Capítulo 5: El ahorcado
Era de mañana en la casa de los Galaxy. Aurora se había despertado de su sueño profundo, pero al abrir sus ojos, se confundía al encontrarse dormida en el sofá y también en la posición que estaba. Así que se levantaba y veía borroso al no tener los lentes puestos. Con su mirada, buscaba como podía sus lentes, aunque con los ojos entrecerrados hasta que pudo ver algo en una mesa que estaba al lado del sofá. Los agarraba y se los ponía para ver con más claridad.
—… Ok ¿Qué pasó anoche? Ya que no recuerdo cuando caí dormida— decía la pegaso confundida al no recordar nada de anoche, pero en eso, escuchaba un pequeño ruido en donde estaban los cuartos. Así que empezaba a caminar a donde se escuchaba el ruido y veía que venía del cuarto de su hijo que estaba con la puerta abierta
Pensaba que Comet ya estaba despierto y estaría jugando algo que la hizo sonreír, pero al entrar, su sonrisa desapareció ya que estaba desconcertada, porque observaba solo a su esposo desacomodando las cosas de su hijo como buscando algo.
—Cariño ¿Qué haces?— preguntaba confundida. Speed al escucharla, se volteaba para verla con una sonrisa alegre. Se notaba que tenía ojeras por no dormir bien anoche.
—Amor, me alegro que estés bien— decía el capitán acercándose a su esposa y la abrazaba al saber que había despertado para luego darle un beso en los labios. Aurora se desconcertó más por lo que dijo.
—Emmmm. Estoy bien ¿Por qué no lo estaría?— preguntaba separándose del abrazo —Y a todo esto ¿y Comet?— preguntaba al no verlo en su cuarto. Su esposo no respondió, no sabía cómo decírselo, pero en eso, la pegaso se daba cuenta del escrito de sangre que estaba en la pared, empezaba a asustarse —Q-Querido ¿Dónde está mi hijo?— preguntaba alterada, pero Speed no respondía —… Speed Galaxy ¿Dónde está nuestro hijo?— preguntaba de nuevo enojándose de que no le respondiera.
—… Es mejor que tomes asiento, Aurora… porque lo que diré… será duro…— respondió el pegaso mirando a otro lado conteniendo sus lágrimas. Aurora hizo lo que le dijo y se sentó encima de la cama.
—Ok… Dime ¿q-qué pasó con nuestro bebé?— preguntaba preocupada y temerosa. Speed daba un suspiro para luego empezarle a contarle lo que pasó sin omitir nada ya que ella conocía las investigaciones que hacía su esposo, porque siempre le preguntaba cada noche del porque llegaba tarde y cuando su esposa terminó de escuchar todo lo que dijo, empezaba a llorar desconsolada mientras era abrazada por su esposo que la consolaba acariciando su melena. El capitán se disculpaba muchas veces por no haber hecho algo.
Seguían abrazados hasta que una voz femenina los llamaba.
—Mami, papi ¿qué pasa?— preguntaba Stellar que se paraba en la puerta del cuarto de su hermano confundida al ver a sus padres dentro y veía a su madre llorando. Aurora rompía el abrazo para secarse sus lágrimas mientras Speed le respondía con una sonrisa forzada.
—N-nada hija. No pasa nada, no te preocupes— respondía su padre intentando ocultar su tristeza. La potrilla no estaba muy convencida de eso, pero al ver a su madre, le preguntaba.
—… Mami ¿Por qué lloras?— estaba muy confundida.
—N-nada… no pasa n-nada— decía la yegua con una sonrisa forzada e intentaba contener sus lágrimas. Stellar observaba alrededor y no veía a su hermanito. Además del escrito rojo de la pared haciendo que se sorprendiera hasta sentía un pequeño dolor en su pecho.
—… ¿No fue un sueño?… Ella de verdad… ¿lo hizo?...— pensaba la potrilla — ¿E-eso es s-sangre?— tartamudeaba señalando la pared.
