Hope despertó como todos los días al amanecer y suspiro al ver a la castaña envuelta en sus brazos. Tan cerca de su cuerpo que no necesitaba acercarse para respirar su aliento o aroma y con sus sentidos amplificados por la luna, le aturdieron tan fuerte que por un momento se sintió mareada. La miro entre las sombras y volvió a suspirar a la vez que suavemente acariciaba su mejilla.

-¿Porque...? –. Susurro con debilidad no solo en su voz si no en su pecho –¿Porque no puedo alejarme de ti...? ¿Porque te has colado en mi mente? ¿Porque...?

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Respira. No pienses en ella y solo sigue con tu vida normal. No desees verla. Hablar con ella. O tenerla cerca.

Respira. No es nada...

Se repetía sin parar Hope mientras iba a sus clases. Por suerte el director tenía un plan para ese día. Mantenerla ocupada con tareas y ejercicio ya que ella no haría la transición esa noche. La última vez que lo intento término teniendo una sangrienta batalla con la manada de la escuela y casi había matado a uno. Eso no podía volver a ocurrir. Debía controlarse y pensar en ella no ayudaba pero no podía evitarlo.

En su clase sobre hierbas se encontró con Suri y mientras iban por los jardines con la profesora no pudo evitarlo.

Se le acerco y susurro –¿Puedo pedirte un favor?

Suri la miro sorprendida pero enseguida asintió apartándose del grupo con ella –¿Que necesitas?

-Es algo simple. Tal vez pienses que es tonto –. Susurro Hope mirando a otro lado con cierta vergüenza pero al volver su mirada a la bruja esta asintió con firmeza –Quiero saber que paso entre Josie y Park.

La bruja sonrió –¿La tomaste como tu protegida y no sabes el desastre?

La cobriza asintió sonriendo torpemente –No me fijo mucho en mi entorno.

-Eso es obvio –. Respondió sonriendo antes de inhalar profundamente y mostrar tristeza en su mirar –Eran pareja... –. Hope apretó sus dientes pero asintió. Recordaba a verlas visto juntas en todos lados meses atrás –Parece ser que Penélope solo salió con ella por una apuesta de que podía enamorarla.

Esta vez sus puños crujieron cuando los apretó tan fuerte que sintió como sus uñas se clavaban en su piel. Negó bajando la mirada –Ahora entiendo todo el llanto...

-Y lo peor no es eso.

Hope elevo su mirar con tensión –¿Que puede ser peor?

Suri suspiro -Parece que como prueba de que lo había hecho le tomo fotografías cuando durmieron juntas. Todos saben que Josie no es del tipo de acostarse con quien sea.

-Hija de... –. Gruño la cobriza asustando un poco a la bruja que tomo su mano para llamar su atención ya que la vio mirar hacia la escuela. Sus ojos dorados no la hicieron retroceder. Hope los cerro e inhalo profundamente para calmarse –¿Sabes dónde están las fotos?

La bruja negó al instante –No. Pero se dice que las está usando para torturarla.

Hope apretó sus labios con fuerza y asintió en varias ocasiones hasta que volvió a hablar –¿Puedes averiguarlo?

-¡Hope! –. Grito Alaric apareciendo en los jardines con ropa deportiva. Era tiempo de su siguiente entrenamiento. La cobriza volteo a verlo y asintió pero volvió su atención a la bruja.

Suri la miro a los ojos y le sonrió con dulzura –Ya me encargo pero no hagas algo estúpido ¿Entendido?

-No prometo nada –. Aseguro Hope a la vez que se apartaba en dirección hacia el profesor –Mantenme informada y gracias.

-No hay problema –. Afirmo Suri y la campana se hizo oír a su espalda.

Y mientras la cobriza corría hasta el director. Ella corría hacia la escuela.

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Ya tenían una hora peleando y para Alaric era obvio que algo pasaba. Usualmente ella se controlaba pero ahora estaba más agresiva y respondía instintivamente los ataques con fuerza. No había defensa. Solo ataque que lo forzaba a no perder la atención o saldría herido.

