra satisfacción al oír un alarido de dolor y un grito de terror, y sintió más satisfacción aún cuando Tamao salió disparada de la habitación.

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Afuera, todos habían intentado oír la conversación, y cuando Anna estalló de nuevo, se pusieron nerviosos. Pero nada se comparó al asombro que sintieron cuando Tamao salió, sollozando y tapándose el brazo con la mano.

"¿Qué pasó?" le preguntó Horo. Tamao sólo meneó la cabeza y se quitó la mano del brazo, revelando cuatro marcas de aruñones que estaban sangrando más de lo normal. "!Tamao¡Esa bruja!... !Te arañó!..."

Horo habría entrado a la habitación a pelear con Anna de haber podido, porque en ese preciso momento salía Pilika, ilesa si no se toma en cuenta el tremendo moretón en su mejilla derecha. Al parecer, Anna le había dado una tremenda bofetada con su poderosa mano izquierda.

"Está histérica" jadeó Pilika, deteniendo a su hermano "No hay manera de calmarla"

Esto no tenía precedentes. Anna solía golpear a todo el mundo, pero nunca golpeaba a las chicas. Sólo agredía físicamente a los varones.

"Jun aún sigue adentro…"

"!Pues hay que sacarla!" gritó Ryu, preocupada por su amiga. La relación entre esos dos era extraña. No eran ni novios ni amantes, pero se querían más que dos simples amigos. ¿Quizá hermanos de corazón y no de sangre? Sí, probablemente. Y como buen hermano, Ryu estaba preocupado por Jun "!Doña Anna la va a matar!"

"No" dijo Len, bloqueándole el camino a Ryu "Mi hermana sabe lo que hace, y puede defenderse por sí sola. Déjala. Ya veremos qué pasa…"

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Anna seguía dando vueltas. Tamao y Pilika ya habían salido, aterradas. Ahora solo faltaba Jun. Sin embargo, no daba muestras de terror, ni de miedo… ¡ni siquiera estaba nerviosa, por el amor de Dios!

La itako hacía lo imposible por atemorizarla. Daba vueltas en torno a ella, variando la velocidad, el sentido y la fuerza con la que pisaba. Le gritaba. Se acercaba a ella para lastimarla. Pero Jun no daba muestras de miedo. Todo esto solo lograba frustrar a Anna y enfurecerla aún más. Estaba acostumbrada a que la gente le temiera, la detestara, o ambas. Estaba acostumbrada a que se encogieran cuando pasara, a que retrocediera cuando los miraba… estaba acostumbrada a que le temieran y la odiaran, y si no era así, ella infundía temor y odio. Era la única manera de controlar todo. Anna se valía de esas dos emociones para obtener control y poder.

Sin embargo, si Jun no le temía ni la odiaba, no podía controlarla. Quería que saliera, pero no podía hacerla salir si no le tenía miedo. Intentaba infundirle temor, pero no estaba funcionando. Por más que diera vueltas alrededor de ella, por más que le gritara, por más que la amenazara, no detectaba ni el más mínimo rastro de temor con su empatía.

Finalmente, Anna se sentó lo más cerca posible de Jun, sin tocarla, frente a ella. Dejó de gritar. Ojos azules se encontraron con ojos negros, y así se mantuvieron, sólo mirándose por largo rato, los primeros no expresaban nada, mientras que los segundos sólo manifestaban una fría cólera.

Anna volvió a usar su empatía. No, no había temor. Había un sentimiento, pero no podía identificarlo. Un tanto distinto a la lástima, pero no sabía qué era exactamente. Se acercó un poco más a ella. Normalmente, esta cercanía haría que hasta Yoh temblara un poco, ya que no sabía si Anna le iba a golpear. Sin embargo, Jun ni siquiera sentía el más leve miedo, la más mínima incomodidad.

Anna se acercó un poco más, usando su mirada más fría y colérica. Nada, aún. Frustrada, se acercó bruscamente y le plantó una bofetada. Jun se sacudió por la fuerza, pero no retrocedió ni se apartó. Anna volvió a bofetearla. Nada, nada¡nada¡Jun no se iba¡No le temía!

