Septiembre, 1. 1992

-¡Que día! -Hermione suspiró mientras se dejaba caer en el compartimento.

La vacaciones fueron demasiado largas para su gusto, tuvo que confrontar a Duddley Dursley más de dos veces. Ahora resultaba que sus dientes estaban más grandes, y su cabello más voluminoso, aunque claro, usó otras palabras.

Por suerte había podido ver a sus mejores amigos antes de Hogwarts, cuando todos quedaron de verse en el callejón Diagon el 31 de Julio, para el cumpleaños de Harry. A excepción de Ron, que había cogido gripe.


Flash Back.

-¿Es en serio, Hermione? ¿Un libro? -Harry miraba exasperado a la castaña que sólo se encogió de hombros.

-Es de Quiddich -Draco, Blaise, Theo y Neville; rieron.

-Aveces eres odiosa, Hermione -Guardo el libro de Quiddich en su calderon. Se encontraban en el Caldero Chorreante. Mientras que sus padres, Moody y Sirius buscaban lo asignado ese año para Hogwarts. Ellos se quedaron a la supervisión de otros dos Aurores.

-Bueno, yo no te traje un libro -Dijo Draco con tono engreído ganándose una mirada de reproche de Hermione- Pero te compré un equipo para Quiddich, ya que tío James te regaló una escoba -Este año, los chicos podrían ir a las audiciones para formar parte del equipo de Quiddich en Hogwarts. Blaise, Draco y Harry estaban súper emocionados. Mientras que para Theo, Neville y ella era más bien indiferente- Este año, siendo tú un Buscador, Blaise Golpeador y yo Cazador; le ganaremos el equipo de Gryffindor. Y esta vez no se llevaran la Copa de las Casas como el año pasado -Cierto, Neville, Ron y ella tuvieron que soportar los berrinches de sus amigos por ganar la Copa. Draco no paro de recriminarle.

Que si participaras menos, nos darías opción de ganar.

-Eso -Llamó Hermione, llamando la atención de sus amigos- Si logran pasar las audiciones de Quiddich -Y les regaló una sonrisa, que fue recibida con gruñidos y miradas de reproche.

-Tú siempre arruinas la diversión, Granger -Draco la miró de mala manera.

-No la aurrino, sólo estoy siendo sincera. La posibilidad de que entren al equipo de Slyhterin son muy pocas, además -Añadió- Posiblemente sólo aceptarían a uno, si eso pasara. ¿Qué harían? -Draco, Blaise y Harry se miraron.

-Ya habíamos hablado de eso, si eso llegara a pasar. No habrá rencores -Dijo Harry.

-Mentira -Theo miró a sus amigos- Entre las serpientes siempre hay rencores.

-Lo que sea -Blaise ahuyentó el pensamiento con un movimiento despectivo de mano- Yo te compré dulces, pero lamentablemente se perdieron en el camino -Haciendo un gesto hacía su estomago.

-Yo te compré una Recordadora -Neville le extendió el paquetito a Harry.

-Gracias, Neville.

-Yo te compré otro libro -Theo se lo tendió a Harry- Pero el mío es de un autor Muggle, Poe. Sus libros son interesantes.

-Tan ustedes -Dijo Harry, para mirar de Theo a Hermione y de Hermione a Theo- En su cumpleños, yo no les regalaré libros, para que vean lo horrible que se siente no recibir lo esperado -Harry se cruzó de brazos y bufó. Ganadose las risas de sus amigos.

Fin Flash Back.


-¡Señorita! -Hermione pegó un grito cuando la voz aguda de Dobby se escuchó en el compartimento.

-¡Dobby! ¡No hagas eso! ¡Casi me matas de un susto!

Los ojos de la criatura se abrieron más si se podía, dando la vuelta, empezó a golpearse contra la puerta.

-¡Dobby malo! ¡Dobby malo! ¡Dobby espantó a la pequeña señorita!

-¡Dobby para! -Hermione jaló del sueter del elfo para que dejara de golpearse. Después de unos minutos lo detuvo- ¿Por que venías a buscarme, Dobby? -Hermione alejo al elfo de la puerta. Dobby la miró con lágrimas en los ojos para recordar.

-¡Cierto! -Chilló emocionado- ¡El pequeño amo me mandó a buscarla! Me pidió que la encontrara a la pequeña señorita para darle esto -Con un leve "plop" apareció un tomo grueso, bastante antiguo pero cuidado.

La tapa era negra, con los bordes plateados y un gran escudo.

-¿Qué es esto, Dobby? -Abrió el libro y, ojeandolo, pegó un grito- ¡Historia de Hogwarts! Pero, si parece una primera edición ¡Este libro ha de ser muy antiguo!