De pronto una nota apareció sobre sus cabezas y ambos voltearon a verla. Hope se tensó y al instante lo pateo en el abdomen con fuerza para apartarlo antes de que la tomara.

En su lugar ella la tomo y abrió sin fijarse en su profesor tirado en el suelo...

"Un murciélago me conto que al parecer las lleva en una USB que cuelga de su cuello.

Contrólate. S."

La loba gruño y susurro un hechizo que incendio la nota que dejo caer al piso y que solo piso hasta que toda estuvo hecha cenizas.

Alaric la miro con duda a la vez que se sobaba la barriga –¿Todo bien?

-Si. Hare un trabajo con una compañera así que me está avisando cuando nos vemos en la biblioteca –. Mintió con simpleza.

-¿Y por eso me pateas y la quemas?

La loba le sonrió con picares –No me culpes porque bajaras la guardia.

Alaric rio por lo bajo –Esta bien. Sigamos.

Estuvieron un rato más hasta que el director ya no pudo con la adrenalina de la loba y su fuerza. Tomaron sus cosas y comenzaron a andar hacia la escuela.

-Te veo antes del anochecer.

-¿Estás seguro? –. Pregunto con tono burlón.

-Claro que si... aunque será en el gym y golpearas una bolsa en lugar de a mí –. Dijo Alaric con una sonrisa.

Hope suspiro –Así que chiste.

Cuando pisaron los jardines él se apartó para hablar con un profesor que lo llamaba. Estaban ocupados con los preparativos para la luna llena. En especial con la seguridad pero el director no noto que cuando se alejó un par de pasos de la cobriza frente a ella volvió a aparecer un sobre.

Hope lo levanto del suelo y lo abrió sin dudar. Del interior extrajo unas fotografías donde podía ver tanta piel que su sangre hirvió y su ceño se frunció a la vez que dejaba escapar un agresivo gruñido y sus ojos se volvían dorados.

Sin dudar incendio las imágenes manteniéndolas en su mano todo el tiempo. Permitiendo que el dolor en sus dedos la arrebataran de la furia y aunque sus ojos volvieron a ser cristalinos.

Su enojo seguía ahí...

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En el interior de la escuela Josie iba junto a su hermana. Conversando sobre quien tenía los apuntes más completos para estudiar para los próximos exámenes. Como hijas de los directores tenían la obligación de mantener buenas calificaciones.

De pronto se toparon con Penélope y sus cuatro amigas más cercanas que sonrieron con malicia al evitarles el paso.

-¿Qué quieres? –. Exclamo Lizzie.

-Contigo nada –. Penélope sonrió mirando a la castaña –Vamos a mi habitación JoJo. Estoy aburrida.

-Vete al demonio –. Exclamo al instante Josie.

-Pero si te encanta estar en mi cama y como no tengo nada que hacer, pensé en hacer el favor. Sé que quieres así que no te hagas del rogar –. Soltó la pelinegra acercándose hasta tomarla por el mentón y las brujas rieron junto a todos los demás que estaban en el pasillo.

Antes de que alguna de las mellizas reaccionaran. Una gran fuerza golpeo a las brujas lanzándolas contra la pared.

-Suficiente...

Josie miro a su alrededor desconcertada por solo un segundo antes de ver a Hope pasar a su lado. Con una mirada fría y llena de enojo que hizo retroceder a todos mientras con magia levantaba a las brujas y les cortaba el aire. A Penélope la sujeto con su propia mano por el cuello y la llevo del suelo al aire sin esfuerzo. Golpeándola de nuevo contra la pared con fuerza.

-Sera mejor que escuchen bien porque solo lo diré una vez –. Mascullo gruñendo -Vuelven a meterse con ellas... –. Clavo sus ojos en Penélope que luchaba contra su agarre desesperadamente –Con ella... –. La bajo un poco y se acercó hasta que sus narices se tocaron. Y le gruño desde lo profundo de su pecho con toda su agresividad a la vez que permitía que sus ojos se volvieran dorados. Disfrutando al saborear el terror en todos, especialmente en las brujas –Y les romperé el cuello con mis propias manos.