"!LARGO DE AQUÍ¡¿QUÉ NO ENTIENDES!" gritó Anna, abofeteándola una y otra vez "!FUERA, FUERA, FUERA¡DÉJENME EN PAZ!" con cada palabra, la abofeteaba una vez "!LÁRGATE, QUÉDATE, SUICÍDATE, HAZ LO QUE TE DE LA GANA¡NO ME IMPORTA ¡SÓLO DÉJAME EN PAZ!... ¿POR QUÉ DEMONIOS SIGUES AQUÍ!"

Jun detuvo la próxima bofetada agarrando a la itako por la muñeca, y cuándo ésta intentó usar la mano que le quedaba libre, le agarró esa muñeca también. Anna forcejeó, chillando, en un intento de recuperar sus manos, pero el agarre de Jun era de acero y no la iba a soltar.

De repente, sin previo aviso, Jun la haló por los brazos y la acercó más a su cuerpo. Y luego la abrazó. La itako dejó de forcejear, desconcertada. Sólo Yoh la había abrazado antes, pero ese fue un abrazo más bien iniciado por ella. Nadie la había abrazado por propia voluntad.

"Todavía estoy aquí, Anna…" empezó a decir Jun, notándola temblar un poco. La abrazó con más fuerza "… porque eres mi amiga"

Anna tembló, mordiéndose el labio inferior para contener el llanto, de repente sintiéndose tonta y culpable. Nunca había tenido una amiga. Nunca nadie había querido serlo o ella no se lo había permitido. No pudo evitarlo. Se puso a llorar como una niña pequeña y abrazó a Jun, débilmente.

"¿Amiga?" murmuró Anna, sollozante "… Jun… gomen… gomen nasai…"

"Shhh" susurró Jun, abrazándola con un poco más de fuerza y acariciándole los cabellos "Está bien, está bien…" Anna sollozó por un rato más, incapaz de controlarse. Luego, gradualmente, el llanto cesó "Shhh. Está bien…"

Una imagen. Borrosa. Casi indistinguible. Pero allí estaba, en la mente de Jun, y la itako era capaz de percibirla. Instintivamente, Anna desplazó sus manos de la espalda de Jun a sus hombros, y pegó la frente al cuello de ella, en un intento de aferrarse a esa imagen y de distinguir qué era.

Una chica, de no más de dieciséis años. Pelo verde, ojos claros, de un azul algo extraño, huesos delgados y largos. Jun. Un poco más joven, pero era Jun.

La imagen cambió. Un muchacho, quizá dos años mayor que ella. Pelo azul, ojos grises, huesos gruesos. Un muchacho, casi hombre. Su mirada era desagradable.

Nuevamente, la imagen cambió. El mismo hombre… desnudo. Sobre ella. Violándola.

"Jun… a ti también" murmuró Anna

Jun se tensó. Anna había visto ese recuerdo, y ella sentía una intromisión en su mente. Un ser humano común sólo habría sentido un escalofrío. Sin embargo, como miembro entrenado de la familia Tao, Jun había sido adiestrada para pelear mano a mano, practicar taoísmo y por supuesto, mantener su mente cerrada. A la prestigiosa familia Tao no le convenía que todos sus secretos fueran desvelados por un telépata o un émpata. Por tanto, sus miembros eran fuertemente entrenados para evitar esos problemas.

Jun tenía la capacidad de cerrarse ante las habilidades de Anna, podía defenderse de una persona con "Reishi", la Vista Del Alma, El Espírtu Que Lo Ve Todo. Podía cerrarse ante el alma y la mente de Anna. La itako lo sabía. Y se sorprendió cuando Jun no se cerró, al contrario, abrió más su mente, dejándola buscar en sus recuerdos con absoluta libertad.

"Tú… confías en… ¿mí?…"

"… Sí…"

Se concentró en las imágenes que había visto al principio. Vio al hombre. Vio a Jun. Los vio a los dos, juntos, riendo. Era de día.

Otra imagen. El mismo hombre, sobre Jun. Violándola. Era de noche. Anna buscó los sentimientos atados a ese recuerdo. Asombro. Miedo. Desesperación. Culpa. Frustración. Odio. Ira. Había sentido lo mismo que ella, sí.