El elfo asintió.

-En efecto señorita, es el libro que escribió Salazar Slytherin en persona, y que ha sido pasada de generación en generación entre las grandes familias de Sangre Pura -Hermione volvió a gritar entusiasmada cuando se percato de algo.

-Pero Dobby -Llamó al elfo- ¿Por que no me lo dio Draco en persona?

-Dobby no sabría contestarle, señorita. El pequeño amo sólo le pidió que le entregara el libro -Haciendo una reverencia, hasta que su nariz toco el suelo, Dobby desapareció con un ligero "Plop". Dejando a una Hermione confundida, con el libro en su regazo. Cuando escucho las voces de sus amigos llegando por el pasillo, se apresuró a guardar el libro dentro de su túnica. Confundida con su propia acción espero hasta que Harry abrió la puerta.

-¡Hola, Hermione! -Harry la saludó, seguido por Blaise, Theo, Neville y hasta el ultimo Draco que le dio una mirada intensa, como si tratara de preguntarle con la mirada si le gusto su regalo. Hermione asintió con una sonrisa y el rostro de Draco se ilumino con la suya para después sentarse al lado de Harry.

-¿Y Ron? -Hermione miró al pasillo.

-Este año entra la ultima de los Weasley a la escuela -Blaise sacó una rana de chocolate de su túnica- Y Ron junto con sus hermanos se quedaron a cuidar a la pequeña Weasley.

-Oh -Recordando la selección del año pasado- ¿Creen que quede en Gryffindor? Como el resto de los Weasley.

-Tal vez -Harry miraba embobado la rana de chocolate que comía Blaise- Pero recuerda que no todos quedan en la misma casa que sus padres. Cuando el mío se enteró que quede en Slytherin pegó un grito al cielo -Río Harry, como si estuviera recordando el momento- Para después decirme que si el Profesor Snape me molestaba le enviara una carta y él mismo vendría a hablar con Snape -Los ojos de Harry se iluminaron, saltando del asiento y espantando a los demás- ¡Miren lo que me dio papá! -Se subió al asiento para buscar algo en su baúl.

-¿Este se volvió loco? -Neville miraba confundido a Harry, mientras que Draco se encogía de hombros. Una vez que Harry terminó de esculcar en su baúl, sacó una túnica.

-¿Y eso que tiene de impresionante? -Esta vez fue Theo quien hablo.

-¡Esto! -Exclamando, se puso la capa que al momento lo hizo invisible.

-¡Por Merlín! -Hermione grito en su asiento. Mientras que los demás miraban a Harry asombrados.

-¡Es una capa invisible! -Chilló Neville.

-¿Asombroso, no? -Rió Harry.

El resto de su camino en el tren fue caótico mientras que todos querían probarse la capa de Harry. Sólo siendo interrumpidos por la señora del carrito, para suministrarles energía.


-¡GRYFFINDOR!

Una acalorada Ginebra Weasley bajaba del taburete para caminar hasta la mesa de Gryffindor que aplaudía emocionada.

La Weasley se sentó en frente de Hermione y Neville, al lado de sus hermanos.

-Hola -Saludó.

-¡AHORA! -El grito de Dumbledore paró el cuchicheo del Gran Comedor- ¡Quiero presentarles al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras! -Señaló hacía el hombre que se encontraba sentado al lado de Snape. Un mago de túnica de color añil, que combinaba perfectamente con sus ojos; llevaba su sombrero puntiagudo de mago desenfadadamente ladeado sobre el pelo ondulado se levantó de su asiento para sonreír, un perfecta dentadura que el mismismo Sr. Granger desearía fotografiar saludó al Gran Comedor. Ganandose varios suspiros de las alumnas, incluidas Hermione y Ginebra, y gruñidos de parte de los chicos, entre ellos, Draco- ¡Denle la bienvenida al profesor Gilderoy Lockhart! -Empanzó a aplaudir, seguido por todas las mujeres del Gran Comedor y unos cuantos hombres- ¡Bien! ¡Que el festín comience!

La comida apareció como el año pasado sobre la mesa, siendo devorada casi de inmediato por Ronald Weasley.

Una vez terminado el banquete, los prefectos guiaron a los alumnos a sus respectivas casas. Cuando Hermione se terminó de instalar, saco el libro que Draco le había regalado y comenzó a ojearlo.

A las pocas páginas del libro Hermione se encontraba bastante enfadada. ¡Si será patán! ¡Ese idiota de Salazar se creía el rey del mundo solo por pertenecer a un linaje de sangre pura! ¡Con razón nunca había visto a un hijo de muggles en Slyhterin! ¿Draco lo sabía? Sinceramente lo dudaba, ¿entonces porque le dio ese libro?

