Fairy Tail no nos pertenece, hacemos esto sin ningún fin lucrativo
Capitulo 6
-(Esa mujer, Mira, es una masoquista)
- ¿Masoquista? -Natsu no lo podía creer, tardo unos segundo en asimilar estas palabras, el pelirosa rompió el silencio con una leve risa que poco a poco se fue trasformando en una gran carcajada.
-(¿Qué te causa tanta gracias? )- La succubo se oía molesta, ya que pensaba que Natsu se estaba burlando de ella
-Lo...siento...es que suena...tan ridículo -Al pelirosa se le dificultaba hablar debido a que aun seguía riéndose, se tocó el estomago por tanta risa.
-(Es en serio Natsu, esa mujer es peligrosa) -el pelirosa respiro un poco de aire para tranquilizarse, una vez calmado siguió con la charla.
-Te lo creería de otra chica, pero estamos hablando de Mirajane.
-(¿Qué tiene ella de diferente?)
-Mirajane es una de las chicas más dulces y tiernas, jamás le gustarían ese tipo de cosas.
-(A veces las personas usan mascaras para ocultar su verdadero ser. Esto es en serio, tenemos que tener cuidado)
-En caso de que fuera cierto, deberías de estar alegre, podrías alimentarte de ella.
-(¡Estas loco!, una masoquista es igual a un platillo de comida envenenada, puedes alimentarte pero tarde o temprano acabaras muerto)
-No entiendo nada -la succubo suspiró molesta, el chico estaba acabando rápidamente con su paciencia.
-(El dolor es lo contrario al amor, si haces sufrir a una mujer obtendrás eso, para mí es como veneno.)
-Eso significa que podríamos morir con tan solo estar cerca ella -la demonio movió su cabeza confirmado la respuesta. Natsu guardo silencio unos segundos tratando de procesar la información -Mirajane no puede ser de esas personas.
- (De un idiota como tú no me sorprende que no sospeches de ella, aún no conoces a las mujeres lo suficiente. Seguiría discutiendo contigo, pero mi poder se ha agotado debido al escape, necesito descansar)
-Oye espera un momento, ¿donde demonios estoy? -Natsu miro a los alrededores pero no reconoció nada -no puedes dejarme hablando solo, otra vez -la súcubo no respondió ante los comentarios, el pelirosa se percato de que varias personas lo miraban con curiosidad.
-Mamá, ese chico esta hablando solo- una pequeña de cinco años señalaba al pelirosa mientras su madre la jalaba del brazo para que no hicieran contacto visual.
Natsu opto por retirarse de ese lugar antes de que más gente llegara.
Erza y Mirajane caminaban directo a la escuela, la peliblanca lucía bastante tranquila, a su amiga le desconcertaba la tranquilidad de ella debido a que aquel pervertido había osado a tocar su cuerpo dos veces y dejándola en clara humillación. Erza levanto la mirada para poder observar el amplio cielo, seguía un poco pensativa de aquel sueño, se preguntaba como de un momento a otro paso idiota a pervertido.
- ¿Erza, me estas escuchando? -sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de su amiga.
- Lo siento, ¿que dijiste?
-Te pregunte que si estabas bien, luces un poco distraída.
-No pasa nada, solo me preguntaba como ese pervertido sano tan rápido la herida que le hice en el pecho -ese comentario fue mentira, pero era cierto, se preguntaba a ella misma como pudo sanar tan rápido.
-Supongo que es de rápida recuperación -Mira le sonrío a Erza.
- ¿Como puedes estar tan tranquila después de lo que te hizo? -Erza siempre inquietaba con la tranquilidad de su amiga.
- El no me hizo daño, estoy segura de que no lo ha hecho a propósito.
-A veces creo de que eres demasiado inocente, debería de lastimarlo de gravedad para que no te haga mas daño - Erza lo dijo en broma para alegrar a su amiga, pero no se espero la reacción de ella
-¡No pienso permitirlo! -Mira por momento cambio su tono dulce de voz por uno que realmente daba miedo. Erza no podía creer este cambio de actitud; Mira al percatarse de lo sucedido trato de arreglar las cosas.
-Caíste; era una broma -su tono dulce volvió. Erza seguía sin creer lo que había pasado.