"¿Quién era?" le preguntó Anna, como en trance.

"Un familiar lejano" le contestó Jun, con la mente. A estas alturas no podía hablar, así que tenía que pensar alto para que ella la oyera.

"Confiabas en él" murmuró Anna. Aquello era más una afirmación.

"Sí. Confiaba en él, tanto que nos poníamos a hablar en mi habitación, completamente solos"

"Lo querías, aunque no se conocieran mucho" Anna siguió buscando entre aquellos recuerdos, y luego seleccionó uno "Una noche oscura. Estaba lloviendo. Él vino. Tú lo dejaste pasar"

"Y allí me violó"

"Len lo sabe" susurró, débilmente, sumergiéndose en otro recuerdo. Una conversación entre Jun y su familia más cercana "Sí, también tu padre, tu madre y tu abuelo"

"Les conté todo poco después"

"Fue vergonzoso… y doloroso también"

"Lo fue, al principio. Luego me sentí algo mejor" Anna dejó de investigar la mente de Jun, pero siguió aferrada a ella.

"Tú… entiendes… Me entiendes…"

Anna volvió a usar su empatía. Aquella emoción en Jun que no había reconocido en un principio… no era compasión, ni lástima. Era comprensión.

"Sí, entiendo"

"Sentiste… lo mismo que yo siento…"

"Quizá" Jun la rodeó con los brazos, lánguidamente "Muéstrame"

"¿Quieres… que te muestre?"

"Sí" Anna tembló, insegura. Hablar de ello era una cosa, y si no había querido hablar, tampoco querría mostrarle. No creía estar lista para algo así "Muéstrame. Enséñame lo que viste, oíste y sentiste. Déjame compartir contigo esa carga. Déjame ser tu…amiga"

"¿Amiga?" murmuró Anna, sintiendo algo de esperanza "Nunca… he tenido una amiga…"

Silencio. La itako no se atrevió a mostrarle nada. Estaba insegura. Sólo había utilizado sus habilidades para oír, ver y sentir lo que otras personas oían, veían y sentían, nunca al revés. No sabía que se podía usar el Reishi (N/A: en el manga, las habilidades de Anna son llamadas así) en el sentido opuesto al aprendido, y tampoco sabía cómo.

"Toda tu vida te la has pasado curando a la gente" pensó Jun.

Anna asintió. Era cierto. Los émpatas tenían la capacidad, no, la necesidad de sanar a la gente. Muchos de ellos no sólo eran capaces de percibir lo que otros sentían, sino de absorber sus sentimientos o bloquearlos. Anna, desde muy pequeña, había tenido esa habilidad, y la utilizaba a menudo. El problema era que Anna, como la mayoría de los émpatas, no absorbían sentimientos agradables ni positivos, pues entonces quedaba esa sensación de haber hecho algo malo.

Los émpatas sanaban a la gente absorbiendo el odio, la rabia y la tristeza que llevaban dentro. Un émpata puede tolerar todo eso si tiene una vía de escape, una manera con la que dejaba salir. Pero Anna, en su niñez, nunca la tuvo. Lentamente, su alma se vio consumida por las emociones que iba absorbiendo o percibiendo. Odio, rabia, frustración, envidia, celos, depresión. Al acumularse todas ellas de esa manera, empezó el problema de los Onis.

Anna se la pasaba días enteros encerrada en su habitación. Sin embargo, a veces sentía ese impulso, un impulso que le obliga a levantarse, como autómata, a buscar a alguien. Caminaba por largo rato, siempre en línea recta, como si supiera a quién debía buscar. Y cuando encontraba a esa persona, casi siempre consumida por la ira o el odio, se aferraba a ella con todas sus fuerzas y absorbía cada emoción negativa que tenía, quedándoselas para ella. Era la carga de todo émpata.

Y aunque los Onis aparecían cada vez con más frecuencia y Anna detestaba al mundo con más fuerzas que nunca, la itako seguía buscando gente a la que "sanar".

Si Yoh no hubiera aparecido en el cuadro, Anna probablemente habría acabado siendo una demente sin remedio como Hao Asakura, o peor.