-¡Hope! –. Grito Alaric apareciendo en el sitio.

La cobriza volteo a verlo de reojo y le gruño levemente pero libero a las brujas. A todas excepto a Penélope. Sintió la cadena rozando su dedo medio y la tomo arañándola profundamente haciéndola sangrar a la vez que le arrebata la memoria. La dejo caer al suelo y la miro con aversión.

Les dio la espalda y el director la miro con enojo –A mi oficina. Ahora.

Hope elevo su mano con la cadena y le prendió fuego dejándola caer al suelo frente a la pelinegra. Volteo a ver a las brujas de reojo -Y ni siquiera piensen en magia. Las hare pedazos antes de que lo intenten.

-¡Ahora! –. Volvió a gritar el director.

Esta vez comenzó a caminar aunque antes le dio un fuerte pisotón a la memoria escuchando como se destruía por completo pero para estar segura movió su pie terminando de hacerlos pedazos irreparables. Siguió al director y en su camino encontró a Josie pero no la miro. Aun cuando sus ojos habían vuelto a la normalidad su mirada seguía siendo fría.

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Al entrar en la oficina Alaric la miro con severidad aunque en su interior se entristeció por verle esa mirada. La reconocía perfectamente. Era la de su padre. Se alejó de la decepción y su sangre comenzó a hervir con claridad. La miro con firmeza a la vez que casi lanzaba su silla hacia atrás y negaba apretando sus puños.

Apretando sus labios señalo con su mano una silla –Siéntate.

-No.

-Siéntate –. Dijo con mayor firmeza.

-No –. Gruño Hope encarándolo con su mirar frio.

Alaric golpeo la mesa con sus puños sin tomar asiento –Maldición Hope. ¿Qué demonios paso ahí? ¡¿Cómo se te ocurre amenazarlas con romperles el cuello?! ¡Esa no eres tú!. Ese es tu maldito padre y no permitiré que te conviertas en él. ¡No lo hare!

La cobriza entrecerró sus ojos que clavo en la ventana y con indiferencia dijo –Se lo merecían y no fue una amenaza. Es una promesa.

Fue el turno del director de mirarla con incredulidad –Pero ¿De qué hablas? Son solo niñas. ¡Tú eres una niña! ¿Crees que es fácil tomar una vida?

Lo miro a los ojos y no cambio el tono de su voz –Solo toma un instante.

Alaric negó frunciendo su ceño y entrecerrando sus ojos a la vez que sus puños se apretaban más –¿Que es esta sed de sangre? ¿Qué es todo esto? No sé qué mierda te enseño tu padre pero esta no es la manera de solucionar nada. ¡No puedes ir por el mundo cubriendo tus manos de sangre! Maldita sea –. Su enojo era evidente en sus ojos –Maldito tu padre que te educo para ser una Mikaelson... para ser una asesina como el resto de tu familia y pensar que tienen el derecho sobre el mundo.

Hope golpeo el escritorio con fuerza. Su mirar dejo de estar en el exterior para fijarse en el hombre al que le gruño desde lo profundo de su pecho a la vez que el toque dorado volvía a ser visible –Suficiente. Ya basta de ofensas a mi padre o mi familia. Él era un gran padre y usted no tiene derecho...

-¿Gran? –. Dijo socarronamente el director y señalo a las puertas –Acabas de amenazar a unas niñas con romperles el cuello solo porque él te enseño que así se soluciona todo. Matando.

-No –. Lo encaro apretando sus puños. Respirando profundamente por momentos para evitar perder el control –Acabo de amenazar a esas perras porque se lo merecen por ser crueles. Porque mi padre me enseñó a proteger a los míos y eso es lo que hice. Y le aseguro que estaría orgulloso.

Alaric hizo una mueca fingiendo una sonrisa –Si. Un gran padre y sin duda lo estaría...

Lo miro con rencor –¿Usted que sabe de ser padre? –. Soltó sin pensar haciéndolo saltar en su sitio –Las mellizas serán sus hijas pero ni siquiera les pone atención aunque están aquí a su lado. Sin importar nada mi padre al menos se preocupaba por mí.

