—No esperes a que te abra. Si tienes comida llévatela, ya dije que no tengo hambre y no creas que solo porque eres tú me retractaré.

Con aquellas palabras tan cortantes Hana había respondido al llamado a la puerta de su madre, uno creería que la vida del pobre rubio se vería en peligro por el profundo enojo que comenzaría a poseer la mujer Asakura, pero en realidad la respuesta de esta última fue.

—Buena respuesta Hana.

Exacto, aunque no lo crean, la rubia alagó lo que el chico le acababa de decir haciendo que Hana se extrañara. La itako sabía que ese estado de terquedad no era algo característico de Yoh pero si de ella, no obstante como pudo se las arregló para abrir con un broche la cerradura de la puerta del cuarto de Hana y así poder entrar, pues tampoco iba a dejar que su propio hijo le hablara de esa manera. Hana había levantó la vista al ver que su madre había logrado entrar y, al oler el delicioso aroma del arroz con curry y salsa inglesa, su estómago lo delató rugiendo con fuerza.

—–Tu estomago dice lo contrario, no has comido – dijo en cuanto escuchó el ruido de hambre que él emitía, dejando la charola de comida en una mesa que se encontraba por ahí. – así que deja de ser malcriado, que no creo que Tamao te haya educado así y ponte a comer Hana.

—¿Cómo sabes cómo me educaron?-se volvió a acostar en la cama sin dirigirle la vista a su madre, y tratando de evitar pensar en esa comida-Se fueron y hasta hicieron que Mama Tamao finja que eras tú, así que no quieras venir a fingir ser la mamá ideal porque ese papel no te queda.

La rubia dio un largo suspiro mostrando que ya le estaba irritando la actitud de Hana ante ella, comprendía bien el enojo de Hana pero tampoco iba a dejar que le hablara en ese tono sin conocer lo que realmente ella pensaba.

—¿Y quién te dijo a ti que vengo en la posición de ser la mamá ideal? – le respondió con una pregunta de manera tajante y fría interpretando el silencio de él. – Si piensas contestar de esa manera, al menos usa tu cerebro, y abre tu boca cuando sepas de que estas hablando ¿Al menos sabes porque te dejamos con Tamao?

—…

—No íbamos a permitir, que te pasara lo mismo Hana…

Mencionó la rubia remontando en su mente el pequeño recuerdo de cuando con dificultad corría con Yoh trayendo en brazos a Hana de bebe, siendo perseguidos y atacados, donde una opresión en el pecho le hizo recordar cuanto había deseado en aquel momento encontrar una alternativa para protegerle. Volvió a acariciar nuevamente los cabellos de su hijo.

Hana entendía a qué se refería, después de todo lo había visto cuando entró por primera vez al estado Setsubun y todos los días soñaba con aquel trágico día. Se quedó callado al escuchar eso, pensando como continuar, para él eso solo llevaba a otra gran interrogante.

—Entonces por qué... ¿Por qué se fueron? ¿Por qué no se quedaron en vez de irse de viaje?

Se había enojado por esa respuesta, pero si iban a dar explicaciones que las den completas. Pero era cierto, si no se hubiesen ido de viaje, hubiesen evitado grandes problemas.

— Porque Yoh tenía cosas que hacer, y conoces lo despistado, holgazán y torpe que a veces es - estas últimas palabras hicieron que Yoh estornudara como señal de que alguien estaba hablando de el -

—…

— Así que, como mi deber de esposa, necesitaba vigilarlo si no se metería en problemas y además, tu necesitabas ser educado y asistir a una escuela para que tuvieras una vida buena por ello te dejamos con Tamao.

Anna leía bien el enojo de Hana, si ella hubiese estado en las mismas también se hubiera enojado, pero al menos ella hubiera ignorado todo, lo cierto era que el pequeño tenía mucho más temperamento que la Itako. El rubio seguía sin querer verla a la cara a su madre mientras su semblante se mantenía igual, guardó silencio al escuchar esa explicación, entendiendo una parte. Tenía un poco de sentido aquellas palabras, pero no iba decir nada, solo se limitaba a evitar ver a su madre. La rubia dio un largo suspiro y finalmente, de manera mucho más fría e inexpresiva, soltó una pregunta para el rubio.

— ¿No será que en vez de enojo, lo que pasa dentro de tu cabeza es que nos extrañaste y estas alegre de que volvimos? ¿Y tal vez tu orgullo no te deje ver eso Hana?

Las pupilas claras del rubio se contrajeron al oír esa pregunta tan fría de parte de Anna, tal vez tenía razón, tal vez por eso quería que Yoh fuese a la pensión de Nasoro donde él vivía actualmente, tal vez por eso le había comprado los audífonos a Yoh ¿Y si en realidad tal vez quería estar con él, sin siquiera saberlo exactamente? Ahora que su madre había llegado la confusión fue más grande. Pensar que su madre lo había descubierto incluso antes que él mismo hizo que se avergüence y se sonroja muy levemente. Anna se puso de pie inclinándose un poco al cuerpo del rubio que estaba volteado aun sin mirarle y así darle un pequeño beso en su frente, acto que Anna había dejado ver por unos momentos.