"Pero no has compartido ese dolor con nadie, ni siquiera con Yoh" Anna tembló con más fuerza "Muéstrame. No me enseñes todo tu dolor, pero al menos dame una parte. Te sentirás mejor"

"Pero… tú… no te sentirás bien… no sería justo…"

"Pero, desde un principio, nunca fue justo que tu te quedaras con el dolor de otra gente¿cierto?"

Cierto. No era justo, nunca lo fue.

"Jun" murmuró Anna, clavándole las uñas en los hombros para evitar que se moviera demasiado durante el proceso. "Eres una… buena amiga"

Anna se dispuso a utilizar su Reishi para mostrarle a Jun parte del dolor de mucha gente, pero que con el tiempo se había convertido en suyo.

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"Se han quedado calladas" murmuró Pilika, acercándose un poco más a la puerta.

"Te apuesto que la mató"

"!Chocolove! No tenemos tiempo para tus bromas!"

Pero todos sabían que no estaba bromeando. Anna les había gritado a las tres, había arañado a Tamao y abofeteado a Pilika. Dios sabría qué le estaba haciendo a Jun.

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Jun lanzó un débil quejido cuando un recuerdo particularmente doloroso pasó de Anna a ella. Cuatro hombres. Uno pelirrojo, otro de pelo negro, otro de ojos azules y uno moreno. Asaltantes. Anna también estaba allí, con una bolsa de medicinas en la mano. Le quitaron la bolsa, la golpearon, la forzaron, y luego volvieron a golpearla. Jun lo vio todo. Y, aunque le causaba dolor aquel recuerdo, no rompió contacto con Anna.

La itako sollozó débilmente. Darle parte de su dolor a Jun quería decir que tenía que encontrar el recuerdo al que estaba atada esa emoción, revivirlo y mostrárselo.

"Fue horrible…"

"Sí, lo sé"

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3: 15 A.M…

Habían pasado al menos veinte minutos desde que Jun y Anna se habían encerrado en la habitación, y los demás empezaban a considerar seriamente la posibilidad de un homicidio, cuando, de repente, Jun abrió la puerta y los miró a todos, hasta encontrar a las dos que buscaba.

"Pilika, Tamao, entren" dijo Jun, con voz autoritaria "El resto de ustedes, fuera de la pensión"

"!Pero si son las tres de la madrugada!"

"Todos los hombres, vayan a dar una vuelta por ahí" replicó Jun, ignorando a Horo "Las mujeres, (incluida Eliza), entren en la habitación" nadie se movió "!Ahora!"

El tono peligroso de Jun hizo que todos se pusieran en movimiento. Los hombres bajaron las escaleras, Yoh con la cabeza volteada en un intento de ver a Anna, pero sin conseguirlo, y Fausto casi llorando porque lo estaban separando de su amada Eliza; Tamao, Pilika y Eliza entraron en la habitación, las dos primeras muy nerviosas, y la última… bueno, Anna no podía matarla. Después de todo, ya estaba muerta.

Jun esperó a que todos los hombres estuvieran fuera de la casa antes de meterse en la habitación y cerrar la puerta.

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Dentro, Tamao, Pilika y Eliza estaban sentadas frente a Anna. Tamao temblaba un poco y no se atrevía a mirar a la itako a los ojos. Pilika era un tanto más confiada y atrevida.

Jun también se sentó, frente a Anna, esperando. La chica le había dicho que había algo que quería decirles a Pilika y a Tamao, y que Eliza también podía estar allí. Jun se hacía una idea de lo que Anna diría

"Pilika, Tamao" Tamao se encogió un poco al escuchar su nombre, pero Anna ignoró el hecho y prosiguió "Sobre lo que dije antes… no es cierto. No quise decirlo" no se disculpó formalmente por orgullo propio. Simplemente no podía disculparse "Yo… solo estaba molesta… no con ustedes. Sólo estaba molesta por lo que pasó… y supongo que la pagué con ustedes…"

"Ahhhh, no te preocupes" dijo Pilika, sonriendo con nerviosismo "Tenías derecho a estar enfadada… bueno, no con nosotras pero… ¡no quise decir eso! Lo que quiero decir es que tenías derecho a estar molesta, pero no tenías que lanzarnos cosas, ni golpearnos, ni… ¡tampoco quise decir eso!..."