-Claro y por eso recorrió Europa dejando un baño de sangre a su paso...

-¿Y usted qué? –. Le sonrió amargamente –Usted dejo un baño de sangre al cazar a nuestros semejantes ¿Y todo porque? Por una estúpida venganza sin lógica. Producto de no escuchar, ver o entender a su familia. Es un maldito asesino como mi padre. La diferencia es que usted se oculta bajo un manto de virtud y nobleza. Y mi padre no. Mi padre aceptaba que era y lo que había hecho –. Lo miro con desprecio encarándolo para casi escupirle en la cara con desprecio –Y eso lo hace infinitamente superior a usted.

Se apartó y camino hacia la puerta orgullosamente, alcanzando a abrirla. Alaric apretaba sus puños y labios con todas sus fuerzas. El enojo le estaba haciendo temblar –Ve a tu habitación. Estas suspendida y será mejor que te comportes o juro que te expulsare.

Abrió un poco pero se detuvo para mirarlo con molesta burla retadora –Como si me importara. Ahora mismo llamare a mi tío Kol para que venga por mí y será mejor que no se cruce por su camino o el sí que le romperá el cuello sin dudar. No es que me importe pero sus hijas se entristecerán por perder al fantasma de su padre aunque supongo que pronto olvidarían su ausencia. No es que algo vaya a ser diferente de lo que tienen ahora.

La miro con dolor pero esta lo ignoro y con sus ojos centelleando abrió la puerta por completo. Al instante su cabeza se detuvo pero no cambio su semblante molesto aunque Josie estaba frente a ella. Siendo evidente que escucho todo.

-¿Hope...? –. Susurro Caroline llamando la atención de la mayor que por primera vez se fijó que estaba ahí.

Se preguntó cuando llego pero dejo de pensar al ver como ella le miraba con dulzura y trataba de tomar su mano a la que la loba gruño levemente apartándose. La miro a los ojos y negó. Se detuvo un momento en Josie y sin más paso a su lado casi ignorándola.

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-¿Mamá?

-Hola cariño –. Saludo alegremente Caroline al escuchar la voz de su hija pero también pronto noto que no estaba el escandalo usual de su otra hija tratando de luchar por el teléfono o al padre de estas tratando de controlarlas. No. Tampoco había animo en la voz de su hija y entonces se tensó dejando caer sus maletas al suelo de la calle frente al aeropuerto –¿Qué pasa? cariño.

-Mamá... Hope hizo algo malo y fue por mi culpa –. Susurro Josie sintiendo como su corazón se estrujaba mientras recordaba el odio en la mirada de la cobriza. Por supuesto que su corazón se había emocionado al verla defenderla pero también sabia cuanto luchaba en silencio para no permitir que ese lado de su personalidad floreciera. Y lo había dejado por ella –Y creo que papá no la perdonara esta vez.

Usualmente no se preocuparía. Siempre había existido una cierta tensión extraña entre Hope y Alaric. Él era un buen hombre pero no podía dejar de lado quien era el padre de la joven y la joven por más que lo apreciará tampoco le dejaría tomar el sitio de su padre. Siempre habían tenido una extraña relación en la que casi eran padre e hija pero retrocedían cuando se sentían a un paso de comportarse por completo de esa manera pero esta vez era diferente. Simplemente porque su hija le estaba suplicando que intercediera y eso le decía que tan serio era el problema. O aunque no lo fuera. Su hija le estaba pidiendo su apoyo y con eso le basto para dejar sus maletas en el interior de la cajuela de un taxi al azar.

-A la ciudad –. El conductor solo gruño como respuesta y ella volvió a su tono de voz dulce –Cariño estoy en camino. Cuéntame que paso... –. Su rostro fue mostrando sus emociones y antes de que estuvieran en el centro obligo al conductor a detenerse y mirarla a los ojos –Mistic Falls. Rápido –. Para el final del relato salto fuera del auto y con sus propias piernas corrió el medio estado que le separaba de sus hijas.

