Pues aquí está el siguiente capítulo, en tiempo record para que no os quejéis, jajajaja

Los personajes no son míos ni saco nada de ellos.

Reflexiones

Cuando por fin se fueron, Harry se sentó en el lugar en el que había estado sentado Draco y se llevó una mano a los ojos, tratando de aliviar un repentino dolor de cabeza. La verdad era que no sabía que pensar.

La petición de Narcissa la entendía perfectamente: quid proquo. Ella le había salvado la vida y ahora le tocaba a Harry devolverle el favor. No le importaba por que tenía que reconocer que gracias a ella seguía con vida, aunque no sentía ningún tipo de gratitud. Narcissa había actuado de forma egoísta para poder entrar en Hogwarts y buscar a su hijo. Punto. Ahora Harry le devolvía el favor y sus vidas no tenían por que volver a cruzarse.

Pero la conversación con Draco le dejó inmensamente turbado, aunque trató de disimularlo lo mejor que pudo. Aunque alguna que otra vez se había preguntado como sería la vida de Draco en el cuartel general de Voldemort, nunca se había parado a pensar realmente en las motivaciones que tenía Draco para seguir al lado de "su amo", como él le llamaba. Durante mucho tiempo pensó que se trataba de satisfacer sus ansias de gloría y poder, y acabar con todos los sangresucia del mundo mágico. Pero después de su conversación empezaba a dudarlo seriamente. Ni siquiera cuando se le encomendó la misión de asesinar a Dumbledore lo hizo por ganarse el favor de Voldemort, si no por restaurar el honor perdido de su familia. Harry no sabía que a Draco le podía importar tanto su familia.

Cuando Draco relató los hechos ocurridos en la Mansión Malfoy Harry se sintió asqueado por como le habían tratado, pero el odio a Malfoy estaba tan arraigado que no le permitió ver las cosas con claridad, con un poco de perspectiva. Ahora, un poco más calmado, pensó que no había sido del todo justo con Malfoy. Bien, el no quería que Harry le diese otra oportunidad, ni Harry pensaba dársela. Pero pensó que Draco lo tenía que estar pasando realmente mal para confiarle todas aquellas cosas, y además, no parecía que estuviese mintiendo, ya que en un par de ocasiones le pareció ver como su barbilla temblaba levemente y sus ojos adquirían un brillo acuoso, como si estuviese a punto de echarse a llorar.

De repente Harry se sintió terriblemente mal. Cuando acabó la guerra solo pensó en castigar a los culpables y que estos serían muy fáciles de identificar: o estabas del lado de Voldemort o en su contra. Pero nunca se paró a pensar que podía haber matices, como era el caso de los Malfoy, descontando a Lucius, claro: el había obrado por propia iniciativa, por lo menos hasta que cayó en desgracia. Y entonces ya era demasiado tarde para rectificar: una vez que has sido marcado, solo la muerte podía separarte de Voldemort.

Pero Narcissa se dejó llevar por el amor a su marido y por proteger a su único hijo. Y Draco...bien, Draco había caído en la trampa. Había sido manipulado por Voldemort y solo había sido un instrumento para su venganza contra Lucius. Y cuando se cobró su venganza fue utilizado para las más infames tareas cuando Voldemort o el resto de mortífagos no se querían ensuciar las manos. A Harry le daba la impresión de que lo habían tratado como a un simple elfo doméstico y disfrutaban viendo el terror en la cara del chico. Pero Harry sí le tenía que reconocer algo, Malfoy había sido muy valiente al aguantar todo tipo de torturas, tanto físicas como psicológicas, en las que eran amenazados tanto él y como su familia. Después de mucho pensar en todo lo que habían hablado, tenía la horrible sensación de que se había portado muy mal con Malfoy, lo que le sorprendió bastante por que nunca pensó que sería capaz de sentir algo así en relación a Malfoy.