Anna no se molestó, a pesar de que Pilika iba metiendo la pata cada vez más. Cuando Pilika finalmente se detuvo para organizar sus ideas, fue la rubia quien tomó la palabra, casi bruscamente.

"Quiero contarles lo que ocurrió…"

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Mientras tanto, los hombres daban una caminata, cada vez más alejados de la pensión.

"¿De qué estarán hablando?" preguntó Horo, más para sí que para los demás

"Pues de qué más, idiota" dijo Len, algo molesto.

Mientras Len y Horo se enzarzaban en una peleas feroz, quedándose muy atrás, Lyserg se acercaba a Yoh, algo incómodo. Dudó un instante, pero definitivamente tenía que preguntarle unas cuantas cosas.

"Yoh" llamó Lyserg. Éste volteó la cabeza al instante "¿Es cierto… todo eso?"

"… Sí"

"¿Hace cuánto ocurrió?" inquirió Manta, acercándose más a Yoh para escuchar.

Una pausa, muy larga.

"Casi dos meses"

"Oh" murmuró Lyserg "Con mi radiestesia, Morphin y yo podemos encontrar a los culpables…"

Yoh meneó la cabeza.

"La policía ya los encontró. Está a punto de abrirse un juicio en su contra"

"Ya veo"

Continuaron con su caminata. Lyserg bien cerca de Yoh, sacándole lo más que podía. Manta, también cerca de su amigo, intentaba consolarlo con su silenciosa compañía. Len y Horo se habían quedado muy atrás, y aún seguían peleando, mientras Chocolove y Ryu intentaban detenerlos. Y Fausto… aún lloraba porque lo habían separado de su amada Eliza.

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"… Eso fue lo que pasó"

Para cuando Anna iba por la mitad, ya Tamao y Pilika estaban al borde de las lágrimas. Cuando terminó, estaban destrozadas, más de lo que se hubiera imaginado. Jun mantenía su semblante impasible. Después de haber visto lo que había pasado, eso era de esperarse. Sin embargo, Anna notó en su mirada un leve atisbo de orgullo y aprobación.

"Eliza, ve a buscar a los demás" ordenó Anna.

Ya había terminado. No había nada más que decir, y Pilika y Tamao no se veían en condiciones de hacer preguntas. Anna había hablado con una objetividad sorprendente. Después de todo, le era más fácil hablar de los hechos que de sus emociones. No estaba lista para abrirse tanto.

Curiosamente, no se sentía tan avergonzada como creyó que se sentiría. De hecho se sentía algo mejor. Cierto, había sido en extremo incómodo para todas hablar del asunto, sin embargo, Anna sentía una ligereza extraña en el pecho. Era agradable, en comparación con la opresión que había estado sintiendo por meses.

Y también, se sintió aliviada… casi. Ya no tenía que preocuparse por ocultar todo aquello. Creyó que sería peor, que se sentiría avergonzada. Pero… bueno, sí se sentía avergonzada, pero a la vez, se sentía extrañamente ligera, como si le hubieran quitado un gran peso de encima.

"Anna" murmuró Pilika, recuperándose del reciente llanto "¿Quieres… que durmamos juntas o algo…? No sé, por si tienes otra pesadilla…"

"No" Anna meneó la cabeza "Está bien así… Gracias"

Le costó mucho decir esta última palabra. Orgullosa como era, para Anna era muy difícil decir esas cosas.

Es irónico. De hecho, a todas las personas les cuesta decir cosas así. Palabras y expresiones como "gracias", "lo siento" o "te amo" son importantes, pero ¿por qué le cuesta tanto a un ser humano decirlas¿Por qué se nos hace tan difícil pedirle disculpas a un amigo o decirle "te amo" a nuestra pareja o a un miembro de nuestra familia?