Josie la espero en la entrada principal de la escuela. Realmente ni siquiera sabía porque estaba segura de que su madre vendría pero lo estaba y no se equivocaba. Caroline salió de entre los arboles corriendo a toda velocidad sin importar la suciedad que había acumulado en el viaje o el cansancio que realmente sentía. Le sonrió a su pequeña con infinito amor y ternura y la rodeo entre sus brazos dejando que su corazón relajara un poco la tristeza que esta mostraba en su mirar.

-No hay tiempo... –. Susurro Josie.

-Si –. Afirmo su madre. Aun cuando estaba abrazándola y consolándola silenciosamente, podía escuchar la discusión que se llevaba a cabo en la oficina y no estaba yendo muy bien.

Se soltaron pero mantuvieron sus manos unidas y caminaron hasta la puerta de la oficina de Alaric que se abrió a los pocos minutos de su llegada. Con demasiada claridad escucharon a la cobriza amenazar al profesor y mandarlo al demonio. Ahí fue cuando se dio cuenta que tan grave era la discusión y al toparse de frente con ella, y su fría mirada dorada. Sintió con claridad como su corazón se detenía. Eran los ojos de su padre.

-¿Hope...? –. Susurro tratando de detenerla pero esta la rechazo y se alejó. En su mente casi escucho como una puerta que había luchado años por abrir, se volvía a cerrar pero también noto por un instante como las chicas intercambiaban dolorosas miradas.

Beso la coronilla de la cabeza de su hija y dejo ir su mano para entrar en la oficina donde Alaric iba y venía con enojo contenido. Cerro la puerta y borro su semblante maternal para mirarlo con dureza –Bravo. Eres un ejemplo de control perfecto para el alumnado.

Alaric se sorprendió al escuchar su voz y volteo a mirarla mostrándolo –Caroline ¿Qué haces...?

-Lo mismo te pregunto Alaric. ¿Qué estás haciendo? –. Dijo la rubia con seriedad y cruzo sus brazos sobre su pecho.

Un suspiro escapo de sus labios –¿De qué hablas? Acaba de amenazar a unas niñas de grado menor, con romperles el cuello. ¿Qué se supone que haga?

Caroline apretó sus labios –No sé. ¿Qué te parece sentarla, calmarla y hablar con ella? ¡Pero sin duda el camino no era despotricar contra su familia sin saber lo que pasa en tu escuela! ¡Con tus hijas!

-¿De qué hablas? Las chicas están bien.

-¿Bien? ¡¿Bien?! –. Grito Caroline apretando sus puños –Que las mantengas a salvo no significa que no debas saber lo que pasa con ellas. Y casualmente esto te explicaría lo que acaba de pasar porque si estuvieras al corriente apoyarías a Hope por completo. Yo misma creo que hasta sonó poco lo de romper cuellos.

Alaric negó con incredulidad –¿Cómo puedes decir eso? Solo son niñas...

-¡Son niñas que no han dejado de torturar a tu hija!

-¿Qué…?

Suspiro y bajo su mirar –Demonios Alaric. Se supone que las ibas a cuidar... que estarías aquí con ellas como yo no puedo estar y hasta yo estoy enterada de que tu hija ya paso por su primer amor. Ya le rompieron el corazón por primera vez. Y tiene semanas soportando las burlas porque solo la usaron por ser la hija de los directores –. El enojo se había esfumado en la mirada del director cuando su amiga se fijó en él y esta negó apretando los labios –Y esas chicas son las que...

-Yo...

Caroline levanto su mano para silenciarlo –¿Y sabes quien ha estado a su lado además de su hermana? Hope –. Sonrió con tristeza –La misma que te quejabas que no se inmiscuía en el mundo que la rodea. Ella dejo su soledad para estar a su lado y consolarla desde el primer día, le dejo estar en su habitación porque Josie ya no quería molestar a su hermana. La oculto para darle tiempo... Apenas ayer amenazo pasivamente en silencio a la escuela para que dejaran a tu hija en paz, la mostro como alguien cercana y realmente se volvieron cercanas ¿Sabes cuánto le tuvo que costar eso?