-Oh, por un momento me engañaste -Erza río levemente, pero el sonido de campana de inicio de clases sonó alertando de que ya era muy tarde, ambas apresuraron el paso para ingresar al colegio.
El reloj marcaba el medio día cuando Natsu por fin encontró el camino de regreso al colegio, las puertas ya estaban cerradas, así que tuvo que saltar la cerca del pateo trasero, fue una mala suerte para el ya que en esa área estaban tomando clase los de primer año; se sintió incomodo de nuevo ya que todos lo miraban bastante aterrados, los chicos por temor a que fueran golpeados, en cuanto a las chicas rápidamente formaron un circulo entre ellas tratando de protegerse mientras murmuraban.
-Oí que Erza lo lastimo de gravedad ayer. ¿Como puede seguir como si nada?
-Debe tener poderes de pervertido, por eso sana rápido.
-Escuche que trato de hacer cosas pervertidas con una menor llamada Wendy.
-Ese tipo es de lo peor, primero golpeador y ahora pervertido.
-Dicen que por las noches roba ropa interior de mujeres.
-Me han contado que espía en el vestidor de mujeres.
Natsu podía escuchar cada palabra que decían, pudo suponer que la unión con la succubo había agudizado sus sentidos pero como ella constantemente hablaba dentro de su cabeza no lo pudo notar. Con el orgullo destrozado abandono el patio directo a su salón de clases. Natsu se preparaba mentalmente para la nueva paliza que Erza le daría debido a los hechos de la mañana y esta vez era diferente, estaba solo, las otras ocasiones fue salvada por la succubo así que tenía que ser demasiado cuidadoso esta vez, vino a su mente tratar de hablar con ella para explicarle lo del accidente de la mañana pero el sabía que ella primero golpea y después pregunta.
-Hola Natsu -escucho una alegre voz a acercándose; volteo hacia atrás sorprendiéndose al ver a Mira.
-Ho...la -sospechaba que algo andaba mal ya que se veía muy alegre al verlo -(espera, tal vez sea una trampa para que Erza me golpee mas rápido) -retrocedió unos pasos en señal de alerta.
-No tengas miedo, no estoy enojada. -Natsu comenzó a sospechar más.
-Primero que nada, déjame disculparme por lo de la mañana es que tropecé y... - Natsu comenzaba a sudar, desde cuando le era difícil hablarle a una chica, sin contar los previos accidentes.
-Ya te he dicho que no estoy enojada, entiendo que fue un "accidente" -Mirajane enfatizo esta palabra en un extraño tono de lujuria y coqueteo; esto le recordó un poco a su amiga simbiótica.
-Me alegra que las cosas hayan quedado claras, ahora debo irme -Natsu sabía muy bien que lo mejor para el sería alejarse ya que no quería encontrarse con la pelirroja. Dio media vuelta dispuesto a marcharse, pero fue detenido con un jaloneo en su brazo, volteo para ver a Mira sujetándolo.
-¿Sucede algo?
-Bueno veras...-Mirajane se sonrojo por completo, Natsu quedó por su belleza, realmente se veía hermosa. -¿Podrías hacer cosas pervertidas conmigo iguales a esta mañana?
-Por supuesto -Natsu aun estaba hipnotizado por su belleza así que no se daba cuenta de lo que decía.
- (¡¿Qué demonios esta pasando?!) -La succubo despertó exaltada y ver a Natsu con la mujer con la que advirtió que se alejara. -(¡Te dije que te alejaras de ella!).
Natsu parpadeó rápidamente saliendo del trance, sacudió su brazo con un poco de brusquedad para librarse de la mano de Mira.
- ¡Tengo que irme! -Dijo aún nervioso, sus pasos fueron acelerando mientras se alejaba de ella hasta llegar al otro extremo de la escuela. -Eso estuvo cerca -Natsu suspiró aliviado.
-(¿Qué te dijo?)
-Tenías razón, a Mirajane le gustan ese tipo de cosas.
-(¿Recuerdas los consejos que te dio tu padre sobre las mujeres?) -Natsu asintió -(¿Cuál era la primera?)
-Las mujeres siempre tendrán razón.
-(Sugiero que aplique esa regla conmigo o moriremos antes de lo planeado).
Natsu aún sin creer la actitud de Mirajane se dirigió a su clase. Al entras se volvió a ganar la misma mirada de sus compañeros exceptuando a Gray que recibió al entrar, una en especial llamó su atención, la de Erza reflejaban un odio puro; siguió su marcha a su asiento y trato de poner atención a la clase.