—No pequeña, es solo…— la pegaso pensaba que decirle y se levantaba para acercarse a su hija —… Es solo un marcador rojo… Solo eso— mentía con una sonrisa forzada y le acariciaba su cabeza.
—Y-Ya veo…— decía algo nerviosa ya que sabía que Aurora le mentía.
—Ven hija. Vamos a la cocina para que me ayudes a hacer el desayuno ¿te parece?— preguntaba su madre. La potrilla no dijo nada, quería preguntar sobre su hermano, aunque no hacía falta saber lo que le pasó. Solo asintió con la cabeza y se volteaba para retirarse con la cabeza baja siendo seguida por su madre, pero ésta última, miraba de reojo a la cama de Comet con tristeza y se fue de ahí.
Cuando Speed veía a su esposa e hija irse, suspiraba deprimido y se sentaba en la cama mirando la tarjeta blanca que tenía la palabra para saber en dónde estaba su hijo. Por más que lo viera, no tenía idea de qué lugar era ese ya que no conocía ese sitio que empezaba por H y terminaba en S. Se quedaba un poco pensativo.
—Rayos, he estado en muchas partes de Equestria, pero no conozco este lugar, aunque no creo que sea parte de Equestria, porque si lo fuera, lo sabría… supongo— el capitán estaba frustrado al no saber que sitio era ese. Así que se levantaba de la cama para seguir buscando una pista o lo que sea.
Mientras tanto con Aurora y Stellar
La madre estaba preparando unos sándwiches y su hija la ayudaba pasándole las cosas. Las dos no hablaban. Stellar no quería hablar ya que no sabía que sentir al no ver a su hermanito, si preocupación, miedo o… alegría de no verlo nunca más, pero su expresión se mostraba de indiferencia.
Las dos pegasos terminaban de preparar el desayuno. Aurora le pidió a la potrilla que llamara a su padre a desayunar mientras ella preparaba la mesa. Stellar sin mucho ánimo, fue a buscar a Speed para luego ir a comer juntos en la mesa. Al finalizar el desayuno, la pegaso mayor, recogía los platos sucios para ponerlos en el lavaplatos mientras la potra iba a su cuarto con la mirada baja ya que al ser sábado, no tenía clases. Así que decidió ir a su cuarto y su padre se tenía que irse al castillo al ser capitán de la guardia, aunque no quería ir, prefería seguir buscando para saber el paradero de su hijo. Tenía puesto la armadura ya que nunca se lo quitó desde la noche, agarraba su casco, pero lo miraba inseguro y pensativo. En eso, sentía una pezuña en su hombro.
—Querido, creo que deberías ir. Tu trabajo es muy importante al ser capitán de la guardia de Celestia— decía Aurora sabiendo lo que pensaba su esposo.
—Mi hijo también es importante amor… Además que con mi hijo secuestrado por esa asesina, no podría pensar con claridad en mi trabajo… y además no puedo decirle nada a la princesa— comentaba muy preocupado. La pegaso entendía lo que decía ya que se sentía igual.
—Entonces ¿Qué harás?— preguntaba su esposa curiosa.
—…— se quedaba pensativo un momento —Creo que iré y pediré unos días libres a la princesa Celestia para que no se preocupe, y no me haga preguntas para después seguir investigando— decía Speed con tristeza.
—Ok querido. Aquí te espero para que los busquemos juntos— habló Aurora con una pequeña sonrisa para luego darle un beso en sus labios. Su esposo le correspondía el beso para después romperlo.
—Ok amor— decía con una pequeña sonrisa. Se ponía el casco y abría la puerta, pero antes de partir, le decía a la yegua —Ahora vuelvo— dicho eso, emprendía vuelo para empezar a volar a toda velocidad por el cielo mientras era observado por Aurora que tenía una sonrisa triste y cerraba la puerta.
Con Stellar
La potrilla estaba en el cuarto de Comet ya que aprovechó para ver el lugar. Stellar miraba alrededor, pero luego se quedó observando el escrito que estaba en la pared.
