Advertencia: esta historia contendrá slash, embarazo masculino, Dumbledore bashing, y será canon hasta cierto punto del año 5.

Advierto que la historia (en algún momento del futuro) tendrá sexo entre 2 hombres, escenas de violencia, y lenguaje fuerte.

Menciones de abuso infantil, y negligencia.

Si sos fan de Dumbledore, no te gustara como esta retratado en esta historia

Esta historia tendrá relación entre un adulto y un menor de edad, (profesor y alumno) aunque en todo momento será consentida por ambas partes.

Algunas situaciones de canon las he distorsionado un poco para mi conveniencia.

Quizás en algunos aspectos, algunos personajes estén un poco fuera de su carácter original ¿Dónde estaría la diversión si no?

Gracias por los comentarios.

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de J K Rowling.


Capitulo 6:

Relatos y reacciones


-¿Qué su tío…? Oh, mierda –Snape no encontró como expresarse, y solo pudo murmurar eso, mientras que las nociones preconcebidas sobre el muchacho volaron por la ventana de su conciencia, dejándolo con una sensación profunda de pánico y decepción.

Pánico por saber ¿Qué otra cosa horrible había sucedido con Potter? Y decepción por el hecho de darse cuenta (y no tan gratamente) de que todo lo que había pensado durante 5 años sobre el famoso niño que vivió era falso.

En ese momento una ventana (que mágicamente mostraba el campo de Quidditch) explotó en fragmentos pequeños, y solo la previsión de los ocultos al desplazar un rápido "protego" en todos impidió que alguien fuese herido.

- Creo que voy a estar enfermo –y no un segundo después Potter lanzó el contenido de su estómago en un cubo que Pansy había conjurado al ver la palidez verdosa del chico.

-Harry –llamó Hermione preocupada, mientras que McGonnagall reparaba la ventana destrozada.

-No, no, no –fue el susurro ahogado de Potter cuando tomó verdadera conciencia de lo que su contraparte había dicho. Comenzó a retroceder de sus amigos, mientras que su respiración se agitó, sus puños apretados, su cara desprovista de algún color.

- Harry, por favor tienes que calmarte –Theo intentó tocar su hombro, pero el chico se apartó rápidamente con un gemido lastimero.

- ¡No me toques!

-Harry no vamos a hacerte daño –Neville se acercó poco a poco, intentando persuadirlo con su voz suave, -estás a salvo aquí.

Para ese tiempo Potter había comenzado a temblar, el miedo ganando espacio en su mente.

- No, no… Nev él va a… él quiere…

Los temblores de Potter aumentaron, con sus ojos volviéndose vidriosos por el segundo.

- ¡Hagan algo! –Eileen se veía asustada.

-Tiene un ataque de pánico –susurró Daphne.

Snape miraba sin comprender como Potter se apretó en una bola pequeña, respirando con dificultad, mientras que sus ojos se lanzaron como dardos buscando cualquier escape de la habitación.

- Necesito salir… necesito esconderme… él quiere…

- Bloqueen los armarios –fue el pedido susurrado de Draco, al ver la mirada embrujada que su amigo llevaba.

- ¿Por qué?

- Hagan lo que Draco pide, profesora –Harry ordenó, mientras que los ocultos aseguraban las puertas.

-¿Seguramente una poción calmante podría ayudar? –Snape logró que la preocupación que comenzaba a sentir no se filtrara en su voz.

- Inténtelo profesor, pero no creo que lo haga –Angelina respondió mirándolo de reojo.

Con un suspiro Snape se movió de su asiento colocándose frente a su alumno, consiente de todos los ojos puestos en su persona.

- Potter...

Esos ojos verdes malditos asomaron poco a poco, y el profesor no pudo evitar el ligero estremecimiento al ver tanta desesperación, miedo y resignación en sus profundidades, así como el pedido de ayuda silenciosa.

Otro gemido ahogado escapó del chico, y logró acurrucarse en esa bola pequeña aún más.

-Prometo ser bueno, voy a intentar no ser más un monstruo, pero por favor no me lastimen –susurró.

Un sollozo ahogado vino desde su costado, y Snape vio como Orion abrazaba a su hermana, hablando con suavidad en su oído.

Respiró hondo para estabilizarse, apenas notando lo mucho que las palabras y acciones del muchacho le estaban afectando.

