-Escucha… sé que es algo horrible lo que te voy a pedir… Sé que no tengo ni el más mínimo derecho, pero ¿podrías olvidar lo que dije?-Su mirada se dirigió suplicante hacia mí y me tomó por los hombros apenas y aguantando la vergüenza.

-Estas… estás loco Kentin- sentí que mi sangre hervía- De entre todas las malditas cosas que podrías decirme, de entre cualquier estupidez, esta es la peor de todas- quité sus manos de encima de mí y lo empuje apenas sin fuerzas-¿Tú de verdad crees que puedo olvidar algo así? ¿Crees que puedo dejar de lado todo el sufrimiento que pasé y la angustia y justo ahora la sorpresa y el desahogo de escuchar tus palabras? ¡¿De verdad crees que es así de fácil?!

-¡NO!… yo sé que he sido un verdadero idiota, te juro que no es… -se detuvo a procesar un momento sus palabras. En su rostro solo podía ver miedo, estaba herido pero ¿por qué? Algo estaba yendo mal, si rechazas a alguien no tienes por qué verte tan miserable, quizás era algo más.

-Antes de que continúes, quiero que me digas una simple cosa- La distancia entre nosotros aún era notoria y él no se atrevía a acercarse, apenas podía encararme, con una mirada tan deprimente que por un momento sentí que yo era el malo. Me acerqué un poco temeroso y coloqué mi mano en su rostro acariciando su mejilla. A mi contacto él se asustó e intentó alejarse pero al final no lo hizo, solo noté su sonrojo aumentar y sentí su calor en mi mano- ¿Tú sientes algo por mi sí o no?... si es eso, quizás pueda considerar el hacerte ese favor, solo necesito que me lo digas de frente.

Sus ojos de nuevo se encontraron con los míos y su respiración comenzó a acelerarse. Aún parecía tener miedo, al parecer tenía miedo de enfrentar sus propios sentimientos. Él nunca había sido como yo, yo siempre supe quién era y qué quería, él aún no podía asegurar nada. Sonreí ante mi estupidez. ¿Cómo le iba a pedir a alguien que de un momento a otro decidiera quién era? Al fin y al cabo es algo difícil que te guste alguien de tu mismo sexo.

-Olvida lo que dije, no…-Otra vez siendo yo, tratando de que sucedan cosas que no pueden ser.

Me rendí ante la expectativa y bajé mi mano pero antes de que cayera por completo a mi costado, Kentin la tomó en el aire.

-Tú me gustas Alexy, me gustas desde hace tiempo. Ni siquiera lo podía admitir, no hasta que tú me declaraste tus sentimientos. Pero como un tonto, yo solo pude huir- Su mano cálida aún no soltaba la mía y sus ojos se clavaron en mi mirada con tal profundidad que me sentí mareado. Cerré los ojos un momento- Pero yo no puedo corresponderte adecuadamente, yo soy un completo cobarde, si tan solo fuera un poco más como tú… No te hubiera lastimado tanto. Día tras otro maldito día lo único que hacía era evitarte porque, si me acercaba solo un poco más a ti, mis sentimientos se desbordarían, el tan solo mirarte me ahogaba y no podía pensar, ni hablar. Estaba hecho un desastre y la mejor forma que encontré para evitarlo fue tratándote como basura - Sus ojos se humedecieron y su voz salía con rabia mientras sostenía mi mano fuertemente- Yo soy la peor persona, y aún así no puedo compensarte por todo lo que te hice. Yo no puedo ser como tú.

-Kentin yo…

-Lo lamento- al soltar mi mano me abrazó mientras aún contenía su enojo dentro de sí y sentí su corazón golpeando fuerte contra mi pecho- Lamento que te hayas enamorado del tipo más desagradable del mundo, lo siento…

-No digas tonterías- reí un poco, dándole un ligero golpe en el brazo.

Coloqué mis brazos alrededor suyo y sentí la calidez de su cuerpo. Su respiración de furia contra sí mismo se escuchaba retumbar en mis oídos y lo único en lo que podía pensar era en lo feliz que me sentía entre sus brazos. El poder tocarlo y sentir su aroma, el poder darme cuenta que él me quería. Todo lo que me había hecho falta hasta entonces y a pesar de todo lo que sufrí para alcanzarlo me inundaron. Estaba siendo verdaderamente complacido. Me sentía tan feliz.

-Con que… no puedes corresponderme adecuadamente ¿cierto?-Dije un poco a manera de reto. Ya no me dolía lo que me fuera a responder, ya no me importaba realmente, todo el dolor, el enojo y la tristeza se desvanecían en ese dulce abrazo.

-Yo no puedo estar a tu lado. Las cosas no son tan fáciles como uno querría.

-¿De qué hablas? -me solté del abrazo y alce la mirada nuevamente hacia él, confundido nuevamente.-

-No me veas así, Alex... – no entendía. – Yo espero que…no soy el indicado para decir esto, pero quisiera que por ahora….

-¿…todo pueda ser como antes? – dije adivinando la frase que Kentin intentaba formular desde hacía como 2 minutos. –No lo creo…

-Claro…tienes razón…

-Kentin, yo no quiero ser molesto, no quiero que te sientas obligado a hacer algo de lo que apenas estas seguro…-

-Se lo que siento, Alexy, y ya te lo dije, tú me gustas, me gustas mucho, pero… - dijo casi gritando, ¿cómo puede alguien soltar esas frases tan "fácilmente" pero no puede…? estaba realmente confundido. Suspiró. De pronto su cara se ensombreció, parecía frustrado, enojado con alguien que no era yo, pero más que otra cosa, parecía triste, otra vez.

