Los días soleados fueron eternos para Bella. A ella no le gustaba salir a la luz del sol desde que ocurrió el incidente… suficiente tenia con que Charlie fuera jefe de policía en aquel pueblo. Ella era una asesina y ni su propio padre la quería arrestar. Era una tortura estar viviendo con un policía cuando sabes que eres una asesina; Charlie Swan no la consideraba así, pero Bella se sumía en su culpa a cada segundo que transcurría con vida. Sabía que James pronto daría con su paradero y le haría daño a los que más ama y a quienes se le enfrentaran para protegerla. Ella no dejaría que James le hiciera daño a nadie y menos a una persona que no tenía nada que ver con la situación de ella. Era peligroso socializar con alguien, por tal motivo no podía acercarse a Alice Cullen y menos a sus hermanos adoptivos. Ya James había intentado aplastarla con la furgoneta de Tyler, quitándole el líquido de frenos, pero en vez de que se dirigiera a ella, se dirigía uno de los hermanos Cullen, cosa que Bella no permitió al empujarlo.
Por alguna extraña razón, ella sentía ese sentimiento de necesidad de proteger a Edward de James. Ella no lo conocía muy bien, poco sabía de su vida y además, ella trataba de evitarlo porque sabía que la vigilaban. No quería involucrar a nadie con ese obsesionado que se hacia llamar persona y menos con la maniática experta en escapatorias que era Victoria, su novia. Tampoco podía olvidar a Laurent, que se podría decir que era el que menos se tomaba las cosas enserio, solo era participe en la "cacería" de aquellos dos. Claramente sabía que eran capaz de matar, tal y como lo habían hecho con Santiago [1], su hermanastro.
Aquel miércoles en el que se había negado rotundamente en ir al Instituto, estuvo haciendo los deberes de la casa. También había dedicado su tiempo en leer unos de los libros que había traído de Phoenix y en hacer la cena para Charlie. No sabía que más hacer, todo lo había hecho con una rapidez que ni ella sabía de donde la había sacado. Estaba muerta del aburrimiento, no literalmente.
Bella se encontraba sentada en el gran sofá de la sala, leyendo de nuevo uno de sus viejos libros ya gastados. En realidad no tenía nada mejor que hacer, era muy temprano para llamarle a Angela ya que ésta seguía en el instituto.
Angela Werber. Su mejor y única amiga, la única que sabía su secreto y a la única que no podía hacer daño James. Ella no sabía la razón de porque no le podía hacer daño alguno, era algo que no comprendía, James era alguien sádico, alguien que no se detenía por cualquier cosa o por cualquier persona, es alguien que no se rinde por nada del mundo. Llega a intimidar cuando lo tienes tan cerca como a la muerte. Te daba una mirada que asustaría hasta a al animal mas salvaje que hayas visto. Los ojos de James se tornaban de un color oscuro cuando ya tenia a su victima presa entre la pared y él.
¿Cómo lo sabía Isabella Swan?
Ella había pasado por una situación similar. Había estado tan cerca de la muerte que ni siquiera se dio cuenta de que se había convertido en una asesina. Porque eso es lo que era, una asesina.
Claro que ni su madre, padre o la misma Angela pensaban lo mismo. Los tres pensaban todo lo contrario a ella.
Bella tenía mucho en que pensar en lo que había pasado en Phoenix con James y su 'clan', también con lo que había sucedido en el último mes con Edward.
Se le hacia increíble en la manera en que logro empujarlo lejos de aquella furgoneta, también en la forma en que le había dicho que no podía ir con él a La Push por una acampada en Goat Rocks. Tal vez tendría que darle algunas explicaciones sobre aquellos temas. Él tenía que saber que era una asesina y que no era conveniente que se juntara con ella, sino llegaría a estar igual que Santiago.
Las horas pasaron como una eternidad, Bella seguía leyendo pero aun así, el día aun no acababa. Era desesperante no estar con nadie, estar tu sola en casa.
Unos ruidos en la parte trasera de su casa, hicieron a Bella concentrar toda su atención ahí. Sigilosamente y tratando de no hacer ruido, Bella se levando del sofá y fue a ver lo que sucedía, tratando de no tropezarse con nada en el camino. Se acerco a la ventana de la cocina y retiro cuidadosamente la cortina que obstruía su vista. Se quedo petrificada al ver una sombra arriba del árbol que se encontraba en su patio trasero, claramente era la silueta de una persona. No había duda alguna. Estaba segura que era James o alguno de sus dos cómplices quien se encontraba arriba de aquel árbol que daba a la ventada de su habitación. Enseguida se escucharon unos pasos en la acera de la parte de enfrente y otros pasos entre las hojas esparcidas en el césped en el patio trasero; las ramas del árbol se movían sin viento alguno. Un escalofrío recorrió su columna vertebral. Fue una sensación de miedo. Miedo a que la hayan encontrado, miedo a que si la encontraron, le harían algo a su padre tal y como trataron de hacerlo con Renee.