—… No puedo creer que pasó esto de verdad…— pensaba inexpresiva mirando la cama donde una vez estuvo su hermanito —Sigo sin poder creer que mi "amiga"… fuera capaz de hacer esto… — seguía pensando. Recordaba más o menos lo que pasó en la noche como si fuera un sueño. Su mente estaba confusa, pero aun recordaba como sus labios se movían solos para decir algo que estaba en su profunda mente. Ella no sabía que sentir al respeto con la desaparición de su hermanito —… Era muy lindo para ser cierto… ¿Quién querría ser mi amiga?...— se murmuraba así misma con la mirada baja y la melena tapándole los ojos, pero sus pensamientos fueron interrumpidos, porque sintió una pezuña en su cabeza, giraba un poco su cabeza para ver que era su madre que tenía una mirada de preocupación.
—Oye hija ¿estás bien?— preguntaba preocupada.
—… Sí. Estoy bien— respondió de forma inexpresiva.
—Me alegro…— las dos se quedaban en silencio por un rato hasta que Aurora habló — ¿Qué tal si vamos a tu cuarto y jugamos a algo?— preguntaba con una pequeña sonrisa. Stellar la miraba fijamente.
—Sí, claro. De igual forma, no tengo nada que hacer. Solo mirar el techo hasta que llegue el Lunes para volver con mi miserable vida, sin amigos y solo una nube que me acompaña— decía indiferente.
— ¡Hija! No digas eso. Yo sé que tu vida mejorará y tendrás muchos amigos. Solo no seas tan dura contigo misma— hablaba su madre para luego abrazarla —… Así que vamos a tu cuarto y juguemos como fue hace tiempo cuando eras una pequeña potrilla— agregaba con una sonrisa maternal.
—… Ok— fue lo único que dijo para separarse de su madre y se retiraba del cuarto de su hermano. La pegaso suspiraba deprimida por lo que pasaba su hija. Antes de seguirla, miraba a la cama vacía y desacomodada —Mi pequeño, espero que estés bien…— decía con tristeza para luego retirarse del cuarto cerrando la puerta detrás de ella.
Con Speed Galaxy
Había llegado al castillo de Canterlot. Iba caminando por un pasillo hasta que llegaba frente a la puerta del despacho de Celestia.
Respiraba profundamente y tocaba la puerta.
—Adelante— se escuchaba la voz de la princesa desde el otro lado de la puerta. Así que sin más, abría la puerta para entrar y veía a Celestia que estaba revisando unos documentos, pero luego alzaba su vista para saber quién era y daba una sonrisa al ver a su capitán —Oh, buenos días, capitán Speed— saludaba al pegaso. El aludido le hacía una reverencia.
—Buenos días, princesa Celestia— saludaba devuelta Speed.
—Te dije que me tutees cuando estemos solos, amigo— decía con una sonrisa. Él se levantaba para devolverle la sonrisa.
—Ok Celestia. Solo que es la costumbre. Je, je— mencionaba rascándose la nuca apenado. La princesa se reía un poco. Iba a decir algo, pero en eso, notaba sus ojeras.
—Speed ¿te encuentras bien? ¿Has dormido bien últimamente?— preguntaba preocupada al verlo así. El pegaso ponía una expresión de seriedad.
—Pues para eso he venido Celestia. He venido para pedirle si me da unos días libres— cuando dijo eso, Celestia estaba sorprendida y dudosa ya que era raro ver a Speed que le pidiera eso.
— ¿Pasa algo, Speed?— preguntaba preocupada.
—… No, no pasa nada. Solo quiero pasar un tiempo con mi familia ya que el trabajo me está fatigando un poco— respondía el pegaso con una sonrisa forzada. La expresión de la princesa cambiaba a una sonrisa.