- ¿Comó puedes estar sin ninguna herida? -Gray se acercó a el solo vistiendo unos pantalones, sus dos brazos y torso estaban totalmente vendados. Al pelirosa se le hizo extraño que el pelinegro le hablara en pena clase. Gray al no recibir respuesta supo que estaba pensando. - El profesor falto hoy, no te habías dado cuenta, idiota.
-¿Vuélvelo a decir, momia desnudista?
-Estoy vendado por tu culpa, pervertido pelirosa.
-¿Pervertido? -Natsu se sorprendió al oír que Gray le llamaba así, normalmente el le decía así al pelinegro ya que siempre se desnudaba sin alguna razón. -Tú eres el pervertido, ¿porque me llamas así?
-Tus actos de ayer dicen lo contrario, pervertido -Gray gozaba decirle esta palabra a Natsu, fuera como si todos los insultos que le decía al pelirosa fueran resumidos en una sola palabra. -Incluso todos han dejado de creer que yo soy el pervertido.
-Gray le ha hablado a Natsu, parece que entre los pervertidos se entienden. -Dijo una de sus compañeras a su grupo de amigas.
-Parece que Gray ha influenciado a Natsu -respondió una de ellas mientras los observaban con cierta cautela; el aura del pelinegro cambio a depresión al escuchar como su reputación había empeorado.
-Ya veo que tu reputación ha mejorado -Natsu se burlo al ver la expresión en la cara de Gray.
- ¿Quieres pelear pervertido de cabellos rosados? -Gray se levantó dispuesto a iniciar una pelea.
- ¿Estas seguro de pelear aun lastimado?, no quiero matarte -el pelirosa lucía arrogante.
La pelea estaba por iniciar pero un golpe seco se oyó en todo el aula; ambos dirigieron su mirada al origen de este ruido observando que la mano de Erza lo había provocado golpeando su banca.
Ella con un semblante serio que ninguno había visto, se levanto dirigiéndose hacía ellos, pudieron sentir como el miedo se apoderaba mientras se acercaba.
-Gray, vuelve a tu asiento, ahora -ordenó bastante enojada.
-No estamos haciendo nada malo - se defendió Gray, todos posaron su mirada en ellos.
-Contigo no es el problema, ve a tu asiento.
-No lo voy a hacer - miró a Erza bastante retador.
-Esto no te incumbe.
Gray estaba a punto de contestarle pero fue detenido por Natsu.
-Gray, puedes volver a tu asiento, por favor - el pelinegro vio por primera vez el semblante serio del pelirosa.
- ¿Pero...? -respondió Gray igual de serio.
-Lo que te pasó ayer fue mi culpa, no quiero causarte más problemas -Natsu miro a Gray arrepentido por un momento, el pelinegro solo guardó silencio y se marcho del salón para evitar los malos tratos de Erza hacia Natsu.
- ¿Qué sucede? -el pelirosa trago saliva, sabía que algo malo estaba a punto de suceder.
- (Otra vez ella, deberíamos encargarnos de ella ahora, déjame confrontarla.) -la succubo ya se había cansado de la actitud de ella hacía Natsu.
- (Por favor, mantente fuera de esto) -la demonio se sorprendió, nunca había oído a Natsu hablarle mediante sus pensamientos de esa forma tan madura, de hecho su impresión fue mayor cuando utilizó la palabra "por favor" para dirigirse a ella.
Ambos platicaban en la misma mente sin notar que Erza ya había comenzado a reclamarle y a decirle todo tipo de insultos.
-(Vas a dejar que te siga tratando de esa manera; he visto tus recuerdos en los que ella esta involucrada. ¿No estas cansado de esto? )
-(Todo es mi culpa) -El tono de Natsu reflejaba una gran tristeza, la succubo por primera vez empezó a sentir compasión por él.
- (¿De que estas hablando? ; en ninguno de tus recuerdo he visto que le hayas hecho daño, antes de mi llegada. ) -la succubo debía confirmar así que hecho un vistazo a los recuerdos del pelirosa, solo le tomaría un par de segundos, los veía rápidamente como si estuviera viendo fotografías, pero no encontró nada. Estaba a punto de darse por vencida pero encontró el último recuerdo en el cual los dos hablaron.