Alaric bajo su mirar –No sabía...

-Por supuesto que no –. Soltó Caroline con enojo contenido –Porque olvidaste que son tus hijas y no solo tus estudiantes. Y porque olvidaste que Hope es una buena chica aunque sea hija de Klaus, y cuando hace algo tan radical es porque hay una razón –. Se dio la vuelta y camino hasta la puerta –Y ella tiene razón. Su padre estaría orgulloso...

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Lizzie se apresuró por los pasillos. Su pulsera brillaba y eso solo podía significar una cosa. Su madre estaba en casa y la brillante sonrisa en su rostro casi peleaba y opacaba la gema mágica que su tía Bonnie le había regalado desde la primera vez que su madre había tenido que alejarse demasiado tiempo. Era su forma de estar segura de que ella lo estaba y al menos le ayudaba a estar tranquila.

Corrió hasta la puerta pero al toparse con su hermana frente a la puerta de la oficina de su padre supo al instante que ella estaba ahí. Quiso entrar y lanzarse a sus brazos pero Josie la detuvo y en silencio negó. Antes de que pudiera preguntar que ocurría, lo escucho.

Su ceño se frunció al instante. Sus padres no discutían nunca, o al menos no de esa forma pero cuando escucho ese nombre lo entendió. Y su sangre hirvió. Quiso entrar y gritar que ella no lo valía pero no pudo. Josie la sujeto de la mano con firmeza.

-Están peleando por ella –. Mascullo entre dientes mirando a la castaña –Por su estúpida culpa...

Josie negó bajando su mirar –Si quieres culpar a alguien, esa debería ser yo. Todo esto es mi culpa.

Lizzie quiso negarlo. Quiso decirle que nada de aquello era su culpa pero no pudo. Su boca se negó como siempre a decir algo que realmente no pensaba y sus labios se apretaron. De nuevo fue audible el nombre y negó con firmeza –No. Es su culpa... Siempre lo es...

Josie suspiro y negó –Ella solo me protegió...

-Y amenazó con romper cuellos. Eso no fuiste tú. Eso fue por completo su estúpida sangre Mikaelson –. Lizzie miro con enojo hacia la puerta –Todos son asesinos. Lo tienen en el ADN...

Antes de que Josie pudiera decir algo. La puerta se abrió y Caroline salió de la habitación con enojo en el rostro pero en cuanto las vio suavizo sus facciones. Lizzie se lanzó a sus brazos y se aferró a ella con todas sus fuerzas sintiendo como sus ojos se llenaban de lágrimas de alegría y su madre acaricio su cabeza con dulzura sabiendo cuanto le hacía falta. Abrió sus brazos y llamo a Josie a que se uniera. La castaña dudo un momento para dejar que su hermana lo disfrutara pero cuando su mirar se unió al de su madre. No pudo evitar sentir el peso del mundo y la alegría de tenerla ahí. Con lágrimas en sus ojos lentamente se acercó hasta que estuvo al alcance de Caroline que la jalo hasta su cuerpo y la aferro con todas sus fuerzas.

Se sentía la peor madre del mundo. Se había perdido tantos momentos. Tantas risas y ahora lágrimas. Y jamás se perdonaría por ello pero tampoco se arrepentía. Lo que hacía era importante y nada importaba más que tener a sus bebes a salvo. Tener la seguridad de que tuvieran un futuro. Una vida. Ambas.

Alaric abrió la puerta y se topó con el momento. Y escucho los sollozos de Josie que rompieron su corazón. Se sentía y sabía el peor padre del mundo. Y no tenía forma de cambiar lo hecho pero al menos en ese momento le dio la vuelta a las chicas para abrazarlas desde la espalda formando una protección a su alrededor junto a Caroline que lo miro con dolor y este negó sabiendo lo que pensaba. Le sonrió con debilidad y asintió.

Por un momento más el enlace duro pero luego Caroline lo rompió con dulzura. Besando las cabezas de sus hijas antes de hacerlo.