Hermione decidió irse a dormir antes de que se le quemara el cerebro por darle tanta vuelta al asunto.


Hermione se encontraba sentada enfrente del aula, junto a Neville. Tendría dos horas de Defensa Contra las Artes Oscuras, lo que la tenía entusiasmada. Tomarían esa clase con Slytherin.

-¡Llegamos! -Harry se tiró en el asiento de al lado, seguido por Draco que parecía tener un humor de mil Banshee´s.

-¿Esta todo bien, Draco? -Este sólo contesto con un gruñido.

-A estado así desde que se enteró que teníamos dos horas con Lockhart -Theo fue interrumpido por otro gruñido proveniente del rubio.

-¿Por qué? -Draco no pudo contestar a su pregunta debido a que en ese momento entraba Lockhart por la puerta.

El profesor Lockhart se aclaró la garganta ruidosamente para llamar la atención. Se acerco a Ron tomando el ejemplar de Recorridos con los trols, levantándolo para señalar la portada, con su propia fotografía que guiñaba el ojo.

-Yo -dijo, señalando la foto y guiñando el ojo él también- Soy Gilderoy Lockhart de la Ordén de Merlín, de tercera clase, Miembro Honorario de la Liga para la Defensa Contra las Fuerzas Oscuras, y ganador en cinco ocaciones por la mejor sonrisa por la revista Corazón de bruja, pero no quiero hablar de eso. ¡No fue mi sonrisa con la me liberé de la banshee que presagiaba la muerte!

Las niña sonrieron embobadas y Draco gruño aún más fuerte cuando Hermione se puso roja de solo mirar a Lockhart.

-Veo que todos han comprado mis obras completas; bien hecho. He pensado que podíamos comenzar hoy con un pequeño cuestionario. No se preocupen, sólo es para comprobar si los han leído bien, cuánto han asimilado...

Con un movimiento de varita los folios con el cuestionario aparecieron en la mesa.

-Disponen de treinta minutos. Pueden comenzar... ¡ya!

Hermione tomó el pergamino y leyó:

1. ¿Cuál es el color favorito de Gildorey Lockhart?

2. ¿Cuál es la ambición secreta de Gilderoy Lockhart?

3. ¿Cuál es, en tu opinión, el mejor logro hasta la fecha de Gilderoy Lockhart?

Todo eso era bastante fácil para ella. Su madre, que al ver el rostro de su profesor en las portadas de los libros se entusiasmo tanto de que un profesor tan guapo enseñara en Hogwarts.

Hermione y su madre, complacidas, leyeron los libros completos.

Entusiasmada, empezó a contestar las preguntas.

-¿Es en serio? -Draco miraba el pergamino en sus manos como si quisiera quemarlo.

-Ni siquiera leí los libros -Se lamentaba Harry. Draco volteo a verlo y le soltó un golpe en la nuca, furioso- ¿Por qué fue eso?

-¿Estas hablando en serio, Potter? -Draco estaba furioso- Nadie leyó los mendigos libros, a menos que claro, seas una descerebrada como todo su club de fans.

-Di eso por ti mismo, cariño -Blaise, que se sentaba detrás de él señalo hacía Hermione, que escribía efusivamente en el pergamino- Parece ser que la pequeña Hermione sí leyó los libros -Draco miraba a Hermione con una mezcla de incredulidad y enojo. Volteó a ver su cuestionario y lo arrojo furioso hacía Harry.

-¿Qué tiene en la cabeza Granger? ¿Leerse todos los libros de ese idiota de Lockhart? -Miró a su profesor que parecía bastante enfrascado en una charla consigo mismo y apretó más los puños- Me niego a contestar algo de esto -Cerrando los brazos en una actitud desafiante miró hacía la ventana del salón.

Se escuchó el suspiro de Theo.

-¿Qué? -Blaise miró a su amigo.

-Yo tampoco leí nada de la escuela -Blaise parecía que estaba apunto de tener un ataque. Como si de repente a Theo le hubiera aparecido la cabeza de Snape en la espalda- No me mires así -Objeto- Estuve bastante preocupado por que padre no encontrara los libros de Shakespeare -Blaise lo miró aún más confundido. Theo resopló- Un autor muggle que escribe novelas trágicas.

Blaise se undió aún más en su silla antes de que se sentara bien de repente.

-Fred y George me enseñaron el hechizo para copiar lo de un pergamino a otro -Sacando su varita y apuntando hacía Hermione, recitó el hechizo.