Era una mañana bastante fresca, Natsu vestía el uniforme de los de segundo grado. Caminaba tranquilamente pero dos sujetos de su misma edad bloquearon su paso, Natsu trató de apartarlos de su camino amablemente pero uno de ellos le lanzó un golpe a la cara que evadió, el otro sujeto también atacó dirigiendo su puño hacía su estomago, solo tardo tres segundos para que Natsu bloqueara los golpes y los dejara noqueados.
-(Este idiota, si sus habilidades de pelea fueran iguales a conquistar mujeres, en estos momentos estaría satisfecha) -La succubo siguió prestando atención al recuerdo.
Natsu prosiguió como si nada hubiera pasado, se gano la mirada de miedo de algunos pero ya era normal para él, entró a la escuela dirigiéndose a su salón pero una roja cabellera llamó su atención.
-¡Erza, buenos días! -Natsu saludó alegremente, pero la succubo noto algo más, era un brillo de los ojos del pelirosa que nunca había visto.
Pero la demonio sabía que algo andaba mal al ver que la pelirroja no respondió al saludo, incluso se podría notar que ni siquiera lo hubiera escuchado; a Natsu le pareció un poco raro ya que había saludado a todo volumen.
-¡Erza, espérame! -volvió a decir efusivamente pero no obtuvo respuesta, Natsu movió la cabeza de lado a lado tratando de recordar si le había hecho algo malo, asegurándose de eso caminó mas rápido hasta alcanzarla. -Oye Erza, no me escuchaste - Natsu la tomó de su hombro tratando de detenerla, pero nunca se espero la reacción de ella. Erza volteó bruscamente librándose de la mano de Natsu. La bofetada que recibió el pelirosa es su mejilla derecha resonó en todo el pasillo. Natsu estaba confundido, en todo el tiempo que la conocía ella jamás lo había golpeado, giró su vista para esperar una respuesta pero solo encontró a la pelirroja con lágrimas en los ojos.
- Todo es tu culpa -dijo tratando de no romper en llanto. Ella se alejó mientras dejaba a Natsu bastante adolorido y confuso. La succubo a pesar de solo estar viendo un recuerdo pudo sentir el sufrimiento del pelirosa; ese dolor que cargaría hasta los días actuales. Siguió viendo los siguientes recuerdo, en estos se veía a Natsu tratar de hablar con Erza, pero el solo recibía rechazos e indirectas.
-(Natsu, no tenía idea de que ella te gustaba) -la succubo miró el último recuerdo con una mirada llena de compasión.
La voz de Erza fue aumentando de tono mediante el tiempo pasaba haciendo que la succubo dejara los recuerdos para volver a la realidad.
-Solo eres un marginado de la sociedad, porque no libras al mundo de tu existencia. -Con cada palabra que decía hacía que ha Natsu se le formara un gran nudo en la garganta, la succubo sentía una gran opresión en el pecho.
-Haznos un favor y muérete, así nos harías felices.
-(Natsu, se esta pasando de la raya) -su mirada empezaba a reflejar enojo. -(No tienes que soportar esto, nunca le has hecho ningún daño. Ya deja de castigarte. ) -Natsu guardaba silencio con la mirada en el piso.
-Sabes que tengo razón, mirame a los ojos, maldito cobarde -El resto de sus compañeros miraba con lástima a Natsu, ellos creían que ya era suficiente. Una de ellas trato de detener esto pero fue frenado por otro, sabían muy bien que cuando Erza estaba enojada no hay quién pudiera detenerla.
-(Se acabó; déjame confrontarla) -su irá no le permitía pensar con claridad, ya qué se estaba arriesgando a acabar por completo su libido haciendo que ambos perdieran su vida.
-(Éstas loca) -respondió en forma de regaño Natsu -(Acabaras con nuestras vidas).
-(Prefiero morir a seguir observando como ella te maltrata y discrimina de esa manera).
-(Tranquilízate. Ya veras que todo pasará) -Natsu sabía disimular muy bien, por fuera pareciera que no le importaran las palabras de Erza, pero por dentro sentía un inmenso dolor.