-Potter… tú no eres un monstruo, y nadie va a hacerte daño –Snape intentó convencer.

-Él quiere hacerlo, profesor. Él va a…

- No, Potter. Nosotros no lo permitiremos, yo no lo permitiré –Snape habló con urgencia, transmitiendo con sus ojos, y su voz la promesa de ayudarlo.

- No podrá salvarme de él… nadie nunca me ayudó ¿por qué lo haría? Usted... usted me odia... –susurró con apenas un hilo de voz, mientras que una lágrima rodó por su mejilla.

- Fue lo mismo que me dijiste cuando te rescaté –se escuchó decir a Severus.

- Potter... yo no te odio, Harry. Al menos no por mi propia voluntad. Y aunque te odiara... jamás permitiría que te hicieran algo como eso. Nadie se lo merece. Por no mencionar que... somos almas gemelas ¿lo recuerdas?

Potter parpadeó una vez, y luego asintió, aunque el miedo cauteloso no dejó sus ojos, ni abandonó su posición de autodefensa.

Snape frunció el ceño cuando notó que el cuerpo del chico seguía temblando, y podía apostar que el pánico seguía creciendo lentamente. Sin decir una palabra destapó la poción tendiéndosela al joven, quien a aceptó a regañadientes el tomarla.

La poción entró en vigor lentamente, y Snape (durante ese tiempo) no se movió desde su lado, mirando con preocupación sus reacciones.

- Gracias profesor. Y… lo siento.

-¿Por qué lo sientes?

-Por ser débil… por…,

-Espero que por tu bien no se te ocurra terminar esa frase, Harry James Potter –Severus ordenó con severidad, hablando duramente, desafiando con sus ojos a que Harry terminara la sentencia.

- Yo…

- ¿A caso no ibas a decir que eres débil por permitir el abuso infligido por tu tío? Dime, Harry ¿no ibas a insinuar que de seguro hiciste algo para que él reaccionase de esa manera?

La vergüenza escrita en el rostro del muchacho era suficiente respuesta, y Snape se maravilló de lo bien que su yo futuro parecía conocer los pensamientos y sentimientos del chico, mientras que se indignó por los pensamientos que Potter tenía. ¿Cuánto daño le habían hecho sus familiares?

Dejó que sus pensamientos se desviaran hacia esa trayectoria, dado que no quería analizar la culpa que sentía por no haber advertido la situación familiar de Potter, después de todo él (como un niño que sufriera abusos en su casa) sería el más indicado para verlo, y sin embargo dejó que un rencor desde sus días de escuela perdurara por encima de todo lo demás, permitió que un rencor hacia una persona muerta, pasara a su hijo.

- Claro que no es tu culpa –se encontró diciendo antes de que pudiera detenerse . "Juro que voy a maldecir a tu tío hasta cansarme" –prometió para sí.

- ¿Cómo sabes lo que pensaba?

- Esa es una respuesta fácil, Astoria. Harry y yo somos almas gemelas, yo sé todo sobre él, así como él sabe todo sobre mí.

La menor de las Greengrass pareció conforme con su respuesta, y Snape fue el próximo en cuestionar:

- ¿Cómo pude rescatarlo de eso? Nunca me tocó hacer guardias en su casa. Dumbledore… él dijo que sonaría mi tapa como espía.

Un gruñido escapó de Severus ante la mención del viejo, mientras que Harry solo miró con odio.

- En realidad intentó evitar el que descubrieras la mentira que él había dicho durante todos esos años. Harry no era tratado mejor que un elfo doméstico, y…

-Sev, amor, no creo que a él le guste que cuentes todo eso sin consultarle –Harry lo cortó, mirando la cara ahora enojada de su yo más joven.

- Lo siento, amor, pero es que ambos tienen que desengañarse de las manipulaciones de Albus, él – (señalando a su contraparte) , él necesita saber por todo lo que Harry ha tenido que pasar, y…

-¿Por qué? ¿Por qué no me dejan en paz? Yo estoy bien… nunca nadie se preocupó ¿qué les importa ahora?. Potter sabía que sonaba como un niñato malcriado, pero no podía evitarlo.