-Eso es trampa -Lo reprendió Theo. Blaise se encogió de hombro. Para recostarse en su silla, dejando que en su pergamino aparecieran palabras de la nada.

-Prefiero pasar Defensa copiando que quedarme con un: Troll -Harrry, que había escuchado toda la conversación volteó hacía Blaise.

-Dejame copiar -Tomando el pergamino de Blaise, se volteó hacía su asiento y empezó a copiar. Theo rodó los ojos mientras tomaba su pluma. Si no puedes contra ellos, uneteles.

Media hora después, Lockhart parecía bastante contento con los folios, aunque le lanzaba miradas de reproche a Draco, que se había negado por completo a responder a esas absurdas preguntas.

-Me parece excelente, excelente -Tomando su varita hizo desaparecer los folios- Bien, esto es todo por ahora. Les dejaré el resto libre -Cuando todos se disponían a levantarse, Lockhart volvió a hablar- Sr. Malfoy, usted no. Debido a que no contesto ni una sola pregunta de mi cuestionario se quedará a ayudarme con ciertas tareas -Draco miraba a Lockhart incrédulo. Sintiendo leves palmadas en su espalda.

-Suerte, amigo -Un Blaise sonriente salió del salón silbando. Seguido por Harry, Ron, Neville y Theo riendo. Hermione se acerco a Draco y cruzo los brazos, mirándolo severamente.

-¿Qué? -Contesto bruscamente.

-¿No contestaste ni una sola? -Le reprendió- Si no sabias, pudiste al menos contestar con mentiras.

-¿Para darle el lujo? ¡Jamás! -Chillo. Se miraron duramente por un par de segundos hasta que Hermione suspiro enojada y se dió la vuleta.

-¡Que te diviertas!

-¡Eso haré! -La voz de Draco la alcanzó hasta el pasillo, donde la esperaban sus amigos para ir a comer.

La mayoría de sus clases las compartía con Slytherin para su felicidad. A excepción de que tendría que soportar a Crabble y Goyle, aunque por alguna razón Pansy parecía feliz con la vida, como si ella supiera algo que el resto ignoraba. Una Ginny Weasley muy nerviosa y una Draco muy malhumorado.

Empezando Octubre las cosas seguían igual, aunque para el gozó de Draco y Harry habían logrado entrar al equipo de Quiddich, Blaise estuvo a nada de conseguirlo pero aún así parecía satisfecho, diciendo que tendría más tiempo para planear bromas con Fred y George, que le habían cogido gusto a Peeves, un pequeño Poltergeist que parecía encantarle las bromas. Por los noches a Hermione le encantaba leer el libro que Draco le había regalado, a pesar de que odiara a Salazar. Habían tantas cosas que los cuatro fundadores de Hogwarts habían hecho y ella era una de las pocas privilegiadas que tenía en sus manos el extenso conocimiento de ellos.

Draco había estado tan de malas cada vez que entraban a clases de Defensa, debido a que en su opinión Lockhart no le enseñaba nada, que la ultima vez le gritó a Lockhart que su sonrisa no era tan grandiosa como solía alabarse. Recibió un castigo hasta el final del día, perdiendo un entrenamiento de Quiddich.

-¿Por que tenemos que ir por él? -Blaise venía arrastrando los pies. Hermione los había llevado consigo para ir por Draco una vez que terminaran las clases. Theo se había quedado en la biblioteca, leyendo a otro autor Muggle. Neville y Ron decidieron esperar en el Gran Comedor.

-Por que es nuestro amigo.

-Por esa razón deberíamos dejarlo que regrese solo -Harry parecía bastante cansado. El entrenamiento había sido muy duro- Últimamente ha estado de un humor terrible.

-Pero es nuestro amigo.

-¿No será que quieres ver a Lockhart y por eso nos llevas contigo? -Hermione se puso roja hasta la raíz de su cabello. Haciendo una perfecta imitación de Ron cuando se avergonzaba- Agg, lo sabía. Estas enamorada de Lockhart.

-¡Eso no es cierto! -Chilló Hermione con una voz muy aguda. Harry y Blaise rieron escandalosamente hasta que Harry paro de golpe.

-¿Oyeron eso? -Miró espantado a su alrededor.

-¿Oír, qué? -Blaise parecía bastante confundido, al igual que Hermione.

-¿Esa voz?

-¿Que voz Harry? -Hermione veía el rostro de Harry, que de repente perdió el color.

-¡Por Merlín! ¡Creo que matará a alguien! -Echando a correr, se adentró en el pasillo a la izquierda. Hermione y Blaise se miraron asustados, para seguir a Harry. Cuando dieron la vuelta solo alcanzaban a ver la espalda del azabache.

