Nota de Autor:

En un principio pensé que el capítulo no valía la pena pero… al leerlo en frío días más tarde le di el visto bueno. No es que tenga un valor muy emotivo… pero es que por ahora no puedo sacarle mucha emoción al asunto¿no? Jaja ¡Espero que os guste! Y no os olvidéis de dejarme algún review/crítica eh ;)

Contestación de los Reviews:

Respecto a los Reviews, para los que no lo sepan, al subir un capítulo nuevo no solo me limito a incluir la respuesta de los reviews aquí, sino también los envío por mensaje privado a los que me los mandan. ¡Aquí tenéis vuestra las dos únicas que me habéis escrito!

Hermy Evans: ¡Jaja ya te cuento como mi casi única fiel seguidora de este fanfic eh! Muchas gracias por seguir ahí y perdona por la tardanza ;) es que he estado ocupado escribiendo otras cosas y trabajando en mi web de Harry Potter. Pásate por mis otros fanfics si quieres¿vale? Y espero que te guste el nuevo capítulo ;) ¡Besos!

Francesca: ¡Hola! Me alegro de que te gustara ;) siento haber tardado tanto, pero ya no volveré a estar tanto tiempo sin escribir sobre Remus¿vale¡Ojala este capítulo te guste más aún¡Besos!

Capítulo 6: "La Selección"

Las piernas me temblaban como gelatina,
mientras cruzaba el Gran Comedor,
los susurros a ambos lados… delante, la silla,
y encima el viejo Sombrero Seleccionador,
que decidiría mi destino, cómo sería mi vida,
mis amigos, mi casa, mi futuro… y mi familia.

Ahí estaba, esperando atento mi llegada,
me lo puse lentamente sobre la cabeza,
el miedo y la angustia me embargaba,
me senté, oyendo una voz muy vieja,
que… ¡A GRYFFINDOR IRÁS! Gritaba
y corrí junto a Sirius, a sentarme en la mesa.

Acabamos los cuatro en la misma casa,
¿por qué sería que no me extrañaba?
Ya estábamos destinados desde esa mañana,
cuando mis ansias de conocer el alba
dieron fin a la noche que llenaba
la amistad de mi vida… de mi alma.

La comida de repente apareció,
comimos juntos hasta reventar,
y Dumbledore por fin se levantó
y sonriendo, así, sin más,
dijo¡A dormir, el curso ya empezó,
y solo os queda descansar
para empezar vuestra formación!

Me levanté sonriendo, feliz,
pues encontré al fin mi lugar,
¡aprendería con un único fin!:
dar la talla, y acabar
haciendo a mis padres sentir
un orgullo sin igual!

Sin embargo, cuando iba a cruzar
la puerta con James y los demás chicos,
una mano en mis hombros se fue a posar
y una voz de origen conocido,
me dijo: "ven a mi despacho, tenemos que hablar
de tu condición, tu cometido,
tus obligaciones y de todo en general.
No pasará nada si haces lo que te pido,
pero no temas, soy tu director y tu amigo
y no permitiré que tengas la menor dificultad."
"Gracias, profesor" le dije, compungido,
"nunca nadie me hizo algo así… jamás".