-Nos importa Harry, porque te amamos. Eres nuestro hermano pequeño, nuestro amigo y compañero. ¿No te das cuenta, Harry, no te das cuenta de lo importante que eres para nosotros? Además, como dijo el profesor Snape, tú menos que nadie te mereces nada de eso –George habló con suavidad, con una seriedad que nadie había visto nunca.

-Sabes que cuentas con todos nosotros ¿verdad Harry? –Hermione fue la siguiente en hablar.

- Lo sé, y no saben cuanto valoro eso.

- Somos tus amigos ¿no es así? –fue la pregunta retórica de Ginny.

- Y... queremos agradecerle por salvarlo, profesor –Neville sorprendió al hablar a continuación, alternando su mirada entre el Severus del espejo, y el que se encontraba junto a Harry.

-No hay nada que agradecer –fue la respuesta del primero , -y yo no lo he hecho todavía, y espero no tener que hacerlo –fue la del segundo.

- Severus ¿podrías contarnos como fue que rescataste al señor Potter? –McGonnagall era otra que se veía profundamente conmocionada por las revelaciones, y solo sus varios años de experiencia evitaron que su compostura se rompiera.

Todos (incluidos Snape y Potter) se quedaron en silencio, escuchando atentamente el relato de Severus:

-Como ya saben yo no estaba autorizado a hacer guardias en la casa de Harry, por lo que todo el mérito de su rescate en realidad tiene que ser para Hedwig.

- ¿Cómo puede ser de tanta ayuda una lechuza? –Snape no pudo evitar cuestionar con escepticismo.

-No sabes cuanta –fue la respuesta casi burlona del Severus futurista . -Creo que es la lechuza más inteligente que tuve la oportunidad de conocer.

- Si no fuera por ella, Severus no podría haber hecho nada por mí –Harry habló con más seriedad que su pareja. Snape dejó que ambos siguiesen adelante, tomando en cuenta la sinceridad que sus palabras tenían.

- Hedwig fue mi primera amiga de verdad, y me conocía mejor que nadie. Ella sabía el peligro al que estaba expuesto durante ese verano. El abuso por parte de mi tío era peor que nunca. Dumbledore a través de los miembros de la orden se encargó de hacerle saber que ya no contaba con la protección de Sirius.

Harry explicó (para beneficio de ambos profesores) como el hecho de que el padrino de Harry siendo un preso fugado, supuesto asesino de masas había logrado reducir un poco el abuso sufrido durante esos períodos.

-Era cuestión de tiempo para que mi tío la matara –una mirada lejana entró en los ojos del Harry del futuro, y todos pudieron ver como Severus lo acercó a su lado, pasándole un brazo a su alrededor, posando su mano en su abultado vientre.

-Los bloqueos en mi magia también eran más fuertes que nunca, pero logré sacarla de su jaula con una horquilla del pelo que Luna me había dado. Al principio no había entendido porqué lo había hecho, al menos no hasta ese momento.

Snape miró a la joven rubia, quien escuchaba con su mirada soñadora de siempre.

- Yo… yo solo le pedí que se fuera, que se salvara. Nada más. Estaba herido, y no tenía fuerzas para escribirle a nadie... y en el fondo... yo no quería que nadie me salvara –esto último lo admitió con vergüenza, mientras que Severus apretó su agarre sobre él.

- Hedwig apareció en mi casa, cubierta de sangre, y en su pico llevaba un pedazo de la primera página del libro de pociones de Harry, una página que solo contenía las palabras H J Potter.

Para este punto todas las chicas integrantes de los ocultos tenían lágrimas en sus ojos, mientras que Eileen y Orion escuchaban con atención, siendo evidente que conocían la historia.

- El verla cubierta de sangre me dio un sentido de urgencia y pánico, necesitaba llegar a Harry, por lo que me aparecí directamente a su casa casi sin saber lo que hacía.

Fue el turno de Harry para darle comodidad a su pareja.

- Lo que encontré... lo que encontré era horrible... Harry estaba tirado en el suelo, en un charco de su propia sangre, su cuerpo todo maltratado… y su "tío"… él estaba… - Severus tomó una respiración temblorosa. Era obvio que a pesar de los años transcurridos la memoria todavía le afectaba . -Si yo no le hubiese hecho caso a mis instintos..., o si yo hubiese llegado apenas 2 minutos después...