"Gracias por… confiar en nosotras" susurró Pilika, todavía temblando un poco. "Bueno, no confiaste en nosotras al principio y nos golpeaste, pero… ¡no quise decir eso!... quise decir que tenías derecho a guardar secretos pero no tenías por qué pegarnos cuando… ¡tampoco quise decir eso!..."

Pilika intentó enmendar su error, pero cada vez que decía algo metía más la pata. Jun terminó arrastrándola fuera de la habitación, temiendo que Anna se enfadara de nuevo y diciendo que la itako necesitaba descansar… en realidad, todos lo necesitaban.

Tamao se quedó temblando, sentada en la habitación un rato más, pero cuando oyó que Jun y Pilika ya no estaban allí, se asustó un poco y decidió irse. Nunca había estado a solas con Anna, y hacía poco la itako le había arañado el brazo. Se levantó y se dispuso a irse.

"Tamao" la chica enseguida se tensó. Se giró, lentamente, esperando encontrarse con los ojos negros y fríos de Anna… pero en los ojos de la itako había algo que no había visto nunca, o al menos no dirigido a ella. En sus ojos había… preocupación… o ¿arrepentimiento, tal vez? "Esas heridas…"

"Oh¿esto?" Tamao alzó un poco el brazo. Anna miró los rasguños "Son solo rasguños Anna-sama. No se preocupe"

"… ¿Duele?" le preguntó Anna, apartando la mirada

"…Solo un poco…"

"Tamao..." empezó Anna, con voz vacilante. Miró al suelo. Tuvo lugar un largo silencio "… gomen… nasai"

Tamao parpadeó… esta era la primera vez que Anna le hablaba de esa manera tan suave, y se veía tan desconcertada como ella, como si no supiera realmente qué hacer en estas situaciones. Entonces fue cuando Tamao sintió algo que jamás creyó sentir hacia la itako: simpatía. Una simpatía que le trajo una débil sonrisa a los labios.

Tamao salió, dejando a la itako sola para que descansara.

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4:08 A.M

Len Tao aún no podía conciliar el sueño. No importaba cuántas veces diera vueltas en su futón, intentando no molestar a Pilika, aunque sabía que ella tampoco estaba dormida.

Sintió que Pilika le pasaba el brazo en torno al pecho, y él apoyó una mano en su cintura para acercarla más.

"Fue algo horrible, lo que le pasó a Anna"

Len sólo asintió. Pensaba en Anna, y también en Jun. Su hermana se había recuperado bien del incidente, pero estaba seguro de que aún quedaban vestigios dentro de su alma, algún dolor que no había sanado aún y que quizá nunca sanaría. Estaba seguro de ello, pues Jun nunca había vuelto a ser la misma. Incluso ahora, Jun de cuando en cuando se encerraba en una habitación, y Len estaba seguro de que podía oírla murmurando cosas sin sentido.

Su hermana se había recobrado, quizá no del todo, pero se había recobrado. Esperaba que Anna se recuperara también. Aunque no era su persona favorita, no le habría deseado algo así por nada del mundo. Eso no era algo que le desearía a nadie. Y, aunque no sabía cómo se sentiría sufrir una cosa así, sabía que era horrible.

Y también sabía… que si le llegaba a pasar algo así a Pilika…

Pilika lanzó una débil exclamación cuando su novio la abrazó con una vehemencia tal que la sorprendió. Len ocultó el rostro en el cuello de ella y aspiró con fruición su aroma. Pilika lo abrazó con más fuerza, sin saber exactamente el porqué de la súbita muestra de afecto, pero disfrutándola de todas maneras. Mientras tanto, Len le besaba el cuello con suavidad, pensando en lo que haría si a Pilika le pasaba algo así.

Si algo así le pasaba a Pilika… no podría soportarlo.

Luego de unos momentos de plácido silencio, se levantó, diciendo que iba a tomar un vaso de leche caliente y subiría en un rato.

Hubiera hecho eso mismo de no haber visto a Jun, sentada, mirando al patio.

"¿Aún despierta?"

"No puedo dormir"

Len se sentó a su lado. Estaba algo preocupado por su hermana, pero no fue hasta cinco minutos después que transformó esa silenciosa y creciente preocupación en palabras.