- ¡He dicho que pongas atención! -Erza lucía desesperada, pareciera que sus palabras entraban por un oído de Natsu y salían por el otro. Como era posible tanto cinismo en alguien, no creía que pudiera existir un sujeto que humillara a dos mujeres dos veces y tratará de tener relaciones con alguien más joven e inocente y al día siguiente regresara a la escuela como si nada hubiera pasado. Esto sólo reafirmaba su creencia de que el era basura, se pregunto como pudo ser amiga de ese ser monstruoso. Ella estaba cansada de lidiar todos los días con él, harta de que su estúpida cara le recordará su pasado que desde hace tiempo quería olvidar, asqueada de actitud problemática. Ya era tiempo de recordare su lugar atacándolo donde más le dolía. -Si tú madre te viera en estos momentos, estaría muy decepcionada.
Natsu y la succubo abrieron los ojos bastantes sorprendidos con el comentario.
-Si hubiera sabido que su hijo sé volvería así, nunca hubiera dado su vida por ti.
La succubo aún en él interior de su mente podía sentir el profundo dolor y tristeza. Ella conocía muy bien esa sensación, ésa incontenible acción de llorar. Natsu por el exterior no se inmuto ante este comentario, sabía como ocultar él dolor. Erza se sintió un poco frustrada al no obtener respuesta, pensaba que él iba a reaccionar pidiendo disculpas y sólo tal vez podría reformarse. Sin medir consecuencias prosiguió con el regaño.
-Una madre siempre estará orgullosa de su hijo, pero no creo que Mavis lo hubiera estado de ti.
-(Ella...) -Dijo con furiosa la succubo -(Tú has sufrido todo esté tiempo; por esa basura) -Natsu seguía guardando silencio -(Perdona por lo que voy a hacer, Natsu)
-Esperó que entiendas mis... -Erza fue tomada del cuello por la mano derecha del pelirosa.
-¡Cierra la maldita boca! -Interrumpió la succubo controlando a Natsu. Erza sentía como su cuello era apretado con odio. -He escuchado tus estupideces por un buen tiempo, he tolerado tus tratos por respeto hacía nuestra amistad, pero si vuelves a mencionar a mi madre. Te romperé tú delicado cuello -La succubo presionó más su mano para dejar su advertencia bastante clara. Erza vio por un momento su mirada, sintió un profundo miedo que nunca antes había sentido.
- ¿Entendido? -pregunto el pelirosa, Erza bastante pálida con trabajos asintió.
Natsu y la succubo sintió un gran dolor recorrer su cuerpo, esto provoco que soltaran a Erza.
-Maldición - murmuro Natsu bastante pálido, perdió el equilibrio por unos momentos pareciendo que iba a perder la consciencia. Con las pocas fuerzas que le quedaban logro salir del salón ante la mirada incrédula de todos.
Natsu recupero su cuerpo en los pasillos, aún dolido por los comentarios, trato de hablar con la demonio.
-¡¿Dime porqué lo haz hecho, no necesitaba de tu intervención?!
-(No podía permitir que ella te siguiera lastimando) -dijo con un hilo de voz -(lamentó la imprudencia; parece que me has contagiado la estupidez) -La mente de Natsu quedó en silencio.
-¿Solo lo hiciste por eso?, ¿pudimos haber muerto?
-(Ahora todo depende de ti.)
-¿Qué pasará ahora?
-(Entrare en una especie de sueño profundo para alargar un poco nuestra vida.)
-Espera, no puedo hacerlo sólo -el pelirosa estaba a punto de entrar en pánico.
-(Confío en ti)-Natsu no daba crédito a lo que acababa de escuchar; ella confiaba en él, no podía enojarse con ella aunque hubiera acortada más su vida, era la primera vez que ella hacía algo desinteresadamente por él. Natsu desde que la conocí creía que solo pensaba en ella misma, pero hace unos momentos había demostrado lo contrario. -Gracias -murmuro para él mismo, tal vez podía confiar en ella esta vez.
- Natsu, ¿Puedo hablarte un segundo?- Una voz femenina se escucha por detrás de Natsu. Pero esa voz, tan dulce y inocente para muchos, resultaba en realidad una farsa.
-¿M-Mira…?- Él se dio la vuelta y pudo ver a la masoquista detrás suyo, con su sonrisa inocente. -¿Q-Que sucede…?
- Lo que sucede es que…necesito hablar de Erza contigo.- Esa frase dejo a Natsu ojos abiertos.- Es muy importante que te lo diga…en especial en un lugar más…privado.