-Pero llegó justo a tiempo, y eso es algo por lo que siempre vamos a estar en deuda con usted, profesor –la respuesta de Ginny fue secundada por el resto de los ocultos.

- Dime que lo hechizaste, Severus –las lágrimas caían por la cara de McGonnagall, y su voz tenía una súplica que no era capaz de ocultar.

- Por supuesto que lo hice –varios se estremecieron ante el brillo vengativo de los ojos del profesor.

De repente Harry se levantó desde su lugar, y miró a la imagen del espejo, deteniéndose en el avanzado estado de embarazo que su yo más viejo tenía. Luego pasó su mirada a Severus, y por último miró a los ojos de su actual profesor de pociones:

- Gracias, por todo –dijo simplemente, dando media vuelta para dirigirse a la cocina.

- ¿A dónde vas, Harry? –fue la pregunta curiosa de Hannah.

-Necesito distraerme…

Todos tenían que asimilar de alguna forma las revelaciones que habían tenido a lo largo del día, por lo que Snape había decidido ocuparse algunas horas en el laboratorio, y como no quería estar lejos de Harry ni los niños (aunque nunca lo diría en voz alta) decidió tomar la oferta de Draco para utilizar el laboratorio de la guarida.

A la hora de la cena, Draco se asomó al laboratorio para pedirle que se sumara, recordándole que sería la primer comida compartida con sus hijos.

-¿Cómo es que te hicisteis amigo de Potter? –preguntó a su ahijado . -¿Y estás bien con todo esto, Draco?

- Lo primero es una historia para otro día, tío Severus. Y si, estoy de acuerdo con todo esto. La pregunta aquí sería ¿Cómo te sientes tú?

"Confundido, traicionado, decepcionado, avergonzado, asustado, y esperanzado" –pero no diría nada de eso en voz alta, al menos no por el momento.

Cuando se sumaron al comedor Severus vio sobre la mesa un verdadero festín hecho por los elfos domésticos, y los olores a cordero, pollo y carne asada, patatas al horno, verduras frescas, y pan casero flotaron a su nariz.

Se sirvió un poco de pollo con especias, ensalada de zanahoria, tomate, palta, lentejas, manzana y queso acompañado por una rebanada de ese delicioso pan, mientras observaba al resto comer con placer y abandono, mientras de vez en cuando Potter recibía miradas de apreciación y gratitud.

No entendía esas miradas, al menos hasta que probó la comida por si mismo.

Cuando el primer bocado tocó su paladar una explosión se sabores inundó su boca, y tuvo que cerrar los ojos, y reprimirse para no soltar un gemido de absoluto deleite. Nunca había comido algo tan bueno, y era cien veces mejor que las comidas hechas por los elfos.

- ¿Te gusta, papá? –inquirió Eileen, divertida.

Un rubor se hizo cargo de su cara, apenas perceptible.

-Es muy bueno –dijo por fin, extrañado por las miradas de asombro dirigidas del resto, y desconcertado por el brillante sonrojo que la cara de Potter tenía . Creo que es la mejor comida que he probado hecha por los elfos domésticos –agregó, distraídamente.

- O, pero verá profesor... –Fred comenzó, ignorando por completo la mirada de advertencia que Potter le envió.

-...La comida no fue hecha por los elfos... –su hermano siguió.

-...Fue Harry quien lo hizo –Draco terminó la frase, disfrutando de la absoluta perplejidad que vio en la cara de su padrino, seguida por una mirada de asombro hacia el moreno, sin mencionar la mirada asesina de Potter dirigida a él, Fred y George.

Si así reaccionarían ambos de ahora en adelante ante cada cosa nueva que uno descubriera sobre el otro, todo esto sería más divertido de lo que Draco había pensado en un primer momento.


Aca vengo con el sexto capitulo de la historia. Ya se estan revelando mas datos de la historia. Digan sus teorias sobre el mismo. Y que castigo creen que merece Dumby por lo que hizo y Vernon por lo que quiere hacer a Harry ese verano.

Demas esta decirles que aquí, en la historia, Dumbledore tendrá el papel de malo o manipulador, asi que si no quieren leer eso sobre el, no lean la historia.

Nos leemos en el próximo capitulo y por medio de sus comentarios sabre si la historia le interesa…

Besitos,

Christine Malfoy