-¡Harry! ¡Detente! -Blaise corría más rápido, tanto que Hermione tenía que esforzarse para seguir el ritmo de alguien.

-¡NOOOOOO! -El grito de Harry les puso la piel de gallina. Cuando Hermione logró alcanzarlos, el rostro de Blaise estaba adornado por una mueca de horror y el de Harry estaba tan blanco como los fantasmas de Hogwarts.

-¿Qué? -Blaise señaló hacía en frente. Hermione siguió la dirección hasta la pared para gritar horrorizada.

La cámara de los secretos ha sido abierta. Enemigos del heredero, temed.

Las letras estaban escritas con lo que parecía ser sangre. Dio un paso hacía tras, horrorizada. Sus pasos sonaban mientras retrocedía, no se había dado cuenta del charco de agua en el suelo. Chocó contra algo haciendo que gritara de nuevo mientras intentaba sacar con torpeza su varita de la túnica.

-Tranquila, soy yo -Al reconocer la característica forma de arrastrar las palabras de Draco, Hermione logró tranquilizarse un poco. Miró a Draco, que veía anonado la escritura- ¿Eso es... sangre? -Hermione asintió- Lo escuché.

-¿Que escuchaste? -Blaise miraba de Harry a Draco y viceversa.

-Exactamente -Draco miró a Hermione- Matar... Matar... La sangre correrá -Hermione miraba asustada a Draco.

-Yo también lo escuche -Harry miraba perturbado a su amigos- ¿Por qué nadie más lo escucho?

-Creo que voy a vomitar -Blaise hizo arcadas para mirar hacia la antorcha- ¡Mierda! ¡La gata de Filch! -La Sra. Norris, como el conserje tanto se empeñaba en llamarla, estaba totalmente rígida mientras colgaba de la antorcha.

-¡INHUMANOS! ¡MONSTRUOS! -Los cuatro pegaron un bote en el suelo para después mirar al conserje que se acercaba a ellos sin dejar de señalarlos- ¡OH! ¡SEÑORA NORRIS! -El conserje miraba a su gata con lagrimas en los ojos- ¿QUE TE HICIERON? -Los niños no sabían que hacer, se miraban los unos a los otros tratando de encontrarle explicación al asunto.

-¿¡Pero que sucede aquí!? -La profesora McGonagall caminaba hacia ellos con Severus Snape detrás y Albus Dumbledore. Al llegar a la escena, McGonagall ahogo un grito. Snape los escudriñaba con la mirada y Dumbledore veía pensativo la escena.

-¡ELLOS, PROFESORA! ¡ELLOS LO HICIERON! -Chillaba desconsoladamente el conserje.

-¡Nosotros no profesor! -Hermione intentaba explicarse a los adultos pero Filch no dejaba de acusarlos.

-¡MONSTRUOS! ¡ASESINOS!

-Señor Filch -Dumbledore se dirigió al conserje- ¿Tiene alguna prueba de eso?

-¡ESTAN AQUÍ, RPOFESOR! ¡A ESTA HORA DE LA NOCHE! ¡ES LA ÚNICA PRUEBA QUE NECESITO!

-Parece ser, que los señores aquí presentes y la señorita Granger -Snape parecía disgustado con lo que ibaa decir- Sólo estaban en el lugar y tiempo equivocado.

-¡ELLOS LA MATARON!

-Tranquilo Argus -McGonagall trataba de tranquilizar al hombre.

Albus Dumbledore miró fijamente a los niños, todos con visibles caras horrorizadas por lo que estaba presenciando.

-No creo, Señor Flich que los alumnos aquí presentes hayan tenido algo que ver -Sacando su varita de su túnica se acerco a la gata para comprobarla- Parece ser que esta... petrificada.

-¿Petrificada? -La profesora McGonagall se acerco para inspeccionar a la gata.

-Minerva, ¿podrías avisar a Madame Pomfrey sobre este... incidente? Y lleva al Señor Filch para que tome una poción tranquilizadora -Mirando fijamente a los niños, añadió- Severus, acompaña al a los niños a sus respectivas Salas -Sus ojos se desviaron a la escritura en la pared- Y después avisa a los Aurores y llama al Ministerio, esto se debe tomar con la debida... magnitud.

-Vamos, caminen -Dando la vuelta a su túnica, Snape empezó a caminar hacía la Sala Común de Gryffindor. Caminando en completo silencio siguieron al profesor Snape.

-¿Profesor Snape?

-¿Qué sucede, Señorita Granger? -Snape siguió su andar sin darla siquiera una mirada.