Enseguida escucho unos pasos en la acera, acercándose a la puerta de la entrada. Bella entró en pánico en ese instante, pensando lo peor. Pronto se escucho el sonido del timbre en toda la casa y ella no sabía que hacer; si ir a abrir la puerta o aparentar que no había nadie en casa. Era muy tentadora la segunda opción.
No tuvo otra opción que separarse de la ventana de la cocina y comenzar a caminar sigilosamente, cruzando la cocina, el comedor y la sala sin tropezarse o haciendo ruido alguno.
Tomo el pomo de la puerta entre su mano derecha, girándola lentamente y del mismo modo abrió la puerta, provocando que se escuchara el chirrido de las bisagras. Sus ojos estaban cerrados evitando ver a quien encontría frente a ella después de que abriera la puerta por completo.
Enseguida los rayos de sol reflejado en aquel flamante Volvo plateado le dieron de lleno a los ojos, provocando que se cubriera los ojos con sus brazos y haciendo que se alejara un poco más del porche, adentrándose a la casa de nuevo.
-¡Bella!- se escucho una voz de soprano.
-¿Alice?- pregunto ella aun cegada por la luz.
-Vine a avisarte que iremos de compras. Así que apresúrate que Edward y Rosalie nos estén esperando en el auto. Nos espera un largo día de compras.- contesto la pequeña Cullen.
-Alice, creí haberte dicho que no me gusta ir de compras. Además, ni siquiera me avisaste con anticipación.- objeto la castaña
-Pero yo te había invitado a ir de compras conmigo y tú me dijiste que lo pensarías
-Como tú lo dijiste, lo pensaría. Y aun no lo he pensado, ni siquiera tengo ganas de salir en estos momentos.- Bella no quería arriesgarse de que si era James el que se encontraba sobre su árbol, la viera salir de casa con Alice Cullen y menos si dos de sus hermanos estaban en el auto.
La pequeña pelinegra estaba a punto de objetar, cuando el sonido del teléfono llamo la intención de ambas. Bella se excuso haciendo una seña a Alice, se acerco al teléfono y lo descolgó.
-¿Por qué tardara tanto Alice?- se cuestionaba un enfuruñado Edward dentro del auto.
-Tal vez trata de convencer a la rara a ir de compras- contesto con indiferencia la rubia
-¿Es la casa de Bella?- pregunto Edward sorprendido.
-¿Acaso ya te acuerdas en donde vive el jefe de policía de Forks?-
-Si, pero… mejor olvídalo, estaba pensando en otras cosas cuando iba conduciendo.- respondió con sinceridad Edward. Él no había notado el camino que le había indicado Alice cuando se dirigían con Bella.
Enseguida Edward vio por la ventana lateral a su hermana Alice cruzándose de brazos y luego a Bella adentrarse a la casa sin cerrar la puerta. Lo cual se le hizo extraño.
Él enseguida descendió del auto y se dirigió a la puerta de entrada, subiendo los pocos escalones que se encontraban en el porche y se detuvo a un costado de Alice, haciendo que ésta se volviera para verlo.
-¿Por qué demoras tanto Alice?- le pregunto Edward en susurro
-Estaba por convencer a Bella a ir de compras, pero entonces se escucho el teléfono- contesto una enfuruñada Alice entre dientes.
Edward estaba por decirle a su hermana adoptiva que dejara de insistir, era un caso perdido. Hasta que escucho la suave voz de Bella desde la sala, hablando por teléfono, que capto su atención lo que decía ella.
-Lo siento Mike, enserio. El baile y yo no vamos bien juntos. Además, ya tenia planes desde hace dos semanas atrás…- decía Bella al teléfono-… podrías invitar a Jessica, sé que quiere ir contigo… okay, nos vemos luego. Chao.- después de eso, presiono el botón de colgar y dejo que el teléfono inalámbrico cayera sobre el sofá. Enseguida Bella se dirigía al encuentro de Alice, pero se sorprendo de ver a Edward junto de ésta.
Edward sintió una sensación extraña al escuchar que Mike Newton invitaba a Bella al baile de primavera, pero sintió un alivio al escuchar que ésta lo rechazaba indirectamente.
-¿Qué harás ese día?- pregunto Edward sin evitarlo.
Tanto Alice como Bella, miraron a Edward como si tuviera un tercer ojo, extrañadas por su pregunta repentina.