Les sonrió amorosamente y limpio las lágrimas de cada una. Volvió a besarlas antes de dar algunos pasos lejos de ellas. Josie se mantuvo en el firme abrazo de su padre pero Lizzie corrió siguiendo a su madre que negó sonriéndole.

-Lo siento cariño. Prometo que pasaremos unos días juntas pero ahora debo ir a evitar que Hope se vaya –. Dijo apartándola un poco de ella con dulzura.

Lizzie apretó sus labios y sintió algunas lágrimas más deslizarse mientras veía a su madre desaparecer...

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Hope dejo su teléfono en su escritorio y se dio la vuelta para recargarse en el mientras cruzaba los brazos sobre su pecho y se quedaba en silencio. Su familia había maldecido al escuchar lo ocurrido pero también estaban preocupados. Pudo oírlo con claridad al momento en que les conto y la cuestionaron sobre que la hizo ser llevada a la discusión en primer lugar, y ella confeso. Acepto haber perdido el control. Acepto que realmente deseaba hacerles daño pero cuando le preguntaron porque. Ya no pudo decir nada más, solo que eran malas y se lo merecían.

Nunca menciono a Josie. No sabía que decir. Y sabía que le preguntarían porque le preocupaba tanto y...

Un toque en su puerta la saco de sus pensamientos. Se acercó y abrió encontrándose a Suri frente a ella con un gesto molesto en su rostro aunque aún amable como era su naturaleza.

-Te dije que no hicieras algo estúpido –. Gruño la bruja.

Hope sonrió avergonzada –No lo prometí...

Una risa se hizo escuchar y la bruja negó –Anotado para la próxima.

-No creo que haya próxima –. Acepto la cobriza haciendo una mueca para tratar de mostrarle que tan mal había estado.

Suri la miro y asintió sonriendo –Veras que hay una próxima pero mientras tanto. No desaparezcas ¿Entendido?

Hope le sonrió –Lo prometo.

-Bien –. La bruja se acercó y le dio un abrazo corto. Se dio la vuelta y dio un par de pasos antes de ser detenida por un susurro.

-¿Puedo pedirte un favor?

Volteo hacia la loba que tenía su ceño fruncido. Estaba llena de confusión y miraba al suelo. La bruja sonrió suponiendo lo que tenía en mente, se conocían lo suficiente para saber reconocer esos momentos. Eran casi amigas o algo parecido desde los diez años así que fue claro como el agua el desconcierto –Esta bien pero solo si no hará que mates a nadie.

Hope rio por lo bajo pero luego la miro a los ojos con tristeza y evidente calidez –¿Podrías estar al tanto de ella...?

Suri sonrió algo emocionada en secreto –¿Porque te importa tanto?

Su cabeza bajo y negó levemente a la vez que miraba sus manos. Luego volvió a mirarla llena de confusión y desconcierto que molestaban a su pecho. Elevo sus hombros –No lo sé...

La bruja le sonrió con ternura –No te preocupes. Te mantendré al tanto.

Suri partió y la loba suspiro negando. Realmente no sabía porque su cabeza estaba tan concentrada en la menor y aunque deseaba apartarse no había podido. Recordó la primera noche que escucho su llanto y que no pudo alejarse. El sentimiento de desear protegerla era fuerte pero no tenía comparación con el que sintió todo el día de hoy desde que supo lo que ocurrió. O al momento de ver a Park cerca de ella. Su cabeza exploto y estaba bastante segura de que si hubieran estado en otro lado hubiera destrozado su cuello con sus colmillos solo por el placer de escucharla gritar.

Y suspiro. Avanzo por su habitación negando. Tomando sus maletas y tubos de plástico donde sus pinturas estaban guardadas. Hace mucho que no deseaba desmembrar a alguien y no estaba segura porque quería tanto hacerlo ahora. Lo mejor era irse.

Al poco tiempo Caroline fue a tocar su puerta. Sabía lo que diría y lo que trataría de hacer. Ella ya había tomado una decisión y como muestra de ello, visiblemente hechizo la puerta para mantenerla cerrada.