-Draco y Harry... -Antes de que continuara, ambos le dieron una mirada de advertencia, indicándole no decir nada. Hermione los miró con el ceño fruncido. En su opinión deberían contarle sobre lo que escucharon antes del atentado.

-¿Sí, Señorita? -Snape detuvo su andar para mirar a los cuatro chicos. Que se detuvieron antes de chocar contra él.

-Harry y yo nos preguntábamos -Continuó Draco, después de dedicarle una mirada a Hermione- ¿Qué es La Cámara de los Secretos? -Snape entrecerró los ojos, tratando de buscar algún signo de engaño.

-Más bien, los cuatro nos preguntabamos -Sugirió Blaise, tratando de convencer a su Jefe de Casa.

-No es de su... incumbencia -Dando otra vuelta teatral se dispuso a caminar- ¡Caminen!


-¡Deberían decirle! -Les grito en un susurró Hemione. Tenían Historia de la Magia ese día y lo sucedido la noche anterior se había esparcido como la pólvora.

-¡Oh sí! Como si escuchar una voz que ni tú ni Blaise escucharon no fuera algo tenebroso -Dijo Draco con el mismo tono que Hermione.

-Draco tiene razón, no sabemos que fue lo que pasó ni poque solo Draco y yo pudimos escucharlo -Harry miraba ansioso a su alrededor. Ninguno de los cuatro le habían contado a Theo, Neville y Ron lo que paso la noche.

-Mínimo deberíamos decirle a Theo. Él podría saber algo -Propuso Blaise.

-¿Decirme qué? -En ese momento Theo dejo caer su libro en la mesa. Provocando que los cuatro saltaran y ganándose una mirada de desconfianza de parte del castaño- Han estado muy raros desde anoche, ¿qué fue lo que paso? -Escudriño con la mirada a sus amigos. Pero su pregunta no pudo ser contestada porque en ese mismo momento Binns atravesaba la pared- Esto no se queda así -Dándoles una ultima mirada de advertencia, Theo tomo asiento.

A la mitad de otro aburrida clase de Historia, Dean Thomas, un estudiante de Gryffindor interrumpió la clase.

-¿Profesor Binns? -Binns alzando sus ojos desinteresados de la lectura miró al moreno.

-¿Sí, señor Thomas?

-¿Qué es eso de La Cámara de los Secretos? -Sin preámbulos, Thomas soltó la pregunta que muchos querían hacer.

-La Cámara de los secretos es sólo una leyenda, señor Thomas -Dispuesto a seguir con su horripilante lectura, Goyle habló.

-No ha de ser algo sin importancia, tomando en cuenta que el mismísimo Ministro vino a ver lo que pasaba.

-Es la primera vez que lo escucho decir tantas palabras seguidas -Ron miraba sombrado a Goyle, que le regresó una mirada fulminante haciendo que Ron se encogiera en su asiento.

-Esta bien -Un suspiro proveniente del fantasma llamó la atención de aquellos que hasta el momento no le habían prestado atención, escucharan- Veamos... la Cámara de los Secretos... Todos ustedes saben, naturalmente, que Hogwarts fue fundado hace unos mil años (no sabemos con certeza la fecha exacta) por los cuatro brujos más importantes de la época. Las cuatro casas del colegio reciben su nombre de ellos: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slyhterin. Los cuatro juntos construyeron este castillo, lejos de las miradas indiscretas de los muggles, dado que aquélla era un época en que la gente tenía miedo a la magia, y los magos y las brujas sufrían persecución.

Se detuvo, miró a la clase con los ojos empañados y continuó:

-Durante algunos años, los fundadores trabajaron conjuntamente en armonía, buscando jóvenes que dieran muestras de aptitud para la magia trayéndoles al castillo para educarlos. Pero luego sugirieron desacuerdos entre ellos y se produjo una ruptura entre Slytherin y los demás. Sytherin deseaba ser más selectivo con los estudiantes que se admitían en Hogwarts. Pensaba que la enseñanza de la magia debería reservarse para las familias de magos. Le desagradaba tener alumnos de familia muggle, porque no los creía dignos de confianza. Un día se produjo una serie de disputa al respecto entre Slytherin y Gryffindor, y Slytherin abandonó el colegio.

El profesor Binns se detuvo de nuevo y frunció la boca. Hermione conocía toda la historia, y más de cerca desde que Draco le había regalado aquel dichoso libro escrito por Slytherin.

-Esto es lo que nos dicen las fuentes históricas fidedignas- dijo-, pero estos simples hechos quedaron ocultos tras la leyenda fantástica de la Cámara de los Secretos. La leyenda nos dice que Slytherin había construido en el castillo una cámara oculta, de la que no sabían nada los otros fundadores.