—Yo si te extrañé, Hijo.

—No pienses que te voy a decir que te extrañé...-el sonrojo había aumentado y desvió un poco la mirada. Tal y como dijo ella, su orgullo no le permitía decir que también los había extrañado, pero si pensar en ello.

—Mi Hana -murmuró haciendo una pausa poniendo su voz un poco más firme- no espero que lo digas, después de todo tienes total libertad de decir o no decir lo que quieras, pero lo que si espero... -volvió a hacer una pausa viendo que su hijo se sentaba, de la nada le otorgó un abrazo a su pequeño- es que me dejes darte un abrazo.

Por más fría que fuera, llegaba un punto en el que Anna mostraba de manera destellante y a su estilo algo de lo que sentía a las personas que le eran importantes a ella. Grande fue la sorpresa al sentir aquel abrazo de su madre, sonrojándose peor ante aquel acto. Sin embargo sonrió ante aquel gesto y cerró los ojos para disfrutar del abrazo, aunque no lo correspondía. Podía sentir aquella calidez que no sentía desde niño. Se quedaron así unos momentos hasta que la rubio lo soltó una vez que noto que su sonrojo era mucho mayor. Hana disimuló la sonrisa lo más que pudo aunque el color de tomate era imposible en ese punto, pero la conversación aún no terminaba.

—si quieres saber más técnicas, sólo dime y yo te las enseño, así podrás superar a Yoh, Hana.

Hana se sorprendió mucho al oír la propuesta de aquel entrenamiento, ningún entrenamiento de su tía o Tamao se comparaba a que la gran Segunda lo entrene. Sin decir nada se levantó y caminó hasta la ventana para dar un poco de suspenso, aunque estaba clara la respuesta.

—¿Soportar uno de tus terribles entrenamientos? uno debe estar loco para aceptar...-se giró para mirarla con decisión-A mí me faltan varios jugadores así que acepto-cerró su puño demostrando su determinación, aunque sufriría mucho, todo sea para derrotar a su padre-

—Buena elección Hana- le miró intrigada la itako con una sonrisa de satisfacción cruzándose de brazos– sé que será duro, pero valdrá la pena, al menos tengo la certeza de que eres menos flojo que Yoh.

Dijo entrecerrando los ojos quedándose un poco más tranquila. Puedo ver como su hijo sonrió soberbio al escuchar la comparación con su padre, lo cual era más que obvio. Hana estaba muy feliz de ser entrenado por su madre, La Segunda Itako. Después de unos segundos Anna se puso de pie acercándose un poco más a él como si le fuese a decir algo más. Solo se limitó a despeinarlo nuevamente y mostrarle una sonrisa maternal, causando que Hana se sienta un poco extraño por ello, después de todo jamás se imaginó que tendría esas muestras de aprecio por parte de ella. Anna comenzó a ir de camino a la puerta de la habitación pero antes...

-Más te vale que comas algo, si es que quieres estar fuerte para los entrenamientos -hizo una pausa- te dejo, debo ver que Yoh no este de holgazan.

Y cerró la puerta tras de sí...

—Esperaa...-susurró a sí mismo en el momento en que la itako abandonó la habitación-esperaa...esperaa...SERE ENTRENADO POR ANNA KYOYAMAAAAAAAA

Hana gritó de la emoción estirando sus puños cerrados al cielo como si haya ganado un concurso o algo por el estilo, esperaba a que su madre se aleje lo suficiente para poder gritar y que no la oiga

—Hare pedazos a Yoh con este entrenamientoooo, claro que mi cuerpo también se hará pedazos pero no importaaa.

— Felicidades Amo Hana- El samurái hizo acto de presencia sonriendo ante aquella situación.

—Amidamaru, vete de aquí que me estoy muriendo de hambre y no pienso convidarte-Su actitud había cambiado completamente gracias a esa noticia, después de todo, no era para menos.

—Demasiado ruidoso-mencionó la rubia habiendo escuchado una parte de los gritos.

Le invadió un poco más de tranquilidad en cuanto escuchó un poco de los gritos que daba el rubio. La itako se encargaría de entrenarlo muy bien, no dejaría que su hijo desperdiciara ese potencial que tenía, lo haría para dejarle algo bueno suyo a él, lo haría por él...

Mientras Yoh Asakura estaba en el enorme tejado reparando unos pequeños agujeros de las cuales Tamao se quejaba porque en época de lluvias siempre había goteras. El sol brillaba con fuerza dando unas oleadas de calor un tanto insoportables y ya faltaba poco para que saliera bronceado, daba martillazos para poner unas tablas pequeñas y sobre estas colocar el tejado.