-¿Estas hablando enserio?- le susurro la pequeña Cullen a el de cabello cobrizo.
-Completamente enserio- contesto firme él
Hubo un momento de incomodidad entre los tres, donde Alice comenzaba a unir cabos. Ésta era una prueba de que a su hermano le interesa Bella. Él no preguntaba por preguntar y sabía que había segundas intensiones tras esa pregunta.
-Hmm… creo que Rose me necesita… Nos vemos Bella, en otra ocasión será la ida de compras.- comenzó a decir la pelinegra, pero antes de irse, se dirige a su hermano-Los dejare solos, no tardes mucho he.-le susurro y se fue sin más al Volvo con Rosalie.
-¿Y bien?- pregunto Edward rompiendo el silencio que se había formado entre los dos desde que Alice decidió dejarlos solos.
-¿A que te refieres?- pregunto ella.
-¿Haras algo el día del baile de primavera?- pregunto él un poco nervioso y tallándose la nuca con su mano derecha.
-Lo que haga o no, eso no te incumbe- contesto Bella secamente.
-Tal vez… pero aun así me interesa
Bella miro hacia el otro lado de la sala, tratando de encontrar alguna explicación a su mentira, como si lo que viese en la sala fuera su salvación.
De pronto, ve una fotografía en donde su padre esta con ella en el aeropuerto de Seattle, abrazándola deseándole un feliz viaje a Phoenix.
-Saldré de viaje ese día.- dijo por fin, después de unos segundos en silencio, en los que Edward esperaba ansiosamente una respuesta.
-¿Si?, ¿A dónde iras? si no es mucha impertinencia saber- cuestiono él.
-Hmmm… a… Seattle… si, a Seattle- contesto la castaña un poco nerviosa
Edward se sorprende al escuchar tal respuesta. Estaba seguro que ella no lo tenía planeado con anticipación como había afirmado por via teléfono a Newton, así como estaba seguro que había inventado tal mentira solo para librarse del insistente rubio. Por otro lado, Edward se sentía realmente aliviado de saber que Bella no iría con esa irritante persona, pero tampoco está demás saber que tendría alguna oportunidad de invitarla. "Pero que cosas estas pensando, claro que no aceptaría ir contigo al baile Cullen"
-Eso era todo lo que querías saber? – pregunto Bella sacándolo de sus cavilaciones.
-No… quería saber si yo podría acompañarte a ir a Seattle- la castaña enarco una ceja. No sabía como se le había escapado ese pensamiento. Ahora tendría que buscar alguna excusa cuerénte para que no lo tomara por loco.- Me refiero ¿vas a viajar con esa vieja chatarra a la que le haces llamar auto?- pregunto cuando ya había encontrado la excusa perfecta.
-No le veo nada de malo- apunto ella
-Admítelo Bella, tu camioneta se podría apagar en cualquier momento; podrías quedarte parada en mitad de carretera, además, estando tu sola- comenzó a decir el de cabello cobrizo, concentrándole más sentido al asunto del auto con el viaje.- yo podría acompañarte y además, te llevare en mi auto seguro, libre de cualquier defecto posible.
-No se, déjame pensarlo. Aun falta mucho para ese día.- contesto ella simplemente.
-¿Por qué siempre das esa respuesta a todos?- pregunto Edward ya cansado de tanto suspenso que emite ella.
Ella no contesto. Se dirigió a la puerta y le señalo a Edward la salida, sin querer ser una mala educada. Él enseguida capto el mensaje de incomodidad y se dirigió a donde Bella.
-Tarde o temprano sabre que es lo que tratas de evitar- sentencio él antes de cruzar por la puerta.
Lo que él no sabía era que si se enteraba de lo que ocultaba Bella, estaría jugando con fuego. Mas que con fuego. Estaría jugando con alguien peor que el diablo mismo.
Bueno mis lectoras, aquí les dejo otro cap de este fic. Espero que les haya gustado este cap, lo escribí solo para que se dieran una idea si Bella es vampiro o no.
También quiero pedir una enorme disculpa por demorar mucho, se que no querrán leer un montón de excusas, así que me las ahorro.
[1] Santiago: Bueno, este nombre lo saque del índice de vampiros que se encuentra en la penúltima Pág. del libro de Amanecer. Santiago se supone que es de la guardia Vulturi. Pronto sabrán porque elegí ese nombre. Además de que no quería inventar nombres en un fic que solamente se trata de personajes de Twilight, en realidad prefiero usar nombres de los personajes de la saga, ya que son varios como para estar inventando nombres.
Bueno, nos leemos pronto. Chau^^
Pd: ¿siguen creyendo que Bella es vampiro o ya cambiaron de opinión?