Se dijo a si mismo que seguía siendo un niñato insufrible y Harry no lo podía ver ni en pintura, y le parecía muy bien el pacto de no – agresión e ignorancia al que acababan de llegar; ahora le veía desde otra óptica y entendía muchas de sus acciones. Además, llegó a la conclusión que no era del todo malvado, ya que se había negado a delatarles cuando fue capturado por Greyback y los carroñeros. Y Harry sabía que les había reconocido al instante, por mucho hechizo punzante que le hubiese lanzado Hermione. También se acordó de cuando estuvo con él y Dumbledore en la torre de Astronomía: Malfoy llegó a un punto en el que no pudo seguir sosteniendo la varita y casi la deja caer. No había sido capaz de matarle a pesar de que el difunto director estaba desarmado.

Resumiendo, Harry se sentía avergonzado y arrepentido de unas cuentas cosas que le había dicho a Malfoy minutos antes dejándose llevar por la ira y la rabia, y aquello le estaba remordiendo la conciencia como nunca hubiese imaginado. No sabía por que se sentía tan mal al herir al hurón albino, con las veces que Draco lo había hecho en los últimos siete años.

Se tumbó en el sofá para ver si ordenaba un poco sus ideas, pero debido a las emociones del día y al trabajo realizado antes con Kreacher, se quedó profundamente dormido.

Mierda, alguien le estaba zarandeando, podía escuchar una voz diciéndole que despertase, pero no quería, estaba muy a gusto durmiendo. Al final no tuvo más remedio que abrir los ojos y aun con los residuos del sueño en su mente pudo distinguir la borrosa silueta de Hermione.

- Harry!! Harry, despierta!!

Harry se sentó y buscó las gafas, que se le habían caído mientras dormía. Hermione se sentó a su lado y le miró preocupada.

- Harry, estás bien?

- Si, un poco atontado – se masajeó el hombro -. Y con el cuerpo dolorido, como si hubiese dormido en un saco de patatas. Los Black serían muy ricos, pero sus sofás son una mierda.

Hermione sonrió levemente, y le siguió escrutando con la mirada. Al final sacudió la cabeza y le preguntó a bocajarro:

- No, Harry, me refiero a la visita de los Malfoy, quería saber como estabas.

- Pero tú como lo sabes?

- No te enfades, me lo acaba de decir Kreacher –Hermione temía que Harry tomase represalias contra el elfo.

- Condenado elfo – masculló Harry.

Ya se sentía más espabilado y como sabía que no tenía otra salida, relató a Hermione toda la conversación, primero la de Narcissa y después la de Draco. Lógicamente, en la de Draco se paró un poco más. Además, según la iba contando se iba sintiendo peor si cabe. Definitivamente no había sido justo con Malfoy, y la expresión desaprobadora de Hermione se lo corroboró, pero no dijo nada sabiendo que ella le diría su opinión antes o después.

- Bueno, que opinas? –preguntó Harry con un hilo de voz.

- En líneas generales, me parece bien que declares a favor de Narcissa y que entierres el hacha de guerra con Malfoy- en ese punto pareció dudar -. Pero no se Harry, no crees...

- Que he sido un poco duro con Malfoy? –acabó la pregunta -. Ahora si lo pienso, pero en ese momento no se que me pasó. Solo podía recordar los malos momentos que me hizo pasar. No se que me pasó, le miraba y solo podía acordarme de cuando le vimos en la Sala de los Menesteres con Crabbe y Goyle, dispuestos a atacarme.

- Ya Harry, ya lo se, yo también estaba, recuerdas? –Harry sonrió, ya que su amiga volvió a parecer la "insufrible sabelotodo" de primer curso -. Pero también recuerdo que luego nos contaste que él no te quería matar realmente, si no solo capturar.

- Y que diferencia hay Hermione? – Harry estaba volviendo a perder la paciencia -. Me quería entregar a Voldemort!!

Hermione le puso una mano en el hombro, tratando de reconfortarle

- Harry, tienes que hacer como Malfoy, tienes que pasar pagina y olvidar. No te pido que le hables, ni siquiera que le perdones, pero no te parece que bastante mal lo hemos pasado ya todos? Estaría bien tener, por fin, una vida normal, no crees?

- Si, supongo que tienes razón –de pronto, como si hasta ese momento no hubiese reparado en la su presencia, le preguntó -. Y tu que haces aquí?

Ahora le tocó el turno a Hermione de ponerse seria.

- Yo, bueno...yo venía a despedirme.