-S-Si. ¿Dónde crees que…?
-Bueno…- Levanto su vista y su dedo índice estaba en su labio inferior.-…Erza me dio una llave maestra de la escuela. Aunque debo usarla en situaciones de emergencia, creo que esta podría considerase como una.
- (¿Situación de emergencia? ¿Qué será tan importante?) De acuerdo, te sigo.
Los dos fueron caminando juntos hasta un lugar donde sabían que nadie los encontraría. Los vestuarios de las mujeres. Hoy no había educación física o algo parecido, por lo tanto el lugar esta cerrado, y por ende, no hay nadie ahí. En definitiva, el mejor lugar privado en este momento.
El pelirosa entro a los vestuarios.- Nunca pensé que un día entraría aquí. Bien, ¿De que…?- Cuando se dio vuelta, Mira había cerrado la puerta con llave. - ¿…Que hiciste?
- Cerré la puerta, por supuesto.- Dijo con una cara de sorprendida, no por lo que hizo, sino de la pregunta del pelirosa.- Bien, ya es hora me parece.
- S-Si, supongo. ¿Qué es…?
Antes de terminar su frase, Mira hizo algo inesperado, se empezó a desnudar. Primero se saco el pulóver de la escuela de un saque. Luego empezó a desabrocharse la camisa. Desabrochaba cada botón lentamente, por cada botón salido, sus pechos se empezaban a notar cada vez más.
- (¿Eh?)
Finalmente termino con sus botones. Lanzo su camisa a un lado, como si fuera basura. Su sostén se podía ver perfectamente, es de color negro con un bordado muy detallado. Ropa interior para adultos, dirían algunos. Ahora empezó con el cierre de su falda. Se la bajo enseguida y la tiro al piso.
Ahora el pelirosa tenía a la hermosa Mirajane Strauss frente a sus ojos y en ropa interior. –Natsu…- Dijo su nombre de una manera seductora pero al mismo tiempo excitada.
- ¡¿Q-Que estas haciendo?! ¡¿Por qué te sacaste el uniforme?!
- Jujuju, eres muy inocente, Natsu.- Ahora su cara cambio completamente. Paso de ser una chica tierna a una fiera.- No entiendes las indirectas, ¿No?- Se acerco a Natsu lentamente. Él camina hacia atrás nervioso.
- ¿M-M-Mira…?- Su boca fue callada por el dedo índice de la albina.
- No es excitante. Que estemos los dos solos en horario de clases, escondidos en el vestuario de mujeres.- Ella arrincono a Natsu en los casilleros.- Deberías considerarte afortunado. Muchos hombres en esta escuela quisieran esto conmigo.
- ¿Y yo por que lo obtengo?- Mira agarro las manos de Natsu y las llevo a sus pechos.- ¡!- El pelirosa quedo boca abierta.
- Eres el único hombre hasta ahora que tenga tanta fuerza.- Le respondió con una sonrisa. Ella movía las manos de Natsu para que sacudiera su pecho.- Los otros hombres son unos debiluchos. Pero tú Natsu. Fuiste el único, en términos generales, en vencer a Erza.- Ella llevo sus propios brazos hacia su espalda. –Quiero que uses esa fuerza en mí.
Natsu estaba paralizado. Era justo como la súcubo le había dicho. Si no hacía algo pronto, era muy probable que algo le pasara.
- (Espera, sí hablo con ella seriamente sobre eso. Talvez, podría sacarla de ese horrible pasatiempo.) Mira, no hace falta que lastime. No es bueno que siempre termines lastimada o que lastimes a otros por placer…
- ¿Lastimar a otros? ¿De que estas hablando?- Pregunto shockeada. Pero el verdadero shockeado era Natsu.
- Pero… ¿Tú no eres masoquista?
-¿Eh?- Ella se sonrojo al escuchar esa pregunta. Su cara, desde la perspectiva de Natsu, parecía adorable. Había vuelto a ser una persona inocente.- ¿P-Por que pensaste eso?
- ¡¿Entonces por que haces esto?!- Le pregunto exaltado.
Mira no respondió. Quedo en un silencio profundo. Saco las manos del pelirosa de sus pechos. Y dio un paso atrás.