—Oh, ya veo. Entonces, no veo problema alguno de que tengas unos días libre para que lo pases con tu familia y además, es buena idea para que te alejes un poco de estas investigaciones ya que hiciste mucho, y te lo mereces— decía sonriéndole.
—Gracias amiga— le agradecía con una reverencia.
—De nada, amigo. Tu sabes que me puedes pedir lo que sea… lo que sea— murmuraba eso ultimo Celestia con una sonrisa, aunque tenía un rubor en sus mejillas al decir eso.
—Espera ¿a qué se refiere con eso?— pensaba Speed confundido —Bueno Celestia, me retiro.
—Ok Speed. Saluda a tu esposa e hijos de mi parte— decía con una sonrisa.
—Claro. Lo haré Celestia— habló con una sonrisa forzada. Daba media vuelta para marcharse, pero en eso, antes de abrir la puerta, se quedaba pensativo un momento. Sacaba la tarjeta que estaba dentro de su armadura, en donde estaba la palabra que debía saber para buscar a su hijo. Veía de reojo a Celestia que miraba un pergamino —… Bueno, dijo que no podía decirle nada de que secuestraron a mi hijo… pero no dijo que podía ayudarme indirectamente— pensaba el pegaso algo inseguro. Daba de nuevo media vuelta mientras guardaba la tarjeta —Celestia— la llamaba. Ella bajaba el pergamino para verlo.
— ¿Sí? ¿Sucede algo?— preguntaba curiosa.
—Pues, tengo una duda sobre algo— decía mientras se acercaba al escritorio.
— ¿Ah sí? Pues dime, yo con gusto resolveré tu duda— contestó Celestia con una sonrisa.
—Pueeees ¿conoce un lugar o una ciudad que tenga dos palabras? O sea que la primera palabra comienza con H y la segunda con S— al decir eso, la dejaba muy confundida.
—Emmmmm. No te entiendo ¿Puedes ser más específico?— preguntaba la princesa sin saber lo que decía. Speed al ver que no le entendía, se quedaba pensativo un momento y se le ocurría algo.
— ¿Me puedes prestar una pluma y un pergamino en blanco?— preguntaba el pegaso con seriedad.
—Sí, claro. Toma— decía Celestia pasándole con su magia un pergamino en blanco y una pluma.
Así que agarraba la pluma con sus dientes y escribía algo en el pergamino para luego pasárselo a la princesa. Ella levitaba el pergamino con su magia para ver lo que escribió. El capitán había puesto lo mismo que en la tarjeta o sea H_ _ _ _ W S_ _ _ _ S.
—Vaya. Je, je. Esto parece un juego del ahorcado— decía la princesa con una pequeña risita.
—Sí, pero bueno ¿conoce un lugar con esa palabra?— preguntaba Speed algo impaciente. La alicornio se quedaba pensativa viendo el pergamino.
—Mmmm. Creo que sí. Si mi memoria no me falla, conozco un lugar con ese nombre ¿por qué lo quieres saber?— preguntaba curiosa.
—Porque quiero saber. Tengo curiosidad— respondía el pegaso nervioso.
—Ya veo… ¿Esto te lo escribió un amigo o algo así?— preguntaba de nuevo.
—Si… algo así— decía algo apurado.
—… Ji, ji. No sé si darte el nombre así como así— hablaba con una sonrisa pícara.
— ¿Disculpa?— preguntaba extrañado.
—Yo conozco el lugar, pero no será gratis— decía la princesa agarrando la pluma con su magia.
— ¿Qué? ¿Me quieres cobrar?— preguntaba Speed sorprendido.
—No, no, no. Yo nunca te cobraría. Solo que... tendrás lo que quieres si juegas conmigo, o sea si juegas al ahorcado conmigo— decía con una sonrisa juguetona.
—… Emmmm. Celestia, no tengo tiempo para eso— mencionó con seriedad.
—Oh vamos, juega conmigo antes de que te vayas con tus días libres— decía la alicornio haciendo un puchero.
—… En serio, no tengo tiempo para jugar con usted, princesa— habló impaciente.