Slytherin, según la leyenda, selló la Cámara de los Secretos para que nadie pudiera abrir hasta que llegara al colegio su auténtico heredero. Sólo el heredero podría abrir la Cámara de los Secretos, desencadenar el horror que continue y usarlo para liberar al colegio de todos los que no tienen derecho a aprender magia.

Cuando terminó de contar la historia, se hizo el silencio. Un silencio demasiado tenso.

-Lo que se puede definir -La voz chillona de Pansy Parkinson se escuchó en toda el aula. Todos los rostros se giraron hacia ella, pero esta poso sus ojos desafiantes en los de Hermione, que le regresaba la mirada, sin dejarse intimidar- Que todos los sangre sucia son los enemigos del heredero.

-¡MUERAN SANGRES SUCIAS! -Un alumno de Slytherin que no alcanzó a identificar Hermione inició el revuelta. El salón se volvió un campo de batalla, la mayoría de los Slytherin insultaban a los hijos de muggles de la Casa de Gryffindor mientras que estos trataban de defenderse. El profesor Binns trataba de detener la disputa cuando un alumno, no se sabe de que casa lanzó un hechizo. Después de aquel destello, el salón se vio difuminado por todos los hechizos buscando una victima.

Hemione logro esconderse debajo de un mesa junto a sus demás amigos.

-¡Hay que salir de aquí! -Grito Draco para hacerse oir sobre los estallidos.

-¡Sí! -Chillo Ron- ¡Antes de que a Crabble y Goyle se les ocurra buscarnos!

-¿¡Y eres un Gryffindor!? -Theo miró furioso a Ron. Que se puso rojo como su cabello.

-¡Vamos! -Blaise ya casi alcanzaba la salida. Draco jaló a Hermione de la túnica, urgiendola a salir. Con Harry, Theo, Neville y Ron por detrás.

Cuando por fin terminaron de salir del salón, Draco y Harry se congelaron en su sitio. Hermione los miró asustada.

-¿Qué pasa? -Se le formo un nudo en el estomago.

-¿Lo oyes? -Harry asintió a la pregunta de Draco. Para disponerse a salir corriendo, pero Blaise se colocó en frente con los brazos abiertos- ¡Quítate Blaise!

-¡No! -Los ojos de Blaise ardían como llamas- ¡Sólo darán más rumores! ¡No pueden ir!

Harry sacó su varita de la túnica y apunto con ella a Blaise pero este ni se inmuto.

-¡Tú no entiendes! ¡Muévete!

-¡NO!

-¡Harry basta! -Hermione se colocó entre ambos y por instinto, Draco se posiciono delante de ella.

-Granger tiene razón, baja la varita; Harry -Theo, Neville y Ron miraban la escena entre confundidos y asustados. ¿Sus amigos no se maldecierian entre ellos, o si?

Harry se disponía a aceptar cuando un grito horrorizado captó la atención de todos. Entre los cuatro (Blaise, Harry, Draco y Hermione) se dedicaron una mirada antes de salir corriendo hacia el grito, seguidos por Theo, Neville y Ron que no entendían nada. Doblando la esquina encontraron una escena de lo más tétrica.

El fantastama de Gryffindor, Nick Casi Decapitado (como algunos muy elocuentemente llamaban) flotaba tieso en el aire. Cuando por fin lograron acercarse, un chico con los ojos abiertos con una expresión de horror impregnada en la cara se encontraba tirado en el suelo, casi o más tieso que el fantasma. Hermione pudo identificarlo como Hufflepuff por su túnica. Justin Finch-Fletchley, mismo año que ellos.

Al lado de ellos se encontraba una chica, castaña de aparentemente quince años se tapaba la boca asustada, con lágrimas en los ojos. De seguro era la chica que habían escuchado gritar. No se había dado cuenta que los alumnos de distintas casas y profesores se arremolinaban a su alrededor. Hasta que un Auror los sacó de su trance.

-¡Muevanse! ¡A un lado! -El Auror se hizo camino hasta llegar a la escena. Si le impactaba la situación no lo demostró. Se arrodillo al lado de Justin para tomarle el pulso- Esta vivo -Dijo, a los dos Aurores que Hermione no había visto llegar por no dejar de mirar a Justin y a Sir Nicholas.

El profesor Flitwick fue el primero en reaccionar.

-¡A sus dormitorios! ¡Prefectos, guien a sus compañeros a sus salas comunes! ¡AHORA! -Los demás profesores en la escena, repitieron las ordenes de Flitwick, tratando de sacar a sus alumnos.