- ¿Mira? ¿Qué sucede?- Ella se saco sus zapatos.- (¿Qué…?)- Los zapatos de Mira lo golpearon directo a la cara.- ¡Guah! ¡¿Por….?! – Antes que gritarle todo su enojo, Mira empezó a sacarse las medias. Lo hizo lentamente y con suavidad, casi seductora.
Ella se lanzo hacia Natsu y lo tiro al piso con su cuerpo. Ella se puso sobre la cintura del joven y lo miro a los ojos con una sonrisa.- Lo siento por lo de un momento, Natsu. He sido una niña muy mala…- Ella se acerco cada vez mas a Natsu.-…`por lo tanto necesito ser castigada.
- (¡No me jodas! ¡Esa es la frase mas masoquista que existe!)- Pensó con sorpresa.
Nuevamente, Mira agarra ambas manos del joven. Pero esta vez la llevo para su trasero. Ahora, por primera vez, Natsu esta con el corazón a mil.
- Castígame.
- ¿Qué dijiste?
- Te he estado haciendo cosas que no quieres, así que deberías castigarme para que estemos a mano.
- (¡¿Q-Q-Q-Que le sucede?! ¡Eso es masoquismo! ¡No importa como lo veas!) ¡No puedo hacerlo!
- Por favor, castígame. - Ahora le suplico en un tono tierno.- Sí no lo haces, le dire a Erza que intentaste aprovecharte de mí.
- ¡¿Que?! ¡Eso es mentira!
- Dado a lo que paso últimamente, ¿Crees que te va a creer?- Ahora su tono era oscuro y siniestro. Sin duda, tenía un buen punto. Así que Natsu no tiene opción.
- D-De acuerdo.- El se dio y le dio un golpe en su trasero.
-Eso no es un castigo. ¡Mas fuerte!
- ¿Que tanto?
-Sorpréndeme- Dijo con una sonrisa seductora. Natsu suspiro y levanto su mano izquierda. Le dio un poco de impulso y le dio una nalgada.- ¡Kyaah!
- ¡Ah! ¡Lo siento! ¡¿Te lastime?!- Le pregunto asustado. Pero ella solo sonrió con agitación.
- Hazlo una vez más, por favor.- Suplico placenteramente. Natsu hizo de nuevo ese golpe y otro gemido salió de ella. - Otro.- Repite nuevamente el golpe. Cada vez el sonido de la palma de Natsu golpeando a Mira se hacía más fuerte.- Mas fuerte.- El pelirosa la golpeo con mucha fuerza. El sonido de la palma hizo un eco en la habitación.- ¡AHHHHH! ¡Para!- Ella tiro todo su cuerpo hacía Natsu. Su respiración era muy agita, su cuerpo estaba con sudor y su corazón estaba exaltado.
- ¿M-Mira? ¿Estás bien?
-Nunca he estado mejor.- Ella se paro por un segundo. Natsu la observo con sorpresa y miedo, pensando que le iba a pedir ahora. Ella se dio vuelta y puso sus rodillas a los costados de Natsu. Ella le mostraba sus pantis.- Ahora lo siguiente. No merezco poseer ropa, así que te suplico que me las saques.
Un silencio y un viento recorrieron toda la habitación.
- (¡¿QUE?!) ¡¿Q-Q-Q-Que estás diciendo?! ¡Este es mi limite!- Dijo con un gran sonrojo. Él ya había soportado más de lo que podía.- C-Creo que es mucho por...
- ¡Por favor! ¡Sino le digo a Erza!
- ¡Ya deja de amenazarme! ¡Yo no te he hecho nada para merecer esto!- Esta vez logro expresar todo su ira contra la hermosa albina.
- Bueno, bajarme lanzarte hacia mí por las escaleras y bajarme la falda en publico no fueron cosas que te pedí que hicieras o que me gustaran.
- ¡¿Y nalguearte sí?!
- Eso es otra cosa, Natsu. Por favor, se que te va a gustar. Y si eres bueno, te daré un lindo regalo.
- (¿Qué le pasa realmente? ¡Es demasiado rara! ¡Primero es tierna, luego quiere hacerme algo, después me engaña, me pide que le pegue y ahora quiere que la desnude! ¡¿Cuál es su problema?!)- En ese mismo instante, Natsu se dio cuenta de algo importantísimo. -(Espera, esta es una buena oportunidad de recuperar nuestras fuerzas. Y no creo que la estoy haciendo sufrir, es más, creo que ama esto.) Mira, ¿Te gustaría que lo haga?