—Owwww. O-ok— la princesa bajaba sus orejas triste —La verdad, quería jugar algo al menos, ya que como mi hermanita está en la luna, pues no sé, quería jugar algo con mi amigo— decía con la mirada baja.
—…— el capitán al verla así, hizo que se sintiera mal. Así que daba un suspiro resignado —Ok Celestia. Juguemos al ahorcado— decía rodando sus ojos haciendo que la princesa levantara la vista alegre.
—Genial— contestó Celestia con una sonrisa —Bueno amigo, solo empieza a decirme una letra y trata de adivinar la palabra— ponía la pluma cerca del pergamino. El pegaso se quedaba pensativo.
—No lo sé ¿A?— decía cualquier palabra al azar.
—Je, je. Vaya, acertaste una— comentó la alicornio sonriéndole mientras anotaba la letra y le mostraba el pergamino para que lo viera.
—Mmmmm ¿P?
—Oh, lo siento. Te equivocaste— decía la princesa poniendo un palito debajo de la palabra, pero al hacer eso, de una forma extraña, se sentía extraño el pegaso.
— ¿Qué es esta sensación que estoy sintiendo?— pensaba extrañado —Mmmmm. C.
—No hay ninguna C, amigo. Ji, ji— daba una pequeña risita mientras ponía otro palito que sería su lomo, pero al hacerlo, sentía un escalofrío.
— ¿Q-Qué está pasando?— pensaba temeroso.
—Speed ¿te encuentras bien?— preguntaba preocupada ya que se había puesto un poco pálido.
—S-sí, estoy bien. Solo estoy pensando en otra letra. Je, je— se reía nervioso.
—Oh ok. Pues dime otra letra— decía con una sonrisa.
—Emmmmm ¿O?
—Sí. La pegaste— ponía dos O en una palabra. Speed se quedaba pensativo.
— ¿E?
—Je, je. Sí. Hay una E aquí— decía Celestia poniendo la letra en una palabra.
—… ¿M?
—Lo siento. No hay una M aquí— ponía otro palito que sería sus cascos delanteros haciendo que sintiera frío.
—… ¿Qué carajo me está pasando?— pensaba temeroso. Miraba la segunda palabra un momento —… ¿D?— Celestia asentía con la cabeza y ponía la letra —Emmm ¿F?— la princesa negó con la cabeza y ponía otro palito, el que sería la cabecita haciendo que su corazón palpitara con fuerza —Ok. No entiendo lo que pasa…— pensaba tembloroso.
—Speed ¿te encuentras bien? Te noto pálido— decía la alicornio preocupada.
—S-sí, estoy bien. Solo me estoy rompiendo la cabeza— mentía el pegaso con una sonrisa forzada.
—Ya veo… Bueno, te falta poco. Dale amigo, tu puedes— lo animaba con una sonrisa juguetona.
—… ¿Q?— la alicornio negaba con la cabeza.
—No hay ninguna Q y eso sería raro. Ji, ji. Vamos amigo, es fácil, solo piensa un poco— decía Celestia poniendo un palito que sería la soga. Speed abría los ojos de par en par al sentir algo en su nuca, le estaba dando escalofríos.
—… Creo que debería dejar de fallar…— pensaba mirando un momento esa segunda palabra —Bueno, está la H ahí, pero eso no significa que ya se haya usado, porque yo nunca lo dije… seré idiota— decía en su mente fastidiado—H.
—Sí. Te falta poquito, amigo— mencionó la princesa poniendo la letra —Creo que aquí se puede pronunciar la palabra. Es fácil. Solo busca la letra adecuada y ganas. Je, je— daba una pequeña risita.
—…— el capitán miraba pensativo el pergamino —Emmm… Ho… Ho… Ho… ¿Hollow Shades?— preguntaba confundido.