Siguió en lo suyo. Doblando su ropa y tomando sus grimorios de sus escondites para llevarlos con ella. No dejaría ninguno ni nada que fuera importante, lo de más luego podría enviar por ello. Mientras hacia las maletas recordó el incendio de hace un año y supuso que lo mejor era agradecer. Desde esa fecha donde perdió la mitad de sus cosas, no había vuelto a traer ninguna de sus posesiones más valiosas destruibles.

De golpe su puerta fue abierta. Se giró sorprendida aunque suspiro al ver a Josie con su mano levantada iluminada por la magia.

Iba a gritarle varias cosas incluyendo el tratar de convencerla para que no se fuera pero al ver sus maletas casi listas. Las palabras se perdieron en su cabeza y las lágrimas se acumularon visiblemente en sus ojos.

Hope corrió a abrazarla con suavidad sintiendo al instante como la menor se aferraba a su cuello con fuerza. Sus mejillas recargadas en la de la otra se humedecían por igual mientras la cobriza con tristeza solo reaccionaba a hacerla pasar y cerrar tras de ella. Sin soltarla nunca.

-Es mi culpa... –. Sollozo la menor.

Hope negó moviendo levemente su cabeza –Nada de esto es tu culpa, Josie. Tú no quisiste e hiciste que fueran crueles contigo. Ni tampoco controlas mi temperamento. Esto está en mí y en la perra esa. No en ti ¿Entendido?

Josie negó –No... es mi culpa. Jamás debí de haber salido con ella. Sabía que era algo mala y rebelde pero nunca... nunca...

Acaricio su cabeza con suavidad –No. Si alguien te gusta debes ir tras ella. No importa lo que diga la gente, es tu decisión. Nadie pudo haber previsto que hiciera todo esto así que no te culpes. Le hubiera pasado a cualquiera aunque es algo injusto que te pasara a ti que eres la persona más buena del mundo –. Mientras hablaba sus ojos se iban iluminando pero no se permitió gruñir. En su lugar se alejó un poco de la menor y la miro con ternura sonriéndole levemente –Nunca tengas miedo de ir tras lo que quieres. Funcione o no. Si lo quieres, agárralo fuerte y lucha por ello.

Su corazón se detuvo. Su mente se clavó en los ojos dorados de la loba que lentamente volvieron a su usual tono cristalino. Sus manos se aferraron a la ropa deportiva que esta aun portaba y sin pensar se acercó hasta que su frente se recargo en la de la mayor que no se alejó.

Hope simplemente se congelo al ver la cercanía y cerro sus ojos sintiendo como su pulso saltaba mientras sus brazos rodeaban la cintura de la pequeña. Todos sus aromas incluyendo su aliento la estaban desestabilizando y deseo retroceder. Alejarse algunos metros pero simplemente no pudo. Realmente no lo deseaba en el fondo. Solo tenía...

-No te vayas... –. Susurro Josie.

Hope suspiro un poco y respondió en el mismo tono bajo –No puedo quedarme. Realmente le partiré el cuello si lo hago... necesito tiempo...

Los puños de la bruja se aferraron más a la ropa de la cobriza y esta reacciono a abrazarla hasta que no hubo más espacio entre sus cuerpos.

Un largo rato pasaron de esta forma. Solo escuchando la respiración de la otra y grabando su calidez en su memoria. El silencio fue profundo cuando juntas terminaron de hacer las maletas. La cena apenas si paso entre sus gargantas al verlas junto la puerta.

La hora de dormir llego y para no perder la costumbre Josie se quedó a su lado. Se recostó sobre su hombro y la aferro aun en sueños. Derramando algunas silenciosas lágrimas en ellos mientras Hope acariciaba suavemente su brazo o sujetaba su mano aprendiendo cada línea de ella. Llevándola a sus labios para besar sus nudillos antes de perderse en los propios.

A la mañana siguiente. Josie despertó sola en la habitación y enseguida lloro lastimeramente. Y cuando quiso aferrarse a su almohada lo que hallo fue un peluche de un lobo gris casi blanquizco con una nota en su pecho a la que se aferró sintiendo como su corazón se rompía de nuevo y con mayor fuerza.