Era mucha la tranquilidad que se sentía en el ambiente que no pudo evitar suspirar largamente pero comenzó a sentirse extraño nuevamente mareado y todo comenzó a nublarse de negro como siendo jalado hacia un enorme hoyo justo como paso la última vez cuando estaba con Amidamaru. Cerró sus ojos tapándose parte del rostro con una mano "Maldición..." murmuró entre dientes. La rubia bajaba las escaleras y escuchó el ruido de la azotea por lo que supuso que Yoh estaría ahí y preparando un par de limonadas salió a verle desde abajo.

—Te está haciendo daño el sol Yoh - hablo desde abajo la Itako cruzada de brazos viendo de reojo como el Asakura actuaba de manera extraña- o… mejor baja, hay que hablar - le ordenó y desapareció de la vista de Yoh yendo en dirección a la casa, sentándose en el piso de madera muy tranquilamente.

Yoh recobró el sentido de la orientación en cuanto Anna le hablo, se hubiera caído incluso de la azotea de no haber sido sacado del trance de esa manera. Dejó el pequeño martillo y los clavos bajando después de ahí con cuidado; se abanicaba con ambas manos haciéndose un poco de aire mientras entraba a la casa llegando a donde estaba ella y sentándose a su lado

—¿Cómo estuvo la plática? ¿Todo bien? -usando sus dedos de la mano izquierda, recorre los cabellos rubios de ella porque le impedían ver su rostro dejándoselos detrás de su oreja, dándole una fugaz caricia a su mejilla.

— Pues, ya puedes estar más tranquilo, creo que Hana comprendió por lo menos algo-lo miró a los ojos entregándole uno de los vasos- así que no lo vallas a arruinar, ¿entendiste? – le hablo a manera de orden y de amenaza al chico dándole un sorbo a la limonada que traía en sus manos.

—Vaya que eres buena convenciendo a las personas- Tomó el vaso que le ofrecían, dándole un sorbo.

— Y Lo voy a entrenar… necesita ser bien educado y espero grandes cosas de él, después de todo es hijo nuestro - hizo una pequeña mueca de sonrisa mientras sorprendía a su esposo.

— es cierto de que tiene un gran potencial, de eso no hay duda, solo necesita ser guiado- Dio otro sorbo a su bebida para después añadir -aunque yo no era muy diferente a su edad, también necesite a alguien que me guiara- se ríe con un tono bajito y dejando la limonada aun lado recuesta su cabeza en el regazo de Anna -me pregunto cómo estarán los demás...- refiriéndose a sus amigos.

— Supongo que bien, de los que dudo mucho son de Horo Horo y Chocolove, un par de holgazanes. No me extrañaría su estuvieran en prisión o algo así por el estilo-peinaba lentamente los cabellos de su esposo mientras decía con suma frialdad sin tomar mucha importancia- por cierto... ¿Qué fue eso de ahí arriba?, sé que no fue un simple mareo Yoh.

Yoh se silenció de golpe, cambiando un poco su expresión a una media seria. No sabía que decirle pero trataría de explicarle un poco la situación, al fin y al cabo no se le podía ocultar nada a su esposa.

—He sentido como si algo me jalara a un gran hoyo negro, es como si mi alma la sacaran de mi cuerpo por la fuerza... me siento desvanecer... es raro lo que te estoy diciendo pero… ni siquiera yo sabría decirte con exactitud, es la segunda vez que me pasa desde que volví...- cerró sus ojos sintiendo las caricias de la Itako en su cabello.

—a decir verdad si noté que había algo ,, por lo que decidí salir, una presencia extraña Yoh ... - hizo una breve pausa - pero después que salí, esa presencia se había ido…será mejor que no te separes mucho de mi Yoh - le dijo aun jugando de aparente manera desinteresada, con los cabellos del Asakura.

—Nunca me separo de ti Anna, a decir verdad jamás lo he hecho jejejeje- ese detalle en su cabello lo estaba dejando dormido poco a poco, vaya que todo era preocupante, respiro profundamente y sin darse cuenta se quedó dormido dejando sus deberes a la mitad pero ya después los terminaría; ahora que tenía oportunidad descansaría un poco.

Hielo y Nieve Capítulo 6 Fin.

Lo prometido es deuda y traje el capítulo seis lo más pronto que pude, la verdad he estado ocupado con un último trabajo de Historia y hoy lo terminé. Bien, no hay mucho que decir, volver a agradecer a Yoh y Hina que son una parte MUUUUUUY importante para la realización de esta historia y quienes se llevan gran parte del crédito. Y por último decidir mediante los reviews el oneshot que quieran que suba

-HanaxRutherfor

-Mi familia es mi enemigo.

Bien, será hasta la próxima n.n/