-¿Qué te detiene? - solté de pronto, sé que parecía desesperado, pero a juzgar por la expresión de Kentin, algo no iba bien, él estaba siendo sincero conmigo, pero había algo más, algo que no quería que supiera.

-Es…Alex,yo no quiero hablar de eso…No se trata de ti, ya te lo dije. Quiero que entiendas-

-No se puede entender algo que no sabes. –

-Alex…-Suspiro nuevamente. Intenté adivinar pero, si no se trataba de mí, ni de él…

-¿Quién? – los ojos de sorpresa de Kentin, confirmaron lo que pensaba.

-No hay nadie más si es lo que crees

-¿Son las opiniones, no? ¿Lo que piensen los demás? ¿A quién le interesa lo que los otros digan sobre ti? Que se fijen en su vida antes de…

-¡Hay opiniones que si importan… y afectan, entiendes! En tu caso es fácil, estar con Armin es fácil, puedes decir cualquier cosa y a él no le interesa, y tus padres…no son como los míos. – Entonces comprendí todo. Nunca me vi en la necesidad de decirles a mis padres que me gustaban los chicos, ellos prácticamente lo adivinaron luego de lo sucedido con Benjamín. Cuando cambié a ser alguien más extrovertido y luego de que Armin se diera cuenta de mis gustos antes que yo, mis padres lo comprendieron también, y supieron aconsejarme cuando me sentí confundido. –a tus padres seguro que no les importó si eras gay o no. En mi caso…no fui a la academia militar sólo porque el trío de estúpidas me hayan robado algo de dinero, o porque fuera más bajo de estatura para mi edad, no, Alexy. Mi padre no es así, me envió porque él decía que yo…

-No tienes que decirlo… Lo entiendo.- Me sentía mal por haberlo obligado a hablar, ahora tenía que encontrar una forma de remediarlo.

-Pero él no. -Nos quedamos en un silencio, no era incómodo, pero si frío.

-Kentin, no sé qué se sienta estar en tu lugar, tienes razón en eso, pero… hay algo que sí sé. Antes cometí el error de no decir lo que pensaba, y de no hacer lo que quería por miedo a lo que los demás pensaran, es cierto que las opiniones de nuestra familia son importantes, pero… debes saber que hay más personas además de ellos que están de tu lado, quizá de mi parte suene egoísta, pero velo desde otro punto, yo quisiera ser feliz…no sé tú. – se estaba haciendo tarde, el tiempo había pasado demasiado rápido en esos momentos, tenía que irme o esta vez sí me metería en problemas. Miré a mi alrededor como buscando a alguien, miré una vez detrás de Kentin como si supiera que alguien nos estaba viendo, él estaba a punto de voltear , cuando lo tomé de la cara con una mano y lo besé, tan rápido que ni siquiera debería considerarse un beso. Le sonreí traviesamente y salí corriendo de ahí.

Entré a casa como alma que lleva el diablo, estuve a punto de tropezar con un par de bolsas de basura que Armin, seguramente no había terminado de sacar.

-Wah! ¡Rayos! – Apenas pude mantener el equilibrio, seguí corriendo hasta llegar a la habitación de mi gemelo. Intenté abrir la puerta pero no pude abrirla –¡Armin, abre!- toqué la puerta un par de veces más - ¡Oye!

-Estoy aquí, genio. – di un brinco del susto, él estaba detrás de mí con un plato de cereal en una mano y una cuchara en la otra.

-Armin…

-Hola, Alex. Pensé que ya no vivías aquí. –mi madre de paró detrás de mi hermano, con los brazos cruzados y con una sonrisa burlona en la cara.

-Mamá, hola, yo…no te ví. – le sonreí lo más grande que pude.

-Ya lo noté. - Me observó por unos segundos - ¿Quieres acompañarme a la sala?

-Ah, pero yo…Armin.

-Ya me has estado evitando, y te lo he permitido, Alex, Armin no se irá de su habitación.

-¡Oh! De eso puedes estar seguro…debo terminar GOW, Kratos no puede hacer su trabajo sin mi ayuda- dijo riendo y entró a su habitación.

-¿No estaba cerrada?

-Nope

-¿Alex?

-Ya voy, mamá.

Hablar con mi mamá, me dio una nueva idea y una sensación de confort, cuando llegué a casa sentí que no le había dicho nada útil a Kentin, muy aparte de que me gustara, primero era mi amigo, y quería que se sintiera bien, su padre tendría que entender y si no lo hacía, era su problema, al igual que yo, Kentin merecía ser feliz, ya sea conmigo o con otra persona.

Las cosas volvieron a la normalidad, tuve que hablar con Armin y explicarle todo, para que olvidara todo el odio que había sentido hacia Ken,sin embargo él decía que no había justificación. Aun me quedaban cosas por hacer, Rosa seguía sentida conmigo por no hablarle de la situación antes, Su la puso al tanto, pero no era lo mismo hablar yo con ella. Pero, antes tenía que subirle los ánimos a Kentin.

-¡Hola, Kentinito!- Armin y yo lo acorralamos en la salida del instituto. Estoy seguro de que querrá matarme, pero tomaré el riesgo.


^^U creí que nunca volvería a publicar a los pocos que leen por aqui! ^^

bonnie the sugar :Gracias, aunque ahora si fue bastante tiempo jaja. a ver que tal va... :) Saludito! ^^