— ¡Sí! ¡Ese es mi semental!— exclamaba Celestia muy alegre, pero en eso, se daba cuenta en lo que dijo y se sonrojaba mucho —D-Digo ese es mi amigo. Je, je— se reía nerviosa y ponía las últimas dos letras. Al hacerlo, se sentía aliviado como si se hubiera librado de un peso. La princesa le daba el pergamino con una sonrisa, aunque no se le iba el sonrojo —Aquí tienes— el capitán lo agarraba con un casco para verlo —Fue divertido y entretenido al menos, espero que juguemos otro juego algún día. No sé, las damas, ajedrez, el crucigrama.
—Emm. Sí, sí. Será para otra ocasión— decía Speed con una sonrisa forzada. Miraba un momento el pergamino para luego mirar a la alicornio —Celestia ¿sabe dónde queda éste lugar?
— ¿Para qué lo quieres saber? Ese lugar está en ruinas hace mucho tiempo. No hay nada ni nadie la verdad— mencionaba la princesa extrañada.
— ¿En serio? Ok, pero quisiera saber, me da curiosidad éste lugar— mentía el capitán.
—Ok. Dame el pergamino para ponerte la dirección para que no se te olvide— decía Celestia con una sonrisa. El pegaso se lo devolvía para que empezara a escribir. Cuando lo hizo, se lo devolvió —Aquí tienes, amigo.
—Ok. Gracias Celestia. Ahora sí, me retiro. Que tengas un buen día, amiga— se despedía con una sonrisa para luego dar la media vuelta para irse.
—Gracias, igualmente— decía la princesa con una sonrisa para verlo irse por la puerta.
Un rato después
Speed estaba saliendo del castillo, pero antes de emprender vuelo, le daba curiosidad algo. Sacaba la tarjeta de su armadura para verla un momento y se impactó por lo que veía.
Las dos palabras que estaban en esa tarjeta, estaba escrita con rojo y estaba el dibujito de un poni bajo de ella igual como lo hizo Celestia.
— ¿Qué carajo?— estaba impactado, o sea si hubiera fallado ¿Qué le pasaría? Pero sacudió su cabeza para olvidarse de eso. Guardaba la tarjeta y rápidamente, emprendía vuelo para volar a toda velocidad a su casa para avisarle a su esposa que sabía más o menos donde estaba para luego prepararse e ir a buscarlo.
En la casa de los Galaxy
Aurora y Stellar estaban sentadas encima de la cama. Su madre tenía en sus pezuñas un peluche de poni y su hija una fénix de peluche. Jugaban con ellos. La potrilla estaba sonriendo un poco por jugar con la adulta, algo que hacía tiempo que no jugaban juntas. Simulaban que hablaban los peluches hasta hubo una que otra risita ya que Stellar movía a la fénix de una forma que picoteara al poni.
El momento entre madre e hija podía seguir, pero fue interrumpido, porque su esposo había gritado.
— ¡Ya llegué!— exclamaba Speed desde la entrada. Aurora dejaba el peluche y le dirigía a su hija una sonrisa maternal.
—Ahorita vuelvo, pequeña. Hablaré con tu padre un momento y seguimos jugando ¿ok?— decía su madre sonriendo.
—Ok— fue lo único que dijo Stellar con una pequeña sonrisa. La pegaso se levantaba de la cama para salir del cuarto y la potrilla se quedaba mirando fijamente a sus peluches. Jugaba un momento sola mientras esperaba a su madre. Estuvo un rato esperando hasta que la puerta de su cuarto se abrió dejando ver a Aurora preocupada.
—Ya regresé— decía con una sonrisa fingida y también que tenía sus alforjas en sus costados.
—Genial ¿Ya podemos seguir jugando, mami?— preguntaba con una sonrisa.
—Emmm. Lo siento, hija. Ahorita no puedo— decía su madre apenada. Al escuchar eso, la potra se entristecía.
—… ¿Por qué?— preguntaba deprimida.