- Así que al final te has decidido, no? –le dedicó una triste sonrisa -. Vas a ir a por tus padres a Melbourne.

- Si, salgo mañana.

Harry no quería preguntar, pero no se iba a quedar con las ganas. Sabía que su amiga había decidido ir sola a traer de regreso a sus padres.

- Y Ron, como está? Como se lo ha tomado?

- Pues muy mal Harry –gruesas lagrimas empezaron a rodar por sus mejillas -. Está destrozado después de los de Fred, y ahora yo me voy.

Harry entendía como se sentía Ron, pero también comprendía los motivos de su amiga. Hay cosas que deben hacerse solo, y esta era una de esas cosas.

- Bueno, no te preocupes, yo cuidaré de él. Intentaré mantenerle tan ocupado que se le pasará el tiempo volando.

- Muchas gracias Harry –después de un momento preguntó -. Hago bien, verdad? Quiero decir, irme sola a Melbourne y todo eso.

Harry se tomó un par de minutos para analizar la situación pero no pudo llegar a ninguna conclusión, así que dijo lo único que tenía claro.

- No lo se Hermione, son tus padres. Pero ten por segura una cosa: si nos necesitas, estaremos allí en menos de lo que se tarda en decir quiddicht.

Hermione sonrió ampliamente y abrazó a su amigo.


Cuando Draco llegó a casa Tipsy le anuncio que sus padres estaban en el salón. Draco empezaba a odiar esa estancia, ya que últimamente solo le traía malos recuerdos. Quitándose de la cabeza la visión de Charity Burbage girando cabeza abajo entró con paso decidido. Sus padres ocupaban sus lugares de siempre, Lucius en la butaca frente a la chimenea y Narcissa enfrente. Su madre dio una palmadita en el asiento contiguo al suyo, pero Draco hizo caso omiso: necesitaba estar de pie.

- Y bien? –preguntó con miedo -. Ya se sabe de que te van a acusar?

- Claro hijo, de lo mismo que te dije ayer, no lo quiero repetir – Lucius parecía haber envejecido diez años en dos días -. Lo único nuevo que he averiguado es que se van a tomar ciertas medidas económicas.

- Como? – Draco se temía lo peor.

Como su padre parecía no haberle escuchado se volvió hacia su madre, a la que interrogó con la mirada.

- Si, Draco –Narcissa parecía al límite de sus fuerzas -. El ministerio va a embargar nuestras cuentas de Gringrotts, dejándonos una pequeña cantidad para nuestra manutención. Así mismo confiscarán nuestras posesiones en Francia e Italia, quedándonos solo con esta casa. Dicen que deben investigar la procedencia de nuestro dinero y van a revisar nuestras pertenencias en busca de objetos relacionados con magia oscura.

A Draco aquello le pareció una intromisión inaceptable en su vida privada y así se lo hizo saber a sus padres. Lucius se levantó mientras decía:

- No podemos hacer nada Draco, ahora estamos en sus manos. Nuestro destino depende de ellos. Pueden hacer lo que quieran con nosotros, arruinarnos, humillarnos, todo. Si no os importa me voy echar un rato en la cama. El día de hoy ha sido francamente agotador.

Y salió del salón arrastrando los pies. Draco se sentó en el lugar de su padre y miró a su madre. No sabía que decir, así que decidió permanecer en silencio. Silencio que fue roto por su madre al cabo de unos minutos.

- Buenos, por lo menos la conversación con Potter ha servido de algo.

Draco no estaba muy seguro pero asintió con la cabeza. Al rato su madre preguntó:

- Me puedes decir hijo de que habéis estado hablando? Has tardado mucho en regresar.

Draco no sabía por que pero no quería revelarle a su madre el objeto de su conversación con Potter. No es que le diese vergüenza, pero lo consideraba como algo muy privado para contárselo a ella. Además, tenía un poco de miedo a que su madre le echase en cara que se había humillado ante él al pedirle perdón (ya que los Malfoy nunca se disculpaban, eso lo había aprendido casi antes de saber hablar) o que pactase una especie de tregua. Draco empezó a recordar su conversación con Potter y para su sorpresa descubrió que al salir de Grimauld Place se sintió mucho más aliviado, como si el mero hecho de hablar con Potter le hubiese quitado una gran carga de sus hombros. No sabía a que se podía deber, pero por primera vez en su vida, le estuvo enormemente agradecido. Y, por que ya no podía soportarlo más, rompió a llorar. Narcissa asustada se levantó corriendo y le abrazó fuertemente. No sabía que decirle, como actuar, ya que llevaba sin ver llorar a su hijo desde que éste era un niño.