- ¡Por supuesto! ¡Hazlo por favor!
Natsu trago saliva y se puso muy serio. Coloco sus dedos en el borde superior de las bragas. De a poco fue sacándola. Ya había llegado por la mitad, su trasero ya estaba medio desnudo. El joven se armo de todo su valor y la saco completamente. Finalmente, toda la parte inferior de su cuerpo estaba expuesto.
Natsu se sonrojo como nunca al hacerlo, ella tenía una piel muy suave y delicada. Mira, instintivamente, se cubrió su parte privada con su mano. Ella se levanto por un segundo y lo miro con ojos de perrito.
- Pervertido.
- (¡Tu fuiste el que me lo pidio…!)
Una vez mas no pudo terminar su frase, ya que la hermosa Mira se había sacado el sosten frente a él. Ahora sí, ella estaba completamente desnuda hacia él.
- Lo hiciste bien, Natsu. Ahora te daré como recompensa: Que me acaricies.- Ella se lanzo hacia Natsu nuevamente. Sus pechos se chocaban contra su cuerpo y su entrepierna sobre el muslo del pelirosa. Ella ronroneaba como un gato y lo acariciaba con su cabeza.
- (¡Ahora se comporta como un animal!)
Ella agarro la mano derecha de Natsu y la puso en su espalda. Luego la deslizo por toda su espalda, suavemente. Natsu sentía la suavidad y delicadeza de su piel, como tocar un vestido de seda. Pero, eventualmente, ella llevo la caricia hasta el punto mas bajo de su cuerpo.
Su cuerpo se entumeció, su sangre fue volando hasta su cabeza. Él ya lo había sentido antes pero sin la ropa interior era muy diferente. Podía sentir la forma en que estaba moldeado, su suavidad y lo liso que era. Sin darse cuenta, lo acaricio con ternura.
Mira se sonrojo al sentir eso pero al mismo tiempo se sentía muy bien. Pero Natsu sobrepaso su límite. Y también el sueño de la succubo.
- (¡¿Qué estas haciendo?!)- Ella le grito mientras tomada su cuerpo de nuevo.
Enseguida ella saco a Mira fuera de él. - ¡Es mucho por hoy! ¡Otro día seguimos!
Mira no dijo nada. Se quedo mirándolo con sorpresa en un silencio profundo. - ¡¿AAHHH?!- Su cara se envolvió en rojo enseguida. Volvio a ser la Mirajane de siempre. - ¡No mires!- Ella se cubrió su cuerpo como podía.
Los dos no podían comprender la situación frente a sus ojos. Primero era tierna, luego pervertida. Era un patron demasiado raro.
Pero no era tiempo para eso. La succubo saco a Natsu de los vestuarios enseguida.
No se había dado cuenta pero una vez que salió por la puerta y se echo a correr. Wendy estaba detrás de la puerta con su cara a punto de explotar por el rojo que poseía.
- (¡Natsu-San! ¡¿Qué hiciste con Mira-San?!)
Dejando a Wendy a un lado, Natsu intentaba comunicarse con la succubo.
- (¡Hey! ¡¿Qué esta pasando?! ¡Pensé que estabas durmiendo!)
- Lo estaba hasta que nuestro libido voló más alto que una valkiria. Y al despertar me encontré con ella. ¡¿Por qué no me escuchaste?!
- (¡Ella me engaño! Además, si no fuera por eso no estaríamos hablando ahora.)
- Si, tienes razón. Debo admitir que su cuerpo era muy sexy. Sus pechos eran muy suaves y grandes. Y ni hablemos de su trasero… ¡Espera ese no el caso! ¡¿Qué hubiera pasado si era totalmente una masoquista?!
- (¿No era una masoquista?)
- En realidad…no se que era realmente. Jamás conocí a una mujer así...
La succubo y Natsu pasaron por el patio mientras corrían. Y desde ahí podían ver desde una ventana a Erza. Pero ella no estaba sola.
Al lado suyo estaba un chico de pelo azul. Cuya mano estaba en la barbilla de Erza. Y ella no estaba en su humor habitual, parecía… estar perdida en la mirada de ese hombre.
- ¿Quién es ese hombre?
Fin del capitulo