—Porque bueno, tu padre. Emmmm. Salió de nuevo para buscar a tu hermanito— respondía con una pequeña sonrisa —Y yo debo ir también, porque estoy muy preocupada por él…
—… ¿M-me dejarás sola?— preguntaba Stellar temerosa y bajaba sus orejas.
—Por supuesto que no. Antes de que te des cuenta ya estaremos aquí y jugaremos lo que tú quieras ¿ok?— mencionaba la pegaso con una sonrisa maternal mientras le acariciaba su melena.
—Ok…— decía insegura.
—Ok hija. No abras la puerta a nadie. Cierra las ventanas y te dejé unos sándwiches por si no llego a la hora de la cena ¿escuchaste?— la potrilla asentía con la cabeza —Esa es mi niña. Bueno, me voy— su madre le daba un beso en la frente —Cuídate ¿ok? Tu madre regresará pronto— le decía con una sonrisa mientras se separaba de su hija. Stellar la veía caminar hacia la ventana, abría sus alas y antes de salir por ella, miraba a la potrilla preocupada de si debía dejarla sola, pero en una parte de su ser, le decía que su esposo necesitaría ayuda. Así que sin más, salía por la ventana volando y Stellar caminaba hacia la ventana mirando como su madre se perdía por el cielo por la velocidad que iba.
—… ...— bajaba la mirada —... Ahora sí, en definitiva… ... Estoy completamente sola— decía intentando contener sus lágrimas y cerraba la ventana para luego irse con la mirada baja.
Aurora volaba a toda velocidad por el cielo con la mirada seria recordando lo que le dijo su esposo, antes de que se fuera de nuevo para buscar esta vez a su hijo.
Flashback
Los dos estaban en el cuarto. Aurora veía como su esposo enfundaba su espada.
—Por favor querido, déjame ir contigo. Yo quiero ir a rescatar a mi bebé— decía la pegaso con insistencia.
—Te digo que no. Puede ser muy peligroso. La que tiene a nuestro hijo, no es alguien normal y no hay que tomarla a la ligera— habló Speed con seriedad mientras se ponía su casco de nuevo.
—P-pero…— el pegaso se acercaba a ella para darle un beso en los labios.
—No te preocupes, cariño. En cuanto te des cuenta, rescataré a Comet y volveremos a ser una familia como siempre— decía con una sonrisa de confianza —Y además, Stellar estaría sola. Necesita la compañía de su madre— mencionaba y le acariciaba una de sus mejillas.
—…— Aurora suspiraba resignada —Está bien, pero por favor, regresa a casa a salvo igual que mi hijo— decía muy preocupada.
—No te preocupes. Regresaremos sanos y a salvo— aseguraba el capitán con una sonrisa. Después estaban en la entrada despidiéndose con un beso para luego su esposa ver como se iba Speed a toda velocidad a un lugar desconocido.
—…— la pegaso miraba algo que tenía en su pezuña y era un pergamino.
Fin del flashback
Aurora había agarrado el pergamino en donde supuestamente estaba su hijo.
—… Lo siento, Speed. Pero no puedo estar tranquila mientras mi hijo está en peligro… …— decía la yegua mirando con seriedad al frente —Además que… esa tipa se haya atrevido a jugar con los sentimientos de mi hija...— se empezaba a enojarse —Y que se haya atrevido a secuestrar a mi hijo... a mi bebé... ... Nadie... Nadie toca a mis hijos… — agregaba muy enojada mientras sus ojos rojos brillaban con intensidad mientras seguía volando a toda prisa.
Continuará.
Bueno, aclaratorias, no sé cómo funciona eso de la escuela de vuelo, pero de igual forma, lo puse como sé o sea que los Sábados y Domingos son libres, es muy obvio... aquí :v
Éste final del capítulo, estaba indeciso, porque pensaba como terminaría todo eso o sea pensar las posibilidades de si Speed va solo o que Aurora vaya también, tantas decisiones, pero bueno, a ver qué saldrá de esto o sea como siempre, a improvisar se ha dicho :v
Eso es todo.
Nos leemos.