Había pasado cerca de quince días desde el atentado hacía el alumno de Hufflepuff. Provocando que las rivalidades de las casas se hicieran más profundas, los alumnos de procedencia Muggle fueron los más afectados. La mayoría terminando en enfermería por ataques racistas. Cada vez habían más Aurores en Hogwarts, vagando en los pasillos. El Ministerio cada vez más al pendiente de lo ocurrido. La sangre con que habían escrito la advertencia, resulto ser sangre de gallina. Que por si fuera poco, todas las gallinas de Hagrid fueron encontradas muertas

Hermione no lograba entender del todo la situación, y cuando le preguntaba a sus amigos, estos se mostraban nervios y trataban de desviar el tema, sobre todo Draco. Que parecía cada vez más afectado por la situación. Harry más tenso, a la espera de un ataque y un Theo que parecía lo suficiente avergonzado como para mostrarse enfrente de ella.

Los enfrentamientos con Crabble y Goyle más violentos. Había algo que se le escapaba, algo que no lograba entender del todo.

Harta de la situación decidió investigar en el libro de Salazar Slytherin, haber si es que encontraba algo de casualidad. Ojeando el cuaderno, lo encontró.

No era una leyenda, Salazar Slytherin, era tanto el odio y desprecio que le tenía a los nacidos de muggles que creo un escondite. Un ultimo secreto de él para con Hogwarts.

"Godric esta equivocado. Todos lo están. Me niego a seguir esta falsa, pero por último deje un pequeño escondite, un último regalo en Hogwarts.

Cuando mi legitimo heredero lea esto, sabrá con exactitud lo que deberá de hacer.

Un llamado, es todo lo que necesitas. Arrastrándose entre las tuberías se encuentra, nuestra mayor amiga y rey. Una mirada a sus ojos es suficiente, para eliminar a esos impura presentes. En la cámara secreta por debajo del baño del segundo piso. El basilisco te espera."

-¡Aquí está! -Hermione gritó hacia su habitación vacía. ¡Un Basilisco! Había leído sobre ellos. El año pasado en el libro de Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos. Sacando una copia con su varita del testimonio de Slytherin, corrió hasta su baúl donde se guardaba su ejemplar del libro, pensando que en alguna clase de Cuidado de las Criaturas mágicas podría necesitarlo. Rebuscando hasta encontrarlo, ojeo el libro:

De las muchas bestias pavorosas y monstruos terribles que vagan por nuestra tierra, no hay ninguna más sorprendente ni más letal que el basilisco, conocido como el el rey de las serpientes. Esta serpiente, que puede alcanzar un tamaño gigantesco y cuya vida dura varios siglos, nace de un huevo de gallina empollado por un sapo. Sus métodos de matar son de lo más extraordinario, pues además de sus colmillos mortalmente venenosos, el basilisco mata con la mirada y todo cuantos fijaren su vista en el brillo de sus ojos han de sufrir instantánea muerte. La arañas huyen del basilisco, pues es éste su mortal enemigo, y el basilisco huye sólo del canto del gallo, que para él es mortal.

Nota: La mirada del basilisco puede petrificar, si SÓLO se mira indirectamente.

¿Indirectamente? Frunció el ceño mientras sacaba igualmente copia con su varita.

-¡Lo tengo! -Exclamo, otra vez, hacía la nada- La gata de Filch lo vio por el charco de agua en el suelo, Justin por Sir Nicholas -Se dispuso a salir para contarles a sus amigos cuando reacciono. Corriendo de nuevo a su baúl sacó un espejo, por si las dudas. Y salió corriendo de su cuarto, guardo su varita en la túnica, envolvió las copias con su mano y con la otra llevaba el espejo. Corriendo por los pasillos, que estaban medio vacíos debido a que era hora de la cena.

Sus pasos resonaban en el corredor vació, sólo faltaba poco para llegar al Gran Comedor y contarles lo descubierto a Draco y Harry, ya después podrían averiguar porque sólo ellos dos escuchaban cuando el basilisco se disponía a atacar.

Una ultima vuelta y un sonido de silbante la detuvo en seco. Escuchando atentamente, el sonido de deslizamiento de algo pesado acercándose la puso en guardia. Tragando saliva miró al espejo en su mano, sin apartar la vista en ningún momento. Se negó a llorar por su mala suerte, sin importar que tan cerca se escuchaba el sonido... de repente cesó y Hermione levanto el espejo para intentar ver detrás de sí.

Unos ojos amarillos y penetrantes fue lo último que vio, con un grito atrapado en su garganta. Negándose a salir.