"¿Estás bien?"

"Sí" en la cara de Jun se asomó una sonrisa indescifrable "Yoh es un buen muchacho" Len la miró, algo confundido "Es comprensivo y paciente, y la apoya. Eso es lo que Anna necesita. Apoyo y comprensión. Y tiempo. Sí. Algo de tiempo" la sonrisa de Jun se hacía un poco más pequeña a medida que continuaba con su monólogo "Además, Anna confía en Yoh. Intentó hablar con él, y él escuchó. Eso la ayudó mucho, y la ayudará más a medida que pase el tiempo…"

"¿Crees que vuelva a enfadarse así?"

"No. Lo de esta noche fue solo un arrebato. De seguro había acumulado mucha rabia con el pasar de las semanas. No estaba enfadada con nosotras… sólo que nosotras le dimos una oportunidad para enfadarse, y ella la aprovechó, no intencionalmente, claro… No creo que esto vuelva a repetirse. De hecho, creo que Ana se siente un poco mejor ahora" Jun sonrió, esta vez más ampliamente "Sí. Anna estará bien"

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Sólo un breve resumen del capítulo:

Los amigos de Yoh (y compañía) vinieron a la pensión para quedarse durante un mes, quizá algunos se queden más

Los visitantes se enteraron del problema de Anna.

Anna primero se enfadó y agredió a las tres chicas, pero Jun logró calmarla y consolarla y, sin importarle las cosas horribles que la itako le dijo, le confesó que aún quería ser su amiga. Ésta, algo conmovida porque nunca había tenido una amiga (nunca se había permitido tener una y ninguna chica había querido serlo), se rindió.

Luego, Anna se enteró de que a Jun le había pasado lo mismo, pues, utilizó su telepatía y vio imágenes en la mente de Jun. Esto le ayudó a sentirse comprendida y la ayudó a abrirse.

Anna se disculpó con las otras dos chicas y les contó lo sucedido. Se sintió mejor porque ahora no tenía que preocuparse por ocultar todo aquello, algo que la había estado abrumando.

(otra cosa. Como Lyser es inglés, me lo imaginé con una manera de hablar refinada. Por eso es que habló de esa manera en el capítulo)

Fin del resumen

Otras aclaraciones

En el manga, cuando Anna era abrumada por los pensamientos y emociones de otras personas, creaba/invocaba/materializaba Onis, que son criaturas de la mitología japonesa muy similares a los ogros y trolls occidentales, y son considerados demonios. Estos Onis se hacían más fuertes con los sentimientos negativos, por tanto, a medida que Anna iba absorbiendo más y más odio, empezaron a parecer con más frecuencia y con más poder. Lo más terrible era que, una vez que aparecían, Anna carecía por completo de control sobre ellos. No podía decidir cuándo hacerlos aparecer, decirles qué hacer o hacerlos desaparecer. Curiosamente, en lo que Yoh aparece en el cuadro, Anna obtiene un mayor control sobre la aparición de los Onis, como si éste fuera la vía de escape que la itako necesitaba para sacarse tanto odio de encima, a tal punto de que en el anime, el problema de los Onis es asunto del pasado.

En el manga, las habilidades de Anna (telepatía y empatía) también son conocidas como Reishi, que se puede traducir como "Vista del Alma" o "Espíritu Que Lo Ve Todo. Puede que utilice este término de cuando en cuando.

Para más información sobre esto les recomiendo que lean "Osorezan Revoir" (son los capítulos del manga en el que se explican cómo se conocieron Yoh y Anna. Está lleno de detalles útiles que quizá les ayude a comprender esta historia… y la relación entre estos dos). Si no lo han leído, descárguenlo en esta página: http/ (Descarguen los capítulos 163-178… creo que son esos). En esa página tienen scans de casi todo el manga… pero están en inglés. Así que si no saben inglés, les recomiendo que se busquen a un amigo que sepa y que les ayude a traducir o búsquense un traductor electrónico.

Bueno, eso es todo por ahora. Sólo quería decirles que, los que están esperando una venganza con golpes… puede que la obtengan. Y los que están esperando la escena del beso, eso también está cerca.

Chao!