- Chssss..ya dragón, ya, serénate – Narcissa le empezó a acariciar sus rubios cabellos y eso solo hizo que el llanto de Draco arreciase -. Que te pasa hijo? Tiene que ver con Potter?

- Si. Bueno, no, no exactamente. No lo se!! Ya no se nada!!

- Trata de calmarte Draco y cuéntame que te pasa.

Draco se separó un poco de su madre y la miró a los ojos, a esos ojos azules con aristas grises que él había heredado. Se secó las lagrimas con la manga de la túnica y empezó a hablar. Tal y como estaba haciendo Harry en ese momento con Hermione, Draco relató a su madre toda la conversación, intentando expresar la sensación de angustia que le embargó al relatarle los sucesos y la impotencia que sintió al ver que Potter no creía en él, que le consideraba una persona que no debía vivir, que merecía la muerte.

- Draco tú le has pedido que comprendiese lo que habías pasado estos últimos años, no?

- Si, madre. Para poder pasar página, no por otra cosa. Pensé que si me entendía le sería más fácil ignorarme. Que no...

- Que no se vengaría? –le cortó Narcissa-. Me parece bien. Ahora te pido solo una cosa Draco. Trata tu de ponerte en el lugar de Potter. Intenta pensar en todo lo que ha pasado él.

- Sinceramente madre, no te reconozco- dijo mientras sonreía -. Es otro de tus trucos?

Narcissa se volvió a levantar y le miró directamente a los ojos.

- No Draco, simplemente la guerra me ha hecho cambiar algunas ideas que tenía.

"Ahora me arrepiento de haber fomentado junto con tu padre tu enemistad y tu rivalidad con Potter. No digo que tenías que haber tratado de acercarte a él, tan solo digo que le tenías que haber tratado como uno mas. Y con eso me refiero también al resto de tus compañeros de colegio. Por Merlín, que equivocados hemos estado siempre"

Draco la miró con los ojos muy abiertos y Narcissa, quizás adivinando lo que pasaba por la cabeza de su hijo se apresuró a sacarle de su error.

- No quiero que pienses que tenías que haberte hecho amigo suyo; de él y de los demás. Está claro que son inferiores a nosotros y siempre lo serán. Pero quizás si no hubiésemos metido algunas ideas en tu cabeza, nada de esto hubiese pasado. Cariño, nunca tuviste la opción de elegir.

- No madre, Potter es inaguantable – Narcissa rió ante aquel comentario -. Aunque nunca me hubieseis dicho nada yo jamás me habría acercado lo más mínimo a el. Se ha pasado toda la vida siendo el favorito de los profesores, de Dumbledore, siendo el niño mimado de Gryffindor. Y eso no hay quien lo aguante. De verdad madre, es repulsivo.

- Bien, me alegró que pienses así. Aunque antes me has dicho que te has sentido aliviado al hacer saber a Potter como había transcurrido tu último año, no?

Draco dudó un segundo, pero luego dijo sin darle importancia.

- Si, bueno, en parte. La verdad es que no se por que era tan importante para mí que Potter supiese todo. Pero así ha sido.

Se levantó, dio un suave beso a su madre y dijo que iba a bajar a la cocina a comer algo, que de repente se sentía terriblemente hambriento.

Narcissa se quedó sola en el salón viendo como su hijo se alejaba, caminando con sus andares elegantes. Una sombra de duda nubló sus ojos y se preguntó por primera vez si había hecho bien en dejar a su hijo a solas con Potter. Algo le decía que la historia no había acabado. Ni mucho menos.


Hala, aquí está otro capítulo. Parece que los dos van cambiando, aunque Draco le saca un cuerpo de ventaja, jajajaja

Bueno, a ver si me decís que os va pareciendo la historia

Chauuuu